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En el Día de los Abuelos, el arzobispo nos recuerda en su Carta Pastoral lo importantes que son.

 

El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor D. Julián Barrio, ha escrito una Carta Pastoral, ante el Día de los Abuelos, que la archidiócesis compostelana festejará el próximo día 26 de julio, lunes.

En su carta, D. Julián nos insta a poner en valor a los abuelos que como señala son “el gran crisol del amor de la familia”, “testigos del pasado e inspiradores de sabiduría para las nuevas generaciones”. Y también nos recuerda “a tantos abuelos que murieron en la pandemía” asegurando que “son muchos los nietos que, en este Año Santo Compostelano, los llevan en su corazón haciendo el camino de Santiago por ellos”.

Texto íntegro de la Carta Pastoral:

 

En el Día de los Abuelos. Julio 2021

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En este Año Santo Compostelano y con tantos sentimientos en esta historia del coronavirus recordamos a tantos abuelos que murieron en la pandemia. Son muchos los nietos que los llevan en su corazón haciendo el camino de Santiago por ellos.

No ignoramos lo importantes que son los abuelos, “testigos del pasado e inspiradores de sabiduría para las nuevas generaciones”, en la formación y en la educación dentro de la escuela familiar donde son maestros de la comprensión y del afecto, de la fe y de la oración, en el aconsejar y en el consolar. Es una imagen entrañable encontrar a los abuelos por nuestras calles acompañando a los nietos, ya sea camino a casa, a la Iglesia o al colegio, o sencillamente dando un paseo. Una imagen llena de serenidad y ternura, de confianza y esperanza. Es el horizonte donde se forja una nueva convivencia y cultura humana, uniendo el pasado y el presente, la experiencia y la curiosidad, la sabiduría y el afán de aprender.

Los abuelos son el gran crisol del amor de la familia. En este escenario  desempeñan un papel importante, y no deben ser considerados como un peso inútil, ni tampoco deben ser contemplados sólo como “objeto de atención, cercanía y servicio”. Es preciso valorar su presencia como transmisores de una sabiduría que va más allá de una simple cultura. En la historia de todos los pueblos y en el sentir de todas las generaciones, están aureolados por el prestigio y rodeados de veneración.

Acogerles y mostrarles nuestra solidaridad más allá de todo deber, lo hemos de sentir como una necesidad. Es preciso ofrecerles todo nuestro apoyo, colaborando a su calidad de vida. En sus ojos cansados pero oteando siempre nuevos horizontes, encontramos esa chispa de viveza que nos descubre una existencia profunda y serena. En su rostro surcado por las arrugas, fruto de un largo bregar, descubrimos tristezas y esfuerzos que van a dar a la mar de un alma tranquila y confiada. En sus palabras tejidas con la mente y el corazón se nos ofrece el consejo tantas veces pensado en el ámbito misterioso de sus soledades. No busquemos en ellos las flores de la primavera,  exuberantes y vistosas, sino los frutos sazonados del otoño, que se manifiestan con lucidez.

En los abuelos percibimos la paz y la armonía que las destroza no el dolor sino el desamor. Ayudemos a nuestros abuelos no a recordar sino a seguir viviendo mientras caminan hacia la plenitud de la felicidad. Los encomendamos a San Joaquín y a Santa Ana, abuelos de Jesús.

Con afecto pastoral y bendición en el Señor,

 

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Santiago

 

Fuente: archicompostela.es

Carta Pastoral de D. Julián dirigida a las gentes del mar en la festividad de la Virgen del Carmen 2021

   

 

“No estáis solos; no estáis olvidados”

Queridos diocesanos:

Como todos los años al llegar la festividad de la Virgen del Carmen, patrona y protectora de los hombres y mujeres de la mar, me dirijo a todos vosotros uniéndome cordialmente a esta celebración en nuestras parroquias de la costa y también del interior, para haceros llegar mi cercanía y mis mejores deseos con mi oración a quienes, bajo la protección de Nuestra Señora, surcáis los mares buscando vuestro sustento y el de vuestras familias, o siendo una garantía para la libertad y seguridad.

El lema escogido para esta Jornada indica la preocupación de la Iglesia hacia el colectivo del mar: “No estáis solos, no estáis olvidados”, en la situación vivida en este año tan especial, marcado por la pandemia que ha traído tantas dificultades, y ha repercutido con acentos propios en vuestras vidas y en vuestro trabajo. Nuevos problemas se han añadido a los ya existentes. La Iglesia es sabedora. Así lo reflejaba en su mensaje en el día mundial de la pesca el Cardenal Turkson cuando decía: “los efectos de la pandemia del COVID-19 se han propagado rápidamente por todo el mundo, con consecuencias dramáticas para las economías de muchos países, y un grave impacto en sectores tan vulnerables como el de la pesca. El impacto del COVID-19 en la industria pesquera atañe principalmente al ámbito de las respuestas estratégicas que han adoptado los gobiernos frente a la pandemia, como el distanciamiento social, el cierre de mercados de pescado, la escasa afluencia de clientes a hoteles y restaurantes. Esto supone un grave problema para la venta de pescado fresco y otros productos pesqueros, sobre todo en lo que se refiere a la disminución de la demanda y a la caída del precio del pescado, razón por la cual, en la situación actual, la pesca, el procesamiento de pescado, el consumo y el comercio han disminuido de manera constante”[1].

“No estáis solos, no estáis olvidados”: sabéis, por la experiencia de la fe, que Dios nunca nos abandona. Él, que es Padre, se muestra compasivo en medio de las dificultades y nos hace llegar, de muchas maneras diferentes, el calor y la fuerza de su amor. No estáis solos, porque en cada singladura, al contemplar la quietud del mar en calma o al afanaros en los temporales y en los momentos más intensos de labor, contáis también con la presencia amorosa de la Virgen, la estrella de los mares, que, silenciosa, quedamente, deja caer su manto sobre vosotros, mirándoos con ternura, protegiéndoos y amparándoos.

“No estáis solos; no estáis olvidados”, porque, en vuestra vida como miembros de la Iglesia, sentís el calor de la fraternidad que lleva a preocuparos los unos por los otros, a vivir la solidaridad en vuestros problemas y a contribuir a su solución, como expresión de la comunión de vida en la que nuestro ser cristiano nos inserta desde el bautismo. La Iglesia es también vuestra familia, y, con vosotros, celebra vuestras alegrías y padece vuestras penas; porque también ella, como comunidad, está presente en vuestras vidas.

Particularmente querría subrayar la presencia y la labor de los capellanes y voluntarios del apostolado del mar, haciendo mías las palabras del Papa: “Gracias a vosotros, las personas más vulnerables pueden reencontrar la esperanza de un futuro mejor. Vuestro esfuerzo puede ayudarlas a no rendirse ante una vida precaria y a veces marcada por la explotación. Vuestra presencia en los puertos, tanto grandes como pequeños, debería ser en sí misma un recordatorio de la paternidad de Dios y del hecho de que ante Él todos somos hijos y hermanos; una referencia al valor primario de la persona humana antes y por encima de cualquier interés y un incentivo para todos, comenzando por los más pobres, a esforzarse por la justicia y el respeto de los derechos fundamentales[2].

En este año Santo, os encomiendo a la Virgen del Carmen y al Santo Apóstol Santiago, que compartió vuestro trabajo, para que os sintáis siempre en compañía de Dios y de su Iglesia: “¡Santo Apóstol!, haz que desde aquí se fortalezca la esperanza que ayuda a superar la preocupación angustiosa por el presente, y el escepticismo que dificulta el ejercicio de la caridad. Es tiempo para rezar, amar, salir al encuentro de los demás con obras de misericordia, revitalizando la fraternidad que “permite reconocer, valorar y amar más allá de la cercanía física”, procurando que las personas pobres y las más vulnerables tengan siempre la preferencia[3]. Tengo muy presentes a quienes han perdido su vida faenando en el mar y a sus familias. Encomendándome también a vuestra oración, os saluda con afecto y bendice en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] Card. P. TURKSON, Mensaje por el día mundial de la pesca, 21-XI-2020.

[2] FRANCISCO, Audiencia con los participantes en el encuentro de capellanes y voluntarios de Stella Maris- Apostolado del Mar, 27-VI-2019.

[3] J. BARRIO, Homilía en la Apertura de la Puerta Santa, 31 de dic. 2020.

 

Fuente: archicompostela.es

Ante la ley de la eutanasia, nuestro arzobispo D. Julián nos recomienda hacer testamento vital

Carta Pastoral a todos los diocesanos del arzobispo de Santiago de Compostela, D. Julián Barrio:

 

Queridos diocesanos:

Os recomiendo hacer el testamento vital ante la ley de la eutanasia recientemente aprobada. En el peregrinar de nuestra existencia es necesaria la credencial de este testamento. La Iglesia defiende la vida desde su concepción hasta la muerte natural, insistiendo en el respeto debido y en la atención especial de aquellas personas debilitadas. “La vida es un valor sagrado e intangible”. Estamos llamados a acogerla, protegerla y acompañarla en todas sus etapas, y en cualquiera de sus circunstancias. Así podremos ofrecer a nuestra sociedad signos de esperanza “trabajando para que aumenten la justicia y la solidaridad, y se afiance una nueva cultura de la vida humana para la edificación de una auténtica civilización de la verdad y del amor”, como indicaba San Juan Pablo II.

Hay que amar, respetar y proteger siempre la dignidad de los enfermos incurables o agonizantes, ya sean niños, jóvenes, adultos o ancianos. “Una acción o una omisión que, de suyo o en la intención, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo y creador. El error de juicio en el que se puede haber caído de buena fe no cambia la naturaleza de este acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre”, según el Catecismo de la Iglesia Católica.

No podemos quedar impasibles ante una cultura que frivoliza la realidad de la vida. En el sufrimiento insoportable la solución no es la eutanasia sino la atención humana, espiritual y médica. Los cuidados paliativos que no curan pero cuidan, tienen esta finalidad. Se trata de poner los medios necesarios para aliviar el sufrimiento y suprimir el dolor y no al paciente. La eutanasia no es la solución. “La  verdadera compasión hace solidarios con el dolor de los demás y  no elimina a la persona cuyo sufrimiento no se puede soportar”. Sembrar esperanza verdadera, aliviar la soledad con una compañía afectiva y efectiva, hacerse cargo del enfermo: en esto consiste la verdadera compasión.

Con el papa Francisco afirmamos: “La eutanasia  y el suicidio  asistido son una derrota para todos. La respuesta a la que estamos llamados es no abandonar nunca a los que sufren, no rendirse nunca, sino cuidar y amar para dar esperanza”. El sueño que vale la pena, se construye acompañando, asistiendo, protegiendo, animando y sacrificándose por los demás. Por aquí comienza la verdadera cultura de la vida en la que todos caben, donde todos son valiosos.

Os saluda y bendice en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela

 

Para encontrar el formulario de Testamento Vital propuesto por la Conferencia Episcopal Española pincha sobre el dibujo:

 

Fuente: archicompostela.es

Un encuentro diocesano de Movimientos y Asociaciones Laicales con algunos retos por delante.

El  viernes día 25 de junio tuvo lugar un encuentro diocesano de responsables y representantes de movimientos  y asociaciones laicales presentes en la archidiócesis de Santiago de Compostela, con el delegado de Apostolado Seglar, D. Javier Porro, y los dos subdelegados, D. Francisco Durán y D. Alfredo Losada. Este encuentro tuvo lugar en la Casa de Ejercicios de Santiago  y  fue presidido por el arzobispo de Santiago, mons. Julian Barrio. Participó también el obispo auxiliar mons. Francisco José Prieto.

 

Tras compartir un momento de oración, nuestro ARZOBISPO D. JULIÁN dirigió unas palabras a los participantes de este encuentro, invitándonos a tomar conciencia de que “vivimos hoy un momento muy hermoso de la Iglesia, y, a pesar de todo, un momento esperanzador”, en el que la semilla del Evangelio está creciendo. “Esta es la hora del discernimiento y la sinodalidad“, el momento de preguntarnos qué nos pide el Señor, qué caminos nos marca para hacerlo presente en nuestro mundo.

El arzobispo reconoció que en nuestra sociedad hay “muchos prejuicios anti cristianos: no nos conocen y hablan de nosotros como si nos conocieran”. Pero eso no debe ser un obstáculo para apostar por ser una Iglesia en salida, para “lanzarnos a lo que está por delante” porque “para no volvernos marginales necesitamos manifestar lo que somos y creemos y no diluirnos en las opiniones comunes” anti cristianas.

Recalcó que “estamos en una sociedad necesitada de Dios y de una humanidad verdadera“. En este sentido presentó como reto para todos los cristianosser faro de humanidad que dé respuestas a tantas personas, desde la auténtica verdad, desde la libertad, desde la justicia”. El arzobispo compostelano hizo un llamamiento a “abrirnos a la fraternidad“, a “no hacer de nuestra vida un muro de lamentaciones, sino entregarla a los hermanos porque “es más hermoso sostener a los demás que mendigar que nos sostengan a nosotros”. En este sentido insistió a los movimientos y asociaciones laicales en la necesidad de “comunicar la novedad de Cristo, personalizar la fe y vivirla evangélicamente”.

Nuestro arzobispo sueña con tener en la diócesis “comunidades eclesiales maduras”, formaciones para la comunión, para la Iglesia, y no para cotos cerrados, sino comunidades que rompan competitividades, que favorezcan el crecimiento de todos. Nos advierte que “si crecemos solo como laicado, y no crecen la vida consagrada y los sacerdotes, entonces no lo estamos haciendo bien”. Solo en la medida que crezcan los demás, y ayudemos a crecer a los demás, nosotros crecemos.

Hoy la sociedad necesita el paso de los santos, y me atrevo a decir que vosotros sois santos, santos de la puerta de casa” continuó el arzobispo, recordando  al papa Francisco cuando aseguró que “el Pueblo de Dios es santo, por la unción que se nos ha dado, y le hace infalible cuando cree”. Pidió a los asistentes tener muy en cuenta esta verdad en el día a día, para no olvidar que “todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús. Descubrir ese amor nos permite salir de nosotros para anunciar el amor de Dios. Por eso somos discípulos y misioneros”.

Además, don Julián puso también el acento en la conversión personal, lo que traduce en la necesidad de dejar que los demás nos evangelicen. “Para evangelizar nosotros tenemos primero que dejarnos evangelizar, para encontrar el modo de comunicar a Jesús desde la situación en la que nosotros nos encontremos, aun con imperfecciones porque en nuestra debilidad se muestra la fuerza de Dios”.

En un ambiente de fraternidad, mons. Barrio reconoció sentirse “orgulloso de nuestra diócesis y de vosotros, los laicos comprometidos en la construcción del Reino”. E insistió en que “esto es fruto de una realidad que he vivido con vosotros durante veintinueve años y sintiéndome muy acompañado”.

 

Después de estas inspiradoras palabras de nuestro arzobispo, el encuentro continuó con las intervenciones sobre tres temas importantes, que se nos presentan en un futuro próximo, y que requerirán la participación activa de los movimientos y asociaciones laicales, desde nuestra diócesis:

 

1.- POSCONGRESO DE LAICOS: PUEBLO DE DIOS EN SALIDA (Cursos 2021-2022; 2022-2023 y siguientes)

 

D. Alfredo Losada informó como se están desenvolviendo todas las iniciativas que se pusieron en marcha a raíz de la celebración del Congreso de Laicos “Pueblo de Dios en salida” en febrero de 2020, y que son:

  • Publicación de la Guía de Trabajo: “Hacia un Renovado Pentecostés”
  • Funcionamiento del Consejo Asesor de Laicos
  • Formación de Equipos de Trabajo del Poscongreso, impulsados desde las Delegaciones de Apostolado Seglar
  • Publicación del Documento-plan de trabajo “Novos froitos”, donde se recogen las actividades propuestas para los próximos cursos: 3 Encuentros de Trabajo a nivel diocesano para discernir comunitariamente como estamos en cada una de nuestras realidades eclesiales  (curso 2021-2022) y varios Encuentros Nacionales de Laicos con carácter periódico (curso 2022-2023 y siguientes). En todos estos encuentros se profundizará en cada uno de los 4 itinerarios del Congreso de Laicos.

Todo esto está recogido en el siguiente documento:  1. Poscongreso e borrador Novos Froitos. Alfredo Losada.

 

2.- LXIII SEMANA SOCIAL (Nov 2021- en adelante)

 

D. Francisco Durán comunicó la vuelta de las Semanas Sociales de la Iglesia con la LXIII Semana Social que se celebrará en Sevilla los días 25, 26 y 27 de Noviembre y se podrá participar de modo presencial y virtual.

El principal objetivo de estas semanas sociales, organizadas desde la Conferencia Episcopal Española, es dar a conocer y difundir la doctrina social de la Iglesia en nuestra sociedad. Y están abiertas a la participación de todos (por primera vez además del ámbito caritativo y social se incorporan los secretariados de catequesis y apostolado seglar), desde el discernimiento personal y comunitario.

En esta ocasión el tema elegido es “La regeneración de la vida pública. Una llamada al bien común y a la participación” y, como novedad, tendrán lugar unos seminarios previos (foro de deliberación) a escala diocesana, donde a través del diálogo y debate se llegará a unas conclusiones que servirán de base para la celebración de la LXIII Semana Social en Sevilla. Previamente se presentará un documento o guía de trabajo para estos seminarios preparatorios en las diócesis, donde se tratará:

  • la presencia renovada de los católicos en la vida pública,
  • las nuevas esferas públicas desde donde se construye esta regeneración de la vida pública,
  • el papel de la religión cuando entra en el espacio público
  • y los escenarios que se nos abren para esta vida pública.

Todo esto está recogido en el siguiente documento: 2. Semanas Sociales. Conferencia Episcopal Española. Francisco Durán.

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3.- SÍNODO DE LOS OBISPOS (octubre 2021- octubre 2023)

 

Dª. Marina Hernando informó sobre el próximo Sínodo de Obispos que ha convocado el Papa Francisco sobre la sinodalidad, un concepto que tiene que ver con nuestro modo de ser y de obrar como Pueblo de Dios unidos a Cristo, que se concreta en la unidad, corresponsabilidad y la participación de todos en la vida de la Iglesia y de la sociedad.

Este sínodo de Obispos por deseo del Santo Padre no será un evento sino un camino sinodal en tres años (2021-2023), articulado en tres fases -diocesana, continental y universal-, para hacer posible la participación y la verdadera escucha de todo el Pueblo de Dios -laicos, pastores y obispo de Roma-. Culminará con la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que se celebrará en octubre de 2023 en Roma.

“Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión” es el tema escogido para este Sínodo de Obispos y contará con varias novedades como:

  • Se celebrará en cada Iglesia particular (diócesis) en los cinco continentes, con trabajo en grupos del documento preparatorio y asambleas pre-sinodales.
  • Será necesario elegir representantes (equipo) para la sinodalidad de cada diócesis, de cada Conferencia Episcopal y de la Reunión Internacional de Conferencias Episcopales, que participarán en la XVI Asamblea en el Vaticano (pueden ser laicos, religiosos, o sacerdotes)
  • Saldrán varios documentos de trabajo: 2 Instrumentum Laboris y el documento final

Todo esto junto con el itinerario sinodal está recogido en el siguiente documento: 3. Sínodo de los Obispos convocado por el Papa Francisco. Marina Hernando.

 

Al hilo de este tema, el OBISPO AUXILIAR D. FRANCISCO concretó algunos aspectos de este Sínodo de Obispos relevantes para nuestra archidiócesis. “Este camino de sinodalidad será un cambio total. Antes la consulta se hacia solo con los obispos y especialistas y ahora se quiere implicar a todo el Pueblo de Dios con la diversidad y complejidad que eso supone, sin duda un gran esfuerzo pero que merece la pena y el Espíritu lo suscita”. – explicó monseñor Prieto.

Seguidamente expuso la necesidad de nombrar a nivel diocesano un responsable para este Sínodo (que puede ser un laico o laica), que haga equipo, y como se encargaría de elaborar un cuestionario práctico, real y eficaz, adaptado a nuestra archidiócesis, a partir del documento general que se va a enviar desde la secretaría del sínodo en septiembre, la elección no debe tardar mucho.

Con respecto a como se participará en este Sínodo de Obispos concretamente desde nuestra diócesis, D. Francisco comentó que al ser Santiago una archidiócesis muy extensa, la consulta de ese cuestionario se hará desde las vicarías territoriales,  buscando que sea representativa. Para eso,- continuó- “no hace falta que sean muchos los que participen, sino que expresen la riqueza de la pluralidad de nuestra diócesis”. Esta consulta se llevará a cabo desde la inauguración del Sínodo de Obispos en la diócesis el 17 de octubre de 2021 hasta marzo de 2022, cuando se enviarán las aportaciones de cada vicaria al responsable diocesano del Sínodo, que, con su equipo, se encargarán de sintetizarlas y presentarlas posteriormente en la reunión pre-sinodal. Estas contribuciones, con el visto bueno del arzobispo, se presentarán en el encuentro de obispos y responsables de cada diócesis reunidos en Asamblea en la Conferencia Episcopal Española a finales de abril de 2022.

Por último propone para nuestra consulta diocesana invitar a cristianos alejados e incluso a no creyentes de todos los ámbitos: universidad, social, cultural, artístico… “que no forman parte de nuestra Iglesia pero que nos observan”, para preguntarles, con valentía y desde una acogida cordial y agradecida, como nos ven y que nos piden. “De este modo la aportación de nuestra archidiócesis a la reflexión sinodal sea más enriquecedora y realista”.

El obispo auxiliar nos animó a  vivir este momento como Iglesia diocesana unida, parroquias y movimientos, “como una oportunidad muy providencial que nos pone a todos en movimiento para recuperar esa “musculatura” que perdimos con la pandemia  y que caminemos y gustemos el hecho de ser Pueblo de Dios”

 

Al hilo de estas intervenciones, el DELEGADO de APOSTOLADO SEGLAR, D. Javier Porro, invitó a los asistentes a que hubiera algunas personas concretas (1, 2 ó 3) que estén interesadas y puedan trabajar y profundizar en alguna de estas tres propuestas (Poscongreso, Semana Social y Sínodo de Obispos) en cada uno de sus movimientos y asociaciones laicales. No haría falta que todo el grupo, movimiento o asociación participe activamente en todas las propuestas, sino que se organicen y sugirió que lo tuvieran en cuenta en sus respectivas programaciones para el curso pastoral que viene.

 

Y por último, para finalizar este encuentro, se abrió un COLOQUIO ABIERTO  con los asistentes de los distintos movimientos laicales presentes en nuestra diócesis, en el que aprovecharon para comentar como han vivido desde sus movimientos estos meses de pandemia y como se presenta el futuro para cada uno de ellos.

 

 

 

Monseñor Barrio: “El Papa ha estado muy cariñoso con nosotros en la audiencia”

| Imagen extraída de la cuenta de Twitter y Facebook del presidente de la Xunta

 

  • El arzobispo, tras el encuentro con el Pontífice, dice que “vivimos con esa esperanza de que pueda ser factible que el Papa Francisco venga a Santiago”

El Papa Francisco recibió ayer lunes en audiencia privada al arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio, a quien acompañaba el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Al término del encuentro, el arzobispo compostelano comentó ante los medios de comunicación que “el Papa ha estado muy cariñoso con nosotros en la audiencia”. Monseñor Barrio añadió que el “motivo era agradecerle el que haya prolongado un año más el Año Santo”. Y añadió: “yo le he explicado toda la programación pastoral que hemos hecho con esa inquietud y esa preocupación de decir que el Año Santo sea un año de conversión y de reconciliación”. Al ser preguntado por una posible visita del Pontífice a Compostela a lo largo del Año Santo Compostelano, monseñor Barrio aseguró que “vivimos con esperanza siempre, y más estando en Santiago. En ese sentido vivimos con esa esperanza de que pueda ser factible que el Papa Francisco venga a Santiago”.

 

| Imagen extraída de la cuenta de Twitter y Facebook del presidente de la Xunta

 

Por otra parte, en declaraciones a COPE, el arzobispo insistió en que la audiencia “ha sido muy agradable” y “yo he salido muy esperanzado por la preocupación y el interés que el Papa ha demostrado con la celebración del Año Santo Compostelano”. “Yo le he dicho”, continuó el arzobispo ante la corresponsal de COPE en el Vaticano, Eva Fernández: “Santidad, nos alegraría que también usted fuera peregrino a Santiago y allí calzar las sandalias de la esperanza, que son las que les queremos poner a todos los peregrinos que llegan a Santiago de Compostela”.

“Santidad”, le he dicho, “Dios nos ayuda y el Apóstol Santiago”, finalizó el arzobispo.

 

Fuente: archicompostela.es

Carta Pastoral de nuestro arzobispo en el día del Corpus Christi y el Día de la Caridad: “una llamada a estar pendientes de los demás”

El próximo domingo día 6 de junio, Día del Corpus Christi, la Iglesia celebra el Día de la Caridad, coincidencia de fechas que, según recuerda el arzobispo compostelano, monseñor Julián Barrio, la Iglesia ve “como llamada a estar pendientes de los demás, sobre todo de los más pobres y necesitados material y espiritualmente. Como pueblo que peregrina hacia Dios, la acción caritativa ha de realizarse en la Iglesia, con la Iglesia y al servicio de la Iglesia”.

En la Carta Pastoral escrita con este motivo por el arzobispo de Santiago se indica que el misterio eucarístico del Corpus Christi es para los cristianos una ocasión para testimoniar la caridad “con nuestra actitud al servicio de los últimos con el objetivo de construir una sociedad más justa y fraterna. Esta necesidad la estamos percibiendo de manera especial en las consecuencias de esta pandemia que está visibilizando duramente nuestra vulnerabilidad. Los creyentes en Cristo “sufren con los que sufren”.

En este Día de la Caridad, tal y como explica monseñor Julián Barrio, al reflexionar sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía, los cristianos deberían de reflexionar sobre su compromiso con los más necesitados: “La solemnidad del Corpus Christi fundamenta la misión evangelizadora en una sociedad secularizada.  La Eucaristía ha estado siempre en el centro de la vida de la Iglesia.  La crisis de fe lleva a preguntar cuántos creen que Jesús está real y verdaderamente presente en la Eucaristía. Con frecuencia tratamos de adecentar la fachada sin darnos cuenta que los cimientos se están resquebrajando, lo que se manifiesta en el proceso de descristianización. La preocupación es buscar una renovación tanto exterior como interior de la comunidad cristiana ”, indica el arzobispo.

Tras recordar que el “amor de Dios y el amor al prójimo son inseparables”, el arzobispo agradece a todos los diocesanos “vuestra generosa colaboración económica con Cáritas para ayudar a los necesitados”.

El arzobispo presidirá el domingo día 6 de junio la celebración del Corpus Christi a las 19:30 horas en la Catedral, con una posterior procesión en el interior del templo, tras la cual procederá a la Bendición con el Santísimo Sacramento.

 

 

Fuente: archicompostela.es

Nuestro arzobispo preside en la Catedral la Misa de Pentecostés en el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar

  • Monseñor Barrio destaca el papel de los laicos en la Iglesia

El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, presidió hoy la Eucaristía de la Solemnidad de Pentecostés en la Catedral compostelana, una fecha en la que la Iglesia celebra también el día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar. Precisamente a los laicos se dirigió especialmente el arzobispo, animándoles a revitalizar la fe y a vivirla coherentemente en la vida personal y en el entorno familiar, profesional y cívico. Monseñor Barrio señaló, en relación con la fiesta litúrgica del día que el Espíritu Santo otorga fortaleza para testimoniar la fe y difundir el Evangelio. La Iglesia, dijo, el arzobispo, ha de construirse desde el diálogo y la acogida.

Con la Solemnidad de Pentecostés se cierra el ciclo litúrgico de la Pascua. Esta fiesta recuerda el momento en que los apóstoles recibieron el don del Espíritu Santo. Pentecostés, según dijo hoy el arzobispo, hace referencia a la unidad y a la misión de la Iglesia, que ha de abrirse a la sociedad para hacer presente su mensaje de entrega, generosidad, perdón y sanación, así como su preferencia por los más débiles y necesitados. Una tarea en la que los laicos tienen un papel significativo que cumplir en este momento.

 

Fuente: archicompostela.es

Carta Pastoral de D. Julián en el Día de la Acción Católica y Apostolado Seglar 2021: “Hay que discernir qué lugar ocupa el apostolado seglar en nuestras parroquias, y cómo impulsar la acción de los laicos”

 

Nuestro arzobispo, D. Julián nos ha escrito a todos los diocesanos una Carta Pastoral, dedicada al Día de la Acción Católica y Apostolado Seglar, que se celebrará en la solemnidad de Pentecostés, el próximo 23 de mayo, con el lema “Los sueños se construyen juntos”.

En dicha carta monseñor Barrio, recordando el reciente Congreso Nacional de Laicos y el Sínodo Diocesano, nos indica que “necesitamos abrirnos a la trascendencia y a la fraternidad, al discernimiento y a la sinodalidad.”. El arzobispo añade que “en la Iglesia diocesana ha de crecer la conciencia de que el laico tiene una misión eclesial por derecho propio y como consecuencia de su pertenencia a la Iglesia”, insistiendo en que “es la hora de caminar juntos como Pueblo de Dios, pastores, consagrados y laicos, conscientes de que todos somos necesarios a la hora de evangelizar”.

Esta carta de nuestro arzobispo constituye un reconocimiento a la tarea de los laicos y, a la vez, una llamada a su responsabilidad para construir junto a los pastores una Iglesia capaz de afrontar los retos del futuro. Así, el arzobispo asegura que: “hay que pasar del laico consumidor de actividades eclesiásticas a un laicado corresponsable en la misión evangelizadora de la Iglesia, evitando el peligro del clericalismo que lleva a funcionalizar el laicado y a diluir la gracia bautismal. En este sentido hay que discernir qué lugar ocupa el apostolado seglar en nuestras parroquias, y cómo impulsar la acción de los laicos en aquellas experiencias fundamentales como son la familia, la educación, la cultura, la actividad laboral y la presencia en la vida pública

“En este momento caracterizado por cambios imprevisibles que están afectando a la Iglesia”, afirma monseñor Barrio, “estamos llamados a edificar la ciudad de Dios en medio de la ciudad de los hombres, siendo amables y  comprensivos, entregando la vida por los demás como comprobamos también durante esta pandemia”.

A continuación trascribimos la carta íntegra:

 

“Los sueños se construyen juntos”

 

Queridos diocesanos:

Seguimos haciendo memoria del Congreso Nacional de Laicos y de nuestro Sínodo diocesano. En este contexto celebramos el día de la Acción Católica y  del Apostolado Seglar en la solemnidad de Pentecostés. En esta Jornada nos referimos a este texto clarificador del Papa: “He aquí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermoso aventura. Nadie puede pelear  la vida aisladamente… Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude  y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia adelante. ¡Qué importante es soñar juntos!… Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos[1].

En este momento caracterizado por cambios imprevisibles que están afectando a la Iglesia, “el esfuerzo orientado al anuncio del Evangelio a los hombres de nuestro tiempo, exaltados por la esperanza pero a la vez perturbados con frecuencia por el temor y la angustia, es sin duda alguna un servicio que se presenta a la comunidad cristiana e incluso a toda la humanidad[2]. No ignoramos que se está produciendo una ruptura en la transmisión generacional de la fe en nuestras comunidades cristianas. “Algunas causas de esta ruptura son: la falta de espacios de diálogo familiar, la influencia de los medios de comunicación, el subjetivismo relativista, el consumismo desenfrenado que alienta el mercado, la falta de acompañamiento pastoral a los más pobres, la ausencia de una acogida cordial en nuestras instituciones, y nuestra dificultad para recrear la adhesión mística de la fe en un escenario religioso plural[3]. No cabe duda de que “cuanto más se seculariza la sociedad civil y política, más deben comprender los  católicos, por encima de toda posible confusión, que su pertenencia a la Iglesia que les trasmite ya en este mundo el germen de la vida divina, libera el fondo de su ser haciéndole respirar en lo eterno”[4].

Purificando cada día nuestra fe, estamos llamados a edificar la ciudad de Dios en medio de la ciudad de los hombres, siendo amables y  comprensivos, entregando la vida por los demás como comprobamos también durante esta pandemia. Necesitamos “comunidades eclesiales maduras[5]; comunidades de fe confesada en la adhesión a la Palabra de Dios, celebrada en los sacramentos y vivida en la caridad como alma de la existencia moral cristiana[6], sabiendo que el laico cristiano ha de crecer interiormente en el itinerario progresivo de la santidad. Esto exige una formación para la misión: evangelizar en la calle con una vida coherente, viviendo la experiencia de Dios. Hay que pasar del laico consumidor de actividades eclesiásticas a un laicado corresponsable en la misión evangelizadora de la Iglesia, evitando el peligro del clericalismo que lleva a funcionalizar el laicado y a diluir la gracia bautismal. En este sentido hay que discernir qué lugar ocupa el apostolado seglar en nuestras parroquias, y cómo impulsar la acción de los laicos en aquellas experiencias fundamentales como son la familia, la educación, la cultura, la actividad laboral y la presencia en la vida pública.

Necesitamos abrirnos a la trascendencia y a la fraternidad, al discernimiento y a la sinodalidad. Es posible que no hayamos armonizado conocimiento y experiencia de fe, ni prestado atención a las inquietudes de las personas, ni realizado una revisión precisa de nuestra acción pastoral. Ante estos desafíos hemos estado tal vez distraídos y no hemos percibido la relevancia de los mismos. En este sentido el papa Francisco nos dice: “Espero que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están. Ya no nos sirve una simple administración… Constituyámonos en todas las regiones de la tierra en un estado permanente de misión”[7]Es la hora de caminar juntos como Pueblo de Dios, pastores, consagrados y laicos, conscientes de que todos somos necesarios a la hora de evangelizar. La sinodalidad nos interpela a estar en el corazón del mundo asumiendo el compromiso en la vida pública, conscientes de que “la Iglesia  no pretende disputar poderes terrenos, sino ofrecerse como hogar entre los hogares, abierto para testimoniar al mundo actual la fe, la esperanza y el amor al Señor y a aquellos que Él ama con predilección[8].

No olvidemos que el “apostolado de los laicos, que surge de su misma vocación cristiana, no puede faltar nunca a la Iglesia” (AA 1). En la Iglesia diocesana ha de crecer la conciencia de que el laico tiene una misión eclesial por derecho propio y como consecuencia de su pertenencia a la Iglesia. Es en la historia en donde todas las realidades creadas comienzan a ser transformadas por la fuerza del Evangelio. Hay que anunciar la novedad de Cristo en esta sociedad en la que los miembros de las asociaciones de apostolado laical han de “personalizar la fe y vivirla evangélicamente, seguir un proceso de formación permanente, celebrar comunitariamente la fe, encontrar el ámbito eclesial de discernimiento comunitario, asumir las responsabilidades personales y ser fieles a los compromisos adquiridos en la comunidad eclesial y en la vida pública, constituir el sujeto social necesario para una presencia pública significativa y eficaz”[9].

¡Que el Espíritu Santo nos ilumine en la tarea evangelizadora y revitalice el Apostolado Seglar y la Acción Católica! Os saluda con afecto y bendice en el Señor.

 

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

  • [1] FRANCISCO, Fratelli tutti, 8.
  • [2] PABLO VI, Exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi, nº 1.
  • [3] FRANCISCO, Evangelii gaudium, 70.
  • [4]  HENRI DE LUBAC, Diálogo sobre el Vaticano II, Madrid 1985, 81.
  • [5] Christifideles laici, 34.
  • [6] Cf. Ibid., 33.
  • [7] FRANCISCO, Evangelii gaudium, 25.
  • [8] FREANCISCO, Fratelli tutti, 276.
  • [9] Ibid., 97.

 

Fuente: archicompostela.es

El arzobispo de Santiago pide en ‘Camino de Pascua’ “no renunciar a la santidad ni cultivar prejuicios”

 

En el programa “CAMINO DE PASCUA” emitido en TRECE y COPE.es , donde se nos invita a preparar la Semana Santa, a recorrer el camino cuaresmal de la mano de los obispos españoles, este pasado viernes fue D. Julián Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela quien compartió sus reflexiones del Evangelio del diálogo de Jesús a la samaritana en estos tiempos de cuaresma.

En palabras del arzobispo:

“En este tiempo cuaresmal necesitamos de manera especial el silencio interior para escuchar esas preguntas que llevamos dentro”

 

“También en esta cuaresma, Jesús viene al pozo de nuestra vida para pedirnos que le demos de beber”

 

“No renunciemos a la santidad, salgamos de nosotros mismos y pongamos la atención en lo esencial”. ¡Buen camino hacia la Pascua!

 

Ver el programa completo aquí

 

 

 

 

 

Charla cuaresmal del arzobispo de Santiago de Compostela

 

TRECE nos prepara para la Semana Santa con “CAMINO DE PASCUA”.  La cadena ofrece cada viernes de Cuaresma un espacio para compartir la Palabra de Dios con reflexiones de los obispos españoles.

Este viernes, 5 de marzo, a las 11.30h, y a las 21.00h, TRECE te invita a recorrer juntos el camino cuaresmal que nos conducirá a la celebración de la Pascua de la mano de D. Julián Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela

 

Fuente: pastoralsantiago.org