El DOMUND cumple 200 años al servicio de la misión

 

El domingo 23 de octubre se celebra el Domingo Mundial de las Misiones, más conocido como el DOMUND. Una Jornada mundial que sostiene el trabajo que la Iglesia realiza en los 1.117 territorios de misión, como señala José María Calderón, director nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP), que es la encargada de la difusión del DOMUND en España.

Este año, además, está de aniversario. El Domingo Mundial de las Misiones cumple 200 años al servicio de la misión.

«Seréis mis testigos», lema del DOMUND 2022

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Este año, el DOMUND se celebra con el lema «Seréis mis testigos» para recordar que hoy Jesús sigue enviándonos a dar testimonio y que esta Jornada es la gran oportunidad para unirse y formar parte de la misión de la Iglesia. Una misión de la que se puede formar parte desde dónde estés pues se puede ser testigo con la oración, con el donativo o dedicando tu tiempo, como hacen los 1.689 voluntarios en las delegaciones diocesanas de misiones, y en las parroquias, trabajando en la sensibilización misionera. Además, cada año, desde España, unas 10.000 personas -especialmente jóvenes-, dedican el tiempo de sus vacaciones a hacer una experiencia misionera.

España es el segundo país que más colabora con el DOMUND

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Ser testigo con el donativo hace posible sostener económicamente a las 1.117 diócesis consideradas de misión en 139 países del mundo. Ha permitido que en los últimos 30 años la Iglesia haya abierto en las misiones 21.092 instituciones sociales y 72.295 instituciones educativas. Para hacerse una idea de la magnitud, es como si hubiera abierto 2 instituciones sociales y 6 instituciones educativas al día, precisa OMP.

En estas aportaciones, España es el segundo país que más colabora con el Domund. En el año 2021, con lo recaudado en 2020, se enviaron a las misiones 10.095.972,36 €. Una aportación con la que se han financiado 453 proyectos y se han beneficiado 74 países.

También la Iglesia en España es cuna de misioneros, con más de 10.000 misioneros por el mundo.

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Cartel:

 

22 de octubre, conferencia online de Mons. Fisichella sobre primer anuncio

 

La Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida de la CEE organiza la conferencia online “El Primer Anuncio: Su importancia y prioridad pastoral en el actual contexto social” por Mons. D. Rino FisichellaArzobispo presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.

Esta conferencia se sitúa dentro de las Jornadas Nacionales de Apostolado Seglar que tratarán sobre el Primer Anuncio y que serán durante esos días en Madrid.

Esta cita formativa será el sábado 22 de octubre de 10.15h a 13.30h y está dirigida a delegados de Apostolado Seglar de las diócesis, movimientos, asociaciones, congregaciones y grupos sinodales, así como a laicos de cualquier edad, sacerdotes, religiosos… interesados en el Primer Anuncio.

Es libre y gratuita para todo el mundo que quiera participar, pero es necesario inscribirse haciendo click aquí.

 

Fuente: https://laicos.conferenciaepiscopal.es/

Jornadas de Apostolado Seglar. «El primer anuncio en clave de sinodalidad»

 

Las Jornadas de delegados de Apostolado Seglar y responsables de movimientos y asociaciones tendrán lugar en Madrid, los días 22 y 23 de octubre, en torno al tema, «El primer anuncio en clave de sinodalidad». 

Reflexionar sobre la importancia del primer anuncio desde las claves de la sinodalidad y el discernimiento; diseñar la hoja de ruta teniendo presente el proceso sinodal y el Congreso de Laicos; y hacer experiencia de sinodalidad (comunión) entre las delegaciones, movimientos y asociaciones, son los objetivos de este encuentro.

La Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, que convoca este encuentro, invita a participar online de la ponencia inaugural en la que el presidente del Dicasterio para la Nueva Evangelización, Mons. Rino Fisichella, hablará sobre la importancia y prioridad pastoral del primer anuncio en el actual contexto social.

 

 

El horario previsto es de las 10.15 a las 13.30 horas y para participar solo será necesario inscribirse en:

Antes de esta ponencia, abriendo la sesión inaugural, intervendrán el presidente y el director del secretario de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, Mons. Carlos Escribano y Luis Manuel Romero.

Después se tocará el tema del primer anuncio en claves prácticas con las intervenciones del consiliario nacional de Acción Católica General (ACG), José A. Cano, y el responsable del proyecto cuatro40 de ACG, Francisco Ramírez.

Para la sesión de la tarde se ha programado un taller sobre «El primer anuncio en diversos contextos», se expondrá la propuesta de trabajo para este nuevo curso y se debatirá en tertulia sobre ¿Cómo evangelizar en el contexto actual?

La jornada del domingo, sólo en sesión de mañana, se dedicará al tema «Un proceso global: la complementariedad de los 4 Itinerarios». Además, se compartirán informaciones prácticas de la Comisión.

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Fuente: https://laicos.conferenciaepiscopal.es/

El Papa en el Ángelus: «La oración es la medicina de la fe»

 

 

  • Tantas veces mandamos “mensajes a las personas que queremos, hagámoslo también con el Señor”. Para estar “en sintonía” con Él y no permitir que nuestra fe “se enfríe” – aun cuando estamos concentrados en muchas cosas urgentes, pero secundarias – el Papa Francisco sugirió este domingo pasado “una sabia práctica espiritual”: las jaculatorias

Si el Señor llegara hoy a la tierra: ¿encontraría quien le dedique tiempo y afecto, quien lo ponga en primer lugar? Es la pregunta que planteó el Papa Francisco en el mediodía de este domingo 16 de octubre, el XXIX del tiempo ordinario, al reflexionar, antes de la oración mariana del Ángelus, sobre el Evangelio del día. Así comenzó su alocución:

 

El Evangelio de la Liturgia de hoy se concluye con una pregunta que preocupa a Jesús: «cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?» (Lc 18,8). Sería como decir: cuando llegue al final de la historia -pero, podemos pensar, también ahora, en este momento de la vida- ¿encontraré un poco de fe en ustedes, en su mundo? 

 

“Es una pregunta seria”, afirmó el Santo Padre que, siguiendo con su reflexión, se refirió a lo que vería el Señor hoy, a saber, “muchas guerras, pobreza y desigualdades”, “grandes conquistas de la técnica, medios modernos y gente que va siempre deprisa, sin detenerse nunca”. Añadió pues, a la pregunta mencionada, una más específica:

 

¿Qué encontraría en mí, en mi vida, en mi corazón? ¿Qué prioridades vería?

 

A menudo, constató el Papa, “nos concentramos sobre muchas cosas urgentes, pero no necesarias, nos ocupamos y nos preocupamos de muchas realidades secundarias; y quizá, sin darnos cuenta, descuidamos lo que más cuenta y dejamos que nuestro amor por Dios se vaya enfriando, se enfríe poco a poco”. Pero Jesús nos ofrece “el remedio para calentar una fe tibia”:  la oración.

 

Sí, la oración es la medicina de la fe, el reconstituyente del alma. Pero es necesario que sea una oración constante. Si tenemos que seguir una cura para estar mejor, es importarte cumplirla bien, tomar los medicamentos en la forma correcta y a su debido tiempo, con constancia y regularidad.

 

Constancia y regularidad: el Santo Padre subrayó que esto “se aplica a todo en la vida”:

 

Pensemos en una planta que tenemos en casa: tenemos que nutrirla con constancia, cada día, ¡no podemos empaparla y después dejarla sin agua durante semanas! Con mayor razón para la oración: no se puede vivir solo de momentos fuertes o de encuentros intensos de vez en cuando para después “entrar en letargo”. Nuestra fe se secará. Necesita el agua cotidiana de la oración, necesita un tiempo dedicado a Dios, de forma que Él pueda entrar en nuestro tiempo, en nuestra historia; de momentos constantes en los que abrimos el corazón, para que Él pueda derramar en nosotros cada día amor, paz, gloria, fuerza, esperanza; es decir nutrir nuestra fe. 

 

Por esto, continuó Francisco, Jesús hoy habla a “todos sus discípulos”, “¡no sólo a algunos!” – subrayó -. Y recordó lo que dice el Señor en el Evangelio de hoy: «es preciso orar siempre sin desfallecer» (v. 1). Planteando seguidamente la situación de alguien que podría objetar que no tiene tiempo para rezar, porque no vive “en un convento”, explicó que puede aplicarse “una sabia práctica espiritual”, hoy un poco olvidada, que nuestros mayores, en especial las abuelas, “conocen bien”: las “jaculatorias”. Son “oraciones muy breves, fáciles de memorizar, que podemos repetir a menudo durante el día, durante las diversas actividades, para estar ‘en sintonía’ con el Señor”, dijo el Santo Padre, que propuso algunos ejemplos:

 

Nada más levantarnos podemos decir: “Señor, te doy las gracias y te ofrezco este día”. Esta es una pequeña oración. Después, antes de una actividad, podemos repetir: “Ven, Espíritu Santo”; y entre una cosa y la otra rezar así: “Jesús confío en ti, Jesús te amo” Pequeñas oraciones que nos mantengan en contacto con el Señor. 

 

Tras estas sugerencias el Papa hizo presente las muchas veces que mandamos “mensajes” a las personas que queremos, exhortando a hacerlo también con el Señor “para que el corazón permanezca conectado a Él” e invitando a no olvidarse de “leer sus respuestas” porque Él «responde siempre».

 

¿Dónde las encontramos? En el Evangelio, que hay que tenerlo siempre a mano y abrir cada día, para recibir una Palabra de vida dirigida a nosotros. 

Volvamos a ese consejo que he dado tantas veces: llevar un pequeño Evangelio de bolsillo, en el bolsillo, en el bolso, y así cuando tengan un minuto lo abren y leen algo, y el Señor les responderá.

 

Así, en este día, elevó su oración a la Virgen María “fiel en la escucha” para que ella “nos enseñe el arte de rezar siempre, sin cansarnos”.

 

Fuente: vaticanews.va

El Papa Francisco amplía el proceso sinodal para disponer de mayor tiempo de discernimiento

 

El Papa anunció que los frutos del camino sinodal son muchos y, por tanto, deben madurar. De ahí la decisión de celebrar dos sesiones del Sínodo, en octubre de 2023 y en octubre de 2024.

El camino sinodal de la Iglesia está en el corazón de Francisco, pero requiere «no tener prisa». Lo subrayó el Papa durante el Ángelus, recordando que el 10 de octubre del año pasado se abrió la primera fase de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre el tema «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión». «Desde entonces – explicó – la primera fase del Sínodo ha tenido lugar en las Iglesias particulares, con la escucha y el discernimiento. Los frutos del proceso sinodal iniciado son muchos» y esto exige un momento de maduración.

«Por ello, para disponer de un tiempo más amplio de discernimiento, he decidido que esta Asamblea Sinodal se celebre en dos sesiones. La primera del 4 al 29 de octubre de 2023 y la segunda en octubre de 2024»- señaló Francisco- «Confío en que esta decisión favorezca la comprensión de la sinodalidad como dimensión constitutiva de la Iglesia, y ayude a todos a vivirla como hermanos y hermanas que dan testimonio de la alegría del Evangelio.

 

El anuncio del Papa y el rostro de una Iglesia cada vez más misionera gracias a la implicación de todos

Para la Secretaría General del Sínodo, esta decisión “nace del deseo de que el tema de la Iglesia sinodal, por su amplitud e importancia, sea objeto de un prolongado discernimiento no solo por parte de los miembros de la Asamblea Sinodal, sino de toda la Iglesia”.

Además, esta elección está en continuidad con el actual camino sinodal, al que el propio Papa ha querido referirse esta mañana. El Sínodo no es un acontecimiento, sino un proceso, en el que todo el Pueblo de Dios está llamado a caminar juntos hacia lo que el Espíritu Santo le ayuda a discernir como voluntad del Señor para su Iglesia.

Por ello, la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos asumirá también una dimensión procesal, configurándose como “un viaje dentro de un viaje”, para favorecer una reflexión más madura para el mayor bien de la Iglesia.

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Escucha y discernimiento

Desde el principio, la Secretaría General del Sínodo ha optado por el camino de la escucha y el discernimiento, incluso en la fase de planificación y realización del proceso sinodal. Así, han indicado que “en las próximas semanas, continuaremos nuestro discernimiento para definir mejor la celebración de las dos sesiones de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos y el tiempo intermedio. Lo comunicaremos a su debido tiempo.”

Este proceso de escucha comenzó en 2021 por las Iglesias locales, es decir, por el Pueblo de Dios reunido en torno a sus Pastores; convocó a las Conferencias Episcopales y a los Sínodos de las Iglesias Católicas Orientales. Hasta 112 de las 114 Conferencias Episcopales de todas las Iglesias Católicas Orientales realizaron un discernimiento a partir de lo que surgió de las Iglesias particulares. Ahora, continúa con una Etapa Continental que culminará con la celebración de Asambleas Sinodales Continentales, entre enero y marzo de 2023, convocadas para revisar el camino recorrido, para continuar la escucha, el discernimiento a partir del Documento de la Etapa Continental y según las especificidades socioculturales de sus respectivas regiones con el objetivo de lograr una etapa final en este camino espiritual.

 

Camino en el camino

Como dice Andrea Tornielli: “El camino se ha iniciado. No sin esfuerzo, pero ha comenzado. El sueño es transformar la vida ordinaria de la Iglesia gracias a la participación e implicación de todos, para renovar su rostro y hacer que las comunidades cristianas sean cada vez más fieles al Evangelio y, por tanto, más misioneras.

Partir de la mirada enamorada de Dios, y de la alegría que supone sentirse amados, acogidos y acompañados por Él, es también la clave para entender el Sínodo. La Iglesia existe para anunciar el Evangelio: sus estructuras, siempre sujetas a reformas, sólo existen para ello.

El anuncio del Papa Francisco en el Ángelus nos dice que la sinodalidad en la Iglesia es un proceso y no un maquillaje, es decir, un ajuste apresurado de alguna estructura eclesial para que nada cambie realmente. Prolongar el tiempo de la asamblea ordinaria del Sínodo, llevándolo de uno a dos años, significa, en definitiva, considerar el método más importante que los temas individuales que han surgido hasta ahora, que también deben ser abordados. (…) Es un comienzo en el signo de la esperanza.”

 

 

Vídeo del Papa. Octubre 2022. Por una Iglesia más sinodal, que sea un lugar de solidaridad, fraternidad y acogida para todos.

Recemos para que la Iglesia, fiel al Evangelio y valiente en su anuncio, viva cada vez más la sinodalidad y sea un lugar de solidaridad, fraternidad y acogida.

Papa Francisco – Octubre 2022

 

¿Qué significa “hacer sínodo”? Significa “caminar juntos, en la misma dirección, escuchar juntos.
Y esto es lo que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”

 

El Vídeo del Papa comparte la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. Este mes de octubre el Papa Francisco marca la necesidad de una Iglesia cercana y abierta y pide rezar “para que la Iglesia, fiel al Evangelio y valiente en su anuncio, viva cada vez más la sinodalidad y sea un lugar de solidaridad, de fraternidad y de acogida”.

Esta intención llega en un punto de inflexión en el camino sinodal que comenzó en el 2021 y concluirá en 2023. Finalizada la etapa inicial en la que las Iglesias particulares, Conferencias Episcopales y otras realidades eclesiales reflexionaron a partir del Documento Preparatorio enviado por Roma, se inaugura la etapa continental, cuyo énfasis se enmarca en la escucha, el discernimiento y el diálogo a nivel regional, a partir de las aportaciones realizadas por las Iglesias particulares.

El camino sinodal que estamos recorriendo entra en su segunda etapa. En esta etapa el objetivo es el mismo: “hacer sínodo”. Es decir, “caminar juntos”. “No se trata de recoger opiniones, ni hacer un parlamento”, sino “escucharse entre sí en nuestra diversidad y abrir puertas a los que están fuera de la Iglesia”. Y con la escucha del “protagonista, que es el Espíritu Santo”, lo que supone orar, el Sínodo se puede convertir en una “oportunidad para ser una Iglesia de la cercanía, que es el estilo de Dios”..

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Saber escuchar y abrir puertas

En el Video, Francisco recuerda que una Iglesia con este estilo sinodal “es una iglesia de la escucha, que sabe escuchar más que oír” y precisa:

Es escucharse entre sí en nuestra diversidad y abrir puertas a los que están fuera de la Iglesia. No se trata de recoger opiniones, ni hacer un parlamento. El sínodo no es una encuesta; se trata de escuchar al protagonista, que es el Espíritu Santo, se trata de rezar. Sin oración, no habrá Sínodo.

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Hacer sínodo: la Iglesia del tercer milenio

Para el Papa Francisco, caminar juntos en la misma dirección “es lo que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. Que retome la conciencia que es un pueblo en camino y que debe hacerlo junto”.

Con este ánimo comenzó hace un año el Sínodo 2021-2023,Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”, y este mes se da inicio a su segunda etapa. Es un proceso constante de escucha y discernimiento en todo el mundo. Ahora, en la etapa continental, a partir del trabajo de escucha que han hecho las Iglesias particulares y el discernimiento de los Pastores en las Conferencias Episcopales, la Secretaría General del Sínodo está elaborando un Documento de Discernimiento del Pueblo de Dios tras una cuidadosa reflexión sobre los frutos de la etapa anterior.

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Contribuir con la oración personal y comunitaria

El Secretario General del Sínodo, Cardenal Mario Grech, comentó a propósito del proceso sinodal: “La respuesta del Pueblo de Dios en la primera etapa del proceso sinodal fue simplemente extraordinaria, ¡sin precedentes en la historia! Todas las Conferencias Episcopales enviaron su contribución. ¡Esto nunca había ocurrido y muestra claramente cómo actúa el Espíritu! Hoy en día, muchos creyentes se preguntan cómo seguir el camino que han iniciado. Además de las actividades implementadas localmente o a nivel de cada continente, invito a todos a contribuir con la oración personal y comunitaria para apoyar a quienes serán llamados al ejercicio de la escucha y el discernimiento en las próximas asambleas continentales”.

Se ha de entender, a partir de esto, que el proceso actual no termina con la etapa diocesana, ni con la etapa continental, ni con la celebración de la Asamblea del Sínodo; estos son acontecimientos que se integran en el continuo y único dinamismo de conversión sinodal de la Iglesia. Y en esa escucha recíproca —como el Santo Padre explicó en la Conmemoración del 50 Aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos—“cada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, colegio episcopal, Obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del Espíritu Santo”.

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Abrir las puertas: “Sin oración, no habrá Sínodo”

El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, agregó que el Papa Francisco ha iniciado un ciclo de catequesis sobre el discernimiento. “No tiene que sorprendernos, que en este mes en el cual celebramos un año del inicio del camino sinodal, y en el cual Francisco nos invita a rezar por una Iglesia abierta a todos, nos ayude a entender lo que significa discernir. Para que el camino sinodal en curso sea un verdadero proceso espiritual requiere escucha, diálogo, oración y discernimiento. No hay discernimiento sin oración. Sin oración se pueden compartir bonitas reflexiones y experiencias, pero difícilmente estar a la escucha del Espíritu Santo, actor principal del Sínodo. Recordemos pues, como dice Francisco, que ‘sin oración, no habrá Sínodo’”.

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Fuente: thepopevideo.org

6 de octubre , «DIA DE LA ESCUCHA» en Pontevedra. ¡No te lo pierdas!

 

Desde nuestro Centro Diocesano de Escucha San Camilo se está organizando para este jueves 6 octubre en Pontevedra el

 

DÍA de la ESCUCHA

 

 

en el que nos proponen:

  • Escucharnos en la Unidad Móvil de Escucha
  • Podremos realizar un test de escucha
  • Aprenderemos tips para una buena escucha
  • Nos invitan a participar en una interesantísima charla-coloquio: «LA ESCUCHA QUE SANA» con Valentín Rodil, psicólogo con una larga experiencia como acompañante de personas en crisis y duelo. Conoce de cerca los efectos sanadores de una buena escucha y acompañamiento cuando estamos sumergidos en el sufrimiento.
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¡Acércate y ven a conocerles!
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Estarán en la plaza de Ourense, junto al convento de  San Francisco de Pontevedra de 10:30 a 19:30 h.
La charla-coloquio tendrá lugar a las 20:00 h. en el salón de actos del Edificio de la Xunta de Galicia en la calle Benito Corbal 52-54, en Pontevedra
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Además también te puede interesar: el CURSO BASE DE ESCUCHA Y ACOMPAÑAMIENTO si quieres aprender las claves y estrategias para un auténtico acompañamiento a personas en sufrieminto y duelo. Se llevará a cabo en Santiago de Compostela, y el primer módulo comenzará este viernes 7 y sábado 8 de octubre.

 

¡Aún estás a tiempo de inscribirte!

Más información aquí 

 

Mons. Julián Barrio en la Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados: “Necesitamos sociedades impregnadas de una cultura del cuidado común”

El arzobispo de Santiago destaca que “El Evangelio nos lleva a comprometernos con nuestra sociedad civil, y colaborar con sus estructuras”

 

El próximo domingo día 25 de septiembre se celebra la jornada 108 del Día Mundial de los Migrantes y Refugiados. El lema de este año que propone el Papa es: “Construir el futuro con los migrantes y refugiados”, una clara invitación a promover espacios de acogida y hospitalidad en la Iglesia y en la sociedad. En una Carta Pastoral dedicada a esta jornada, el arzobispo de Santiago de Compostela recuerda que “esto sólo lo podremos hacer acompañando, escuchando, incluyendo y haciendo participar a las personas migradas. Es la forma de decidir nuestro futuro”.

Mons. Barrio destaca que la libertad humana “se desarrolla y madura al abrigo de la austeridad responsable y también del sacrificio por los demás. Por eso, la situación que vivimos nos trae una advertencia que hay que tener en cuenta: necesitamos sociedades impregnadas de una cultura del cuidado común”.

El prelado compostelano indica que “junto al esfuerzo por la justicia y la caridad de la Iglesia, está el de todos los que en la sociedad civil están siendo los buenos samaritanos de este siglo XXI. El Evangelio nos lleva a comprometernos con nuestra sociedad civil, y colaborar con sus estructuras”. Y añade que “la Iglesia representa a una embarcación que navega hacia la ciudadanía de los santos, dispuesta a rescatar y dar cobijo a quienes hayan naufragado en la vida por cualquier causa. Ella mejor que nadie, encarnada en todo tipo de lugares y culturas, sabe cuán enriquecedor resulta, junto a la solidaridad, el intercambio fraterno de experiencias y puntos de vista”.

Termina mons. Barrio en clave diocesana agradeciendo la labor de Caritas en el quehacer caritativo-social: “La doctrina de la Iglesia nos orienta para trabajar en el objetivo de la armonía social, abriendo espacios de cooperación no sólo económica, sino también religiosa y cultural, si de verdad queremos lograr una convivencia justa y pacífica para construir el futuro”.

 

Carta Pastoral de D. Julián Barrio en la Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados 2022:

 

 

Construir la cultura del cuidado común

 

Queridos diocesanos:

El próximo domingo, día 25 de septiembre, celebramos la 108 Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados. El lema que nos propone el Papa es: “Construir el futuro con los migrantes y refugiados”, invitándonos a promover espacios de acogida y hospitalidad en la Iglesia y en la sociedad. Pero esto sólo lo podremos hacer acompañando, escuchando, incluyendo y haciendo participar a las personas migradas. Es la forma de decidir nuestro futuro.

La nueva situación nos exige autodisciplina y responsabilidad. Estos valores deben traducirse en comportamientos concretos y cotidianos que no pueden pasarnos desapercibidos. De su observancia depende una nueva experiencia que nos reafirma en la necesidad de considerar en cada momento qué modelo de sociedad y cultura se está promoviendo. Cuando la voluntad individual y sus éxitos se exhiben como si fuesen la genuina expresión de la libertad, ¿cómo detener entonces la inercia del individualismo para que el barco vire en medio de la tormenta rumbo hacia el interés común? ¿Qué tierra acogerá la semilla del cuidado y responsabilidad por los demás, si en ella no se han ido cultivando los valores de la justicia social? “No hay futuro sin justicia. La urgencia de la justicia se da en un mundo dividido y lleno de brechas que se pueden sanar y reconciliar, y nunca convertir en rentas para provechos electorales y para alcanzar el poder”[1].

En todo este proceso hay que reconocer una responsabilidad personal, pero también institucional. La libertad humana no crece espontáneamente como una espora. Se desarrolla y madura al abrigo de la austeridad responsable y también del sacrificio por los demás. Por eso, la situación que vivimos nos trae una advertencia que hay que tener en cuenta: necesitamos sociedades impregnadas de una cultura del cuidado común. “La solidaridad no es un simple sentimiento de compasión con los más débiles o con la persona necesitada que está junto a mí”, es “la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos”[2].

Junto al esfuerzo por la justicia y la caridad de la Iglesia, está el de todos los que en la sociedad civil están siendo los buenos samaritanos de este siglo XXI. El Evangelio nos lleva a comprometernos con nuestra sociedad civil, y colaborar con sus estructuras. “El amor a la sociedad y el compromiso por el bien común son una forma excelente de caridad”[3].

“Nadie debe ser excluido. Su proyecto es esencialmente inclusivo y sitúa en el centro a los habitantes de las periferias existenciales. Entre ellos hay muchos migrantes y refugiados, desplazados y víctimas de la trata. Es con ellos que Dios quiere edificar su reino, porque sin ellos no sería el reino que Dios quiere. La inclusión de las personas más vulnerables es una condición necesaria para obtener la plena ciudadanía. De hecho dice el Señor: “Venid benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me distéis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme (Mt 25,34-36)”[4]. Todos somos miembros de un mismo cuerpo, esencialmente solidarios consciente y moralmente.

Hemos de preguntarnos: ¿cuál es la actitud de quienes nos decimos cristianos ante los migrantes y refugiados? ¿No es posible que nuestra indiferencia contribuya a que estas personas sientan como ajeno un pueblo cuya acogida no se identifica con la que promueve el Evangelio? Necesitamos acompañarles y ser acompañados por ellos. La Iglesia representa a una embarcación que navega hacia la ciudadanía de los santos, dispuesta a rescatar y dar cobijo a quienes hayan naufragado en la vida por cualquier causa. Ella mejor que nadie, encarnada en todo tipo de lugares y culturas, sabe cuán enriquecedor resulta, junto a la solidaridad, el intercambio fraterno de experiencias y puntos de vista. “Aquí no tenemos ciudad permanente, sino que andamos en busca de la futura” (Heb 13,14).

 

Compromiso diocesano

Agradezco mucho la labor de Caritas en el quehacer caritativo-social. La doctrina de la Iglesia nos orienta para trabajar en el objetivo de la armonía social, abriendo espacios de cooperación no sólo económica, sino también religiosa y cultural, si de verdad queremos lograr una convivencia justa y pacífica para construir el futuro. ¡Tengamos presentes también en nuestra oración a los Migrantes y Refugiados!

 

Os saluda con afecto y bendice en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] Mensaje de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española 2022, 1.

[2] JUAN PABLO II, Sollicitudo rei socialis, 38.

[3] FRANCISCO, Laudato si’, 231.

[4] FRANCISCO, Mensaje para la 108Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2022.

 

Fuente: archicompostela.es

Papa Francisco en la Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados 2022: «Construir el futuro con los migrantes y los refugiados»

 

 

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA 108ª JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2022

(25 de septiembre de 2022)

 

Construir el futuro con los migrantes y los refugiados

«No tenemos aquí abajo una ciudad permanente, sino que buscamos la futura» (Hb 13,14).

 

Queridos hermanos y hermanas:

El sentido último de nuestro “viaje” en este mundo es la búsqueda de la verdadera patria, el Reino de Dios inaugurado por Jesucristo, que encontrará su plena realización cuando Él vuelva en su gloria. Su Reino aún no se ha cumplido, pero ya está presente en aquellos que han acogido la salvación. «El Reino de Dios está en nosotros. Aunque todavía sea escatológico, sea el futuro del mundo, de la humanidad, se encuentra al mismo tiempo en nosotros». [1]

La ciudad futura es una «ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Hb 11,10). Su proyecto prevé una intensa obra de edificación, en la que todos debemos sentirnos comprometidos personalmente. Se trata de un trabajo minucioso de conversión personal y de transformación de la realidad, para que se adapte cada vez más al plan divino. Los dramas de la historia nos recuerdan cuán lejos estamos todavía de alcanzar nuestra meta, la Nueva Jerusalén, «morada de Dios entre los hombres» (Ap 21,3). Pero no por eso debemos desanimarnos. A la luz de lo que hemos aprendido en las tribulaciones de los últimos tiempos, estamos llamados a renovar nuestro compromiso para la construcción de un futuro más acorde con el plan de Dios, de un mundo donde todos podamos vivir dignamente en paz.

«Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia» (2 P 3,13). La justicia es uno de los elementos constitutivos del Reino de Dios. En la búsqueda cotidiana de su voluntad, ésta debe edificarse con paciencia, sacrificio y determinación, para que todos los que tienen hambre y sed de ella sean saciados (cf. Mt 5,6). La justicia del Reino debe entenderse como la realización del orden divino, de su armonioso designio, según el cual, en Cristo muerto y resucitado, toda la creación vuelve a ser “buena” y la humanidad “muy buena” (cf. Gn 1,1-31). Sin embargo, para que reine esta maravillosa armonía, es necesario acoger la salvación de Cristo, su Evangelio de amor, para que se eliminen las desigualdades y las discriminaciones del mundo presente.

Nadie debe ser excluido. Su proyecto es esencialmente inclusivo y sitúa en el centro a los habitantes de las periferias existenciales. Entre ellos hay muchos migrantes y refugiados, desplazados y víctimas de la trata. Es con ellos que Dios quiere edificar su Reino, porque sin ellos no sería el Reino que Dios quiere. La inclusión de las personas más vulnerables es una condición necesaria para obtener la plena ciudadanía. De hecho, dice el Señor: «Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver» (Mt 25,34-36).

Construir el futuro con los migrantes y los refugiados significa también reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificación. Me gusta ver este enfoque del fenómeno migratorio en unavisión profética de Isaías, en la que los extranjeros no figuran como invasores y destructores, sino como trabajadores bien dispuestos que reconstruyen las murallas de la Nueva Jerusalén, la Jerusalén abierta a todos los pueblos (cf. Is 60,10-11).

En la misma profecía, la llegada de los extranjeros se presenta como fuente de enriquecimiento: «Se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti» (60,5). De hecho, la historia nos enseña que la aportación de los migrantes y refugiados ha sido fundamental para el crecimiento social y económico de nuestras sociedades. Y lo sigue siendo también hoy. Su trabajo, su capacidad de sacrificio, su juventud y su entusiasmo enriquecen a las comunidades que los acogen. Pero esta aportación podría ser mucho mayor si se valorara y se apoyara mediante programas específicos. Se trata de un enorme potencial, pronto a manifestarse, si se le ofrece la oportunidad.

Los habitantes de la Nueva Jerusalén —sigue profetizando Isaías— mantienen siempre las puertas de la ciudad abiertas de par en par, para que puedan entrar los extranjeros con sus dones: «Tus puertas estarán siempre abiertas, no se cerrarán ni de día ni de noche, para que te traigan las riquezas de las naciones» (60,11). La presencia de los migrantes y los refugiados representa un enorme reto, pero también una oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos. Gracias a ellos tenemos la oportunidad de conocer mejor el mundo y la belleza de su diversidad. Podemos madurar en humanidad y construir juntos un “nosotros” más grande. En la disponibilidad recíproca se generan espacios de confrontación fecunda entre visiones y tradiciones diferentes, que abren la mente a perspectivas nuevas. Descubrimos también la riqueza que encierran religiones y espiritualidades desconocidas para nosotros, y esto nos estimula a profundizar nuestras propias convicciones.

En la Jerusalén de las gentes, el templo del Señor se embellece cada vez más gracias a las ofrendas que llegan de tierras extranjeras: «En ti se congregarán todos los rebaños de Quedar, los carneros de Nebaiot estarán a tu servicio: subirán como ofrenda aceptable sobre mi altar y yo glorificaré mi Casa gloriosa» (60,7). En esta perspectiva, la llegada de migrantes y refugiados católicos ofrece energía nueva a la vida eclesial de las comunidades que losacogen. Ellos son a menudo portadores de dinámicas revitalizantes y animadores de celebraciones vibrantes. Compartir expresiones de fe y devociones diferentesrepresenta una ocasión privilegiada para vivir con mayor plenitud la catolicidad del pueblo de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, y especialmente ustedes, jóvenes, si queremos cooperar con nuestro Padre celestial en la construcción del futuro, hagámoslo junto con nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados. ¡Construyámoslo hoy! Porque el futuro empieza hoy, y empieza por cada uno de nosotros. No podemos dejar a las próximas generaciones la responsabilidad de decisiones que es necesario tomar ahora, para que el proyecto de Dios sobre el mundo pueda realizarse y venga su Reino de justicia, de fraternidad y de paz.

 

Oración

Señor, haznos portadores de esperanza,
para que donde haya oscuridad reine tu luz,
y donde haya resignación renazca la confianza en el futuro.

Señor, haznos instrumentos de tu justicia,
para que donde haya exclusión, florezca la fraternidad,
y donde haya codicia, florezca la comunión.

Señor, haznos constructores de tu Reino
junto con los migrantes y los refugiados
y con todos los habitantes de las periferias.

Señor, haz que aprendamos cuán bello es
vivir como hermanos y hermanas. Amén.

Roma, San Juan de Letrán, 9 de mayo de 2022

 

FRANCISCO


[1] S. Juan Pablo II, Visita a la parroquia romana de San Francisco de Asís y Santa Catalina de Siena, Patronos de Italia (26 noviembre 1989).

Fuente: vatican.va

25 de septiembre, Jornada del Migrante y del Refugiado

 

La Iglesia celebra el domingo 25 de septiembre la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado con el lemaConstruir el futuro con los migrantes y los refugiados”.

Una Jornadaexplica el papa Francisco en su mensaje para este año, para recordar que la presencia de los migrantes y refugiados es una ocasión de crecimiento cultural y espiritual para todos.

“Gracias a ellos –destaca el Santo Padre- tenemos la oportunidad de conocer mejor el mundo y la belleza de su diversidad. Podemos madurar en humanidad y construir juntos un <nosotros> más grande”.

Materiales para la Jornada del Migrante y del Refugiado

El departamento de Migraciones, dentro de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana, ha editado los materiales para facilitar la celebración de esta Jornada:

       

¿Cuál es el mensaje de los obispos?

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana firman el mensaje para esta Jornada en el que plantean el reto de empujar con esperanza, fortalecida por la fe, al futuro a pesar de las malas noticias que nos invaden. “Los creyentes -afirman- tenemos mucho que aportar en este camino esperanzador y en la definición de horizontes”.

Mirar el futuro de las migraciones con los ojos de Dios

Los obispos entienden que es el momento de sacar lo mejor de nosotros para moldear juntos este proyecto de humanidad abierto y esperanzador. Para hacerlo posible “Cristo suscita vocaciones, y nos envía comunidades y migrantes que posibilitan que ese sueño de Dios se realice y se transforme en anuncio y en movimiento que devuelve dignidades arrebatadas. Son los vigías del futuro que nos ayudan, desde Cristo, a edificarlo gota a gota. Tendremos que animar, apoyar y acompañarlos”.

Y matizan, “es tiempo de atreverse a mirar el futuro de las migraciones con los ojos de Dios” que “nos hace caer en la cuenta de que hay un lenguaje común con otras maneras de pensar, y es el defender la dignidad humana, reconocerla y comprometernos con vitalizarla allí donde se pone en cuestión” porque “no hay futuro sin defensa de la inquebrantable dignidad de cada persona y de vivir con esa dignidad en nuestro mundo”.

Comunidades acogedoras, misioneras y hospitalarias

Precisamente la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de este año, explican, pretende fijar la mirada en quienes pueden ser privados de la construcción de este futuro si no hacemos nada o si globalizamos la indiferencia. 

Por eso, en la última parte del mensaje, los obispos señalan cuatro puntos para cumplir el mandato de Jesús con los migrantes y refugiados. En primer lugar, señalan, es tiempo de comenzar a edificar a ritmo de la justicia que mana de Dios. “Jesús –explican- nos pide incluir a todos con gestos concretos, pues como cristianos «no tenemos derecho de excluir a los demás, juzgarlos o cerrarles las puertas» (Jornada Mundial de las Personas Migrantes y Refugiadas 2022). Ahora se abre la tarea de seguir impulsando espacios y actitudes que los desarrollen”.

En el segundo punto señalan que “no hay futuro sin atender a quienes forman parte de él, pero tampoco sin ayudar a que sean sujeto de su propia construcción”. En el tercero, matizan, además, que ese futuro de todos se construye, “aprendiendo a descubrir el tesoro que nos traen los migrantes y refugiados”.

En el cuarto, nos invitan a “preparar a nuestras comunidades para que sean acogedoras, misioneras, hospitalarias, tengan o no migrantes en su seno” en la construcción del futuro a nuestras comunidades “para ser acogedoras y hospitalarias, tengan o no migrantes en su seno”. Respecto a la hostilidad de algunos que señalan a los migrantes “como invasores o ciudadanos de segunda”, la Iglesia considera inaceptable la mentalidad y actitudes que hacen «prevalecer a veces ciertas preferencias políticas por encima de hondas convicciones de la propia fe: la inalienable dignidad de cada persona humana más allá de su origen, color religión, y la ley suprema del amor fraterno»(FT, n.39). La hospitalidad siembra futuro. “La fraternidad es posible –concluyen- si generamos comunidades significativas que vivan en su seno la armonía que regala la fe”. Por último, nos animan a preguntarnos ¿cómo podemos construir un futuro donde todos quepamos y podamos vivir en paz y fraternidad?

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Mensaje de los obispos completo
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Fuente: conferenciaepiscopal.es