Recordando el Congreso de Laicos 2020: «Pueblo de Dios en salida»

El próximo 14 de febrero hará un año que se celebró el Congreso de Laicos 2020: «Pueblo de Dios en salida». Sin duda, un acontecimiento memorable, una experiencia muy gratificante, que dio y está dando muchos frutos, que nos está conduciendo «hacia un renovado Pentecostés»

Desde la web pueblodediosensalida.com nos ofrecen la posibilidad de recordar todo lo que pasó en este Congreso de Laicos que se celebró en Madrid los días 14, 15 y 16 de febrero de 2020.

En el siguiente enlace, además de las respuestas relativas al Congreso sobre ¿Por que?, ¿Para qué?, y ¿Para quien?,  podrás encontrar un conjunto de fotografías y vídeos.

Si quieres consultar los documentos de trabajo, boletines, ponencias, experiencias, testimonios… de este Congreso, puedes acceder al siguiente enlace

 

 

Presentación de la Campaña anual de Manos Unidas

  • Hambre, pobreza y desigualdad, las pandemias crónicas olvidadas por la crisis sanitaria mundial

 

El próximo 10 de febrero darán comienzo, con una rueda de prensa que se celebrará online a las 11:30 h, las actividades de lanzamiento de la Campaña anual de Manos Unidas, que, en 2021, se desarrollará bajo el lema “CONTAGIA SOLIDARIDAD PARA ACABAR CON EL HAMBRE”. Estos actos de presentación de la Campaña culminarán el domingo 14 de febrero, con la celebración de la Jornada Nacional de Manos Unidas en todas las parroquias de España.

Durante los próximos doce meses, Manos Unidas se va a centrar en denunciar las consecuencias que la pandemia del coronavirus está teniendo entre las personas más vulnerables del planeta y en promover la solidaridad entre los seres humanos como única forma de combatir la pandemia de la desigualdad, agravada por la crisis sanitaria mundial, que castiga con hambre y pobreza a cientos de millones de personas en el mundo.

Para presentar esta campaña 62, Manos Unidas contará con los testimonios de Raquel Reynoso, presidenta de SER (Asociación Servicios Educativos Rurales), socio local de Manos Unidas en Perú, y de Alicia Vacas, misionera comboniana afincada en Israel, y de la presidenta nacional de Manos Unidas, Clara Pardo.

Raquel Reynoso es presidenta de la asociación SER y, junto a Manos Unidas, trabaja en la promoción de los derechos humanos entre la población indígena -principalmente mujeres campesinas- de Ayacucho (Perú), una de las zonas más castigadas por el conflicto interno que padeció el país y que se ha visto muy afectada por la actual pandemia del coronavirus.

Alicia Vacas, responsable de las Misioneras Combonianas para Oriente Medio y Asia, trabaja en la promoción del diálogo interreligioso y en la defensa de los derechos humanos de los colectivos más desfavorecidos (migrantes africanos, mujeres en busca de asilo, población palestina y beduinos), acompañando diversas iniciativas de desarrollo que apoya Manos Unidas.

 

 

CALENDARIO DE EVENTOS PREVISTOS

 

  • RUEDA DE PRENSA: miércoles 10 de febrero, a las 11:30h. – Presentación de la Campaña de Manos Unidas, con la participación de Raquel Reynoso, Alicia Vacas y la presidenta de Manos Unidas, Clara Pardo. Dadas las actuales circunstancias sanitarias, se podrá asistir al  encuentro online conectando a través de este enlace.

 

  • DÍA DE AYUNO VOLUNTARIO: viernes 12 de febrero – Como gesto de apoyo a los casi 700 millones de personas que sufren, cada día, el hambre en el mundo, Manos Unidas celebra el Día del Ayuno Voluntario con eventos virtuales en toda España y propone donar el importe de la comida, del café, del aperitivo de ese día a la lucha contra el hambre en el mundo.

 

  • JORNADA NACIONAL DE MANOS UNIDAS: domingo 14 de febrero – Las parroquias de toda España celebrarán la Jornada Nacional de Manos Unidas con una colecta anual especial, invitando a los asistentes a aportar su colaboración para apoyar el trabajo de la ONG.

 

Carta Pastoral de Monseñor Barrio para la Jornada del Enfermo: “La fe, la esperanza y la caridad han de tejer la alfombra que pisemos ante el sufrimiento y los enfermos»”

 

“Las consecuencias de la pandemia que estamos viviendo nos hace tomar una mayor conciencia de nuestra fragilidad. En este tiempo estamos teniendo muy en cuenta a los contagiados por el coronavirus sin olvidar a quienes están afectados por otras enfermedades. Hemos lamentado dolorosamente la soledad en que muchos enfermos se han encontrado incluso en el momento de su muerte”. Así se dirige el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, en su Carta Pastoral con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el próximo 11 de febrero, fiesta de la Virgen de Lourdes con el lema «CUIDÉMONOS mutuamente».

En ella, D. Julian nos exhorta a que “la fe, la esperanza y la caridad han de tejer la alfombra que pisemos ante el sufrimiento y los enfermos”

Una FE CRISTIANA que, como nos indica el arzobispo, es la que urge a los creyentes en Cristo a que “sufran con los que sufren” (Cf. 1Cor 12,26), tomen en serio el dolor del prójimo, les conmueve y les empuje a hacer algo por remediarlo«. 

Una ESPERANZA SERENA para los enfermos al «contemplar la figura de Cristo resucitado mostrando las palmas de sus manos«, ya que como monseñor asegura, «en ellas y en su Resurrección  reconocemos que el amor del Padre es más fuerte que la muerte» y que«nuestras vidas están tatuadas en Dios”.

Una CARIDAD DEL CORAZÓN que, en tiempos de tribulación, nos lleva a «hacernos prójimos de todos», porque como nos recuerda en su carta D. Julián “quien ama a ejemplo de Jesús alivia el sufrimiento y enjuga las lágrimas sin pensar en sí mismo y sin esperar a que se lo pidan”

Además, en esta carta, señala el arzobispo, “a nadie como al cristiano le debe doler tanto el dolor de los demás, pero ese dolor nunca será piedra de tropiezo o escándalo para desconfiar de Dios”.

 

Carta Pastoral en el Día del Enfermo 2021:

 

“Cuidémonos mutuamente”

Queridos diocesanos:

En la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes celebramos la Jornada del Enfermo. Sin duda las consecuencias de la pandemia que estamos viviendo, nos hacen tomar una mayor conciencia de nuestra fragilidad. En este tiempo estamos teniendo muy en cuenta a los contagiados por el coronavirus sin olvidar a quienes están afectados por otras enfermedades. Hemos lamentado dolorosamente la soledad en que muchos enfermos se han encontrado incluso en el momento de su muerte. “La cercanía, de hecho, es un bálsamo muy valioso, que brinda apoyo y consuelo a quien sufre en la enfermedad”[1], manifestando la dependencia que tenemos y sentimos entre nosotros. Todos nos necesitamos y la fuerza del Señor nos ayuda a mantenernos unidos. “Uno solo es vuestro Padre y todos vosotros sois hermanos” (Mt 23,8), nos recuerda el Papa en su Mensaje para esta Jornada. Este convencimiento ha de motivarnos a ser misericordiosos como nuestro Padre Dios, viendo a los otros con los ojos de nuestro corazón y amándonos unos a otros como el Señor nos ama (cf. Jn 13,34) y cuidándonos mutuamente.

Buenos samaritanos con la fe, la esperanza y la caridad

De manera especial ante las personas enfermas nuestra actitud ha de ser la del Buen Samaritano. “Jesús propone detenerse, escuchar, establecer una relación directa y personal, sentir empatía y conmoción por él o por ella, dejarse involucrar por su sufrimiento hasta llegar a hacerse cargo de él por medio del servicio (cf. Lc 10,30-35)”[2]. La fe, la esperanza y la caridad han de tejer la alfombra que pisemos ante el sufrimiento y los enfermos.

La fe cristiana nos ayuda a percibir en la obscuridad del dolor la luz de Cristo Resucitado y no hace promesas de un futuro mejor a expensas de la realidad presente. Los creyentes en Cristo “sufren con los que sufren” (Cf. 1Cor 12,26), toman en serio el dolor del prójimo, les conmueve y les empuja a hacer algo por remediarlo. Esta fe nos urge a hacernos cargo del impacto lacerante causado por la enfermedad y no necesita del sufrimiento para revalorizarse. Dios no aguarda detrás de la desgracia para que los hombres terminen adorándole. Nuestro dolor es el suyo[3]. Él quiso hacerse uno de nosotros experimentando el dolor y la muerte, y entregó su vida para que nosotros la tengamos en abundancia. En medio del dolor nuestra fe debe permanecer serena en el Sí de Dios que no nos protege inmunes de la desgracia pero nos hace salir de nuestros cobertizos personales e institucionales para hacerlo presente en todos los sufrimientos. Permanecer en la fe implica seguir las huellas del Crucificado y Resucitado. Él está presente en quienes ven resquebrajarse el suelo sobre el que se apoya su vida. A nadie como al cristiano le debe doler tanto el dolor de los demás, pero ese dolor nunca será piedra de tropiezo o escándalo para desconfiar de Dios.

Nuestra esperanza es serena: tiene la certeza de que “nada nos separará del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús”, ni siquiera esta muerte temporal (Cf. Rom 8,35). Queridos enfermos, os animo a contemplar la figura de Cristo resucitado mostrando las palmas de sus manos. En ellas reconoceremos tatuado el Sí definitivo del Padre a su Hijo Jesucristo, y a todos nosotros, sus hijos. Esas manos son signo de que el amor del Padre es más fuerte que la muerte: “Mirad mis manos y mis pies, soy yo en persona” (Lc 24,39). Quienquiera que las contemple podrá reconocer en ellas todo el peso del dolor del mundo y también el realismo de la esperanza. Quien las está ofreciendo ha experimentado en propia carne la muerte y es el que nos puede decir: “Estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos” (Ap 1,18). En su resurrección todos viven de su presente eterno y sus nombres quedan inscritos en el libro de la vida. Nuestras vidas están tatuadas en Dios: “Yo te llevo grabada como un tatuaje en mis manos” (Is 49,16). En las llagas gloriosas del Señor están todos los nombres. Esta es nuestra esperanza.

“La fe actúa mediante la caridad” (Gal 5,6). En tiempos de tribulación, permanezcamos en la fe, que no es la quietud de un fervor individualista, sino el hacernos prójimos de todos con la caridad que “es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión”[4]. Quien ama a ejemplo de Jesús alivia el sufrimiento y enjuga las lágrimas sin pensar en sí mismo y sin esperar a que se lo pidan.

A vosotros, queridos enfermos y enfermas, os tengo muy presentes en mi oración con la intercesión de la Virgen María, salud de los enfermos. Os saluda con todo afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] FRANCISCO Mensaje para la XXIX Jornada Mundial del enfermo, 11 de febrero de 2021, 3.

[2] Ibid., 1.

[3]“Dios no puede padecer, pero puede compadecer. El hombre tiene un valor tan grande para Dios que se hizo hombre para poder compadecer Él mismo con el hombre, de modo muy real, en carne y sangre, como nos manifiesta el relato de la Pasión de Jesús. Por eso en cada pena humana ha entrado uno que comparte el sufrir y el padecer; de ahí se difunde en cada sufrimiento la consolatio, el consuelo del amor participado de Dios y así aparece la estrella de la esperanza”: BENEDICTO XVI, Spe salvi, 39.

[4] FRANCISCO, Mensaje para la Cuaresma del 2021, 3.

 

Fuente: archicompostela.es

Video del Papa. Febrero 2021. Por las mujeres que son víctima de violencia: «No podemos mirar para otro lado”

Recemos por las mujeres que son víctimas de la violencia, para que sean protegidas por la sociedad y para que su sufrimiento sea considerado y sea escuchado por todos.

Papa Francisco – Febrero 2021

 

Por las mujeres, víctimas de violencia

Esta es la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa en su vídeo del mes de febrero. Se trata de un contundente mensaje contra los distintos tipos de violencia que sufren millones de mujeres diariamente, ya sea: “violencia psicológica, violencia verbal, violencia física, violencia sexual”. Para el Papa Francisco, esta realidad es una “cobardía y una degradación para toda la humanidad”, por lo que nos pide rezar por las víctimas, “para que sean protegidas por la sociedad y para que su sufrimiento sea considerado y sea escuchado por todos”.

El Vídeo del Papa de este mes busca hacer visible el drama de este tema también a través de la narración con imágenes. Gracias a la colaboración de Hermes Mangialardo -creativo italiano, ganador de premios internacionales y profesor de diseño de animación-, el vídeo representa con ilustraciones animadas la historia de una mujer víctima de la violencia, que encuentra el coraje para escapar del túnel de los abusos, gracias a su propia fuerza y a la ayuda de la comunidad.

La violencia contra las mujeres en cifras

“Es impresionante el número de mujeres golpeadas, ofendidas, violadas”, dice el Santo Padre en El Vídeo del Papa. En efecto, las estadísticas que recoge la ONU Mujeres, actualizadas desde noviembre de 2020, son impactantes: cada día, 137 mujeres son asesinadas por miembros de su propia familia; las mujeres adultas representan casi la mitad de las víctimas de la trata de seres humanos detectadas a nivel mundial; a escala mundial, una de cada tres mujeres ha experimentado alguna vez violencia física o sexual (y 15 millones de niñas adolescentes de 15 a 19 años han experimentado relaciones sexuales forzadas en todo el mundo). El año pasado, además, contó con el agravante de la pandemia: la restricción de movimiento, el aislamiento social y la inseguridad económica elevaron la vulnerabilidad de las mujeres a la violencia en el ámbito privado en todo el mundo.

En su mensaje del mes de febrero, el Papa pide por la protección de estas víctimas en las sociedades. Y aunque al menos 155 países han aprobado leyes sobre la violencia doméstica, y 140 cuentan con legislación sobre el acoso sexual en el lugar de trabajo, por poner dos ejemplos, no significa que estas se ajusten siempre a las normas y recomendaciones internacionales, ni que se apliquen y hagan cumplir.

No mirar para otro lado

El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, hizo la siguiente observación sobre esta intención: “La llamada del Santo Padre es muy clara: ‘No podemos mirar para otro lado’. Es decir, no podemos quedar de brazos cruzados ante tantos casos de violencia contra las mujeres, que se manifiesta de múltiples formas, desde lo más visible e incalificable a lo más insidioso e inconsciente; en todos los casos, como producto de esquemas mentales y paradigmas culturales y sociales arraigados, que las desvalorizan. Es lo que vemos en el Evangelio, por ejemplo en el pasaje de la mujer adúltera, que era acusada por todos, pero a quien Jesús da una vida nueva (Juan 8, 2-11). La violencia contra las mujeres en todas sus formas es un grito al cielo. Francisco lo dijo varias veces: ‘Toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios, nacido de una mujer. La salvación para la humanidad vino del cuerpo de una mujer: de cómo tratamos el cuerpo de la mujer comprendemos nuestro nivel de humanidad’. Recemos juntos por todas las mujeres víctimas de violencia, incluidas las niñas y adolescentes, y luchemos por una sociedad más justa, para que las proteja, las escuche y alivie su sufrimiento”.

 

 

 

Fuente: thepopevideo.org

Material para vivir la Cuaresma y la Pascua de ACG

¡ANUNCIA LA PASCUA DE JESÚS CON OBRAS Y PALABRAS!

 

Desde la Acción Católica General nos quieren ofrecer este material que esperan que nos ayude a vivir el tiempo de Cuaresma y Pascua de una manera más profunda, con la Palabra de Dios como referencia y revisando nuestra vida para poner de forma especial nuestra mirada en Jesús.

La propuesta se puede utilizar tanto a nivel comunitario como a nivel personal. Y cuenta además con diferentes y variados recursos.

Para los adultos y jóvenes, además de la lectio divina con el Evangelio de cada domingo, se puede encontrar una revisión de vida para profundizar en las actitudes de san José (ternura, obediencia, acogida, valentía…) y un vía crucis.

Para infancia nos proponen una sencilla revisión de vida que comenzará el miércoles de ceniza y llegará hasta la Pascua, con una propuesta en la que se irá construyendo un rincón de oración.

Se pueden descargar el material en el siguiente enlace

 

Fuente: accioncatolicageneral.es

El vino está por llegar

 

Había cierta «ansia» por acoger, compartir y acoger las conclusiones del Congreso del laicado máxime cuando parecía un encuentro revulsivo en nuestra Iglesia.

Llegó la pandemia, los encuentros personales se torcieron, pero no se detuvo la maquinaria del poscongreso. De ahí que las Jornadas de Apostolado Seglar del 24 de octubre, aun reducidas a una mañana, volvieron a transmitir renovadas energías en la Iglesia.

De la intervención de D. Carlos Escribano (presidente de la Comisión episcopal para los Laicos, Familia y Vida –en adelante, CELFV–) destacaría que «estamos llamados a ser agentes de esperanza, porque el Espíritu nos antecede» y que «tenemos la tarea de ser capaces de acoger y de proponer cosas positivas». Después Carlos Luna, profesional de la creatividad, impartió una breve charla sobre cómo proponer un impulso misionero a nuestras acciones comunitarias, válido tanto para el poscongreso como para grupos de Iglesia.

 

Interiorización en las diócesis

El momento más esperado de las jornadas fue la presentación de la Guía de trabajo del Poscongreso, que realizó Isaac Martín, delegado de apostolado seglar de Toledo. No solo se recogen íntegramente las aportaciones de los grupos de trabajo que hubo en el Congreso, sino que se sistematizan y se enmarcan en el contexto teológico y antropológico actual.

La idea que se transmitió es que la Guía de trabajo se interiorice en las diócesis, movimientos y asociaciones durante este curso 2020/2021, dadas las dificultades de articular reuniones. Es decir, que este curso leamos con detenimiento los documentos de la Guía, los compartamos en grupos y planifiquemos cómo abordar los 4 itinerarios (primer anuncio, acompañamiento, proceso formativo y presencia en la vida pública) de acción evangelizadora marcados para el Poscongreso.

Se propone que en cada diócesis, movimiento y asociación haya una Jornada de trabajo para dialogar sobre cómo encauzar la forma de trabajo desde un discernimiento pastoral.

Además se presentó una metodología de trabajo sinodal: en cada diócesis se formará un equipo de trabajo interdisciplinar (llamando a cristianos de otros campos de acción y compromiso), impulsado desde las delegaciones del laicado, y el trabajo que se desarrolle se compartirá en la provincia eclesiástica. Esto es significativo, porque hay un representante de cada provincia en el Consejo Asesor de Laicos de la CELFV, y las propuestas, iniciativas y planificaciones serán compartidas en el mismo.

Por cierto, este Consejo Asesor de Laicos, muestra de una voluntad de cambios prácticos, es otro equipo de trabajo (aprobado por la Comisión Permanente de la CEE en julio de 2020) que empezará a rodar antes de Navidad y cuyo objetivo es impulsar el Poscongreso.

¿Toca esperar? No, toca ponerse manos a la obra y discernir qué necesitan nuestros hermanos y hermanas de nosotros. “Ojalá demos un salto hacia una forma nueva de vida y descubramos definitivamente que nos necesitamos y nos debemos los unos a los otros” (FT 35).

Porque el mejor vino está por venir. (Francisco, Homilía de 06/07/2015)

 

Alfredo Losada

Subdelegado de Apostolado Seglar en la Archidiócesis de Santiago de Compostela

 

 

 

Artículo de Alfredo Losada sobre las jornadas posCongreso de Laicos.

Publicado en la revista «noticias obreras» en diciembre de 2020.

(noticiasobreras.es  Revista 1634)

 

 

 

 

 

 

 

Peregrinación Virtual de Pastoral Santiago. Febrero: Ruta «Un camino DISFERENTE».

En este año Santo Compostelano, Pastoral Santiago nos está proponiendo hacer una PEREGRINACIÓN  VIRTUAL.
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Todos los meses una nueva ruta con treinta etapas.

 

Y este mes de febrero continuamos con la…

RUTA «UN CAMINO DISFERENTE»

                                                         Treinta 30 días para “curarse en salud” y encontrar EL CAMINO

 

¿Te animas?. Pincha sobre el dibujo.

 

 

  • Si quieres volver a ver la Ruta de Enero: Pastoral Penitenciaria pincha aquí

 

Fuente: pastoralsantiago.org

Mensaje del Papa para la Jornada Mundial del Enfermo 2021. «Dar al que sufre el bálsamo de la cercanía»

La Santa Sede ha hecho público el mensaje del Santo Padre para la próxima JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2021, que tendrá lugar el 11 de febrero de 2021, memoria de la Bienaventurada Virgen María de Lourdes.

¿Qué dice el Papa?

El Pontífice destaca la importancia de este momento para brindar una atención especial a las personas enfermas y a quienes cuidan de ellas, tanto en los lugares destinados a su asistencia como en el seno de las familias y las comunidades. En particular, señala, a las personas que sufren en todo el mundo la pandemia del coronavirus, así como a los más pobres y marginados.

El lema de la Jornada

La jornada se presenta con el lema: «Uno solo es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos (Mt 23,8). La relación de confianza, fundamento del cuidado del enfermo», que como dice el Papa Francisco en su mensaje «se inspira en el pasaje evangélico en el que Jesús critica la hipocresía de quienes dicen, pero no hacen (cf. Mt 23,1-12). Cuando la fe se limita solo a palabras, sin involucrarse en la historia y las necesidades del prójimo, la coherencia entre el credo profesado y la vida real se debilita»

Esta relación con la persona enferma encuentra una fuente inagotable de motivación y de fuerza en la caridad de Cristo, recuerda el Papa. En su mensaje Francisco anima, por tanto a «establecer un pacto entre los necesitados de cuidados y quienes los cuidan; un pacto basado en la confianza y el respeto mutuos, en la sinceridad, en la disponibilidad, para superar toda barrera defensiva, poner en el centro la dignidad del enfermo, tutelar la profesionalidad de los agentes sanitarios y mantener una buena relación con las familias de los pacientes».

A todos los fieles cristianos, a mis queridos hermanos de la Archidiócesis de Santiago de Compostela

 

Os saludo cordialmente, con afecto y cercanía, en el Señor, el Buen Pastor, e invocando la intercesión del Apóstol Santiago, en este Año Santo apenas iniciado.

Cuando Dios nos llama, por medio de la Iglesia, a servir al Pueblo de Dios, uno no puede menos que sentir que la tarea encomendada excede las capacidades personales y que nadie está preparado cuando se le confía una responsabilidad así. Por eso, ante todo, agradezco al Señor que, por medio del Papa Francisco, haya confiado en mí para ejercer el ministerio episcopal al servicio de la Iglesia en Santiago de Compostela y del Arzobispo que la preside como pastor, Don Julián Barrio Barrio. Llego a vosotros tras casi 28 años como presbítero de la Iglesia en Ourense, una diócesis de larga y secular historia, en la que nací y crecí en la fe como cristiano y sacerdote. Fui aprendiendo de sus fieles y de cada una de las parroquias en las que ejercí el ministerio sacerdotal, de mis hermanos en el Presbiterio, de las comunidades de vida consagrada, de tantos laicos en los que he reconocido un servicio generoso a la Iglesia, de un pueblo de Dios sencillo y hondo en su fe, vivida y celebrada de un modo tan rico y diverso. Y un agradecimiento especial, al Obispo de esta Iglesia ourensana, Don Leonardo Lemos Montanet, con el que he colaborado en su ministerio pastoral como Vicario Episcopal para la Nueva Evangelización.

En estas circunstancias, soy muy consciente de mis debilidades y limitaciones. Son momentos para ejercer la confianza en Dios, y descubrir con gozo que Él nos da su gracia cuando nos llama a servir con más entrega al Pueblo de Dios.

Sois una Iglesia en la que convergen, desde hace siglos, caminos de peregrinación que llevan hasta la Puerta Santa y conducen a la tumba de Santiago el Zebedeo. Pero también son muchos los caminos que recorren la vida de la Archidiócesis de Santiago de Compostela y que tendréis que enseñarme a descubrir y conocer. Los caminos que transitan a través de vuestras comunidades parroquiales, que vuestros sacerdotes recorren con generosidad y esfuerzo: desde las dispersas parroquias del mundo rural, hoy tan afectado por la despoblación y el olvido, hasta las presentes a lo largo de la costa, donde el mar acaricia a sus gentes en medio de importantes retos y dificultades; sin olvidarme de los núcleos urbanos de Santiago de Compostela, A Coruña y Pontevedra, de rica historia y abundante vida eclesial. Y también aquellos otros caminos que son los Seminarios Diocesanos, los grupos y movimientos de apostolado seglar, las comunidades de vida consagrada, la acción de Cáritas y sus voluntarios.  Sin olvidar a nadie, todos y cada uno de los caminos que atraviesan, con sus gozos y esperanzas, tristezas y angustias (cf. GS 1), la vida de cada uno de vosotros, de vuestras familias y, especialmente, de los que más sufren a consecuencia de la crisis sanitaria y social que estamos viviendo en estos momentos.

Desde hace casi un año, vivimos una situación dramática provocada por la irrupción de la pandemia del COVID-19. Ha cambiado nuestras vidas y modo de relacionarnos, ha provocado dolor y sufrimiento en muchas personas, familias y colectivos sociales, ha modificado el modo de celebrar y vivir la fe, ha generado una ola de solidaridad con los más afectados, ha mostrado un esfuerzo notable y generoso del personal sanitario, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, de las autoridades civiles y sanitarias, de tantos hombres y mujeres que, con su trabajo, hacen posible que se mantengan los servicios esenciales en nuestra sociedad. Y de tantos sacerdotes, religiosos y laicos que sois el rostro visible y concreto de una Iglesia en salida, con estilo samaritano, hacia nuestros hermanos más necesitados. Ante esta situación, como cristianos, en palabras del Papa Francisco, caminemos en esperanza por las semillas de bien que Dios sigue derramando en la humanidad y asumamos que, ante este reto y siempre, nadie se salva solo (cf. Fratelli tutti 54-55).

Un cordial y afectuoso saludo a todas las autoridades civiles, políticas, académicas, judiciales, militares y a los agentes sociales, así como a tantos hombres y mujeres de buena voluntad, creyentes y no creyentes, cristianos y no cristianos, con el deseo de trabajar juntos, desde el respeto y el diálogo, en favor del bien común de las gentes y pueblos de la Archidiócesis de Santiago de Compostela.

Abierta la Puerta Santa del Año Jubilar Compostelano, encomiendo el ministerio, al que he sido llamado para serviros, al apóstol Santiago, a María nuestra Madre en sus advocaciones del Rosario, del Portal y de la Peregrina, y a San José, Patrono de la Iglesia Universal, en este año a él dedicado.

Que Dios os bendiga.

Francisco José Prieto Fernández
Obispo Auxiliar electo de la Archidiócesis de Santiago de Compostela

 

Curriculum vitae

 

 

Noticia extraída de archicompostela.es

La Iglesia en Santiago agradece el nombramiento de su nuevo obispo auxiliar

 

La Santa Sede ha hecho pública la designación del sacerdote Francisco José Prieto Fernández

La Archidiócesis compostelana, y su arzobispo, monseñor Julián Barrio, agradecen vivamente al papa Francisco el nombramiento del sacerdote Francisco José Prieto como nuevo obispo auxiliar de Santiago, noticia que este mediodía ha dado a conocer la Santa Sede.

La Archidiócesis acoge con afecto al nuevo obispo auxiliar electo, a quien felicita cordialmente, y ya desde ahora ofrece sus oraciones para que, bajo el patrocinio del Apóstol Santiago y la intercesión de María Santísima, pueda desarrollar el ministerio episcopal que se le ha encomendado.

Su preparación y disponibilidad contribuirán en este Año Santo Jacobeo tan especial, sin duda alguna, a la labor de acogida espiritual de los peregrinos.

Curriculum vitae del nuevo obispo auxiliar

 

Monseñor Barrio valora el nombramiento de su nuevo obispo auxiliar en el siguiente video

 

 

 

 

Noticia extraída de archicompostela.es