Vídeo del Papa. Octubre 2024. Por una misión compartida: “Todos los cristianos somos responsables de la misión de la Iglesia. Todos”.

 

Oremos para que la Iglesia siga apoyando por todos los medios un estilo de vida sinodal, bajo el signo de la corresponsabilidad, promoviendo la participación, la comunión y la misión compartida entre sacerdotes, religiosos y laicos.

Papa Francisco – Octubre 2024

 

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“Por una misión compartida” es la intención de oración elegida por el Papa Francisco para este mes de octubre, que aparece en su vídeo-mensaje confiado a su Red Mundial de Oración.  Es un tema vinculado al inicio de la asamblea general del Sínodo. El Papa nos pide a todos los cristianos -laicos, sacerdotes, religiosos- “caminar juntos recorriendo el camino de la sinodalidad” para cumplir  «Lo que tenemos que hacer todos: dar testimonio con nuestras vidas. Y corresponsabilizarnos de la misión de la Iglesia«.

En el signo de la sinodalidad está también la realización del vídeo que acompaña sus palabras: las imágenes producidas por la diócesis de Brooklyn, con la ayuda de DeSales Media, la colaboración de la propia Secretaría General del Sínodo, y el apoyo de la Fondazione Pro Rete Mondiale di Preghiera del Papa.

 

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Trabajar juntos

 

Tanto si se es “conductor de autobús” como “campesina” o “pescador”, subrayó Francisco, la misión es la misma: “dar testimonio con la propia vida”, “cada uno aportando lo que mejor sabe hacer”. En esta corresponsabilidad se trabaja juntos, independientemente de la vocación de cada uno: “Los sacerdotes no somos los jefes de los laicos, sino sus pastores. Jesús nos ha llamado a unos y a otros, no a unos por encima de los otros, sino complementándonos”, explica al comienzo de su mensaje. Y añade, poco después: “Los laicos, los bautizados, están en la Iglesia en su propia casa, y tienen que cuidarla. Lo mismo que nosotros, los sacerdotes, los consagrados”.

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Una misión compartida con la sinodalidad como estilo de vida.

 

Las imágenes que acompañan el mensaje de Francisco cuentan precisamente la riqueza del pueblo santo de Dios (Lumen Gentium, 12): los diversos ministros dentro y fuera de las parroquias, los distintos carismas, los momentos de vida en común… todos con una misión compartida todos los días,  hemos sido llamados a poner nuestros talentos y experiencia al servicio de la Iglesia. En este vídeo además se  destaca las contribuciones de los laicos en las diócesis y se desafia a los fieles a crear comunidades de fe y servicio audaces, alegres y acogedoras, y todo ello desde la sinodalidad que es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio

 

Un llamado común

 

El Padre Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, reflexiona: “Este mes de octubre de 2024 marca un momento crucial con la celebración de la Asamblea Sinodal en Roma, culminación de un camino iniciado hace tres años y cargado de expectativas, deseos y esperanzas. Un tiempo para escuchar, en medio del combate espiritual que inevitablemente estará presente, lo que el Espíritu del Señor dice a la Iglesia. En El Video del Papa Francisco enfatiza lo esencial: ‘Somos corresponsables en la misión’. Este enfoque, como señala el Papa, debería ser natural, pues todos somos bautizados en Cristo. Sin embargo, el hecho de que se necesiten tres años para tomar conciencia de su necesidad refleja los desafíos que enfrenta la Iglesia en su camino hacia una verdadera sinodalidad.

Como nos lo ha recordado varias veces el Santo Padre, ‘sin oración no habrá Sínodo’. Solo la oración puede transformar los corazones apegados a tradiciones humanas e intereses propios y hacer a la Iglesia más fiel al Evangelio. En este mes crucial, el Papa nos invita a unirnos en oración por el Sínodo, para que sea un verdadero momento de encuentro, escucha mutua y discernimiento comunitario, guiado por el Espíritu Santo”.

 

 

 

 

 

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Fuente: thepopevideo.org

Celebración Diocesana | Xornada Mundial polo Traballo Decente

No décimo aniversario da iniciativa Igrexa polo Traballo Decente (ITD), as entidades convocantes na diócese (Cáritas, ACG, IOAC, Confer, Salesianos Cooperadores, Centro de Traballo e Cultura) volven a conmemorar a Xornada Mundial polo Traballo Decente que se celebra o 7 de outubro. Este ano, co lema «Por ti, por min, traballo decente», reafirman o  compromiso coa dignidade e o coidado de todas as persoas traballadoras en todo o mundo.

 

ACTOS NA DIOCESE DE SANTIAGO

Por tal motivo veñen de convocar una serie de actos que se van celebrar en distintos escenarios da diocese o sábado día 5 e o domingo día 6 do presente mes:

  • Sábado 5 outubro , Santiago de Compostela:

Parroquia de Santa María Salomé

18:00 Concentración

18:45 Acto público e lectura do Manifesto

19:00 Eucaristía

  • Domingo 6 outubro, A Coruña:

Parroquia dos Santos Anxos

12:00 Eucaristía

Parroquia da Milagrosa

12:45 acto público e lectura do Manifesto

13:00 Eucaristía

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MANIFESTO

Na súa convocatoria deron a coñecer o Manifesto no que se denuncia  a situación actual:

É un momento para reflexionar sobre o camiño realizado xuntos e xuntas, e sobre os desafíos que aínda temos por diante na procura da xustiza social e dun traballo decente, onde “o ser humano expresa e acrecenta a dignidade da súa vida” (Papa Francisco, cfr. Evangelii gaudium).

Enfrontámonos a unha realidade preocupante en España, cun desemprego estrutural onde miles de persoas queren traballar e non poden; con, aínda, demasiada temporalidade que dificulta enormemente a estabilidade dos proxectos vitais de miles de persoas traballadoras; cunha insoportable praga, a sinistralidade laboral; coa perda de poder adquisitivo dos salarios; coas dificultades de conciliación laboral e familiar, e o aumento das enfermidades psicosociais, etc… Todas elas situacións persistentes reflexo do traballo indecente existente, que non só afectan a vida das persoas traballadoras, senón que tamén socavan a súa dignidade e debilitan a xustiza social debida.

Reiteramos que a dignidade da persoa traballadora é innegociable e debe estar no centro de todas as decisións políticas e económicas. Segundo a Doutrina Social da Igrexa, cada individuo ten dereito a un traballo digno que lle permita desenvolverse plenamente como ser humano. É fundamental que se xeren oportunidades de traballo decente, protéxanse e promóvanse os dereitos laborais, sen excepción. A redución da xornada laboral pode ser unha delas.

Seguindo a encíclica Laudato si’ do papa Francisco, recoñecemos a importancia da ecoloxía integral no ámbito laboral. Débese priorizar que as actividades laboráis sexan sostibles e respectuosas co medioambiente. Isto implica promover prácticas responsables que coiden e preserven a nosa casa común, para as xeracións futuras.

Francisco lembrounos no seu discurso ao Cumio Mundial do Traballo de 2021 a importancia da dimensión do coidado no traballo, como unha forma de coidar e dignificar a vida humana. Isto implica crear contornas laborais con dereitos,participativos, seguros e respectuosos, onde se promova o coidado integral de todas as persoas traballadoras.

A procura do ben común debe ser o obxectivo principal do conxunto da comunidade,  pero particularmente de quen ten a responsabilidade de articular políticas que garantan as condicións esenciais que permitan ás persoas alcanzar unha vida digna, unha vida boa. Isto inclúe garantir un traballo decente, acceso á vivenda e servizos públicos de calidade. Neste senso, tamén pedimos ao Congreso que faga posible a regularización extraordinaria de persoas migrantes.

Finalmente, ITD celebra este décimo aniversario renovando o noso compromiso por un presente e un futuro onde o traballo decente sexa unha realidade para todos, tamén no seo da Igrexa. Lembramos con gratitude a todas as persoas e institucións que contribuíron –e contribúen– a esta causa ao longo dos anos e comprometémonos a seguir loitando pola dignidade e o coidado das persoas traballadoras.

 

 

 

 

Celebración Diocesana | Tiempo de la Creación

Ocho años después de Pacem in terris, en 1971, San Pablo VI se refirió a la problemática ecológica, presentándola como una crisis, que es una consecuencia dramática de la actividad descontrolada del ser humano: “Debido a una explotación inconsiderada de la naturaleza, [el ser humano] corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez víctima de esta degradación”.

San Juan Pablo II se ocupó de este tema con un interés cada vez mayor. En su primera encíclica, advirtió que el ser humano parece “no percibir otros significados de su ambiente natural, sino solamente aquellos que sirven a los fines de un uso inmediato y consumo”. Sucesivamente llamó a una conversión ecológica global.

Benedicto XVI renovó la invitación a “eliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial y corregir los modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto del medio ambiente”.

El Papa Francisco dedicó a este asunto toda una encíclica, Laudato si, publicada en 2015: “Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva”.

Nuestra archidiócesis se une también a este movimiento, de momento con una iniciativa humilde, pero poderosa, porque la oración debe ser siempre la primera acción de todo cristiano: oración de alabanza, oración de acción de gracias, oración de petición de perdón. Poco a poco iremos poniendo en marcha nuevas iniciativas que nos ayuden a cuidar de la casa común, como nos pide la Iglesia.

 

José Ramón Amor Pan
Delegado Episcopal para el Servicio del Desarrollo Humano Integral

 

 

 

Fuente: pastoralsantiago.org