Jornadas de Delegados de Apostolado Seglar y Responsables de Movimientos y Asociaciones

Las Jornadas de delegados de Apostolado Seglar y responsables de movimientos y asociaciones tendrán lugar en Madrid, los días 21 y 22 de octubre, en torno al tema,«El Primer Anuncio como centro de nuestra acción pastoral». Concretar el discernimiento realizado sobre el Primer Anuncio en las distintas realidades eclesiales y así dar pasos que ayuden a ponerlo en el centro de la acción pastoral; diseñar una hoja de ruta hacia ese encuentro y dar continuidad al proceso de Congreso de Laicos, son los 3 objetivos de esta jornada.

Desarrollo del encuentro de Apostolado Seglar

La Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida organiza este encuentro que inaugurará el sábado 21 de octubre Mons. Carlos Escribano Subías, presidente de esta Comisión, junto con la presidenta del Foro de Laicos, Dolores García Pi.

A continuación, comenzará la ponencia «El Primer Anuncio como centro de nuestra acción pastoral» a cargo de Juan Ignacio Damas López, vicario general de la diócesis de Jaén y anterior responsable del Área del Primer Anuncio de la CEE, y Josep Otón Catalán, doctor en historia, catedrático de enseñanza secundaria y profesor en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona. Va a ser la moderadora la directora de Religión del grupo Ábside Media, Irene Pozo Hernández.

El domingo 22 por la mañana, se realizarán las aportaciones para el Encuentro de Laicos sobre el Primer Anuncio. Después, el sacerdote Luis Manuel Romero, director del secretariado de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida de la CEE, y Eva Fernández Mateo, presidenta de la Acción Católica General, hablarán de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Sinodalidad.

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Fuente: conferenciaepiscopal.es

En septiembre, también «VUELVE LA CATEQUESIS»

 

Después de las vacaciones, septiembre es el mes de «la vuelta». La vuelta al trabajo, al colegio y, en general, a las actividades cotidianas que marcan el día a día. Pero también este mes «VUELVE LA CATEQUESIS.» Por eso, la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado pone en marcha una campaña que quiere sensibilizar sobre una de las acciones evangelizadoras más significativas de las parroquias, la catequesis.

¿A quién va dirigida esta campaña?

Con el lema «VUELVE LA CATEQUESIS», esta campaña se podrá seguir en las redes sociales. Desde hoy y hasta el 2 de octubre, dos veces por semana se irán subiendo fragmentos del contenido de la campaña a Instragam, YouTube y Twitter. El 2 de octubre se podrán visualizar los videos completos.

Esta campaña teaser tiene dos destinatarios con dos miradas estrechamente relacionadas entre sí. Por un lado, es una invitación a ser catequistas y plantea, al menos, el preguntarte si Dios ha pensado en tí para una misión tan bonita como es la de ser catequista.

La otra mirada es hacia los padres, sobre todo, a aquellos que todavía no han decidido sí inscribir a sus hijos a catequesis.

Durante la campaña se irán lanzado diversos materiales audiovisuales, como folletos, reels, o videos testimonios. Para empezar, ya está disponible el cartel.

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Noticia extraída de www.conferenciaepiscopal.es

 

 

Toma de posesión de los nuevos Vicarios Episcopales de la Archidiócesis de Santiago de Compostela

 

La sede del Arzobispado de Santiago acogió en el día de ayer, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la ceremonia en la que tomaron posesión de sus cargos los nuevos Vicarios Episcopales: D. José Andrés Fernández Farto, como Vicario General y Moderador de la Curia; D. Francisco Javier Porro Martínez, Vicario Episcopal de Pastoral; D. Juan González-Redondo Neira, Vicario Episcopal Territorial de Santiago; D. Jesús Andrés López Calvo, Vicario Episcopal Territorial de A Coruña; D. Luis Seoane Ares, Vicario Episcopal Territorial de Pontevedra; y D. Daniel Carlos Lorenzo Santos, Vicario Judicial.

 

 

 

Tras el acto formal de toma de posesión y juramento, Fernández Farto hizo uso de la palabra en nombre de todos los Vicarios que hoy iniciaron esta misión al servicio de la Archidiócesis de Santiago de Compostela manifestando fundamentalmente tres sentimientos: gratitud, debilidad y disponibilidad

 

 

 

Finalmente, el Arzobispo de Santiago, mons. Francisco Prieto, cerró el acto dirigiéndose a los nuevos Vicarios Episcopales con palabras de gratitud a los que han trabajado a lo largo de estos años y a los nuevos que tomaron posesión.

“Sois el rostro, sois las manos, sois los pies, sois el corazón extendido de esta iglesia Diocesana de Santiago de Compostela (…). Porque cuando de Iglesia hablamos, hablamos de misión, hablamos de vocación, hablamos de envío». – les dijo el arzobispo y les incidió en que «Id y anunciad el Evangelio» es lo que debe seguir resonando en el corazón de todos y cada uno de vosotros, en el corazón de las comunidades parroquiales, grupos y movimientos unidos en la diversidad por el mismo Espíritu , el único protagonista de esta acción evangelizadora”.

Mons. Prieto les pidió seguir trabajando siempre con generosidad, disponibilidad y entrega. para seguir adelante con nuevos retos, horizontes, en nuestra Diócesis y que sigan haciendo ese camino día a día”.

 

 

 

Una vez terminado el acto se realizó la foto oficial del arzobispo D. Francisco con los 6 nuevos vicarios:

 

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Noticia completa en pastoralsantiago.org

Entrevista con Javier Porro Martínez, nuevo Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis de Santiago

Foto: Gonzalo García

 

El pasado lunes 4 de septiembre, el Arzobispo de Santiago de Compostela, Mons. Francisco José Prieto Fernández, ha hecho públicos los nombramientos de los nuevos Vicarios Episcopales de la Diócesis de Santiago de Compostela. Uno de ellos, Javier Porro Martínez, será Vicario Episcopal de Pastoral. Tomará posesión de su cargo el próximo jueves en la Curia del Arzobispado de Santiago de Compostela.

Rostro conocido en la Diócesis por sus tareas en la Delegación de Pastoral de Juventud y, actualmente, en la de Apostolado Seglar, Javier Porro asume una Vicaría de la cual delinea unas breves pinceladas en esta entrevista realizada en el Programa “El Espejo”, de la Cope:

 

¿Qué tal el nombramiento? ¿Sorprendido? ¿Ilusionado?

Cuando el señor Arzobispo me llamó y me comunicó que quería nombrarme Vicario de Pastoral, la verdad es que me sorprendió, no solamente porque pensara en mí, sino sobre todo porque se trata de una Vicaría de nueva creación.

El Azobispo me explicó que lo que él pretendía era coordinar un poco lo que es la Pastoral en la Diócesis. Lo recibí con mucho agrado y con mucha alegría, sobre todo también porque mis compañeros vicarios también son personas que tienen experiencia de trabajar equipo, y eso me ha dado mucha esperanza.

 

¿Qué se pretende con una Vicaría de Pastoral?

La Vicaría de Pastoral va a coordinar a sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, hombres y mujeres, niños, jóvenes, adultos, ancianos y familias. Esto no va a ser una cosa en la que tengamos una receta mágica desde arriba, en que vayamos a llevar la solución y la receta a los problemas pasados que tenemos.

Si todos nos implicamos, en ese todos también incluyo a los jóvenes, a los matrimonios, a las personas viudas, a las familias, si todos nos implicamos, pues podemos ir avanzando, pero hay que trabajar de manera coordinada, en equipo, de manera sinodal. Y yo creo que eso es lo que nos llama el Señor. El Señor los enviaba de dos en dos, prometía su presencia de tres en tres, y yo veo que el punto arranque va a ser, por supuesto, la familia. Y la familia tiene una fuerza espectacular. Y creo va a ser el gran agente evangelizador de la próxima década.

El objetivo que tiene la Vicaría de Pastoral es precisamente esa coordinación entre todo lo que es la Pastoral de la Diócesis: las Delegaciones, la Pastoral ordinaria de las parroquias, grupos, movimientos, asociaciones laicales. En nuestra Diócesis se trabaja mucho y muy bien desde hace mucho tiempo. Pero sí que es cierto que hace falta una cierta coordinación. Y no solamente eso, sino también abrir nuevos canales y nuevas vías.

El pasar, por ejemplo, de lo que son parroquias como las tenemos ahora con una mentalidad cristiana, de comunidad cristiana, pero puede que un poquito cerrada hacia dentro, a dar el paso hacia unas parroquias de talante evangelizador, por ejemplo. Y también impulsar nuevos proyectos de pastoral que pueda hacer frente a lo que es el siglo veintiuno.

 

¿Habrá un nuevo Plan Pastoral Diocesano?

Personalmente, sobre los Planes Pastorales diocesanos, yo soy un poquito escéptico. Me refiero a que hemos hecho planes maravillosos, en textos, en folletos, en libros, pero muchas veces se ha quedado en eso, en planes personales en el papel. Luego, lo que nos cuesta pasarlo a la realidad…

Yo soy más bien un poco de menos letra y un poco más de vida. Creo que el Plan Pastoral fundamental es Jesucristo, la misión de la Iglesia es la evangelización y yo creo que lo fundamental es centrarnos en eso.

Luego, ¿cómo vamos a llevarlo? Pues evidentemente habrá un Plan Pastoral. Pero quizás como el primer paso, antes de ponernos a hacer cosas en papel, a lo mejor hay que hacer un proceso de sanación.

Lo que estoy detectando yo es que hay personas, sacerdotes, laicos, comunidades, órdenes religiosas, movimientos que a veces están un poco heridos, heridos en el pasado. Entonces, antes de ponernos a construir algo nuevo, o dar o poner objetivos nuevos, igual que hacer una sanación de experiencias, de la memoria. Todo eso, claro, tiene que ser obra del Espíritu Santo y ser conscientes de que esas heridas, si todavía cargamos con ellas y están abiertas, nos dificultan a abrirnos a algo nuevo, que es lo que el Señor quiere para nosotros. Por eso, quizás mi intuición es que antes de empezar cualquier Plan Pastoral, a veces hay que sanar y curar por obra del Espíritu Santo.

 

¿Alguna línea maestra o intuición en la tarea de la Vicaría?

Pues yo la intuición que tengo es que hay que trabajar de una manera sinodal, y sinodal significa que a lo mejor es bueno que en el futuro, y eso también lo decía el señor Arzobispo y los vicarios y el resto agentes de pastoral implicados, los nombramientos sean, siempre que se pueda, hacerlos en equipo.

Es decir, ¿por qué una Delegación tiene que estar solamente con un nombramiento de un delegado? Pues quizás lo que hay que hacer es nombrar un equipo, aunque sea un equipo de dos, de tres. Y eso va a ayudar muchísimo. Cuando un sacerdote va a una zona, ¿es necesario que esté él solo para tener una parroquia o más bien con otro sacerdote? Y lo mismo, a lo que hemos llamado unidades pastorales.

La intención mía es que hay que trabajar el equipo, pero ya desde el nombramiento, o sea, ya desde el comienzo. Y luego también otra intuición que yo tengo es que es necesario una formación. Una formación como de talante evangelizador de nuevas parroquias de otra manera. Es cierto que se está trabajando mucho y bien, pero hay que darle una vuelta. Hay que repensarlo todo y ese talante de primera Evangelización y primer anuncio, que es lo que se está trabajando ahora mismo en la Conferencia Episcopal, tenemos aterrizarlo después en nuestro día a día. Yo creo que por el tema del primer anuncio podría ser otra de las intuiciones.

 

¿Va a seguir viviendo en Pontevedra?

Pues muchas personas me han preguntado si eso significa que dejo Pontevedra y me voy a Santiago. A mí me gusta mucho la pastoral directa. Me gustaría, si pudiera, seguir atendiendo las parroquias de Pontevedra, tanto con don Calixto como con don Luis Seoane. Otra cosa, es que le voy a tener que dedicar mucho tiempo, pues a ir a Santiago y a moverme por toda la Diócesis. En principio, este año, mientras que vamos arrancando, voy a seguir viviendo en Pontevedra.

El año que viene, el curso que viene, ya se verá, si es que se ve que me vaya a Santiago, estoy disponible, si es bueno que me quede aquí, pues también, pero eso es yo creo que lo de menos.

Sí que me gustaría continuar lo que es una pastoral directa, de atención a las parroquias, como he estado he estado trabajando en estos últimos diez años.

 

Noticia extraída de pastoralsantiago.org

 

Encuentro de oración ecuménica en Santiago

 

ENCUENTRO de ORACIÓN ecuménica mensual, encontrándonos como hermanos unidos entre mundos divididos.

Este viernes 8 de septiembre, nos invitan a este encuentro de oración para descubrir juntos, cómo ser más hermanos-cristianos de distintas Iglesias, denominaciones y movimientos-, colaborando juntos en los sueños de Dios.

¿Dónde?  en el Monasterio de las Benedictinas. Rúa de Tras Altares. (Entrada por la plaza de Feixoó) de 17:00 a 18:30h.

¡¡Nos esperan!!

Comunicado de Prensa del Arzobispado de Santiago de Compostela. Nombramientos.

 

Esta mañana, el Arzobispo de Santiago de Compostela, Mons. Francisco José Prieto Fernández, ha hecho públicos los nombramientos de los nuevos Vicarios Episcopales de la Diócesis de Santiago de Compostela. A su vez, ha mostrado su gratitud a los Vicarios Episcopales anteriores, por su trabajo y desvelos al frente de las respectivas Vicarías. La lista de los nuevos Vicarios es la siguiente:

– D. José Andrés Fernández Farto, Vicario General y Moderador de la Curia.

– D. Francisco Javier Porro Martínez, Vicario Episcopal de Pastoral.

– D. Juan González-Redondo Neira, Vicario Episcopal Territorial de Santiago.

– D. Jesús Andrés López Calvo, Vicario Episcopal Territorial de A Coruña.

– D. Luis Seoane Ares, Vicario Episcopal Territorial de Pontevedra.

– D. Daniel Carlos Lorenzo Santos, Vicario Judicial.

Tomarán posesión de sus cargos el día 14 de septiembre de 2023, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, a las 12.00 horas en la Curia del Arzobispado de Santiago de Compostela.

 

Datos biográficos de los nuevos Vicarios Episcopales

 

Vicario General y Moderador de la Curia

D. José Andrés Fernández Farto nació el 22 de mayo de 1973 en Pontevedra. Cursó los estudios de Bachiller en Teología en el Instituto Teológico Compostelano y al finalizarlos fue ordenado sacerdote el 4 de julio de 1998.

Al año siguiente, es nombrado Administrador Parroquial de la parroquia de Santa María de Viceso con su unida de Santa María de Ons. En el año 2000, se traslada a la ciudad de Roma para continuar sus estudios en la Universidad Lateranense de Roma donde realizó la licenciatura en Teología y Ciencias Patrísticas y, posteriormente, el doctorado en Teología y Ciencias Patrísticas en el año 2006. También es Diplomado en Biblioteconomía y Documentación por la Escuela Vaticana de Biblioteconomía de la Ciudad del Vaticano y Diplomado en Paleografía Griega por la Escuela Vaticana de Paleografía, Diplomática y Archivística de la Ciudad del Vaticano, ambas titulaciones realizadas en el año 2006.

Al regresar a la Diócesis, en el año 2006, es nombrado Director de la Residencia universitaria San Martín Pinario durante los cursos académicos 2006-2007 y 2007-2008 y Administrador parroquial de San Esteban de Covas desde el 7 de septiembre de 2006. En el 2008, es nombrado también Párroco de Santa María de Viceso con su unida de Santa María de Ons, que ya había regentado en el año 1999. Posteriormente se licenció en Filosofía por la Facultad de Filosofía de la Universidad Pontificia de Salamanca en el año 2011.

En el año 2012, cesa en la labor pastoral en esas parroquias, al ser nombrado Director del Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas, cargo que ejercerá hasta el año 2018.

Desde el 14 de septiembre de 2012, ejerce como Secretario de la Provincia Eclesiástica de Santiago de Compostela, y desde el 2 de abril de 2014, como Capellán de las MM. Mercedarias Descalzas de Santiago de Compostela.

Desde el año 2006 es profesor encargado de cátedra en el Instituto Teológico Compostelano. También es profesor estable del Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas donde imparte diversas materias de índole filosófica y teológica.

Es también profesor de la materia Fundamentos Patrísticos de la DSI en el Máster Oficial de Doctrina Social de la Iglesia, impartido por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología como fruto de la colaboración entre la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pablo VI en Madrid desde el curso 2017-2018.

 

Vicario Episcopal de Pastoral

D. Francisco Javier Porro Martínez nació en Ferrol (A Coruña) el 16 de febrero de 1962. Hijo de Emiliano y Corina, el pequeño de cuatro hermanos, estudió en las Discípulas de Jesús y en el colegio Tirso de Molina de los PP. Mercedarios de su ciudad natal.

Se licenció en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela en 1986. Durante tres años publicó críticas de arte en periódicos y revistas. Fue profesor de Historia y Subdirector del Internado en el Colegio Manuel Peleteiro de Santiago. En ese período de tiempo se vinculó a la parroquia de San Fernando y escuchó la llamada a ser sacerdote en la Jornada Mundial de la Juventud de 1989.

Entró en el Seminario Mayor Compostelano con 30 años. Como seminarista estuvo en las parroquias de Ares, Muros y San Jorge de A Coruña, donde fue ordenado sacerdote por D. Julián Barrio Barrio, arzobispo emérito de Santiago de Compostela, el 2 de agosto de 1998.

Siempre vivió y trabajo en equipo pastoral: primero en las parroquias de Salto, Zas y comarca, durante casi cinco años; en el Milladoiro, Loimil, Orazo y Dornelas, un año aproximadamente; fue Delegado de Infancia y Juventud durante nueve años a la vez que atendió la parroquia de san Martín de Noia durante ese último curso.

Desde noviembre de 2012 es párroco in-solidum de Santa María la Mayor de Pontevedra. En el año 2015 es nombrado Delegado Diocesano de Apostolado Seglar en nuestra Archidiócesis; en 2018 administrador parroquial de Santiago Peregrino de O Burgo y Santa María de Alba, del arciprestazgo de Lérez y, desde 2020, es Consiliario de Cáritas Interparroquial de Pontevedra.

 

Vicario Episcopal Territorial de A Coruña

D. Jesús Andrés López Calvo nació en Pontedeume (A Coruña) el 25 de diciembre de 1963. Es sacerdote desde 1989. Realizó sus estudios eclesiásticos en el Instituto Teológico Compostelano y en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología con especialidad en Catequética.

En la actualidad ejerce como párroco en Mera (Oleiros – A Coruña), y anteriormente también lo hizo en las zonas de Pontedeume y A Maía.

Además de estos servicios parroquiales, fue formador en el Seminario Menor de Belvís, Director del Secretariado Diocesano de Catequesis y ejerció la docencia en el Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas y en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de A Coruña.

 

Vicario Episcopal Territorial de Santiago de Compostela

D. Juan González-Redondo Neira nació en Ferrol (A Coruña) el 5 de septiembre de 1980, aunque residió siempre en Mondoñedo hasta que se marchó a estudiar Historia a Santiago. Allí descubrió su vocación e ingresó al Seminario Mayor Compostelano. Realizó sus estudios eclesiásticos en el Instituto Teológico Compostelano, culminando con el Bachillerato en Teología en el año 2099. Es licenciado en Teología Fundamental en el mismo Instituto Teológico Compostelano en 2016.

Fue ordenado sacerdote el 16 de mayo de 2010. Ese mismo año fue enviado como párroco a las tierras de Mesía y Frades, en concreto a las parroquias de Xanceda, Albizoi, Vitre y Lanza. Posteriormente a Cumbraos y Castro.

Desde el año 2016 es capellán del Centro Penitenciario de Teixeiro, y durante dos años del Centro de Reforma de menores de A Coruña. Colabora en la Curia de la Archidiócesis en la Oficina Diocesana de Sociología. Es consiliario de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica).

 

Vicario Episcopal Territorial de Pontevedra

D. Luis Seoane Ares. Nació en 1961 en la Parroquia de San Xulián de Grixalba, en Sobrado dos Monxes (A Coruña), donde recibió los Sacramentos de la Iniciación Cristiana.

De 1980 a 1986 estudió los cursos de Filosofía y Teología en el Instituto Teológico Compostelano y recibió la formación correspondiente en el Seminario Mayor Compostelano. Fue ordenado sacerdote el 14 de marzo de 1987. Durante 10 años (1986-1996) formó parte del equipo de formación del Seminario Menor y colaboró ​​con la Delegación de Pastoral Vocacional. De 1996 a 2003 coordinó la Delegación de Pastoral Juvenil.

Desde septiembre de 2003 hasta la actualidad ha sido Párroco de O Bo Pastor en Monteporreiro, fundada en 1990, que celebró la Consagración del Templo el 9 de octubre de 2010. Ha colaborado en la Pastoral de otras parroquias de la zona (Santa Mariña de Bora, Santa María de Alba y Santiago Peregrino do Burgo). También trabajó en el ámbito educativo, como profesor de Religión en Secundaria y Bachillerato. En los últimos años ha acompañado, como Consiliario, al Voluntariado de Manos Unidas en la Delegación de Pontevedra.

 

Vicario Judicial

D. Daniel Carlos Lorenzo Santos, nació en Pobra do Caramiñal (A Coruña), el día 11 de abril de 1963. Ordenado sacerdote el día 20 de mayo de 1995.

Es licenciado en Derecho en la USC y la UNED, en Teología en el Instituto Teológico Compostelano y en Derecho Canónico en la UPSA.

Desempeña su ministerio en el Tribunal Eclesiástico Metropolitano de Santiago desde el año 1998, ejerció los oficios de Promotor de justicia, Defensor del vínculo y Juez diocesano; en el año 2004 fue nombrado Vicario Judicial Adjunto; asumiendo, en el año 2006, la Presidencia del Tribunal como Vicario Judicial. Entre los años 1999 y 2004 fue Vicario Judicial de la diócesis de Lugo.

Es profesor de Derecho Canónico del Instituto Teológico Compostelano desde el año 2000 y lo fue del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Santiago.

Es miembro de la Asociación Española de Canonistas. Participó como ponente en congresos y jornadas de esa área de conocimiento y sobre la conservación y protección del Patrimonio cultural de la Iglesia y su gestión.

Desde el año 2006, párroco de San Pedro de Bugallido en A Maía.

En junio del año 2009 se incorpora al Cabildo de la S.A.M.I. Catedral de Santiago de Compostela, asumiendo la presidencia de la Comisión de Cultura (2010) y el oficio de Fabriquero (2011); desde el año 2011 es Director de la Fundación Catedral de Santiago. En el año 2021 asume el oficio de Canónigo Doctoral.

Miembro de número de la Real Academia Galega de Belas Artes y del Plenario do Consello da Cultura Galega.

 

 

Noticia extraída de: archicompostela.es

 

IV Congreso virtual educadores católicos – “Un congreso de adultos para hablar de la infancia”

 

Del 26 de septiembre al 5 de octubre, se celebrará por cuarta vez el Congreso Virtual de Educadores Católicos organizado por el Instituto Desarrollo y Persona y la Universidad Francisco de Vitoria. Esta vez se tratará el tema de la infancia.

Es un congreso 100% online y gratuito con conferencias pregrabadas que puedes disfrutar a tu ritmo durante 8 días. En el participan más de 20 conferenciantes expertos.

Puedes obtener más información y registrarte en su página web

 

 

 

Vídeo del Papa. Septiembre 2023. Por las personas que viven al margen: «¿Cómo hemos podido llegar a este nivel de indiferencia?»

Oremos para que las personas que viven al margen de la sociedad, en condiciones de vida infrahumanas, no sean olvidadas por las instituciones y nunca sean descartadas.

Papa Francisco – Septiembre 2023

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«Dejemos de hacer invisibles a los que están al margen de la sociedad.
Centrémonos en la acogida a todas las personas que lo necesitan»
.- Papa Francisco

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 “¿Cómo hemos podido llegar a este nivel de indiferencia?”. Esta es la pregunta que plantea Francisco en el Video del Papa del mes de septiembre, en el que, a través de la Red Mundial de Oración del Papa, el Santo Padre expone la intención de oración que confía a toda la Iglesia Católica. En esta ocasión el Papa Francisco pide oración y compromiso “por las personas que viven al margen” de la sociedad, en condiciones de vida infrahumanas, para que no sean olvidadas por las instituciones y nunca sean descartadas”.

Francisco nos invita a contraponer la “cultura del descarte” a la “cultura de la acogida”

 

 

 

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Los olvidados por la prensa

“Una persona sin techo, que muere en la calle, nunca va a aparecer en la primera página de los buscadores de internet o de los noticieros”, así comienza constatando el Santo Padre al compartir esta intención de oración con toda la Iglesia universal

Precisamente a ellos, a los olvidados por la prensa, trata de dar voz el vídeo del Papa de este mes. Las imágenes que acompañan las palabras de Francisco muestran a personas sin hogar -solos o en pequeños grupos, a veces casi pisoteados por los transeúntes- en las aceras de Canadá, Estados Unidos, Camerún e India; niños de la calle que pasan el día lavando los cristales de los coches parados en los semáforos de San Salvador; personas con diversas discapacidades en España, Filipinas y Centroamérica; chabolas cerca de los rascacielos en Vancouver, edificios de Buenos Aires y Río de Janeiro.

En los márgenes de nuestras sociedades vive una humanidad de diversos tipos, mucho más numerosa de lo que pensamos. Según las Naciones Unidas, más de 700 millones de personas, el 10% de la población mundial, vive en situación de extrema pobreza, con dificultades para satisfacer las necesidades más básicas, como la salud, la educación y el acceso a agua y saneamiento. La propia ONU añade que alrededor de 1.600 millones de personas viven en condiciones de vivienda inadecuadas, y que los países más industrializados no son una excepción. Informes de la Organización Mundial de la Salud revelan, asimismo, que una de cada ocho personas en el mundo convive con un “trastorno mental”, mientras que el 16% de la población mundial experimenta una “discapacidad significativa”.

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Ante la “cultura del descarte”, “cultura de la acogida”

“¿Cómo dejamos que la ‘cultura del descarte’, en la que millones de hombres y mujeres no valen nada frente a los beneficios económicos, domine nuestras vidas, nuestras ciudades, nuestro modo de vivir?”, sigue preguntándose Francisco. Con tristeza reconoce: “Se nos va a endurecer el cuello de tanto mirar al otro lado para no ver esta situación. El Papa invita a dejar de “hacer invisibles a los que están al margen de la sociedad, ya sea por motivos de pobreza, dependencias, enfermedades psíquicas o minusvalías”.

 

«Centrémonos en la acogida. En acoger a todas las personas que lo necesitan.
La “cultura de la acogida”, de recibir, de dar techo, de dar hogar, de dar amor, de dar calidez humana»

 

Por eso, pide a todos los creyentes que se movilicen con la oración “para que las personas que viven al margen de la sociedad, en condiciones de vida infrahumanas, no sean olvidadas por las instituciones y nunca sean descartadas”.

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Acoger es más que ayudar

“La oración saca a la luz lo que está oculto en el corazón. Por eso, los que viven en los márgenes, como invisibles, deben encontrar espacio en nuestra oración, están en el corazón de la Iglesia: un corazón de carne y no de piedra. Un corazón de piedra descarta, un corazón de carne acoge”. El Cardenal Michael Czerny, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, a propósito del video del Santo Padre para el mes de septiembre añade: “El Papa Francisco conoce el poder educativo de la oración y a través de él nos invita a desarrollar una cultura de la acogida. ‘La piedra descartada por los constructores se ha convertido en piedra angular; este mensaje sigue siendo fuerte y creíble si aún hoy damos la palabra a los descartados, si reconocemos la dignidad indeleble de quienes han sido crucificados por una economía despiadada, el acoso o la indiferencia. Acoger es más que ayudar: es poner al otro a nuestro nivel, redescubrir a una hermana o a un hermano que habíamos perdido. En la oración nos convertimos en miembros de un solo Cuerpo”.

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La oración trasforma nuestro corazón

El Padre Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, comenta: “¿Cómo es posible dar una solución tangible a los millones de descartados que a menudo sólo encuentran indiferencia, o incluso fastidio, como respuesta? Francisco invita a un enfoque diferente de la pobreza y la exclusión. Esto supone rezar, pues la oración transforma nuestro corazón, cambia nuestra mirada y nos abre a los demás, en particular a los más vulnerables. Oremos, con Francisco, por una ‘cultura de la acogida’, para recibir a todas las personas que lo necesitan, dar techo, hogar, amor y calidez humana.”

 

 

 

 

 

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Fuente: thepopevideo.org

Jornada de oración por el cuidado de la creación

 

“Que la justicia y la paz fluyan”, es el lema que se propone este año para la Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación, que la Iglesia celebra el 1 de septiembre. El departamento de Ecología Integral, dentro de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social, hace público su mensaje para esta jornada.

Para que la justicia y la paz confluyan

La Iglesia en España se une así al mensaje del papa Francisco para celebrar el Tiempo de la Creación, que comienza el 1 de septiembre, con esta Jornada, y se cierra el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís, patrón de la ecología.

De este modo, los obispos españoles quieren transmitir la necesidad de concienciarnos como creyentes del vínculo indisoluble entre el cuidado y la justicia, como únicos caminos de paz y, posiblemente, de felicidad. Destacan que la sobreexplotación de los recursos conduce a un escenario de escasez y de pobreza, que se traduce en desastre y dolor para comunidades enteras de personas. Por eso, insisten en que si la gloria de Dios es que el hombre viva (S. Ireneo), las personas deben favorecer el cuidado del prójimo para ser cocreadores y partícipes de esa gloria divina.

 

 

Que la justicia y la paz fluyan (Texto íntegro)

 

El día 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación bajo el lema “Que la justicia y la paz fluyan”. Ese día se inicia el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís. En su mensaje para esta Jornada, el papa Francisco nos regala esta bella imagen eclesial: “La Iglesia es una comunión de innumerables Iglesias locales, comunidades religiosas y asociaciones que se alimentan de la misma agua. Cada manantial añade su contribución única e insustituible, para que todas confluyan en el vasto océano del amor misericordioso de Dios. Como un río es fuente de vida para el ambiente que lo circunda, así nuestra Iglesia sinodal debe ser fuente de vida para la casa común y para todos aquellos que la habitan”[1].

Para lograr “que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable” (Am 5, 24), se hace preciso responder a lo que San Juan Pablo II, ya en el año 2001 formulaba como conversión ecológica [2], que no es otra cosa que realizar “una renovación de nuestra relación con la creación, de modo que no la consideremos como un objeto del que aprovecharnos, sino por el contrario, la custodiemos como un don sagrado del Creador” [3].

Vivir este Tiempo de la Creación es vivir en ese convencimiento de que nuestras acciones son oportunidades de construir modos de existencia respetuosos con la preciosa obra de Dios que nos rodea y con los hermanos y hermanas que comparten con nosotros la casa común. La gozosa sobriedad a la que se nos llama no es otra cosa que saber vivir en comunión con las necesidades de los demás, convencidos de que la Tierra es suficiente para todos y en esa virtud de compartir nos felicitamos. Por eso, la conversión ecológica es un asunto de todos y cada uno de nosotros, no solo por urgencia planetaria, sino también como camino de plenitud, felicidad y sentido.

Al igual que proponemos esa mirada personal hacia lo común, también somos conscientes de que existen, como dice el papa Francisco, “políticas económicas que favorecen riquezas escandalosas para unos pocos y condiciones de degradación para muchos” [4]. Estas acciones producen verdaderas deudas ecológicas que deben constituir el centro del debate público y que nos urgen a modificar estructuralmente nuestros modos de funcionar como sociedad. Es necesario habilitar medidas nuevas, valientes y audaces, que reorienten las decisiones y las iniciativas que nos afectan globalmente bajo el prisma de la justicia humana, la sostenibilidad global y la ecología integral.

Queremos transmitir la necesidad de concienciarnos como creyentes del vínculo indisoluble entre el cuidado y la justicia, como únicos caminos de paz y, posiblemente, de felicidad. Los cristianos sabemos que el mensaje de Jesús es una Buena Noticia para todos, y que el deseo del Señor es que todas las personas tengan vida, y vida en abundancia (Jn 10,10). En el contexto y coyuntura histórica en la que hoy estamos, no nos cabe duda de que esa vida pasa por entender que detrás de gran parte del sufrimiento humano se intuye una cosmovisión utilitarista del mundo y de su riqueza. La sobreexplotación de los recursos conduce a un escenario de escasez y de pobreza, que se traduce en desastre y dolor para comunidades enteras de personas. Si la gloria de Dios es que el hombre viva (S. Ireneo), nosotros debemos favorecer el cuidado del hermano para ser cocreadores y partícipes de esa gloria divina.

No habrá paz sin justicia. Cada rostro, víctima del deterioro de la creación no cuidada, es una acusación de pecado que tendremos que enfrentar como sociedad, y de lo que tendremos que dar razón a las futuras generaciones. La pregunta de Caín “¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?” (Gén 4, 9) tiene hoy sentido entre padres e hijos. Porque además de aquellos que ahora están en los márgenes de la historia, los grandes perdedores y las víctimas de este modo de explotar la Tierra que nos ha sido dada serán nuestros hijos. Nos unimos al clamor del papa Francisco y “levantamos la voz para detener esta injusticia hacia los pobres y hacia nuestros hijos, que sufrirán las peores consecuencias del cambio climático” [5].

La exigencia evangélica de fraternidad y solidaridad se cifra hoy en un nuevo modo de entender nuestra relación con el resto de los seres vivientes, expresión y belleza de Dios en el mundo.  Por eso denunciamos las prácticas que atentan y pervierten el vínculo sagrado de las personas con el planeta. Un ejemplo es la realidad sangrante y doliente de la migración por causas climáticas. Poblaciones enteras, sometidas a condiciones de vida inequívocamente injustas, están pagando en sus vidas las transformaciones rápidas y extremas de los fenómenos naturales que aparecen por la emisión de gases con efecto invernadero. Esto nos causa gran dolor y lo denunciamos como una de las mayores injusticias de la historia.

En nuestro país vemos que la gestión del agua está dibujando un futuro claro de carestía, escasez y conflicto. Con un clima cada vez más seco y caluroso, en determinados territorios va a ser imposible fijar población y pervivir. El agua que nos provee de vida es un bien común que debe ser preservado y compartido. Rogamos a los poderes públicos y a nuestros gobiernos que integren la mirada de lo comunitario, del valor intrínseco del agua y de sus múltiples ramificaciones en lo social, para el diseño de planes hidrológicos, agrícolas y de gestión que sean sostenibles y responsables con todas las dimensiones de este preciado recurso. No se puede hacer política con el agua de todos sin tener en cuenta a las personas y comunidades que enraízan sus historias y sus proyectos vitales en ella: desde la realidad rural de la España vaciada hasta la preservación de nuestros recursos hídricos y agroforestales. El agua y su manejo atraviesa todas estas dimensiones. Por eso pedimos una gestión del agua a la medida de las personas y del medio ambiente, diseñando, influyendo y propiciando políticas agropecuarias, urbanísticas e industriales que sean socialmente justas y ambientalmente sostenibles. Vemos con preocupación que son los principios de lucro los que sustentan las grandes iniciativas empresariales, los que están definiendo nuestras realidades productivas en el ámbito agrícola y ganadero. Apelamos a que los afectados por estas situaciones críticas asuman un papel participativo en la toma de decisiones propias del compromiso cristiano en la vida pública y social.

Los retos que aparecen desde la amenaza ambiental y sus implicaciones socioculturales, transgeneracionales quizá por primera vez en la historia, nos hacen plantearnos también el papel de la educación. Que la escuela incluya la preocupación por formar ciudadanos con conciencia sostenible, amplia y firme, que puedan acometer los desafíos del mañana desde el conocimiento y la sensibilidad. Por nuestra parte, llamamos a las comunidades cristianas de nuestro país a incluir también esta conciencia ecológica en los procesos catequéticos de los niños y jóvenes, pues el cuidado de la Creación es sin ninguna duda un elemento central en la formación cristiana.

La conversión que hoy se nos pide alcanza al vínculo y la comunión con la tierra, el aire, el agua y las criaturas. Una comunión que solo será posible desde el respeto, el conocimiento y la certeza profunda de que nuestro destino, y especialmente el de los débiles y frágiles (los preferidos de Dios), se encuentra entretejido en el hermoso tapiz de su Creación.

+ Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social


[1] FRANCISCO. Mensaje para la Jornada mundial de oración por el cuidado de la Creación, 13 de mayo de 2023.

[2] SAN JUAN PABLO II. Audiencia General, 17 de enero de 2001.

[3] FRANCISCO. Mensaje para la Jornada mundial de oración por el cuidado de la Creación, 13 de mayo de 2023.

[4] Ibidem

[5] Ibidem

 

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Fuente: conferenciaepiscopal.es

Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación

 

La Santa Sede hizo público en mayo el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación, que se celebra el 1 de septiembre.

Con esta Jornada comienza el Tiempo ecuménico de la Creación que se cierra el 4 de octubre, Día de san Francisco de Asís, patrón de la ecología. «Que la justicia y la paz fluyan» es el tema que propone el papa Francisco para este año.

Texto íntegro

Queridos hermanos y hermanas:

«Que la justicia y la paz fluyan» es el tema del Tiempo ecuménico de la Creación de este año, inspirado en las palabras del profeta Amós: «Que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable» (5,24).

Esta expresiva imagen de Amós nos dice lo que Dios desea. Dios quiere que reine la justicia, que es esencial para nuestra vida de hijos a imagen de Dios, como el agua lo es para nuestra supervivencia física. Esta justicia debe surgir allí donde sea necesaria, no esconderse demasiado en lo profundo o desaparecer como el agua que se evapora, antes de podernos sostener. Dios quiere que cada uno busque ser justo en cada situación; se esfuerce siempre en vivir según sus leyes y, por tanto, en hacer posible que la vida florezca en plenitud. Cuando buscamos ante todo el reino de Dios (cf. Mt 6,33), manteniendo una justa relación con Dios, la humanidad y la naturaleza, entonces la justicia y la paz pueden fluir, como una corriente inagotable de agua pura, nutriendo a la humanidad y a todas las criaturas.

En julio de 2022, en un hermoso día de verano, medité sobre estos argumentos durante mi peregrinación a las riberas del lago Santa Ana, en la provincia de Alberta, en Canadá. Ese lago ha sido y sigue siendo un lugar de peregrinación para muchas generaciones de indígenas. Como dije en aquella ocasión, acompañado por el sonido de los tambores: «¡Cuántos corazones llegaron aquí anhelantes y fatigados, lastrados por las cargas de la vida, y junto a estas aguas encontraron la consolación y la fuerza para seguir adelante! También aquí, sumergidos en la creación, hay otro latido que podemos escuchar, el latido materno de la tierra. Y así como el latido de los niños, desde el seno materno, está en armonía con el de sus madres, del mismo modo para crecer como seres humanos necesitamos acompasar los ritmos de la vida con los de la creación que nos da la vida». [1]

En este Tiempo de la Creación, detengámonos en estos latidos del corazón: el nuestro, el de nuestras madres y abuelas, el latido del corazón creado y del corazón de Dios. Hoy no están en armonía, no laten juntos en la justicia y en la paz. A muchos se les impide de beber en este río vigoroso. Escuchemos entonces la llamada a estar al lado de las víctimas de la injusticia ambiental y climática, y a poner fin a esta insensata guerra contra la creación.

Vemos los efectos de esta guerra en los muchos ríos que se están secando. «Los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores», afirmó una vez Benedicto XVI. [2] El consumismo rapaz, alimentado por corazones egoístas, está perturbando el ciclo del agua en el planeta. El uso desenfrenado de combustibles fósiles y la tala de los bosques están produciendo un aumento de las temperaturas y provocando graves sequías. Horribles carestías de agua afligen cada vez más a nuestras casas, desde las pequeñas comunidades rurales hasta las grandes metrópolis. Además, industrias depredadoras están consumiendo y contaminado nuestras fuentes de agua potable con prácticas extremas como la fracturación hidráulica, para la extracción de petróleo y gas, los proyectos de mega-extracción descontrolada y la cría intensiva de animales. La «Hermana agua», como la llama san Francisco, es saqueada y trasformada en «mercancía que se regula por las leyes del mercado» (Carta enc. Laudato si’, 30).

El Grupo Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC) afirma que una acción urgente por el clima puede garantizarnos no perder la ocasión de crear un mundo más sostenible y justo. Podemos, debemos evitar que se verifiquen las consecuencias peores. «¡Es tanto lo que sí se puede hacer!» (ibid., 180), si, como muchos arroyos y torrentes, al final confluimos juntos en un río potente para irrigar la vida de nuestro maravilloso planeta y de nuestra familia humana para las generaciones futuras. Unamos nuestras manos y demos pasos valientes para que la justicia y la paz fluyan en toda la Tierra.

¿Cómo podemos contribuir al río poderoso de la justicia y de la paz en este Tiempo de la Creación? ¿Qué podemos hacer nosotros, sobre todo como Iglesias cristianas, para sanar nuestra casa común de modo que vuelva estar llena de vida? Debemos decidir transformar nuestros corazones, nuestros estilos de vida y las políticas públicas que gobiernan nuestra sociedad.

En primer lugar, ayudemos a este río poderoso transformando nuestros corazones. Esto es esencial si se quiere iniciar cualquier otra transformación. Es la «conversión ecológica» que san Juan Pablo II nos instó a realizar: la renovación de nuestra relación con la creación, de modo que no la consideremos ya como un objeto del que aprovecharnos, sino por el contrario, la custodiemos como un don sagrado del Creador. Démonos cuenta, además, que un enfoque integral requiere poner en práctica el respeto ecológico en cuatro direcciones: hacia Dios, hacia nuestros semejantes de hoy y de mañana, hacia toda la naturaleza y hacia nosotros mismos.

En cuanto a la primera de estas dimensiones, Benedicto XVI señaló la urgente necesidad de comprender que creación y redención son inseparables: «El Redentor es el Creador, y si nosotros no anunciamos a Dios en toda su grandeza, de Creador y de Redentor, quitamos valor también a la Redención». [3] La creación se refiere al misterioso y magnífico acto de Dios que crea de la nada este majestuoso y bellísimo planeta, así como este universo, y también al resultado de esta acción, todavía en marcha, que experimentamos como un don inagotable. Durante la liturgia y la oración personal en la «gran catedral de la creación», [4] recordemos al Gran Artista que crea tanta belleza y reflexionemos sobre el misterio de la amorosa decisión de crear el cosmos.

En segundo lugar, contribuyamos al flujo de este potente río transformando nuestros estilos de vida. A partir de la grata admiración del Creador y de la creación, arrepintámonos de nuestros «pecados ecológicos», como advierte mi hermano, el Patriarca Ecuménico Bartolomeo. Estos pecados dañan el mundo natural y también a nuestros hermanos y a nuestras hermanas. Con la ayuda de la gracia de Dios, adoptemos estilos de vida que impliquen menos desperdicio y menos consumo innecesarios, sobre todo allí donde los procesos de producción son tóxicos e insostenibles. Tratemos de estar lo más atentos posible a nuestros hábitos y decisiones económicas, de modo que todos puedan estar mejor: nuestros semejantes, donde quiera que se encuentren, y también los hijos de nuestros hijos. Colaboremos en la continua creación de Dios a través de decisiones positivas, haciendo un uso lo más moderado posible de los recursos, practicando una gozosa sobriedad, eliminando y reciclando los desechos y recurriendo a los productos y a los servicios, cada vez más disponibles que son ecológicamente y socialmente responsables.

Finalmente, para que el río poderoso sigua fluyendo, debemos transformar las políticas públicas que gobiernan nuestras sociedades y modelan la vida de los jóvenes de hoy de mañana. Las políticas económicas que favorecen riquezas escandalosas para unos pocos y condiciones de degradación para muchos determinan el final de la paz y la justicia. Es obvio que las naciones más ricas han acumulado una «deuda ecológica» ( Laudato si’, 51). [5] Los líderes mundiales que estarán presentes en la cumbre COP28, programada en Dubái del 30 de noviembre al 12 de diciembre de este año, deben escuchar la ciencia e iniciar una transición rápida y equitativa para poner fin a la era de los combustibles fósiles. Según los compromisos del Acuerdo de París para frenar el riesgo de calentamiento global, es una contradicción consentir la continua explotación y expansión de las infraestructuras para los combustibles fósiles. Levantamos la voz para detener esta injusticia hacia los pobres y hacia nuestros hijos, que sufrirán las peores consecuencias del cambio climático. Hago un llamado a todas las personas de buena voluntad para que actúen en base a estas orientaciones sobre la sociedad y la naturaleza.

Otra perspectiva paralela se refiere específicamente al compromiso de la Iglesia católica con la sinodalidad. Este año, el cierre del Tiempo de la Creación, el 4 de octubre, fiesta de san Francisco, coincidirá con la apertura del Sínodo sobre la Sinodalidad. Como los ríos que se alimentan de miles de minúsculos arroyos y torrentes más grandes, el proceso sinodal iniciado en octubre de 2021 invita a todos los componentes, en su dimensión personal y comunitaria, a converger en un río majestuoso de reflexión y renovación. Todo el Pueblo de Dios es acogido en un apasionante camino de dialogo y conversión sinodal.

Del mismo modo, como una cuenca fluvial con sus muchos afluentes grandes y pequeños, la Iglesia es una comunión de innumerables Iglesias locales, comunidades religiosas y asociaciones que se alimentan de la misma agua. Cada manantial añade su contribución única e insustituible, para que todas confluyan en el vasto océano del amor misericordioso de Dios. Como un río es fuente de vida para el ambiente que lo circunda, así nuestra Iglesia sinodal debe ser fuente de vida para la casa común y para todos aquellos que la habitan. Y como un río da vida a toda clase de especies animales y vegetales, también una Iglesia sinodal debe dar vida sembrando justicia y paz en cualquier lugar a donde llegue.

En julio de 2022 en Canadá, recordé el Mar de Galilea donde Jesús curó y consoló a mucha gente, y donde proclamó «una revolución de amor». Escuché que también el Lago de Santa Ana es un lugar de curación, consolación y amor, un lugar que «nos recuerda que la fraternidad es verdadera si une a los que están distanciados, que el mensaje de unidad que el cielo envía a la tierra no teme las diferencias y nos invita a la comunión, a la comunión de las diferencias, para volver a comenzar juntos, porque todos —¡todos!— somos peregrinos en camino». [6]

Que en este Tiempo de la Creación, como seguidores de Cristo en nuestro común camino sinodal, vivamos, trabajemos y oremos para que nuestra casa común esté llena nuevamente de vida. Que el Espíritu Santo siga aleteando sobre las aguas y nos guíe a la «renovación de la superficie de la tierra» (cf. Sal 104,30).

Roma, San Juan de Letrán, 13 de mayo de 2023

FRANCISCO

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[1] Homilía junto al Lago Santa Ana, Canadá, 26 julio 2023.

[2] Homilía en ocasión del solemne inicio del ministerio petrino, 24 de abril de 2005.

[3] Encuentro con el clero de la diócesis de Bolzano-Bressanone, 6 de agosto de 2008.

[4]  Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, 21 de julio de 2022.

[5] «Porque hay una verdadera “deuda ecológica”, particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias en el ámbito ecológico, así como con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países» ( Laudato si’, 51).

[6]  Homilía junto al Lago Santa Ana, Canadá, 26 julio 2023.

 

 

Fuente: conferenciaepiscopal.es