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Un encuentro diocesano de Movimientos y Asociaciones Laicales con algunos retos por delante.

El  viernes día 25 de junio tuvo lugar un encuentro diocesano de responsables y representantes de movimientos  y asociaciones laicales presentes en la archidiócesis de Santiago de Compostela, con el delegado de Apostolado Seglar, D. Javier Porro, y los dos subdelegados, D. Francisco Durán y D. Alfredo Losada. Este encuentro tuvo lugar en la Casa de Ejercicios de Santiago  y  fue presidido por el arzobispo de Santiago, mons. Julian Barrio. Participó también el obispo auxiliar mons. Francisco José Prieto.

 

Tras compartir un momento de oración, nuestro ARZOBISPO D. JULIÁN dirigió unas palabras a los participantes de este encuentro, invitándonos a tomar conciencia de que “vivimos hoy un momento muy hermoso de la Iglesia, y, a pesar de todo, un momento esperanzador”, en el que la semilla del Evangelio está creciendo. “Esta es la hora del discernimiento y la sinodalidad“, el momento de preguntarnos qué nos pide el Señor, qué caminos nos marca para hacerlo presente en nuestro mundo.

El arzobispo reconoció que en nuestra sociedad hay “muchos prejuicios anti cristianos: no nos conocen y hablan de nosotros como si nos conocieran”. Pero eso no debe ser un obstáculo para apostar por ser una Iglesia en salida, para “lanzarnos a lo que está por delante” porque “para no volvernos marginales necesitamos manifestar lo que somos y creemos y no diluirnos en las opiniones comunes” anti cristianas.

Recalcó que “estamos en una sociedad necesitada de Dios y de una humanidad verdadera“. En este sentido presentó como reto para todos los cristianosser faro de humanidad que dé respuestas a tantas personas, desde la auténtica verdad, desde la libertad, desde la justicia”. El arzobispo compostelano hizo un llamamiento a “abrirnos a la fraternidad“, a “no hacer de nuestra vida un muro de lamentaciones, sino entregarla a los hermanos porque “es más hermoso sostener a los demás que mendigar que nos sostengan a nosotros”. En este sentido insistió a los movimientos y asociaciones laicales en la necesidad de “comunicar la novedad de Cristo, personalizar la fe y vivirla evangélicamente”.

Nuestro arzobispo sueña con tener en la diócesis “comunidades eclesiales maduras”, formaciones para la comunión, para la Iglesia, y no para cotos cerrados, sino comunidades que rompan competitividades, que favorezcan el crecimiento de todos. Nos advierte que “si crecemos solo como laicado, y no crecen la vida consagrada y los sacerdotes, entonces no lo estamos haciendo bien”. Solo en la medida que crezcan los demás, y ayudemos a crecer a los demás, nosotros crecemos.

Hoy la sociedad necesita el paso de los santos, y me atrevo a decir que vosotros sois santos, santos de la puerta de casa” continuó el arzobispo, recordando  al papa Francisco cuando aseguró que “el Pueblo de Dios es santo, por la unción que se nos ha dado, y le hace infalible cuando cree”. Pidió a los asistentes tener muy en cuenta esta verdad en el día a día, para no olvidar que “todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús. Descubrir ese amor nos permite salir de nosotros para anunciar el amor de Dios. Por eso somos discípulos y misioneros”.

Además, don Julián puso también el acento en la conversión personal, lo que traduce en la necesidad de dejar que los demás nos evangelicen. “Para evangelizar nosotros tenemos primero que dejarnos evangelizar, para encontrar el modo de comunicar a Jesús desde la situación en la que nosotros nos encontremos, aun con imperfecciones porque en nuestra debilidad se muestra la fuerza de Dios”.

En un ambiente de fraternidad, mons. Barrio reconoció sentirse “orgulloso de nuestra diócesis y de vosotros, los laicos comprometidos en la construcción del Reino”. E insistió en que “esto es fruto de una realidad que he vivido con vosotros durante veintinueve años y sintiéndome muy acompañado”.

 

Después de estas inspiradoras palabras de nuestro arzobispo, el encuentro continuó con las intervenciones sobre tres temas importantes, que se nos presentan en un futuro próximo, y que requerirán la participación activa de los movimientos y asociaciones laicales, desde nuestra diócesis:

 

1.- POSCONGRESO DE LAICOS: PUEBLO DE DIOS EN SALIDA (Cursos 2021-2022; 2022-2023 y siguientes)

 

D. Alfredo Losada informó como se están desenvolviendo todas las iniciativas que se pusieron en marcha a raíz de la celebración del Congreso de Laicos “Pueblo de Dios en salida” en febrero de 2020, y que son:

  • Publicación de la Guía de Trabajo: “Hacia un Renovado Pentecostés”
  • Funcionamiento del Consejo Asesor de Laicos
  • Formación de Equipos de Trabajo del Poscongreso, impulsados desde las Delegaciones de Apostolado Seglar
  • Publicación del Documento-plan de trabajo “Novos froitos”, donde se recogen las actividades propuestas para los próximos cursos: 3 Encuentros de Trabajo a nivel diocesano para discernir comunitariamente como estamos en cada una de nuestras realidades eclesiales  (curso 2021-2022) y varios Encuentros Nacionales de Laicos con carácter periódico (curso 2022-2023 y siguientes). En todos estos encuentros se profundizará en cada uno de los 4 itinerarios del Congreso de Laicos.

Todo esto está recogido en el siguiente documento:  1. Poscongreso e borrador Novos Froitos. Alfredo Losada.

 

2.- LXIII SEMANA SOCIAL (Nov 2021- en adelante)

 

D. Francisco Durán comunicó la vuelta de las Semanas Sociales de la Iglesia con la LXIII Semana Social que se celebrará en Sevilla los días 25, 26 y 27 de Noviembre y se podrá participar de modo presencial y virtual.

El principal objetivo de estas semanas sociales, organizadas desde la Conferencia Episcopal Española, es dar a conocer y difundir la doctrina social de la Iglesia en nuestra sociedad. Y están abiertas a la participación de todos (por primera vez además del ámbito caritativo y social se incorporan los secretariados de catequesis y apostolado seglar), desde el discernimiento personal y comunitario.

En esta ocasión el tema elegido es “La regeneración de la vida pública. Una llamada al bien común y a la participación” y, como novedad, tendrán lugar unos seminarios previos (foro de deliberación) a escala diocesana, donde a través del diálogo y debate se llegará a unas conclusiones que servirán de base para la celebración de la LXIII Semana Social en Sevilla. Previamente se presentará un documento o guía de trabajo para estos seminarios preparatorios en las diócesis, donde se tratará:

  • la presencia renovada de los católicos en la vida pública,
  • las nuevas esferas públicas desde donde se construye esta regeneración de la vida pública,
  • el papel de la religión cuando entra en el espacio público
  • y los escenarios que se nos abren para esta vida pública.

Todo esto está recogido en el siguiente documento: 2. Semanas Sociales. Conferencia Episcopal Española. Francisco Durán.

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3.- SÍNODO DE LOS OBISPOS (octubre 2021- octubre 2023)

 

Dª. Marina Hernando informó sobre el próximo Sínodo de Obispos que ha convocado el Papa Francisco sobre la sinodalidad, un concepto que tiene que ver con nuestro modo de ser y de obrar como Pueblo de Dios unidos a Cristo, que se concreta en la unidad, corresponsabilidad y la participación de todos en la vida de la Iglesia y de la sociedad.

Este sínodo de Obispos por deseo del Santo Padre no será un evento sino un camino sinodal en tres años (2021-2023), articulado en tres fases -diocesana, continental y universal-, para hacer posible la participación y la verdadera escucha de todo el Pueblo de Dios -laicos, pastores y obispo de Roma-. Culminará con la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que se celebrará en octubre de 2023 en Roma.

“Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión” es el tema escogido para este Sínodo de Obispos y contará con varias novedades como:

  • Se celebrará en cada Iglesia particular (diócesis) en los cinco continentes, con trabajo en grupos del documento preparatorio y asambleas pre-sinodales.
  • Será necesario elegir representantes (equipo) para la sinodalidad de cada diócesis, de cada Conferencia Episcopal y de la Reunión Internacional de Conferencias Episcopales, que participarán en la XVI Asamblea en el Vaticano (pueden ser laicos, religiosos, o sacerdotes)
  • Saldrán varios documentos de trabajo: 2 Instrumentum Laboris y el documento final

Todo esto junto con el itinerario sinodal está recogido en el siguiente documento: 3. Sínodo de los Obispos convocado por el Papa Francisco. Marina Hernando.

 

Al hilo de este tema, el OBISPO AUXILIAR D. FRANCISCO concretó algunos aspectos de este Sínodo de Obispos relevantes para nuestra archidiócesis. “Este camino de sinodalidad será un cambio total. Antes la consulta se hacia solo con los obispos y especialistas y ahora se quiere implicar a todo el Pueblo de Dios con la diversidad y complejidad que eso supone, sin duda un gran esfuerzo pero que merece la pena y el Espíritu lo suscita”. – explicó monseñor Prieto.

Seguidamente expuso la necesidad de nombrar a nivel diocesano un responsable para este Sínodo (que puede ser un laico o laica), que haga equipo, y como se encargaría de elaborar un cuestionario práctico, real y eficaz, adaptado a nuestra archidiócesis, a partir del documento general que se va a enviar desde la secretaría del sínodo en septiembre, la elección no debe tardar mucho.

Con respecto a como se participará en este Sínodo de Obispos concretamente desde nuestra diócesis, D. Francisco comentó que al ser Santiago una archidiócesis muy extensa, la consulta de ese cuestionario se hará desde las vicarías territoriales,  buscando que sea representativa. Para eso,- continuó- “no hace falta que sean muchos los que participen, sino que expresen la riqueza de la pluralidad de nuestra diócesis”. Esta consulta se llevará a cabo desde la inauguración del Sínodo de Obispos en la diócesis el 17 de octubre de 2021 hasta marzo de 2022, cuando se enviarán las aportaciones de cada vicaria al responsable diocesano del Sínodo, que, con su equipo, se encargarán de sintetizarlas y presentarlas posteriormente en la reunión pre-sinodal. Estas contribuciones, con el visto bueno del arzobispo, se presentarán en el encuentro de obispos y responsables de cada diócesis reunidos en Asamblea en la Conferencia Episcopal Española a finales de abril de 2022.

Por último propone para nuestra consulta diocesana invitar a cristianos alejados e incluso a no creyentes de todos los ámbitos: universidad, social, cultural, artístico… “que no forman parte de nuestra Iglesia pero que nos observan”, para preguntarles, con valentía y desde una acogida cordial y agradecida, como nos ven y que nos piden. “De este modo la aportación de nuestra archidiócesis a la reflexión sinodal sea más enriquecedora y realista”.

El obispo auxiliar nos animó a  vivir este momento como Iglesia diocesana unida, parroquias y movimientos, “como una oportunidad muy providencial que nos pone a todos en movimiento para recuperar esa “musculatura” que perdimos con la pandemia  y que caminemos y gustemos el hecho de ser Pueblo de Dios”

 

Al hilo de estas intervenciones, el DELEGADO de APOSTOLADO SEGLAR, D. Javier Porro, invitó a los asistentes a que hubiera algunas personas concretas (1, 2 ó 3) que estén interesadas y puedan trabajar y profundizar en alguna de estas tres propuestas (Poscongreso, Semana Social y Sínodo de Obispos) en cada uno de sus movimientos y asociaciones laicales. No haría falta que todo el grupo, movimiento o asociación participe activamente en todas las propuestas, sino que se organicen y sugirió que lo tuvieran en cuenta en sus respectivas programaciones para el curso pastoral que viene.

 

Y por último, para finalizar este encuentro, se abrió un COLOQUIO ABIERTO  con los asistentes de los distintos movimientos laicales presentes en nuestra diócesis, en el que aprovecharon para comentar como han vivido desde sus movimientos estos meses de pandemia y como se presenta el futuro para cada uno de ellos.

 

 

 

Acción de gracias de monseñor Francisco José Prieto Fernández tras su ordenación episcopal

“Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad” (Sal 15, 6)

En esta mañana, en que he recibido por la imposición de las manos y la plegaria de ordenación el ministerio episcopal como Obispo Auxiliar al servicio de la Iglesia en Santiago de Compostela, en comunión fraterna y en colaboración estrecha con su Arzobispo, don Julián, hago mías las palabras del salmista, porque agradecer es reconocer que todo me ha sido dado: el don de un ministerio que no es tarea ni oficio, sino entrega, ofrenda de la propia vida, servicio “sin tacha día y noche” (como dice la plegaria de ordenación) a Dios y a esta porción del Pueblo de Dios, un bello mosaico construido de muchos rostros y variados caminos, a la que he sido llamado a servir y acompañar. Pido a Dios que pueda hacerlo con “el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior. La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo” (EG 268).

En la grandiosidad de esta Catedral de Santiago de Compostela, que fue creciendo con el paso de los siglos y el empeño de la fe, escuchamos, no los ecos del pasado, sino voces que hacen vivos los muros y los arcos. Voces de los artesanos que cincelaron y pulieron un inmenso vocabulario pétreo de fe, voces que expresan la plegaria agradecida del peregrino gozoso en sus pies cansados, voces del canto que se eleva en súplica confiada, voces que celebran al Cristo Crucificado-Resucitado, voces que murmuran admiración por la belleza descubierta, voces que rumorean preocupaciones e inquietudes ante la tumba de Santiago el Zebedeo. ¡Me uno a estas voces para decir con vosotros, los que en esta mañana me habéis podido acompañar presencialmente o lo hacéis a través de los medios de comunicación, una sola palabra: GRACIAS!!!

Gracias a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo, misterio de comunión y vida, de quien procede todo bien. En estas circunstancias, soy muy consciente de mis debilidades y limitaciones. Son momentos para ejercer la confianza en la misericordia Dios, y descubrir con gozo que Él nos da su gracia cuando nos llama a servir con más entrega al Pueblo de Dios. Pido que, dócil al Espíritu, y en este Año de San José, sepa hacerlo con corazón de padre.

Gracias a la Iglesia que, por medio del Papa Francisco, ha confiado en mí para ser Obispo Auxiliar de la Archidiócesis Metropolitana de Compostela. Sr. Nuncio transmita al Santo Padre mi gratitud. No quiero pasar la ocasión de reconocerle a Vd. la cordialidad, y también la simpatía, con la que me comunicó la noticia de mi nombramiento.

Gracias Sr. Arzobispo, mi querido don Julián,  que desde el primer momento me acogió con afecto paterno y cercanía de hermano: he sido llamado a acompañar –auxiliar– a esta Iglesia que como pastor Vd. guía y preside desde hace 25 años. De su mano y en comunión y colaboración fiel y fraterna, sé que aprenderé a conocer, a escuchar y amar a los pueblos y gentes, a las parroquias y fieles de esta comunidad diocesana para darles lo mejor: la alegría del Evangelio que llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Sólo con Jesucristo siempre nace y renace la alegría (cf. EG 1).

Gracias, de un modo especial, a los Obispos que han sido pastores en la Iglesia de Ourense y con los que he ido caminando en mi vida sacerdotal, gracias a su cercanía y comprensión en no pocos momentos, y que han ido dejando honda huella a lo largo del tiempo en los diferentes destinos pastorales que me encomendaron: fue breve, para mí, la de D. Ángel Temiño, pues iniciaba apenas mi etapa formativa en el Seminario Mayor; D. José Diéguez Reboredo, que me ordenó sacerdote hace casi 28 años y me envió a Roma a asomarme al vasto y rico mundo de los Padres de la Iglesia; Don Carlos Osoro, con el que inicié ese querido proyecto del Centro de Ciencias Religiosas en Ourense; y don Luis Quinteiro, gracias al cual pude concluir el doctorado en la Pontificia de Salamanca.

Gracias don Leonardo por la confianza que depositó en mí a lo largo de los casi 9 años en que he colaborado con Vd. de modo tan cercano y fraterno al servicio de la diócesis ourensana como Vicario para la Nueva Evangelización. No es el momento de hacer relato de todo lo vivido y compartido en estos años, pero sí de destacar la rica vivencia personal y sacerdotal que ha supuesto para mí y, de modo singular, la enriquecedora experiencia del camino sinodal que la diócesis de Ourense inició en 2016 y que espero que pronto concluya para ser horizonte y camino de la nueva tarea evangelizadora en la Iglesia ourensana. Y gracias muy especialmente por su acompañamiento y cercanía en estas semanas previas a la ordenación episcopal: ha sido para mí padre y hermano.

Gracias Sr. Cardenal, Sres. Arzobispos y Obispos, al administrador diocesano de Mondoñedo-Ferrol que en esta mañana me acompañan, y a todos los que me han hecho llegar por diversos medios, desde que mi nombramiento se hizo público, su oración y felicitación mostrando una acogida de cálida y sincera fraternidad.

Grazas aos meus pais, Fernando e María Jesús: por eles Deus regaloume o don da vida, agora presentes na comunión dos santos e na esperanza do Resucitado. Neles a miña vida foise tecendo entre a paternidade da recia Zamora e a maternidade da fondura da alma galega.

Grazas o meu irmán Fernando, miña cuñada María (una irmá para min), aos meu sobriños (Pablo, Pedro, Hugo)…, canto me compracevervos crecer! Aos meus tíos, primos e familia de Ourense e de Zamora. Non todos podedes estar hoxe aquí, pero a todos vos levo no corazón.

Grazas á miña familia diocesana en Ourense: nela recibín e crecín no don da fe e recibín o don do ministerio sacerdotal; por eso un sentido agradecemento aos meus compañeiros do presbiterio no que camiñei durante case 28 anos (Hoxe alomenos podedes estar aquí un grupo representativo); un recordo agradecido aos fieis das parroquias ás que servín como sacerdote durante estes anos, especialmente aos da parroquia e colexio de san Pío X de Mariñamansa nos últimos once anos; aos Seminarios Diocesanos, a todos os meus compañeiros do claustro de profesores do Instituto Teolóxico, a todos os seminaristas (Hoxe moitos deles xa sodes sacerdotes); aos alumnos e profesores do Centro de Ciencias Relixiosas San Martín; aos meus compañeiros vigairos cos que compartín ilusións e proxectos na tarefa de acompañar e axudar ao noso Bispo no goberno pastoral; ao equipo da Vigairía para a Nova Evanxelización (catequese, familia, mozos, nenos, ensino, misións, pastoral da carretera e de peregrinacións), e a todos cos que colaborei e traballei na curia do Bispado de Ourense; ás comunidades de vida consagrada (especial mención ás Clarisas de Vilar de Astrés); e por suposto aos Equipos de Matrimonios de Nosa Señora, ao meu Equipo, que me acompañaron e acompañei durante 25 anos, que marcaron fondamente a miña vida sacerdotal; e non quero esquecer a compañeiros e profesores de Roma (Universidades Gregoriana) e Salamanca (Universidade Pontificia), dous momentos importantes e enriquecedores na miña vida sacerdotal que me abriron aos vastos horizontes da Biblia e dos Pais da Igrexa.

E grazas a esta e nova familia, tamén xa miña, da arquidiocese de Santiago de Compostela pola acollida mostrada desde o primeiro momento: aos sacerdotes, aos membros da vida consagrada, leigos (grupos e movementos, mozos e nenos, os catequistas, profesores, voluntarios da acción socio-caritativa…), aos seminarios diocesanos, ao Instituto Teolóxico Compostelano, ás comunidades e parroquias do noso rural, da costa e das ciudades desta Igrexa Compostelana, á que desexo ir coñecendo pouco a pouco en toda a súa extensa e intensa vida parroquial, pastoral, e acción socio-caritativa.

Saber escoitar, acompañar, tender pontes e camiñar xuntos. Sei que conto coa vosa axuda e oración para ser con vos e para vos un pastor según o corazón de Deus: pai, irmán e amigo.

Dende hai case un ano, vivimos unha situación dramática provocada pola irrupción da pandemia do COVID-19. Mudou as nosas vidas e modo de relacionarnos, provocou dor e sufrimento en moitas persoas, familias e colectivos sociais, modificou o modo de celebrar e vivir a fe, xerou unha onda de solidariedade cos máis afectados, mostrou un esforzo notable e xeneroso do persoal sanitario, dos corpos e forzas de seguridade do Estado, das autoridades civís e sanitarias, de tantos homes e mulleres que, co seu traballo, fan posible que se manteñan os servizos esenciais na nosa sociedade. E de tantos sacerdotes, relixiosos e leigos que sodes o rostro visible e concreto dunha Igrexa en saída, con estilo  samaritano, cara aos nosos irmáns máis necesitados. Ante esta situación, como cristiáns, en palabras do Papa Francisco, camiñemos en esperanza polas sementes de ben que Deus segue derramando na humanidade e asumamos que, ante este reto e sempre, ninguén se salva só (cf.  Fratelli tutti 54-55).

Un cordial e afectuoso saúdo a todas as autoridades civís, políticas, académicas e militares aquí presentes. Temos una tarefa común: construír xuntos espacios de convivencia e humanidade. Os homes e mulleres deste tempo, especialmente os que máis sofren os golpes desta pandemia, merecen todo o noso esforzo e empeño, co desexo de traballar xuntos, dende o respecto e o diálogo, en favor do ben común.

Un agradecemento a todos os que colaboraron con xenerosidade na preparación e desenvolvemento da celebración da miña ordenación episcopal e na miña acollida nesta xa a miña casa para que todo tivese a calidez do fogar. Grazas ao Cabildo Metropolitano, aos que participaron na liturxia da ordenación nos diversos ministerios e servizos (mestre cerimonias, diáconos,  acólitos, coro e director, acollida), aos responsables dos medios técnicos e audiovisuais que fixeron posible a transmisión desta celebración (13TV; Radio María e COPE+) e aos medios de comunicación aquí presentes.

Aberta a Porta Santa do Ano Xubilar Compostelán, encomendo o ministerio episcopal ao que fun chamado para servirvos ao apóstolo Santiago, a quen lle pido que pronto as pisadas dos peregrinos percorran os camiños que conducen ata a tumba apostólica nesta Catedral e as pisadas da fe, celebrada e vivida, afonden no corazón e na vida dos fieis desta Arquidiocese; e a María a nosa Nai nas súas advocacións do Rosario, do Portal e da Peregrina, e a San Xosé, Patrón da Igrexa Universal, neste ano a el dedicado.

A todos e a cada un de vos, gracias pola vosa oración no inicio do meu ministerio episcopal como Bispo Auxiliar da Arquidiocese de Santiago de Compostela. Que o alento do Espírito nos anime e sosteña nesta nova etapa evanxelizadora.

 

Noticia íntegramente extraída de: archicompostela.es

Monseñor Barrio: “Vés a unha comunidade na que sentirás a necesidade de querela porque te sentirás fondamente querido”

Monseñor Francisco José Prieto Fernández es desde hoy nuevo obispo auxiliar de Santiago de Compostela. En una solemne ceremonia celebrada en la Catedral, el arzobispo Julián Barrio, consagró obispo al sacerdote que hasta ahora era Vicario para la Nueva Evangelización en la Diócesis de Ourense. “Querido irmán Francisco José, vés a unha comunidade diocesana na que sentirás a necesidade de querela porque te sentirás fondamente querido por ela. Todos che desexamos un ministerio episcopal longo e cheo de froitos”, le dijo monseñor Barrio en su homilía al nuevo obispo auxiliar. El arzobispo señaló, además, que “el episcopado no es un honor, es una llamada a servir en vigilancia y fidelidad, sin cálculos ni condescendencias con uno mismo”. Por su parte, monseñor Francisco José Prieto en su alocución final, que fue una auténtica acción de gracias, manifestó que “aberta a Porta Santa do Ano Xubilar Compostelán, encomendo o ministerio episcopal ao que fun chamado para servirvos ao apóstolo Santiago, a quen lle pido que pronto as pisadas dos peregrinos percorran os camiños que conducen ata a tumba apostólica nesta Catedral e as pisadas da fe, celebrada e vivida, afonden no corazón e na vida dos fieis desta Arquidiocese”.

Al inicio de la ceremonia litúrgica, el Nuncio de Su Santidad, Bernardito Auza, saludó en nombre del Papa Francisco a quienes se encontraban en la Catedral y a los que seguían la Eucaristía a través de los medios de comunicación, haciendo alusión al amor y la misericordia de Dios, tan presentes en este tiempo pascual. “Sea éste el gesto y la palabra oportuna en su ministerio episcopal presidido por el lema que ha escogido Sequi Salvatorem participare est salutem, (“Seguir al Salvador es participar de la salvación”), le dijo el Nuncio al nuevo obispo auxiliar.

La solemne Eucaristía, en la que participaron numerosos prelados, entre ellos el cardenal Ricardo Blázquez, los obispos de Galicia, el administrador diocesano de Mondoñedo-Ferrol, así como sacerdotes de las diócesis de Ourense y Santiago, acogió a un número limitado de fieles por las restricciones de aforo debidas a la pandemia. Entre ellos, los familiares del nuevo obispo auxiliar, monseñor Francisco José Prieto Fernández.

Servir en fidelidad

El Episcopado no es un honor, es una llamada a servir en vigilancia y fidelidad, sin cálculos ni condescendencias con uno mismo”, indicó en su homilía monseñor Barrio. En sus palabras, el arzobispo de Santiago aludió al papel del obispo como sucesor de los apóstoles y señaló que “más allá de las preocupaciones y dificultades inherentes al fiel trabajo cotidiano en la viña del Señor, ha de infundir esperanza en quienes, deslumbrados por oasis utópicos en medio de la  banalidad y desconcierto, y afligidos por las múltiples formas de pobreza, “contemplan a la Iglesia como monte de las Bienaventuranzas”, prestando atención a los que no pertenecen al único rebaño de Cristo, porque ellos también nos han sido confiados en el Señor”.

En la homilía de monseñor Barrio se señalaba también que “esto forma parte de la identidad del obispo. La lógica del Evangelio es la de la gratuidad, camino elegido por Cristo para salir al encuentro en la Iglesia misionera”. El arzobispo comentó además que “la herencia del Obispo ha de ser la santidad”.

Y en alusión al Año Santo, monseñor Barrio manifestó que “en este Año Jubilar la llegada del Obispo Auxiliar es también ocasión para reflexionar sobre el sentido de nuestra peregrinación en el camino de la conversión y sobre el reforzamiento de la eclesialidad en nuestra Diócesis. Dios siempre nos ofrece su gracia para afrontar cualquier reto”.

En su homilía aseguró, igualmente, que “toda iniciativa episcopal servirá á verdadeira renovación da Igrexa en tanto contribúa a mostrar o fascinante esplendor da auténtica luz que é Cristo mesmo”.

Una auténtica acción de gracias

Tras ser consagrado obispo por la oración y la imposición de las manos; después de la unción, la entrega de los Evangelios, la recepción del anillo episcopal; y tras la imposición de la mitra y la entrega del báculo como símbolos de su nueva misión, el ya obispo auxiliar pronunció al final de la ceremonia una alocución que se convirtió en una auténtica acción de gracias. Monseñor Francisco José Prieto tuvo palabras de agradecimiento para Dios, la Iglesia, su diócesis de origen, su nueva iglesia local, en la persona de monseñor Barrio, así como para el Santo Padre Francisco y para sus padres, su familia y todos cuantos habían contribuido a su formación sacerdotal.

Agradecer”, aseguró monseñor Prieto, “es reconocer que todo me ha sido dado: el don de un ministerio que no es tarea ni oficio, sino entrega, ofrenda de la propia vida, servicio “sin tacha día y noche” (como dice la plegaria de ordenación) a Dios y a esta porción del Pueblo de Dios, un bello mosaico construido de muchos rostros y variados caminos, a la que he sido llamado a servir y acompañar”.

El nuevo obispo auxiliar no se olvidó de la situación provocada por la pandemia. “Mudou as nosas vidas e modo de relacionarnos, provocou dor e sufrimento en moitas persoas, familias e colectivos sociais, modificou o modo de celebrar e vivir a fe, xerou unha onda de solidariedade cos máis afectados, mostrou un esforzo notable e xeneroso do persoal sanitario, dos corpos e forzas de seguridade do Estado, das autoridades civís e sanitarias, de tantos homes e mulleres que, co seu traballo, fan posible que se manteñan os servizos esenciais na nosa sociedade”, indicó.

Y recordó el trabajo de “tantos sacerdotes, relixiosos e leigos que sodes o rostro visible e concreto dunha Igrexa en saída, con estilo  samaritano, cara aos nosos irmáns máis necesitados. Ante esta situación, como cristiáns, en palabras do Papa Francisco, camiñemos en esperanza polas sementes de ben que Deus segue derramando na humanidade e asumamos que, ante este reto e sempre, ninguén se salva só”.

Seguir al Salvador

En las palabras que pronunció el Nuncio al inicio de la ceremonia se aludía al nombramiento del obispo auxiliar. Monseñor Auza recordó que “el Santo Padre, como expresa en su Bula, teniendo en cuenta el bien de las almas, ha querido proporcionar paternalmente a Vuestra Excelencia, Sr. Arzobispo, la colaboración de un Obispo Auxiliar en vista de la justa y celosa solicitud que le ha presentado”. Y añadió que “Su Santidad, seguro de proporcionarle un apoyo en el gobierno de esta Archidiócesis, rica por su historia y los frutos espirituales que ha dado a la Iglesia hasta hoy, ha nombrado a Mons. Francisco José Prieto Fernández, apreciando en él las valoradas cualidades de preparación y veraz cercanía a los sacerdotes y a los fieles. Que sea muy enhorabuena, Sr. Arzobispo. Mi más cordial felicitación y augurios de una muy provechosa colaboración”.

Al dirigirse al nuevo obispo auxiliar, el Nuncio indicó: “Querido Mons. Francisco José Prieto Fernández, al felicitarle en estos emotivos momentos, le expreso mis mejores deseos en el ejercicio del ministerio episcopal, exhortándole a una colaboración “en unidad de propósitos y en armonía de empeño” (Apostolorum successores, 70) con el Sr. Arzobispo, prestándole gustoso una ayuda, no sólo sincera y leal, sino también creativa y eficaz”.

El lema episcopal elegido por el nuevo obispo auxiliar es Sequi Salvatorem participare est salutem,  y está tomado de San Ireneo de Lyon (Contra los herejes IV, 14, 1): “Seguir al Salvador es participar de la salvación”. Monseñor Francisco José Prieto Fernández nació  en  Ourense  el  18  de  agosto  de  1968.  Cursó  estudios  eclesiásticos en el Instituto Teológico “Divino Maestro” de Ourense, centro afiliado a la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca (1986-1992) y fue ordenado sacerdote el 26 de junio de 1993. Es licenciado en Teología Patrística por la Facultad de Teología de la Universidad Gregoriana de Roma (1992-1994) y doctor en Teología  Bíblica  por  la  Facultad  de  Teología  de  la  Universidad  Pontificia de Salamanca (2008). Su  ministerio  pastoral  lo  ha  desarrollado  en  la  diócesis  de  Ourense. Ha sido capellán del monasterio de San José (Clarisas) (desde 2004) y vicario episcopal para la Nueva Evangelización de Ourense (desde 2012).

 

 

Noticia extraída de: archicompostela.es

La Iglesia en Santiago agradece el nombramiento de su nuevo obispo auxiliar

 

La Santa Sede ha hecho pública la designación del sacerdote Francisco José Prieto Fernández

La Archidiócesis compostelana, y su arzobispo, monseñor Julián Barrio, agradecen vivamente al papa Francisco el nombramiento del sacerdote Francisco José Prieto como nuevo obispo auxiliar de Santiago, noticia que este mediodía ha dado a conocer la Santa Sede.

La Archidiócesis acoge con afecto al nuevo obispo auxiliar electo, a quien felicita cordialmente, y ya desde ahora ofrece sus oraciones para que, bajo el patrocinio del Apóstol Santiago y la intercesión de María Santísima, pueda desarrollar el ministerio episcopal que se le ha encomendado.

Su preparación y disponibilidad contribuirán en este Año Santo Jacobeo tan especial, sin duda alguna, a la labor de acogida espiritual de los peregrinos.

Curriculum vitae del nuevo obispo auxiliar

 

Monseñor Barrio valora el nombramiento de su nuevo obispo auxiliar en el siguiente video

 

 

 

 

Noticia extraída de archicompostela.es

D. Jesús Fernández nos escribe una carta de despedida y agradecimiento a toda la diócesis de Santiago de Compostela

El obispo electo de Astorga, monseñor Jesús Fernández González, hasta ahora obispo auxiliar de Santiago, ha escrito una carta de despedida y agradecimiento a los sacerdotes, diáconos, consagrados y laicos de la Iglesia diocesana de Santiago. En ella indica, entre otras cosas, que “junto a sacerdotes, diáconos, consagrados y laicos he vivido momentos inolvidables en los Retiros, en las reuniones de formación, en los encuentros personales… No se borrarán de mi memoria las sesiones sinodales, las visitas pastorales, las celebraciones”.

Este es el texto íntegro de dicha carta del obispo electo de Astorga, que tomará posesión de su diócesis el próximo día 18 de julio:

 

Carta a los sacerdotes, diáconos, consagrados y laicos de la Iglesia diocesana de Santiago

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

El pasado 10 de diciembre se celebraba el aniversario de mi elección como Obispo Auxiliar de Santiago por parte del Papa Francisco. Seis años y medio después, me nombra Obispo de Astorga. Al concluir mi ministerio en esta querida Diócesis, os dirijo esta carta de reconocimiento, gratitud y despedida.

Hay momentos en la vida en que hemos de hacer como el maquinista del tren que para cambiar de vía lo frena e incluso lo para. Es lo que hemos hecho con nuestra vida durante el pasado confinamiento y es lo que hago también yo ahora.

Al mirar hacia atrás, rememoro mi entrada en la diócesis, así como la acogida fraterna y el acompañamiento cercano de nuestro querido arzobispo D. Julián. Durante estos años, he gozado de su testimonio creyente, de su sabiduría y de sus constantes atenciones. Le doy las gracias de corazón.

Así mismo, en esta mirada retrospectiva, mantengo vivo el recuerdo de vuestra hospitalidad, iniciativa y responsabilidad; de vuestro espíritu de familia, fe y amor a las tradiciones. Junto a sacerdotes, diáconos, consagrados y laicos he vivido momentos inolvidables en los Retiros, en las reuniones de formación, en los encuentros personales… No se borrarán de mi memoria las sesiones sinodales, las visitas pastorales, las celebraciones…

En la Bula de la elección como obispo auxiliar de esta Diócesis, el Papa Francisco me decía: «Deseamos de corazón que, siempre unido estrechamente al Arzobispo, trabajes por la Iglesia Compostelana. Además, ten por cierto que no te habrá de faltar la ayuda del Apóstol Santiago, patrono celestial de España ante Dios». Humildemente he de decir que es lo que he tratado de hacer en todo momento. Pero, siendo consciente de mi fragilidad, pido perdón al Señor por mis pecados y también a aquellos hermanos que se hayan sentido desatendidos o, incluso, no debidamente tratados. Por otra parte, lo bueno que haya podido hacer no lo consideréis mérito mío, sino del Señor que es el que hace crecer la simiente: «A Él la gloria por los siglos» (Rom 11,36).

Junto a la gratitud al Señor y a la Iglesia diocesana, vaya también mi agradecimiento a las autoridades civiles, militares, judiciales y académicas, miembros de la curia y del presbiterio, cabildos catedral y colegial, comunidades religiosas y demás Institutos de Vida Consagrada, Seminarios diocesanos, movimientos, asociaciones y grupos de Apostolado seglar. Puedo decir que me he sentido querido y apoyado por todos. Que Dios os lo pague. Por otra parte, siento que las normas sanitarias hayan limitado vuestra presencia en el acto de despedida y la limitarán en el de entrada en la nueva Diócesis.

El Señor y su Iglesia me envían ahora a pastorear la diócesis de Astorga; por ella trabajaré y a ella me entregaré. Por favor, no dejéis de rezar por mí. Os llevo en la mente y en el corazón. Siempre estaréis presentes en mis oraciones. Que el Señor, por la intercesión de la Virgen María y del Apóstol Santiago, os colme de bendiciones. Un saludo fraterno.

 

+ Jesús, Obispo Electo de Astorga

 

Puedes descargarla aquí

Fuente: www.archicompostela.es

 

El Papa invita a celebrar la Semana Laudato si’ del 16 al 24 de mayo de 2020

El Papa Francisco ha animado a los fieles a participar en la Semana Laudato si’ a través de este mensaje de video:

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La SEMANA LAUDATO SI’, es una celebración en honor de la encíclica del Papa Francisco, que tendrá lugar del 16 al 24 de mayo, de forma virtual.

Este año. en esta semana, con ocasión del quinto aniversario de la encíclica Laudato si’ (LS), el Papa Francisco ha lanzado una invitación a participar, a orar, a compartir las inquietudes y propuestas para el cuidado del medio ambiente en el actual cambio climático. Se ahonda en la idea de que “todo está conectado” y que nuestro devenir depende también del futuro de nuestro entorno, la Casa Común donde vivimos.

Los católicos de todo el mundo  estamos invitados a reflexionar sobre estos 5 años de Laudato Si’ y sobre cómo podemos seguir trabajando en esta necesidad de cuidar la Tierra para cuidar, con ella, a los más pobres y los más frágiles. Son ellos, precisamente, los que más están sufriendo las consecuencias de esta pandemia, cuyo origen último muchos científicos sitúan en la sobreexplotación de la naturaleza.

En la misma línea, el Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela, D. Jesús Fernández González, en el video “La Bioética después del COVID-19” , realizado desde Observatorio de Bioética y Ciencia de la Fundación Pablo VI para la Semana Laudato si’ 2020, nos anima a responder a la llamada del papa Francisco, a recordar y reflexionar sobre la Encíclica en un contexto de una pandemia que ha paralizado al mundo. El obispo nos invita a abrir con él este texto papal y analizar juntos un síntoma de la enfermedad medioambiental, una causa explicativa y una propuesta para mejorar el mundo. “Celebremos la creación… actuemos como administradores… cuidando de forma preferente a los frágiles y enfermos… cuidando y respetando la naturaleza humana, al tiempo que desarrollamos los talentos que Dios nos ha dado y las virtudes… cultivemos el jardín, cada una de sus criaturas es fundamental en el equilibrio ecológico… y todos juntos alabemos al Dios Creador…”.- son algunas de sus palabras.

 

 

La propuesta de Laudato si’ es apremiante, todos deberíamos sentirnos profunda y activamente interpelados por ella.

Aquí podéis encontrar más información para vuestra participación: LaudatoSiWeek.org/es.

 

Programa pastoral diocesano ante la emergencia del COVID-19

LAS LLAGAS DEL RESUCITADO: LUMBRERAS DE ESPERANZA
(Papa Francisco)

Programa pastoral diocesano ante la emergencia del COVID-19

 

PRESENTACIÓN

La situación pandémica que sufrimos nos llena de dolor, miedo, desconfianza, incertidumbre… pero, al contemplar las llagas del Resucitado –como dice el Papa Francisco en su Mensaje para la Pascua 2020- nos sentimos reconfortados. Él que nos prometió estar con nosotros todos los días hasta el final de los tiempos vive y nos acompaña sobre todo en estos momentos de cruz y de resurrección (cf. Mt 28, 20).

El coronavirus ha cambiado nuestro modo de vida y también nuestra acción pastoral. Esta situación novedosa, presentada en el contexto de una renovación pastoral y en las puertas de un nuevo Año Santo Compostelano, motivó a la Vicaría de Pastoral, a los Vicarios episcopales, al Colegio de Arciprestes y al Colegio de Delegados a dejarse interpelar por la realidad contemplada a la luz del Evangelio y del Magisterio eclesial y a plantearse una serie de propuestas programáticas de cara al futuro.

Todo comenzó con una encuesta en la que se preguntaba sobre el impacto de la situación pandémica en la sociedad en general, en los sacerdotes y en la acción evangelizadora; también sobre posibles respuestas pastorales a la misma. A partir de ahí, la Vicaría de Pastoral elaboró un documento que integraba las respuestas dadas y las encuadraba dentro de un marco conceptual de renovación pastoral y de proyección hacia el Año Santo Compostelano 2021. Una vez presentado en sendas vídeo-conferencias, recibió distintas aportaciones. Varias de ellas coincidían en la oportunidad de elaborar dos programas de acción, uno a corto plazo que abarcara hasta el mes de septiembre y otro a medio que llegara hasta el final del Año Santo. Así se ha hecho.

Lo que aquí se presenta es el programa a corto plazo que, comenzando en la actual fase 0, se proyectará hasta el mes de septiembre. Contiene una serie minuciosa de normas prácticas cuyo objetivo es lograr la mayor seguridad sanitaria para las personas que intervengan en las distintas actividades pastorales de nuestra Iglesia diocesana. Pero no se queda ahí, plantea también otros objetivos y actividades que han de marcar el rumbo pastoral de los próximos y decisivos meses: mantener e incluso mejorar la cercanía afectiva y espiritual a los fieles, fortalecer la confianza en los protocolos que se van a poner en marcha, recuperar la vida comunitaria presencial, en la medida de lo permitido por las autoridades sanitarias, en los distintos ámbitos pastorales: el culto, la catequesis y la formación, Cáritas, la escucha… Y, en fin, motivar espiritual y pastoralmente el próximo Año Santo Compostelano 2021.

Agradecemos al Señor que nos acompaña en el camino, nos consuela, orienta y alimenta, especialmente a través de tantos y tantos testigos de su resurrección. Y, en fin, agradecemos a aquellos que han colaborado en esta reflexión y en estas propuestas. Tanto “la ruta”, como el camino a recorrer, los ponemos en las manos del Señor y los encomendamos a la intercesión de María, salud de los enfermos, del Apóstol Santiago, y de San Roque.

+ Jesús, Obispo Auxiliar de Santiago y Vicario de Pastoral

 

Noticia extraida de www.archicompotela.es

 

La EDAP ofrecerá online a partir de este viernes los temas formativos que no se impartieron presencialmente

En una carta dirigida a los participantes de la Escuela Diocesana de Agentes de Pastoral (EDAP), el obispo auxiliar, monseñor Jesús Fernández González, recuerda que debido a la situación provocada por la pandemia del coronavirus y la imposición del estado de alarma, alguna parte de los contenidos no se pudieron impartir presencialmente. Leer más

Inicio del Curso Pastoral

Iniciamos un nuevo Curso Pastoral y por ello, nuestro Obispo Auxiliar Don Jesús invita a todos los laicos y consagrados de la Diócesis a la Asamblea Diocesana del curso 2018/2019. Esta asamblea tendrá lugar en Pontevedra, Santiago y Coruña, en distintas fechas.

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