Xuntos, iluminemos Compostela e o mundo coa luz da Paz.

Hai esperanza? Ti cres?

Como todos os anos a Luz da Paz de Belén chega á nosa diocese da man da Federación dos Scouts Católicos de Galicia.

O programa da Luz da Paz de Belén achéganos ás portas do Nadal, a un paso do encontro con Xesús, Luz que alumea e ábrese paso na escuridade, converténdose en esperanza, especialmente dos máis pobres e indefensos.

O panorama mundial non é moi agradable se temos en conta as guerras actuais e a violencia, a desigualdade e a pobreza, e un sin fin de malas novas coas que nos espertamos a diario. Por iso é tan importante preguntarnos se aínda queda algo de esperanza.

A Luz da Paz chegará ás nosas mans desde a cova do nacemento de Xesús en Belén. E é, que é alí, naquela pequena cova, naquel cortello, onde se iniciou o maior cambio da humanidade. Un cambio que ten a súa orixe no amor de Deus que se transmite a través de Xesús e que nos convida a todos a vivir con amor sempre renovado cos nosos irmáns e irmás, porque en Xesús créase unha fraternidade universal. Somos luz, somos cambio é o lema elixido para este ano 2024, para facer do noso fogar, do noso mundo, un lugar máis solidario, pacífico e igualitario.

Programa 21 de Decembro: Misa | Reparto | Xesto | Canto

O programa da Luz da Paz de Belén do Movemento Scout Católico en Galicia é moi amplio, con actividades ao longo do mes de decembro. Nós só presentamos e invitamos a participar no que é o corazón desta iniciativa e que ten dous momentos (podes unirte a todo ou só a un destes momentos):

1º MOMENTO

  • Eucaristía e reparto da Luz da Paz de Belén ás 16.30h no Mosteiro de San Paio de Antealtares.
  • Saída cara a Praza do Obradoiro portando a Luz cara a Praza do Obradoiro.

2º MOMENTO (Xuntámonos na Praza do Obradoiro)

  • 17.30h (aprox) Inicio do Xesto e Canto.
  • Canto; «Cómo es posible tanto amor» (Adaptación de «Si los hombres han llegado hasta la luna» de Siempre así)., coa participación de coros parroquiais e músicos.
  • Bendición e reparto da Luz da Paz de Belén aos presentes na Praza do Obradoiro.
  • 17.55h Minuto de silencio en lembranza das vítimas das guerras e da violencia e da Dana.
  • 17.56h. Canto «Noche de Paz» «Noite de Paz»

Xesto e Canto pola PAZ mundial

Este ano, de maneira particular, a celebración en San Paio de Antealtares e o encontro na Praza do Obradoiro quere ser un grito pola paz mundial e un signo de esperanza. O Movemento de Scouts Católicos organiza cada ano este evento.

Nesta ocasión o Movemento Scotus e a Delegación de Catequese, xunto coas Delegacións de Apostolado Seglar, Pastoral Penitenciaria, Cáritas, a Delegación de Misións, Pastoral da Familia, e a Delegación da Causa dos Santos suman esforzos para que se escoite ben alto que desexamos un mundo sen guerras, sen violencia, un mundo cheo de paz, froito do amor entre irmáns.

Un xesto non vai cambiar o mundo, pero con el queremos facer visible que somos luz, somos cambio. Si! Hai esperanza!

Xuntos iluminemos o mundo coa esperanza do Nadal. Somos luz, somos cambio.

 

Chamamento especial aos coros e músicos:

Anímamos aos coros parroquiais e músicos a asistir cos seus instrumentos para acompañar este canto de unidade e fraternidade, manifestando o noso desexo de Paz, da Paz que nos trae Xesús.

Teremos un pequeno ensaio de músicos e coros ás 15.00h na Delegación de Catequese.

Comparte esta invitación e participa!

Para calquera aclaración podes poñerte en contacto a través do WhatsApp da Delegación de Catequese no número 981581285.

 

Unídevos a esta sinxela iniciativa de esperanza!

Xuntos, iluminemos Compostela e o mundo coa luz da Paz

 

 

¿Quieres ver el videoclip oficial del Congreso de Vocaciones “¿Para quién soy?”?

Ya está disponible el videoclip oficial de la canción “¿Para quién soy?”, que será el himno del Congreso de Vocaciones 2025.

Esta canción fue compuesta por el grupo Hakuna Group Music, a petición de la Conferencia Episcopal Española (CEE), con motivo de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2021. Teniendo en cuenta que el título y el contenido coinciden con el lema oficial y la temática del Congreso, se ha decidido que sea la canción oficial.

Lo que sí se estrena es el videoclip, que se ha realizado teniendo en cuenta los objetivos del Congreso y en el que están representadas todas las vocaciones: laicos, sacerdotes, consagradas, familias, misioneros, etc., subrayando la respuesta que cada bautizado debe dar a la llamada de Dios, configurando la “Asamblea de llamados para la misión”. En definitiva, “¿Para quién soy?”, servirá como un himno que inspire a los participantes a reflexionar sobre su vocación y a responder con generosidad a la llamada de Dios.

El videoclip ha sido grabado y editado por la productora audiovisual Ideamiló. El Servicio de Pastoral Vocacional, que se está ocupando de organizar este Congreso, agradece al grupo Hakuna Music la cesión de todos los derechos de manera desinteresada; al seminario mayor de Madrid haber acogido la grabación en sus instalaciones; y a los jóvenes, familias, mayores, religiosas y sacerdotes que han prestado su tiempo y su imagen para hacer posible esta grabación.

 

 

Congreso de Vocaciones, en Madrid, del 7 al 9 de febrero

El Congreso de Vocaciones: «¿Para quién soy? Asamblea de llamados para la misión» tendrá lugar en Madrid el fin de semana del 7 al 9 de febrero de 2025. El Pabellón Madrid-Arena será la sede de este evento que va a reunir a más de 3.400 personas de diversas realidades de la iglesia: diócesis, movimientos, congregaciones, institutos seculares, etc.

El objetivo principal del Congreso es aunar a la Iglesia que camina en nuestro país para reflexionar sobre la vocación-llamada y la misión de cada bautizado. A través de talleres, conferencias, celebraciones y actividades, los participantes podrán profundizar en su
llamado personal y en cómo pueden contribuir a la misión de la Iglesia en el mundo.

Como actividades destacadas se están organizando talleres de experiencias enfocados en los cuatro itinerarios del Congreso: Palabra, Comunidad, Sujeto y Misión; conferencias y espacios dedicados a la oración y la reflexión personal y comunitaria. Todo orientado a que sea un momento de renovación y de fortalecimiento de la iglesia en España.

Para más información, se puede visitar la web oficial  www.paraquiensoy.com

 

También te puede interesar:

 

Fuente: conferenciaepiscopal.es

Exposición de un belén de Playmóbil de Manos Unidas en Santiago

Manos Unidas de Santiago de Compostela organizan una exposición de un belén de Playmóbil, como parte de las actividades de Nadal Solidario, una iniciativa destinada a promover la solidaridad y el espíritu navideño. El belén, compuesto por miles de piezas de Playmóbil, ofrece una recreación detallada de la Natividad y otros escenarios navideños.

La exposición se encuentra en la Rúa Alfredo Brañas 2 en Santiago de Compostela, y estará abierta hasta el 5 de enero, en horario de 10:30 a 13:30 y de 17:00 a 20:00 horas.

Esta exposición fue visitada por el arzobispo de Santiago, Mons. Francisco Prieto, el pasado lunes 16 de diciembre.

 

 

 

Exposición de Belenes en Santiago | Iglesia-Convento del Carmen – Iglesia de San Agustín

Esta Navidad acércate a visitar los belenes que están expuestos en la Iglesia-Convento del Carmen y en la Iglesia de San Agustín en Santiago de Compostela.

Seguro que lo disfrutarás.

Los horarios aparecen en el cartel :

 

Fuente: pastoralsantiago.org

Materiales para la Jornada de la Sagrada Familia 2024

La Iglesia celebra el domingo 29 de diciembre la Jornada de la Sagrada Familia con el lema “Familia, fuente de esperanza”. 

La Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida es la encargada de elaborar los materiales para este día, que incluyen un folleto para orar en familia esta Navidad.

 

Carteles en castellano y gallego

Otros materiales de la Jornada de la Sagrada Familia

FOLLETO ORAR EN FAMILIA EN NAVIDAD 2024

 

ESTAMPA (en castellano)
ESTAMPA (en galego)

 

SUBSIDIO LITÚRIGICO para el monitor

 

 ¿Qué dicen los obispos?

Esta Jornada se celebra recién iniciado, el 24 de diciembre, el jubileo de la Esperanza y los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida proponen este jubileo “como una oportunidad de redescubrir el don de la esperanza en la vida familiar, ya que nos trae una sobreabundancia de gracia”.

La familia, comunidad que une persona y sociedad

“En medio de una transformación profunda que puede afectar no solo a la sociedad, sino también al corazón de las personas”, los obispos señalan a la familia como «comunidad que une persona y sociedad” y “un lugar de encuentro y apertura, donde se vive la reciprocidad, el amor y la fecundidad”.

En la familia la persona, además de como individuo, se forma “como miembro de una comunidad que camina hacia Dios y hacia los demás”. Aprendemos, continúan los obispos en su mensaje, “que «no es bueno que el hombre esté solo» (Gen 2,18) y que nuestra identidad se construye en la relación con los otros”. Esta verdad, puntualizan, “se convierte en una fuente de esperanza en una sociedad herida por el aislamiento, la soledad y la ruptura de los lazos comunitarios” porque “la familia es la primera y fundamental estructura en la que se aprende el sentido de la solidaridad, la gratuidad y el cuidado del otro. Allí donde el amor es verdadero y se comparte, surge la esperanza”.

En este sentido, los obispos proponen la vivencia del año jubilar como una “invitación a fortalecer los lazos de amor en nuestras relaciones y a reconocer la dignidad de cada persona, especialmente en un momento en que las dinámicas sociales pueden llevar a la división y al desencuentro”. La familia cristiana “es llamada a ser testigo de esta misericordia divina, que no se cansa de perdonar y de renovar todas las cosas. En este tiempo de gracia, es fundamental que nos esforcemos por restaurar la confianza y el respeto mutuo, comenzando por el seno del hogar”.

¡No perdamos la esperanza!

Los obispos también tienen una palabra “especial” para las familias que pasan por momentos de prueba, quienes sufren la enfermedad, la pérdida de seres queridos, la pobreza o la incomprensión. A ellos, particularmente, los exhortan para que ¡No perdamos la esperanza! El Señor camina a nuestro lado y renueva su promesa de vida abundante”.

El mensaje concluye pidiendo a la Sagrada Familia de Nazaret que interceda por todas nuestras familias, “para que seamos fuente de esperanza y luz en un mundo que tanto lo necesita. Que el año jubilar que comenzamos sea un tiempo de gracia que nos permita redescubrir la belleza del amor familiar y la alegría de ser «peregrinos de esperanza» en el camino hacia el reino de Dios”.

 

MENSAJE de los OBISPOS en la JORNADA DE LA SAGRADA FAMILIA 2024

 

Fuente: conferenciaepiscopal.es

Navidad | Cáritas anima a cuidar a quienes viven en la soledad, el dolor o la pobreza

Campaña en un contexto social marcado por la desesperanza: “Navidad también es estar cerca de quien nos necesita”

 

Un mensaje para  expresar cercanía y cuidado a quienes más lo necesitan y hacer  posible el milagro de la Navidad.

La Navidad marca un punto de inflexión en nuestras vidas más allá de las creencias religiosas. El marketing navideño visible desde hace varios días, y la explosión de bondad y generosidad que se ha movilizado frente a la DANA, nos sitúan en un tiempo de Navidad anticipado. Sin hacernos del todo conscientes, hemos sido testigos del nacimiento de Dios en cada brote de donación, de entrega y de solidaridad.

Los cristianos celebramos que Dios nace y sigue naciendo en medio de nuestra realidad, sea cual sea, como uno más de nosotros, y nos muestra su amor incondicional a través de millones de gestos que anuncian vida y esperanza para la humanidad.

El milagro de la Navidad

En este tiempo, Cáritas lanza su tradicional campaña con el lema “Navidad también es estar cerca de quien nos necesita”. Con este mensaje, Cáritas quiere recordar que, cuando expresamos cercanía y cuidado a quienes más lo necesitan, hacemos posible el milagro de la Navidad. Se trata de una invitación universal para creyentes y no creyentes porque ante el dolor, la pobreza y el sufrimiento humano todas las personas tenemos capacidad de inquietarnos y de conmovernos. Somos conscientes de que vivimos tiempos complejos en los que se hace difícil mantener la esperanza a flote. La tragedia causada por la DANA nos duele; la amenaza del olvido ante el caos provocado a tantas familias por las inundaciones planea sobre nuestras conciencias; las guerras en Ucrania y Gaza nos desasosiegan, quizás con más intensidad que otros conflictos por la cercanía; el éxodo de personas cada vez más jóvenes que llegan a nuestras islas y costas nos desarman las respuestas; la desesperación de no tener vivienda, ni trabajo, ni perspectiva de un futuro digno que viven tantas personas y, en especial, los jóvenes de nuestro país, ahogan de impotencia nuestro anhelo de esperanza, y pueden convertir esta Navidad en una auténtica “cuesta de enero”.

La labor que realiza Cáritas a través de todas las personas que participan de miles de formas en todos sus proyectos e iniciativas, dan fe de que la esperanza es el horizonte que nos salva de la mediocridad, la indiferencia o la impotencia ante el dolor que no podemos evitar y apenas restaurar. Se trata de una esperanza activa y comprometida que se conjuga con tres verbos: estar, permanecer y acompañar. Son tres acciones que nos sitúan en la lógica de un Dios que se hace presente en pleno siglo XXI, de la misma forma que lo hizo hace más de 2.000 años: en el lugar de los márgenes, en la oscuridad de la pobreza y la impotencia, en la sombra de lo que parece no importarle a nadie. Vivamos esta Navidad no porque toca, sino porque tenemos una nueva oportunidad para hacer posible la esperanza que nace del amor gratuito y generoso del que estamos hechos.

Camino a la esperanza

En Navidad no sólo se consume más, sino que también se comparte mucho más. La Campaña de Navidad es, junto a la del Día de Caridad (Corpus Christi), una de las dos ocasiones del año en las que Cáritas lanza a la sociedad una invitación expresa a la colaboración económica para sostener el trabajo que realizan las 70 Cáritas Diocesanas, entre ellas la de Santiago de Compostela, de todo el país.

La colaboración privada es uno de los pilares que permiten a Cáritas llevar a cabo su misión y estar cerca de las personas que más lo necesitan, las personas en situación de mayor pobreza y vulnerabilidad dentro y fuera de nuestro país. Esto es posible gracias a la generosidad de socios, donantes y colaboradores privados que han aportado más de 327 millones de euros, lo que supone el 67% del total de los recursos invertidos el año pasado. Este apoyo nos ayuda a transformar la pobreza en oportunidades y convertir la esperanza en iniciativas concretas que proyectan cercanía y cuidado hacia las personas. Aprovechemos la oportunidad de vivir una Navidad mejor, más cercana a quienes nos necesitan, más generosa y solidaria, porque quizás sea la única forma de construir y hacer real la esperanza.

 

 

«Una Iglesia sinodal, una misión renovada» | Carta Pastoral de nuestro arzobispo D. Francisco para este Adviento 2024.

Ya ha empezado el adviento y nuestro arzobispo, don Francisco, nos ha escrito a todos los diocesanos una carta pastoral titulada: “Una Iglesia sinodal, una misión renovada. Adviento 2024“, donde nos llama a una «misión renovada» en la Iglesia, basada en la sinodalidad y la evangelización.

El arzobispo destaca el papel esencial que tiene el Espíritu Santo en este proceso de renovación, señalando que «el Espíritu Santo infundido por el Padre» impulsará a la Iglesia en el camino de la conversión pastoral y misionera. Un proceso que implica una «profunda transformación de las mentalidades, actitudes y estructuras eclesiales».

La carta pastoral enfatiza la necesidad de abrazar la sinodalidad, un camino que busca hacer a la Iglesia «más participativa y misionera» . Nuestro arzobispo nos invita a dejar atrás «la cómoda actitud del espectador escéptico» y las excusas del «siempre se ha hecho así» para avanzar hacia una Iglesia donde todos nos sentamos corresponsables de la misión evangelizadora.

Para el Arzobispo, la misión renovada debe estar «en y desde Cristo». Nos propone tres «leyes» para guiar esta misión: La «ley de la expropiación»: Dejar de hablar en nombre propio y hacerlo en nombre de Cristo y la Iglesia. La «ley de la semilla de mostaza»: Transcender la consciencia de pertenecer a Cristo y a su Cuerpo (la Iglesia). Y la «ley del germen de trigo»: Reconocer que no se ven los resultados inmediatos, y recordando siempre que la ley de los grandes números no es la ley del Evangelio.

En esta carta pastoral, don Francisco también subraya la importancia del encuentro personal con Cristo como base de la misión, citando al Papa Benedicto XVI, quien recordaba que la fe no se puede quedar en un bonito propósito. y añade: «Sólo evangeliza quien se ha dejado evangelizar. No se puede transmitir lo que no se cree y lo que no se vive».

El Arzobispo continúa haciéndonos una llamada a la unidad y a la acción. Reconoce que el camino sinodal requiere una profunda comunión entre los hijos e hijas de Dios, y nos pide «aunar criterios, puntos de vista y acciones en la evangelización» para responder a la fragmentación.

Mons. Francisco Prieto concluye su carta pastoral con un mensaje de esperanza. Afirma que la Iglesia en Santiago de Compostela ha de ser un «oasis de esperanza» donde la vida nueva del Evangelio sea accesible a todos. Nos anima a no sucumbir al pesimismo y a «acoger con responsabilidad la verdadera renovación que nos lleva, como Iglesia, al corazón del Evangelio para convertirnos en evangelizadores con Espíritu».

 


Texto íntegro:

 

Os infundiré un espíritu nuevo (Ez 36,26)

Una Iglesia sinodal, una misión renovada

Adviento 2024

 

A todos los fieles de la Iglesia que peregrina en Santiago de Compostela

Como el pueblo de Israel en el exilio recibía una palabra de aliento, el tiempo de Adviento se nos da como un tiempo de gracia que alienta una renovada esperanza: las promesas de Dios a su pueblo no pueden fallar. El profeta Ezequiel (s. VI aC) llama a la conversión y a la esperanza: Dios en persona apacentará a su pueblo, tanto el que vive en el destierro babilónico como el que permaneció en Judá, y le ofrecerá una alianza nueva y definitiva (cf. Ez 34). En los tiempos nuevos y esperados el pueblo de Dios recibirá del Señor un corazón nuevo y un espíritu nuevo: el corazón del pueblo, el corazón de cada uno de nosotros – “lo que me distingue, me configura en mi identidad espiritual y me pone en comunión con las demás personas”[1] – será renovado por el Señor para palpitar conforme a su voluntad de vida y libertad (corazón de carne) frente a las pétreas actitudes que nos paralizan en lamentos y quejas (corazón de piedra) (cf. Ez 36,26b). Un espíritu nuevo, el espíritu de Dios que será infundido a todo el pueblo, no como mera moda o novedad, sino como don que viene de lo alto, anticipo de la filiación y fraternidad realizadas en Cristo: “Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abba, Padre!»” (Gal 4,6; cf. Rom 8,26; DN 76).

El Espíritu infundido por el Señor “nos impulsa a avanzar juntos en el camino de la conversión pastoral y misionera, que implica una profunda transformación de las mentalidades, actitudes y estructuras eclesiales”[2]. ¿Cómo superar nuestras resistencias, personales y comunitarias al cambio, asumiendo la lógica del Evangelio y dejando de lado las rutinas que nos impiden responder con creatividad y valentía a los desafíos actuales? El Espíritu nos dispone a una permanente conversión del corazón para hacer de todos nosotros piedras vivas de un edificio espiritual (cf. 1 Pe 2,5; LG 6): la Iglesia que se edifica “como un hogar acogedor, como un sacramento de encuentro y salvación, una escuela de comunión para todos los hijos e hijas de Dios” (DF Sínodo Sinodalidad 115).

Con la efusión del Espíritu comienza la nueva creación y nace un pueblo de discípulos misioneros (cf. Jn 20,21-22): “En todos los bautizados, desde el primero hasta el último, actúa la fuerza santificadora del Espíritu que impulsa a evangelizar. El Pueblo de Dios es santo por esta unción que lo hace infalible in credendo. Esto significa que cuando cree no se equivoca, aunque no encuentre palabras para explicar su fe. El Espíritu lo guía en la verdad y lo conduce a la salvación” (EG 119). Y aunque decimos en primera persona, creo, esto sólo es posible porque se forma parte de una gran comunión, porque también se dice creemos (cf. Lumen Fidei 39). Ahí reside ese instinto de fe (sensus fidei), en la totalidad de los fieles, de todo el pueblo de Dios, no en mi “yo” solitario que afirmar creer, sino el nosotros creemos pronunciado sinfónicamente por cada uno al decir creo: “En virtud del Bautismo «el pueblo santo de Dios participa de la función profética de Cristo, dando testimonio vivo de Él sobre todo con una vida de fe y de caridad» (LG 12). Gracias a la unción del Espíritu Santo recibida en el Bautismo (cf. 1 Jn 2,20.27), todos los creyentes poseen un instinto para la verdad del Evangelio, llamado sensus fidei” (DF Sínodo Sinodalidad 22).

  • Una misión sinodal

Cada miembro del pueblo de Dios nos convertimos en discípulos misioneros (cf. EG 120). Todos somos llamados a ofrecer a los demás el testimonio explícito del amor salvífico del Señor, a pesar de nuestras imperfecciones y limitaciones, y, por ello, no podemos olvidar que también todos estamos llamados a crecer como evangelizadores, lo que implica un compromiso por formarnos y profundizar nuestro amor al Señor y nuestro testimonio del Evangelio (cf. EG 121): “La misión es un estímulo constante para no quedarse en la mediocridad y para seguir creciendo. El testimonio de fe que todo cristiano está llamado a ofrecer implica decir como san Pablo: «No es que lo tenga ya conseguido o que ya sea perfecto, sino que continúo mi carrera […] y me lanzo a lo que está por delante» (Flp 3,12-13)” (EG 121).

En el plural sinfónico con el profesamos, celebramos y vivimos la fe, somos convocados a ser una comunidad diocesana que acoge la sinodalidad como “un camino de renovación espiritual y de reforma estructural para hacer a la Iglesia más participativa y misionera, es decir, para hacerla más capaz de caminar con cada hombre y mujer irradiando la luz de Cristo” (DF Sínodo Sinodalidad 24). Recientemente hemos constituido y renovado los diversos organismos de sinodalidad y comunión en nuestra diócesis: Consejo Presbiteral, Consejo de Asuntos Económicos, Consejo Pastoral Diocesano y Colegio de Arciprestes y Vicearciprestes. Su constitución es, ante todo, una llamada, más que un mero proceso normativo, a vivir de modo efectivo y comprometido la corresponsabilidad eclesial: las estructuras sirven si canalizan y sostienen procesos de conversión personal y pastoral; las rutas y programas de acción pastoral no pueden quedarse en la retórica de los buenos propósitos o en la cómoda actitud del espectador escéptico. Una vez más, debemos dejar atrás la rémora del “siempre se ha hecho así” o del “habriqueísmo”, excusas y lastre de la vida pastoral.

Todo se refiere a la única misión que Cristo ha encomendado a la Iglesia: anunciar el Evangelio a todas las naciones (cf. Mt 28,19-20; Mc 16,15-16). Evangelizar es “la misión esencial de la Iglesia […] es la gracia y la vocación propia de la Iglesia, su identidad profunda” (EN 14). Por eso, “sinodalidad y misión están íntimamente ligadas: la misión ilumina la sinodalidad y la sinodalidad impulsa a la misión” (DF Sínodo Sinodalidad 32). Caminar juntos y en misión como Iglesia diocesana requiere docilidad a la acción del Espíritu y escucha de la Palabra de Dios, contemplación, silencio y conversión del corazón. Así sabremos acoger con gratitud y humildad la variedad de dones y tareas distribuidos por el Espíritu Santo para el servicio del único Señor (cf. 1 Co 12,4-5) en esta Iglesia de Santiago. Sin ambiciones ni envidias, ni deseos de dominio o control, sin afán de señalar ni generar espacios excluyentes, cultivando, ante todo, los mismos sentimientos de Cristo Jesús, que “se despojó de sí mismo asumiendo la condición de siervo” (Flp 2,7). La fecundidad que obra el Espíritu se percibe cuando la vida de la Iglesia está marcada por la unidad y la armonía en la pluriformidad (DF Sínodo Sinodalidad 43). Una de las expresiones más genuinas de la comunión es la aceptación sincera de la diversidad de carismas y realidades que vertebran la vida de nuestras parroquias y comunidades diocesanas. Precisamos adquirir una espiritualidad de la comunión… “rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias. No nos hagamos ilusiones: sin este camino espiritual, de poco servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras de comunión más que sus modos de expresión y crecimiento”[3].

  • Una misión renovada en y desde Cristo

Inspirados por el Evangelio, os quisiera proponer a modo de hoja de ruta, tres “leyes evangelizadoras” que nos pueden ayudar a caminar por las sendas de una misión renovada. La primera sería la “ley de la expropiación”, es decir, no hablar en nombre propio sino en nombre de Cristo y de la Iglesia, manteniéndonos firme en el hecho de que “evangelizar no es simplemente una forma de hablar, sino una forma de vivir”: a saber, la clara consciencia de pertenecer a Cristo y a su Cuerpo (la Iglesia) que transciende el propio yo; la segunda es la “ley de la semilla de mostaza”, es decir, la valentía de evangelizar con paciencia y perseverancia, sin pretender obtener resultados inmediatos, y recordando siempre que la ley de los grandes números no es la ley del Evangelio. Y finalmente la “ley del germen de trigo”, es decir, saber que para dar la vida debemos morir a nosotros mismos, debemos aceptar la lógica de la cruz.

Sólo podremos acoger con espíritu nuevo estas actitudes evangelizadoras si reconocemos que el Espíritu es el verdadero protagonista de toda evangelización, porque es el Espíritu quien hace viva la memoria de Jesús, el Evangelio encarnado del Padre; es el que nos lleva a la verdad completa, el que suscita en nosotros –como un gran don- la fe; es el Espíritu quien convierte, quien ora, quien crea comunión: “El Espíritu Santo, por quien la voz del Evangelio resuena viva en la Iglesia, y por ella en el mundo, va induciendo a los creyentes en la verdad entera, y hace que la palabra de Cristo habite en ellos abundantemente (cf. Col 3,16)” (DV 8).

La evangelización solo es posible en la fuerza de lo alto, en la fuerza del Espíritu Santo (cf. Lc 24,27-29; Hch 1,8). El Espíritu Santo guía la misión. Él es el que una y otra vez abre nuevas puertas (cf. Hch 16,6-8; 2 Cor 2,12). Solo si la Iglesia en Santiago está colmada del Espíritu Santo será capaz de ser misionera y evangelizadora.

Redescubrir la alegría y la belleza de creer y encontrar un nuevo entusiasmo en la comunicación de la fe, como nos recordaba el papa Benedicto XVI, se puede quedar en un bonito propósito si cada creyente no acogemos en nosotros la vida nueva que el Padre nos da en Cristo por el Espíritu, o sea, la santidad, la vida nueva de cada cristiano[4]. Sólo evangeliza quien se ha dejado evangelizar. No se puede transmitir lo que no se cree y lo que no se vive. Es necesario que una misión renovada esté acreditada por la propia conducta de vida, por la credibilidad personal y comunitaria de una vida modelada por el Evangelio: “creí, por eso hablé” (2 Cor 4,13).

Pongámonos como Iglesia diocesana a la escucha de Jesús, pongamos al Señor en el centro, que nos invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4,14). Entonces ni la sal de la vida cristiana se volverá sosa ni la luz de Cristo en el creyente se apagará (cf Mt 5,13-16). Por ello, es preciso redescubrir el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios y con el Pan de la Vida (cf. Porta fidei 3) para seguir nutriendo la experiencia de un amor, el de Dios, que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y de gozo, y que nos abre el corazón y la mente para acoger la invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos (cf. Porta fidei 7).

La experiencia de Jesucristo ha de ser vivida en la comunidad de la fe, en la que hemos de superar la tentación de creer sin pertenecer, porque un cristiano solo y solitario no es cristiano. Hay que ser cristianos concretos: no se puede perdurar en el aislamiento y en la distancia con los demás creyentes. Y la Iglesia, en sus diversas comunidades, es el espacio ofrecido por Cristo para este encuentro. De aquí deriva la necesidad de que estas comunidades eclesiales sean acogedoras, espacios en donde todos se encuentren “como en casa”. Como nos recuerda el papa Francisco, “no se debería pensar en esta misión de comunicar a Cristo como si fuera solamente algo entre él y yo. Se vive en comunión con la propia comunidad y con la Iglesia. Si nos alejamos de la comunidad, también nos iremos alejando de Jesús. Si la olvidamos y no nos preocupamos por ella, nuestra amistad con Jesús se irá enfriando” (DN 212).

  • La diakonía, lenguaje de una misión renovada

La misión de Jesús debería transparentarse en la nuestra. Y la misión de Jesús era, sobre todo, diaconía de amor hacia los más necesitados: “he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). La diaconía de la fe (beber y ofrecer el agua viva; cf. la samaritana: Jn 4,5-42) debe ser de aquella “fe que actúa en la caridad” (Gal 5,6) (acoger y curar al herido; cf. el samaritano: Lc 10,25-37). Por eso, los apelativos samaritano (diaconía de la caridad) y samaritana (diaconía de la fe) se han convertido, por muchas razones y por lo que implican, para la Iglesia y para cada cristiano, en los sustantivos imprescindibles de nuestra identidad y misión.

La diaconía es el lenguaje que, más que con palabras, se expresa, desde la gratuidad, en las obras de fraternidad, de cercanía y de ayuda a las personas en sus necesidades espirituales y materiales. Una diaconía que nos pide alzar la voz sin miedo en defensa de quienes están sufriendo, hoy, muy graves injusticias, víctimas de las guerras, de la trata, de la violencia, de la falta de un trabajo digno y seguro. No perdamos una mirada y sensibilidad evangélicas ante la necesaria acogida e integración de las personas migradas: es inaceptable utilizar a los migrantes o refugiados como arma política, cuando ya acumulan el dolor por el desarraigo y el abuso de las mafias. Han de ser acogidos desde la legalidad y en fraternidad. En nuestras palabras y gestos debe oírse aquella pregunta de Jesús al ciego Bartimeo: “¿Qué quieres que haga por ti?” (Mc 10, 51). El prójimo siempre tiene rostro concreto y allí el Señor nos espera: los damnificados por la reciente DANA que asoló tantos pueblos y tantas vidas; la dificultad en el acceso a la vivienda de jóvenes y familias; la lacra del paro juvenil o de las adicciones que tanto esclavizan la libertad y la dignidad de las personas.

Precisamos una esperanza encarnada y comprometida que nos permita recuperar una vida en la que vivir sea más que sobrevivir[5].

  • Una misión compartida

Para proclamar con fecundidad el Evangelio se requiere una profunda comunión entre los hijos e hijas de Dios en la Iglesia local. Ese es el signo distintivo que hace creíble y eficaz el anuncio: “Os doy un mandamiento nuevo; que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros” (Jn 13,34-35).

Es necesario aunar criterios, puntos de vistas y acciones en la evangelización para responder así a los desafíos que hemos de afrontar y para evitar el riesgo de la dispersión y de la fragmentación. Pidamos como don y asumamos como compromiso un clima de comunión que permita ver con un espíritu diferente los desafíos del presente. Se trata de generar unidad, no uniformidad.

Una sinfonía de actitudes y compromisos, basados en la “cercanía, apertura al diálogo, paciencia, y una acogida cordial que no condena” (EG 165) y atentos al otro, reconocido como prójimo, para que no se imponga la verdad y se apele a la libertad (EG 165). Actuar con humildad y respeto cuando evangelizamos, transmitiendo un “anuncio que se comparte con una actitud humilde y testimonial de quien siempre sabe aprender, con la conciencia de que ese mensaje es tan rico y tan profundo que siempre nos supera” (EG 128). Se trata de aprender de la situación vital del interlocutor y aprender de la eficacia y grandeza del mismo mensaje del cual uno es humilde portador. Mostremos, desde una comunicación alegre y vital, con unas notas de alegría, estímulo, vitalidad (cf. EG 165), que somos capaces de reconocer en la vida diocesana una pluralidad de formas y de creatividades: “No hay que pensar que el anuncio evangélico deba transmitirse siempre con determinadas fórmulas aprendidas, o con palabras precisas que expresen un contenido absolutamente invariable. Se transmite de formas tan diversas que sería imposible describirlas o catalogarlas, donde el Pueblo de Dios, con sus innumerables gestos y signos, es sujeto colectivo” (EG 129).

Reconocer la necesidad de un cambio de perspectiva, de una verdadera conversión, obra del Espíritu que nos unge: estar a la escucha. Porque más que analizar el hombre y la sociedad, escuchemos lo que nos quiere decir el hombre de hoy: qué vive, qué espera, que piensa de Dios, de la fe, de la Iglesia, de sí mismo… Así evitaremos estar los mismos con los mismos. Es un cambio de mentalidad, de visión, de percepción de la realidad, que implica posteriormente una nueva forma de comportarse y ser en nuestras comunidades eclesiales y en la sociedad: “De la escucha profunda de las necesidades y de la fe de las personas con las que se encontraba [Jesús], brotaban palabras y gestos que renovaban sus vidas, abriendo el camino a relaciones restauradas. Jesús es el Mesías que «hace oír a los sordos y hablar a los mudos» (Mc 7,37). Nos pide a nosotros, sus discípulos, que nos comportemos de la misma manera y nos da, con la gracia del Espíritu Santo, la capacidad de hacerlo, modelando nuestro corazón según el suyo: sólo «el corazón hace posible cualquier vínculo auténtico, porque una relación que no se construye con el corazón es incapaz de superar la fragmentación del individualismo» (DN 17). Cuando escuchamos a nuestros hermanos, participamos de la actitud en la que Dios, en Jesucristo, sale al encuentro de cada uno” (DF Sínodo Sinodalidad 51).

 

Conclusión

En este tiempo apasionante, la Iglesia en Santiago de Compostela ha de ser un oasis de esperanza donde los cántaros secos de tantos hombres y mujeres sean colmados con el agua de la vida nueva del Evangelio y con la misericordia entrañable de Dios (cf. EG 81). ¡¡Es tiempo de pasión y audacia!! Hay que multiplicar y hacer accesibles a los seres humanos de hoy los pozos en los cuales sean invitados a saciar su sed, a experimentar un oasis en los desiertos de la vida, a encontrarse con Jesús.

Cuando fiamos todo a nuestras fuerzas y posibilidades solemos sucumbir al pesimismo y damos el empeño por perdido. ¿Cómo romper esta inercia? Todo lo que os comparto solo es posible a nivel personal, eclesial y pastoral si lo aceptamos, al mismo tiempo, como don y tarea. Porque sólo de Dios viene la vida nueva, la verdadera renovación que nos lleva, como Iglesia, al corazón del Evangelio para convertirnos en evangelizadores con Espíritu (cf. EG 262). Tenemos la responsabilidad de acoger ese don y hacerlo acontecimiento personal y comunitario para no convertir la vida pastoral en obligaciones simplemente soportadas.

Somos conscientes de que “llevamos un tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros” (2 Cor 4, 7). Y por eso, nunca debemos sentirnos aplastados, desesperados y abandonados (cf. 2 Cor 4,8). Debemos avivar la confianza en la misteriosa fecundidad del Espíritu que “viene en ayuda de nuestra debilidad” (Rm 8,26). No se resume todo en resultados y estadísticas. Como discípulos misioneros nuestra tarea es sembrar: la acción fecunda del Espíritu hará que no se pierda ningún trabajo, ningún esfuerzo, ninguna preocupación sincera y ninguna entrega generosa. Cada uno de los dones y carismas, las diferentes vocaciones eclesiales son expresiones diversas de la única llamada bautismal a la santidad y a la misión. Tienen su origen en la libertad del Espíritu Santo, y no son propiedad exclusiva de quienes los reciben y ejercen, ni pueden ser motivo de reivindicación para sí mismos o para un grupo.

El próximo Jubileo Romano de 2025 nos convoca a caminar en la esperanza en Cristo que no declina y que nos sostiene para seguir recorriendo los senderos de nuestras parroquias y fieles, de nuestras familias y comunidades, de los hombres y mujeres de estas tierras con los que la Iglesia en Santiago quiere compartir vida y plenitud evangélicas, el deseo y compromiso por una justicia y dignidad que edifiquen una sólida paz. Aguardo que podamos hacer juntos, en comunión, este camino que el Señor nos invita a recorrer. Ungidos por el Espíritu Santo, cuya presencia alentadora se sigue irradiando en los creyentes de esta Iglesia diocesana, abramos camino a la Esperanza que, de nuevo, se acerca a nosotros en este tiempo de Adviento[6]. María, Madre de la Esperanza, nos acompaña y ora con nosotros en esta gozosa espera.

 

Francisco José Prieto Fernández
Arzobispo de Santiago de Compostela

1 de diciembre de 2024
I Domingo de Adviento

 

[1] Francisco, Carta encíclica «Dilexit nos». Sobre el amor humano y divino del corazón de Jesucristo (=DN) (Roma, 24 de octubre de 2024) 14.

[2] XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Segunda sesión (2-27 octubre 2024), Por una Iglesia Sinodal: comunión, participación, misión. Documento final (DF Sínodo Sinodalidad) (26 octubre 2024), 14.

[3] Juan Pablo II, Novo Millennio Ineunte (Roma, 6 de enero de 2001) 43.

[4] Cf. Benedicto XVI, Porta fidei. Carta apostólica en forma de “motu proprio” con la que se convoca el Año de la fe (Roma, 11 de octubre de 2011) 7.

[5] Cf. Byung-Chul Han, El espíritu de la esperanza (Barcelona 2024).

[6] Francisco, Spes non confundit. Bula convocatoria del Jubileo ordinario del año 2025 (Roma, 9 de mayo de 2024) 3.

 

CARTA PASTORAL del ARZOBISPO D. FRANCISCO para el ADVIENTO 2024 (en PDF)
CARTA PASTORAL do ARCEBISPO D. FRANCISCO para o ADVENTO 2024 (galego, en PDF)

 

Fuente: archicompostela.org

 

Conmemoramos el 99 aniversario de la aparición de la Virgen a Sor Lucía en Pontevedra

El próximo 10 de diciembre, el Santuario de las Apariciones y la Basílica de Santa María en Pontevedra serán los escenarios de los actos religiosos para conmemorar el 99 aniversario de la aparición de la Virgen a Sor Lucía, la vidente de Fátima, en esta ciudad.

A las 12 horas, se iniciará la exposición del Santísimo y el rezo del rosario, seguido de una bendición general en el santuario. A las 18 horas, se celebrará una misa en el santuario, seguida de una procesión de antorchas por el centro histórico.

A partir de las 19.15 horas, la basílica acogerá una meditación y la Eucaristía, finalizando con una procesión desde Santa María al santuario.

Estamos todos invitados.

 

 

 

 

Vídeo del Papa. Diciembre 2024. Por los peregrinos de la esperanza: “La esperanza cristiana es un regalo de Dios que llena de alegría nuestra vida”.

 

Oremos para que este Jubileo nos fortalezca en la fe, nos ayude a reconocer a Cristo resucitado en medio de nuestras vidas, y nos transforme en peregrinos de la esperanza cristiana.

Papa Francisco – Diciembre 2024

 

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“Llenemos nuestro día a día con el don que Dios nos da de la esperanza y permitamos que a través de nosotros llegue a todos cuantos la buscan” (Papa Francisco)

 

 

En este último mes del año y a las puertas del Jubileo 2025, el Papa nos recuerda cuán vital es aferrarnos a la esperanza. “¡El mundo la necesita tanto!”. Y por eso, la intención de oración de Francisco, recogida en el Vídeo del Papa del mes de diciembre, no podía ser otra que invitarnos a ser peregrinos  de la “esperanza cristiana” en un mundo donde predominan la desesperación y la desconfianza. Demos gratis lo que hemos recibido gratis: “La esperanza cristiana es un regalo de Dios que llena de alegría nuestra vida». 

El Papa Francisco nos invita a buscar esos encuentros con Cristo que revitalizan nuestra existencia; nos anima a peregrinar desde la esperanza durante el próximo jubileo, para que sea un año de fortalecer nuestra fe.

En este vídeo, producido por la Red Mundial de Oración en colaboración con la Fondazione Pro Rete Mondiale di Preghiera del Papa y el Dicasterio para la Evangelización, Francisco nos anima a llenar los rincones con la esperanza de Cristo resucitado y a compartirla con quienes más la necesitan, ya que «la esperanza no defrauda nunca».

 

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La barca y el ancla

 

Durante el tiempo de la pandemia, durante la Statio Orbis en una plaza de San Pedro desierta, Francisco había utilizado la metáfora evangélica de la barca en medio de la tormenta, para recordar la fragilidad y el desconcierto de la humanidad frente a las grandes pruebas. En cierto sentido, en la intención de oración de este mes, el Santo Padre nos vuelve a poner en esa barca, pero para subrayar la importancia del ancla: “La esperanza es un ancla que vos la tirás con la cuerda y arraiga en la playa. Y nosotros tenemos que estar aferrados a la cuerda de la esperanza”.

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Siguiendo los pasos de Abraham

 

“La virtud de la esperanza nos da tanta fuerza para caminar en la vida”, dijo Francisco en la Audiencia General del 28 de diciembre de 2016 dedicada a la figura de Abraham, que, por un lado, no tiene “miedo de ver la realidad por lo que es” y, por otro lado, es capaz de “ir más allá de los razonamientos humanos, de la sabiduría y de la prudencia del mundo, más allá de lo que normalmente es considerado de sentido común, para creer en lo imposible”. Al igual que Abraham, también los protagonistas del Video del Papa de este mes se ponen en camino, partiendo de sus propias dificultades: las preocupaciones de una mujer frente a su despensa vacía, las dudas de una estudiante respecto a su futuro.

“Llenemos nuestro día a día con el don que Dios nos da de la esperanza y permitamos que a través de nosotros llegue a todos cuantos la buscan”, dice el Papa en el mensaje que acompaña su intención de oración. Y a los dos protagonistas del video les ocurre precisamente esto: ambas encuentran, en su camino, a unos “peregrinos de esperanza” que las acogen y las consuelan, invitándolas a unirse a su camino metafórico hacia la Puerta Santa, que permanecerá abierta durante todo el Jubileo.

Por ello, sigamos “esperando contra toda esperanza”, como hizo Abraham

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El Jubileo 2025, un llamado a caminar con esperanza

 

Precisamente el Jubileo 2025, cuyo tema es “Peregrinos de la esperanza”, será un tiempo de celebración y reflexión profunda. El también llamado “Año Santo” no es solo una etapa en el camino de la fe, sino también un llamado a reconocer a Cristo en lo cotidiano. En su carta al pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, monseñor Rino Fisichella, Francisco subrayó que la pandemia debilitó la esperanza en la sociedad y que “debemos mantener encendida la llama de la esperanza que nos ha sido dada”. En ese sentido, el Jubileo se presenta como una oportunidad para fortalecer esta esperanza y compartirla en un mundo que la necesita urgentemente.

El mismo Dicasterio ha colaborado con la Red Mundial de Oración del Papa en la realización del video de este mes, que – como explica el arzobispo Rino Fisichella – quiere transmitir un mensaje fundamental también a los jóvenes: “Estamos agradecidos por la oportunidad de apoyar al Santo Padre y la iniciativa del Video del Papa sobre la Esperanza en vista del Jubileo 2025. A pocos días de la apertura del primer Jubileo Ordinario del siglo XXI, recordamos el versículo del Salmo 27 que el Papa Francisco colocó al final de la Bula de convocatoria del Año Santo: Spes non confundit: «Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor» (Sal 27,14). Estas palabras son una invitación a no dejar que nos arrebaten nunca la esperanza, en ninguna controversia ni en ninguna dificultad particular de la vida, ni siquiera en la situación en la que se encuentra nuestro mundo, hoy herido por guerras, violencias y sufrimiento. Oremos para que, a través de este video, un medio de comunicación pensado para los jóvenes, llegue a todos el mensaje de que la esperanza no defrauda porque está fundada en el amor de Dios”.

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Un llamado a caminar juntos

 

El Padre Cristóbal Fones S.J., Director Internacional interino de la Red Mundial de Oración del Papa, reflexiona: “Con la apertura de la Puerta Santa al inicio del Jubileo 2025, el Papa nos muestra simbólicamente las muchas puertas que es necesario abrir, puertas para salir al encuentro de los demás y para dejar entrar a otros en nuestras vidas; puertas de libertad que se fundan en nuestra esperanza cristiana. Como discípulos de Jesús Resucitado, no vamos a la deriva en nuestro viaje de peregrinos, sino firmemente anclados a Él. Este Jubileo es una gran oportunidad para abrirnos con audacia a compartir la luz de la esperanza que nos trae la fe, especialmente con todos aquellos que, en medio de la inmediatez e incertidumbre en que vivimos, han perdido la capacidad de soñar”

 

 

 

 

 

Fuente: thepopevideo.org

15 de diciembre | Retiro de Adviento 2024 organizado por ACdP

El domingo 15 de diciembre tendrá lugar el RETIRO DE ADVIENTO organizado por la Asociación Católica de Propagandistas. Será en la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales de Santiago situada en la calle José María Suárez Núñez nº 1 desde las 10:15 a las 20:00 h. Será dirigido por el Vicario General, D. Andrés Fernández Farto junto con los consiliarios de la Asociación. 
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Es una jornada abierta para todos aquellos que quieren tener una experiencia de silencio y oración.
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Para más información e inscripciones, el teléfono de contacto es el 629 89 20 25. Es importante confirmar asistencia antes del día 11 de diciembre.
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