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La experiencia de vivir un retiro espiritual por whatsApp

VIVIENDO UN RETIRO ESPIRITUAL SIN SALIR DE CASA.

Los días 25,26 ,27 y 28 de Abril he tenido la oportunidad de organizar y poder vivir el Retiro Espiritual “Transfiguración”, basado en un libro del Padre Ignacio Larrañaga, de manera virtual. Hemos participado simultáneamente a través del WhatsApp algo más de 300 personas de toda Galicia  y un total de 5500 en toda España.

La iniciativa nació de Talleres de Oración y Vida (T.O.V.), asociación de laicos a la cual yo pertenezco y de la cual soy responsable en la diócesis de Santiago de Compostela.

Cuando comenzó el confinamiento en casa, mis compañeros y yo, apreciamos que la situación que se estaba viviendo en muchos hogares debido a la pandemia no era lo del todo buena, vimos que había mucha soledad, miedo, ansiedad, difícil convivencia y también mucha sed de Dios ante la imposibilidad de poder asistir a las Eucaristías y demás actividades religiosas habituales.

Así que decidimos compartir con los demás las herramientas que empleamos en los T.O.V. para que otras personas puedan vivir una experiencia con Dios y así  poder ayudarles no solo a cuidar de su cuerpo, la parte física, quedándose en casa, sino también cuidar de su alma, de su vida espiritual.

Recientemente he impartido este Retiro “Transfiguración” durante 1 día en una casa de espiritualidad con un grupo de personas presencialmente, pero en esta ocasión lo he tenido que adaptar para vivirlo durante 4 días a través de grupos de WhatsApp, en los cuales enviaba a los participantes cada día la parte de tarea correspondiente, y los animaba e invitaba a realizarla en el momento del día que mejor se adaptara para ellos.

Al finalizar el retiro les propuse a los participantes que compartieran las experiencias de lo que habían vivido. En mi grupo de WhatsApp he recibido numerosas muestras de gratitud y muchos testimonios. Comparto con vosotros algunos de ellos:

  • «Enhorabuena a los promotores de esta iniciativa. Buen trabajo, este retiro improvisado en su forma, debido a circunstancias conocidas, ha resultado ameno, fácil y sencillo de seguir y a la vez muy completo en contenido. Personalmente puedo decir que me ha ayudado mucho a sentir la presencia del Señor en oración dentro de mi casa. Ha sido un regalo para mí». (Carmen C.)
  • «A pesar de mi sordera he podido leer lo que decían los audios, he vivido y meditado los contenidos de cada día y me ha ayudado para acercarme más a Jesús y  la autocrítica para amar de forma diferente a lo que venía haciendo». (Paquita)
  • «He vivido en este retiro un tiempo fuerte de oración y de acercamiento a Dios». (Rosa)
  • «En este momento de pandemia me pareció lo mejor de lo mejor, me caló muy profundo». (Pastorita)
  • «Últimamente estaba un poco deprimida y árida en la oración y más indiferente en la Misa ahora con las pilas puestas y bien cargadas gracias a este retiro el cual me fortificó la fe».  (Maria Antonia)
  • «Muy agradecida por vivir un retiro sin salir de casa». (Carolina)
  • «Ha sido una experiencia novedosa y enriquecedora en la fe debido a las circunstancias que se están viviendo, con este retiro me siento  acompañada, fortalecida». (Sthell del Carmen)
  • «Ha sido un revulsivo espiritual una puesta al día, reflexiones sencillas, profundas, que estimulan cuando la piedad está adormecida, ha sido una buena inyección de espiritualidad». (Concha)
  • «Ha sido una auténtica vacuna para el alma».  (Beatriz P.)
  • «Ha sido muy gratificante, me ha ayudado a llevar mejor la soledad y unirme más a Él que nunca nos abandona». (Mari Angeles)
  • «Creo que a todos nos vino bien este retiro espiritual, más aun en esta tempestad que estamos atravesando en todo el mundo, esto nos fortalece para no sentirnos solos y también para animar a los nuestros. Sigo escuchando los audios y llevando a práctica lo vivido». (Olga)
  • «Fue para mí una gran experiencia dejando en mi mas acercamiento a Dios y herramientas para lograr ser mejores cristianos, y llenar nuestras vidas del amor de Jesús». (Ana R.)
  • «Entre otras muchas reflexiones me llamó la atención la autocrítica, es una acción de presentarnos al Señor tal y como estamos (desnudos)» (Dolores)
  • «Viví el tiempo del retiro con esperanza y  mucha paz. Lo consideré como un regalo». (Carmen B.)
  • …..

Después de leer todos los testimonios me emocionado muchísimo, porque  he podido comprobar todo el bien que habían experimentado estas personas gracias al retiro. Es por ello que esto me anima a mí y a mis compañeros de Talleres de Oración y Vida a seguir elaborando  y proponiendo estos retiros virtuales.

Uno de ellos “Para un matrimonio feliz” comenzará este sábado 16 de Mayo y en este caso invito a participar a todas las parejas y matrimonios que lo deseen. Más información en este enlace.

¡Os esperamos, seguro que os gusta!

 

Reme González Prieto

Responsable de Talleres de Oración y Vida de la Diócesis de Santiago

 

Una experiencia de «Talleres de Oración y Vida»

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La experiencia de una parroquia en el «Día internacional del libro»

 

LECTURA DE LA BIBLIA «ON LINE» POR VIDEOCONFERENCIA

 

El pasado jueves día 23 fue el “Día internacional del libro” por lo que surgieron distintas iniciativas en las redes sociales, para la lectura “on line” por parte de voluntarios, de libros importantes como por ejemplo El Quijote. Aprovechando la ocasión, Antonio López (responsable del grupo de Liturgia de la parroquia), anunció ese mismo día por los distintos grupos de WhatsApp de la parroquia que, de 17.00h a 18.00h, todo aquél que quisiera participar en la lectura de la Sagrada Biblia, lo podría hacer por medio de la aplicación JisticMeet y con el enlace SantamaríalecturaBiblia. Aunque la convocatoria se hizo con poco tiempo de margen, lo cierto es que a las 17.00h estábamos conectadas y dispuestas seis personas: Pilar, Reme, Paola, Saly, Antonio y Gabriel.

Leímos por turnos los 12 primeros capítulos del Génesis, que relatan la Creación, el pecado original, los descendientes de Adán y Eva, Noé y el diluvio universal, etc. Fue una experiencia muy gratificante que contribuye además a que en estos momentos de confinamiento nos podamos ver, apoyar, rezar juntos y animarnos unos a otros. Hemos decidido por tanto que este tiempo de lectura va a seguir en las próximas semanas los jueves a la misma hora. Estará abierto a todas las personas que puedan, por lo que podemos invitar a amigas y amigos para que se animen,

“Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos” (Mt 18,20)

Gabriel Bravo

 


 

Desde pequeña, mi profesora Delia nos leía la Biblia, todos los viernes,… Solo en la clase de los mayores ( yo me sentía una privilegiada) por este hecho, pues además de aprender a escribir, leer y multiplicar, nos leían un libro fantástico que nos hablaba de un Dios bueno que nos ama….Tengo que reconocer que era el único día de la semana, en que me sentaba en la primera fila, y además estaba muy atenta (cosa rara en mi)… La directora se reía, ya está Paola en primera fila, se nota que toca Biblia… Parezco así dicho una niña repelente y chapona, que nunca lo fui, más bien de esas listas pero vagas, que se sientan en la última fila que es más guay…

Después de esta etapa, vino la adolescencia… en la cual dejé la biblia para mejor ocasión…
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Pero esa ocasión llegó, tenía 20 años cuando murió mi madre, y en vista de que en el pueblo la iglesia siempre estaba cerrada, me decidí a comprarme mi Biblia, y empecé a leerla, claro… En la palabra de Dios encontré el consuelo, esperanza, guía y la luz de mi vida, así como el sustento de mi fe. Recuerdo cuanto me sorprendió las palabras de San Juan: «Dios es Amor» (1Jn 4. 8)…. Fue todo un descubrimiento, una alegría inmensa, si Dios es Amor, yo estoy en las mejores manos!!!
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Así que os podéis imaginar, mi alegría cuando Antonio propuso la lectura de la Biblia, empezando por el Génesis, como yo siempre quise hacer pero no tenía el suficiente coraje…. Así que sin dudarlo me apunte, y… si, como decía Gabriel, leímos 12 capítulos, 2 cada uno, intercalados, que se hicieron muy amenos, tanto que el tiempo paso volando, así que espero poder continuar, y así un día llegar a leer la Palabra de Dios, de Pe a Pa…… Y hacer mi sueño realidad!!!
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A los que puedan hacerlo les animo… Les va a encantar la experiencia!!!
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Paola Menéndez
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Experiencia de Gabriel Bravo y Paola Menéndez

Parroquia de Santa María la mayor de Pontevedra

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El testimonio de Ana…

Este sábado he tenido que salir a comprar a una tienda del centro de Pontevedra bastante alejada de mi calle. Ya sé que nos recomiendan comprar en tiendas próximas a nuestras viviendas pero lo que tenía que comprar era algo específico que sólo podía encontrar allí. Cuando salí de casa camino a la tienda iba mirando para todos los lados disfrutando de la paz que se respiraba, del silencio, de la tranquilidad…podía pararme a ver todo lo que me rodeaba sin interrupciones de ningún tipo, sin movimientos por todos lados, sin ruidos de coches, sin voces  hablando a gritos por el móvil y pensaba que un poco de tranquilidad en las calles no estaba nada mal. Y ahí di de lleno con el matiz, «un poco» porque una vez que venía de regreso con mi compra la sensación fue bien distinta. Estaba pasando por zonas en las que habitualmente había un trajín de gente por ser muy céntricas y sin embargo esta vez no había nadie, no había nada, el silencio era absoluto, la quietud total. Estando ya cerca de mi casa entré en una calle en la que me invadió una sensación muy extraña y angustiosa. Miraba hacia adelante y no había nada, un silencio como de desierto o incluso peor pues ni siquiera se oía el aire al moverse, había como un vacío total. Miraba hacia los lados y más de lo mismo, nada. Alcé la mirada hacia arriba porque pensé que quizá estaría alguien mirando por la ventana pero no había nadie. Allí parada recorrí  con la vista todo lo que me rodeaba y nada de nada. A medida que fui avanzando por la calle me iba invadiendo una sensación inquietante, me sentía la única persona del planeta, era como si la humanidad hubiera sido aniquilada y empezó a entrarme algo de miedo, más bien pánico y apuré el paso hasta llegar a mi calle en donde, al menos, había alguna persona eso sí pocas, en el más absoluto silencio y colocadas en fila a una distancia prudencial esperando para entrar al supermercado. Me paré a observar la escena y mi estado no mejoró. Ahora era una profunda tristeza lo que sentía. Las personas más que humanas parecían autómatas, no hablaban entre ellas y prácticamente ni se miraban… Me pregunté ¿Qué nos está pasando?…¿ Nos hemos olvidado de quienes somos?..¿ Nos hemos convertido en una especie de robots?.

Pasé todo el día con «mal cuerpo» primero porque no entendía por qué recorriendo el mismo trayecto,  la sensación del camino de ida a la tienda fue una y a la vuelta la contraria y lo que es peor no conseguía entender cómo esta pandemia nos estaba transformando de ser seres altamente sociables a convertirnos en una especie de islas humanas. Es cierto que debemos mantenernos a distancia unos de otros, pero ¿ desde cuándo eso nos ha impedido hablar? Ahora parece que nos miramos con cierto recelo, como si el otro fuera un apestado y pudiera contagiarnos sólo con mirarnos, porque ni a la cara nos miramos.

Fue uno de los días más tristes que recuerdo.

Por la noche, en las noticias, el presidente del gobierno anunciaba que se empezaban a relajar un poco las medidas de este confinamiento y no solo  los niños podrían salir a pasear, en una semana también podríamos salir los mayores. Esta noticia me hizo mucha ilusión porque después de la experiencia vivida esa mañana entendía que esta situación de encierro empezaba a hacer mella en mi ánimo pero, al mismo tiempo sentía cierta preocupación por cómo íbamos a reaccionar en esa primera salida. Igual algunas personas decidían no salir por miedo al contagio o si decidían salir lo harían con tanto miedo que le impediría disfrutar de ese momento. Quizá vayamos huyendo unos de otros y ese control por mantener las distancias genere más estrés que alegría… Yo que sé. Me acosté con toda esta mezcla de extrañas sensaciones.

Pero Dios es Grande, muy Grande y esta mañana me ha permitido vivir una escena maravillosa que ha borrado de un plumazo mi agobio. Estaba haciendo cosas por casa y, de repente, oí unos gritos infantiles. Era bien temprano y hacía tanto tiempo que no se oían voces de niño en la calle que salí corriendo a la ventana. Había un niño en la acera mirando hacia arriba y gritando.
¡Abuelo, abuelo, sal que estoy aquí!

De repente vi abrirse una ventana  y la cabeza de un señor mayor que se asomaba con una enorme sonrisa.  ¡Que diferente esta escena a la de ayer! No había ni un ápice de tristeza, miedo o preocupación sólo había alegría y felicidad. Se produjo un maravilloso diálogo entre ellos de amor y esperanza a pesar de que les separaba más distancia del ya conocido metro y medio y hubo muchos, muchos besos lanzados al aire.

Fue un momento de mucha emoción que agradecí a Dios  y que yo viví como la respuesta del Señor a mi angustia, a mi preocupación, porque el Señor es así, se comunica todos los días con nosotros, a través de personas, de gestos, de situaciones, de la misma naturaleza…en todo hay signos de Su presencia y en nuestras manos está aprender a reconocerlos.

Hoy Jesús me tranquilizó y me enseña que debemos ser como ese niño  y mostrar nuestra alegría, nuestra emoción y nuestros deseos de volver a recuperar nuestra esencia de seres sociales y necesitados de comunicarnos, de relacionarnos sin miedo y aunque los gestos físicos de cariño tendrán que esperar un poco, para eso están los besos lanzados al aire.

¡ Sed como niños ! ….. ¡Que razón tienes Maestro!

Testimonio de Ana Penas Balchada

 

 

 

 

 

 

 

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La experiencia de una familia en esta Semana Santa

UNA SEMANA SANTA MUY DIFERENTE

Esta es la expresión que más estamos oyendo decir cuando preguntamos a otros qué tal han vivido la Semana Santa en»confinamiento». También lo ha sido para nosotros. Somos Miguel e Inma, matrimonio de Santiago. Pertenecemos a Comunidade Caná y estos días nos hemos lanzado a lo que llamaríamos “una aventura”. Somos conscientes que hemos sido capaces por la fuerza de la Comunidad; nosotros solos no hubiéramos sido capaces de llevarla adelante.

Muchos son los proyectos espirituales on-line que estos días han nacido desde muy distintos lugares, también en nuestra Archidiócesis. Pequeños oratorios abiertos a la cámara; Eucaristías celebradas en streaming; Ejercicios espirituales on-line…

La llamada de nuestra Comunidad, presente en nuestra Archidiócesis de Santiago, es la de fortalecer familias. Nuestro carisma lo describe muy bien D. Manuel Sánchez Monge, obispo de Santander, que en su carta pastoral Familia cristiana ¡Educa en la fe!, escribe que es urgente acompañar a las familias que flaquean y animar a las que se vienen abajo… ¡Despierten las familias dormidas, levántense las abatidas!, escribe.

Esta llamada que nos une a varias familias cristianas en Comunidade Caná, nos ha lanzado a abrir nuestras casas y a mostrar lo que somos: Iglesias domésticas donde celebramos y rezamos a Dios. Hemos mostrado a través de las cámaras de nuestros ordenadores, en abierto, nuestra Fe en Aquel que todo lo puede y habita en nuestras casas, para que otras familias cristianas no lo olviden, no lo escondan y se animen a seguir permitiendo que su hogar sea un lugar habitado por Dios.

Y así, durante la Semana Santa hemos retransmitido en abierto, un día, el rezo del Rosario que D. Julián invitaba a tener a las 8 de la tarde, presentando en esta oración a todas las personas que sufren la enfermedad, la soledad, el confinamiento en nuestra Archidiócesis. Otro día, el reto fue mayor: rezar un Viacrucis desde nuestras casas. El Jueves Santo preparamos una Hora Santa. Y, como broche final, fuimos capaces de retransmitir una Fiesta de Resurrección.

Todas nuestras celebraciones fueron realizadas por familias. La oración, el canto, la proclamación de la Palabra, el testimonio… nació y se proyectó de Iglesia doméstica a Iglesia doméstica. Detrás de cada pantalla que nos veía, sabíamos que había salones donde los niños se movían y hablaban, pero rezaban junto a sus padres, abuelos en soledad que rezaban con nosotros; matrimonios que se sentaban juntos a orar.

Benedicto XVI dice que la “La familia cristiana tiene, hoy más que nunca, una misión nobílisima e ineludible, como es transmitir la fe, que implica la entrega a Jesucristo, muerto y resucitado, y la inserción en la comunidad eclesial” (Benedicto XVI). Pues bien, así nos hemos sentido todas las familias de Comunidade Caná, entregando nuestro tiempo y nuestros medios técnicos -que han sido rudimentarios- para realizar la misión de trasmitir la Fe de familia a familia. Como matrimonios, nos hemos animado al ver la fe de otros matrimonios; y nuestros hijos se han atrevido, al ver a otros hijos rezando, cantando o proclamando que Jesús es su Vida, a hacerlo ellos también.

En la Diócesis ha habido otros proyectos online, y damos gracias a Dios que nos mueve a la creatividad, y a utilizar nuestros dones para ponerlos al servicio de su Reino. Nosotros nos hemos sentido en todo momento insertados en la comunidad eclesial, unidos a una Iglesia mayor que seguía celebrando junto a nosotros la Fe en Jesús muerto y resucitado a la Vida.

Hemos contado con medios técnicos sencillos, y hemos sido torpes porque era la primera vez que hacíamos esto… Ahora nos toca la revisión de todo lo que hemos hecho, para mejorar y crecer; pero estamos contentos por haber sido valientes para salir en directo desde nuestro salón de casa, para poner nuestros rostros, para hacer pública nuestra Fe. Hemos podido hacerlo porque estábamos unidos toda la comunidad… ¡Dios no nos quiere solos!

¡Adelante, diocesanos, podemos seguir proclamando el Señorío de Jesús en todo hombre, de mil maneras! Donde aparece la crisis, nace también la oportunidad. Dios es creador y… creativo.

 

Experiencia de Inma Tamayo y Miguel Castaño

Comunidade Caná

 

 

 

 

 

 

 

 

El testimonio de Carmen de los Círculos de Oración y Vida

EL CRISTIANO ENCUENTRA RESPUESTAS EN EL SUFRIMIENTO MIENTRAS EL RESTO HUYE

Estos días de cuarentena me han traído a la memoria la frase que encabeza este post; no recuerdo donde lo leí pero me vino a la mente meditando las lecturas que la Iglesia nos invita a leer y rezar durante esta cuaresma tan atípica y, al mismo tiempo, tan reveladora.

¿Por qué reveladora? Pues porque el miedo y la impotencia que se han instalado entre nosotros, nos recuerda nuestra fragilidad, que no podemos controlarlo todo, que la ciencia y los avances tecnológicos no lo pueden todo. En resumen, que estamos hechos de barro y, que así como con un soplo se nos dio vida, en un instante se nos acaba y lo que parecía importante ya no lo es tanto.

En estos momentos de zozobra ¡que suerte tenemos los católicos de tener fe, de creer en un Padre que, como el de la parábola del hijo pródigo, espera al hijo y cuando vuelve, lo acoge sin reproches, lo perdona y hace una fiesta!

Ahora, en este desamparo, suplicamos, imploramos, oramos y nos acogemos al Señor y, estoy segura, de que El nos escucha, nos acompaña, nos consuela,pero me surgen preguntas: Cuando este tiempo acabe,

  • ¿Nos acordaremos de darle gracias con la misma intensidad?
  • ¿Seguirán nuestros corazones abiertos a El?
  • ¿Estaremos mas preparados para celebrar, con espíritu verdadero, las celebraciones litúrgicas y que no seamos consumidores de ritos y rutinas?

Seguramente, cuando esta cuarentena termine, se hará un gran acto de acción de gracias y me imagino que será multitudinario, pero no olvidemos que todos los jueves podemos acercarnos a adorar y dar gracias al Santísimo. No le dejemos tan solo como venia sucediendo hasta ahora.

Yo os invito humildemente a que dediquemos una hora semanal a darle gracias y a rezar por los que han muerto en esta epidemia solos, sin el consuelo de los suyos. Ellos, como Jesús, que no se sientan abandonados.

Recordemos esta cuaresma todos los jueves del año y demos gracias a Dios adorando a Jesús Eucaristía.

“Vamos, volvamos al Señor. Porque él ha desgarrado y él nos curará”.
“Vendrá como la lluvia, como la lluvia de primavera que empapa la tierra” (Oseas 6, 1-6)

 

El testimonio-reflexión de Carmen Sánchez Villalustre

Círculo de Oración y Vida «Betania»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos llega un testimonio desde el hospital…

María de Moaña nos envía su vídeo-testimonio de su experiencia con la enfermedad…

El video-testimonio de María Álvarez Portela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una experiencia de cuatro familias de Pontevedra…

Somos Marga y Fernando, Claudia y Gilberto, Ingrid y José Antonio, Rocío y Javier: cuatro familias cristianas de Pontevedra.

Hace una semana decidimos conectarnos cada día para rezar el Rosario y orar por toda esta situación que estamos viviendo. Para muchos… esto es el fin; pero para los que ponemos nuestra confianza en Dios, es el comienzo de algo bueno.

Creemos verdaderamente que el Señor nos va a resucitar en esta Pascua para manifestar su gloria. Estamos confiados en su Palabra, que nos dice en el salmo 91: “Aunque caigan mil hombres a tu lado y diez mil a tu derecha, tú estarás fuera de peligro”.

¡Tú eres nuestro escudo y armadura, Señor!

En Ti esperamos… ¡bendito seas por siempre!

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Una experiencia de «Familias Invencibles»