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Toma de posesión de los nuevos Vicarios Episcopales de la Archidiócesis de Santiago de Compostela

 

La sede del Arzobispado de Santiago acogió en el día de ayer, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la ceremonia en la que tomaron posesión de sus cargos los nuevos Vicarios Episcopales: D. José Andrés Fernández Farto, como Vicario General y Moderador de la Curia; D. Francisco Javier Porro Martínez, Vicario Episcopal de Pastoral; D. Juan González-Redondo Neira, Vicario Episcopal Territorial de Santiago; D. Jesús Andrés López Calvo, Vicario Episcopal Territorial de A Coruña; D. Luis Seoane Ares, Vicario Episcopal Territorial de Pontevedra; y D. Daniel Carlos Lorenzo Santos, Vicario Judicial.

 

 

 

Tras el acto formal de toma de posesión y juramento, Fernández Farto hizo uso de la palabra en nombre de todos los Vicarios que hoy iniciaron esta misión al servicio de la Archidiócesis de Santiago de Compostela manifestando fundamentalmente tres sentimientos: gratitud, debilidad y disponibilidad

 

 

 

Finalmente, el Arzobispo de Santiago, mons. Francisco Prieto, cerró el acto dirigiéndose a los nuevos Vicarios Episcopales con palabras de gratitud a los que han trabajado a lo largo de estos años y a los nuevos que tomaron posesión.

“Sois el rostro, sois las manos, sois los pies, sois el corazón extendido de esta iglesia Diocesana de Santiago de Compostela (…). Porque cuando de Iglesia hablamos, hablamos de misión, hablamos de vocación, hablamos de envío». – les dijo el arzobispo y les incidió en que «Id y anunciad el Evangelio» es lo que debe seguir resonando en el corazón de todos y cada uno de vosotros, en el corazón de las comunidades parroquiales, grupos y movimientos unidos en la diversidad por el mismo Espíritu , el único protagonista de esta acción evangelizadora”.

Mons. Prieto les pidió seguir trabajando siempre con generosidad, disponibilidad y entrega. para seguir adelante con nuevos retos, horizontes, en nuestra Diócesis y que sigan haciendo ese camino día a día”.

 

 

 

Una vez terminado el acto se realizó la foto oficial del arzobispo D. Francisco con los 6 nuevos vicarios:

 

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Noticia completa en pastoralsantiago.org

Comunicado de Prensa del Arzobispado de Santiago de Compostela. Nombramientos.

 

Esta mañana, el Arzobispo de Santiago de Compostela, Mons. Francisco José Prieto Fernández, ha hecho públicos los nombramientos de los nuevos Vicarios Episcopales de la Diócesis de Santiago de Compostela. A su vez, ha mostrado su gratitud a los Vicarios Episcopales anteriores, por su trabajo y desvelos al frente de las respectivas Vicarías. La lista de los nuevos Vicarios es la siguiente:

– D. José Andrés Fernández Farto, Vicario General y Moderador de la Curia.

– D. Francisco Javier Porro Martínez, Vicario Episcopal de Pastoral.

– D. Juan González-Redondo Neira, Vicario Episcopal Territorial de Santiago.

– D. Jesús Andrés López Calvo, Vicario Episcopal Territorial de A Coruña.

– D. Luis Seoane Ares, Vicario Episcopal Territorial de Pontevedra.

– D. Daniel Carlos Lorenzo Santos, Vicario Judicial.

Tomarán posesión de sus cargos el día 14 de septiembre de 2023, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, a las 12.00 horas en la Curia del Arzobispado de Santiago de Compostela.

 

Datos biográficos de los nuevos Vicarios Episcopales

 

Vicario General y Moderador de la Curia

D. José Andrés Fernández Farto nació el 22 de mayo de 1973 en Pontevedra. Cursó los estudios de Bachiller en Teología en el Instituto Teológico Compostelano y al finalizarlos fue ordenado sacerdote el 4 de julio de 1998.

Al año siguiente, es nombrado Administrador Parroquial de la parroquia de Santa María de Viceso con su unida de Santa María de Ons. En el año 2000, se traslada a la ciudad de Roma para continuar sus estudios en la Universidad Lateranense de Roma donde realizó la licenciatura en Teología y Ciencias Patrísticas y, posteriormente, el doctorado en Teología y Ciencias Patrísticas en el año 2006. También es Diplomado en Biblioteconomía y Documentación por la Escuela Vaticana de Biblioteconomía de la Ciudad del Vaticano y Diplomado en Paleografía Griega por la Escuela Vaticana de Paleografía, Diplomática y Archivística de la Ciudad del Vaticano, ambas titulaciones realizadas en el año 2006.

Al regresar a la Diócesis, en el año 2006, es nombrado Director de la Residencia universitaria San Martín Pinario durante los cursos académicos 2006-2007 y 2007-2008 y Administrador parroquial de San Esteban de Covas desde el 7 de septiembre de 2006. En el 2008, es nombrado también Párroco de Santa María de Viceso con su unida de Santa María de Ons, que ya había regentado en el año 1999. Posteriormente se licenció en Filosofía por la Facultad de Filosofía de la Universidad Pontificia de Salamanca en el año 2011.

En el año 2012, cesa en la labor pastoral en esas parroquias, al ser nombrado Director del Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas, cargo que ejercerá hasta el año 2018.

Desde el 14 de septiembre de 2012, ejerce como Secretario de la Provincia Eclesiástica de Santiago de Compostela, y desde el 2 de abril de 2014, como Capellán de las MM. Mercedarias Descalzas de Santiago de Compostela.

Desde el año 2006 es profesor encargado de cátedra en el Instituto Teológico Compostelano. También es profesor estable del Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas donde imparte diversas materias de índole filosófica y teológica.

Es también profesor de la materia Fundamentos Patrísticos de la DSI en el Máster Oficial de Doctrina Social de la Iglesia, impartido por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología como fruto de la colaboración entre la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pablo VI en Madrid desde el curso 2017-2018.

 

Vicario Episcopal de Pastoral

D. Francisco Javier Porro Martínez nació en Ferrol (A Coruña) el 16 de febrero de 1962. Hijo de Emiliano y Corina, el pequeño de cuatro hermanos, estudió en las Discípulas de Jesús y en el colegio Tirso de Molina de los PP. Mercedarios de su ciudad natal.

Se licenció en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela en 1986. Durante tres años publicó críticas de arte en periódicos y revistas. Fue profesor de Historia y Subdirector del Internado en el Colegio Manuel Peleteiro de Santiago. En ese período de tiempo se vinculó a la parroquia de San Fernando y escuchó la llamada a ser sacerdote en la Jornada Mundial de la Juventud de 1989.

Entró en el Seminario Mayor Compostelano con 30 años. Como seminarista estuvo en las parroquias de Ares, Muros y San Jorge de A Coruña, donde fue ordenado sacerdote por D. Julián Barrio Barrio, arzobispo emérito de Santiago de Compostela, el 2 de agosto de 1998.

Siempre vivió y trabajo en equipo pastoral: primero en las parroquias de Salto, Zas y comarca, durante casi cinco años; en el Milladoiro, Loimil, Orazo y Dornelas, un año aproximadamente; fue Delegado de Infancia y Juventud durante nueve años a la vez que atendió la parroquia de san Martín de Noia durante ese último curso.

Desde noviembre de 2012 es párroco in-solidum de Santa María la Mayor de Pontevedra. En el año 2015 es nombrado Delegado Diocesano de Apostolado Seglar en nuestra Archidiócesis; en 2018 administrador parroquial de Santiago Peregrino de O Burgo y Santa María de Alba, del arciprestazgo de Lérez y, desde 2020, es Consiliario de Cáritas Interparroquial de Pontevedra.

 

Vicario Episcopal Territorial de A Coruña

D. Jesús Andrés López Calvo nació en Pontedeume (A Coruña) el 25 de diciembre de 1963. Es sacerdote desde 1989. Realizó sus estudios eclesiásticos en el Instituto Teológico Compostelano y en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología con especialidad en Catequética.

En la actualidad ejerce como párroco en Mera (Oleiros – A Coruña), y anteriormente también lo hizo en las zonas de Pontedeume y A Maía.

Además de estos servicios parroquiales, fue formador en el Seminario Menor de Belvís, Director del Secretariado Diocesano de Catequesis y ejerció la docencia en el Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas y en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de A Coruña.

 

Vicario Episcopal Territorial de Santiago de Compostela

D. Juan González-Redondo Neira nació en Ferrol (A Coruña) el 5 de septiembre de 1980, aunque residió siempre en Mondoñedo hasta que se marchó a estudiar Historia a Santiago. Allí descubrió su vocación e ingresó al Seminario Mayor Compostelano. Realizó sus estudios eclesiásticos en el Instituto Teológico Compostelano, culminando con el Bachillerato en Teología en el año 2099. Es licenciado en Teología Fundamental en el mismo Instituto Teológico Compostelano en 2016.

Fue ordenado sacerdote el 16 de mayo de 2010. Ese mismo año fue enviado como párroco a las tierras de Mesía y Frades, en concreto a las parroquias de Xanceda, Albizoi, Vitre y Lanza. Posteriormente a Cumbraos y Castro.

Desde el año 2016 es capellán del Centro Penitenciario de Teixeiro, y durante dos años del Centro de Reforma de menores de A Coruña. Colabora en la Curia de la Archidiócesis en la Oficina Diocesana de Sociología. Es consiliario de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica).

 

Vicario Episcopal Territorial de Pontevedra

D. Luis Seoane Ares. Nació en 1961 en la Parroquia de San Xulián de Grixalba, en Sobrado dos Monxes (A Coruña), donde recibió los Sacramentos de la Iniciación Cristiana.

De 1980 a 1986 estudió los cursos de Filosofía y Teología en el Instituto Teológico Compostelano y recibió la formación correspondiente en el Seminario Mayor Compostelano. Fue ordenado sacerdote el 14 de marzo de 1987. Durante 10 años (1986-1996) formó parte del equipo de formación del Seminario Menor y colaboró ​​con la Delegación de Pastoral Vocacional. De 1996 a 2003 coordinó la Delegación de Pastoral Juvenil.

Desde septiembre de 2003 hasta la actualidad ha sido Párroco de O Bo Pastor en Monteporreiro, fundada en 1990, que celebró la Consagración del Templo el 9 de octubre de 2010. Ha colaborado en la Pastoral de otras parroquias de la zona (Santa Mariña de Bora, Santa María de Alba y Santiago Peregrino do Burgo). También trabajó en el ámbito educativo, como profesor de Religión en Secundaria y Bachillerato. En los últimos años ha acompañado, como Consiliario, al Voluntariado de Manos Unidas en la Delegación de Pontevedra.

 

Vicario Judicial

D. Daniel Carlos Lorenzo Santos, nació en Pobra do Caramiñal (A Coruña), el día 11 de abril de 1963. Ordenado sacerdote el día 20 de mayo de 1995.

Es licenciado en Derecho en la USC y la UNED, en Teología en el Instituto Teológico Compostelano y en Derecho Canónico en la UPSA.

Desempeña su ministerio en el Tribunal Eclesiástico Metropolitano de Santiago desde el año 1998, ejerció los oficios de Promotor de justicia, Defensor del vínculo y Juez diocesano; en el año 2004 fue nombrado Vicario Judicial Adjunto; asumiendo, en el año 2006, la Presidencia del Tribunal como Vicario Judicial. Entre los años 1999 y 2004 fue Vicario Judicial de la diócesis de Lugo.

Es profesor de Derecho Canónico del Instituto Teológico Compostelano desde el año 2000 y lo fue del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Santiago.

Es miembro de la Asociación Española de Canonistas. Participó como ponente en congresos y jornadas de esa área de conocimiento y sobre la conservación y protección del Patrimonio cultural de la Iglesia y su gestión.

Desde el año 2006, párroco de San Pedro de Bugallido en A Maía.

En junio del año 2009 se incorpora al Cabildo de la S.A.M.I. Catedral de Santiago de Compostela, asumiendo la presidencia de la Comisión de Cultura (2010) y el oficio de Fabriquero (2011); desde el año 2011 es Director de la Fundación Catedral de Santiago. En el año 2021 asume el oficio de Canónigo Doctoral.

Miembro de número de la Real Academia Galega de Belas Artes y del Plenario do Consello da Cultura Galega.

 

 

Noticia extraída de: archicompostela.es

 

XIV Asemblea Xeral HOAC: «Tendendo pontes, derrubando muros»

 

A militancia da Irmandade Obreira de Acción Católica (IOAC-HOAC) da nosa diocese participará na celebración da XIV Asemblea Xeral HOAC que terá lugar do 12 ao 15 de agosto en Segovia.

A asemblea xeral convocada co lema “Tendendo pontes, derrubando muros. Igrexa no mundo obreiro tecendo vínculos de fraternidade” é a fase final dun proceso de traballo de máis dun curso.

Este é un acontecemento especialmente relevante para a vida deste movemento especializado da Acción Católica Española, e constitúe unha oportunidade única de encontro e convivencia para as máis de 700 persoas que compoñen este movemento eclesial da HOAC presente en 41 dioceses de España.

A diocese de Santiago de Compostela estará representada por seis militantes, que están vivindo este momento de preparación con ilusión e ledicia, inmersos na convivencia comunitaria deste momento importante para a Igrexa.

A Asemblea, ademais, é un ámbito privilexiado para o diálogo e a toma de decisións sobre os desafíos, prioridades e propostas para o próximos seis anos. Todo isto, a partir dunha mirada crente da realidade, da experiencia do compromiso da militancia e dos retos que como Igrexa ten, nun mundo con enormes fracturas sociais, desigualdades e inxustizas que afectan singularmente ao mundo obreiro e do traballo, onde segue a ser esencial ser testemuñas e impulsores do proxecto de humanización que propón Xesucristo.

Está prevista a asistencia de varios bispos e responsables de movementos eclesiais a nivel nacional e internacional, e o cardeal Juan José Omella, presidente da Conferencia Episcopal Española, enviará un videomensaxe aos participantes da Asemblea. Neste mesmo formato multimedia teñen previsto saudar os principais dirixentes sindicais do país.

Queremos compartir os contidos desa experiencia comunitaria, buscando construír pontes, favorecendo o encontro e enriquecendo ás persoas. Por iso durante a asemblea realizarase unha cobertura informativa diaria en www.noticiasobreras.es, medio de comunicación editado pola HOAC, e visibilizaranse e compartiranse contidos nas principais redes sociais coa etiqueta #Enla14

 

Carta XIV Asemblea HOAC do Arcebispo de Santiago de Compostela, Francisco José Prieto Fernández

 

 

Jóvenes gallegos en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ): “La experiencia no pudo ser más grata, ves el rostro de Dios en las personas”

 

Más de 500 chicos y chicas de las diócesis gallegas se han embarcado en un viaje de 15 días por Portugal que aúna fe y fiesta con la presencia del papa Francisco como colofón

 

Organizados en los grupos que han formado las diócesis son 540, pero resulta imposible calcular el total de los jóvenes gallegos que han puesto rumbo a Portugal por su cuenta o en pequeños colectivos para disfrutar de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Un evento en el que se esperan cerca de medio millón de personas desde hoy hasta el domingo y que tendrá su punto álgido a partir del miércoles con la presencia del papa Francisco, primero en Fátima y luego en la propia capital. Solo de España acuden 75.000 jóvenes —también 71 obispos— que parecen dispuestos a hacerse notar, tal como señala el responsable de infancia y juventud de la Conferencia Episcopal, Arturo Ros. «Vamos a batir récord de presencia porque nuestros jóvenes son muy grandes», celebra el también obispo auxiliar de Valencia.

El planteamiento del viaje y el camino que cada uno recorre antes de concentrarse todos en los actos de Lisboa es de lo más dispar. Daniel Turnes, párroco de Vimianzo y arcipreste de Soneira, está de encargado de un autobús con unos 50 chavales que forman parte de un grupo de unos 200. Tan solo siete de ellos son de su parroquia y únicamente dos repiten porque ya estuvieron en Cracovia en el 2016. Para el resto es su primera JMJ y para Turnes, aunque ya lleva seis, es quizás la más especial, por la cercanía que facilita la afluencia y por el ambiente que ha palpado.

Su programación es para 15 días. De ahí que no todos los interesados pudiesen sumarse y algunos se tengan que conformar con hacer por su cuenta escapadas más breves. Arrancaron ya el martes pasado y estos días los han pasado en la zona de Aveiro, alojados en casas particulares. Nada que ver con la estancia en un hotel, albergue o pabellón polideportivo, que es lo que le espera ahora en Lisboa, donde una gran parte de los asistentes ya cuenta con dormir al raso. Hay que tener en cuenta que la capital portuguesa apenas supera el medio millón de habitantes y esto supone prácticamente doblar su población.

«Estivemos con xente que te acolle sen saber nada de ti, simplemente porque es un bautizado máis coma eles», explica Turnes, que se deshace en elogios hacia sus anfitriones y la comida que les ofrecieron, porque «parece que todos os días eran día da festa». A los chavales ya les ha dicho que ahora en Lisboa se vayan olvidando del agua caliente y que se preparen para el lecho en suelo duro. Unos hándicaps que les preocupan más bien poco. En realidad ahora su principal desvelo, al margen de instalarse en los polideportivos, consiste en decidir que hacen a través de la aplicación específica lanzada para la JMJ. Deben elegir entre los cientos y cientos de actividades programadas que aúnan lo musical, con lo deportivo, lo espiritual y, sobre todo, el ambiente festivo.

«Para ir só de farra está o Tomorrowland e para ir só rezar o rosario está Fátima e isto é todo xunto», resume Turnes, que, al igual que los 205 jóvenes de la Diócesis de Santiago de Compostela a los que acompaña, tiene claro «que lo espiritual no está chocado con lo festivo» en ningún caso.

Y fiesta desde luego no les va a faltar, porque la programación específica de la delegación española contiene bastante de eso. Ya empezaron ayer en Estoril donde se dieron cita 37.375 chicos y chicas procedentes de 67 diócesis, 32 congregaciones y 11 movimientos religiosos tanto nacionales como internacionales.

El acto religioso central de los españoles ayer por la tarde fue la eucaristía oficiada por el cardenal Juan José Omella junto a 64 obispos y más de 900 sacerdotes. Pero justo a continuación empezaba el festival Caminos de Juventud, con artistas como Toño Casado, Grilex, DJ Abraham, o La Voz del Desierto. Uno de los platos fuertes, previsto para ya entrada la noche, era la actuación del compositor Nacho Cano, director del musical Malinche, que tenía planeado interpretar un par de temas de esta obra junto a otra treintena de cantantes.

 

Los protagonistas

 

Alejandro Fernández, joven gallego participante en la JMJ Lisboa 2023

 

Alejandro Fernández Rodríguez es de Marín, tiene 22 años, estudia Enfermería en Santiago y da motivos por los que prefiere organizar las vacaciones con otras personas que comparten su fe católica. «Igual hay quien piensa: ‘‘vaya mierda de plan´´, pero para nada. Cambia completamente el viaje. Aparte de encontrarnos con el papa, tenemos charlas con gente superinteresante o la posibilidad de hablar con obispos y consultarle dudas, algo que no siempre está a nuestro alcance. Y hacemos cosas de jóvenes que a lo mejor alguna gente se piensa que no. Hay conciertos, festivales de música… al que le gusta la montaña hay planes de ir a pasear…», detalla el joven pontevedrés que no puede tener mejores palabras para las familias que les acogieron en Aveiro: «La experiencia no pudo ser más grata. Ves el rostro de Dios en las personas. Nos decían: ‘‘aquí tenéis a vuestros padres de corazón para siempre´´ Y la verdad es que nos lo regalaron todo. Creo que no comí tanto en mi vida como en estos cuatro días». Ahora toca el suelo duro de un pabellón en la parroquia de Algés, a dos horas a pie del centro de Lisboa, pero en el que «se duerme con alegría», como resume Álex.

 

Noticias de «La Voz de Galicia»

Encuentro del arzobispo de Santiago con jóvenes de la JMJ en Aveiro

Antes de vivir en plenitud la JMJ, del 1 al 6 de agosto, los peregrinos de Galicia están viviendo la experiencia de los “Días en las Diócesis” en Aveiro, donde están siendo acogidos por familias.

 

 

Por este motivo, el Arzobispo de Santiago de Compostela, mons. Francisco Prieto, se desplazó a esta villa portuguesa para encontrarse con un grupo de jóvenes gallegos que peregrinarán a Lisboa.

 

 

Mons. Prieto, en su homilía, invitó a los jóvenes a ser amigos y testigos de Jesús, recordándoles que la JMJ tiene que ser una experiencia auténtica de fe y que toda la diócesis de Santiago de Compostela rezará por ellos.

 

 

 

 

Fuente: pastoralsantiago.org

Entrevista a Monseñor Julián Barrio: “Cada vez que voy a la Catedral y la veo tan llena me pregunto si seguimos en Año Santo”

 

Monseñor Julián Barrio, ayer en el Palacio Arzobispal / JESÚS PRIETO

 

Manganeses de la Polvorosa (Zamora), 1946} Después de tres décadas desde su llegada a Compostela, monseñor Julián Barrio se despide este sábado como arzobispo. Lo hace con una sensación “agridulce”, como todas las partidas, pero también agradecido y satisfecho por haber mantenido en primera línea una Archidiócesis que es la meta de peregrinos de todo el mundo.

¿Cómo se siente en estas últimas horas como administrador apostólico de esta Archidiócesis que ha pastoreado durante treinta años?

La verdad es que es una situación esperada. Pero por otra parte, cuando llega, es también un momento agridulce. Son treinta años, media vida aquí. Ahora solo puedo desearle lo mejor a la Diócesis, para que siga peregrinando y respondiendo a las situaciones concretas que vive el hombre de nuestros días.

¿Se va satisfecho?

Yo he intentado, en la medida de mis posibilidades, de escuchar a la gente para dar respuestas a lo que se pregunta. Porque reconozco que muchas veces damos contestaciones a preguntas que nadie nos hace. Y, claro, luego lamentamos que la gente no nos escuche, que no esté pendiente. Hay que tratar de escuchar a la gente para no decirle aquello que le guste, sino en función de lo que preguntan. Y así ofrecer, siempre desde una lectura creyente, una respuesta sobre la realidad actual; sabiendo cuáles son las preocupaciones y las inquietudes tanto religiosas como pastorales del hombre de nuestros días.

Podemos decir que el broche de oro de su pontificado ha sido un doble Año Santo compostelano con unas cifras extraordinarias, ¿cree que seguirá el éxito de la peregrinación?

Creo que sí. Mi preocupación ha sido siempre cuidar mucho la acogida de los peregrinos. Materialmente, a través del nuevo Centro Internacional del Peregrino, y también en la Catedral, por supuesto. Pero pienso que debemos acoger lo mejor posible también desde la perspectiva espiritual; porque esa dimensión espiritual, lógicamente, no se va a convertir en una realidad inerte. Desde el primer momento que llegué a la Diócesis, he intentado, sobre todo, que el Camino de Santiago no pierda la dimensión espiritual, porque soy consciente de que si la perdiera los peregrinos no iban a venir en la medida en que están viniendo.

 

Monseñor Julián Barrio, Arzobispo administrador apostólico de Santiago / JESUS PRIETO

 

Están viniendo muchos, lo hemos visto en este Año Santo doble. 2021 estuvo muy marcado por la pandemia, pero aún así vinieron muchos peregrinos. No digamos ya en 2022, que realmente ha sido espectacular. Y por lo que ahora estamos viviendo… Yo me pregunto muchas veces cuando voy a la Catedral si es Año Santo o no porque sigue estando muy llena. Lo cual quiere decir que felizmente la realidad de la peregrinación a Santiago se va a mantener. Para todos nosotros tiene que ser un motivo de satisfacción y de alegría. Santiago, Jerusalén, Roma… Pero, Santiago es Santiago. Ya en la Divina Comedia se decía que la peregrinación a Santiago era la más importante que puede hacer un cristiano antes de morir. Y lo estamos viendo en estos momentos.

 

Finalmente, todas las invitaciones que se cursaron al papa Francisco para peregrinar a Compostela no surtieron el efecto esperado… 

Yo tenía confianza en que el papa pudiera venir. Ahora soy consciente de que, en ese sentido, nosotros no podemos quejarnos porque tuvimos aquí dos veces la visita de San Juan Pablo II. En el último Año Santo tuvimos la visita de Benedicto XVI. Aunque a mí me hubiera hecho mucha ilusión, por supuesto, como a tantas y tantas

personas, entiendo que el papa también tiene su programación pastoral. Yo me he dado cuenta de que él quiere estar en lugares donde no había estado nunca un papa y lógicamente en sitios llamados de la periferia. Es decir, en lugares que necesitan esa presencia del papa más que nosotros, lo cual no quiere decir que yo hubiera deseado que hubiera venido.

Sí, efectivamente, y recuerdo que cuando estuvimos con él el presidente de la Xunta y yo, él nos dijo: lo vamos a ver, lo vamos a hablar.

 

Volviendo a la Archidiócesis, ¿en qué cree que ha cambiado su desde su llegada hace ya tres décadas hasta la actualidad? 

Han sido treinta años en los que hemos vividos cambios en lo político, en lo religioso y en lo cultural. La Diócesis no ha sido ajena a estos cambios y esto se ha reflejado en la forma de afrontar estas realidades pastoralmente. Hemos tratado de estar con los ojos bien abiertos y los oídos atentos con el objetivo de que los diocesanos trataran en todo momento de vivir la realidad. Le doy mucha importancia al Sínodo que hemos celebrado entre 2012 y 2016. Creo que nos ha ayudado a mover un poco las aguas de la piscina de la Diócesis para que se convirtieran en aguas curativas de todo aquello que realmente nos podría alejar de la realidad concreta que nos toca vivir y darle una respuesta al creyente.

 

Monseñor Julián Barrio / JESUS PRIETO

¿Qué trabajo queda por hacer? 

Estoy seguro de que es mucho. Pero me da paz saber que en la Iglesia nadie parte de cero y todos tenemos que tratar de realizar la misión encomendada en el momento que nos toca vivir.

 

¿Le daría algún consejo a su sucesor, monseñor Prieto? 

Los consejos suelen darse cuando alguien los pide porque cree necesitarlos. Mi sucesor sabe que en la medida de mis posibilidades estaré siempre encantado de, si necesita mi colaboración, dársela con todo gusto.

 

¿Qué impresiones le genera el cambio político que todo indica que se va a producir en la ciudad? 

Todavía se está empezando la negociación, pero yo creo que la persona que sea alcalde o alcaldesa tomará, sin duda, conciencia de lo que significa esta ciudad de Santiago.

 

Ahora quisiera preguntarle por usted. Este sábado se jubila, ¿qué planes tiene el arzobispo emérito? 

Lo iremos viendo día a día. De momento ya tengo algunos compromisos, como tandas de ejercicios espirituales; y después también trataré de revisar todo lo que he escrito sobre las peregrinaciones y las pastorales del Año Santo, para tratar lo que yo considero que es la antropología del peregrino. Es una idea que tengo.

 

Me imagino que durante estos años habría momentos gozosos pero también algunos dolorosos…. 

Ciertamente ha habido de todo. Recuerdo los momentos en que estuve en el hospital, la desaparición del Códice Calixtino, el accidente del Alvia, los funerales por pescadores que perdieron sus vidas en el mar… Y ha habido momentos gozosos como la venida del papa Benedicto XVI en el Año Santo del 2010, las ordenaciones sacerdotales, la celebración del Sínodo Diocesano y de los Años Santos compostelanos, el trabajo de Cáritas, la celebración del Congreso Eucarístico diocesano y la celebración aquí en Santiago del Congreso Eucarístico Nacional.

 

¿Cuál impresión general que se lleva un castellano de Zamora de las gentes gallegas y en qué medida se siente gallego? 

Me he sentido acogido, comprendido y ayudado. Mi impresión es muy positiva. Para mí el amar a la Iglesia en Galicia y a Galicia lo siento no como una obligación sino como una necesidad. Me siento gallego como no podía ser de otra forma. Siendo admirable esta comunidad gallega en su geografía, en sus aldeas, villas y ciudades, en su cultura, lengua y tradiciones, admiro su capacidad para mirar adelante con sentidiño.

 

¿Se mudará de casa?

Sí, claro. Ahora, de momento, voy a ir a mi pueblo. Y después, en otoño, en invierno, volveré aquí y viviré en el Seminario Menor de Belvís.

 

De la lluvia de Santiago al frío de Manganeses de la Polvorosa… 

Pasando por el frío de Manganeses, no voy a olvidar la lluvia de Santiago. Si Dios quiere, espero tener la posibilidad de alternar una cosa y la otra.

 

 

Fuente: Arturo Reboiras | El Correo Gallego

Entrevista a Monseñor Francisco Prieto en Religión Digital: «Ser arzobispo no es una tarea solitaria, sino misión compartida»

 

 

  • “Ser arzobispo no es una tarea solitaria en la que uno deba hacerlo y serlo todo ni mucho menos, sino misión compartida desde el ministerio y el carisma que el Señor ha dado a cada bautizado”
  • “Acojamos la llamada que Dios nos hace para ser una Iglesia que no se quede paralizada en las estructuras, en actitudes meramente ideológicas o en las inercias pastorales”
  • “Con paciencia y maestría, con gesto sobrio y palabra honda, me enseñó y ayudó a conocer y querer a esta Iglesia compostelana”
  • “Ante el evidente retroceso del uso del gallego en nuestras celebraciones todos los fieles, todos los agentes de pastoral debemos entonar un mea culpa, ya sea por descuido o por complejos y prejuicios”

 

Humilde, inteligente, bien preparado y buena persona, Francisco José Prieto Fernández (Ourense, 1968) tomará posesión, en unos días, de la Archidiócesis de Santiago de Compostela, que, a su juicio, es más que una diócesis: “Es como un gran mosaico”. Agradece a monseñor Barrio, que “me enseñó y ayudó a conocer y querer a esta Iglesia compostelana”. Quiere, sueña y desea una Iglesia entendida como “misión compartida”, abierta y en salida, como pide el Papa, y, además, encarnada: “Ante el evidente retroceso del uso del gallego en nuestras celebraciones todos los fieles, todos los agentes de pastoral debemos entonar un mea culpa”.

El nuevo arzobispo pide a sus fieles “sentidiño” (un término muy característico de la forma de ser y actuar de los gallegos) de cara a las próximas elecciones: “Creo sinceramente en la capacidad de nuestra gente que, con “sentidiño” y libertad, sabrá ejercer un voto coherente con su conciencia y sus creencias”. Y, como soñar no cuesta nada, monseñor Prieto cree que todavía es posible que el Papa Francisco visite Compostela “con motivo de la JMJ” o “en otra ocasión oportuna”.

 

 

¿Esperaba seguir la tradición compostelana de los auxiliares convertidos en arzobispos? ¿Qué sintió cuando se lo comunicaron?

En Santiago, en ocasiones, me hacían referencia a la tradición acerca del obispo auxiliar como sucesor del arzobispo. Había precedentes, pero eso no implicaba que fuese una regla fija. Mi tarea fundamental era centrarme en mis obligaciones como obispo auxiliar, y saber que el discernimiento para esa decisión era responsabilidad de la Santa Sede.

Cuando me comunicaron, a mediados de marzo, que el Papa había decidido nombrarme arzobispo de Santiago, además de guardar unos segundos de silencio tras lo que me acababan de decir, como reacción inmediata experimenté una mezcla emocional entretejida de desconcierto y confianza. Todo sucede tan rápido que resulta difícil describir el momento. Sólo horas después tomas conciencia de la misión encomendada y de la fragilidad que te acompaña y te pones en las manos del Señor.

 

¿Le abruma el peso de ser uno de los arzobispos más jóvenes de Compostela?

Más que la edad, abruma la responsabilidad que supone ser pastor y obispo de una Iglesia diocesana como es la archidiócesis compostelana. En estos dos años como obispo auxiliar he procurado conocer de cerca una extensa y diversa geografía social y religiosa: una abundancia fecunda de realidades pastorales en sus parroquias rurales y urbanas, de costa e interior, en sus grupos y movimientos, en la vida religiosa, en la acción socio-caritativa, en la entrega generosa de los sacerdotes.

 

 

Cuando veo el mapa de la archidiócesis y pones nombre y rostro a cada lugar (y aún me queda mucho por conocer), te das cuenta de que ser arzobispo no es una tarea solitaria en la que uno deba hacerlo y serlo todo ni mucho menos, sino misión compartida desde el ministerio y el carisma que el Señor ha dado a cada bautizado.

 

¿Cuál será su mayor ilusión como arzobispo de Compostela?

Me acuerdo de aquellas palabras del papa Francisco en Evangelii Gaudium cuando afirma que sueña con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación (nº 27). Al comentarlas, suelo decir que el “sueño” no es ni una pesadilla ni una alucinación, sino el plan de Dios para cada uno, para cada Iglesia diocesana, para todo el pueblo de Dios. Soñar puede ser que todos – arzobispo, sacerdotes, consagrados, laicos – acojamos la llamada que Dios nos hace para ser una Iglesia que no se quede paralizada en las estructuras, en actitudes meramente ideológicas o en las inercias pastorales, sino dispuesta a recorrer juntos el camino del Evangelio. No es fácil pasar de las buenas intenciones y de los sueños a la realidad, pero tampoco excusarnos en nuestras comodidades y lamentos. Precisamos renovar una escucha con oídos en el corazón: a Dios y su Palabra, a los hermanos, a los hombres y mujeres de este tiempo tan complejo que nos ha tocado vivir. En la escucha se reconocen las preguntas que de verdad piden respuesta desde la fe, desde el Evangelio.

 

¿Qué ha aprendido de Don Julián y qué es lo que más le agradece?

Dos años como obispo auxiliar junto a don Julián me han permitido descubrir cómo vive su ministerio pastoral: con honda fe, hecho de palabras sabias y de gestos sencillos. Su entrega y dedicación a esta archidiócesis de Santiago ha sido plena en todos estos años, desde que llegó en 1993 como obispo auxiliar y todos los que estuvo al frente de la misma como arzobispo. Estoy convencido que el Señor, que ve en lo escondido, sabrá reconocerlo como corresponde. Personalmente, quiero agradecerle que, desde el primer momento, me acogió con afecto paterno y cercanía de hermano; y con paciencia y maestría, con gesto sobrio y palabra honda, me enseñó y ayudó a conocer y querer a esta Iglesia compostelana.

 

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¿El Camino convierte a Santiago en algo más que una diócesis?

Estos días, al recorrer alguna de las plazas que rodean la Catedral de Santiago, me llama la atención, no solo la cantidad, sino sobre todo la diversidad de rostros y lenguas que ves y oyes. Ya no es Año Santo, como lo fue en el 2021-2022, pero Santiago se muestra, una vez más, como una Iglesia diocesana con una especial vocación de acogida y universalidad, amante de sus raíces cristianas y sus tradiciones locales y, al mismo tiempo, meta de tantos caminos por los que llegaron y llegan peregrinos que buscan una “ultreia” de sentido y hondura, de fe y esperanza. Santiago es como un gran mosaico en el que el Camino muestra que, tras la meta que conduce a la tumba del Apóstol, hay una peregrinación más profunda que nos conduce a un horizonte de plenitud y trascendencia

 

¿Hizo alguna vez el Camino?

Lo hice con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud que tuvo lugar en Santiago en 1989. En aquel momento era seminarista en Ourense, y peregrinamos con el grupo diocesano de jóvenes. Tanto el camino desde Ourense como los días de la JMJ fueron una inolvidable experiencia.

 

¿Va a incrementar la presencia del gallego en la liturgia?

Ante el evidente retroceso del uso del gallego en nuestras celebraciones todos los fieles, todos los agentes de pastoral debemos entonar un mea culpa, ya sea por descuido o por complejos y prejuicios. La nueva edición de la Biblia en gallego (4ª, 2021) o la versión revisada del Misal Gallego que está ya muy avanzada, nos urgen a retomar un compromiso, personal y diocesano, en favor de la lengua gallega, tanto para hablar con Dios como entre nosotros en los espacios eclesiales. El gallego como lengua es un patrimonio vivo de todos los gallegos: con él expresamos lo que somos, lo que sentimos y también ha de expresar lo que creemos cuando celebramos la fe u oramos a Dios.

 

 

¿Cómo suplir la escasez de sacerdotes, especialmente en el mundo rural?

Toda crisis, y la escasez de sacerdotes y un mundo rural envejecido y disperso lo son, hemos de verla, no como una ocasión para lamentarnos, sino como una oportunidad, como una llamada a redescubrir realidades que quizás teníamos olvidadas. La vida pastoral de nuestras comunidades y parroquias, tanto rurales como urbanas, precisa una verdadera conversión pastoral, personal y comunitaria, desde la que descubramos que todos los bautizados (laicos, religiosos y sacerdotes) somos actores de la misión de la Iglesia, que todos somos llamados a ser discípulos misioneros. Dar el paso de ser “clientes” a ser creyentes supone dejar atrás rutinas e inercias pastorales y dar paso a una vivencia sinodal de la corresponsabilidad en la acción evangelizadora. Precisamos una renovada creatividad pastoral que, teniendo presente la realidad de nuestras parroquias, su importancia y sus carencias, y superando, al mismo tiempo toda forma de clericalismo y parroquialismo, nos conduzca a establecer unidades pastorales que integren a las parroquias y comunidades en una acción pastoral conjunta de equipos apostólicos de sacerdotes, religiosos y laicos. Ya sé que no es un camino fácil, pero es necesario recorrerlo sino queremos ver cómo nuestras parroquias se vuelven cada vez más pequeñas y empobrecidas en su vida de fe.

 

¿Se puede acabar con el clericalismo en la Iglesia, como pide el Papa?

En una ocasión dijo el papa Francisco que “cuando falta la profecía, el clericalismo ocupa su sitio”. Sea de sacerdotes o de laicos, el clericalismo deteriora el sentido genuino de cualquier ministerio y carisma en la vida de la Iglesia. El clericalismo es un ejercicio de narcisismo que nace cuando, en cualquier opción o acción cristiana, nos centramos en nosotros mismos (mundanidad espiritual), y nos constituimos en el eje sobre el que todo debe discurrir: desvirtuamos y olvidamos que somos llamados a servir, no a servirnos unos de otros. Erradicarlo en la vida de nuestras Iglesias y comunidades es una exigencia de una auténtica conversión pastoral.

 

 

¿Qué pide a los gallegos de cara a las elecciones municipales?

Me viene a la mente aquel principio que tantas veces invocamos los gallegos cuando tomamos una decisión: “facelo con sentidiño”. Votar es legalmente un derecho y moralmente un deber. Y hacerlo con “sentidiño” supone que no podemos excusarnos con la indiferencia ni el fatalismo, y menos con la desconfianza y la sospecha permanente hacia la necesaria acción política. Al tratarse de unos comicios municipales, estamos ante la elección de aquellos que gobernarán de modo más cercano nuestras vidas en las pueblos y ciudades; seguramente conocemos mejor a los candidatos y ello permite valorar su honestidad en la procura del bien común, y no intereses partidistas o personales, y su opción firme por políticas que promuevan la dignidad de las personas. Creo sinceramente en la capacidad de nuestra gente que, con “sentidiño” y libertad, sabrá ejercer un voto coherente con su conciencia y sus creencias.

 

¿Sueña con una eventual visita del Papa a Compostela? ¿Podría ser de camino o de vuelta de la JMJ de Lisboa?

Con ocasión del Año Santo 2021-2022 mi predecesor, don Julián Barrio, invitó al papa Francisco a visitar Santiago de Compostela. No fue posible, pero confío que pueda reiterarle la invitación para acudir a esta ciudad que alberga la tumba y la memoria del Apóstol Santiago, tal como hicieron Juan Pablo II en 1982 y 1989 y Benedicto XVI en 2010. Ya sea con ocasión de la JMJ de Lisboa – con cuyo motivo, por cierto, muchos y numerosos grupos de jóvenes se acercarán a Santiago este verano – , o en otra fecha oportuna, esta casa del Señor Santiago podría ser la oportunidad para lanzar un mensaje que, recordando las conocidas palabras de Dante, haga resonar de nuevo la esperanza para un mundo que, en medio de tantas crisis, necesita peregrinar por sendas que lo humanicen y le ofrezcan horizontes de trascendencia, de fe y de sentido.

 

 

 

Fuente: José Manuel Vidal | Religión Digital

Inauguración del ministerio episcopal del Arzobispo de Santiago de Compostela, Monseñor Francisco Prieto

 

Este sábado 3 de junio, la Catedral de Santiago acoge la ceremonia de recepción en la catedral, inauguración del ministerio episcopal y toma de posesión de Monseñor Francisco José Prieto, nombrado por el Papa Francisco Arzobispo Metropolitano de Santiago de Compostela.

Como viene siendo tradición, el recién nombrado Arzobispo será recibido en la puerta del Obradoiro de la catedral. Allí, el Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Monseñor Bernardito Auza, presentará al nuevo Arzobispo, al que recibirán el Cabildo catedralicio y el Colegio de Consultores de la Diócesis. Antes de entrar en la catedral besará la reliquia del Lignum Crucis, en esta ocasión, un relicario del siglo XII, realizado en Jerusalén (Más información de la pieza). Una vez en el interior, Monseñor Prieto tendrá unos minutos de oración ante el Santísimo Sacramento, en la capilla de la Comunión.

Posteriormente, a las 11:00 h, dará inicio la Misa Solemne, durante la cual se desarrollará la ceremonia de toma de posesión, en la cátedra episcopal. En ella recibirá la adhesión de la diócesis, representada por miembros del Cabildo, del Colegio de Consultores, algunos sacerdotes, religiosos y fieles laicos. Durante la Eucaristía, el nuevo Arzobispo empleará el conocido como cáliz de San Rosendo, valiosa pieza medieval, del siglo XIII, y que llegaría a la catedral procedente del monasterio de Caaveiro. Además, sobre el altar, estará la cruz de cristal de roca, regalo de los reyes Carlos II y Mariana de Habsburgo en el Año Santo de 1683.

 

Fuente: archicompostela.es

 

Solicitud de invitaciones para asistir a la toma de posesión de mons. Prieto como Arzobispo de Santiago

 

El ministerio pastoral de Mons. Francisco Prieto como Arzobispo Metropolitano de la Archidiócesis de Santiago de Compostela dará comienzo con una Eucaristía Solemne en la Catedral el próximo sábado 3 de junio. Con tal motivo y, dado el aforo limitado del Templo, se pone a disposición de las personas interesadas en asistir a la celebración, un formulario de inscripción para gestionar y facilitar el acceso a la Catedral.

https://www.pastoralsantiago.org/invitaciones/ 

Una vez cubierto el formulario se enviará, a la cuenta de correo indicada en el mismo, la invitación con un código QR, que se deberá presentar para acceder a la Catedral por la Plaza de Platerías antes de las 10:15 hs.

El número máximo de peticiones será de 300, tramitadas por riguroso orden de solicitud.

 

Fuente: pastoralsantiago.org

Entrevista a Mons. Prieto publicada en Alfa y Omega: “Hay que repensar la presencia pastoral en el territorio”

 

  • Tras dos años como auxiliar en Santiago, D. Francisco José Prieto asumirá los mandos de la archidiócesis gallega con el reto de hacer frente a la edad avanzada del clero y la indiferencia de los jóvenes.

 

Cuando fue nombrado auxiliar de Santiago dijo en estas páginas que lo primero que hizo tras recibir la noticia fue ir a la capilla del Obispado de Orense, donde estaba. ¿Qué hizo en esta ocasión?

—Me encontraba en el coche, llegando a Orense para visitar a mi familia. Era domingo por la noche. Recibí un mensaje de Nunciatura en el que me anunciaban que querían hablar conmigo. Aparqué y los atendí justo antes de subir a casa. Cuando me lo dijeron me quedé mudo, en un silencio entre sorprendido y abrumado. Fue un contexto muy cotidiano.

 

Comienza esta misión con dos años de bagaje en la archidiócesis.

—Han sido dos años intensos. Es una diócesis muy diversa. Tiene tres ciudades —La Coruña, Santiago y Pontevedra—, cada una con sus peculiaridades; una costa enorme, que mira en el norte a Ferrol y en el sur a Vigo y, en medio, el mundo rural. Es extensa y rica en su geografía humana, social y religiosa. En este tiempo he procurado acercarme a las parroquias, conocerlas y empaparme. Será una ayuda importante, aunque tan poco tiempo, y con un doble año santo, solo me ha permitido conocer el trazo grueso. Ahora toca el hilo fino de la vida de los sacerdotes, parroquias y todos los desafíos pastorales.

 

¿Cuáles son esos desafíos?

—Tenemos una edad media del clero muy alta y muchas parroquias. Hay que repensar la presencia pastoral en el territorio. La parroquia será imprescindible, pero no llega a la vida de toda nuestra gente. Pueden ser unidades pastorales, parroquiales… Dejemos atrás modelos que no responden a la realidad y trabajemos para ser significativos a través de la integración de parroquias, donde haya un trabajo compartido, catequesis y Cáritas interparroquiales, celebraciones dominicales en dos o tres lugares de referencia, bien celebradas y en las que el sacerdote no tenga que ir corriendo de aquí para allá, haciendo maratones.

 

Mejoraría la vida de los sacerdotes.

—Hay sacerdotes de edad avanzada, con una vida más frágil, pero hay otros más jóvenes con una gran carga de trabajo que pueden acabar quemándose tanto humana como espiritualmente.

 

¿Habrá que renunciar a la parroquia propia o a contar un sacerdote en exclusiva para ella?

—No se debería usar el posesivo en clave eclesial. Santiago tiene ese reto. Es una diócesis secular, de una gran vida y vitalidad, pero requiere que nos preguntemos sobre ella con realismo para dar una respuesta con realismo.

 

Hablaba antes de ser significativos. ¿Cómo se logra en una sociedad como la actual?

—En las generaciones más jóvenes predomina la indiferencia y el distanciamiento. No veo una actitud contraria. No les dice nada lo que proponemos.

Aquí hay que hacer un ejercicio importante: escuchar. Porque si no escuchamos, respondemos a preguntas que nadie nos hace. Hay que escuchar al hombre, a la mujer, al joven y al niño, saber integrar sus preocupaciones y no dar respuestas hechas. No podemos recetar genéricos ni fórmulas manidas. Se trata de recuperar la frescura del Evangelio y ofrecerla, decir que a ti Dios te ama y te abraza en un proyecto que quiere comprometer tu vida y planificarla. Dios no es una mochila que llevar sobre los hombros, sino un compañero de camino. Hay hombres y mujeres con crisis profundas de sentido y tendríamos que aparecer ahí, no como un respuesta hecha, ritual y mágica, como una inteligencia artificial que todo lo responde, sino desde la cercanía a cada uno en su circunstancia. Como escuché a un pastoralista, estamos llamados a ser resto, como levadura en la masa, pero no residuo. Nos puede costar, porque pesa la historia.

 

Quizás ser pocos ayude a purificar.

—Podemos ver este momento con pesar, pero no es para lamentarse. Las crisis son oportunidades. Estamos en un momento de repliegue en cuanto a número, pero debemos ganar en calidad y calidez evangélicas. Nos sobran retórica y argumentos.

 

Acaba de estar en Madrid en unas jornadas sobre sostenimiento de la Iglesia. ¿Es sostenible?

—Cuando hablamos de esto, enseguida pensamos en dinero, en la aportación económica. Tenemos que superar la idea de servicio religioso por el que pago una tasa o donativo y ya he cumplido como cliente. Debemos pasar de un cristianismo clientelar a uno discipular. De un cristiano cliente a uno creyente. La gente consume religión —fiestas, romerías, celebraciones, sacramentos…—, pero ¿hay discípulos creyentes? Desde ahí se entiende la responsabilidad y es cuando lo económico tiene sentido.

 

¿Qué tiene que decir el arzobispo de Santiago ante las elecciones?

—Más que dar una consigna, se trata de reclamar a la gente que ejerza su derecho de participación. Tenemos derecho a participar. Confío en la madurez de los laicos y en su discernimiento conforme a los criterios evangélicos y la doctrina social de la Iglesia. Preguntémonos por la calidad humana de nuestros políticos, por si su trayectoria habla de un proyecto de bien común o partidista. Eso es fácil de detectar. Interroguémonos con madurez como cristianos desde los valores y criterios del Evangelio acerca de los políticos y la acción política y actuemos con libertad de conciencia. No se trata de que los cristianos se identifiquen con un partido político. Eso es un error, como ha demostrado la historia.

 

Como gran aficionado, ¿sigue teniendo tiempo para el cine?

—«Que todo en la vida es cine y el cine sueños son», cantaba Aute. Hace tiempo que no puedo ir a una sala, pero, a través del streaming, me gusta volver a los clásicos. La última, El hombre tranquilo

 

Fuente: Fran Otero | Alfa y Omega