Papa Francisco en la Jornada de los Pobres: «la riqueza es lo que somos, no lo que tenemos»

«No hay fidelidad sin riesgo. En el Evangelio, los siervos buenos son los que arriesgan. No son cautelosos y precavidos, no guardan lo que han recibido, sino que lo emplean«, dijo el Papa en la homilía de la Santa Misa celebrada con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres, recordando que el bien, «si no se invierte, se pierde; porque la grandeza de nuestra vida no depende de cuánto acaparamos, sino de cuánto fruto damos«. En este sentido, el Santo Padre señaló que los pobres nos permiten enriquecernos en el amor, que es la mayor carencia que uno puede tener. Y nos invita a preguntarnos ¿qué puedo dar a los demás?, en lugar de plantearnos constantemente, ¿qué puedo comprar?

La mañana del 15 de noviembre, XXXIII domingo del tiempo ordinario, el Papa Francisco celebró la Misa en la Basílica de San Pedro en el marco de la IV Jornada Mundial de los Pobres que este año lleva como tema: «Tiende tu mano al pobre» (cf. Si 7,32).

El Santo Padre profundizó sobre el evangelio del día que narra la parábola de los talentos que Jesús cuenta a sus discípulos: un señor llama a sus siervos, les entrega a cada uno una serie de talentos, (una cantidad diferente según su capacidad) y luego, con el tiempo, les reclama qué es lo que han hecho con esas monedas entregadas. Francisco, divide, entonces, este relato en tres partes: «un comienzo, un desarrollo y un desenlace, que iluminan el principio, el núcleo y el final de nuestras vidas».

«En el comienzo todo inicia con un gran bien: el dueño no se guarda sus riquezas para sí mismo, sino que las da a los siervos; a uno cinco, a otro dos, a otro un talento, a cada cual según su capacidad», dijo el Pontífice recordando que también para nosotros empieza todo así:

«Con la gracia de Dios, que es Padre y ha puesto tanto bien en nuestras manos, confiando a cada uno talentos diferentes. Somos portadores de una gran riqueza, que no depende de cuánto poseamos, sino de lo que somos: de la vida que hemos recibido, del bien que hay en nosotros, de la belleza irreemplazable que Dios nos ha dado, porque somos hechos a su imagen, cada uno de nosotros es precioso a sus ojos, único e insustituible en la historia».

Luego llegamos al centro de la parábola – continuó reflexionando Francisco- que es el trabajo de los sirvientes, es decir, el servicio.

El servicio es también obra nuestra, el esfuerzo que hace fructificar nuestros talentos y da sentido a la vida: de hecho, no sirve para vivir el que no vive para servir.

Y para lograr esto, el Papa señaló que es fundamental seguir el ejemplo de San Pablo que «nos invita a enfrentar la realidad y a no dejarnos llevar por la indiferencia«.

«¿Pero cuál es el estilo de servicio?» – se interrogó el Obispo de Roma.

En el Evangelio, los siervos buenos son los que arriesgan. No son cautelosos y precavidos, no guardan lo que han recibido, sino que lo emplean. Porque el bien, si no se invierte, se pierde; porque la grandeza de nuestra vida no depende de cuánto acaparamos, sino de cuánto fruto damos. Cuánta gente pasa su vida acumulando, pensando en estar bien en vez de hacer el bien. ¡Pero qué vacía es una vida que persigue las necesidades, sin mirar a los necesitados! Si tenemos dones, es para ser dones

Precisamente el señor de la parábola indica al siervo fiel el camino que hay que seguir para que los talentos recibidos den frutos: «Debías haber llevado mi dinero a los prestamistas, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses» (v. 27). A este punto, el Santo Padre nos plantea… «¿Quiénes son los “prestamistas” para nosotros, capaces de conseguir un interés duradero?».

Son los pobres: ellos nos garantizan un rédito eterno y ya desde ahora nos permiten enriquecernos en el amor. Porque la mayor pobreza que hay que combatir es nuestra carencia de amor«, afirmó Francisco haciendo hincapié en «El Libro de los Proverbios alaba a una mujer laboriosa en el amor, cuyo valor es mayor que el de las perlas: debemos imitar a esta mujer que, según el texto, «tiende sus brazos al pobre» (Pr 31,20). Extiende tu mano a los necesitados, en lugar de exigir lo que te falta: de este modo multiplicarás los talentos que has recibido

Llegando a la parte final de la parábola, el Papa subrayó las palabras del señor a sus siervos: «Habrá quien tenga abundancia y quien haya desperdiciado su vida y permanecerá siendo pobre (cf. v. 29)«.

Al final de la vida, en definitiva, se revelará la realidad: la apariencia del mundo se desvanecerá, según la cual el éxito, el poder y el dinero dan sentido a la existencia, mientras que el amor, lo que hemos dado, se revelará como la verdadera riqueza. Un gran Padre de la Iglesia escribió: «Así es como sucede en la vida: después de que la muerte ha llegado y el espectáculo ha terminado, todos se quitan la máscara de la riqueza y la pobreza y se van de este mundo. Y se los juzga sólo por sus obras, unos verdaderamente ricos, otros pobres» (S. Juan Crisóstomo, Discursos sobre el pobre Lázaro, II, 3). Si no queremos vivir pobremente, pidamos la gracia de ver a Jesús en los pobres, de servir a Jesús en los pobres

Al concluir su homilía, Francisco agradeció a todos los fieles siervos de Dios, «que no dan de qué hablar sobre ellos mismos, sino que viven así, sirviendo»:

«Pienso, por ejemplo, en D. Roberto Malgesini. Este sacerdote no hizo teorías; simplemente, vio a Jesús en los pobres y el sentido de la vida en el servicio. Enjugó las lágrimas con mansedumbre, en el nombre de Dios que consuela», dijo el Santo Padre concluyendo:

«En el comienzo de su día estaba la oración, para acoger el don de Dios; en el centro del día estaba la caridad, para hacer fructificar el amor recibido; en el final, un claro testimonio del Evangelio. Comprendió que tenía que tender su mano a los muchos pobres que encontraba diariamente porque veía a Jesús en cada uno de ellos. Pidamos la gracia de no ser cristianos de palabras, sino en los hechos. Para dar fruto, como Jesús desea».

 

 

Fuente: vaticannews.va

En la Jornada Mundial por los pobres, “tiende tu mano al pobre”

La Iglesia celebra el 15 de noviembre la IV Jornada Mundial de los Pobres. Una Jornada en la que el papa Francisco invita a toda la Iglesia a ser signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados.

Una oportunidad para recordar la predilección de Jesús por los pobres. Una invitación a mantener la mirada fija en quienes tienden sus manos clamando ayuda y pidiendo nuestra solidaridad. “Son nuestros hermanos y hermanas, creados y amados por el Padre celestial” recalcaba el Santo Padre en su mensaje para la I Jornada.

El 19 de noviembre de 2017 se celebró la primera Jornada Mundial de los Pobres. Cada año el Papa nos vuelve a llevar la mirada sobre esta realidad fundamental para la vida de la Iglesia, porque los pobres están y estarán siempre con nosotros (cf. Jn 12,8) para ayudarnos a acoger la compañía de Cristo en nuestra vida cotidiana.

Este año la Jornada Mundial por los Pobres se celebra en medio de una pandemia que ha zarandeado el mundo. Ha dejado al descubierto la fragilidad humana y ha puesto en crisis muchas certezas. Ha puesto nuevos rostros a la pobreza. Ha traído -escribe el Papa en su mensaje- dolor y muerte, desaliento y desconcierto. Pero también hemos visto como a nuestro alrededor se tendían muchas manos.

En este mensaje el Papa Francisco «Tiende tu mano al pobre» nos recuerda que «La comunidad cristiana está llamada a involucrarse en esta experiencia de compartir, con la conciencia de que no le está permitido delegarla a otros. Y para apoyar a los pobres es fundamental vivir la pobreza evangélica en primera persona. No podemos sentirnos “bien” cuando un miembro de la familia humana es dejado al margen y se convierte en una sombra. El grito silencioso de tantos pobres debe encontrar al pueblo de Dios en primera línea, siempre y en todas partes, para darles voz, defenderlos y solidarizarse con ellos ante tanta hipocresía y tantas promesas incumplidas, e invitarlos a participar en la vida de la comunidad.» 

También nuestro arzobispo D. Julián se ha unido a esta iniciativa y nos escribe una Carta Pastoral a todos los diocesanos. En esta carta, que tiene por lema «Los pobres, luz del Evangelio en nuestro camino», monseñor Julián Barrio asegura que “hay una pobreza visible en las calles y hay otra que permanece oculta entre las paredes de los hogares» y que «nuestra actitud no debe ser la pasividad y la inactividad sino tender la mano al pobre, que significa, como nos dice el Papa, invitarnos a la responsabilidad y es un compromiso directo de todos aquellos que se sienten parte del mismo destino, llevando las cargas de los más débiles, y dejándose conmover por la pobreza de la que a menudo somos también cómplices» y añade que «hay que pasar de una política “hacia” los pobres a una política “con” y “de” los pobres”

 

En los siguientes enlaces se facilitan algunos materiales para reflexionar y preparar esta Jornada:



Galería de fotos:

 

 

 

Fuentes (texto y fotos): Conferenciaepiscopal.es y archicompostela.es

 

«Enciende tu compromiso». Súmate a la luz de las «24 horas» de Manos Unidas.

Aunque este año pasemos circunstancias muy difíciles por la pandemia, debemos recobrar la fe en la humanidad y pensar que, entre todos, podemos hacer de este planeta un lugar mejor. Y todo esto no impedirá que, con la participación de todos, las “24 horas” de Manos Unidas se conviertan, un año más, en un momento en el que volver a demostrar que la solidaridad sigue siendo una realidad en este mundo. Y que esta luz que cada año surge de esta iniciativa sirva, más que nunca, como símbolo de esperanza, de unión entre personas y pueblos, de solidaridad y de fraternidad.

El próximo 14 de noviembre, ENCIENDE TU COMPROMISO.

 

 

Manos Unidas “ilumina” cada año la vida de millones de personas en los países del Sur, a través de los casi 600 proyectos de desarrollo que apoya en 57 países. Y cada año, desde 2013, crea también un “canal virtual” para que esa luz de desarrollo viaje de Norte a Sur. Son las “24 horas” de Manos Unidas.

 

Bajo el lema “Enciende tu compromiso», el próximo día 14 de noviembre, a partir de las ocho de la tarde (20:00h), tendrá lugar la VIII edición de esta iniciativa de sensibilización, que se desarrollará con un objetivo claro: crear un halo de luz virtual que ilumine el mundo para acabar, juntos, con las “partes ensombrecidas” causadas por el hambre, las desigualdades y las injusticias que siguen existiendo.

Una edición marcada por la pandemia que sufre el mundo desde comienzos de 2020 cuyas cifras se están volviendo a recrudecer estos días.  La Covid-19 ha cambiado nuestras vidas, nos ha apartado de nuestros seres queridos, ha oscurecido un año con cifras de contagios y muertes. Pero si en el Norte sus consecuencias han sido, y siguen siendo, muy graves, en los países del Sur han supuesto un mazazo añadido a su ya dramática situación.

Por eso, este año más que nunca, Manos Unidas quiere que la luz que cada año surge de la Campaña “24 horas” sirva como símbolo de esperanza, de unión entre personas y pueblos, de solidaridad y fraternidad.

Enciende la llama

 

Una luz que nace de lo que, desde hace ya ocho ediciones, se conoce como Enciende la Llama: el hilo conductor y la seña de identidad de esta iniciativa. Una acción sencilla, accesible a todos, que mediante un sencillo gesto busca ofrecer a la sociedad la forma de mostrar, de manera activa, su solidaridad con los países del Sur y con las personas que en ellos viven.

 

Una foto con una vela encendida, este año, más que nunca,

puede convertirse en un símbolo de la esperanza en un mundo mejor.

 

Cientos de luces que, juntas, llevarán la luz de la solidaridad, de forma virtual, a aquellas zonas del mundo que no solo padecen la pandemia del coronavirus, sino tremendas situaciones de pobreza, hambre, conflictos armados, desplazamientos forzados… Y la llevarán, como ya ocurrió en ediciones anteriores, no solo de Norte a Sur, sino de Sur a Norte, entre países de los cinco continentes, en una ola que “contagiará” unión, compromiso, solidaridad y la esperanza en un mundo mejor.

¿Cómo participar?

 

Cualquier persona puede sumarse a la VIII edición de las “24 horas” de Manos Unidas con su foto para “Enciende la Llama” de dos formas distintas:

  • Enviando la foto antes del 5 de noviembre por correo electrónico a enciendelallama@manosunidas.org, indicando procedencia.
  • Subiéndola a sus redes sociales ÚNICAMENTE entre las 20 horas del sábado 14 de noviembre y antes de las 20 horas del domingo 15, con el hashtag o etiqueta #EnciendeTuCompromiso.

Las fotos deberán contener una vela encendida, cualquier vela, de cualquier tamaño, con o sin logo de Manos Unidas. Y podrán recoger un selfie, un grupo de personas, o simplemente, un lugar o escena bonita.

 

Algunos recursos

 

 

Fuente: Manos Unidas

Soñar lo posible. Una lectura de Fratelli tutti. «Ser buen samaritano»

FRATELLI TUTTI  llama a ser parte activa en la rehabilitación de las sociedades heridas, que al ser arrastradas por el determinismo o fatalismo pretenden justificar la indiferencia. Desentenderse de los demás es frecuente en nuestros días, lo que fomenta una exclusión a la que gran parte de la sociedad mira con indiferencia.

Para un cristiano no es “todos debemos ser iguales”. Todos somos iguales porque todos somos hijos e hijas de un mismo Padre. Esta igualdad es la fuente de la irrenunciable dignidad de todo ser humano. Y las implicaciones concretas de esta común dignidad es la que expone la encíclica.

El amor sabe de compasión y de dignidad. El amor rompe cadenas y tiende puentes. Al amor no le importa si el hermano herido es de aquí o de allá…

Índice

4ª clave: Ser buen samaritano

aaa

 

Todos somos o hemos sido como estos personajes: todos tenemos algo de herido, algo de salteador, algo de los que pasan de largo y algo del buen samaritano.

Cuando se ama no se mira si el hermano herido o necesitado es de aquí o es de allá. El amor rompe las cadenas que nos aíslan y separan, tendiendo puentes.

El amor permite construir una gran familia donde todos podemos sentirnos en casa. Es un amor que sabe de compasión y de dignidad.

El buen samaritano nos invita a renovar nuestra vocación de ciudadanos del propio país y del mundo entero, constructores de un nuevo vínculo social.

La parábola del buen samaritano orienta al hombre para que la sociedad se encamine a la consecución del bien común, reconstruyendo una y otra vez su orden político y social, su tejido de relaciones, su proyecto humano.

La existencia de cada uno de nosotros está ligada a la de los demás: la vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro.

Para reconstruir este mundo que nos duele, ante tanto dolor, ante tanta herida, la única salida es ser como el buen samaritano. No hay otra opción que compadecerse del dolor del hombre herido en el camino.

Se puede rehacer una comunidad a partir de hombres y mujeres, que se hacen prójimos, que hacen propia la fragilidad de los demás, que no dejan que se erija una sociedad de exclusión.

Dios confía en lo mejor del espíritu humano y le alienta a que se adhiera al amor, reintegre al dolido y construya una sociedad digna de tal nombre.

Cuidemos la fragilidad de cada hombre, de cada mujer, de cada niño y de cada anciano, con esa actitud solidaria y atenta, la actitud de proximidad del buen samaritano.

El amor al prójimo es realista y no desperdicia nada que sea necesario para una transformación de la historia que beneficie a los últimos.

 

«Jesús no nos invita a preguntarnos quiénes son los que están cercar de nosotros,

sino a volvernos nosotros cercanos”.

En medio de la oscuridad que estamos viviendo en nuestros días, el Papa busca luz en la parábola del buen samaritano. Esta parábola nos la enseñó Jesús hace dos mil años, pero hoy sigue interpelando a las personas de buena voluntad, más allá de sus convicciones religiosas.

¿Quién es el prójimo? Jesús pone el ejemplo del buen samaritano. Otros pasaron de largo, pero él paró conmovido al ver en el camino a un hombre herido. Se acercó, vendó y curó sus heridas. Atendió sus necesidades y lo trató con misericordia.

Hoy Jesús nos sigue diciendo que tenemos que ir y hacer lo mismo con los hombres de nuestro tiempo.

Cada vez hay más heridos

  • Hoy, y cada vez más, hay heridos. Cada día nos enfrentamos a la opción de ser buenos samaritanos o ser viajantes indiferentes que pasan de largo. Si cada uno mira en su propia historia podrá reconocerse en los personajes de la parábola: todos tenemos algo de herido, algo de los que pasan de largo y algo del buen samaritano. En nuestro recorrido diario siempre encontraremos a una persona herida, postrada en nuestro camino, que precisa de nuestra fraternidad humana (Cf. Ft 69).
  • Por eso el Papa va más allá. Si vemos a la persona herida con amor no vamos a considerar si el hermano herido es de aquí o es de allá. El amor es el que rompe las cadenas que nos aíslan y separan, tendiendo puentes. El amor nos permite construir una gran familia donde todos podamos sentirnos en casa. El amor sabe de compasión y de dignidad (Cf. Ft 62).
  • La propuesta es hacerse presentes ante el que necesita ayuda, sin importar si es parte del propio círculo de pertenencia. La propuesta es que demos a nuestra capacidad de amar una dimensión universal, capaz de traspasar todos los prejuicios, todas las barreras históricas o culturales, todos los intereses mezquinos (Cf. Ft 81 y 83).

aa

Miremos el modelo del buen samaritano

  • Todos estamos muy concentrados en nuestras propias necesidades. Ver a alguien sufriendo nos molesta, nos perturba, porque no queremos perder nuestro tiempo por culpa de los problemas ajenos. Estos son síntomas de una sociedad enferma, porque busca construirse de espaldas al dolor. No caigamos en esa miseria. Siguiendo el modelo del buen samaritano. Él, con sus gestos, reflejó que la existencia de cada uno de nosotros está ligada a la de los demás: la vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro. Seamos constructores de un nuevo vínculo social, revivamos nuestra vocación de ciudadanos capaces de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones (Cf. Ft 65-66 y 77).
  • Es posible comenzar de abajo y de a uno, pugnar por lo más concreto y local, hasta el último rincón de la patria y del mundo. Sin olvidar que la existencia de cada uno de nosotros está ligada a la de los demás: la vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro. Estamos invitados a convocar y encontrarnos en un “nosotros” que sea más fuerte que la suma de pequeñas individualidades. El todo es más que la parte, y también es más que la mera suma de ellas (Cf. Ft 66 y 78).

aa

Sin esperar nada a cambio

  • La entrega y la generosidad no debe esperar nada a cambio; ni reconocimientos ni gratitudes. Para el buen samaritano, la entrega al servicio fue su satisfacción frente a su Dios y a su vida, y por eso, un deber. Todos tenemos responsabilidad sobre el herido que es el pueblo mismo y todos los pueblos de la tierra. Cualquier otra opción termina o bien al lado de los salteadores o bien al lado de los que pasan de largo, sin compadecerse del dolor del hombre herido en el camino (Cf. Ft 67 y 79).
  • La historia del buen samaritano se repite: se torna cada vez más visible que la desidia social y política hace de muchos lugares de nuestro mundo un camino desolado, donde las disputas internas e internacionales y los saqueos de oportunidades dejan a tantos marginados, tirados a un costado del camino. Sin embargo, Jesús confía en lo mejor del espíritu humano y con la parábola lo alienta a que se adhiera al amor, reintegre al dolido y construya una sociedad digna de tal nombre (Cf. Ft 71).
  • En su parábola, Jesús no plantea vías alternativas, como ¿Qué hubiera sido de aquel malherido o del que lo ayudó, si la ira o la sed de venganza hubieran ganado espacio en sus corazones? Él confía en lo mejor del espíritu humano y con la parábola lo alienta a que se adhiera al amor, reintegre al dolido y construya una sociedad digna de tal nombre. (Cf. Ft 71). Una sociedad que huya del desencanto y de la desesperanza no dejándose engañar por el “todo está mal” y “nadie puede arreglarlo” (Cf. Ft 75).

Quitarse las máscaras

  • El papa Francisco es contundente al escribir que solo hay dos tipos de personas: las que se hacen cargo del dolor y las que pasan de largo. Nuestras múltiples máscaras, nuestras etiquetas y nuestros disfraces se caen: es la hora de la verdad. ¿Nos inclinaremos para tocar y curar las heridas de los otros? ¿Nos inclinaremos para cargarnos al hombro unos a otros? (Cf. Ft 70).
  • Este es el desafío presente, al que no hemos de tenerle miedo. En los momentos de crisis la opción se vuelve acuciante: podríamos decir que, en este momento, todo el que no es salteador o todo el que no pasa de largo, o bien está herido o está poniendo sobre sus hombros a algún herido (Cf. Ft 70).
  • El samaritano del camino se fue sin esperar reconocimientos ni gratitudes. La entrega al servicio era la gran satisfacción frente a su Dios y a su vida, y por eso, un deber. Todos tenemos responsabilidad sobre el herido que es el pueblo mismo y todos los pueblos de la tierra. Cuidemos la fragilidad de cada hombre, de cada mujer, de cada niño y de cada anciano, con esa actitud solidaria y atenta, la actitud de proximidad del buen samaritano. La propuesta es la de hacerse presentes ante el que necesita ayuda, sin importar si es parte del propio círculo de pertenencia (Cf. Ft 79-81).
  • Para ello es importante que la catequesis y la predicación incluyan de modo más directo y claro el sentido social de la existencia, la dimensión fraterna de la espiritualidad, la convicción sobre la inalienable dignidad de cada persona y las motivaciones para amar y acoger a todos (Cf. Ft 86).

Fuente: Conferencia Episcopal Española

Talleres de Oración y Vida nos invita a su nuevo retiro espiritual virtual: «Retiro con los salmos»

Siguiendo con sus propuestas de retiros espirituales virtuales, la familia de Talleres de Oración y Vida nos invita en esta ocasión a recorrer un itinerario que nos conduzca al interior de los Salmos, para salir luego a la vida impregnados de sus riquezas y novedades. Y lo hace mediante este interesante «Retiro con los salmos», un retiro de 4 días por whatsApp.

 

RETIRO VIRTUAL POR WHATSAPP: “RETIRO CON LOS SALMOS”

  • Fechas: Sábado 14 de noviembre hasta martes 17 de noviembre, con duración de una hora aproximada por sesión , que cada participante podrá vivir en el lugar y horario que más le convenga.
  • Basado en el libro «Salmos para la vida» del padre Ignacio Larrañaga, fundador de TOV.
  • Más información sobre la dinámica del Retiro y su programa se irá facilitando a los participantes por WhatsApp.
  • Abre este enlace para unirte al grupo de WhatsApp pulsando aquí  o al Canal de telegram pulsando aquí
  • Si algún grupo se encontrase completo envía un correo electrónico a tovespana@pm.me para que te asignen otro

Monseñor Barrio lembra que as achegas dos fieis no Día da Igrexa Diocesana serven para atender os máis necesitados

  • Carta Pastoral do arcebispo co motivo do Día da Igresa Diocesana 2020, na que indica que “como toda familia temos moitas necesidades, tamén económicas, que sacaremos adiante entre todos, coa colaboración xenerosa de cada un”

 

Abramos a xanela da esperanza

Queridos diocesanos:

Ante a celebración do Día da Igrexa Diocesana, o domingo 8 de novembro, pido ao Señor, en primeiro lugar, que todos vós e as vosas familias vos atopedes ben.

Neste ano tan complicado que todos estamos a vivir, ten especial importancia para nós a celebración do Día da Igrexa Diocesana que, evidentemente, non podemos reducir a un día porque se trata máis dunha forma de vivir o noso pertencer á Igrexa que a celebración dunha xornada. É unha nova ocasión para tomar conciencia da nosa pertenza a esta Diocese compostelá, que vive en comuñón con toda a Igrexa universal, e para darnos conta de que todos os cristiáns formamos unha gran familia, na que a alegría dun membro é a alegría de todos e os sufrimentos do outro son os nosos sufrimentos.

Nestes últimos anos vimos facendo especial fincapé en catro aspectos que concretan a nosa participación e colaboración, apoiados nun sentido de pertenza á Igrexa, como membros da familia dos fillos de Deus. Compartir o noso tempo e as nosas calidades, rezar uns por outros como membros da comunidade cristiá e polos que non pertencen a ela, e o noso apoio económico son os alicerces nos que apoiarnos para o sostemento da Igrexa que non se reduce só ao aspecto económico, senón que o transcende na súa realidade pastoral e evanxelizadora. Se nos axudamos uns a outros, creceremos xuntos.

Este ano na celebración o Día da Igrexa Diocesana, 8 de novembro, o domingo anterior á Xornada Mundial dos Pobres convocada polo papa Francisco, lémbrasenos que somos unha gran familia, a familia dos fillos de Deus, que está aberta a todos, especialmente aos máis necesitados. Por iso, somos o que ti nos axudas a ser. Somos unha gran familia contigo. Co teu tempo, as túas calidades, o teu apoio económico e a túa oración somos Igrexa.

É unha chamada á responsabilidade, a non sentirnos excluídos das tarefas que ten ante si a nosa familia diocesana. Como toda familia temos moitas necesidades, tamén económicas, que sacaremos adiante entre todos, coa colaboración xenerosa de cada un, que vos agradezo de todo corazón. Convídovos a seguir colaborando humana e economicamente nas moitas tarefas e servizos que realizamos entre todos na Igrexa diocesana.

Co patrocinio do Apóstolo Santiago o Maior e a axuda da nosa Nai, Santa María, Deus non deixará de bendicirnos con grazas abundantes neste ano Santo que temos por diante.

Co meu afectuoso saúdo e bendición.

+ Julián Barrio Barrio.
Arcebispo de Santiago de Compostela.

 

Fuente: Archicompostela.com

Día de la Iglesia Diocesana 2020

“Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo” es el lema del Día de la Iglesia Diocesana que se celebrará este año el día 8 de noviembre. El secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia invita a colaborar con tu parroquia aportando lo que tenemos: tiempo, cualidades, colaboración económica y oración.

Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos corresponsables de la labor de la Iglesia y de su sostenimiento.  En toda familia hay necesidades y la parroquia es una gran familia que necesita tu ayuda. La campaña ofrece el hashtag  #SomosUnaGranFamiliaContigo  para difundirla en redes sociales.

 

 

Colabora con tu tiempo.

Dedica algo de tu tiempo en tu parroquia a los demás. El tiempo que puedas: media hora, una, tres horas… Lo que se ajuste a tu situación de vida. Puedes hacerlo a través de la catequesis, de Cáritas parroquial, de algún grupo que colabore con las misiones o también puedes ayudar a mantener el templo abierto, cuidándolo.

Juntos hacemos una parroquia viva, comprometida, apasionada por Jesucristo y entregada a los demás

Colabora con tus cualidades.

Tenemos mucho que podemos dar a los demás. Por eso, cada uno puede aportar un poco de lo que sabe: una sonrisa cercana, una mano que apoya un hombro desconsolado, remangarte cuando sea necesario, acompañar en silencio al que sufre.

Quizá sabes de electricidad o de construcción, alguna cosa se podrá hacer. Pon al servicio de los demás en tu parroquia no solo lo que tienes, también lo que sabes, lo que eres.

En toda familia hay necesidades, y la parroquia es una gran familia de familias que siempre necesitará de tu ayuda.

Colabora con un donativo.

Haz un donativo. Con tu aportación periódica ayudas más, porque permiten elaborar presupuestos y mejorar la utilización de los recursos y planificar acciones a medio y largo plazo.

Deja tu legado. La labor de tu parroquia permanecerá y seguirá formando en la fe a niños y mayores, ayudando a los necesitados, realizando actividades con grupos y movimientos. Incluye a tu parroquia en tu testamento.

Ventajas fiscales. «El que da, recibe». Tus donaciones a la Iglesia son deducibles hasta en un 75% al realizar la declaración de la renta, tanto para las personas físicas como jurídicas.

Para realizar un donativo, la Conferencia Episcopal Española ha creado el portal web Dono a mi Iglesia, a través del cual poder donar a cualquier diócesis o parroquia de España. Busca tu parroquia entrando en la web y realiza tu donativo: https://www.donoamiiglesia.es/.

Colabora con tu oración.

No solo se trata de hacer, también puedes rezar por tu parroquia porque tu oración es necesaria y será el alma de toda la actividad que se realice. Con ella, los frutos serán mayores y más permanentes.

Intenciones por las que puedes rezar: por la Iglesia diocesana, por los niños de catequesis y por sus catequistas, por los que se van a confirmar, por los sacerdotes y sus intenciones, por los empobrecidos y necesitados, por los que no tienen esperanza ni consuelo, por los enfermos y mayores, por los que han fallecido.

 

Fuente: Conferencia Episcopal Española  y PorTantos

Soñar lo posible. Una lectura de Fratelli tutti. «Las religiones al servicio de la fraternidad»

Las distintas religiones ofrecen un aporte valioso para la construcción de la fraternidad. Así lo desarrolla el papa Francisco en su tercera encíclica Fratelli tutti:

  • El punto de partida debe ser la mirada de Dios, que mira con el corazón.
  • La violencia no encuentra fundamento en las convicciones religiosas.
  • El culto a Dios sincero y humilde lleva al respeto de la vida, de la dignidad y la libertad.

La tercera semana de recorrido por la encíclica se detiene en el tema, “Las religiones, al servicio de la fraternidad”.

Leer más

Don Julián escribe unha carta a todos os diocesanos na Solemnidade de Todos os Santos

Camiño da santidade

 

Queridos sacerdotes, membros de vida consagrada e laicos:

Na Solemnidade de Todos os Santos diríxome para saudarvos con fraternal e pastoral afecto. Neste día celebramos o misterio da comuñón dos santos lembrando que creron o que nós cremos, esperaron o que nós esperamos e agora únenos a caridade que sempre permanece, animándonos a seguir no camiño á meta. Lémbrasenos a nosa vocación á santidade: “O Señor pídeo todo, e o que ofrece é a verdadeira vida, a felicidade para a cal fomos creados”[1]. Celebrar a todos os santos e lembrar aos defuntos é boa ocasión para animar cristianamente a peregrinación á Cidadanía celestial.

Novamente por causa da pandemia vémonos envolvidos nunhas circunstancias que aínda que talvez esperadas, están a condicionar nosas prácticas e formas pastorais pero ofrécennos retos e posibilidades que temos que afrontar. O risco pode ser que caiamos no abafo e no desánimo, na indiferenza e no esgotamento. Non nos é fácil o reunirnos para a celebración dos retiros, dos exercicios espirituais e dos encontros de formación nos que sempre nos agrada comunicarnos os uns cos outros. Botamos en falta unha participación maior nas celebracións litúrxicas. Ábrense novos camiños para a catequese de nenos e novos. Dámosnos/Dámonos conta de que xa non nos vale aquilo de pensar que sempre se fixo así. É necesario buscar alternativas e solucións con optimismo.

É tempo de discernimiento que podemos desenvolver coa oración, a reflexión, a lectura espiritual e o consello. Isto evitaranos estar a mercé das ocorrencias de cada momento. Dinos o papa Francisco: “Unha condición esencial para o progreso no discernimiento é educarse na paciencia de Deus e nos seus tempos, que nunca son os nosos. O non fai caer lume sobre os infieis (cf. Lc 9,54), nin permite aos celosos arrincar a cizaña que crece xunto ao trigo (cf. Mt 13,29). Tamén se require xenerosidade  porque hai máis dita en dar que en recibir (cf. Hch 20,35). Non se discierne  para descubrir que máis lle podemos sacar a esta vida, senón para recoñecer como podemos cumprir mellor a misión que se nos confiou no Bautismo, e isto implica estar dispostos a renunciar ata dalo todo”[2].

Como vos escribía en marzo pasado, necesitamos acompañar e sentirnos acompañados, axudándonos os uns aos outros, material e espiritualmente, orando intensamente e avivando a esperanza cristiá. Temos moi presentes a quen está afectados polo coronavirus ou outras enfermidades que ante a pandemia pode dar a impresión de que quedan un pouco marxinadas.

O teléfono e os medios telemáticos axúdannos a manter ese contacto dos uns cos outros, convertendo a distancia en proximidade e animando a nosa fraternidade para non perdernos en nós mesmos. Termino dicíndovos que como o voso pastor necesítovos a todos e téñovos moi presentes na miña oración encomendándovos á Providencia divina coa intercesión de Santa María e o patrocinio do apóstolo Santiago.

Saúdavos con fraternal afecto e bendí no Señor.

+Julián Barrio Barrio,
Arcebispo de Santiago de Compostela

 

[1] FRANCISCO, Exhortación Apostólica Gaudete et exultate, 1.

[2] Ibid., 174.

 

Versión en castelán

 

Fuente: Archicompostela.es

Nace un Consejo de Laicos para la Iglesia española

  • El apostolado seglar apuesta por una “nueva etapa” y ya está en marcha una Guía de Trabajo sobre la que orbitará toda la acción y la reflexión

El pasado 24 de octubre se celebró en Madrid la Jornada Nacional de Apostolado Seglar, convocada por la Conferencia Episcopal y que, bajo el título ‘Hacia un renovado Pentecostés’, cumplía su 41ª edición. Debido a las restricciones impuestas por la pandemia, los 140 participantes (delegados de Apostolado Seglar y responsables de movimientos y asociaciones laicales) lo hicieron presencial o virtualmente.

Luis Manuel Romero Sánchez, director de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, explica a Vida Nueva que “esta jornada tenía como objetivo fundamental ser el punto de partida del postcongreso, en continuidad con el Congreso de Laicos de febrero en Madrid”. Una “nueva etapa” que tendrá “como pilares la sinodalidad y el discernimiento y que consistirá en ir profundizando, en los próximos años, en los cuatro itinerarios que han marcado la senda recorrida: el primer anuncio, el acompañamiento, los procesos formativos y la presencia en la vida pública”.

Con las aportaciones de los grupos

Para concretar este afán, la base de acción sigue estando “en las aportaciones de los grupos de reflexión del Congreso, que quedan reflejadas en una Guía de Trabajo que se ha presentado en la jornada”. Un documento que “contiene una primera parte en la que, de un modo breve, se contextualizan las propuestas recibidas, tanto a nivel sociológico (bajo el impacto del coronavirus) como eclesiológico (se ponen de relieve de nuevo los conceptos de vocación, comunión y misión)”.

“A continuación –ahonda Romero–, se insiste en la importancia de la sinodalidad, de que nos sintamos todos protagonistas en este deseo de ir renovando nuestras comunidades cristianas, desde la comunión y la corresponsabilidad. Y también se destaca que el discernimiento es la herramienta clave para que cada realidad eclesial sepa descubrir cómo llegar a ser Iglesia en salida en las circunstancias actuales”.

Propuesta metodológica

El tercer bloque de la Guía busca “exponer cuáles son las actitudes, procesos y proyectos que habría que potenciar en cada uno de los cuatro itinerarios”. Para, finalmente, cerrar el documento con “una propuesta metodológica en la que se sugieren dos cosas concretas: la primera, crear equipos de trabajo de laicos en las diócesis para llevar a cabo la recepción y difusión de los contenidos del Congreso y establecer un plan de trabajo para concretar cada cuestión a las realidades eclesiales; la segunda, la creación de un Consejo Asesor de Laicos a nivel nacional, formado principalmente por seglares, y que sirva para ayudar a articular la puesta en marcha del postcongreso y la dinamización e impulso del laicado”.

Este Consejo Asesor de Laicos lo conformarán “algunos obispos de la Comisión, el director de la misma y delegados representantes de las Provincias Eclesiásticas, movimientos, asociaciones, Foro de Laicos, CONFER y otros”. Una propuesta de “proyecto común” para el laicado español y que tendrá “una guía-marco para cada realidad eclesial, desde el discernimiento y la concreción”.

Un movimiento realmente vivo

Todo con el fin último de que “el postcongreso de laicos” sea un movimiento realmente vivo y en el que se testimonien “las siguientes actitudes: reavivar la vocación laical; conversión personal y comunitaria; cultivo del silencio y la oración; combatir el individualismo, abandonar el derrotismo y la tentación del clericalismo; reconocer el papel de la mujer en la Iglesia y el protagonismo de los jóvenes y la familia; disposición de escucha, cuidar el lenguaje, reforzar nuestra capacidad de empatía, acogida y diálogo”.

“En este nuevo, incierto y convulso tiempo marcado por la pandemia y sus consecuencias –concluye Romero–, tenemos que pedir al Espíritu Santo imaginación y creatividad pastoral para ser una Iglesia en salida, crear cultura de acompañamiento, fomentar la formación de los laicos y hacernos presentes en la vida pública para compartir nuestra esperanza y ofrecer nuestra fe”.

 

Noticia de Miguel Angel Malavia, publicada en vidanuevadigital.com