Nota pastoral de los Obispos de la Provincia eclesiástica de Santiago de Compostela sobre la participación en la Eucaristía dominical

Desde el inicio de la crisis sanitaria provocada por el virus COVID-19 y de acuerdo con los protocolos sanitarios establecidos por las autoridades, los Obispos de Galicia, pensando en el mayor bien y en la tranquilidad de conciencia de los fieles, hemos procedido a dispensar de la obligación de la asistencia a Misa los domingos y días de precepto[1], vivida desde siempre en esta gran familia que es la Iglesia Católica.

Debido al estado de alarma, durante estos últimos meses se han paralizado muchas de las actividades pastorales habituales e incluso ha habido templos cerrados. En estas circunstancias, nuestra Iglesia ha intentado hacerse presente a través del ministerio de los sacerdotes, de miembros de la vida consagrada y de laicos comprometidos en las tareas eclesiales. Hemos podido constatar con admiración y sorpresa cómo el ingenio creativo de muchos se ha reactivado y ha buscado los modos de que los fieles sintiesen cercana la presencia y la solicitud de la Iglesia, ayudándoles a mantener viva la esperanza y la piedad, de manera especial a aquellos que viven en soledad y en situaciones más vulnerables. Utilizando en particular los medios telemáticos disponibles en la actualidad, se han puesto a disposición de todos materiales litúrgicos y catequéticos, que hicieron posible la vivencia del domingo en el marco del hogar cristiano.

Así, si bien es cierto que nuestro pueblo fiel ha vivido con desconcierto un inesperado ayuno eucarístico, podemos constatar que la dura experiencia que ha supuesto el confinamiento social consecuencia de la pandemia nos ha llevado a una vivencia singular del día del Señor, no a su supresión: hemos sido testigos de una verdadera peregrinación llena de fe del templo a la casa, de la iglesia parroquial a la iglesia doméstica[2]. No ha habido un olvido del día del Señor, el dies Domini. Las retransmisiones televisivas, o a través de internet, han acercado a todos los hogares las Eucaristías dominicales y festivas, incluso la Eucaristía diaria, así como acontecimientos de especial trascendencia eclesial como las celebraciones de Semana Santa y los actos presididos por el papa Francisco.

En la actualidad, gracias a Dios, han sido ya levantadas las prohibiciones que afectaban a nuestra habitual movilidad, aun manteniéndose la exigencia de muchas cautelas. Por este motivo, nos parece necesario dirigirnos ahora a vosotros para levantar también la dispensa antedicha, de modo que todos, en la medida de nuestras posibilidades y con los cuidados debidos, renovemos con alegría y esperanza la antiquísima costumbre eclesial de participar en la Misa dominical y festiva con una presencia física y real, en el seno de nuestras comunidades de referencia.

La participación activa en la Eucaristía dominical nunca ha sido para nosotros sólo una costumbre o un mero deber, sino la celebración de la comunión con Cristo y con los hermanos[3] (cf. LG 7), en el día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal. Cada celebración dominical, presididos por el sacerdote y convocados como Pueblo de Dios en torno a la mesa del altar, las palabras de Jesús, “haced esto en memoria mía” (cf. Lc 22, 19; 1Cor 11, 24-25) han sido siempre mucho más que un simple recuerdo o una repetición de sus gestos y palabras. Han sido y son una verdadera acción de gracias y alabanza, presencia actual y viva de Cristo por la fuerza de su Palabra y de su Espíritu, memorial de Cristo, de su vida, de su muerte, de su resurrección y de su intercesión junto al Padre[4].

Ahora, tras el tiempo de confinamiento, podemos valorar mejor la gracia grande de vivir la Eucaristía en comunidad, sobre todo el domingo y los días de precepto; y experimentar la alegría de ser miembros de la gran familia de la Iglesia Católica, viviendo como hermanos, unidos siempre, pero sobre todo en las dificultades. La vivencia presencial de la Eucaristía dominical tiene una importancia decisiva para la fe de cada uno y fundamenta y confirma toda la práctica cristiana[5].

Celebrar cada domingo la Eucaristía en la comunidad parroquial o en la comunidad de referencia de la unidad pastoral sostiene nuestra esperanza ante la vida y ante la muerte, y fortalece el compromiso de la caridad. Comulgar a Cristo, Pan de Vida, nos introduce a la máxima unión con el Hijo de Dios y con la Iglesia y, por tanto, con nuestros hermanos. No se puede compartir el pan eucarístico sin compartir el pan cotidiano. De este modo, la vida entera del creyente se va haciendo expresión de la entrega del Señor por la salvación de todos, especialmente de aquellos que más lo necesitan.

De hecho, durante las semanas más duras del confinamiento hemos podido ver multitud de gestos de fraternidad en las parroquias hacia las personas más afectadas por la pandemia: el esfuerzo que se hizo y hace en los comedores de Cáritas, el reparto de alimentos en las parroquias, la preocupación por los enfermos y ancianos, la cercanía hacia las familias recluidas en sus casas… y muchos otros que permanecieron y permanecen en el anonimato. Para no agotarnos ni rendirnos en el necesario esfuerzo que hemos de hacer ante las dramáticas consecuencias socio-económicas que se derivarán de la crisis sanitaria, los fieles cristianos hemos de alimentar el ejercicio de la caridad, especialmente en la celebración dominical, porque la Eucaristía enciende y arrastra a los fieles a la caridad de Cristo[6], y por sí misma se convierte en escuela de amor activo al prójimo[7], que impulsa a todo el que cree en Él a hacerse pan partido para los demás y, por tanto, a trabajar por un mundo más justo y fraterno[8].

Así pues, participemos de nuevo en la celebración del domingo, día del Señor, como el día en que nuestra fe se nutre con el Pan de la Palabra y de la Vida: sólo así nuestra existencia como cristianos será prolongación vital del amor de Dios derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado (Rom 5,5).

La singular experiencia del confinamiento ha sido, sin duda, una invitación a detenernos y a pensar en nuestro modo de vivir; y, en particular, una ocasión para comprender mejor la importancia que tiene para cada uno la celebración del domingo. Ahora es tiempo de salir de nuevo, con las medidas sanitarias exigidas, y de celebrar juntos la Santa Misa, con paz y alegría, con calidad litúrgica y calidez humana la Eucaristía dominical con los hermanos en la fe, presididos por nuestros sacerdotes. Así, participando en nuestras comunidades y parroquias, podremos afrontar los desafíos de nuestro tiempo alentados por el Espíritu del Resucitado sostenidos por el gozo de celebrar presencialmente en el templo el día del Señor, y por la comunión en las riquezas de vida y de caridad que nos ofrece la Eucaristía.

Que Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, y nuestros santos patronos, el Apóstol Santiago, San Rosendo, San Martín, San Froilán, San Telmo, protejan y amparen nuestras comunidades y parroquias, nos guarden unidos en las alegrías y en las adversidades, y sean nuestro auxilio para librarnos de esta pandemia y de todo mal, para que en nuestros corazones se conserven siempre la fe, la paz y el amor fraterno.

Santiago de Compostela, 25 de julio de 2020.

 

+ Julián, Arzobispo de Santiago.

+ Luis, Obispo de Tui-Vigo.

+ Alfonso, Obispo de Lugo.

+ José Leonardo, Obispo de Ourense.

+Luis Ángel cmf, Obispo de Mondoñedo-Ferrol.

 

[1] Cf. Código de Derecho Canónico, cc 1247-1248; Catecismo de la Iglesia Católica, 217-2188, especialmente n. 2180-2183. Cf. Notas de los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Santiago de Compostela, del 8 y del 13 de marzo de 2020.

[2] Cf. Vaticano II, Constitución Lumen Gentium, 11; Exhortación apostólica Familiaris consortio, 21c.

[3] Cf. Lumen Gentium, 7.

[4] Catecismo de la Iglesia Católica, 1341.

[5] Catecismo de la Iglesia Católica, 2181.

[6] Vaticano II, Sacrosanctum Concilium, 10.

[7] San Juan Pablo II, Dominicae Cenae, 6.

[8] Benedicto XVI, Sacramentum caritatis, 88.

 

 

Fuente: www.archicompostela.es

 

25 ó 26 de julio, Jornada por los afectados de la pandemia.

La iglesia en España celebra una Jornada por los afectados de la pandemia. Se trata de una propuesta de la Comisión Ejecutiva a las diócesis españolas. La fecha elegida, el domingo 26 de julio, fiesta de S. Joaquín y Sta. Ana, patronos de los ancianos, el grupo social más golpeado por la enfermedad, o el sábado 25, solemnidad de Santiago apóstol, patrón de España.

Esta jornada incluirá la celebración de la eucaristía, que se ofrecerá por el eterno descanso de todos los difuntos y el consuelo y esperanza de sus familiares. Se dará gracias por todo el trabajo y el sacrificio realizado por tantas personas durante el tiempo de la pandemia y se rezará de una manera especial por los mayores y las residencias de ancianos. Esta celebración desea además pedir la luz, comunión y entrega fraterna ante la crisis social y económica provocada por la pandemia y el confinamiento. Se ha editado una oración por nuestros mayores.

Mensaje para la Jornada de afectados por la pandemia

Además, la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Subcomisión de Familia y Defensa de la Vida han hecho público un mensaje conjunto con motivo de esta Jornada.

“El próximo día 26 de julio, la Iglesia celebra la festividad de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Santísima Virgen, día que dedicamos de una forma especial a los mayores, puesto que son los patronos de los abuelos.

Desde el pasado mes de marzo que se decretó el estado de alarma en nuestro país, por motivo de la pandemia de la Covid- 19, hemos podido contemplar cómo los más afectados por este virus han sido los mayores, falleciendo un gran número de ellos en residencias, hospitales y en sus propios domicilios. También, nuestros mayores, debido a las circunstancias tan excepcionales, son los que más han sufrido el drama de la soledad, de la distancia de sus seres queridos. Todo esto nos debe llevar a pensar, como Iglesia y como sociedad, que “una emergencia como la del Covid es derrotada en primer lugar con los anticuerpos de la solidaridad” (Pandemia y fraternidad universal, Nota sobre la emergencia Covid-19, Pontificia Academia para la Vida, 30/03/2020).

En una sociedad, en la que muchas veces se reivindica una libertad sin límites y sin verdad en la que se da excesiva importancia a lo joven, los mayores nos ayudan a valorar lo esencial y a renunciar a lo transitorio. La vida les ha enseñado que el amor y el servicio a los suyos y a los restantes miembros de la sociedad son el verdadero fundamento en el que todos deberíamos apoyarnos para acoger, levantar y ofrecer esperanza a nuestros semejantes en medio de las dificultades de la vida. Como afirma el papa Francisco: “la desorientación social y, en muchos casos, la indiferencia y el rechazo que nuestras sociedades muestran hacia las personas mayores, llaman no sólo a la Iglesia, sino a todo el mundo, a una reflexión seria para aprender a captar y apreciar el valor de la vejez (Audiencia del papa Francisco a los participantes en el Congreso Internacional “La riqueza de los años”, Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, 31/01/2020).

Pero no basta contemplar el pasado, aunque haya sido en ciertos momentos muy doloroso, hemos de pensar en el futuro. No deberíamos olvidar nunca aquellas palabras del Papa Francisco en las que afirmaba que una sociedad que abandona a sus mayores y prescinde de su sabiduría es una sociedad enferma y sin futuro, porque le falta la memoria. Allí donde no hay respeto, reconocimiento y honor para los mayores, no puede haber futuro para los jóvenes, por eso hay que evitar que se produzca una ruptura generacional entre niños, jóvenes y mayores.

Conscientes de ese papel irremplazable de los ancianos, la Iglesia se convierte en un lugar donde las generaciones están llamadas a compartir el plan de amor de Dios, en una relación de intercambio mutuo de los dones del Espíritu Santo. Este intercambio intergeneracional nos obliga a cambiar nuestra mirada hacia las personas mayores, a aprender a mirar el futuro junto con ellos. Los ancianos no son sólo el pasado, sino también el presente y el mañana de la Iglesia

Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Subcomisión de Familia y Defensa de la Vida.

Fuente: www.conferenciaepiscopal.es

 

Porque sumamos por todos y para todos

Están siendo meses de mucho dolor, de mucho sufrimiento. Nadie esperaba que la prueba para este tiempo fuese esta y fuese tan dura. Podríamos haber imaginado una guerra, seguro el sufrimiento de otros al que, por cierto, nos hemos acostumbrado, veíamos unos nubarrones económicos en el horizonte, que hasta que no llegan no son tormenta. Siempre sufren los más débiles, los que menos tienen. Nadie podría aventurar la cruz que estamos todavía padeciendo.

En medio de tanta aflicción está la Iglesia. Todos los centros que ella ofrece habitualmente a la sociedad permanecen abiertos. No han cerrado sus puertas ni en los peores episodios.

En algún momento, en los primeros días de confinamiento y cuarentena, corrieron algunas imágenes por las redes sociales sobre el tipo de encierro, y dónde podría ser, de los “sin hogar”. No solo no tienen un techo donde cobijarse, no tienen el calor de abrir la puerta y poder decir: «Ya estoy aquí». Esos han sido acogidos por la Iglesia. Ellos han encontrado en ella su hogar, el lugar donde los esperaban. Eso significa que las decenas de miles de voluntarios también han continuado con su labor de generosidad.

Algunos se apartaron en el primer momento para evitar el posible contagio, pero otros han seguido. Ha habido diócesis que han tenido que pedir ayuda y pedir generosidad para que se incorporaran nuevos voluntarios. Tampoco ha cesado la atención cuidada y generosa en los centros de atención y acogida a drogodependientes. Son muy vulnerables, y de la atención que se les dispensa depende también su rehabilitación y su nueva integración en la sociedad. Es una dolorosa espada clavada en el corazón de nuestra sociedad la de las mujeres víctimas de la trata, de explotación sexual o de la violencia. Tampoco ahí la Iglesia se ha detenido.

Además de todo ello, ¡hay tanta gente necesitada de esperanza! Los sacerdotes y su entrega han brillado especialmente en este tiempo. Se ha puesto la creatividad a funcionar porque era necesaria, vital. Ha habido multitud de iniciativas para ofrecer la misa diaria utilizando las nuevas tecnologías. Se han creado infinidad de mensajes ofreciendo apoyo y esperanza. Es emblemática la imagen del sacerdote sentado en una silla, y circundado por unos conos de tráfico, es decir, manteniendo y cumpliendo las indicaciones de las autoridades, y cómo iba ofreciendo el sacramento de la confesión o un tiempo de escucha. Muchas iglesias han permanecido abiertas porque había que cuidar el cuerpo, pero también el alma, que, sin esperanza, muere. Hay una esperanza primera, la que nos dice que vamos a salir de esta situación y, después de ella, recuperaremos una vida normalizada, y la esperanza que va más allá, que nos asegura una vida en plenitud. Esa esperanza está bien fundada en Dios. Iglesias abiertas, sacerdotes al servicio de todos para seguir ofreciendo los sacramentos, para escuchar, para aconsejar, para, con humildad, ser luz y consuelo, apoyo y esperanza.

Solo hay una razón que hace posible toda esta labor: la generosidad. Generosidad de tantas personas como han ofrecido y siguen ofreciendo su tiempo, sus cualidades, lo poco o mucho que tienen. Miles de voluntarios laicos, religiosos y religiosas, sacerdotes, todos; y siempre más allá de lo que la razón humana nos puede señalar. El vértice ha sido nuestro sistema sanitario. Gracias. Pero, y con ellos, muchísimas más personas que han entregado su vida cuando la sociedad más lo estaba necesitando. Vamos a rezar y a dar gracias por tantas personas como nos han ofrecido el bello rostro de la humanidad. También vamos a rezar por los que han fallecido porque se han visto contagiados. Dios sabe ser buen pagador. En él confiamos.

(noticia extraida de www.conferenciaepiscopal.es)

 

 

  • Si quieres formar parte, con tu ayuda a tu parroquia o a tu diócesis, también lo puedes hacer desde la web: www.donoamiiglesia.es

 

Llega a Pontevedra la imagen-relicario del Apóstol Santiago

  • Se podrá venerar en las parroquias de la ciudad entre los días 17 y 26 de julio

La imagen-relicario del Apóstol Santiago se puede venerar en Pontevedra desde el viernes, 17 de julio. Su llegada a la ciudad se produce de la mano de una iniciativa puesta en marcha por la Archidiócesis de Santiago de Compostela, a fin de iniciar la preparación espiritual de cara al año próximo, de Jubileo Compostelano. Monseñor D. Jesús Fernández González, recientemente nombrado Obispo de Astorga y que ha sido el encargado de coordinar este proyecto siendo Obispo Auxiliar en esta Archidiócesis, remarca que su propósito fundamental es “llevarnos a la raíz de todo el fenómeno jacobeo, que consiste, exactamente, en la presencia entre nosotros de los restos y la memoria del Apóstol Santiago, primer evangelizador que llegó a nuestras tierras, que nos regaló el Evangelio de Jesucristo y que dio testimonio hasta dar la vida por él”.

De este modo, entre los días 17 y 19 de julio, la imagen-relicario del Apóstol Santiago se hará presente en la parroquia de San José de Pontevedra; después, entre los días 20 y 22 parará en la Real Basílica de Santa María la Mayor; después, entre los días 23 y 25, se le rendirá tributo en la parroquia de su advocación, Santiago Peregrino do Burgo, donde asistirá a la celebración su día grande; concluyendo su itinerario por la Vicaría Territorial Episcopal de Pontevedra durante la jornada del 26 de julio, fecha en la que será compartida por las feligresías de Santa María de Alba y la Virgen del Camino. Precisamente, en la parroquia de Santiago Peregrino do Burgo ya se está celebrando, en su honor, misa y novena a diario, a las 19:30 h., con la salvedad de este domingo, 19 de julio, que será a las 11:00 h.

Acercando esta imagen-relicario del Apóstol Santiago a las parroquias y comunidades de toda la Archidiócesis, se pretende “dar a conocer la figura de Santiago: desde su faceta como amigo del Señor hasta su vertiente espiritual, de cercanía hacia su maestro, pasando lógicamente por su testimonio como testigo del Señor y aprovechando, así mismo, para ofrecer formación sobre el sentido de la peregrinación para que, cuando el próximo año seamos nosotros los que le visitemos en su casa, en la Catedral de Santiago, podamos vivir esa oportunidad desde la espiritualidad”, en palabras del Obispo de Astorga.

 

Oración al Apóstol Santiago para el fin de la pandemia

Oración al Apóstol Santiago para el Año Santo Compostelano 2021

 

Fuente: www.pastoralsantiago.org

 

D. Jesús Fernández nos escribe una carta de despedida y agradecimiento a toda la diócesis de Santiago de Compostela

El obispo electo de Astorga, monseñor Jesús Fernández González, hasta ahora obispo auxiliar de Santiago, ha escrito una carta de despedida y agradecimiento a los sacerdotes, diáconos, consagrados y laicos de la Iglesia diocesana de Santiago. En ella indica, entre otras cosas, que “junto a sacerdotes, diáconos, consagrados y laicos he vivido momentos inolvidables en los Retiros, en las reuniones de formación, en los encuentros personales… No se borrarán de mi memoria las sesiones sinodales, las visitas pastorales, las celebraciones”.

Este es el texto íntegro de dicha carta del obispo electo de Astorga, que tomará posesión de su diócesis el próximo día 18 de julio:

 

Carta a los sacerdotes, diáconos, consagrados y laicos de la Iglesia diocesana de Santiago

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

El pasado 10 de diciembre se celebraba el aniversario de mi elección como Obispo Auxiliar de Santiago por parte del Papa Francisco. Seis años y medio después, me nombra Obispo de Astorga. Al concluir mi ministerio en esta querida Diócesis, os dirijo esta carta de reconocimiento, gratitud y despedida.

Hay momentos en la vida en que hemos de hacer como el maquinista del tren que para cambiar de vía lo frena e incluso lo para. Es lo que hemos hecho con nuestra vida durante el pasado confinamiento y es lo que hago también yo ahora.

Al mirar hacia atrás, rememoro mi entrada en la diócesis, así como la acogida fraterna y el acompañamiento cercano de nuestro querido arzobispo D. Julián. Durante estos años, he gozado de su testimonio creyente, de su sabiduría y de sus constantes atenciones. Le doy las gracias de corazón.

Así mismo, en esta mirada retrospectiva, mantengo vivo el recuerdo de vuestra hospitalidad, iniciativa y responsabilidad; de vuestro espíritu de familia, fe y amor a las tradiciones. Junto a sacerdotes, diáconos, consagrados y laicos he vivido momentos inolvidables en los Retiros, en las reuniones de formación, en los encuentros personales… No se borrarán de mi memoria las sesiones sinodales, las visitas pastorales, las celebraciones…

En la Bula de la elección como obispo auxiliar de esta Diócesis, el Papa Francisco me decía: «Deseamos de corazón que, siempre unido estrechamente al Arzobispo, trabajes por la Iglesia Compostelana. Además, ten por cierto que no te habrá de faltar la ayuda del Apóstol Santiago, patrono celestial de España ante Dios». Humildemente he de decir que es lo que he tratado de hacer en todo momento. Pero, siendo consciente de mi fragilidad, pido perdón al Señor por mis pecados y también a aquellos hermanos que se hayan sentido desatendidos o, incluso, no debidamente tratados. Por otra parte, lo bueno que haya podido hacer no lo consideréis mérito mío, sino del Señor que es el que hace crecer la simiente: «A Él la gloria por los siglos» (Rom 11,36).

Junto a la gratitud al Señor y a la Iglesia diocesana, vaya también mi agradecimiento a las autoridades civiles, militares, judiciales y académicas, miembros de la curia y del presbiterio, cabildos catedral y colegial, comunidades religiosas y demás Institutos de Vida Consagrada, Seminarios diocesanos, movimientos, asociaciones y grupos de Apostolado seglar. Puedo decir que me he sentido querido y apoyado por todos. Que Dios os lo pague. Por otra parte, siento que las normas sanitarias hayan limitado vuestra presencia en el acto de despedida y la limitarán en el de entrada en la nueva Diócesis.

El Señor y su Iglesia me envían ahora a pastorear la diócesis de Astorga; por ella trabajaré y a ella me entregaré. Por favor, no dejéis de rezar por mí. Os llevo en la mente y en el corazón. Siempre estaréis presentes en mis oraciones. Que el Señor, por la intercesión de la Virgen María y del Apóstol Santiago, os colme de bendiciones. Un saludo fraterno.

 

+ Jesús, Obispo Electo de Astorga

 

Puedes descargarla aquí

Fuente: www.archicompostela.es

 

Carta Pastoral de D. Julián en la fiesta de la Virgen del Carmen 2020

 

“100 años sirviendo a las gentes del mar”

Queridos diocesanos:

Cercano ya el día en el que celebraremos a la Virgen del Carmen, me dirijo a quienes trabajáis en el mar, y a vuestras familias, para expresaros la cercanía material y espiritual de la Iglesia diocesana, en estos momentos especialmente difíciles para todos.

Precisamente este año la Iglesia conmemora el centenario de ese apostolado específico para las gentes del mar, con la fundación en 1920 en Glasgow del primer centro Stella Maris, que institucionaliza la acción pastoral que la Iglesia ya desarrollaba hacía tiempo con los marinos y pescadores. En 1927, se fundó el primer centro en Barcelona. Desde entonces se ha escrito una fecunda historia de atención y servicio a las gentes del mar, que hoy se concreta en la presencia de ese apostolado en 322 puertos de 56 países. De ahí el lema para esta jornada: “100 años sirviendo a la gente del mar”.

Cercanía de la Iglesia a las gentes del mar

La Iglesia, samaritana y servidora, de la que formáis parte, queridos hombres y mujeres del mar, está cerca de todos. “El gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de todos los afligidos, son también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos de Cristo y no hay nada verdaderamente humano que no tenga resonancia en su corazón[1]. Los centros Stella Maris y el apostolado del Mar testimonian que la Iglesia y los cristianos sirven con eficacia a las personas, caminan a su lado y comparten sus inquietudes y dificultades. Los voluntarios del apostolado del mar no se conforman con decir hago lo que puedo, sino que su lema es: “intentamos hacer todo lo que haga falta.

Especial atención a los trabajadores del mar

Es verdad que a lo largo de estos cien años las condiciones de la vida y del trabajo han evolucionado positivamente, también para las gentes de la mar; pero no es menos cierto que aún se constatan algunas deficiencias. Soy consciente de que las actuales circunstancias del coronavirus han añadido más dificultades a las que ya teníais respecto a vuestro trabajo y a su desarrollo. En ese sentido hago mía la reivindicación de que los trabajadores del mar sean considerados con atención especial, tal como pidió a las Naciones Unidas la Christian Maritime Association, uniéndose a otras muchas entidades del sector. Es evidente que vuestro trabajo en la pesca, en el transporte y en otros campos en los que os veis concernidos, colabora de modo decisivo al bien común de toda la sociedad, y por ello debe ser considerado con especial atención por parte de las autoridades. En este sentido son necesarios los mecanismos laborales y de transporte para que las tripulaciones puedan ser relevadas y reunirse con sus familias en las jornadas de descanso que les correspondan. Pienso también en los trabajadores de los cruceros, fondeados en distintas partes del mundo, a veces sin poder desembarcar, o en los de los barcos de pesca que ven con preocupación el futuro por la ya presente crisis económica.

Un lugar en el corazón de la Iglesia

Son esclarecedoras las palabras del Papa Francisco en aquella tarde lluviosa del 27 de Marzo, en la Plaza de San Pedro vacía, que recogían sin duda los temores y esperanzas de toda la humanidad. Dijo el Papa: “Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos…. también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos[2]. El Papa, con el símil de la barca y la navegación, tan querido por Cristo, indica que en estos tiempos de zozobra estamos con vosotros. Unidos en la oración, agradecemos vuestro trabajo de cada día y la entrega generosa de tantos sacerdotes y voluntarios que os acompañan.

Nos anima a todos nuestra condición de hijos de Aquella que es vuestra patrona y protectora. Quizá este año no tengáis la satisfacción de portarla en vuestros barcos y pasearla por las aguas de nuestros mares; pero la lleváis en el alma y os acogéis a ella, sabiendo que la Virgen del Carmen os mira con ojos de Madre y pide por vosotros a su Hijo, que, sentado en la barca de Pedro, fundamenta vuestra confianza en que si Él va con vosotros, la singladura es segura. Ponemos bajo su manto a quienes han perdido la vida faenando en el mar.

Rezando por vosotros y encomendándome también a vuestra oración, os saluda con afecto y bendice en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 1.

[2] FRANCISCO, Momento extraordinario de Oración en tiempos de pandemia, 27 de marzo de 2020.

 

Puedes descargarla aquí.

Fuente: www.archicompostela.es

Talleres de Oración y Vida nos invita a un nuevo retiro espiritual virtual: «María, modelo de Fe»

Para prepararnos a celebrar la festividad de la Virgen del Carmen, Talleres de Oración y Vida nos invita a un nuevo retiro espiritual virtual por whatsApp dedicado a nuestra madre María:

a

RETIRO VIRTUAL: “MARÍA, MODELO DE FE”

 

  • Fechas: *lunes 13 de julio hasta domingo 19 de julio, con duración de una hora por sesión , que cada participante podrá vivir en el lugar y horario que más le convenga.
  • Basado en el libro “El silencio de María» del padre Ignacio Larrañaga.
  • Más información sobre la dinámica del Retiro y su programa se irá facilitando a los participantes por WhatsApp.
  • Abre este enlace para unirte al grupo de WhatsApp pulsando aquí  o al Canal de telegram pulsando aquí
  • Si algún grupo se encontrase completo envía un correo electrónico a tovespana@pm.me para que te asignen otro.

 

 

La Iglesia diocesana de Santiago homenajea y despide cariñosamente a D. Jesús Fernández, hasta ahora su obispo auxiliar.

  • Una Eucaristía en San Martín Pinario, un acto homenaje y una comida de confraternidad fueron los actos que se celebraron con limitación de aforo

El pasado viernes día 3 de julio, la Archidiócesis compostelana ofreció “una cariñosa despedida” al obispo electo de Astorga, monseñor Jesús Fernández González, que desde el año 2014 había sido obispo auxiliar de Santiago de Compostela. El primero de los actos fue una Eucaristía presidida por el arzobispo, monseñor Julián Barrio, que tuvo lugar en la Iglesia de San Martín Pinario. A continuación, se celebró un acto homenaje en el salón de actos del Instituto Teológico Compostelano (ITC). Y por último una comida de confraternidad en la hospedería de San Martín Pinario. En todos estos actos debido a las restricciones de aforo a consecuencia de la situación provocada por la crisis sanitaria del Covid 19, hubo limitación presencial de asistentes.

“Nos reunimos esta mañana en torno al altar para dar gracias a Dios por la colaboración inestimable del ministerio episcopal de D. Jesús durante estos años entre nosotros. Con las palabras de la Sagrada Escritura podemos decir: “En poco tiempo ha hecho mucho”.- con estas palabras comenzó su homilía el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, en la Eucaristía de despedida y acción de gracias por el nombramiento como obispo de Astorga del hasta ahora obispo auxiliar, monseñor Jesús Fernández que tuvo lugar en la Iglesia de San Martín Pinario con la presencia de sacerdotes, religiosos y laicos en representación de los arciprestazgos, las Delegaciones diocesanos, vicarios y las instituciones y organismos diocesanos.

“Agradecemos su labor pastoral en esta Iglesia particular”, señaló el arzobispo en alusión a los años de trabajo de monseñor Fernández en la Iglesia compostelana, “y le felicitamos por la nueva misión episcopal que se le ha encomendado en la Iglesia hermana de Astorga. Entonces, viniendo de la Diócesis hermana de León, le recibimos con esperanza y ahora le acompañamos con agradecimiento». D. Julián  manifestó también en su homilía que: «Vivimos este acontecimiento en el contexto de la historia de la salvación en el que percibimos que Dios concede el don de lo que manda y por eso confiadamente le decimos que mande lo que quiera, sabiendo que la vida es gracia y tarea y, por eso, encomendamos el ministerio pastoral de D. Jesús en la iglesia particular de Astorga».

 

Agradecimiento

Más tarde se celebró un acto de homenaje en el salón de actos del Instituto Teológico Compostelano (ITC), donde se visionó un video con testimonios diversos sobre la tarea pastoral del hasta ahora obispo auxiliar. Entre ellos, testimonios de todos los obispos de Galicia.

En ese acto celebrado en el ITC intervino el profesor Francisco Durán, subdelegado de Apostolado Seglar en la Diócesis de Santiago, quien dijo que “con este acto, limitado en número por imperativos sanitarios, los diocesanos queremos darle las gracias públicamente…, porque fuimos y nos sentimos agraciados por su presencia”. El profesor aludió a la tarea pastoral que le aguarda a monseñor Fernández en Astorga, tierra de “profundas raíces comunes con esta tierra gallega, testimoniadas por unos límites diocesanos seculares que desdibujan los políticos territoriales vigentes y por su contribución conjunta a la propagación del cristianismo en el noroeste peninsular”.

En el acto intervinieron también: Santiago Fernández González, subdelegado del Clero para la Vicaría de Pontevedra; la hermana Marifé, de las Siervas de San José; Inma Touris, responsable de Acción Católica General en Santiago; así como Germán Torres, director de la Escola Diocesana de Axentes de Pastoral (EDAP).

Puso punto final al cariñoso acto de despedida el propio obispo electo de Astorga, monseñor Jesús Fernández quien agradeció el esfuerzo realizado en la preparación de este acontecimiento, así como en la elaboración del video de testimonios. D. Jesús agradeció la acogida que había sentido desde su llegada a Compostela, dio gracias a Dios por todos los momentos vividos, los que llamó normales y los que consideró singulares. Entre estos, citó su nombramiento como obispo auxiliar y ahora como obispo titular de Astorga. “Son tiempos de gracia”, resumió, mientras pedía a todos seguir trabajando en unidad y en comunión. “Os encomiendo al Señor; rezad también por mí”, finalizó.

 

 

 

 

 

 

Fuente: www.archicompostela.es

Encuentros para la SOLIDARIDAD. Verano 2020.

Desde Encuentro y Solidaridad (EyS) nos ofrecen una serie de Encuentros para la SOLIDARIDAD este verano, del 21 de julio al 17 de agosto de 2020.

Quieren ser un espacio y un tiempo de encuentro con realidades solidarias de nuestro mundo. Donde fortalecer los vínculos fundamentales de humanidad y sociabilidad que deje atrás las tenazas del individualismo, la polarización y la manipulación. Reflexión, oración, estudio, trabajo, servicio, utopía… para que nuestras vidas se pongan en juego en la promoción de la solidaridad.

Se organizan varias actividades para niños, jóvenes y adultos: campos de trabajo, campamentos, cursos de formación… y durante los cursos habrá actividades programadas para niños y jóvenes, para facilitar la asistencia en familia.

Dada la situación generada por el COVID-19, la Casa Emaús cuenta con un protocolo sanitario que sigue las recomendaciones dadas por el Ministerio y la Conserjería de Sanidad y que se va revisando y actualizando.

Los Encuentros para la Solidaridad se realizarán presencialmente a no ser que cambiasen las recomendaciones sanitarias, porque no sólo es importante compartir conocimientos y análisis sino compartir tiempo y experiencias, convivir,…  Si no fuera posible la presencialidad, se pondrían en marcha los medios técnicos necesarios para el seguimiento online de los cursos, adaptando los mismos al nuevo método (horario, duración,…).

En cualquier caso, y especialmente ahora, desde Encuentro y Solidaridad te esperan para plantear juntos la solidaridad tan necesaria para la humanidad. Si no tienes planes para este verano y estás interesado, no te lo pienses más y échale un vistazo al programa de actividades para este julio y agosto de 2020 e inscríbete aquí

Para más información puedes dirigirte al siguiente enlace: www.encuentroysolidaridad.net , contactar en el correo:  cursos@encuentroysolidaridad.net  o en el teléfono 616234787

Colaboración económica: 15€ al día (incluye alojamiento y comida)

a

PROGRAMA:

 

  • EXPOSICIÓN  “UNIÓN EUROPEA. PASO CERRADO”

 

Del 21 de julio al 17 de agosto en la Casa Emaús en Torremocha del Jarama (Madrid)

«Unión Europea paso cerrado» es una exposición de ilustraciones realizadas por artistas profesionales griegos a raíz de la crisis de refugiados de Lesbos. La Asociación griega de cartonistas nos muestra, con humor, una contundente crítica a las políticas insolidarias de la Unión Europea que están hoy más de actualidad que nunca.

Está exposición está recorriendo diversas ciudades de nuestro país y se está exponiendo en centros educativos, salas de exposiciones, centros sociales, bares, etc.

 

  • PREPARANDO LA CASA EMAUS

 

Del 25 y 26 de julio en la Casa Emaús en Torremocha del Jarama (Madrid)

Un fin de semana de trabajo y convivencia para preparar las instalaciones de cara a la actividad del verano.

 

 

  • CAMPAMENTOS

 

Campamento Infantil. De 3º a 5º Primaria, del 25 de julio al 2 de agosto en Casa Emaús en Torremocha del Jarama (Madrid). Precio: 120 € (96 € si son más hermanos)

Campamento Juvenil. 6º Primaria, 1º y 2º ESO, del 23 julio al 2 de agosto en Casa Emaús en Torremocha del Jarama (Madrid). Precio: 150 € (120 € si son más hermanos)

Campamento Circulante. desde 3º ESO, del 23 julio al 2 de agosto en Casa Emaús en Torremocha del Jarama (Madrid). Precio: 150 € (120 € si son más hermanos)

Encuentro final de campamentos. El 2 de agosto de 11:00 a 15:00 h. Dirigido a todas las familias con hijos en los campamentos. Un Encuentro preparado por los niños y jóvenes (juegos, canciones, comida compartida…) para celebrar los días vividos y despedirnos. En Casa Emaús en Torremocha del Jarama (Madrid)

Inscribete aquí. Más información aquía

  • ESCUELA DE PADRES: CURSO EDUCAR EN LA ADOLESCENCIA

 

Del 31 julio al 2 agosto en la Casa Emaús en Torremocha del Jarama (Madrid)

Dialogaremos sobre los criterios educativos que deben orientarnos en esta etapa de la vida

a

  • CURSO “SOLIDARIDAD HOY”: < EL MUNDO DEL TRABAJO CON EL COVID 19: TRABAJO DIGNO, FUTURO DIGNO>

 

Del 6 agosto al 9 agosto en la Casa Emaús en Torremocha del Jarama (Madrid)

Son muchas las personas y asociaciones que queremos dar una respuesta solidaria al mundo del trabajo. Necesitamos escucharnos, conocernos, compartir nuestros trabajos, esfuerzos y esperanzas, servirnos unos a otros de empuje en inspiración, para seguir transformando la realidad.

  • CURSO ENCUENTRO: «EN BUSCA DE SENTIDO: DEL SUFRIMIENTO HUMANO AL AMOR POLÍTICO»

 

Del 10 agosto al 12 de agosto en la Casa Emaús en Torremocha del Jarama (Madrid)

Dialogaremos sobre la espiritualidad como fuente de sentido para la experiencia del dolor humano, la expropiación de la salud por parte de una medicina inhumana al servicio del negocio y conoceremos testimonios de personas que han convertido el dolor en motor de crecimiento y de lucha por un mundo más humano y fraterno.

  • LA FORMACIÓN DE MILITANTES CRISTIANOS: CONTEMPLATIVOS EN MEDIO DEL MUNDO

 

Del 13 agosto al 14 de agosto en la Casa Emaús en Torremocha del Jarama (Madrid)

En estas jornadas de trabajo y diálogo para militantes de Encuentro y Solidaridad abordaremos los grandes retos de una formación que responda a la vocación de los laicos y los retos de un mundo que cambia. También temas como profesión, los métodos de análisis de la realidad y las experiencias de caridad política.

  • ASAMBLEA NACIONAL 

Los días 15 y 16 de Agosto en la Casa Emaús en Torremocha del Jarama (Madrid)

 

  • REVISIÓN Y RECOGIDA

El 17 de agosto en la Casa Emaús en Torremocha del Jarama (Madrid)

 

– GALERIA DE FOTOS –

aaa

Vicaria de Pontevedra. Vigésimosegundo programa de radio «Iglesia Sirve»

Ya podemos escuchar el vigésimosegundo programa de radio «Iglesia Sirve», que nos ayuda a mantenernos unidos en la fe y conectados en la distancia, cada uno desde sus hogares, y visibilizar todo lo que nuestra Iglesia más cercana, sigue haciendo aún a pesar del coronavirus, especialmente en la vicaria de Pontevedra.

Este mes de julio, la imagen itinerante del Apóstol Santiago, santo patrono de nuestra Archidiócesis, peregrinará a la Vicaría de Pontevedra. De las parroquias por donde pasará, qué días y por qué razón nos va a hablar nuestro Obispo Auxiliar, D. Jesús Fernández. No falta la sección “Visto en las redes” con Brenda Rivas y tendremos a Alfonso Fernández a los micrófonos.