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‘Hermanos todos’: la tercera encíclica del papa Francisco que pondrá de relieve la necesidad de la fraternidad.

El sábado 3 de octubre, el papa Francisco se dirigirá al Sagrado Convento de Asís para firmar su nueva encíclica. Así lo ha confirmado el director de la Oficina de Prensa del convento, Enzo Fortunato, quien también ha revelado el nombre del documento papal: ‘Fratelli tutti» («Hermanos todos»). Esta es la tercera encíclica de su pontificado, tras ‘Lumen fidei’ y ‘Laudato si’’.

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Materiales para la Jornada del Migrante y del Refugiado 2020

“Como Jesucristo, obligados a huir” es el lema de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2020 que se celebra el 27 de septiembre. La Subcomisión Episcopal de Migraciones y movilidad humana ha editado los materiales para preparar esta Jornada.

Entre estos materiales -que se recogen en la revista Migraciones– se puede leer el mensaje de los obispos de la Subcomisión. La Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado trata de poner rostro a las personas vulnerables “rescatándoles de las listas anónimas de cifras”, recuerdan los obispos. “Se trata -continúan.- de sensibilizar a la comunidad cristiana que reconoce a Jesús en cada persona obligada a huir. Se trata de sensibilizar a la sociedad española para que asegure los derechos de la dignidad humana a toda persona obligada a desplazarse. Todo lo que trabajemos por ellos y con ellos será poco”.

 

Fuente: www.conferenciaepiscopal.es

 

El Papa Francisco invita en su mensaje al Encuentro para la Amistad de los Pueblos a «cultivar la mirada que se asombra»

  • El Papa Francisco saludó la XLI edición del «Encuentro para la Amistad entre los Pueblos», que tendrá lugar principalmente en modo digital y que será inaugurado el 18 de agosto. El Obispo de Roma aseguró a los organizadores y a los participantes su cercanía y su oración.

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«Cada anciano es tu abuelo»: luchando contra el aislamiento de los mayores en la pandemia.

El Dicasterio Vaticano para los Laicos, la Familia y la Vida lanza una campaña para superar el aislamiento de las personas mayores que tanto sufren la soledad en este tiempo de pandemia, respetando las normas sanitarias y utilizando la fantasía del amor: «¡llámales por teléfono o por video, escúchales!»

En esta campaña “CADA ANCIANO ES TU ABUELO”  se invita a los jóvenes de todo el mundo a hacer un gesto de ternura hacia las personas mayores que se sienten solas, porque “¡cada persona mayor sola es tu abuelo y tu abuela y te necesita!” Leer más

Sábado 30 de mayo, oración del Rosario con el Papa Francisco por el fin de la pandemia

  • En directo en conexión con el mundo entero, el sábado 30 de mayo a las 17.30 horas, desde la Gruta de Lourdes en los Jardines del Vaticano, se elevará a una sola voz con el Papa la oración a la Virgen María para pedir ayuda y socorro en la pandemia. Todos los Santuarios del mundo están invitados a participar.

Ciudad del Vaticano/Vatican News

«Unidos en la oración para invocar la ayuda y el socorro de la Virgen María en la pandemia y para confiar al Señor a la entera humanidad «. El sábado 30 de mayo, a las 17:30, el Papa Francisco presidirá el rezo del Santo Rosario desde la Gruta de Lourdes en los Jardines del Vaticano. La celebración mariana, transmitida en directo en Mundovisión, es promovida por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, bajo el lema «Asiduos y concordes en la oración, junto con María (Hechos 1,14)». Los santuarios del mundo se unirán en la oración, con una especial participación de las familias, recuerda un comunicado del mismo Consejo Pontificio. «Un momento de oración mundial para aquellos que deseen unirse al Papa Francisco en la víspera del Domingo de Pentecostés».

Representantes de los afectados por el coronavirus

Los misterios serán recitados por algunas mujeres y hombres que representan diversas categorías de personas particularmente afectadas por el virus, informa el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización precisando que estarán presentes un médico y una enfermera, en representación de todo el personal sanitario empeñado en primera línea en los hospitales; una persona curada y una que ha perdido un familiar, por todos aquellos que hayan sido tocados personalmente por el coronavirus; un sacerdote, un capellán hospitalario y una religiosa enfermera, por todos los sacerdotes y personas consagradas cercanas a los que padecen la enfermedad; un farmacéutico y un periodista, en representación de todos aquellos que, incluso durante el período de la pandemia, siguieron prestando su servicio en nombre de los demás; un voluntario de la Protección Civil con su familia, por quienes trabajaron para hacer frente a esta emergencia y por todo el vasto mundo del voluntariado; y una familia joven, a la que nació un niño precisamente este periodo, signo de esperanza y de la victoria de la vida sobre la muerte.

Un signo de cercanía a quienes sufren

«A los pies de María el Santo Padre pondrá las muchas angustias y dolores de la humanidad, agravados ulteriormente por la propagación del Covid-19», se lee en la nota. «La cita para el final del mes mariano es un signo más de cercanía y consuelo para quienes, de diversas maneras, han sido afectados por el coronavirus, en la certeza de que la Madre Celestial no desatiende las peticiones de protección».

Santuarios del mundo unidos en oración con Francisco

Para el momento de oración junto al Santo Padre, se conectarán los mayores santuarios de los cinco continentes: de Europa, Lourdes, Fátima, San Giovanni Rotondo, Pompeya, Czestochowa; de los Estados Unidos de América, el santuario de la Inmaculada Concepción (Washington D.C.); de África, el santuario de Elele (Nigeria) y de Notre-Dame de la Paix (Costa de Marfil); de Hispanoamérica, el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe (México), Chiquinquirá (Colombia) y de Luján y Milagro (Argentina).

 

Fuente: www.vaticannews.va

 

 

 

El Papa invita a celebrar la Semana Laudato si’ del 16 al 24 de mayo de 2020

El Papa Francisco ha animado a los fieles a participar en la Semana Laudato si’ a través de este mensaje de video:

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La SEMANA LAUDATO SI’, es una celebración en honor de la encíclica del Papa Francisco, que tendrá lugar del 16 al 24 de mayo, de forma virtual.

Este año. en esta semana, con ocasión del quinto aniversario de la encíclica Laudato si’ (LS), el Papa Francisco ha lanzado una invitación a participar, a orar, a compartir las inquietudes y propuestas para el cuidado del medio ambiente en el actual cambio climático. Se ahonda en la idea de que “todo está conectado” y que nuestro devenir depende también del futuro de nuestro entorno, la Casa Común donde vivimos.

Los católicos de todo el mundo  estamos invitados a reflexionar sobre estos 5 años de Laudato Si’ y sobre cómo podemos seguir trabajando en esta necesidad de cuidar la Tierra para cuidar, con ella, a los más pobres y los más frágiles. Son ellos, precisamente, los que más están sufriendo las consecuencias de esta pandemia, cuyo origen último muchos científicos sitúan en la sobreexplotación de la naturaleza.

En la misma línea, el Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela, D. Jesús Fernández González, en el video «La Bioética después del COVID-19» , realizado desde Observatorio de Bioética y Ciencia de la Fundación Pablo VI para la Semana Laudato si’ 2020, nos anima a responder a la llamada del papa Francisco, a recordar y reflexionar sobre la Encíclica en un contexto de una pandemia que ha paralizado al mundo. El obispo nos invita a abrir con él este texto papal y analizar juntos un síntoma de la enfermedad medioambiental, una causa explicativa y una propuesta para mejorar el mundo. «Celebremos la creación… actuemos como administradores… cuidando de forma preferente a los frágiles y enfermos… cuidando y respetando la naturaleza humana, al tiempo que desarrollamos los talentos que Dios nos ha dado y las virtudes… cultivemos el jardín, cada una de sus criaturas es fundamental en el equilibrio ecológico… y todos juntos alabemos al Dios Creador…».- son algunas de sus palabras.

 

 

La propuesta de Laudato si’ es apremiante, todos deberíamos sentirnos profunda y activamente interpelados por ella.

Aquí podéis encontrar más información para vuestra participación: LaudatoSiWeek.org/es.

 

Hoy, 14 mayo, el Papa Francisco nos convoca a todos los creyentes: «recemos juntos como hermanos por la liberación de todas las pandemias»

 

 

«El 14 de mayo los creyentes de todas las religiones se unan espiritualmente en una jornada de oración, ayuno y obras de caridad, para implorar a Dios que ayude a la humanidad a superar la pandemia del coronavirus« (Papa Francisco)

 

El Papa Francisco se unió a la Jornada Mundial de Oración convocada para este jueves 14 de mayo por el Alto Comité de la Fraternidad Humana junto con fieles y líderes de otras religiones para pedir por el fin de la pandemia de coronavirus.

En la Misa celebrada esta mañana en Casa Santa Marta, el Papa Francisco subrayó que “hoy todos nosotros, hermanos y hermanas de todas las tradiciones religiosas, rezamos: jornada de oración y ayuno, de penitencia, convocada por el Alto Comité para la Hermandad Humana. Cada uno de nosotros reza, las comunidades rezan, las confesiones religiosas rezan: rezan a Dios, todos los hermanos, unidos en la fraternidad que nos une en este momento de dolor y tragedia.

Señaló que “esta pandemia, llegó sin que nosotros lo esperáramos, pero ahora está aquí. Y mucha gente muere. Y muchas personas mueren solas y muchas personas mueren sin poder hacer nada”.

Y nos alentó a todos a unirnos como hermanos, para pedirle a Dios la liberación de este mal: “Por esta razón hoy todos, hermanos y hermanas, de cualquier confesión religiosa, rezamos a Dios, para que el Señor detenga esta pandemia. Hoy es un día de hermandad, mirando al único Padre, hermanos y paternidad. Día de oración”.

 

“Que Dios tenga piedad de nosotros y detenga esta tragedia, esta pandemia y también las demás: la del hambre, la de la guerra, la de los niños sin educación. Pedimos esto como hermanos, todos juntos”. (Oración del Pontífice que difundió hoy jueves 14 mayo, por medio de su perfil de la red social Twitter).

 

«Homilia del Papa Francisco hoy Jueves 14 de Mayo de 2020»

 

 

El Papa Francisco pronostica para esta Pascua “el contagio de la esperanza”

 

MENSAJE URBI ET ORBI
DEL SANTO PADRE FRANCISCO

PASCUA 2020

Basílica Vaticana
Domingo, 12 de abril de 2020


 

Queridos hermanos y hermanas: ¡Feliz Pascua!

Hoy resuena en todo el mundo el anuncio de la Iglesia: “¡Jesucristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!”.

Esta Buena Noticia se ha encendido como una llama nueva en la noche, en la noche de un mundo que enfrentaba ya desafíos cruciales y que ahora se encuentra abrumado por la pandemia, que somete a nuestra gran familia humana a una dura prueba. En esta noche resuena la voz de la Iglesia: «¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!» (Secuencia pascual).

Es otro “contagio”, que se transmite de corazón a corazón, porque todo corazón humano espera esta Buena Noticia. Es el contagio de la esperanza: «¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!». No se trata de una fórmula mágica que hace desaparecer los problemas. No, no es eso la resurrección de Cristo, sino la victoria del amor sobre la raíz del mal, una victoria que no “pasa por encima” del sufrimiento y la muerte, sino que los traspasa, abriendo un camino en el abismo, transformando el mal en bien, signo distintivo del poder de Dios.

El Resucitado no es otro que el Crucificado. Lleva en su cuerpo glorioso las llagas indelebles, heridas que se convierten en lumbreras de esperanza. A Él dirigimos nuestra mirada para que sane las heridas de la humanidad desolada.

Hoy pienso sobre todo en los que han sido afectados directamente por el coronavirus: los enfermos, los que han fallecido y las familias que lloran por la muerte de sus seres queridos, y que en algunos casos ni siquiera han podido darles el último adiós. Que el Señor de la vida acoja consigo en su reino a los difuntos, y dé consuelo y esperanza a quienes aún están atravesando la prueba, especialmente a los ancianos y a las personas que están solas. Que conceda su consolación y las gracias necesarias a quienes se encuentran en condiciones de particular vulnerabilidad, como también a quienes trabajan en los centros de salud, o viven en los cuarteles y en las cárceles. Para muchos es una Pascua de soledad, vivida en medio de los numerosos lutos y dificultades que está provocando la pandemia, desde los sufrimientos físicos hasta los problemas económicos.

Esta enfermedad no sólo nos está privando de los afectos, sino también de la posibilidad de recurrir en persona al consuelo que brota de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía y la Reconciliación. En muchos países no ha sido posible acercarse a ellos, pero el Señor no nos dejó solos. Permaneciendo unidos en la oración, estamos seguros de que Él nos cubre con su mano(cf. Sal 138,5), repitiéndonos con fuerza: No temas, «he resucitado y aún estoy contigo» (Antífona de ingreso de la Misa del día de Pascua,Misal Romano).

Que Jesús, nuestra Pascua, conceda fortaleza y esperanza a los médicos y a los enfermeros, que en todas partes ofrecen un testimonio de cuidado y amor al prójimo hasta la extenuación de sus fuerzas y, no pocas veces, hasta el sacrificio de su propia salud. A ellos, como también a quienes trabajan asiduamente para garantizar los servicios esenciales necesarios para la convivencia civil, a las fuerzas del orden y a los militares, que en muchos países han contribuido a mitigar las dificultades y sufrimientos de la población, se dirige nuestro recuerdo afectuoso y nuestra gratitud.

En estas semanas, la vida de millones de personas cambió repentinamente. Para muchos, permanecer en casa ha sido una ocasión para reflexionar, para detener el frenético ritmo de vida, para estar con los seres queridos y disfrutar de su compañía. Pero también es para muchos un tiempo de preocupación por el futuro que se presenta incierto, por el trabajo que corre el riesgo de perderse y por las demás consecuencias que la crisis actual trae consigo. Animo a quienes tienen responsabilidades políticas a trabajar activamente en favor del bien común de los ciudadanos, proporcionando los medios e instrumentos necesarios para permitir que todos puedan tener una vida digna y favorecer, cuando las circunstancias lo permitan, la reanudación de las habituales actividades cotidianas.

Este no es el tiempo de la indiferencia, porque el mundo entero está sufriendo y tiene que estar unido para afrontar la pandemia. Que Jesús resucitado conceda esperanza a todos los pobres, a quienes viven en las periferias, a los prófugos y a los que no tienen un hogar. Que estos hermanos y hermanas más débiles, que habitan en las ciudades y periferias de cada rincón del mundo, no se sientan solos. Procuremos que no les falten los bienes de primera necesidad, más difíciles de conseguir ahora cuando muchos negocios están cerrados, como tampoco los medicamentos y, sobre todo, la posibilidad de una adecuada asistencia sanitaria. Considerando las circunstancias, se relajen además las sanciones internacionales de los países afectados, que les impiden ofrecer a los propios ciudadanos una ayuda adecuada, y se afronten —por parte de todos los Países— las grandes necesidades del momento, reduciendo, o incluso condonando, la deuda que pesa en los presupuestos de aquellos más pobres.

Este no es el tiempo del egoísmo, porque el desafío que enfrentamos nos une a todos y no hace acepción de personas. Entre las numerosas zonas afectadas por el coronavirus, pienso especialmente en Europa. Después de la Segunda Guerra Mundial, este continente pudo resurgir gracias a un auténtico espíritu de solidaridad que le permitió superar las rivalidades del pasado. Es muy urgente, sobre todo en las circunstancias actuales, que esas rivalidades no recobren fuerza, sino que todos se reconozcan parte de una única familia y se sostengan mutuamente. Hoy, la Unión Europea se encuentra frente a un desafío histórico, del que dependerá no sólo su futuro, sino el del mundo entero. Que no pierda la ocasión para demostrar, una vez más, la solidaridad, incluso recurriendo a soluciones innovadoras. Es la única alternativa al egoísmo de los intereses particulares y a la tentación de volver al pasado, con el riesgo de poner a dura prueba la convivencia pacífica y el desarrollo de las próximas generaciones.

Este no es tiempo de la división. Que Cristo, nuestra paz, ilumine a quienes tienen responsabilidades en los conflictos, para que tengan la valentía de adherir al llamamiento por un alto el fuego global e inmediato en todos los rincones del mundo. No es este el momento para seguir fabricando y vendiendo armas, gastando elevadas sumas de dinero que podrían usarse para cuidar personas y salvar vidas. Que sea en cambio el tiempo para poner fin a la larga guerra que ha ensangrentado a la amada Siria, al conflicto en Yemen y a las tensiones en Irak, como también en el Líbano. Que este sea el tiempo en el que los israelíes y los palestinos reanuden el diálogo, y que encuentren una solución estable y duradera que les permita a ambos vivir en paz. Que acaben los sufrimientos de la población que vive en las regiones orientales de Ucrania. Que se terminen los ataques terroristas perpetrados contra tantas personas inocentes en varios países de África.

Este no es tiempo del olvido. Que la crisis que estamos afrontando no nos haga dejar de lado a tantas otras situaciones de emergencia que llevan consigo el sufrimiento de muchas personas. Que el Señor de la vida se muestre cercano a las poblaciones de Asia y África que están atravesando graves crisis humanitarias, como en la Región de Cabo Delgado, en el norte de Mozambique. Que reconforte el corazón de tantas personas refugiadas y desplazadas a causa de guerras, sequías y carestías. Que proteja a los numerosos migrantes y refugiados —muchos de ellos son niños—, que viven en condiciones insoportables, especialmente en Libia y en la frontera entre Grecia y Turquía. Y no quiero olvidar de la isla de Lesbos. Que permita alcanzar soluciones prácticas e inmediatas en Venezuela, orientadas a facilitar la ayuda internacional a la población que sufre a causa de la grave coyuntura política, socioeconómica y sanitaria.

Queridos hermanos y hermanas:

Las palabras que realmente queremos escuchar en este tiempo no son indiferencia, egoísmo, división y olvido. ¡Queremos suprimirlas para siempre! Esas palabras pareciera que prevalecen cuando en nosotros triunfa el miedo y la muerte; es decir, cuando no dejamos que sea el Señor Jesús quien triunfe en nuestro corazón y en nuestra vida. Que Él, que ya venció la muerte abriéndonos el camino de la salvación eterna, disipe las tinieblas de nuestra pobre humanidad y nos introduzca en su día glorioso que no conoce ocaso.

Con estas reflexiones, os deseo a todos una feliz Pascua.

 

Extraido de ww.vatican.va

Impactantes palabras del Papa Francisco en la oración y bendición “Urbi et Orbi” extraordinaria ante la pandemia

Ayer viernes 27 de marzo por la tarde, en una Plaza de San Pedro vacía y con lluvia, el Papa Francisco presidió un momento especial de oración en el Sagrato de la Basílica de San Pedro. Un momento de emoción y de intensa plegaria donde la Iglesia entera le acompañó conmovida después de la invitación del propio pontífice a todos a participar espiritualmente, a través de los medios de comunicación, a escuchar la Palabra de Dios (el pasaje de la tempestad calmada, Mc 4, 35-40), a elevar una súplica en este tiempo de prueba y a adorar al Santísimo Sacramento”.

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La Archidiócesis de Santiago se une a la oración mundial con el papa y a la consagración a María desde Fátima

La Diócesis de Santiago se suma a las INICIATIVAS DE ORACIÓN MUNDIAL por el COVID 19 por parte del Papa Francisco y por parte del presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan José Omella, que se une al Patriarca de Lisboa, monseñor Manuel José do Nascimento Clemente, de la Conferencia Episcopal Portuguesa.

Se trata de unirse el MIÉRCOLES día 25 de marzo, Solemnidad de la Encarnación, a las 12:00 h después del Ángelus al rezo de un PADRENUESTRO y a las 19:30 h., desde el Santuario de Fátima, al rezo del ROSARIO. A su término,  tendrá lugar en Fátima la  CONSAGRACIÓN de la península ibérica y sus islas A LA VIRGEN por el patriarca de Lisboa

Además el VIERNES 27 de marzo el Papa Francisco presidirá un momento de ORACIÓN con la BENDICIÓN URBI ET ORBI desde la Basílica de San Pedro a las 18:00 h.

Ambas iniciativas se podrán seguir por COPE y 13TV.

 

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