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III Reunión del Consejo Asesor de Laicos

 

El pasado sábado, 6 de marzo, tuvo lugar una nueva reunión del Consejo Asesor de Laicos de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida. Presidido por D. Carlos Escribano y moderado por D. Luis Manuel Romero, contó con la presencia y participación de D. José García de Castro, SJ, quien ofreció una doble ponencia sobre el discernimiento comunitario desde la teoría y la práctica, a la que siguió un coloquio con los miembros del Consejo. El objetivo de este encuentro era precisamente profundizar en el conocimiento y alcance de una de las claves que ha marcado el proceso abierto con motivo del Congreso de Laicos –la relativa al discernimiento–, en un doble sentido: de un lado, formarse sobre esta importante herramienta pastoral para ir integrándola paulatinamente en nuestras comunidades de referencia; de otro, ayudar a los integrantes del Consejo en su labor de concretar la propuesta de articulación del poscongreso que se dará a conocer en los próximos meses.

Durante la tarde se continuaron los trabajos iniciados en el pasado mes de diciembre, fecha de constitución del Consejo, en torno a la forma de profundizar en los itinerarios con base en las propuestas integradas en la Guía de Trabajo del Poscongreso.

La jornada, en opinión de los presentes, resultó muy fructífera y tendrá continuidad el próximo 24 de abril.

 

Noticia extraida de: pueblodediosensalida.com

¿Qué es el testamento vital?

Es la expresión escrita de la voluntad de un paciente sobre los tratamientos médicos que desea recibir, o no está dispuesto a aceptar, en la fase final de su vida. El testamento vital también especifica que se administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos, pero que no se aplique la eutanasia.

La Conferencia Episcopal Española anima a firmar el testamento vital (descargar en word).

El presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, Mons. José Mazuelos Pérez, explica, entre otras cuestiones, en qué consiste, cómo hacerlo, dónde se debe registrar para que tenga valor jurídico, o su importancia.

 

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Del consentimiento firmado al testamento vital

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Ante el avance de la medicina se hizo necesario e imprescindible el Consentimiento Informado, que consiste en la participación de forma activa en la toma de decisiones junto al médico sobre el tratamiento a seguir.

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Pero… ¿Cuándo el enfermo queda incapacitado?

Sin embargo, hay situaciones en las que el enfermo no puede decidir sobre su propia salud por incapacidad debido a la propia enfermedad, accidente o vejez. Cuando se presentan estas dificultades, uno de los caminos para ayudar al personal sanitario es la consideración de la voluntad del paciente manifestada previamente a la pérdida de la capacidad de razonar. Es a esta voluntad anticipada a lo que se llama popularmente testamento vital.

 

¿Cómo hacerlo?

La persona que firme esta declaración tiene que estar en plena posesión de las facultades mentales.

La rubrica se hará ante la presencia de tres testigos o bien bajo la eventual intervención de un notario.

 

¿A quién hay que entregarlo? ¿Dónde se registra?

El testamento vital, reconocido legalmente en España a partir del año 2002 con la Ley de Autonomía del Paciente, una vez firmado se inscribe en un registro de voluntades vitales creado con este propósito en las distintas comunidades autónomas.

Es importante tener en cuenta que las diferentes comunidades han regulado este documento con distintas denominaciones: testamento vital, voluntades anticipadas, instrucciones previas o manifestaciones anticipadas de voluntad. Por eso es conveniente que se consulte la regulación de la comunidad de residencia para asegurar que se cumplen todos los requisitos legalmente exigidos para inscribirse y asegurar su eficacia futura. 

En cualquier caso, el testamento vital se puede modificar o revocar en cualquier momento.

 

¿Por qué es importante?

El testamento vital es esencial para dejar constancia, de forma anticipada, de nuestra voluntad de aceptar o rechazar determinados tratamientos médicos. De esta manera, se libera a los familiares del peso de tomar decisiones por el enfermo en situaciones tan difíciles.

También contempla nombrar a un representante legal en ma­teria de tratamientos médicos encargado de velar por su cumplimiento y de tomar decisiones en previsión de una eventualidad no contemplada en el testamento escrito.

Además se especifica el derecho a una atención espiritual.

 

¿Es válido ante la eutanasia?

El testamento vital especifica que se administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos, pero que no se aplique la eutanasia (ningún acto u omisión que por su naturaleza y en su intención cause la muerte).

La proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia recoge que no podrá aplicarse la eutanasia en caso de que la persona haya suscrito con anterioridad un documento con instrucciones, testamento vital, voluntades anticipadas o documentos equivalentes reconocidos legalmente.

Por eso es importante que se haga y se inscriba en el registro de voluntades vitales de la comunidad autónoma correspondiente para que tenga valor jurídico.

Es curioso que el testamento vital fuera reivindicado por algunas personas y asociaciones que abogaban por una mentalidad claramente eutanásica. Se pa­trocinaba como vehículo para abrir caminos para considerar de forma absoluta la autonomía del paciente. Hoy, ante la posible aprobación de la ley de la eutanasia se hace necesario para evitar abusos de aplicación de la misma cuando no se puede manifestar el consentimiento informado.

 

¿Por qué anima la Conferencia Episcopal a que los fieles lo hagan?

Por dos razones:

Para evitar el atropello a la dignidad y a la libertad de la persona incapacitada que trae consigo la ley de la eutanasia.

Para ayudar a humanizar el proceso de muerte con una asistencia humana material y espiritual, estableciendo una línea que dé espacio a una verdadera alianza terapéutica entre el médico competente, los familiares y/o los eventuales representantes que no deberá ser trasgredida.

Con el testamento vital se especifica que no se quiere el encarnizamiento terapéutico o acciones terapéuticas sin esperanza, inútiles u obstinadas, ni la eutanasia entendida como toda medida adoptada para acelerar la muerte de modo directo o inten­cionado. De esta forma quedan garantizados los cuidados mínimos de sustento vital, como lo es la comida y la bebida en cualquier persona, mientras se considere razonable­mente útil, evitando toda forma de ensañamiento terapéutico.

 

A mi familia, a mi médico, a mi sacerdote, a mi notario:

 

Si me llega el momento en que no pueda expresar mi voluntad acerca de los tratamientos médicos que se me vayan a aplicar, deseo y pido que esta declaración sea considerada como expresión formal de mi voluntad, asumida de forma consciente, responsable y libre, y que sea respetada como si se tratara de un testamento.

Considero que la vida en este mundo es un don y una bendición de Dios, pero no es el valor supremo y absoluto. Sé que la muerte es inevitable y pone fin a mi existencia terrena, pero creo que me abre el camino a la vida que no se acaba, junto a Dios.

Por ello, yo, el que suscribe, pido que si por mi enfermedad llegara a estar en situación crítica irrecuperable, no se me mantenga en vida por medio de tratamientos desproporcionados; que no se me aplique la eutanasia (ningún acto u omisión que por su naturaleza y en su intención me cause la muerte) y que se me administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos.

Pido igualmente ayuda para asumir cristiana y humanamente mi propia muerte. Deseo poder prepararme para este acontecimiento en paz, con la compañía de mis seres queridos y el consuelo de mi fe cristiana, también por medio de los sacramentos.

Suscribo esta declaración después de una madura reflexión. Y pido que los que tengáis que cuidarme respetéis mi voluntad. Designo para velar por el cumplimiento de esta voluntad, cuando yo mismo no pueda hacerlo, a……………………..

Faculto a esta misma persona para que, en este supuesto, pueda tomar en mi nombre, las decisiones pertinentes. Para atenuaros cualquier posible sentimiento de culpa, he redactado y firmo esta declaración.

Nombre y apellidos:

Firma:

Lugar y fecha:

 

Noticia extraída de www.conferenciaepiscopal.es

«www.pueblodediosensalida.com», una web de la CEE para los laicos.

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Como laico te va a interesar «www.pueblodediosensalida.com».

 

 

Es la web oficial de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española.

 

Esta web es un punto de encuentro sobre el laicado en España, donde se darán a conocer actividades e iniciativas de las delegaciones de Apostolado Seglar y Laicos de las diócesis españolas, los movimientos y asociaciones laicales de ámbito nacional, así como las propias actividades de la Comisión para los Laicos, Familia y Vida.

 

Esta web surge con motivo del Congreso de Laicos que se celebró en Madrid del 14 al 16 de febrero de 2020 con el lema «Pueblo de Dios en Salida» y que posteriormente ha quedado con el fin antes mencionado.

 

 

Constituido el Consejo Asesor de Laicos de la CEE

«Un motivo de esperanza para la Iglesia»

El pasado sábado, 18 de diciembre, en un encuentro celebrado en formato mixto, presencial y online, se constituyó el Consejo Asesor de Laicos, órgano que tiene encomendada la labor de impulsar la fase postcongresual del proceso abierto con motivo del Congreso de Laicos celebrado en Madrid el pasado mes de febrero.

En sus palabras de bienvenida, D. Luis Argüello, obispo auxiliar de Valladolid y Secretario General de la Conferencia Episcopal Española, manifestó que la creación de este Consejo es “un motivo de esperanza para la Iglesia española” en un contexto socio-político complejo, que hace imprescindible que todos los miembros del Pueblo de Dios y, particularmente, los fieles laicos, vivamos la Doctrina Social de la Iglesia y nos hagamos presentes en la vida social y política española.

El apoyo a la vocación laical

En esta misma línea, D. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza y Presidente de la Comisión para los Laicos, Familia y Vida, calificó la constitución del Consejo como de “hito importante” en el camino marcado por el Congreso de Laicos, en tanto que le corresponde determinar cómo facilitar la recepción del mismo en las Diócesis, asociaciones y movimientos. Insistió especialmente en la necesidad e importancia de encontrar entre todos una dinámica metodológica adecuada que permita articular las diferentes propuestas planteadas y recogidas en la Guía de Trabajo para el Postcongreso e ir profundizando en los cuatro itinerarios –primer anuncio, acompañamiento, procesos formativos y presencia en la vida pública– que marcarán los trabajos de los próximos años para potenciar la vivencia de la vocación laical.

Como indicó D. Luis Manuel Romero, Director de la Comisión para los Laicos, Familia y Vida, este Consejo es uno de los primeros frutos del Congreso de Laicos y una clara expresión de la sinodalidad vivida durante todo el proceso, que se mantendrá igualmente en la fase postcongresual, puesto que de él forman parte pastores –los Obispos de la Comisión y sus Directores de Comisión y Subcomisiones–, representantes de la vida consagrada y, sobre todo, laicos de las 14 provincias eclesiásticas españolas y de los movimientos y asociaciones a nivel nacional. Entre los laicos elegidos está D. Alfredo Losada, subdelegado de la Delegación de Apostolado Seglar de la Archidiócesis de Santiago de Compostela.

En la ronda de presentación de los 24 miembros (12 estuvieron presentes y 12 se conectaron online), éstos expresaron cómo afrontaban el reto de formar parte de este importante órgano integrado formalmente en la estructura de la Comisión para los Laicos, Familia y Vida. Las palabras más repetidas fueron esperanza, ilusión, apertura, diálogo, alegría, responsabilidad, gratitud, comunión, pasión, confianza, servicio, si bien no faltaron otras como incertidumbre, por la situación que estamos viviendo.

 

Objetivos de la «Iglesia de Dios»

La sesión se dedicó a presentar los objetivos y dinámica de funcionamiento del Consejo y, principalmente, a compartir reflexiones sobre cómo comenzar a articular los trabajos del postcongreso. En concreto, se debatió acerca de la metodología a seguir, así como la dinámica de trabajo, insistiendo en las dos claves de todo el proceso –sinodalidad y discernimiento– y en la importancia de partir del camino ya recorrido, reflejado en los diferentes documentos que han servido de base en las distintas fases del proceso. Finalmente, se fijó el calendario de reuniones, que serán intensivas en los próximos meses con el fin de plantear a la mayor brevedad posible una propuesta realista de trabajo.

En definitiva, con este Consejo, en palabras del Papa Francisco en su mensaje a los congresistas, se empieza a escribir una nueva “página en blanco” que tratará de ayudarnos a todos los miembros del Pueblo de Dios a no tener miedo “de patear las calles, de entrar en cada rincón de la sociedad, de llegar hasta los límites de la ciudad, de tocar las heridas de nuestra gente”, pues, no en vano, “esta es la Iglesia de Dios”.

 

Fuente: pueblodediosensalida.com

Jornada de la Sagrada Familia 2020: «Los ancianos tesoro de la Iglesia y de la sociedad».

“Los ancianos, tesoro de la Iglesia y la sociedad” es el lema de la Jornada de la Sagrada Familia 2020 que se celebra el domingo 27 de diciembre. La Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida ha editado los materiales para preparar esta Jornada.

Los obispos de la Subcomisión firman un nota en la que destacan que en la tradición de la Iglesia hay un bagaje de sabiduría que siempre ha sido la base de una cultura de cercanía a los ancianos, una disposición al acompañamiento afectuoso y solidario en la parte final de la vida.

Con la mirada puesta en la pandemia del coronavirus, los obispos recuerdan a las numerosas víctimas, entre ellas, “ocupan un lugar privilegiado nuestros mayores”. De manera especial, señalan, “esmeremos nuestros cuidados por los ancianos que todavía están enfermos”.

Materiales:

 

Fuente: Conferencia Episcopal Española

Los obispos de la CEE convocan a los católicos españoles a una jornada de ayuno y oración para el día 16 de diciembre ante la eutanasia

«La vida es un don, la eutanasia un fracaso»

 

La Conferencia Episcopal Española convoca a los católicos a una Jornada de ayuno y oración el 16 de diciembre para “pedir al Señor que inspire leyes que respeten y promuevan el cuidado de la vida humana”. Así lo han expresado los obispos españoles en una nota que se ha hecho pública el pasado 11 de diciembre, titulada «La vida es un don, la eutanasia un fracaso».

Ante la inminente aprobación del Congreso de la Ley de Eutanasia, los obispos españoles señalan que “esta tramitación se ha realizado de manera sospechosamente acelerada, en tiempo de pandemia y estado de alarma, sin escucha ni diálogo público”. Por eso, urgen “a la promoción de los cuidados paliativos, que ayudan a vivir la enfermedad grave sin dolor y al acompañamiento integral, por tanto también espiritual, a los enfermos y a sus familias. Este cuidado integral alivia el dolor, consuela y ofrece la  esperanza que surge de la fe y da sentido a toda la vida humana, incluso en el sufrimiento y la vulnerabilidad”.

Por todo ello, la CEE invita a los católicos a responder a esta llamada con “oración, el cuidado y el testimonio público que favorezcan un compromiso personal e institucional a favor de la vida”.

 

Nota de la Conferencia Episcopal Española ante la aprobación en el Congreso de los Diputados de la ley de la eutanasia

1.- El Congreso de los Diputados está a punto de culminar la aprobación de la Ley Orgánica de regulación de la eutanasia. La tramitación se ha realizado de manera sospechosamente acelerada, en tiempo de pandemia y estado de alarma, sin escucha ni diálogo público.  El hecho es especialmente grave, pues instaura una ruptura moral; un cambio en los fines del Estado: de defender la vida a ser responsable de la muerte infringida; y también de la profesión médica, «llamada en lo posible a curar o al menos a aliviar, en cualquier caso a consolar, y nunca a provocar intencionadamente la muerte». Es una propuesta que hace juego con la visión antropológica y cultural de los sistemas de poder dominantes en el mundo.

2.- La Congregación para la Doctrina de la Fe, con la aprobación expresa del papa Francisco publicó la Carta Samaritanus bonus sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida. Este texto ilumina la reflexión y el juicio moral sobre este tipo de legislaciones. También la Conferencia Episcopal Española, con el documento Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida, ofrece unas pautas clarificadoras sobre la cuestión.

3.- Urgimos a la promoción de los cuidados paliativos, que ayudan a vivir la enfermedad grave sin dolor y al acompañamiento integral, por tanto también espiritual, a los enfermos y a sus familias. Este cuidado integral alivia el dolor, consuela y ofrece la  esperanza que surge de la fe y da sentido a toda la vida humana, incluso en el sufrimiento y la vulnerabilidad.

4.- La pandemia ha puesto de manifiesto la fragilidad de la vida y ha suscitado solicitud por los cuidados, al mismo tiempo que indignación por el descarte en la atención a personas mayores. Ha crecido la conciencia  de que acabar con la vida no puede ser la solución para abordar un problema humano. Hemos agradecido el trabajo de los sanitarios y el valor de nuestra sanidad pública, reclamando incluso su mejora y mayor atención presupuestaria. La muerte provocada no puede ser un atajo que nos permita ahorrar recursos humanos y económicos en los cuidados paliativos y el acompañamiento integral.  Por el contrario, frente a la muerte como solución, es preciso invertir en los cuidados y cercanía que todos necesitamos en la etapa final de esta vida. Esta es la verdadera compasión.

5.- La experiencia de los pocos países donde se ha legalizado nos dice que la eutanasia incita a la muerte a los más débiles. Al otorgar este supuesto derecho, la persona, que se experimenta como una carga para la familia y un peso social, se siente condicionada a pedir la muerte cuando una ley la presiona en esa dirección. La falta de cuidados paliativos es también una expresión de desigualdad social. Muchas personas mueren sin poder recibir estos cuidados y sólo cuentan con ellos quienes pueden pagarlos.

6.- Con el Papa decimos: «La eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. La respuesta a la que estamos llamados es no abandonar nunca a los que sufren, no rendirse nunca, sino cuidar y amar para dar esperanza». Invitamos a responder a esta llamada con la oración, el cuidado y el testimonio público que favorezcan un compromiso personal e institucional a favor de la vida, los cuidados y una genuina buena muerte en compañía y esperanza.

7.- Pedimos a cuantos tienen responsabilidad en la toma de estas graves decisiones que actúen en conciencia, según verdad y justicia.

8.- Por ello, convocamos a los católicos españoles a una Jornada de ayuno y oración el próximo miércoles 16 de diciembre, para pedir al Señor que inspire leyes que respeten y promuevan el cuidado de la vida humana.  Invitamos a cuantas personas e instituciones quieran unirse a esta iniciativa.

Nos acogemos  a Santa María, Madre de la Vida y Salud de los enfermos y a la intercesión de San José, patrono de la buena muerte, en su año jubilar.

Madrid 11 de diciembre de 2020

 

Fuentes: archicompostela.es y conferenciaepiscopal.es

La CEE lanza la app “Liturgia de las horas”

Con el comienzo del Adviento y del nuevo año litúrgico, está disponible ya para dispositivos móviles la aplicación “Liturgia de las horas” que la Conferencia Episcopal Española pone en disposición de los fieles  para facilitarles la oración oficial de la Iglesia.

La aplicación, que es gratuita, se puede descargar en Google Play para dispositivos Android y en los próximos días también en la App Store de Apple y es la primera app oficial en español para rezar el oficio divino.

A través de esta aplicación, el usuario podrá disponer a diario en su dispositivo móvil la Liturgia de las horas y así, puede unirse a la oración de la Iglesia en el momento del día en que se encuentre, o acceder a las otras horas del día o de otros días del año litúrgico, mediante un calendario. La nueva aplicación incluye también los textos propios para cada día del Misal Romano y del Leccionario de la Misa, así como el Martirologio Romano, para poder conmemorar diariamente a los mártires y santos.

En una primera etapa, la aplicación estará disponible de manera gratuita previo registro del nombre y del correo electrónico para poder informarle de próximas novedades y actualizaciones de este nuevo servicio de la Iglesia española.

Esta aplicación ha sido desarrollada por la editorial Libros Litúrgicos de la CEE y por el departamento de Desarrollo digital de COPE a partir de una petición de los obispos españoles para facilitar la oración litúrgica a través de una aplicación oficial.

 

Fuente: Conferencia Episcopal Española

Día de la Iglesia Diocesana 2020

“Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo” es el lema del Día de la Iglesia Diocesana que se celebrará este año el día 8 de noviembre. El secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia invita a colaborar con tu parroquia aportando lo que tenemos: tiempo, cualidades, colaboración económica y oración.

Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos corresponsables de la labor de la Iglesia y de su sostenimiento.  En toda familia hay necesidades y la parroquia es una gran familia que necesita tu ayuda. La campaña ofrece el hashtag  #SomosUnaGranFamiliaContigo  para difundirla en redes sociales.

 

 

Colabora con tu tiempo.

Dedica algo de tu tiempo en tu parroquia a los demás. El tiempo que puedas: media hora, una, tres horas… Lo que se ajuste a tu situación de vida. Puedes hacerlo a través de la catequesis, de Cáritas parroquial, de algún grupo que colabore con las misiones o también puedes ayudar a mantener el templo abierto, cuidándolo.

Juntos hacemos una parroquia viva, comprometida, apasionada por Jesucristo y entregada a los demás

Colabora con tus cualidades.

Tenemos mucho que podemos dar a los demás. Por eso, cada uno puede aportar un poco de lo que sabe: una sonrisa cercana, una mano que apoya un hombro desconsolado, remangarte cuando sea necesario, acompañar en silencio al que sufre.

Quizá sabes de electricidad o de construcción, alguna cosa se podrá hacer. Pon al servicio de los demás en tu parroquia no solo lo que tienes, también lo que sabes, lo que eres.

En toda familia hay necesidades, y la parroquia es una gran familia de familias que siempre necesitará de tu ayuda.

Colabora con un donativo.

Haz un donativo. Con tu aportación periódica ayudas más, porque permiten elaborar presupuestos y mejorar la utilización de los recursos y planificar acciones a medio y largo plazo.

Deja tu legado. La labor de tu parroquia permanecerá y seguirá formando en la fe a niños y mayores, ayudando a los necesitados, realizando actividades con grupos y movimientos. Incluye a tu parroquia en tu testamento.

Ventajas fiscales. «El que da, recibe». Tus donaciones a la Iglesia son deducibles hasta en un 75% al realizar la declaración de la renta, tanto para las personas físicas como jurídicas.

Para realizar un donativo, la Conferencia Episcopal Española ha creado el portal web Dono a mi Iglesia, a través del cual poder donar a cualquier diócesis o parroquia de España. Busca tu parroquia entrando en la web y realiza tu donativo: https://www.donoamiiglesia.es/.

Colabora con tu oración.

No solo se trata de hacer, también puedes rezar por tu parroquia porque tu oración es necesaria y será el alma de toda la actividad que se realice. Con ella, los frutos serán mayores y más permanentes.

Intenciones por las que puedes rezar: por la Iglesia diocesana, por los niños de catequesis y por sus catequistas, por los que se van a confirmar, por los sacerdotes y sus intenciones, por los empobrecidos y necesitados, por los que no tienen esperanza ni consuelo, por los enfermos y mayores, por los que han fallecido.

 

Fuente: Conferencia Episcopal Española  y PorTantos