Iglesia Diocesana de Santiago de Compostela ante el COVID-19
SERVICIOS ASISTENCIALES a través de la Iglesia diocesana de Santiago de Compostela, ante la emergencia social a consecuencia del COVID-19 Leer más
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Ya podemos escuchar el undécimo programa de radio «Iglesia Sirve», que nos ayuda a mantenernos unidos en la fe y conectados en la distancia, cada uno desde sus hogares, y visibilizar todo lo que nuestra Iglesia más cercana, sigue haciendo aún a pesar del coronavirus, especialmente en la vicaria de Pontevedra.
En una carta dirigida a los participantes de la Escuela Diocesana de Agentes de Pastoral (EDAP), el obispo auxiliar, monseñor Jesús Fernández González, recuerda que debido a la situación provocada por la pandemia del coronavirus y la imposición del estado de alarma, alguna parte de los contenidos no se pudieron impartir presencialmente. Leer más
Ya podemos escuchar el décimo programa de radio «Iglesia Sirve», que nos ayuda a mantenernos unidos en la fe y conectados en la distancia, cada uno desde sus hogares, y visibilizar todo lo que nuestra Iglesia más cercana, sigue haciendo aún a pesar del coronavirus, especialmente en la vicaria de Pontevedra.
La Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española quiere expresar al Pueblo de Dios y a toda la sociedad española:
1. Nos alegra y damos gracias a Dios, de que la enfermedad vaya siendo controlada y pueda iniciarse, aún con reservas y precauciones, la recuperación de las actividades habituales de nuestra vida común. Tras este tiempo de dolor y sufrimiento a causa del fallecimiento de seres queridos y de los graves problemas sanitarios, sociales, económicos y laborales, hemos de afrontar esta situación con esperanza, fomentando la comunión y sintiéndonos llamados a ejercer la caridad personal, política y social.
2. Compartimos el dolor de miles de familias ante los fallecimientos causados por esta pandemia. Hemos orado por su eterno descanso y por el consuelo de familiares y amigos; queremos expresar nuestro deseo de celebrar en las próximas semanas las exequias con quienes lo soliciten en cada parroquia, y, más adelante, en una celebración diocesana para manifestar la esperanza que nos ofrece el Resucitado.
3. Agradecemos de nuevo el trabajo realizado con generosa entrega por tantas personas de los servicios sanitarios y de numerosas actividades que hacen posible la vida cotidiana en nuestra sociedad. De forma especial, reconocemos la disponibilidad y el servicio de los sacerdotes, consagrados y laicos en estas semanas.
4. Continuaremos impulsando con las personas que se ven afectadas por la crisis económica y social, el trabajo de Cáritas y de otras instituciones eclesiales para paliar estas consecuencias de la pandemia. Ofrecemos los principios de la Doctrina Social de la Iglesia y la acción de los católicos en la reconstrucción de la vida social y económica, siguiendo el “plan para resucitar” del papa Francisco.
5. Después de semanas sin expresar comunitariamente nuestra fe en templos y locales parroquiales, queremos recuperar progresivamente la normalidad de la vida eclesial. En esta fase de transición, mantenemos la propuesta de dispensar del precepto de participar en la Misa dominical y sugerimos a personas de riesgo, mayores y enfermos, que consideren la posibilidad de quedarse en casa y sigan las celebraciones por los medios de comunicación. Pedimos a los sacerdotes y colaboradores que hagan un esfuerzo por facilitar la celebración y la oración, cuidando las medidas organizativas e higiénicas. Las personas que acudan a la iglesia para las celebraciones o para oración personal, deben hacerlo siguiendo las pautas y recomendaciones que unimos a esta nota, siempre a expensas de las normas de las autoridades sanitarias.
6. Instamos a las autoridades de las diversas administraciones públicas, a los partidos políticos y organizaciones empresariales y sindicales, a otras asociaciones e instituciones, así como a todos los ciudadanos, al acuerdo y colaboración en favor del bien común. Todos estamos llamados a ser responsables en la convivencia para evitar en lo posible la expansión de la enfermedad y ayudar a los pobres y a quienes más padezcan las consecuencias de esta pandemia.
7. Nos unimos en la oración común que afianza la fraternidad, suplicamos la gracia del Señor y la luz del Espíritu Santo para discernir lo que Dios nos quiere decir en esta circunstancia; pedimos especialmente por los investigadores a fin de que alcancen un remedio a la pandemia. Nos ponemos bajo la protección materna de la Inmaculada patrona de España.
Madrid, 29 de abril de 2020
MEDIDAS DE PREVENCIÓN PARA LA CELEBRACIÓN DEL CULTO PÚBLICO EN LOS TEMPLOS CATÓLICOS DURANTE LA DESESCALADA DE LAS MEDIDAS RESTRICTIVAS EN TIEMPO DE PANDEMIA
El coronavirus continúa propagándose por España. Dada la grave responsabilidad que supone, para todos, prevenir el contagio de la enfermedad, proponemos estas disposiciones, aconsejando máxima prudencia en su aplicación que cada Diócesis habrá de concretar. Será necesaria una evaluación continuada que permita valorar su puesta en práctica y modificación en las situaciones que sea necesario, teniendo en cuenta lo que la autoridad sanitaria disponga en cada momento.
1. Fases de aplicación
Fase 0: Mantenemos la situación actual. Culto sin pueblo. Atención religiosa personalizada poniendo atención especial a los que han perdido a seres queridos. Preparamos en cada diócesis y parroquias las fases siguientes.
Fase 1: Se permite la asistencia grupal, pero no masiva, a los templos sin superar el tercio del aforo, con eucaristías dominicales y diarias. Quizá con preferencia al acompañamiento de las familias en su duelo.
Fase 2: Restablecimiento de los servicios ordinarios y grupales de la acción pastoral con los criterios organizativos y sanitarios –mitad del aforo, higiene, distancia– y medidas que se refieren a continuación.
Fase 3: Vida pastoral ordinaria que tenga en cuenta las medidas necesarias hasta que haya una solución médica a la enfermedad.
2. Disposiciones de carácter general
3. A la entrada de la celebración
4. A tener en cuenta durante la liturgia
5. A la salida de la celebración
6. Otras celebraciones
7. Visitas a la Iglesia para la oración o adoración del Santísimo
8. Utilización de dependencias parroquiales para reuniones o sesiones formativas
9. Propuesta de inicio de puesta en marcha de estas medidas
Según las indicaciones recibidas, se comenzará la aplicación de estas medidas desde el lunes 11 de mayo, para que en las celebraciones del domingo 17 de mayo, tengamos una evaluación y una experiencia suficiente de los días anteriores.
Noticia extraida de www.conferenciaepiscolarespañola.es
LECTURA DE LA BIBLIA «ON LINE» POR VIDEOCONFERENCIA
El pasado jueves día 23 fue el “Día internacional del libro” por lo que surgieron distintas iniciativas en las redes sociales, para la lectura “on line” por parte de voluntarios, de libros importantes como por ejemplo El Quijote. Aprovechando la ocasión, Antonio López (responsable del grupo de Liturgia de la parroquia), anunció ese mismo día por los distintos grupos de WhatsApp de la parroquia que, de 17.00h a 18.00h, todo aquél que quisiera participar en la lectura de la Sagrada Biblia, lo podría hacer por medio de la aplicación JisticMeet y con el enlace SantamaríalecturaBiblia. Aunque la convocatoria se hizo con poco tiempo de margen, lo cierto es que a las 17.00h estábamos conectadas y dispuestas seis personas: Pilar, Reme, Paola, Saly, Antonio y Gabriel.
Leímos por turnos los 12 primeros capítulos del Génesis, que relatan la Creación, el pecado original, los descendientes de Adán y Eva, Noé y el diluvio universal, etc. Fue una experiencia muy gratificante que contribuye además a que en estos momentos de confinamiento nos podamos ver, apoyar, rezar juntos y animarnos unos a otros. Hemos decidido por tanto que este tiempo de lectura va a seguir en las próximas semanas los jueves a la misma hora. Estará abierto a todas las personas que puedan, por lo que podemos invitar a amigas y amigos para que se animen,
“Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos” (Mt 18,20)
Gabriel Bravo
Desde pequeña, mi profesora Delia nos leía la Biblia, todos los viernes,… Solo en la clase de los mayores ( yo me sentía una privilegiada) por este hecho, pues además de aprender a escribir, leer y multiplicar, nos leían un libro fantástico que nos hablaba de un Dios bueno que nos ama….Tengo que reconocer que era el único día de la semana, en que me sentaba en la primera fila, y además estaba muy atenta (cosa rara en mi)… La directora se reía, ya está Paola en primera fila, se nota que toca Biblia… Parezco así dicho una niña repelente y chapona, que nunca lo fui, más bien de esas listas pero vagas, que se sientan en la última fila que es más guay…
Después de esta etapa, vino la adolescencia… en la cual dejé la biblia para mejor ocasión…aPero esa ocasión llegó, tenía 20 años cuando murió mi madre, y en vista de que en el pueblo la iglesia siempre estaba cerrada, me decidí a comprarme mi Biblia, y empecé a leerla, claro… En la palabra de Dios encontré el consuelo, esperanza, guía y la luz de mi vida, así como el sustento de mi fe. Recuerdo cuanto me sorprendió las palabras de San Juan: «Dios es Amor» (1Jn 4. 8)…. Fue todo un descubrimiento, una alegría inmensa, si Dios es Amor, yo estoy en las mejores manos!!!aAsí que os podéis imaginar, mi alegría cuando Antonio propuso la lectura de la Biblia, empezando por el Génesis, como yo siempre quise hacer pero no tenía el suficiente coraje…. Así que sin dudarlo me apunte, y… si, como decía Gabriel, leímos 12 capítulos, 2 cada uno, intercalados, que se hicieron muy amenos, tanto que el tiempo paso volando, así que espero poder continuar, y así un día llegar a leer la Palabra de Dios, de Pe a Pa…… Y hacer mi sueño realidad!!!aA los que puedan hacerlo les animo… Les va a encantar la experiencia!!!aPaola Menéndeza

El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, ha dado a conocer una carta pastoral, en la que bajo el título de “La pastoral del día después”, anima a todos los diocesanos a recuperar el ritmo de la vida eclesial una vez que se haya superado el estado de alarma.
En la festividad de San Marcos. Abril 2020
La pastoral del “día después”
Queridos sacerdotes, diáconos, miembros de Vida Consagrada y laicos:
Poco a poco, y Dios quiera que cuanto antes, nos vamos acercando a ese día después de la situación que estamos viviendo con motivo de la pandemia del coronavirus. La programación pastoral que pensábamos realizar en el comienzo de la Cuaresma hemos tenido que realizarla de otra manera distinta a cómo habíamos pensado.Posiblemente las orientaciones de las autoridades sanitarias cuando sea posible afrontar una determinada normalidad, nos van a condicionar en relación con los hábitos y costumbres que formaban parte de nuestra vida hasta ahora. En este tiempo la familia ha redescubierto y vivido su condición de iglesia doméstica. Pero sentimos ya la necesidad de celebrar fraternal y comunitariamente nuestra fe día a día y sobre todo en el Domingo, día del Señor. Agradecemos las posibilidades que nos han ofrecido los medios telemáticos pero hemos echado en falta las presencias personales.
Momento de transformar
En estos momentos está condicionando el futuro la idea de suspender y trasladar:muchos acontecimientos de tipo pastoral, cultural, social, y deportivo, algunosse suspenden y otros se trasladana nuevas fechas. Nuestra preocupación pastoral debe ser transformarcon creatividad la nueva realidad que va a tocar vivir conforme al espíritu del libro del Apocalipsis. Nos preguntamos ¿qué nos dice el Señor del tiempo y de la historia, el Alfa y el Omega, a la Iglesia que peregrina en Santiago de Compostela en esta tribulación?[1]También como al evangelista San Juan se nos responde hoy: “No temas; yo soy el Primero y el Último, el Viviente; estuve muerto, pero ya ves: vivo por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la muerte y del abismo” (Apoc 1,17-18). “Mira, hago nuevas todas las cosas… Estas palabras son fieles y verdaderas” (Apoc 21,5). A la luz de las Escrituras hemos de interpretar lo acontecido como Jesús les hizo caer en la cuenta a los discípulos de Emaús. La Iglesia como un río ha seguido discurriendo y reflejando nuestras caras de asombro en sus aguas mientras seguía su curso. Nos dejaba el mensaje de que el contenido de vida cristiana se fundamenta en conocer a Cristo, en vivir la eucaristía, en compartir la propia existencia con los demás y en asumir la acción misionera (cf. Hech 2,42-47). Ahora es necesario retomar las catequesis, preparar la celebración de los sacramentos: bautizos, primeras comuniones, confirmaciones, matrimonios, ordenaciones sacerdotales, confesiones, unciones de los enfermos,y recordar en la eucaristía con los familiares a los fallecidos, no olvidando el compromiso caritativo y social. Es la Iglesia humilde y cercana a la condición humana y espiritual del hombre, y portadora de salvación y de esperanza.
Fortalecer las raíces
En la reflexión de nuestro peregrinar por este largo desierto del confinamiento hemos considerado posiblemente que es necesario volver al hecho cristiano fundamental, identificándonos con la persona y la historia de Jesús, y dando testimonio de que el cristianismo es un modo fascinante de vivir la propia humanidad a la hora de dar sentido a la existencia. La enseñanza de los apóstoles, garantes del testimonio de toda la Iglesia, es vivir en espíritu de comunión que se explicita en la unión interna de los corazones manifestada en la unidad, en un mismo ánimo, en compartir los bienes y en la oraciónya sea comunitaria o privada, de súplica, de alabanza, o de acción de gracias.
La Iglesia ha de estar atenta a cuanto se mueve en la sociedad civil yésta debe considerar la propuesta eclesialdemostrándose que cuando se converge en la dignidad y en la realización integral de la persona las características propias de cada institución siempre son complementarias y compatibles. El sentir religioso no desaparecerá jamás porque no se puede eliminar del corazón del hombre la promesa sobre el significado de la propia vida que siempre bordea el misterio. Nos da confianza en medio de todo saber que el destino de la Iglesia no depende de nosotros y que nosotros dependemos de Cristo: “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5). San Pablo dirá: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta” (Fil 4,13). El fruto no está nunca en nuestras manos. En la misión no va incluido el éxito pero esta certeza no ha de llevarnos ni a la indiferencia, ni a la pasividad ni a ser prisioneros de los propios proyectos. “No tenemos excusa para no dar frutos de santidad que den gloria a Dios”. La realidad siempre es más grande que nuestros esquemas. La vida misma es vocación que debe ser vivida siempre con esperanza cristiana.Es momento de estar con las lámparas encendidas (cf. Lc 12,35). Una Iglesia así interpelará proféticamente y nunca defraudará. “La gracia del Señor Jesús esté con todos” (Apoc 22,21).
Unidos en la oración, también en nombre del Sr. Obispo Auxiliar, os saluda con afecto y bendice en el Señor.
+Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela
[1] Cf. Capítulos 2 y 3, 21 y 22 del Libro del Apocalipsis.
Carta Pastoral extraida de www.archicompostela.es
Este sábado he tenido que salir a comprar a una tienda del centro de Pontevedra bastante alejada de mi calle. Ya sé que nos recomiendan comprar en tiendas próximas a nuestras viviendas pero lo que tenía que comprar era algo específico que sólo podía encontrar allí. Cuando salí de casa camino a la tienda iba mirando para todos los lados disfrutando de la paz que se respiraba, del silencio, de la tranquilidad…podía pararme a ver todo lo que me rodeaba sin interrupciones de ningún tipo, sin movimientos por todos lados, sin ruidos de coches, sin voces hablando a gritos por el móvil y pensaba que un poco de tranquilidad en las calles no estaba nada mal. Y ahí di de lleno con el matiz, «un poco» porque una vez que venía de regreso con mi compra la sensación fue bien distinta. Estaba pasando por zonas en las que habitualmente había un trajín de gente por ser muy céntricas y sin embargo esta vez no había nadie, no había nada, el silencio era absoluto, la quietud total. Estando ya cerca de mi casa entré en una calle en la que me invadió una sensación muy extraña y angustiosa. Miraba hacia adelante y no había nada, un silencio como de desierto o incluso peor pues ni siquiera se oía el aire al moverse, había como un vacío total. Miraba hacia los lados y más de lo mismo, nada. Alcé la mirada hacia arriba porque pensé que quizá estaría alguien mirando por la ventana pero no había nadie. Allí parada recorrí con la vista todo lo que me rodeaba y nada de nada. A medida que fui avanzando por la calle me iba invadiendo una sensación inquietante, me sentía la única persona del planeta, era como si la humanidad hubiera sido aniquilada y empezó a entrarme algo de miedo, más bien pánico y apuré el paso hasta llegar a mi calle en donde, al menos, había alguna persona eso sí pocas, en el más absoluto silencio y colocadas en fila a una distancia prudencial esperando para entrar al supermercado. Me paré a observar la escena y mi estado no mejoró. Ahora era una profunda tristeza lo que sentía. Las personas más que humanas parecían autómatas, no hablaban entre ellas y prácticamente ni se miraban… Me pregunté ¿Qué nos está pasando?…¿ Nos hemos olvidado de quienes somos?..¿ Nos hemos convertido en una especie de robots?.
Pasé todo el día con «mal cuerpo» primero porque no entendía por qué recorriendo el mismo trayecto, la sensación del camino de ida a la tienda fue una y a la vuelta la contraria y lo que es peor no conseguía entender cómo esta pandemia nos estaba transformando de ser seres altamente sociables a convertirnos en una especie de islas humanas. Es cierto que debemos mantenernos a distancia unos de otros, pero ¿ desde cuándo eso nos ha impedido hablar? Ahora parece que nos miramos con cierto recelo, como si el otro fuera un apestado y pudiera contagiarnos sólo con mirarnos, porque ni a la cara nos miramos.
Fue uno de los días más tristes que recuerdo.
Por la noche, en las noticias, el presidente del gobierno anunciaba que se empezaban a relajar un poco las medidas de este confinamiento y no solo los niños podrían salir a pasear, en una semana también podríamos salir los mayores. Esta noticia me hizo mucha ilusión porque después de la experiencia vivida esa mañana entendía que esta situación de encierro empezaba a hacer mella en mi ánimo pero, al mismo tiempo sentía cierta preocupación por cómo íbamos a reaccionar en esa primera salida. Igual algunas personas decidían no salir por miedo al contagio o si decidían salir lo harían con tanto miedo que le impediría disfrutar de ese momento. Quizá vayamos huyendo unos de otros y ese control por mantener las distancias genere más estrés que alegría… Yo que sé. Me acosté con toda esta mezcla de extrañas sensaciones.
Pero Dios es Grande, muy Grande y esta mañana me ha permitido vivir una escena maravillosa que ha borrado de un plumazo mi agobio. Estaba haciendo cosas por casa y, de repente, oí unos gritos infantiles. Era bien temprano y hacía tanto tiempo que no se oían voces de niño en la calle que salí corriendo a la ventana. Había un niño en la acera mirando hacia arriba y gritando.
¡Abuelo, abuelo, sal que estoy aquí!De repente vi abrirse una ventana y la cabeza de un señor mayor que se asomaba con una enorme sonrisa. ¡Que diferente esta escena a la de ayer! No había ni un ápice de tristeza, miedo o preocupación sólo había alegría y felicidad. Se produjo un maravilloso diálogo entre ellos de amor y esperanza a pesar de que les separaba más distancia del ya conocido metro y medio y hubo muchos, muchos besos lanzados al aire.
Fue un momento de mucha emoción que agradecí a Dios y que yo viví como la respuesta del Señor a mi angustia, a mi preocupación, porque el Señor es así, se comunica todos los días con nosotros, a través de personas, de gestos, de situaciones, de la misma naturaleza…en todo hay signos de Su presencia y en nuestras manos está aprender a reconocerlos.
Hoy Jesús me tranquilizó y me enseña que debemos ser como ese niño y mostrar nuestra alegría, nuestra emoción y nuestros deseos de volver a recuperar nuestra esencia de seres sociales y necesitados de comunicarnos, de relacionarnos sin miedo y aunque los gestos físicos de cariño tendrán que esperar un poco, para eso están los besos lanzados al aire.
¡ Sed como niños ! ….. ¡Que razón tienes Maestro!

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Con motivo del Dia Internacional del Trabajo, 1 mayo, desde la iniciativa «Iglesia por el Trabajo Decente» de la diócesis de Santiago nos emiten el siguiente manifiesto:
MANIFESTO ANTE O PRIMEIRO DE MAIO
Ante o 1º de Maio de 2020, Día Internacional do Traballo, extraordinariamente marcado pola crise da pandemia, as organizacións promotoras da iniciativa Igrexa polo Traballo Decente (ITD) unimos as nosas voces e forzas, nesta celebración do traballo e de san Xosé obreiro, para reafirmar que o traballo é para a vida, que debe garantirse unhas condicións laborais que protexan a integridade física e psíquica da persoa, e favoreza a súa protección social, esenciais para unha vida digna.
Non nos cabe dúbida de que a crise laboral e económica provocada pola pandemia da COVID-19, tivese un menor impacto, sen a indecente precariedade laboral, ese “virus” que caracteriza o sistema de relacións laborais, que lesiona os dereitos das persoas traballadoras e das súas familias; se a sanidade e o conxunto de políticas sociais contasen cos recursos que necesitan e que foron recortados como consecuencia da anterior crise financeira.
Os empregos máis precarizados, como son os de persoas traballadoras do fogar e de coidados, da agricultura, de establecementos de alimentación ou repartidoras, que ata o momento estiveron invisibilizados e non tiveron un xusto recoñecemento laboral e social, son os que neste momento de crise sanitaria, que supón a paralización do sistema produtivo e económico, «descubríronse» como esenciais para a sustentabilidade da vida, para garantir o benestar de todas as persoas e que non nos falten alimentos e coidados durante o período de corentena. Pero continúan exercendo as súas funcións en condicións precarias e na maioría dos casos sen a protección adecuada. Amplificamos o noso aplauso, tamén para estas realidades.
«Paréceme totalmente inxusto non ter dereito ao paro, non nos tratan como a un asalariado máis… No momento en que cotizas e traballas deberías ter os mesmos dereitos, non? Isto significa non valorar ese traballo ou valoralo menos, non ten sentido. Nunha empresa de limpeza na que se limpan edificios si que cotizas para a prestación por desemprego, entón non entendo porque unha empregada do fogar non pode cotizar no mesmo réxime.» Consuelo, empregada de fogar en Pontevedra.
A iso únense o drama do desemprego rexistrado, que, xunto ao estrutural, son a punta do iceberg dunha crise do emprego moito maior; que non computa os traballos non recoñecidos, nin o emprego suspendido por expedientes de regulación temporal. O emprego que en primeiro lugar destruíuse é o máis débil, o que carece de redes de protección social. Por iso, a todas as persoas que verán reducidos os seus ingresos, mesmo ata límites que non garantan o mínimo para vivir dignamente, súmanse as que non contan con ningún tipo de protección.
Facemos un chamamento para que se articulen e impulsen todas as medidas necesarias evitando que isto volva pasar, e para apoiar e coidar ás persoas máis afectadas, especialmente a quen está na rúa, sen teito e as que nunca reúnen os requisitos para percibir algunha renda mínima. ITD, constituída por institucións que acompañan ás vítimas da precariedade, esiximos construír unha rede de protección social para quen perdeu emprego, salario e dereitos, para que ninguén quede atrás.
Necesitamos superar formulacións individualistas e comprometernos solidariamente coa comunidade e o ben común. Valoramos o compromiso da cidadanía e o de tantas empresas, e subliñamos que son as Administracións Públicas as garantes últimas do ben común da nosa sociedade.
Desde estas constatacións, reclamamos:
- O recoñecemento dun ingreso mínimo garantido nun programa articulado que integre as políticas sociais en España.
- O dereito á prestación por desemprego para as persoas empregadas de fogar, así como o recoñecemento social do traballo de fogar e de coidados.
- A regularización extraordinaria e urxente dos traballadores e as traballadoras “sen papeis” e descartados dos dereitos de cidadanía.
- Un pacto de Estado, entre toda a sociedade e as súas institucións que, entre outras cuestións, aposte pola centralidade da persoa e o traballo decente, pedra angular sobre o que se sostén todo o demais.
- O fortalecemento do alicerce dos dereitos sociais en Europa.
Como entidades da Igrexa sensibles e comprometidas coa realidade no mundo obreiro e do traballo, neste 1º de Maio e de san Xosé obreiro convidamos as comunidades cristiás a unirnos, desde a distancia físicaobrigatoria, desde as nosas casas, na celebración e a oración. Convidámosvos a participar con creatividade naquelas accións que poidan facer visible a necesidade dun traballo decente acorde coa dignidade humana.
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