Nuestro arzobispo D Julián en su Carta Pastoral para este Adviento nos invita a vivir cristianamente la Navidad saliendo al encuentro de Dios y del prójimo

 

El arzobispo de Santiago, mons. Julián Barrio, acaba de publicar una carta pastoral “Navidad: Condescendencia de Dios” en el que señala que el mensaje del Adviento es que Dios está en camino hacia nosotros: “Se nos llama a vivir este acontecimiento despertándonos de nuestro sueño, modorra e indiferencia, y a esperar al Señor con la cintura ceñida y con aceite en nuestras lámparas a ejemplo de las vírgenes prudentes”.

En su misiva D. Julián indica que “la oración, la caridad y la participación en los sacramentos son los pilares de este puente para que Dios venga a nosotros y nosotros vayamos hacia Él, siempre en actitud de vigilante espera”.

Asimismo señala el Sr. Arzobispo “Navidad  no es sólo el nacimiento de Dios hecho hombre, debe ser también nuestro nacimiento con Él, indicándonos que la vida cristiana es comunión, participación y misión en la Iglesia, esperando al Señor que viene y cumpliendo el mandamiento del amor”. Advierte  en esta carta Pastoral dirigida a todos los diocesanos que “el sentimentalismo de nuestra Navidad socio-religiosa puede distraernos y hacernos olvidar que el Hijo de Dios encarnado “se ha unido en cierto modo con cada hombre.”

Termina su mensaje invitando a llevar “a las personas necesitadas material y espiritualmente la Luz que brilló en Belén, ofreciéndoles nuestra ayuda”.

 

 

Navidad: Condescendencia de Dios

 

Queridos diocesanos:

Iniciamos el tiempo litúrgico del Adviento durante el cual la Iglesia nos acompaña para prepararnos a la celebración de la Navidad. El mensaje del Adviento es que Dios está en camino hacia nosotros. Se nos llama a vivir este acontecimiento despertándonos de nuestro sueño, modorra e indiferencia, y a esperar al Señor con la cintura ceñida y con aceite en nuestras lámparas a ejemplo de las vírgenes prudentes. Es preciso romper nuestras burbujas, siempre dispuestos a ponernos en camino para salir a su encuentro y servir a los demás en una sociedad herida espiritual y materialmente. La oración, la caridad y la participación en los sacramentos son los pilares de este puente para que Dios venga a nosotros y nosotros vayamos hacia Él, siempre en actitud de vigilante espera.  Sólo la conciencia de vivir en un Adviento constante da al hombre la medida de su vida ante Dios. Este tiempo litúrgico nos ofrece la oportunidad providencial de renovar nuestra fe y nuestra esperanza sabiéndonos elegidos en Cristo. Este convencimiento nos ayuda cada día a superar nuestra indigencia cristiana, conscientes de que el verdadero cristiano es el creyente que vive seria y serenamente su vocación a la santidad, su irrenunciable destino de eternidad, y su posibilidad cotidiana de conformar su vida con Cristo, edificando sobre él y no sobre arenas movedizas, nobles en propósitos pero minadas por la desilusión el cansancio y el pesimismo.

Misterio de la Navidad

Así hemos de adentrarnos en el misterio de la Navidad: “Encontraréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2,12). Vemos que entre la gloria más esplendente de arriba y la pobreza más extrema de abajo hay correspondencia,  armonía y unidad. El Hijo de Dios encarnado desciende en la pobreza como preludio de lo que se consumará después en la cruz y en la Pascua: la salvación de la humanidad. Navidad no es sólo el nacimiento de Dios hecho hombre, debe ser también nuestro nacimiento con Él, indicándonos que la vida cristiana es comunión, participación y misión en la Iglesia, esperando al Señor que viene y cumpliendo el mandamiento del amor no sólo con los demás cristianos sino con todos los hombres de buena voluntad para que de este modo la Iglesia, más allá de sus propias fronteras, pueda brillar con el único mensaje que puede llegar al fondo del corazón de los hombres y convencerlos.

Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron” (Jn 1,11). El sentimentalismo de nuestra Navidad socio-religiosa puede distraernos y hacernos olvidar que el Hijo de Dios encarnado “se ha unido en cierto modo con cada hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado”[1]. El Dios hecho hombre nos recuerda que nada que afecte a los demás nos puede ser ajeno. Hemos de salir al encuentro del prójimo con nuestra ayuda y comprensión, acompañándole y dejándonos acompañar.

La Navidad es Cristo

La encarnación histórica del Hijo de Dios nos sorprende,  superando nuestras previsiones. El anonimato, el pesebre como cuna, la pobreza de unos vulgares pañales, la condición del hijo del carpintero, el hijo real de la Virgen María, el desprestigio humano de verse sin hogar en la convivencia social: estos aspectos no podemos ignorarlos si queremos transformar la realidad en que nos encontramos. Cristo constituye siempre el reto definitivo de la vocación a la autenticidad para el hombre según Dios y el fiel cumplimiento de la vocación a la que ha sido llamado para vivir la filiación y la fraternidad. “El Padre nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor. Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos para alabanza de la gloria de su gracia” (Ef 1,4-6).  Ciertamente sólo Él da la esperanza para que la vida no se vea diluida en la insignificancia. Pero la esperanza es inseparable del amor fraterno y solidario. “Vivir en la caridad es pues un gozoso anuncio para todos, haciendo creíble el amor de Dios que no abandona a nadie”. A esto nos compromete la Navidad con la alegría de los villancicos y sin el agobio de los reclamos consumistas.

Exhortación para la Navidad

Os recuerdo que no debemos amortiguar las consecuencias del mensaje de Jesús sobre los almohadones de nuestros prejuicios y sentimentalismos. Llevemos a las personas necesitadas material y espiritualmente la Luz que brilló en Belén, ofreciéndoles nuestra ayuda. Por mi parte quiero llegar a vuestros hogares y proclamaros ese gran anuncio de esperanza cristiana: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”. Pido al Niño Dios que bendiga a todas las familias, en especial a las que en estas fechas el recuerdo de las personas queridas se trasluce en tristeza y añoranza. ¡Feliz Navidad a todos!

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

 

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] JUAN PABLO II, Redemptor hominis, 8.

 

Fuente:archicompostela.es

Material para vivir este Adviento de ACG

 

Ya está disponible el material para Adviento y Navidad de Acción Católica General. En esta ocasión con el lema “OS ANUNCIAMOS UNA GRAN ALEGRÍA… ¡VIENE EL SEÑOR!”

Con este material se pretende ayudar a las personas a que vivan ese tiempo de adviento preparando su corazón para la llegada de Jesús y aprendan a anunciar que Jesucristo viene a salvarnos, a traernos alegría, paz, justicia y cercanía de Dios.

Para jóvenes y adultos, hay un itinerario formativo y otro oracional, trabajando la alegría, la paz y la justicia, la salvación y la cercanía de Dios.

En Infancia, se propone una sencilla dinámica con el salmo de cada domingo y que se verá concretada en un compromiso semanal. Además, como gesto, cada domingo se presenta a un personaje o figura del Portal de Belén a través de una carta que nos escribe.

Lo puedes descargar pinchando sobre la imagen

 

 

 

Fuente: accioncatolicageneral.es

Adviento, #GenteQueCambia. Primera Semana.

 

 

El domingo 27 de noviembre de 2022 comienza el nuevo año litúrgico con el inicio del Adviento. Este tiempo litúrgico, que nos llevará hasta el 24 de diciembre, es el anuncio de la venida del Salvador.

El Adviento nos renueva cada año y nos introduce en la Navidad y en su Misterio. El Adviento, en los tiempos que vivimos, se hace especialmente imprescindible porque es un momento de espera y esperanzade reflexión y de conversión, de cambio de actitudes  y de vida nueva.

¿Te apetece un cambio? ¿Estás dispuesto a una trasformación?

.

Primera semana, primer vídeo

La esperanza cristiana y nuestro cambio de actitudes, la conversión, debe manifestarse en el día a día. El Adviento es un tiempo privilegiado para empezar a cambiar. Para transformarnos por dentro, para cambiar los corazones.

Este año ofrecemos una campaña bajo el lema: #GenteQueCambia, con un vídeo cada una de las cuatro semanas, además de un especial con textos sobre el significado de este tiempo litúrgico, símbolos para vivir el Adviento, santos que se celebran en estas semanas y que pueden ser un ejemplo para nuestras vidas, comentarios de lecturas de domingos y festivos, libros y música católica y cine para pensar en esta época que precede a la Navidad.

 

 

En estos materiales se hablará de la esperanza cristiana y del cambio de actitudes que propone el Evangelio, de la conversión, de los pequeños cambios que se pueden realizar en el día a día, de la confianza, de ser capaces de detenernos, de estar preparados para lo que va a llegar.

El Adviento es un tiempo privilegiado para empezar a cambiar. El Adviento nos invita a esperar y contemplar, a transformarnos desde el corazón. Es una oportunidad para dar lo mejor que tenemos. Viene a estar con nosotros un Dios de encuentro. Su venida nos cambia y nos salva. Es el momento de la #GenteQueCambia.

.
También te puede interesar:

 

 

Fuente: conferenciaepiscopal.es