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Carta Pastoral de nuestro arzobispo en el día del Corpus Christi y el Día de la Caridad: “una llamada a estar pendientes de los demás”

El próximo domingo día 6 de junio, Día del Corpus Christi, la Iglesia celebra el Día de la Caridad, coincidencia de fechas que, según recuerda el arzobispo compostelano, monseñor Julián Barrio, la Iglesia ve “como llamada a estar pendientes de los demás, sobre todo de los más pobres y necesitados material y espiritualmente. Como pueblo que peregrina hacia Dios, la acción caritativa ha de realizarse en la Iglesia, con la Iglesia y al servicio de la Iglesia”.

En la Carta Pastoral escrita con este motivo por el arzobispo de Santiago se indica que el misterio eucarístico del Corpus Christi es para los cristianos una ocasión para testimoniar la caridad “con nuestra actitud al servicio de los últimos con el objetivo de construir una sociedad más justa y fraterna. Esta necesidad la estamos percibiendo de manera especial en las consecuencias de esta pandemia que está visibilizando duramente nuestra vulnerabilidad. Los creyentes en Cristo “sufren con los que sufren”.

En este Día de la Caridad, tal y como explica monseñor Julián Barrio, al reflexionar sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía, los cristianos deberían de reflexionar sobre su compromiso con los más necesitados: “La solemnidad del Corpus Christi fundamenta la misión evangelizadora en una sociedad secularizada.  La Eucaristía ha estado siempre en el centro de la vida de la Iglesia.  La crisis de fe lleva a preguntar cuántos creen que Jesús está real y verdaderamente presente en la Eucaristía. Con frecuencia tratamos de adecentar la fachada sin darnos cuenta que los cimientos se están resquebrajando, lo que se manifiesta en el proceso de descristianización. La preocupación es buscar una renovación tanto exterior como interior de la comunidad cristiana ”, indica el arzobispo.

Tras recordar que el “amor de Dios y el amor al prójimo son inseparables”, el arzobispo agradece a todos los diocesanos “vuestra generosa colaboración económica con Cáritas para ayudar a los necesitados”.

El arzobispo presidirá el domingo día 6 de junio la celebración del Corpus Christi a las 19:30 horas en la Catedral, con una posterior procesión en el interior del templo, tras la cual procederá a la Bendición con el Santísimo Sacramento.

 

 

Fuente: archicompostela.es

Nuestro arzobispo preside en la Catedral la Misa de Pentecostés en el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar

  • Monseñor Barrio destaca el papel de los laicos en la Iglesia

El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, presidió hoy la Eucaristía de la Solemnidad de Pentecostés en la Catedral compostelana, una fecha en la que la Iglesia celebra también el día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar. Precisamente a los laicos se dirigió especialmente el arzobispo, animándoles a revitalizar la fe y a vivirla coherentemente en la vida personal y en el entorno familiar, profesional y cívico. Monseñor Barrio señaló, en relación con la fiesta litúrgica del día que el Espíritu Santo otorga fortaleza para testimoniar la fe y difundir el Evangelio. La Iglesia, dijo, el arzobispo, ha de construirse desde el diálogo y la acogida.

Con la Solemnidad de Pentecostés se cierra el ciclo litúrgico de la Pascua. Esta fiesta recuerda el momento en que los apóstoles recibieron el don del Espíritu Santo. Pentecostés, según dijo hoy el arzobispo, hace referencia a la unidad y a la misión de la Iglesia, que ha de abrirse a la sociedad para hacer presente su mensaje de entrega, generosidad, perdón y sanación, así como su preferencia por los más débiles y necesitados. Una tarea en la que los laicos tienen un papel significativo que cumplir en este momento.

 

Fuente: archicompostela.es

Carta Pastoral de D. Julián en el Día de la Acción Católica y Apostolado Seglar 2021: “Hay que discernir qué lugar ocupa el apostolado seglar en nuestras parroquias, y cómo impulsar la acción de los laicos”

 

Nuestro arzobispo, D. Julián nos ha escrito a todos los diocesanos una Carta Pastoral, dedicada al Día de la Acción Católica y Apostolado Seglar, que se celebrará en la solemnidad de Pentecostés, el próximo 23 de mayo, con el lema “Los sueños se construyen juntos”.

En dicha carta monseñor Barrio, recordando el reciente Congreso Nacional de Laicos y el Sínodo Diocesano, nos indica que “necesitamos abrirnos a la trascendencia y a la fraternidad, al discernimiento y a la sinodalidad.”. El arzobispo añade que “en la Iglesia diocesana ha de crecer la conciencia de que el laico tiene una misión eclesial por derecho propio y como consecuencia de su pertenencia a la Iglesia”, insistiendo en que “es la hora de caminar juntos como Pueblo de Dios, pastores, consagrados y laicos, conscientes de que todos somos necesarios a la hora de evangelizar”.

Esta carta de nuestro arzobispo constituye un reconocimiento a la tarea de los laicos y, a la vez, una llamada a su responsabilidad para construir junto a los pastores una Iglesia capaz de afrontar los retos del futuro. Así, el arzobispo asegura que: “hay que pasar del laico consumidor de actividades eclesiásticas a un laicado corresponsable en la misión evangelizadora de la Iglesia, evitando el peligro del clericalismo que lleva a funcionalizar el laicado y a diluir la gracia bautismal. En este sentido hay que discernir qué lugar ocupa el apostolado seglar en nuestras parroquias, y cómo impulsar la acción de los laicos en aquellas experiencias fundamentales como son la familia, la educación, la cultura, la actividad laboral y la presencia en la vida pública

“En este momento caracterizado por cambios imprevisibles que están afectando a la Iglesia”, afirma monseñor Barrio, “estamos llamados a edificar la ciudad de Dios en medio de la ciudad de los hombres, siendo amables y  comprensivos, entregando la vida por los demás como comprobamos también durante esta pandemia”.

A continuación trascribimos la carta íntegra:

 

“Los sueños se construyen juntos”

 

Queridos diocesanos:

Seguimos haciendo memoria del Congreso Nacional de Laicos y de nuestro Sínodo diocesano. En este contexto celebramos el día de la Acción Católica y  del Apostolado Seglar en la solemnidad de Pentecostés. En esta Jornada nos referimos a este texto clarificador del Papa: “He aquí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermoso aventura. Nadie puede pelear  la vida aisladamente… Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude  y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia adelante. ¡Qué importante es soñar juntos!… Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos[1].

En este momento caracterizado por cambios imprevisibles que están afectando a la Iglesia, “el esfuerzo orientado al anuncio del Evangelio a los hombres de nuestro tiempo, exaltados por la esperanza pero a la vez perturbados con frecuencia por el temor y la angustia, es sin duda alguna un servicio que se presenta a la comunidad cristiana e incluso a toda la humanidad[2]. No ignoramos que se está produciendo una ruptura en la transmisión generacional de la fe en nuestras comunidades cristianas. “Algunas causas de esta ruptura son: la falta de espacios de diálogo familiar, la influencia de los medios de comunicación, el subjetivismo relativista, el consumismo desenfrenado que alienta el mercado, la falta de acompañamiento pastoral a los más pobres, la ausencia de una acogida cordial en nuestras instituciones, y nuestra dificultad para recrear la adhesión mística de la fe en un escenario religioso plural[3]. No cabe duda de que “cuanto más se seculariza la sociedad civil y política, más deben comprender los  católicos, por encima de toda posible confusión, que su pertenencia a la Iglesia que les trasmite ya en este mundo el germen de la vida divina, libera el fondo de su ser haciéndole respirar en lo eterno”[4].

Purificando cada día nuestra fe, estamos llamados a edificar la ciudad de Dios en medio de la ciudad de los hombres, siendo amables y  comprensivos, entregando la vida por los demás como comprobamos también durante esta pandemia. Necesitamos “comunidades eclesiales maduras[5]; comunidades de fe confesada en la adhesión a la Palabra de Dios, celebrada en los sacramentos y vivida en la caridad como alma de la existencia moral cristiana[6], sabiendo que el laico cristiano ha de crecer interiormente en el itinerario progresivo de la santidad. Esto exige una formación para la misión: evangelizar en la calle con una vida coherente, viviendo la experiencia de Dios. Hay que pasar del laico consumidor de actividades eclesiásticas a un laicado corresponsable en la misión evangelizadora de la Iglesia, evitando el peligro del clericalismo que lleva a funcionalizar el laicado y a diluir la gracia bautismal. En este sentido hay que discernir qué lugar ocupa el apostolado seglar en nuestras parroquias, y cómo impulsar la acción de los laicos en aquellas experiencias fundamentales como son la familia, la educación, la cultura, la actividad laboral y la presencia en la vida pública.

Necesitamos abrirnos a la trascendencia y a la fraternidad, al discernimiento y a la sinodalidad. Es posible que no hayamos armonizado conocimiento y experiencia de fe, ni prestado atención a las inquietudes de las personas, ni realizado una revisión precisa de nuestra acción pastoral. Ante estos desafíos hemos estado tal vez distraídos y no hemos percibido la relevancia de los mismos. En este sentido el papa Francisco nos dice: “Espero que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están. Ya no nos sirve una simple administración… Constituyámonos en todas las regiones de la tierra en un estado permanente de misión”[7]Es la hora de caminar juntos como Pueblo de Dios, pastores, consagrados y laicos, conscientes de que todos somos necesarios a la hora de evangelizar. La sinodalidad nos interpela a estar en el corazón del mundo asumiendo el compromiso en la vida pública, conscientes de que “la Iglesia  no pretende disputar poderes terrenos, sino ofrecerse como hogar entre los hogares, abierto para testimoniar al mundo actual la fe, la esperanza y el amor al Señor y a aquellos que Él ama con predilección[8].

No olvidemos que el “apostolado de los laicos, que surge de su misma vocación cristiana, no puede faltar nunca a la Iglesia” (AA 1). En la Iglesia diocesana ha de crecer la conciencia de que el laico tiene una misión eclesial por derecho propio y como consecuencia de su pertenencia a la Iglesia. Es en la historia en donde todas las realidades creadas comienzan a ser transformadas por la fuerza del Evangelio. Hay que anunciar la novedad de Cristo en esta sociedad en la que los miembros de las asociaciones de apostolado laical han de “personalizar la fe y vivirla evangélicamente, seguir un proceso de formación permanente, celebrar comunitariamente la fe, encontrar el ámbito eclesial de discernimiento comunitario, asumir las responsabilidades personales y ser fieles a los compromisos adquiridos en la comunidad eclesial y en la vida pública, constituir el sujeto social necesario para una presencia pública significativa y eficaz”[9].

¡Que el Espíritu Santo nos ilumine en la tarea evangelizadora y revitalice el Apostolado Seglar y la Acción Católica! Os saluda con afecto y bendice en el Señor.

 

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

  • [1] FRANCISCO, Fratelli tutti, 8.
  • [2] PABLO VI, Exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi, nº 1.
  • [3] FRANCISCO, Evangelii gaudium, 70.
  • [4]  HENRI DE LUBAC, Diálogo sobre el Vaticano II, Madrid 1985, 81.
  • [5] Christifideles laici, 34.
  • [6] Cf. Ibid., 33.
  • [7] FRANCISCO, Evangelii gaudium, 25.
  • [8] FREANCISCO, Fratelli tutti, 276.
  • [9] Ibid., 97.

 

Fuente: archicompostela.es

El arzobispo de Santiago pide en ‘Camino de Pascua’ “no renunciar a la santidad ni cultivar prejuicios”

 

En el programa “CAMINO DE PASCUA” emitido en TRECE y COPE.es , donde se nos invita a preparar la Semana Santa, a recorrer el camino cuaresmal de la mano de los obispos españoles, este pasado viernes fue D. Julián Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela quien compartió sus reflexiones del Evangelio del diálogo de Jesús a la samaritana en estos tiempos de cuaresma.

En palabras del arzobispo:

“En este tiempo cuaresmal necesitamos de manera especial el silencio interior para escuchar esas preguntas que llevamos dentro”

 

“También en esta cuaresma, Jesús viene al pozo de nuestra vida para pedirnos que le demos de beber”

 

“No renunciemos a la santidad, salgamos de nosotros mismos y pongamos la atención en lo esencial”. ¡Buen camino hacia la Pascua!

 

Ver el programa completo aquí

 

 

 

 

 

Charla cuaresmal del arzobispo de Santiago de Compostela

 

TRECE nos prepara para la Semana Santa con “CAMINO DE PASCUA”.  La cadena ofrece cada viernes de Cuaresma un espacio para compartir la Palabra de Dios con reflexiones de los obispos españoles.

Este viernes, 5 de marzo, a las 11.30h, y a las 21.00h, TRECE te invita a recorrer juntos el camino cuaresmal que nos conducirá a la celebración de la Pascua de la mano de D. Julián Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela

 

Fuente: pastoralsantiago.org

Mensaje de nuestro arzobispo D. Julián en la Cuaresma

 

 

Fuente: archicompostela.es

D. Julian en esta Cuaresma nos llama a vivir la experiencia de la conversión que nos compromete a vivir la fraternidad sin límites.

 

En su Carta Pastoral para la Cuaresma, el arzobispo de Santiago recuerda el mensaje del papa Francisco para este tiempo litúrgico que se inicia el próximo miércoles día 17 con la imposición de la ceniza. Monseñor Barrio indica que el pontífice nos dice que la Cuaresma “es un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad . El propio arzobispo señala que “hemos de interpretar esta Cuaresma en el contexto del Año Santo Compostelano, año de la gran perdonanza“, como un “tiempo de gracia y bendición para los que sufren y han perdido la esperanza, y tiempo de sanación y de encuentro”.

D Julián nos pide a los diocesanos “vivir la experiencia de la conversión como algo personal con un corazón nuevo, como una vocación a la que tenemos que darle respuesta permanentemente, tomando conciencia de la Providencia divina”, al tiempo que nos invita a alentar y acompañar “a los demás con gestos sencillos y amables” . La gracia de ser hijos de Dios, por la acción de Jesucristo,nos compromete a vivir la fraternidad que no tiene límites“.

El arzobispo nos recuerda “la celebración de las 24 horas para el Señor, que tendrán lugar el viernes 12 y el sábado 13 de marzo, dejándonos guiar por las palabras de Jesús a la pecadora perdonada: “Han quedado perdonados tus pecados” (Lc 7,48). En la adoración eucarística encontramos también el ambiente propicio para celebrar el Sacramento de la Reconciliación cuya experiencia nos lleva a ser misericordiosos con los demás

 

  • Carta Pastoral del arzobispo de Santiago de Compostela en la Cuaresma del 2021:

 

Vivir la fraternidad

 

Queridos diocesanos:

El Papa en su Mensaje para la Cuaresma nos dice que esta es un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad[1]. La Iglesia acompaña la vida, sostiene la esperanza y quiere ser signo de unidad para tender puentes, derribar muros, sembrar reconciliación[2]. En este proceso hemos de mantener nuestra identidad que siempre ha de ajustarse al Evangelio de Jesucristo, de lo contrario “habremos perdido la alegría que brota de la compasión, la ternura que nace de la confianza y la capacidad de reconciliación que encuentra su fuente en sabernos siempre perdonados-enviados”[3]. Este es el tono con que hemos de interpretar esta Cuaresma en el contexto del Año Santo Compostelano, año de la gran perdonanza, tiempo de gracia y bendición para los que sufren y han perdido la esperanza, y tiempo de sanación y de encuentro, en el que hemos de “aprender a cultivar una memoria penitencial, capaz de asumir el pasado para liberar el futuro de las propias insatisfacciones, confusiones o proyecciones”[4], apoyándonos en la tradición apostólica que fundamenta nuestra fe.

Llamada a la conversión

Reiteradamente oímos que la pandemia está generando una crisis religiosa, sanitaria, económica y social. Consecuencia de ello es el aturdimiento espiritual que manifestamos en no pocas ocasiones, mirando lo que acontece desde un punto de vista exclusivamente humano y no desde la fe pues el Señor sigue en la barca con nosotros. Y este aturdimiento se hace palpable desconfianza. Nos falta reflexión interior. “Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Heb 3,7-8). No es extraño que el Señor como a sus apóstoles nos diga: “¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?” (Mc 4,40). La falta de fe genera siempre pesimismo espiritual, olvidando que “todo lo podemos en Aquel que nos conforta” (cf. Fil 4,13). En esta Cuaresma se nos llama a vivir la experiencia de la conversión como algo personal con un corazón nuevo, como una vocación a la que tenemos que darle respuesta permanentemente, tomando conciencia de la Providencia divina: “¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios. Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo” (Lc 12,6-7; Mt 10,29-30). Son alentadoras las palabras de Pablo cuando escribe: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea de medida humana. Dios es fiel, y el no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas, sino que con la tentación hará que encontréis también el modo de poder soportarla” (1Co 10,13). La esperanza, dice el Papa, es como agua viva que nos permite continuar nuestro camino, alentando y acompañando a los demás con gestos sencillos y amables. No olvidemos que la identidad del cristiano va unida a la participación en el Misterio de Cristo. Como subraya san Agustín, nosotros somos hijos de Dios por la acción de Jesucristo: Somos hijos en el Hijo (cf. Rom 8,14-17). “Sin una apertura al Padre de todos, no habrá razones sólidas y estables para el llamado a la fraternidad”[5]. No podemos olvidar nuestra condición filial irrenunciable: “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!” (1Jn 3,1). Esta gracia de hijos de Dios nos compromete a vivir la fraternidad que no tiene límites: “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos” (Mt 5,44-45). La fe y la esperanza deben manifestarse en la caridad que “es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión”[6]. La Iglesia nos llama en este tiempo cuaresmal a practicar el ayuno, la limosna y la oración, actitudes que son el puente de la Cuaresma hacia la Pascua, sabiendo que nuestro único mérito es la misericordia de Dios como manifestaba San Bernardo.

24 Horas para el Señor

En este camino cuaresmal os recuerdo la celebración de las 24 horas para el Señor, que tendrán lugar el viernes 12 y el sábado 13 de marzo, dejándonos guiar por las palabras de Jesús a la pecadora perdonada: “Han quedado perdonados tus pecados” (Lc 7,48). En la adoración eucarística encontramos también el ambiente propicio para celebrar el Sacramento de la Reconciliación cuya experiencia nos lleva a ser misericordiosos con los demás. Pido que en las parroquias, en las comunidades religiosas y en nuestros Seminarios se programen momentos de adoración al Santísimo, lectura de la Palabra de Dios y celebraciones penitenciales en el contexto de esta celebración.

¡Buen camino hacia la Pascua! Os saluda con afecto y bendice en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] FRANCISCO, Mensaje para la Cuaresma de 2021.

[2]Cf. FRANCISCO, Fratelli tutti, 276.

[3] Ibid., 277.

[4] Ibid., 226.

[5] FRANCISCO, Fratelli tutti, 272.

[6] FRANCISCO, Mensaje…, 3.

 

Fuente: archicompostela.es