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La Iglesia diocesana la formamos todos. Descubre todo lo que hacemos posible en nuestra Archidiócesis de Santiago de Compostela.

 

También en nuestra archidiócesis de Santiago de Compostela celebraremos el Día de la Iglesia Diocesana, el próximo domingo 6 de noviembre . Por tal motivo nuestro arzobispo D. Julián nos dirige las siguientes palabras, recogidas en la publicación “Nuestra Iglesia” con relación a esta campaña “GRACIAS POR TANTO”:

 

Queridos diocesanos: al echar la vista atrás sobre los acontecimientos del pasado año 2021, lo primero que pasa por mi cabeza y, sobre todo, por mi corazón, es un inmenso agradecimiento a Dios. En medio de este escenario incierto y confuso, en el que se han derribado tantas certezas meramente humanas y tantas ilusiones se han desvanecido, la experiencia de que Dios camina a nuestro lado, que se involucra en nuestra historia y que nos acompaña en nuestra vida, resulta tan consoladora como real.

Seguimos celebrando el Año Santo y observamos cómo el Señor ha entrado en nuestras vidas. Lo ha hecho para quien inició el camino desde una perspectiva no estrictamente vinculada a la fe y para quien lo hizo desde su visión creyente.

La Iglesia diocesana la formamos todos. Somos una gran familia, y una parte esencial de la misma la componen aquellas personas, hombres y mujeres, que están siempre “ahí”, dando su amor, su ayuda, su trabajo, su apoyo a los demás y sobre todo a los necesitados. Para ellas también nuestro más sincero reconocimiento y agradecimiento.

 

«La riqueza es lo que somos, no lo que tenemos».

«El servicio es también obra nuestra, el esfuerzo es lo que hace fructificar nuestros talentos y da sentido a la vida: de hecho, no sirve para vivir el que no vive para servir. ¿Pero cuál es el estilo de servicio? En el Evangelio, los siervos bue- nos son los que arriesgan. No son cautelosos y precavidos, no guardan lo que han recibido, sino que lo emplean. Porque el bien, si no se invierte, se pierde; porque la grandeza de nuestra vida no depende de cuánto acaparamos, sino de cuánto fruto damos» (Francisco, Homilía en la Jornada Mundial de los Pobres, 15 de noviembre de 2020). En 2021, gracias a la colaboración y ayuda de nuestros diocesanos se han destinado 3.842.000 € a actividades pastorales, asistenciales y educativas, y por parte de Cáritas diocesana, en nuestra diócesis se han atendido a 40.557 personas.

Se avecinan tiempos de in- certidumbre y posiblemente, por desgracia, de más pobreza. El 6 de noviembre de 2022 celebraremos el Día de la Iglesia Diocesana. La colaboración de los diocesanos, en todas las facetas, económica, humana y pastoral, así como su disponibilidad para ponerse al servicio de las necesidades de la diócesis es esencial y muy necesaria. Hay que seguir mirando al futuro para ver qué podemos seguir haciendo. Muchas personas nos necesitan.

Os saluda con afecto y bendice en el Señor.

 

† Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

Si quieres descubrir todo lo que hacemos posible todos como parte de nuestra Iglesia Diocesana en Santiago de Compostela, descárgate y compruébalo en esta revista “Nuestra Iglesia. Archidiócesis de Santiago de Compostela”

 

 

 

Fuente: archicompostela.es

Carta Pastoral de D. Julián ante la Jornada de las Personas Sin Hogar 2022: “No permitas que se queden fuera”

 

El próximo domingo 30 de octubre será el Día de las Personas sin Hogar, enmarcado en la Campaña Nadie Sin Hogar, que acentúa las reivindicaciones en esta frase: “Fuera de cobertura”.

Nuestro arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, se ha sumado a esta iniciativa de Cáritas  con una Carta Pastoral, en la que afirma que “un año más la Campaña nos propone que “Digamos Basta. Nadie sin Hogar”, para que los miles de personas afectadas por el sinhogarismo gocen de los mismos derechos, relacionados con la salud, el trabajo, la vivienda digna y el acceso a los servicios sociales”.

D Julián “nos invita , individual y colectivamente, a ser una sociedad inclusiva que genere espacios de comunidad. y así, en unidad, en comunión, debemos concienciarnos de las necesidades, insistir en la reivindicación de sus derechos y contribuir con nuestro apoyo, aportaciones y ayudas a transformar esa realidad”.

Mons. Barrio destaca que “Cáritas, como entidad de la Iglesia Católica, hace 30 años puso en marcha esta iniciativa solidaria contando con la colaboración de otras plataformas que trabajan en el campo de lo social, para tratar de conseguir que toda persona viva con dignidad en un hogar propio, en paz y de manera permanente”. Entidades caritativo-sociales que trabajan con estas personas, y que denuncian las dificultades permanentes que afrontan estos colectivos que viven en la calle, agravadas aún más durante la pandemia.

 

 

Carta Pastoral en el Día de las Personas sin Hogar. Octubre 2022

“Fuera de cobertura”

 

Queridos diocesanos:

En la Campaña “Nadie Sin Hogar 2022”, promovida por Cáritas y un amplio número de entidades sociales, se insiste en el objetivo fundamental de que toda persona viva con dignidad en un hogar propio, de manera permanente y en paz. Este año el lema refleja la realidad sobre la desprotección social y la no realización de los propios derechos, y se nos invita, individual y colectivamente, a ser una sociedad inclusiva que genere espacios de comunidad. Estar fuera de cobertura siempre genera incertidumbre. Así lo percibimos, por ejemplo, al hablar por teléfono cuando una voz anónima advierte de esta circunstancia.

Octubre, día 30

El día central de la Campaña será el 30 de octubre, apostando absolutamente por las personas sin hogar y mirando a sus derechos fundamentales de manera global. Las entidades caritativo-sociales que trabajan con estas personas, denuncian las dificultades permanentes que afrontan estos colectivos que viven en la calle, agravadas aún más durante la pandemia. Cáritas como entidad de la Iglesia Católica, hace 30 años puso en marcha esta iniciativa solidaria contando con la colaboración de otras plataformas que trabajan en el campo de lo social, para tratar de conseguir que toda persona viva con dignidad en un hogar propio, en paz y de manera permanente.

Los mensajes recibidos estos días denuncian que el colectivo de las personas sin hogar estable se encuentra “Fuera de cobertura”, insistiendo en el laberinto al que se enfrentan perdidas en un sistema de protección social que no funciona. No tener hogar significa para esas personas vivir siempre expuestas a las miradas etéreas “que te miran pero no te ven”, o a gestos tal vez despectivos, o a actitudes violentas.

Nada que afecte a los demás, nos debe ser ajeno

Un año más la Campaña nos propone que “Digamos Basta. Nadie sin Hogar”, para que los miles de personas afectadas por el sinhogarismo gocen de los mismos derechos, relacionados con la salud, el trabajo, la vivienda digna y el acceso a los servicios sociales. En unidad, en comunión, debemos insistir en la reivindicación de sus derechos y contribuir con nuestras aportaciones y ayudas a transformar esa realidad.

La pandemia supuso el agravamiento de situaciones de miles de personas que se encontraban en la calle, en una vivienda insegura o inadecuada o que fueron objeto de los alojamientos precarios. Estas realidades confirman que los sistemas de protección social han fallado, y que han fragilizado aún más la ya de por sí debilitada situación de los más vulnerables.

“No permitas que se queden fuera”

La Campaña pretende concienciarnos de las necesidades y reivindicaciones de las personas que precisan además de nuestro apoyo, el de las instituciones y administraciones que tienen competencias para solucionar este grave problema que afecta a miles de personas que duermen en la calle o en lugares poco adecuados o insalubres. Se nos recuerda que debemos reivindicar estos derechos para las personas sin hogar, todos los días, y en todas partes.

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

 

+Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

 

Fuente: archicompostela.es

Día de la Iglesia diocesana: «Gracias por tanto»

 

 

El secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia lanza la campaña para el Día de la Iglesia Diocesana, que este año se celebra el domingo 6 de noviembre. Una jornada que se convirte en una oportunidad para dar las «Gracias por tanto», que es el lema que se propone para este año.

 

Gracias por colaborar con tu oración, tu tiempo, tus cualidades y tu apoyo económico

 

 

Gracias por colaborar con tu oración, con tu tiempo, con tus cualidades y con tu apoyo económico. Como lo hacen María del Prado, Juan de Dios, Fran o Yolanda. Ellos ponen cara a todos los que con su ayuda hacen posible que «juntos logramos una parroquia viva, apasionada por Jesucristo y entregada a los demás».

Ellos saben que cuando lo damos, el tiempo se multiplica. Han visto llegar a la parroquia a personas con dificultad y han sido testigos de la mano del Señor en sus procesos de vida. Lo han intentado, y han consiguido reparar, en su parroquia, alguna cosa que estaba rota. Y ellos invitan a colaborar «como algo que sale del corazón. Porque ves la necesidad, porque ves a tantas personas, tantas circunstancias, tantas situaciones que necesitan de nosotros».

 

Las cifras las sostienen las personas

Con motivo del Día de la Iglesia diocesana se edita la revista Nuestra IglesiaUna edición por cada diócesis en la que ofrecen sus datos económicos para que el Pueblo de Dios esté informado de las cuentas de la Iglesia. También se encuentran los datos de la actividad de la Iglesia en sus distintas facetas: celebrativa, pastoral, evangelizadora, educativa, cultural y caritativa-social.

En la página web Xtantos se pueden consultar todas las revistas diocesanas y se pueden descargar todos los materiales.

 

Fuente: conferenciaepiscopal.es

Don Julián nos invita a los diocesanos a rezar por los misioneros y a colaborar pastoral y económicamente con las misiones

 

La Iglesia celebra este domingo día 23 de octubre el día del Domund, la tradicional fiesta misionera en la que se pide oración por los misioneros y apoyo económico a los fieles para la labor que desarrollan. En esta ocasión, el papa Francisco indica que los tres fundamentos de la vida y de la acción misionera son: “Para que seáis mis testigos”, “hasta los confines de la tierra” y “el Espíritu Santo vendrá sobre vosotros y recibiréis su fuerza”.

Con este motivo, el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, ha enviado una carta pastoral a los diocesanos en la que anima “ser misioneros y testigos, conscientes de que la identidad de la Iglesia es evangelizar, anunciando la vida, muerte y resurrección de Cristo por amor a Dios Padre y a los hombres”.

En su carta, el arzobispo compostelano recuerda que la oración, siendo la primera forma de misión, en la misión evangelizadora ha de estar acompañada por la acción caritativa-social “generando procesos de discernimiento cristiano sobre las condiciones de las pobrezas materiales y espirituales, y sobre los anhelos y reivindicaciones de los pobres, alentando el espíritu de caridad, proyectándonos hacia la sociedad con el anuncio y los gestos proféticos, como luz puesta en el candelero, y tratando de vivir un amor activo y concreto con cada ser humano”.

El arzobispo pide también conocer mejor la Sagrada Escritura “como Palabra de Dios para anunciar a Jesucristo con obras y palabras en la vida cotidiana”.

Las colectas que se hagan en los templos en este domingo se dedicarán a las Obras Misionales Pontificias.

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Carta pastoral para la Jornada del Domund 2022

 

Queridos diocesanos:

Cuando Jesús sube al cielo les dice a sus discípulos: “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta el confín de la tierra” (Hech 1,8). El don del Espíritu Santo y el testimonio son la garantía de la Iglesia en su misión evangelizadora. Cristo estará donde su Iglesia dé testimonio de él y se entregue por él. Los Apóstoles comenzaron a anunciar a Cristo, acontecimiento que quienes forman la comunidad cristiana deben conocer poniendo su vida bajo esta nueva luz que le da sentido. La universalidad de la verdad de Cristo exige que sea anunciada.

El papa Francisco en su Mensaje para esta Jornada nos dice que los tres fundamentos de la vida y de la acción misionera son: “Para que seáis mis testigos”, “hasta los confines de la tierra” y “el Espíritu Santo vendrá sobre vosotros y recibiréis su fuerza”. Somos llamados a ser misioneros y testigos, conscientes de que la identidad de la Iglesia es evangelizar, anunciando la vida, muerte y resurrección de Cristo por amor a Dios Padre y a los hombres. En estos tiempos de incertidumbre, volvamos a Cristo, la Buena Noticia de la salvación, con alegría y dando testimonio. San Pablo VI escribió: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escucha a los que enseñan,  es porque dan testimonio” (EN 41). Por esto en la evangelización el ejemplo de vida cristiana y el anuncio de Cristo van íntimamente unidos, siendo fundamental la acción del Espíritu Santo, con su fuerza e inspiración. “Recibir el gozo del Espíritu Santo, escribía el papa Francisco, es una gracia. Y es la única fuerza que podemos tener para predicar el Evangelio, para confesar la fe en el Señor” (Domund 2020).

La oración, “que es la primera forma de misión, porque es el Espíritu del Señor el que precede y permite nuestras buenas obras: la primacía es siempre de su gracia” (cf. EG 223), en la misión evangelizadora ha de estar acompañada por la acción caritativa-social, generando procesos de discernimiento cristiano sobre las condiciones de las pobrezas materiales y espirituales, y sobre los anhelos y reivindicaciones de los pobres, alentando el espíritu de caridad, proyectándonos hacia la sociedad con el anuncio y los gestos proféticos, como luz puesta en el candelero, y tratando de vivir un amor activo y concreto con cada ser humano. “No debe olvidarse, ciertamente, que nadie debe quedar excluido de nuestro amor, desde el momento que con la Encarnación del Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a cada hombre… Es la hora de una nueva imaginación que promueva no tanto y no sólo la eficacia de las ayudas prestadas, sino la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre, para que el gesto de ayuda sea sentido no como limosna humillante, sino como un compartir fraterno” (NMI 49-50). El amor a los pobres es evangelio que acoge, abraza, y libera. En este sentido, la acción caritativa se conecta con las esperanzas históricas de la humanidad, y con las experiencias originarias de la fe porque derivan de una iniciativa de revelación y redención divinas. Hemos de percibir la amplia dimensión del compromiso caritativo en el anuncio de la obra salvadora y liberadora de Jesús. El pobre nos interpela, debe ser evangelizado y nos ayuda a evangelizarnos. No le podemos tratar de memoria ni por ordenador. La comunidad cristiana tiene el deber y la responsabilidad de ser el sujeto de la acción socio-caritativa, “que sin dejar de gozarse con las iniciativas de los demás, reivindica para si las obras de caridad como deber y derecho propio que no puede enajenar” (AA 8).

También necesitamos conocer mejor la Sagrada Escritura como Palabra de Dios para anunciar a Jesucristo con obras y palabras en la vida cotidiana[1]. El ministerio de la Palabra “tiene como misión iluminar, dar sentido, mostrar el verdadero significado de los acontecimientos. Sólo las Escrituras nos descubren la mirada y los designios de Dios y sólo desde ellas el hombre puede situarse ante la vida como un creyente. De lo contrario permanece ciego, en la obscuridad… La luz no es para ser contemplada ella misma, sino para poder ver la realidad sobre la que se proyecta. La lámpara se coloca sobre el candelero no para ser vista, sino para que vean los que habitan la casa (Mt 5,15)”[2]. Se trata de conocer el sentido de la vida a través de la Palabra de Dios.

Pidamos a la Virgen María, en quien la Palabra se hizo carne, y al Apóstol Santiago que derramó su sangre por el anuncio del Evangelio, intercedan ante el Señor para que fortalezca a todos los misioneros y misioneras en su labor misionera que necesita también de nuestra generosa ayuda económica.

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

 

+Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] Cf. CEE, La nueva evangelización desde la Palabra de Dios: “Por tu Palabra echaré las redes” (Lc 5,5). Plan Pastoral 2011-2015, Madrid 2012.

[2] F. ECHEVARRÍA, El camino, el pozo y la fatiga. Claves bíblicas para una nueva evangelización, Madrid 1991, 52-53.

 

 

Noticia extraída de: archicompostela.es

Jornadas de Apostolado Seglar. “El primer anuncio en clave de sinodalidad”

 

Las Jornadas de delegados de Apostolado Seglar y responsables de movimientos y asociaciones tendrán lugar en Madrid, los días 22 y 23 de octubre, en torno al tema, «El primer anuncio en clave de sinodalidad». 

Reflexionar sobre la importancia del primer anuncio desde las claves de la sinodalidad y el discernimiento; diseñar la hoja de ruta teniendo presente el proceso sinodal y el Congreso de Laicos; y hacer experiencia de sinodalidad (comunión) entre las delegaciones, movimientos y asociaciones, son los objetivos de este encuentro.

La Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, que convoca este encuentro, invita a participar online de la ponencia inaugural en la que el presidente del Dicasterio para la Nueva Evangelización, Mons. Rino Fisichella, hablará sobre la importancia y prioridad pastoral del primer anuncio en el actual contexto social.

 

 

El horario previsto es de las 10.15 a las 13.30 horas y para participar solo será necesario inscribirse en:

Antes de esta ponencia, abriendo la sesión inaugural, intervendrán el presidente y el director del secretario de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, Mons. Carlos Escribano y Luis Manuel Romero.

Después se tocará el tema del primer anuncio en claves prácticas con las intervenciones del consiliario nacional de Acción Católica General (ACG), José A. Cano, y el responsable del proyecto cuatro40 de ACG, Francisco Ramírez.

Para la sesión de la tarde se ha programado un taller sobre «El primer anuncio en diversos contextos», se expondrá la propuesta de trabajo para este nuevo curso y se debatirá en tertulia sobre ¿Cómo evangelizar en el contexto actual?

La jornada del domingo, sólo en sesión de mañana, se dedicará al tema «Un proceso global: la complementariedad de los 4 Itinerarios». Además, se compartirán informaciones prácticas de la Comisión.

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Fuente: https://laicos.conferenciaepiscopal.es/

Mons. Julián Barrio en la Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados: “Necesitamos sociedades impregnadas de una cultura del cuidado común”

 

El próximo domingo día 25 de septiembre se celebra la jornada 108 del Día Mundial de los Migrantes y Refugiados. El lema de este año que propone el Papa es: “Construir el futuro con los migrantes y refugiados”, una clara invitación a promover espacios de acogida y hospitalidad en la Iglesia y en la sociedad. En una Carta Pastoral dedicada a esta jornada, el arzobispo de Santiago de Compostela recuerda que “esto sólo lo podremos hacer acompañando, escuchando, incluyendo y haciendo participar a las personas migradas. Es la forma de decidir nuestro futuro”.

Mons. Barrio destaca que la libertad humana “se desarrolla y madura al abrigo de la austeridad responsable y también del sacrificio por los demás. Por eso, la situación que vivimos nos trae una advertencia que hay que tener en cuenta: necesitamos sociedades impregnadas de una cultura del cuidado común”.

El prelado compostelano indica que “junto al esfuerzo por la justicia y la caridad de la Iglesia, está el de todos los que en la sociedad civil están siendo los buenos samaritanos de este siglo XXI. El Evangelio nos lleva a comprometernos con nuestra sociedad civil, y colaborar con sus estructuras”. Y añade que “la Iglesia representa a una embarcación que navega hacia la ciudadanía de los santos, dispuesta a rescatar y dar cobijo a quienes hayan naufragado en la vida por cualquier causa. Ella mejor que nadie, encarnada en todo tipo de lugares y culturas, sabe cuán enriquecedor resulta, junto a la solidaridad, el intercambio fraterno de experiencias y puntos de vista”.

Termina mons. Barrio en clave diocesana agradeciendo la labor de Caritas en el quehacer caritativo-social: “La doctrina de la Iglesia nos orienta para trabajar en el objetivo de la armonía social, abriendo espacios de cooperación no sólo económica, sino también religiosa y cultural, si de verdad queremos lograr una convivencia justa y pacífica para construir el futuro”.

 

Carta Pastoral de D. Julián Barrio en la Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados 2022:

 

 

Construir la cultura del cuidado común

 

Queridos diocesanos:

El próximo domingo, día 25 de septiembre, celebramos la 108 Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados. El lema que nos propone el Papa es: “Construir el futuro con los migrantes y refugiados”, invitándonos a promover espacios de acogida y hospitalidad en la Iglesia y en la sociedad. Pero esto sólo lo podremos hacer acompañando, escuchando, incluyendo y haciendo participar a las personas migradas. Es la forma de decidir nuestro futuro.

La nueva situación nos exige autodisciplina y responsabilidad. Estos valores deben traducirse en comportamientos concretos y cotidianos que no pueden pasarnos desapercibidos. De su observancia depende una nueva experiencia que nos reafirma en la necesidad de considerar en cada momento qué modelo de sociedad y cultura se está promoviendo. Cuando la voluntad individual y sus éxitos se exhiben como si fuesen la genuina expresión de la libertad, ¿cómo detener entonces la inercia del individualismo para que el barco vire en medio de la tormenta rumbo hacia el interés común? ¿Qué tierra acogerá la semilla del cuidado y responsabilidad por los demás, si en ella no se han ido cultivando los valores de la justicia social? “No hay futuro sin justicia. La urgencia de la justicia se da en un mundo dividido y lleno de brechas que se pueden sanar y reconciliar, y nunca convertir en rentas para provechos electorales y para alcanzar el poder”[1].

En todo este proceso hay que reconocer una responsabilidad personal, pero también institucional. La libertad humana no crece espontáneamente como una espora. Se desarrolla y madura al abrigo de la austeridad responsable y también del sacrificio por los demás. Por eso, la situación que vivimos nos trae una advertencia que hay que tener en cuenta: necesitamos sociedades impregnadas de una cultura del cuidado común. “La solidaridad no es un simple sentimiento de compasión con los más débiles o con la persona necesitada que está junto a mí”, es “la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos”[2].

Junto al esfuerzo por la justicia y la caridad de la Iglesia, está el de todos los que en la sociedad civil están siendo los buenos samaritanos de este siglo XXI. El Evangelio nos lleva a comprometernos con nuestra sociedad civil, y colaborar con sus estructuras. “El amor a la sociedad y el compromiso por el bien común son una forma excelente de caridad”[3].

“Nadie debe ser excluido. Su proyecto es esencialmente inclusivo y sitúa en el centro a los habitantes de las periferias existenciales. Entre ellos hay muchos migrantes y refugiados, desplazados y víctimas de la trata. Es con ellos que Dios quiere edificar su reino, porque sin ellos no sería el reino que Dios quiere. La inclusión de las personas más vulnerables es una condición necesaria para obtener la plena ciudadanía. De hecho dice el Señor: “Venid benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me distéis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme (Mt 25,34-36)”[4]. Todos somos miembros de un mismo cuerpo, esencialmente solidarios consciente y moralmente.

Hemos de preguntarnos: ¿cuál es la actitud de quienes nos decimos cristianos ante los migrantes y refugiados? ¿No es posible que nuestra indiferencia contribuya a que estas personas sientan como ajeno un pueblo cuya acogida no se identifica con la que promueve el Evangelio? Necesitamos acompañarles y ser acompañados por ellos. La Iglesia representa a una embarcación que navega hacia la ciudadanía de los santos, dispuesta a rescatar y dar cobijo a quienes hayan naufragado en la vida por cualquier causa. Ella mejor que nadie, encarnada en todo tipo de lugares y culturas, sabe cuán enriquecedor resulta, junto a la solidaridad, el intercambio fraterno de experiencias y puntos de vista. “Aquí no tenemos ciudad permanente, sino que andamos en busca de la futura” (Heb 13,14).

 

Compromiso diocesano

Agradezco mucho la labor de Caritas en el quehacer caritativo-social. La doctrina de la Iglesia nos orienta para trabajar en el objetivo de la armonía social, abriendo espacios de cooperación no sólo económica, sino también religiosa y cultural, si de verdad queremos lograr una convivencia justa y pacífica para construir el futuro. ¡Tengamos presentes también en nuestra oración a los Migrantes y Refugiados!

 

Os saluda con afecto y bendice en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] Mensaje de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española 2022, 1.

[2] JUAN PABLO II, Sollicitudo rei socialis, 38.

[3] FRANCISCO, Laudato si’, 231.

[4] FRANCISCO, Mensaje para la 108Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2022.

 

Fuente: archicompostela.es

Papa Francisco en la Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados 2022: “Construir el futuro con los migrantes y los refugiados”

 

 

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA 108ª JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2022

(25 de septiembre de 2022)

 

Construir el futuro con los migrantes y los refugiados

«No tenemos aquí abajo una ciudad permanente, sino que buscamos la futura» (Hb 13,14).

 

Queridos hermanos y hermanas:

El sentido último de nuestro “viaje” en este mundo es la búsqueda de la verdadera patria, el Reino de Dios inaugurado por Jesucristo, que encontrará su plena realización cuando Él vuelva en su gloria. Su Reino aún no se ha cumplido, pero ya está presente en aquellos que han acogido la salvación. «El Reino de Dios está en nosotros. Aunque todavía sea escatológico, sea el futuro del mundo, de la humanidad, se encuentra al mismo tiempo en nosotros». [1]

La ciudad futura es una «ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Hb 11,10). Su proyecto prevé una intensa obra de edificación, en la que todos debemos sentirnos comprometidos personalmente. Se trata de un trabajo minucioso de conversión personal y de transformación de la realidad, para que se adapte cada vez más al plan divino. Los dramas de la historia nos recuerdan cuán lejos estamos todavía de alcanzar nuestra meta, la Nueva Jerusalén, «morada de Dios entre los hombres» (Ap 21,3). Pero no por eso debemos desanimarnos. A la luz de lo que hemos aprendido en las tribulaciones de los últimos tiempos, estamos llamados a renovar nuestro compromiso para la construcción de un futuro más acorde con el plan de Dios, de un mundo donde todos podamos vivir dignamente en paz.

«Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia» (2 P 3,13). La justicia es uno de los elementos constitutivos del Reino de Dios. En la búsqueda cotidiana de su voluntad, ésta debe edificarse con paciencia, sacrificio y determinación, para que todos los que tienen hambre y sed de ella sean saciados (cf. Mt 5,6). La justicia del Reino debe entenderse como la realización del orden divino, de su armonioso designio, según el cual, en Cristo muerto y resucitado, toda la creación vuelve a ser “buena” y la humanidad “muy buena” (cf. Gn 1,1-31). Sin embargo, para que reine esta maravillosa armonía, es necesario acoger la salvación de Cristo, su Evangelio de amor, para que se eliminen las desigualdades y las discriminaciones del mundo presente.

Nadie debe ser excluido. Su proyecto es esencialmente inclusivo y sitúa en el centro a los habitantes de las periferias existenciales. Entre ellos hay muchos migrantes y refugiados, desplazados y víctimas de la trata. Es con ellos que Dios quiere edificar su Reino, porque sin ellos no sería el Reino que Dios quiere. La inclusión de las personas más vulnerables es una condición necesaria para obtener la plena ciudadanía. De hecho, dice el Señor: «Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver» (Mt 25,34-36).

Construir el futuro con los migrantes y los refugiados significa también reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificación. Me gusta ver este enfoque del fenómeno migratorio en unavisión profética de Isaías, en la que los extranjeros no figuran como invasores y destructores, sino como trabajadores bien dispuestos que reconstruyen las murallas de la Nueva Jerusalén, la Jerusalén abierta a todos los pueblos (cf. Is 60,10-11).

En la misma profecía, la llegada de los extranjeros se presenta como fuente de enriquecimiento: «Se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti» (60,5). De hecho, la historia nos enseña que la aportación de los migrantes y refugiados ha sido fundamental para el crecimiento social y económico de nuestras sociedades. Y lo sigue siendo también hoy. Su trabajo, su capacidad de sacrificio, su juventud y su entusiasmo enriquecen a las comunidades que los acogen. Pero esta aportación podría ser mucho mayor si se valorara y se apoyara mediante programas específicos. Se trata de un enorme potencial, pronto a manifestarse, si se le ofrece la oportunidad.

Los habitantes de la Nueva Jerusalén —sigue profetizando Isaías— mantienen siempre las puertas de la ciudad abiertas de par en par, para que puedan entrar los extranjeros con sus dones: «Tus puertas estarán siempre abiertas, no se cerrarán ni de día ni de noche, para que te traigan las riquezas de las naciones» (60,11). La presencia de los migrantes y los refugiados representa un enorme reto, pero también una oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos. Gracias a ellos tenemos la oportunidad de conocer mejor el mundo y la belleza de su diversidad. Podemos madurar en humanidad y construir juntos un “nosotros” más grande. En la disponibilidad recíproca se generan espacios de confrontación fecunda entre visiones y tradiciones diferentes, que abren la mente a perspectivas nuevas. Descubrimos también la riqueza que encierran religiones y espiritualidades desconocidas para nosotros, y esto nos estimula a profundizar nuestras propias convicciones.

En la Jerusalén de las gentes, el templo del Señor se embellece cada vez más gracias a las ofrendas que llegan de tierras extranjeras: «En ti se congregarán todos los rebaños de Quedar, los carneros de Nebaiot estarán a tu servicio: subirán como ofrenda aceptable sobre mi altar y yo glorificaré mi Casa gloriosa» (60,7). En esta perspectiva, la llegada de migrantes y refugiados católicos ofrece energía nueva a la vida eclesial de las comunidades que losacogen. Ellos son a menudo portadores de dinámicas revitalizantes y animadores de celebraciones vibrantes. Compartir expresiones de fe y devociones diferentesrepresenta una ocasión privilegiada para vivir con mayor plenitud la catolicidad del pueblo de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, y especialmente ustedes, jóvenes, si queremos cooperar con nuestro Padre celestial en la construcción del futuro, hagámoslo junto con nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados. ¡Construyámoslo hoy! Porque el futuro empieza hoy, y empieza por cada uno de nosotros. No podemos dejar a las próximas generaciones la responsabilidad de decisiones que es necesario tomar ahora, para que el proyecto de Dios sobre el mundo pueda realizarse y venga su Reino de justicia, de fraternidad y de paz.

 

Oración

Señor, haznos portadores de esperanza,
para que donde haya oscuridad reine tu luz,
y donde haya resignación renazca la confianza en el futuro.

Señor, haznos instrumentos de tu justicia,
para que donde haya exclusión, florezca la fraternidad,
y donde haya codicia, florezca la comunión.

Señor, haznos constructores de tu Reino
junto con los migrantes y los refugiados
y con todos los habitantes de las periferias.

Señor, haz que aprendamos cuán bello es
vivir como hermanos y hermanas. Amén.

Roma, San Juan de Letrán, 9 de mayo de 2022

 

FRANCISCO


[1] S. Juan Pablo II, Visita a la parroquia romana de San Francisco de Asís y Santa Catalina de Siena, Patronos de Italia (26 noviembre 1989).

Fuente: vatican.va

25 de septiembre, Jornada del Migrante y del Refugiado

 

La Iglesia celebra el domingo 25 de septiembre la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado con el lemaConstruir el futuro con los migrantes y los refugiados”.

Una Jornadaexplica el papa Francisco en su mensaje para este año, para recordar que la presencia de los migrantes y refugiados es una ocasión de crecimiento cultural y espiritual para todos.

“Gracias a ellos –destaca el Santo Padre- tenemos la oportunidad de conocer mejor el mundo y la belleza de su diversidad. Podemos madurar en humanidad y construir juntos un <nosotros> más grande”.

Materiales para la Jornada del Migrante y del Refugiado

El departamento de Migraciones, dentro de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana, ha editado los materiales para facilitar la celebración de esta Jornada:

       

¿Cuál es el mensaje de los obispos?

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana firman el mensaje para esta Jornada en el que plantean el reto de empujar con esperanza, fortalecida por la fe, al futuro a pesar de las malas noticias que nos invaden. “Los creyentes -afirman- tenemos mucho que aportar en este camino esperanzador y en la definición de horizontes”.

Mirar el futuro de las migraciones con los ojos de Dios

Los obispos entienden que es el momento de sacar lo mejor de nosotros para moldear juntos este proyecto de humanidad abierto y esperanzador. Para hacerlo posible “Cristo suscita vocaciones, y nos envía comunidades y migrantes que posibilitan que ese sueño de Dios se realice y se transforme en anuncio y en movimiento que devuelve dignidades arrebatadas. Son los vigías del futuro que nos ayudan, desde Cristo, a edificarlo gota a gota. Tendremos que animar, apoyar y acompañarlos”.

Y matizan, “es tiempo de atreverse a mirar el futuro de las migraciones con los ojos de Dios” que “nos hace caer en la cuenta de que hay un lenguaje común con otras maneras de pensar, y es el defender la dignidad humana, reconocerla y comprometernos con vitalizarla allí donde se pone en cuestión” porque “no hay futuro sin defensa de la inquebrantable dignidad de cada persona y de vivir con esa dignidad en nuestro mundo”.

Comunidades acogedoras, misioneras y hospitalarias

Precisamente la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de este año, explican, pretende fijar la mirada en quienes pueden ser privados de la construcción de este futuro si no hacemos nada o si globalizamos la indiferencia. 

Por eso, en la última parte del mensaje, los obispos señalan cuatro puntos para cumplir el mandato de Jesús con los migrantes y refugiados. En primer lugar, señalan, es tiempo de comenzar a edificar a ritmo de la justicia que mana de Dios. “Jesús –explican- nos pide incluir a todos con gestos concretos, pues como cristianos «no tenemos derecho de excluir a los demás, juzgarlos o cerrarles las puertas» (Jornada Mundial de las Personas Migrantes y Refugiadas 2022). Ahora se abre la tarea de seguir impulsando espacios y actitudes que los desarrollen”.

En el segundo punto señalan que “no hay futuro sin atender a quienes forman parte de él, pero tampoco sin ayudar a que sean sujeto de su propia construcción”. En el tercero, matizan, además, que ese futuro de todos se construye, “aprendiendo a descubrir el tesoro que nos traen los migrantes y refugiados”.

En el cuarto, nos invitan a “preparar a nuestras comunidades para que sean acogedoras, misioneras, hospitalarias, tengan o no migrantes en su seno” en la construcción del futuro a nuestras comunidades “para ser acogedoras y hospitalarias, tengan o no migrantes en su seno”. Respecto a la hostilidad de algunos que señalan a los migrantes “como invasores o ciudadanos de segunda”, la Iglesia considera inaceptable la mentalidad y actitudes que hacen «prevalecer a veces ciertas preferencias políticas por encima de hondas convicciones de la propia fe: la inalienable dignidad de cada persona humana más allá de su origen, color religión, y la ley suprema del amor fraterno»(FT, n.39). La hospitalidad siembra futuro. “La fraternidad es posible –concluyen- si generamos comunidades significativas que vivan en su seno la armonía que regala la fe”. Por último, nos animan a preguntarnos ¿cómo podemos construir un futuro donde todos quepamos y podamos vivir en paz y fraternidad?

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Fuente: conferenciaepiscopal.es

Del 1 de septiembre al 4 de octubre es el “Tiempo de la creación”, ¿lo sabias?

 

“Escucha la voz de la creación” es el tema y la invitación del Tiempo de la Creación de este año. Este período ecuménico comienza el 1 de septiembre con la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación y termina el 4 de octubre con la fiesta de san Francisco.

«Es un momento especial -explica el Santo padre- para que todos los cristianos recemos y cuidemos juntos nuestra casa común» y «una oportunidad para cultivar nuestra <conversión ecológica>». Y puntualiza que esta conversión fue alentada por san Juan Pablo II como respuesta a la “catástrofe ecológica” anunciada por san Pablo VI ya en 1970, en su discurso con motivo del 25º aniversario de la FAO.

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Mensaje de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social

La Conferencia Episcopal se une a esta Jornada a través de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social. «Crisis energética, paz y cuidado de la creación» es el título que encabeza el texto que firman los obispos de esta Subcomisión.

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CRISIS ENERGÉTICA, PAZ Y CUIDADO DE LA CREACIÓN

El día 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación. Es un momento especial en la vida de las naciones y en la vida de la Iglesia.

Vivimos el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís, en un contexto de conflicto bélico de gran repercusión en la vida de Europa y especialmente en Ucrania. Es el momento oportuno para renovar nuestra fe y nuestra oración, pues se ha puesto en cuestión la paz internacional y se están provocando graves daños a la casa común.

La guerra en Europa nos ha sorprendido a todos y ha puesto sobre la mesa la profunda interconexión entre la seguridad energética, el riesgo de un conflicto armado y el peligro de destrucción de toda forma de vida, que ya diagnosticó hace casi 60 años San Juan XXIII (1). Incluso, vuelven de nuevo amenazas y riesgos que parecían ya olvidados, pues en esta encrucijada emerge de nuevo con fuerza la “cuestión nuclear”, tanto en el caso del conflicto entre Rusia y Ucrania, como en otras partes del mundo.

La Carta encíclicaPacem in terris de San Juan XXIII hacía ya una llamada a “todos los hombres de buena voluntad” (2) a no sembrar el miedo en la humanidad y a no destruir la vida, una llamada que, desgraciadamente, sigue siendo actual en un tiempo como el nuestro, marcado por la guerra y la degradación medioambiental: “Los pueblos viven bajo un perpetuo temor, como si les estuviera amenazando una tempestad que en cualquier momento puede desencadenarse con ímpetu horrible. No les falta razón, porque las armas son un hecho” (3).

En la década de 1960 fue precisamente cuando emergió también la preocupación por la cuestión medioambiental; fue la época en la que las primeras voces científicas alertaron de la importancia del cuidado de la naturaleza y del profundo vínculo entre ese cuidado, la salud humana y la paz.

El Consejo Mundial de la Iglesias inició, poco después, la iniciativa ecuménica “Justicia, Paz e Integridad de la Creación” con la que la Iglesia Católica, con el paso del tiempo, se ha identificado (4).

Crisis energética y crisis alimentaria

Hay una interdependencia evidente entre los atentados contra la paz y su incidencia en la casa común, en el orden de la Creación. Cuando ya estaba naciendo un cierto consenso para afrontar los problemas de fondo de la humanidad en el orden energético y en el orden alimentario, con la guerra se ha puesto en peligro el equilibrio en la disponibilidad de recursos alimentarios para numerosas poblaciones que dependen de los graneros sometidos a la violencia del conflicto y, sobre todo, están en riesgo alimentario importantes poblaciones de los países más pobres, pues son preferentemente esos países los que se están viendo especialmente afectados por las múltiples crisis sanitarias, geopolíticas y climáticas. También los expertos, en su reciente Informe sobre Desarrollo Sostenible del año 2022, confirman el camino para superar el delicado momento actual: paz, diplomacia y cooperación internacional son las condiciones necesarias para que el mundo progrese hacia la consecución de los objetivos de la Agenda 2030. La guerra de Ucrania y otros conflictos militares son tragedias humanitarias que tienen un gran impacto en la prosperidad y en las sociedades del mundo entero, especialmente en los pobres, y tienen la capacidad de ampliar las crisis climáticas y de biodiversidad (5).

La comunidad internacional, y también nuestro país, se ha comprometido en estos últimos años, a realizar una transición hacia el uso de energía no contaminante y lograr una agricultura sostenible, pues “sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes – sobre todo el carbón, pero aún el petróleo y, en menor medida, el gas – necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora” (6).

Afrontar los problemas ambientales “es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma, que genera un determinado modo de relacionarse con los demás y con el ambiente. Hay una interacción entre los ecosistemas y entre los diversos mundos de referencia social” (7). Y, en este caso, las diversas crisis retroalimentan procesos de empobrecimiento, especialmente en las personas más vulnerables y con menos recursos, como ya hemos visto en nuestro país: problemas para los transportistas, para los pequeños negocios, una alta inflación a la que se llama “el impuesto de los pobres”. De hecho, la crisis alimentaria ha supuesto una presión fuerte para la alimentación de los más pobres, pues la escasez fomenta la elevación de precios, y forma una alianza trágica con la presión de los precios de la energía. Todo ello incide en las condiciones de vida digna de los más vulnerables.

Tanto el papa Francisco, como la doctrina social de la Iglesia nos muestran la necesidad de vincular el cuidado de la Creación y el fortalecimiento de la fraternidad en cuestiones que son esenciales para la vida de las familias y su supervivencia en bastantes ocasiones.

Se nos ha recordado que las soluciones son complejas y requieren no solo de la innovación tecnológica y la adecuada financiación, también del diálogo político: “Para afrontar los problemas de fondo, que no pueden ser resueltos por acciones de países aislados, es indispensable un consenso mundial que lleve, por ejemplo, a programar una agricultura sostenible y diversificada, a desarrollar formas renovables y poco contaminantes de energía, a fomentar una mayor eficiencia energética” (8).

Pensábamos hasta hace poco que ese diálogo se había conseguido y nos encaminábamos hacia un continente en el que la protección del medioambiente y la paz eran metas a conseguir. “Durante décadas parecía que el mundo había aprendido de tantas guerras y fracasos y se dirigía lentamente hacia diversas formas de integración” (9). Sin embargo, la situación en la que nos encontramos ahora, nos hace ser más cautos y nos empuja a recordar que tanto la paz como el cuidado de las relaciones personales y entre las naciones siempre están amenazadas. Es una tarea que requiere de una atención constante y de una profundidad espiritual para poder sostenerse en el tiempo. Quizás sea esta la contribución especial que los cristianos podemos hacer en el complejo panorama actual. En este tiempo de la creación pedimos al Creador que nos conceda la paz y nos ayude a vivir la fraternidad entre los pueblos.

Que sea nuestro compromiso como comunidad cristiana, en esta Jornada Mundial de Oración, alimentar una “espiritualidad que consiste en ampliar lo que entendemos por paz, que es mucho más que la ausencia de guerra. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común” (10).

 

Los obispos de la Subcomisión de Acción Caritativa y Social

 


(1). Francisco en su alocución el 10 de julio de 2022: “He sentido vergüenza cuando leí que un grupo de Estados se comprometieron a gastar esta cantidad en comprar armas como respuesta a lo que está pasando. Es una locura.

(2). San Juan XXIII, Pacem in terris n. 166.

(3). San Juan XXIII, Pacem in terris n. 111

(4). Primera Asamblea Ecuménica Europea, Basilea, 1989.

(5). Association. Sustainable Development (SDSN) Report 2022, publicado el 2 de junio de 2022.

(6). Francisco, Laudato si´ n. 165.

(7). Francisco, Laudato si´ n. 141

(8). Francisco, Laudato si´, n. 164

(9). Francisco, Fratelli Tutti, n. 10.

(10). Francisco, Laudato si´, n. 225

 

Fuente: conferenciaepiscopal.es

#PEJ2022 todo preparado

 

Ya está todo preparado. La Peregrinación Europea de Jóvenes comienza este miércoles 3 de agosto. Cerca de 12.000 personas de toda Europa se reunirán en Santiago de Compostela peregrinando a la tumba del apóstol Santiago con ocasión del Año Santo.

El martes por la mañana se recibirá a los primeros peregrinos. De las 21:30 a las 22:30 saludarán al apóstol y habrá espacios para la oración. Más tarde, a las 23:15, se celebrará un concierto en La Salle.

Al día siguiente, el miércoles por la mañana, comenzará el acto de acogida y bienvenida, dónde los peregrinos recibirán la Compostela sellada en la plaza del Obradoiro. Durante las jornadas del jueves al sábado, se ofrecerá un amplio programa de actividades que incluye espacios y momentos para la formación, la oración y el ocio.

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Todo preparado

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Por las mañanas, se impartirán catequesis en diferentes puntos de la ciudad; por la tarde, se ofrecerán talleres y actividades para adolescentes y, por la noche, están previstos diferentes espectáculos, conciertos, visitas culturales y turnos de oración en los templos compostelanos. Un programa de actos que organiza la archidiócesis de Santiago de Compostela junto con la Subcomisión de Juventud e Infancia de la Conferencia Episcopal Española.

Además, todos los días, del 3 al 6, habrá cinco espacios de animación musical y evangelización por toda la ciudad.

Los actos centrales serán el sábado por la noche, la vigilia de oración, y el domingo por la mañana, la eucaristía dominical presidida por el Card. Antonio Augusto dos Santos Marto,
enviado especial del papa Francisco, obispo emérito de Leiria-Fátima. con la que se clausurará la PEJ. Ambos trascurrirán en el Monte del Gozo.

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Más de 400 voluntarios

 

 

El pasado 31 de julio, el Seminario Menor de Belvís en Santiago de Compostela acogió la llegada de más de 400 voluntarios gallegos que serán los encargados de dar la bienvenida a los más de 11 mil peregrinos que participarán en la Peregrinación Europea de Jóvenes (PEJ), que tendrá lugar en Compostela del 3 al 7 de agosto.

Los voluntarios ensayaron la coreografía oficial del himno de la PEJ  Ven a Santiago, más que un camino, compuesto por el artista gondomareño Rubén de Lis y participaron en diversas dinámicas para que estos más de 400 jóvenes, que provienen de las cinco diócesis de la provincia eclesiástica de Santiago de Compostela —Santiago, Lugo, Mondoñedo-Ferrol, Tui-Vigo y Ourense—, se hayan podido conocer.

Raúl Tinajero, director de la Subcomisión de Pastoral de Juventud e Infancia de la Conferencia Episcopal Española, ha destacado  el inestimable servicio que realizarán los voluntarios durante los días de la PEJ. También ha agradecido enormemente la renuncia que han realizado estos más de 400 jóvenes que han optado «por ofrecer vuestro tiempo, vuestra vida, para darlo a los demás. Habéis dicho en vuestro corazón sí, a la llamada del Señor, que necesita manos, ojos, corazón, alegría, abrazos, para darlo a todos los peregrinos jóvenes que vendrán estos días. Y vosotros sois esa extensión de los brazos amorosos de Dios. Sois sus voluntarios para dar lo mejor».

A lo largo de los últimos meses, se han mantenido diversos encuentros de formación para poder servir mejor como voluntarios durante esta peregrinación a la tumba del Apóstol, aprendiendo cómo responder ante determinadas situaciones —desde acompañar a grupos de peregrinos por la ciudad hasta atender emergencias—. La Peregrinación Europea de Jóvenes cuenta con 11 comisiones de trabajo —dirección, logística, contenidos, secretaría, voluntariado, liturgia, actos centrales, espacio vocacional, lúdico-espiritual, creatividad  y comunicación—formada por 15 agentes de pastoral, sacerdotes y laicos, de toda España que han trabajado en equipo desde el año 2020.

 

 

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