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#HazMemoria Educación, ¿qué aporta la Iglesia en la educación?

En la segunda semana de la campaña #HazMemoria que la Conferencia Episcopal Española ha puesto en marcha junto con los medios de comunicación EcclesiaTrece y COPE, el contenido se centra en la labor educativa de la Iglesia.

La Iglesia y la educación

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Son muchas las instituciones que ayudan a los padres en la educación de sus hijos. Entre ellas, la que lo hace desde hace siglos, es la Iglesia. Así lo hicieron las antiguas escuelas monásticas, desde el siglo V, con la formación de los jóvenes que entraban en los monasterios, al menos en la lectura y en la escritura, y con el fin de conservar y difundir los manuscritos de todo tipo de materias del saber humano.

Hoy en día miles de familia continúan confiando a la Iglesia la educación de sus hijos, conscientes de que el sistema educativo que ofrecen es coherente con los principios y valores que ellos viven y que desean también inculcar en sus progenitores.

El contenido de este tema se puede encontrar en este enlace:#HMEducación.
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La campaña #HazMemoria

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Con este hastag #HazMemoria se pretende poner en valor el papel de la Iglesia y de los cristianos en el trabajo de la sociedad y la importancia de su aportación al bien común de todos.

Con esta campaña de doce temas, que durará hasta el 30 de junio, se pretende hacer presente en los medios de comunicación la vida real de la Iglesia, las actividades que realiza, las personas que la llevan adelante, las historias que hacen visible la acción de la Iglesia en el mundo.

  • Semana 1. Religiosidad y piedad popular. Romerías y tradiciones.
  • Semana 2. Actividad educativa de la Iglesia: calidad y compromiso. Clases de religión
  • Semana 3. Apoyo a la familia y a la vida
  • Semana 4. Actividad caritativa de la Iglesia, atención a personas vulnerables.
  • Semana 5. Las celebraciones de la Iglesia. Liturgia sacramental.
  • Semana 6. Cuidado del Patrimonio y rentabilidad social
  • Semana 7. Cristianos laicos, presencia en la sociedad.
  • Semana 8. Acompañamiento a enfermos. Pastoral de la salud y hospitales.
  • Semana 9. El anuncio del Evangelio. De la Palabra a la catequesis.
  • Semana 10. Actividad pastoral en las parroquias y comunidades
  • Semana 11. Iglesia en salida. Misiones y misioneros.
  • Semana 12. Atención a la juventud. Formación y acompañamiento

 

Fuente: Conferencia Episcopal Española

 

#HazMemoria para recordar la aportación de la Iglesia al bien de la sociedad

La Conferencia Episcopal comienza esta semana la campaña #HazMemoria junto con los medios de comunicación como Ecclesia, TRECE y COPE. En ella participan también delegaciones de medios de comunicación de las diócesis españoles.

El contenido de esta campaña se puede encontrar en este link.

El objetivo de esta campaña, que se prolonga durante doce semanas, es hacer visible el trabajo de la Iglesia en diferentes áreas, desde la pastoral o la asistencial, a la educativa o misionera.

Con este hastag #HazMemoria se pretende poner en valor el papel de la Iglesia y de los cristianos en el trabajo de la sociedad y la importancia de su aportación al bien común de todos. Entre los temas que desarrollará la campaña, uno cada semana están, la religiosidad y piedad popular, el valor de romerías y tradiciones; el apoyo a la familia y a la vida; la actividad caritativa de la Iglesia y su atención a personas vulnerables, etc.

Con esta campaña se pretende hacer presente en los medios de comunicación la vida real de la Iglesia, las actividades que realiza, las personas que la llevan adelante, las historias que hacen visible la acción de la Iglesia en el mundo.

Se distribuye en doce semanas dedicadas a doce temas de la vida y la misión de la Iglesia, que van desde la que comienza el 5 de abril  hasta el 30 de junio.

Los doce temas previstos para esta campaña son los siguientes (se puede encontrar su contenido, a  medida que se va suministrando, pinchando sobre el tema correspondiente):

  • Semana 1. Religiosidad y piedad popular. Romerías y tradiciones.
  • Semana 2. Actividad educativa de la Iglesia: calidad y compromiso. Clases de religión
  • Semana 3. Apoyo a la familia y a la vida
  • Semana 4. Actividad caritativa de la Iglesia, atención a personas vulnerables.
  • Semana 5. Las celebraciones de la Iglesia. Liturgia sacramental.
  • Semana 6. Cuidado del Patrimonio y rentabilidad social
  • Semana 7. Cristianos laicos, presencia en la sociedad.
  • Semana 8. Acompañamiento a enfermos. Pastoral de la salud y hospitales.
  • Semana 9. El anuncio del Evangelio. De la Palabra a la catequesis.
  • Semana 10. Actividad pastoral en las parroquias y comunidades
  • Semana 11. Iglesia en salida. Misiones y misioneros.
  • Semana 12. Atención a la juventud. Formación y acompañamiento

 

Fuente: Conferencia Episcopal Española

 

Mensaje de los obispos de la CEE para Jornada por la vida 2021.

El próximo 25 de marzo se celebra la Jornada por la Vida. Este año, bajo el lema, “Custodios de la vida”. El objetivo de esta jornada es explicar que la vida es un bien fundamental para el hombre, sin el cual no cabe la existencia ni el disfrute de los demás bienes.

¿Cuál es el mensaje de los obispos?

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida  realizan una atenta mirada a la sociedad actual con el avance de la cultura de la muerte, por la proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia, que la CEE respondió en su día con una nota oficial. Ante esta situación, reflexionan sobre cuál debe ser la respuesta de los cristianos en este momento histórico. Ante esta cultura de la muerte, “debemos ser custodios de la vida” porque, como afirmaba San Juan Pablo II, “la vida es siempre un bien”.

 

 

 

Fuente: conferenciaepiscopal.es

Palabras de Mons. Argüello ante la aprobación de la ley de la eutanasia

 

 

Ante la aprobación de la Ley de la eutanasia en el Congreso de los Diputados, el secretario general de la CEE, Mons. Luis Argüello, ha manifestado los siguientes puntos:

 

La aprobación de la ley de eutanasia esta mañana en el Congreso de los Diputados y así ya de manera definitiva en las Cortes Generales, es una mala noticia.

Desgraciadamente se ha buscado la solución de evitar el sufrimiento, provocando la muerte de quien sufre.

Es dramático que en España haya 60.000 personas cada año que mueren con sufrimiento, pudiéndose remediar con una política adecuada de cuidados paliativos.

Pero para eso, pensamos que este es un momento en favor de promover una cultura de la vida y de dar pasos concretos promoviendo un testamento vital o de declaraciones anticipadas que haga posible que los ciudadanos españoles manifiesten de una manera clara y determinada su deseo de recibir cuidados paliativos. Su deseo de no ser objeto de la aplicación de esta ley de eutanasia.

Es un momento también para promover la objeción de conciencia y para promover todo aquello que tenga que ver con esta cultura de la vida que quiere tener una línea roja diciendo con fuerza: «No matarás, no provocarás de manera decidida la muerte para aliviar el sufrimiento, sino al contrario, cuidarás, practicarás la ternura, la cercanía, la misericordia, el ánimo, la esperanza para aquellas personas que se encuentran en el tramo final de su existencia, quizás en momentos de sufrimiento que necesitan consuelo, cuidado y esperanza».

18 de marzo de 2021

 

Se puede escuchar el podcast aquí
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Se puede leer también:

 

Fuente: Conferencia Episcopal Española

 

III Reunión del Consejo Asesor de Laicos

 

El pasado sábado, 6 de marzo, tuvo lugar una nueva reunión del Consejo Asesor de Laicos de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida. Presidido por D. Carlos Escribano y moderado por D. Luis Manuel Romero, contó con la presencia y participación de D. José García de Castro, SJ, quien ofreció una doble ponencia sobre el discernimiento comunitario desde la teoría y la práctica, a la que siguió un coloquio con los miembros del Consejo. El objetivo de este encuentro era precisamente profundizar en el conocimiento y alcance de una de las claves que ha marcado el proceso abierto con motivo del Congreso de Laicos –la relativa al discernimiento–, en un doble sentido: de un lado, formarse sobre esta importante herramienta pastoral para ir integrándola paulatinamente en nuestras comunidades de referencia; de otro, ayudar a los integrantes del Consejo en su labor de concretar la propuesta de articulación del poscongreso que se dará a conocer en los próximos meses.

Durante la tarde se continuaron los trabajos iniciados en el pasado mes de diciembre, fecha de constitución del Consejo, en torno a la forma de profundizar en los itinerarios con base en las propuestas integradas en la Guía de Trabajo del Poscongreso.

La jornada, en opinión de los presentes, resultó muy fructífera y tendrá continuidad el próximo 24 de abril.

 

Noticia extraida de: pueblodediosensalida.com

¿Qué es el testamento vital?

Es la expresión escrita de la voluntad de un paciente sobre los tratamientos médicos que desea recibir, o no está dispuesto a aceptar, en la fase final de su vida. El testamento vital también especifica que se administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos, pero que no se aplique la eutanasia.

La Conferencia Episcopal Española anima a firmar el testamento vital (descargar en word).

El presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, Mons. José Mazuelos Pérez, explica, entre otras cuestiones, en qué consiste, cómo hacerlo, dónde se debe registrar para que tenga valor jurídico, o su importancia.

 

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Del consentimiento firmado al testamento vital

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Ante el avance de la medicina se hizo necesario e imprescindible el Consentimiento Informado, que consiste en la participación de forma activa en la toma de decisiones junto al médico sobre el tratamiento a seguir.

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Pero… ¿Cuándo el enfermo queda incapacitado?

Sin embargo, hay situaciones en las que el enfermo no puede decidir sobre su propia salud por incapacidad debido a la propia enfermedad, accidente o vejez. Cuando se presentan estas dificultades, uno de los caminos para ayudar al personal sanitario es la consideración de la voluntad del paciente manifestada previamente a la pérdida de la capacidad de razonar. Es a esta voluntad anticipada a lo que se llama popularmente testamento vital.

 

¿Cómo hacerlo?

La persona que firme esta declaración tiene que estar en plena posesión de las facultades mentales.

La rubrica se hará ante la presencia de tres testigos o bien bajo la eventual intervención de un notario.

 

¿A quién hay que entregarlo? ¿Dónde se registra?

El testamento vital, reconocido legalmente en España a partir del año 2002 con la Ley de Autonomía del Paciente, una vez firmado se inscribe en un registro de voluntades vitales creado con este propósito en las distintas comunidades autónomas.

Es importante tener en cuenta que las diferentes comunidades han regulado este documento con distintas denominaciones: testamento vital, voluntades anticipadas, instrucciones previas o manifestaciones anticipadas de voluntad. Por eso es conveniente que se consulte la regulación de la comunidad de residencia para asegurar que se cumplen todos los requisitos legalmente exigidos para inscribirse y asegurar su eficacia futura. 

En cualquier caso, el testamento vital se puede modificar o revocar en cualquier momento.

 

¿Por qué es importante?

El testamento vital es esencial para dejar constancia, de forma anticipada, de nuestra voluntad de aceptar o rechazar determinados tratamientos médicos. De esta manera, se libera a los familiares del peso de tomar decisiones por el enfermo en situaciones tan difíciles.

También contempla nombrar a un representante legal en ma­teria de tratamientos médicos encargado de velar por su cumplimiento y de tomar decisiones en previsión de una eventualidad no contemplada en el testamento escrito.

Además se especifica el derecho a una atención espiritual.

 

¿Es válido ante la eutanasia?

El testamento vital especifica que se administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos, pero que no se aplique la eutanasia (ningún acto u omisión que por su naturaleza y en su intención cause la muerte).

La proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia recoge que no podrá aplicarse la eutanasia en caso de que la persona haya suscrito con anterioridad un documento con instrucciones, testamento vital, voluntades anticipadas o documentos equivalentes reconocidos legalmente.

Por eso es importante que se haga y se inscriba en el registro de voluntades vitales de la comunidad autónoma correspondiente para que tenga valor jurídico.

Es curioso que el testamento vital fuera reivindicado por algunas personas y asociaciones que abogaban por una mentalidad claramente eutanásica. Se pa­trocinaba como vehículo para abrir caminos para considerar de forma absoluta la autonomía del paciente. Hoy, ante la posible aprobación de la ley de la eutanasia se hace necesario para evitar abusos de aplicación de la misma cuando no se puede manifestar el consentimiento informado.

 

¿Por qué anima la Conferencia Episcopal a que los fieles lo hagan?

Por dos razones:

Para evitar el atropello a la dignidad y a la libertad de la persona incapacitada que trae consigo la ley de la eutanasia.

Para ayudar a humanizar el proceso de muerte con una asistencia humana material y espiritual, estableciendo una línea que dé espacio a una verdadera alianza terapéutica entre el médico competente, los familiares y/o los eventuales representantes que no deberá ser trasgredida.

Con el testamento vital se especifica que no se quiere el encarnizamiento terapéutico o acciones terapéuticas sin esperanza, inútiles u obstinadas, ni la eutanasia entendida como toda medida adoptada para acelerar la muerte de modo directo inten­cionado. De esta forma quedan garantizados los cuidados mínimos de sustento vital, como lo es la comida y la bebida en cualquier persona, mientras se considere razonable­mente útil, evitando toda forma de ensañamiento terapéutico.

 

A mi familia, a mi médico, a mi sacerdote, a mi notario:

 

Si me llega el momento en que no pueda expresar mi voluntad acerca de los tratamientos médicos que se me vayan a aplicar, deseo y pido que esta declaración sea considerada como expresión formal de mi voluntad, asumida de forma consciente, responsable y libre, y que sea respetada como si se tratara de un testamento.

Considero que la vida en este mundo es un don y una bendición de Dios, pero no es el valor supremo y absoluto. Sé que la muerte es inevitable y pone fin a mi existencia terrena, pero creo que me abre el camino a la vida que no se acaba, junto a Dios.

Por ello, yo, el que suscribe, pido que si por mi enfermedad llegara a estar en situación crítica irrecuperable, no se me mantenga en vida por medio de tratamientos desproporcionados; que no se me aplique la eutanasia (ningún acto u omisión que por su naturaleza y en su intención me cause la muerte) y que se me administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos.

Pido igualmente ayuda para asumir cristiana y humanamente mi propia muerte. Deseo poder prepararme para este acontecimiento en paz, con la compañía de mis seres queridos y el consuelo de mi fe cristiana, también por medio de los sacramentos.

Suscribo esta declaración después de una madura reflexión. Y pido que los que tengáis que cuidarme respetéis mi voluntad. Designo para velar por el cumplimiento de esta voluntad, cuando yo mismo no pueda hacerlo, a……………………..

Faculto a esta misma persona para que, en este supuesto, pueda tomar en mi nombre, las decisiones pertinentes. Para atenuaros cualquier posible sentimiento de culpa, he redactado y firmo esta declaración.

Nombre y apellidos:

Firma:

Lugar y fecha:

 

Noticia extraída de www.conferenciaepiscopal.es

“www.pueblodediosensalida.com”, una web de la CEE para los laicos.

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Como laico te va a interesar “www.pueblodediosensalida.com”.

 

 

Es la web oficial de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española.

 

Esta web es un punto de encuentro sobre el laicado en España, donde se darán a conocer actividades e iniciativas de las delegaciones de Apostolado Seglar y Laicos de las diócesis españolas, los movimientos y asociaciones laicales de ámbito nacional, así como las propias actividades de la Comisión para los Laicos, Familia y Vida.

 

Esta web surge con motivo del Congreso de Laicos que se celebró en Madrid del 14 al 16 de febrero de 2020 con el lema «Pueblo de Dios en Salida» y que posteriormente ha quedado con el fin antes mencionado.

 

 

Constituido el Consejo Asesor de Laicos de la CEE

«Un motivo de esperanza para la Iglesia»

El pasado sábado, 18 de diciembre, en un encuentro celebrado en formato mixto, presencial y online, se constituyó el Consejo Asesor de Laicos, órgano que tiene encomendada la labor de impulsar la fase postcongresual del proceso abierto con motivo del Congreso de Laicos celebrado en Madrid el pasado mes de febrero.

En sus palabras de bienvenida, D. Luis Argüello, obispo auxiliar de Valladolid y Secretario General de la Conferencia Episcopal Española, manifestó que la creación de este Consejo es “un motivo de esperanza para la Iglesia española” en un contexto socio-político complejo, que hace imprescindible que todos los miembros del Pueblo de Dios y, particularmente, los fieles laicos, vivamos la Doctrina Social de la Iglesia y nos hagamos presentes en la vida social y política española.

El apoyo a la vocación laical

En esta misma línea, D. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza y Presidente de la Comisión para los Laicos, Familia y Vida, calificó la constitución del Consejo como de “hito importante” en el camino marcado por el Congreso de Laicos, en tanto que le corresponde determinar cómo facilitar la recepción del mismo en las Diócesis, asociaciones y movimientos. Insistió especialmente en la necesidad e importancia de encontrar entre todos una dinámica metodológica adecuada que permita articular las diferentes propuestas planteadas y recogidas en la Guía de Trabajo para el Postcongreso e ir profundizando en los cuatro itinerarios –primer anuncio, acompañamiento, procesos formativos y presencia en la vida pública– que marcarán los trabajos de los próximos años para potenciar la vivencia de la vocación laical.

Como indicó D. Luis Manuel Romero, Director de la Comisión para los Laicos, Familia y Vida, este Consejo es uno de los primeros frutos del Congreso de Laicos y una clara expresión de la sinodalidad vivida durante todo el proceso, que se mantendrá igualmente en la fase postcongresual, puesto que de él forman parte pastores –los Obispos de la Comisión y sus Directores de Comisión y Subcomisiones–, representantes de la vida consagrada y, sobre todo, laicos de las 14 provincias eclesiásticas españolas y de los movimientos y asociaciones a nivel nacional. Entre los laicos elegidos está D. Alfredo Losada, subdelegado de la Delegación de Apostolado Seglar de la Archidiócesis de Santiago de Compostela.

En la ronda de presentación de los 24 miembros (12 estuvieron presentes y 12 se conectaron online), éstos expresaron cómo afrontaban el reto de formar parte de este importante órgano integrado formalmente en la estructura de la Comisión para los Laicos, Familia y Vida. Las palabras más repetidas fueron esperanza, ilusión, apertura, diálogo, alegría, responsabilidad, gratitud, comunión, pasión, confianza, servicio, si bien no faltaron otras como incertidumbre, por la situación que estamos viviendo.

 

Objetivos de la «Iglesia de Dios»

La sesión se dedicó a presentar los objetivos y dinámica de funcionamiento del Consejo y, principalmente, a compartir reflexiones sobre cómo comenzar a articular los trabajos del postcongreso. En concreto, se debatió acerca de la metodología a seguir, así como la dinámica de trabajo, insistiendo en las dos claves de todo el proceso –sinodalidad y discernimiento– y en la importancia de partir del camino ya recorrido, reflejado en los diferentes documentos que han servido de base en las distintas fases del proceso. Finalmente, se fijó el calendario de reuniones, que serán intensivas en los próximos meses con el fin de plantear a la mayor brevedad posible una propuesta realista de trabajo.

En definitiva, con este Consejo, en palabras del Papa Francisco en su mensaje a los congresistas, se empieza a escribir una nueva “página en blanco” que tratará de ayudarnos a todos los miembros del Pueblo de Dios a no tener miedo “de patear las calles, de entrar en cada rincón de la sociedad, de llegar hasta los límites de la ciudad, de tocar las heridas de nuestra gente”, pues, no en vano, “esta es la Iglesia de Dios”.

 

Fuente: pueblodediosensalida.com

Jornada de la Sagrada Familia 2020: “Los ancianos tesoro de la Iglesia y de la sociedad”.

“Los ancianos, tesoro de la Iglesia y la sociedad” es el lema de la Jornada de la Sagrada Familia 2020 que se celebra el domingo 27 de diciembre. La Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida ha editado los materiales para preparar esta Jornada.

Los obispos de la Subcomisión firman un nota en la que destacan que en la tradición de la Iglesia hay un bagaje de sabiduría que siempre ha sido la base de una cultura de cercanía a los ancianos, una disposición al acompañamiento afectuoso y solidario en la parte final de la vida.

Con la mirada puesta en la pandemia del coronavirus, los obispos recuerdan a las numerosas víctimas, entre ellas, “ocupan un lugar privilegiado nuestros mayores”. De manera especial, señalan, “esmeremos nuestros cuidados por los ancianos que todavía están enfermos”.

Materiales:

 

Fuente: Conferencia Episcopal Española

Los obispos de la CEE convocan a los católicos españoles a una jornada de ayuno y oración para el día 16 de diciembre ante la eutanasia

“La vida es un don, la eutanasia un fracaso”

 

La Conferencia Episcopal Española convoca a los católicos a una Jornada de ayuno y oración el 16 de diciembre para “pedir al Señor que inspire leyes que respeten y promuevan el cuidado de la vida humana”. Así lo han expresado los obispos españoles en una nota que se ha hecho pública el pasado 11 de diciembre, titulada «La vida es un don, la eutanasia un fracaso».

Ante la inminente aprobación del Congreso de la Ley de Eutanasia, los obispos españoles señalan que “esta tramitación se ha realizado de manera sospechosamente acelerada, en tiempo de pandemia y estado de alarma, sin escucha ni diálogo público”. Por eso, urgen “a la promoción de los cuidados paliativos, que ayudan a vivir la enfermedad grave sin dolor y al acompañamiento integral, por tanto también espiritual, a los enfermos y a sus familias. Este cuidado integral alivia el dolor, consuela y ofrece la  esperanza que surge de la fe y da sentido a toda la vida humana, incluso en el sufrimiento y la vulnerabilidad”.

Por todo ello, la CEE invita a los católicos a responder a esta llamada con “oración, el cuidado y el testimonio público que favorezcan un compromiso personal e institucional a favor de la vida”.

 

Nota de la Conferencia Episcopal Española ante la aprobación en el Congreso de los Diputados de la ley de la eutanasia

1.- El Congreso de los Diputados está a punto de culminar la aprobación de la Ley Orgánica de regulación de la eutanasia. La tramitación se ha realizado de manera sospechosamente acelerada, en tiempo de pandemia y estado de alarma, sin escucha ni diálogo público.  El hecho es especialmente grave, pues instaura una ruptura moral; un cambio en los fines del Estado: de defender la vida a ser responsable de la muerte infringida; y también de la profesión médica, «llamada en lo posible a curar o al menos a aliviar, en cualquier caso a consolar, y nunca a provocar intencionadamente la muerte». Es una propuesta que hace juego con la visión antropológica y cultural de los sistemas de poder dominantes en el mundo.

2.- La Congregación para la Doctrina de la Fe, con la aprobación expresa del papa Francisco publicó la Carta Samaritanus bonus sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida. Este texto ilumina la reflexión y el juicio moral sobre este tipo de legislaciones. También la Conferencia Episcopal Española, con el documento Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida, ofrece unas pautas clarificadoras sobre la cuestión.

3.- Urgimos a la promoción de los cuidados paliativos, que ayudan a vivir la enfermedad grave sin dolor y al acompañamiento integral, por tanto también espiritual, a los enfermos y a sus familias. Este cuidado integral alivia el dolor, consuela y ofrece la  esperanza que surge de la fe y da sentido a toda la vida humana, incluso en el sufrimiento y la vulnerabilidad.

4.- La pandemia ha puesto de manifiesto la fragilidad de la vida y ha suscitado solicitud por los cuidados, al mismo tiempo que indignación por el descarte en la atención a personas mayores. Ha crecido la conciencia  de que acabar con la vida no puede ser la solución para abordar un problema humano. Hemos agradecido el trabajo de los sanitarios y el valor de nuestra sanidad pública, reclamando incluso su mejora y mayor atención presupuestaria. La muerte provocada no puede ser un atajo que nos permita ahorrar recursos humanos y económicos en los cuidados paliativos y el acompañamiento integral.  Por el contrario, frente a la muerte como solución, es preciso invertir en los cuidados y cercanía que todos necesitamos en la etapa final de esta vida. Esta es la verdadera compasión.

5.- La experiencia de los pocos países donde se ha legalizado nos dice que la eutanasia incita a la muerte a los más débiles. Al otorgar este supuesto derecho, la persona, que se experimenta como una carga para la familia y un peso social, se siente condicionada a pedir la muerte cuando una ley la presiona en esa dirección. La falta de cuidados paliativos es también una expresión de desigualdad social. Muchas personas mueren sin poder recibir estos cuidados y sólo cuentan con ellos quienes pueden pagarlos.

6.- Con el Papa decimos: «La eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. La respuesta a la que estamos llamados es no abandonar nunca a los que sufren, no rendirse nunca, sino cuidar y amar para dar esperanza». Invitamos a responder a esta llamada con la oración, el cuidado y el testimonio público que favorezcan un compromiso personal e institucional a favor de la vida, los cuidados y una genuina buena muerte en compañía y esperanza.

7.- Pedimos a cuantos tienen responsabilidad en la toma de estas graves decisiones que actúen en conciencia, según verdad y justicia.

8.- Por ello, convocamos a los católicos españoles a una Jornada de ayuno y oración el próximo miércoles 16 de diciembre, para pedir al Señor que inspire leyes que respeten y promuevan el cuidado de la vida humana.  Invitamos a cuantas personas e instituciones quieran unirse a esta iniciativa.

Nos acogemos  a Santa María, Madre de la Vida y Salud de los enfermos y a la intercesión de San José, patrono de la buena muerte, en su año jubilar.

Madrid 11 de diciembre de 2020

 

Fuentes: archicompostela.es y conferenciaepiscopal.es