Vídeo del Papa. Abril 2023. Por una cultura de la no violencia: «Hagamos de la no violencia, tanto en la vida cotidiana como en las relaciones internacionales, una guía para nuestra actuación.»

Oremos por una mayor difusión de una cultura de la no violencia, que pasa por un uso cada vez menor de las armas, tanto por parte de los Estados como de los ciudadanos.

Papa Francisco – Abril 2023

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El Papa: «Vivir, hablar y actuar sin violencia no es rendirse, no es perder ni renunciar a nada. Es aspirar a todo»
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El Vídeo del Papa comparte la intención de oración que el Santo Padre confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. En este mes de abril, el Santo Padre nos pide con fuerza:  “Desarrollemos una cultura de la paz. Cultura de la paz”, donde «la paz sea el objetivo» y «que pasa por el uso cada vez menor de las armas», porque «una paz duradera sólo puede ser una paz sin armas«. El Papa denuncia que “la guerra es una locura, está más allá de la razón” y nos pide hacer de “la no violencia, tanto en la vida cotidiana como en las relaciones internacionales, una guía para nuestra actuación”.

El próximo 11 de abril se cumplen 60 años de la publicación de la encíclica Pacem in terris escrita por el Papa Juan XXIII y que lleva como subtítulo “Sobre la paz entre todos los pueblos que ha de fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad”.

Aquella frase de hace sesenta años, citada por Francisco en el mensaje que acompañaba su intención de oración, está más vigente que nunca, como lo están los testimonios dejados por algunas de las personas que plantaron semillas de paz en el pasado: san Juan XXIII, Mahatma Gandhi, Martin Luther King, santa Teresa de Calcuta. En el Video del Papa de este mes, sus retratos en blanco y negro aparecen en medio de las escenas de destrucción causadas por la violencia actual: desde la guerra de Ucrania a las de Oriente Medio, pasando por los enfrentamientos y tiroteos incluso en los países más ricos, como Estados Unidos. Aunque no han faltado testigos, en definitiva, el mundo aún no ha aprendido la lección fundamental: que «cualquier guerra, cualquier enfrentamiento armado, acaba siendo una derrota para todos».

 

 

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La paz es el objetivo

En un artículo que Amnistía Internacional publicó sobre datos y estadísticas del uso de armas entre 2012 y 2016, se revela una muestra de lo que resulta de una cultura de violencia: por ejemplo, más de 500 personas mueren cada día por la violencia armada y un promedio de 2000 resultan heridas; además, el 44 % de los homicidios en el mundo se cometen con armas de fuego. Esto se relaciona directamente con la industria de las armas: 8 millones de armas portátiles son producidas cada año, junto a 15,000 millones de cartuchos de munición. Y en lo que respecta al conflicto armado, Acción contra la violencia armada (Action on Armed Violence, AOAV) adelantó que el panorama del 2023 no parece ser alentador: los nuevos enfrentamientos, en particular la invasión rusa a Ucrania y los estallidos en Asia, se sumaron a los conflictos y luchas armadas en curso en el Cuerno de África y Oriente Medio, entre otros.

El único camino posible para frenar esta embestida es buscar y poner en marcha, en el ámbito local e internacional, vías de diálogo real y asumir “la no violencia” como “una guía para nuestra actuación”. Este mensaje se hace eco de lo que adelantó el Papa Juan XXIII hace 60 años: “La violencia jamás ha hecho otra cosa que destruir, no edificar; encender las pasiones, no calmarlas; acumular odio y escombros, no hacer fraternizar a los contendientes, y ha precipitado a los hombres y a los partidos a la dura necesidad de reconstruir lentamente, después de pruebas dolorosas, sobre los destrozos de la discordia”.

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Paz sin armas

En un momento de la historia marcado por el conflicto en Ucrania, que ha implicado a un gran número de países en el último año, Francisco recuerda que, incluso en los casos de legítima defensa, el objetivo final debe ser siempre la paz: incluso cuando esta paz, como hoy, parece lejana. Pero «una paz duradera -añade- sólo puede ser una paz sin armas», y por eso insiste en el tema que le es muy querido del desarme a todos los niveles, incluso dentro de la sociedad: «la cultura de la no violencia -concluye de hecho, en su intención de oración- pasa por un recurso cada vez menor a las armas, tanto por parte de los Estados como de los ciudadanos».

El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, comentó: “Frente a la violencia de nuestro tiempo Francisco propone todo un mes para orar ‘por una mayor difusión de una cultura de la no violencia’. La paz entre los pueblos comienza, de hecho, en lo más concreto e íntimo del corazón, cuando encuentro al otro en la calle, su rostro, su mirada, sobre todo el que viene de otra parte, el que no habla como yo y no tiene la misma cultura, el que es extraño en sus actitudes y al que se llama ‘extranjero’. La guerra y el conflicto comienzan aquí y ahora, en nuestros corazones, cada vez que permitimos que la violencia sustituya a la justicia y al perdón. El Evangelio nos muestra que la vida de Jesús revela el verdadero camino de la paz y nos invita a seguirlo. Es en este espíritu que estamos llamados a ‘desarmarnos’, en el sentido de ‘desarmar’ nuestras palabras, nuestras acciones, nuestro odio. Oremos pues, como nos invita Francisco para que ‘hagamos de la no violencia, tanto en la vida cotidiana como en las relaciones internacionales, una guía para nuestra actuación’”.

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Fuente: thepopevideo.org

Semana Santa, de la tristeza al gozo

 

La Iglesia se adentra en la Semana Santa, que comenzó oficialmente el Domingo de Ramos, este año el 2 de abril. La Semana Santa conmemora los acontecimientos de la pasión, muerte, sepultura y resurrección de Cristo, que constituyen el misterio pascual, el centro de la vida de Jesús.

La Semana Santa para los cristianos es el paso de la tristeza al gozo. Son días de vivir con sobriedad la pasión y la muerte de Jesús para luego celebrar, rebosantes de alegría, la gloria de la resurrección.

Este camino a la Pascua también se hace visible en las celebraciones de la Iglesia. La sobriedad de los templos durante el Triduo: Jueves, Viernes y Sábado Santo, cuando por la noche se celebrará la Vigilia pascual, celebración de la Resurrección de Cristo. Con ella se abandona la oscuridad, para celebrar al día siguiente, el Domingo de Resurrección, que Cristo es la luz del mundo.

Materiales para la reflexión

En la web de la CEE, en el apartado Creemos, se han preparado materiales para su reflexión y difusión sobre estos días centrales para los cristianos. En ellos se pueden encontrar ocho bloques temáticos: preguntas y respuestas sobre la Semana Santa; Domingo de Ramos en la Pasión del Señor; Jueves santo en la cena del Señor; Viernes Santo; Sábado Santo, esperanza junto a María; Vigilia pascual en la noche santa; Qué significa el Domingo de Resurrección; y un último apartado que explica diferentes símbolos y celebraciones litúrgicas que son importantes para comprender las expresiones de fe que estos días se dan en todos los pueblos y ciudades.

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Materiales para reflexión: Semana Santa

 

 

Fuente: conferenciaepiscopal.es

Rueda de prensa de mons. Julián Barrio y mons. Francisco José Prieto

 

 

Fuente: archicompostela.es

Mons. Francisco Prieto: “Agradezco al Señor que, por medio del Papa Francisco, haya confiado en mí para ser y servir como pastor a la Iglesia en Santiago de Compostela”

El arzobispo electo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco Prieto, hasta ahora obispo auxiliar, nos ha escrito una carta a todos los diocesanos con motivo de su nombramiento.

 

A TODOS LOS FIELES CRISTIANOS, A MIS QUERIDOS HERMANOS DE LA ARCHIDIÓCESIS DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

 

Os saludo cordialmente, con afecto y cercanía, en el Señor, el Buen Pastor, e invocando la intercesión de María Nuestra Madre y del Apóstol Santiago

Pronto hará dos años, el próximo 10 de abril, lunes de Pascua, que fui ordenado obispo auxiliar de esta querida Archidiócesis de Santiago de Compostela y de su Arzobispo don Julián Barrio Barrio. En verdad, se puede decir que llegué como peregrino desde la vecina diócesis de Ourense, en la que nací y recibí el don de la fe y del ministerio sacerdotal. En aquella ocasión, os decía en la acción de gracias, tras la ordenación, que agradecer es reconocer que todo nos ha sido dado: el don de un ministerio como el episcopal, que no es tarea ni oficio, sino entrega, ofrenda de la propia vida, servicio “sin tacha día y noche” (como dice la plegaria de ordenación) a Dios y a esta porción del Pueblo de Dios, un bello mosaico de construido de muchos rostros y variados caminos, a la que he sido llamado a servir y acompañar.

En estos dos años como Obispo Auxiliar uno va tomando conciencia de la belleza y enormidad de la tarea encomendada, y consciente de mis limitaciones, sólo, una vez más, puedo decir GRACIAS.

A Dios, en primer lugar, que, sabiendo del barro del que estamos hechos, me llama ahora, por medio de la Iglesia, a servir como Arzobispo a este su Pueblo que habita y vive su fe en la extensa  y hermosa geografía de esta Archidiócesis. Agradezco al Señor que, por medio del Papa Francisco, al cual deseamos una pronta recuperación de su salud, haya confiado en mí para ser y servir como pastor a la Iglesia en Santiago de Compostela.

Permitidme que me dirija a mi querido hermano don Julián, durante 27 años  arzobispo de esta Iglesia diocesana: Gracias por su entrega, por su dedicación, por su servicio. El Señor que ve en lo escondido sabrá agradecerlo como corresponde. Personalmente, gracias, mi querido don Julián, que desde el primer momento me acogió con afecto paterno y cercanía de hermano; y con paciencia y maestría, con gesto sobrio y palabra honda, me enseñó y ayudó a conocer y querer a esta Iglesia: a sus sacerdotes, a los fieles de nuestras parroquias, a los laicos (grupos y movimientos, niños y jóvenes, catequistas, profesores, voluntarios de la acción socio-caritativa), a los miembros de la vida consagrada, a los seminaristas… a todos los que sois ese Pueblo de Dios del que tanto he aprendido y recibido en estos dos años. ¡Cuánto me habéis dado! Saber escuchar, acompañar, tender puentes y caminar juntos. Sé que cuento con vuestra ayuda y oración para ser con vosotros e para vosotros un pastor según el corazón de Dios: padre, hermano y amigo.

He ido apreciando esperanza y fe, ilusión y generosidad, retos y caminos a recorrer, desde las dispersas parroquias del mundo rural, hoy tan afectado por la despoblación y el olvido, hasta las presentes a lo largo de la costa, donde el mar acaricia a sus gentes en medio de importantes retos y dificultades; sin olvidarme de las tres ciudades, Santiago de Compostela, A Coruña y Pontevedra, que aportan una historia de rico pasado, comprometido presente y esperanzado futuro en su vida cristiana y ciudadana.

Son momentos para ejercer la confianza en Dios, y descubrir con gozo que Él nos da su gracia cuando nos llama a servir con más entrega al Pueblo de Dios, especialmente a todas aquellas personas, aquellas familias que más sufren estos duros momentos de crisis social y económica. Ante esta situación, en palabras del Papa Francisco, caminemos en esperanza por las semillas de bien que Dios sigue derramando en la humanidad y asumamos que, ante este reto y siempre, nadie se salva solo (cf. Fratelli tutti 54-55).

Un cordial y afectuoso saludo a todas las autoridades civiles, políticas, académicas, judiciales, militares y a los agentes sociales, así como a tantos hombres y mujeres de buena voluntad, creyentes y no creyentes, cristianos y no cristianos, con el deseo de trabajar juntos, desde el respeto y el diálogo, en favor del bien común de las gentes y pueblos de la Archidiócesis de Santiago de Compostela.

Consciente que la Puerta de la gracia siempre permanece abierta, encomiendo el ministerio que ahora se me confía, al que he sido llamado para serviros, al apóstol Santiago, a María nuestra Madre, aguardando que vivamos con gozo la próxima Pascua.

Que Dios os bendiga.

 

Francisco José Prieto Fernández
Arzobispo electo de la Archidiócesis de Santiago de Compostela

 

Fuente: archicompostela.es

Mons. Francisco José Prieto, nombrado arzobispo de nuestra archidiócesis de Santiago de Compostela

 

La Santa Sede ha hecho público, a las 12.00 h. de hoy, sábado 1 de abril, que el papa Francisco ha nombrado arzobispo de Santiago de Compostela a Mons. Francisco José Prieto Fernández, actualmente obispo auxiliar de esta diócesis. Así lo ha comunicado la Nunciatura Apostólica a la Conferencia Episcopal Española. Desde 1996 era arzobispo de Santiago de Compostela Mons. Julián Barrio Barrio.

Mons. Prieto, obispo auxiliar de Santiago de Compostela desde 2021

El arzobispo electo de Santiago de Compostela nació en Ourense el 18 de agosto de 1968. Cursó estudios eclesiásticos en el Instituto Teológico “Divino Maestro” de Ourense, centro afiliado a la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca (1986-1992). Fue ordenado sacerdote el 26 de junio de 1993.

Es licenciado en Teología Patrística por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1992-1994) y doctor en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Salamanca (2008).

El 28 de enero de 2021 el papa Francisco le nombró obispo auxiliar de Santiago de Compostela. Su ordenación episcopal tuvo lugar el 10 de abril del mismo año.

En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales y de la Subcomisión Episcopal para el Patrimonio Cultural.

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Mons. Julián Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela desde 1996

Mons. Barrio nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y diócesis de Astorga, el 15 de agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el seminario diocesano de Astorga.

Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), doctor en Historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1976) y licenciado en Filosofía y Letras, sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979).

El  7 de febrero de 1993 fue consagrado como obispo auxiliar de Santiago de Compostela, sede de la que fue nombrado arzobispo tres años más tarde, el 5 de enero de 1996. El 25 de febrero de ese mismo año tomó posesión de la diócesis compostelana.

En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Permanente y de la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios.

 

 

 

 

Fuente: conferenciaepiscopal.es

Catequesis del Papa: «Ser coherentes entre lo que se cree y lo que se vive, entre fe y obras»

 

 

En su octava catequesis sobre la pasión de evangelizar, el Papa Francisco reflexionó a partir de la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, de san Pablo VI, "obra maestra de la evangelización" que invitó a todos los fieles a leer. Afirmó que la evangelización “es más que una simple transmisión doctrinal y moral”, puesto que es, ante todo, "dar testimonio del encuentro personal con Jesucristo".

 

El Papa Francisco continuó ayer miércoles 22 de marzo con la serie de CATEQUESIS dedicada a la pasión por la evangelización. En esta ocasión trató sobre “EL PRIMER CAMINO DE EVANGELIZACIÓN: EL TESTIMONIO» , y la lectura que acompañó la audiencia fue la primera carta de San Pedro, capítulo 3, versículos 8-9.

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Dar testimonio del encuentro personal con Jesucristo

El Santo Padre reflexionó sobre la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, de san Pablo VI, dedicada a la evangelización en el mundo contemporáneo y afirmó que la evangelización “es más que una simple transmisión doctrinal y moral”, puesto que ante todo es «dar testimonio del encuentro personal con Jesucristo». Se trata de “un testimonio indispensable”, porque el mundo necesita “evangelizadores que le hablen de un Dios a quien ellos mismos conocen y tratan familiarmente”:

 

No es transmitir una ideología o una doctrina sobre Dios, no. Es transmitir a Dios que se hace vida en mí.

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Ser “coherentes”

El Papa señaló luego que es necesario recordar que el testimonio comprende también la fe profesada, es decir la adhesión convencida y manifiesta a Dios Padre e Hijo y Espíritu Santo. Esto es muy importante porque “la gente necesita de testigos, es decir, de personas que sean coherentes entre lo que creen y lo que viven, entre la fe que profesan y las obras que realizan”. 

 

No se es creíbles sólo pronunciando una doctrina o una ideología. Una persona es creíble si hay armonía entre aquello que cree y lo que vive. […]Muchos cristianos ‘dicen’ que creen, pero viven de otra cosa. Y esto es hipocresía. El contrario del testimonio es la hipocresía.

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Aceptar el “riesgo desestabilizante” de la búsqueda

Además, el Santo Padre explicó que “cada uno de nosotros está llamado a responder a tres preguntas fundamentales” formuladas por Pablo VI:

 

“¿Creen verdaderamente en lo que anuncian? ¿Viven lo que creen? ¿Predican verdaderamente lo que viven?”.

 

Y puesto que “no nos podemos conformar con respuestas fáciles y preconfeccionadas”, estamos llamados a aceptar también “el riesgo también desestabilizante de la búsqueda”, confiando plenamente en la acción del Espíritu Santo que obra en cada uno de nosotros, empujándonos a ir siempre más allá.

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La Iglesia debe evangelizarse a sí misma

También recordó el Papa que el testimonio de una vida cristiana conlleva un camino de santidad, que no está reservada a pocos. La santidad “es don de Dios y requiere ser acogida y que fructifique para nosotros y para los demás”.

 

Nosotros, elegidos y amados por Dios, debemos llevar este amor a los demás.

 

Por otra parte, es menester tener en cuenta que los destinatarios de la evangelización no son sólo las personas que están fuera de la Iglesia —porque profesan otra religión o no profesan ninguna—; sino también nosotros mismos, que pertenecemos al Pueblo de Dios.

 

Esto significa que la misma Iglesia, para poder evangelizar, necesita ser evangelizada, y para ello está llamada a recorrer un camino exigente, de continua conversión y renovación.   

 

De hecho, el Papa Francisco advirtió que “si la Iglesia no se evangeliza a sí misma se vuelve una pieza de museo”; y explicó que lo que la «actualiza» continuamente es, precisamente, la evangelización de sí misma.

 

Tiene necesidad de escuchar sin cesar lo que debe creer, las razones para esperar, el mandamiento nuevo del amor. La Iglesia, que es un Pueblo de Dios inmerso en el mundo y, con frecuencia, tentado por los ídolos, necesita saber proclamar las grandezas de Dios. En una palabra, esto quiere decir que la Iglesia siempre tiene necesidad de ser evangelizada, necesita tomar el Evangelio, rezar y sentir la fuerza del Espíritu que va cambiando el corazón. 

 

Siempre “con” el Espíritu Santo

Francisco afirmó también que la Iglesia debe ir adelante y crecer continuamente para permanecer joven. Y otro punto que señaló es que «debe ser una Iglesia que encuentra ‘dialógicamente’ el mundo contemporáneo, que teje relaciones fraternas, que genera espacios de encuentro”, pero que al mismo tiempo “encuentra cada día al Señor y dialoga con el Señor, y deja entrar al Espíritu Santo que es el protagonista de la evangelización”. 

 

Sin el Espíritu Santo nosotros sólo podríamos hacer publicidad de la Iglesia, no evangelizar. Es el Espíritu Santo en nosotros, el que empuja hacia la evangelización, y esta es la verdadera libertad de Hijos de Dios. 

 

Por último, concluyó invitando a leer y reflexionar la Evangelii nuntiandi, que él mismo, confesó, lee a menudo, porque es “la obra maestra” de San Pablo VI, “herencia que nos dejó para evangelizar”.

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Fuente: vaticanews.va

Evangelizar a través del arte de la Catedral de Santiago

Alejandra González y Ricardo Sanjurjo en una de las puertas de la Catedral de Santiago.- Jesús Prieto

 

Piedras Vivas’, esta referencia del Nuevo Testamento que transmite la idea de que los cristianos son piedras vivas del templo de Dios da nombre a un proyecto, impulsado por la Pastoral Universitaria en colaboración con la Fundación de la Catedral de Santiago, que, en palabras de su coordinadora en la ciudad del Sar, Alejandra González, busca de forma desinteresada “crecer en la fe” a través del arte.

“Lo primero que buscamos es crear una comunidad de jóvenes para que crezcan en la fe porque muchas veces, después de la catequesis, ya no hay nada para que los jóvenes experimenten ese acompañamiento y maduración de la fe y, partiendo de esa base, existen tres pilares que ayudan a este objetivo. Ellos son la comunidad; la oración, porque la familia que reza unida permanece unida; y el servicio, ya que si todos los dones que recibimos de Dios nos los quedamos para nosotros mismos no sirve para nada y, si al final hemos conocido algo que nos encanta, pues quieres compartirlo, en este caso a través del arte”, señala González.

Hasta 15 personas colaboran en un proyecto que arrancó en la capital gallega en el año 2017. Se trata de una iniciativa muy extendida en otros países de Europa, especialmente en Italia, que nace de la Pastoral Universitaria de los Jesuítas, y que la Pastoral Universitaria compostelana conoció “de segundas”. Su delegado es Ricardo Sanjurjo, quien en todo momento destaca que “no se trata de una visita turística”, sino que la idea consiste en “transmitir la fe”. “Lo que hacemos no es la visita que haría un guía turístico, más bien, lo que hacemos es una catequesis a través del arte de la catedral de Santiago”, declara.

La Pastoral Universitaria intenta que estas visitas se realicen una vez al mes, la próxima en principio será a finales de este mes de marzo aunque todavía está en el aire por su proximidad a la Semana Santa. Además, durante los meses de verano se realiza un campo internacional de 15 días que acerca a personas de todo el mundo.

En estas visitas, lo primero que se busca es, bajo el pretexto de hacer una visita de la catedral, acoger al peregrino que llega. Se hace en emblemáticas plazas de la ciudad como son Platerías o Azabachería, las de mayor carga iconográfica. Desde allí, se hace un recorrido pasando por todas las imágenes del exterior de la catedral y, a su término, se invita a un espacio en el que las personas puedan rezar por todo lo que han vivido durante la visita. Una forma diferente de vivir y conocer la catedral de Santiago, y todo, desde la fe.

 

 

Fuente: El Correo Gallego

Concerto solidario a favor de Manos Unidas.

El próximo sábado 25 marzo  a las 20:00 h. tendrá lugar un CONCERTO SOLIDARIO a favor de Manos Unidas ofrecido por las Orquestas infantíl y Joven de la Sinfónica de Pontevedra en el Pazo da Cultura de la ciudad de Pontevedra

Las entradas con un donativo de 8 € se pueden adquirir en este enlace

 

 

 

25 de marzo, Jornada por la Vida con el lema «Contigo por la vida, siempre»

 

«Contigo por la vida, siempre» es el lema con el que se celebra este año la Jornada por la Vida. Será el sábado 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor. «Este día la Iglesia celebra el misterio de la encarnación, cuando el Verbo de Dios asumió, por amor, nuestra naturaleza humana para llevarla a su plenitud». Así lo recuerdan los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida en su Mensaje para esta Jornada.

Además del Mensaje, esta Subcomisión ha editado unos materiales para la difusión y celebración de esta Jornada.

¿Cuál es el mensaje de los obispos?

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida “invitan a acompañar la vida humana, la vida de cada persona, en todas las fases de su existencia, desde su concepción hasta su muerte natural, aumentando los cuidados cuando la vida es más vulnerable”. Y enumeran las vidas “que deben ser acompañadas”.

En primer lugar, señalan “al inicio de la vida”. Los obispos afirman que “plantear que eliminar una vida humana pueda ser solución para algún problema es una grave equivocación, como ocurre en el caso de un embrión o un feto en el seno de su madre”. Por eso, “las leyes que promueven y amplían el supuesto «derecho al aborto» son absolutamente injustas porque “legalizan la muerte de personas inocentes e indefensas”.

Los prelados reclaman “una serena reflexión” que “vaya a las raíces del problema y busque alternativas reales para que las madres que afrontan, muchas veces en soledad, un embarazo no deseado no tengan que recurrir al aborto”.

También piden acompañamiento para los refugiados e inmigrantes “que llegan a nuestras fronteras, la mayoría de las veces en condiciones tan trágicas”. Recuerdan las palabras del papa Francisco en Fratelli tutti: “Nunca se dirá que no son humanos, pero, en la práctica, con las decisiones y el modo de tratarlos, se expresa que se los considera menos valiosos, menos importantes, menos humanos. Es inaceptable que los cristianos compartan esta mentalidad y estas actitudes, haciendo prevalecer, a veces, ciertas preferencias políticas por encima de hondas convicciones de la propia fe: la inalienable dignidad de cada persona humana más allá de su origen, color o religión, y la ley suprema del amor fraterno”.

En la enfermedad mental pues ante el “alarmante” aumento de suicidios, especialmente entre los más jóvenes, es “un tema que merece ser considerado con hondura”. Los obispos ofrecen la colaboración de la Iglesia para afrontar el tema y manifiestan su deseo de “estar cerca de los familiares y amigos de las personas que se han suicidado, acogiendo y acompañando con respeto su dolor”.

En la ancianidad porque “en una sociedad del descarte y la desvinculación, los mayores siempre tienen mucho que perder” y es necesario “un planteamiento en el que las personas mayores sean protagonistas” y “crear cauces para escuchar su voz y para darles espacio en la vida de la Iglesia y de la sociedad”.

Y al final de la vida, cuando la vida humana “en muchas ocasiones vuelve a ser frágil” y “la gran tentación consiste en buscar falsas vías, que pretenden eliminar el sufrimiento, cuando lo que están haciendo es acabar con la vida de la persona”. Por eso, una vez más, “manifestamos nuestro rechazo a la ley que regula la eutanasia y pedimos la aprobación de una ley integral de cuidados paliativos, dotada de los recursos necesarios, para acompañar de manera verdaderamente humana a las personas en la fase final de su vida”.

Los obispos continúan su mensaje aportando algunas propuestas de acción porque “el análisis realista de la situación” en lugar de “llevarnos al pesimismo” debe “comprometernos en la transformación de este mundo al cual Dios ama tanto”.

En primer lugar, “conscientes de la magnitud del desafío, debemos promover la oración por la defensa de la vida humana”. En segundo lugar, proponen el testimonio personal. Cada fiel cristiano está llamado a dar “testimonio del amor verdadero con palabras y con obras”. En tercer lugar, exhortan a los laicos a comprometerse y acompañar a las personas que deben ser, especialmente, acompañadas.

Los prelados terminan su mensaje pidiendo a “María Santísima, Madre de la Vida, que infunda en nosotros un amor concreto y creativo para instaurar la cultura de la vida, acompañando y acogiendo a cada persona”.

Carteles en castellano y gallego

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El Papa en el Ángelus: «Pidamos la gracia de sorprendernos cada día por los dones de Dios»

 

Ver las diferentes circunstancias de la vida, también las más difíciles de aceptar, como ocasiones para obrar el bien. Fue la exhortación de Francisco, este cuarto domingo de Cuaresma, al meditar sobre el Evangelio del día, que narra el episodio de Jesús que devuelve la vista a un ciego de nacimiento

 

“¿Sabemos ver el bien y ser agradecidos por los dones que recibimos?” Fue una de las preguntas que el Papa Francisco dejó este cuarto domingo de Cuaresma para la reflexión a los fieles que, como cada domingo, se convocaron en la plaza de san Pedro para escuchar su comentario sobre el Evangelio del Día y rezar la oración mariana del Ángelus.

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Corazones cerrados

El Evangelio del día – comenzó diciendo el Santo Padre – muestra a Jesús que devuelve la vista a un hombre ciego de nacimiento (cfr Jn 9,1-41). Pero este prodigio no es bien recibido por varias personas y grupos: los discípulos buscan un “culpable”, los vecinos se muestran “escépticos” y los padres del hombre sanado “temen a las autoridades religiosas y no se pronuncian”. El Evangelio de hoy muestra «cómo procede Jesús» y cómo procede «el corazón humano»: el corazón humano bueno, el corazón humano tibio, el corazón humano timorato, el corazón humano valiente. 

 

En todas estas reacciones, emergen corazones cerrados frente al signo de Jesús, por varios motivos: porque buscan un culpable, porque no saben sorprenderse, porque no quieren cambiar, porque están bloqueados por el miedo. Y tantas situaciones se parecen a esto hoy. Ante algo que realmente es un mensaje de testimonio de una persona, es un mensaje de Jesús, caemos en esto: buscamos otra explicación, no queremos cambiar, intentamos buscar una salida más elegante que aceptar la verdad.

 

El testimonio sencillo y libre

El único que reacciona bien – continuó diciendo Francisco – es el ciego: feliz de ver, testimonia lo que le ha sucedido de la forma más sencilla: “Era ciego y ahora veo”. Primero se veía obligado a pedir limosna y sufría los prejuicios de la gente: “es pobre y ciego de nacimiento, debe sufrir, debe pagar por sus pecados o por los de sus antepasados”. Ahora, libre en el cuerpo y en el espíritu, da testimonio de Jesús: no inventa nada y no esconde nada. 

 

No tiene miedo de lo que dirán los otros: el sabor amargo de la marginación ya lo ha conocido durante toda la vida, ya ha sentido sobre él la indiferencia y el desprecio de los transeúntes, de quien lo consideraba como un descarte de la sociedad, útil a lo sumo para la piedad de alguna limosna. Ahora, curado, ya no teme esas actitudes de desprecio, porque Jesús le ha dado plena dignidad: en sábado, delante de todos, le ha liberado y le ha donado la vista sin pedirle nada, ni siquiera un gracias, y él da testimonio. Ésta es la dignidad de una persona noble, de una persona que se sabe sanada y renace.

 

¿Y nosotros?

He aquí que el Papa invitara a los fieles a preguntarse qué posición tomamos ante esta escena del Evangelio, qué hubiéramos dicho entonces, y, sobre todo, qué hacemos “hoy”:

 

Como el ciego, ¿sabemos ver el bien y ser agradecidos por los dones que recibimos? Me pregunto: ¿cómo es mi dignidad? ¿Cómo es tu dignidad? ¿Testimoniamos a Jesús o difundimos críticas y sospechas? ¿Somos libres frente a los prejuicios o nos asociamos a los que difunden negatividad y chismes? ¿Estamos felices de decir que Jesús nos ama y nos salva o, como los padres del ciego de nacimiento, nos dejamos enjaular por temor a lo que pensará la gente? Los tibios de corazón no aceptan la verdad y no tienen el coraje de decir: «No, esto es así».  Y también, ¿cómo acogemos las dificultades de los demás? ¿Cómo acogemos a las personas que tienen tantas limitaciones en la vida, ya sean físicas que sociales, como los mendigos que viven en la calle? ¿como maldiciones o como ocasiones para hacernos cercanos a ellos con amor? 

 

La exhortación final de Francisco en el día en que la Iglesia recuerda a San José, padre de Jesús, fue a “pedir la gracia de sorprendernos cada día por los dones de Dios y de ver las diferentes circunstancias de la vida, también las más difíciles de aceptar, como ocasiones para obrar el bien, como hizo Jesús con el ciego”.

 

“La Virgen nos ayude en esto, junto a San José, hombre justo y fiel.”

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Fuente: vaticanews.va