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Catequesis del Papa: Cinco elementos esenciales del primer anuncio de Jesús

 

 

 

Esta mañana el Papa Francisco pronuncia su tercera CATEQUESIS sobre el nuevo tema: “PASIÓN POR LA EVANGELIZACIÓN: EL CELO APOSTÓLICO DEL CREYENTE” y presenta a JESÚS como “MAESTRO DEL ANUNCIO”. Para ello, ha reflexionado concretamente sobre “el primer anuncio de Jesús” cuando predica en la sinagoga de su pueblo, Nazaret y lee un pasaje del profeta Isaías. El Papa Francisco ha identificado los cinco elementos que considera esenciales:

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La alegría

El primer elemento que señala el Papa es la alegría. Francisco recuerda que:

 

no se puede hablar de Jesús sin alegría, porque la fe es una estupenda historia de amor para compartir

 

Además – asegura – “cuando falta la alegría, el Evangelio no pasa, porque este – lo dice la palabra misma – es buena nueva, anuncio de alegría”. Además – agrega – “un cristiano triste puede hablar de cosas muy hermosas, pero todo es vano si el anuncio que transmite no es alegre”.

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La liberación

El segundo aspecto primordial para Francisco es la liberación, recordando que Jesús dice que ha sido enviado «a proclamar la liberación a los cautivos».

 

“Esto significa que quien anuncia a Dios no puede hacer proselitismo, no puede presionar a los otros, sino aligerarlos: no imponer pesos, sino aliviar de ellos; llevar paz, no sentimientos de culpa”.

 

Por ello, para el Papa, “quien testimonia a Cristo muestra la belleza de la meta, más que la fatiga del camino”. En este sentido, pone de ejemplo un hecho cotidiano para entenderlo mejor: “Nos habrá sucedido contarle a alguien sobre un bonito viaje que hemos hecho: habremos hablado de la belleza de los lugares, de lo que hemos visto y vivido, ¡no del tiempo que tardamos en llegar ni de las colas del aeropuerto!”.

 

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La luz

“La luz” es el tercer aspecto que identifica el Papa, asegurando que Jesús dice que ha venido a traer «la vista a los ciegos».

 

“Aquí no se trata solo de la vista física, sino de una luz que hace ver la vida de forma nueva. Si lo pensamos, así empezó para nosotros la vida cristiana: con el Bautismo, que antiguamente se llamaba precisamente “iluminación”. ¿Y qué luz nos dona Jesús? La luz de la filiación: Él es el Hijo amado del Padre, viviente para siempre; con Él también nosotros somos hijos de Dios amados para siempre, a pesar de nuestros errores y defectos.

 

Entonces- puntualiza el Papa- la vida ya no es un ciego avanzar hacia la nada, no es cuestión de suerte o fortuna, no es algo que depende de la casualidad o de los astros, y tampoco de la salud y de las finanzas. No. La vida depende del amor del Padre, que cuida de nosotros, sus hijos amados”. Y el Papa pregunta: “¿Se te ha ocurrido pensar que la vida de cada uno de nosotros -mi vida, tu vida, nuestra vida – es un acto de amor? ¿Es una invitación al amor? ¡Es maravilloso! Pero tantas veces lo olvidamos, ante las dificultades, ante las malas noticias, incluso ante -y esto es malo- la mundanidad, el modo de vida mundano”.

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La sanación

El cuarto aspecto que señala del primer anuncio es la sanación, pues Jesús dice que ha venido “para dar libertad a los oprimidos”. “Oprimido es quien en la vida se siente aplastado por algo que sucede: enfermedades, fatigas, pesos del corazón, sentimientos de culpa, errores, vicios, pecados… Lo que nos oprime, sobre todo, es precisamente ese mal que ninguna medicina o remedio humano puede resanar: el pecado, explica el Papa

 

la buena noticia es que con Jesús este mal antiguo, el pecado, que parece invencible, ya no tiene la última palabra. Puedo pecar porque soy débil. Cada uno de nosotros puede hacerlo, pero esa no es la última palabra. La última palabra es la mano tendida de Jesús que te levanta del pecado. Y Padre, ¿cuándo ocurre esto? ¿Una vez? No. ¿Dos veces? No. ¿Tres veces? No. Siempre. Siempre que estés enfermo, el Señor tiene la mano tendida. Sólo quiere (sujetarse) y dejarse llevar. Jesús nos sana del pecado siempre y gratuitamente. ¿Y cuánto tengo que pagar por la sanación? Nada”

 

Además, el Papa dice, “acompañar a alguien al encuentro con Jesús es llevar al médico del corazón, que levanta la vida. Es decir: “Hermano, hermana, yo no tengo respuesta a muchos de tus problemas, pero Jesús te conoce y te ama, te puede sanar y serenar el corazón””. Por tanto: “Quien lleva pesos necesita una caricia sobre el pasado, necesita perdón y quien cree en Jesús tiene precisamente eso para donar a los otros.” En este contexto, el Papa pide que no olvidemos que “Dios lo olvida todo”. “Dios perdona todo porque olvida nuestros pecados. Sólo quiere que nos acerquemos al Señor y nos perdona todo. Jesús nos espera para perdonarnos, para restaurarnos. ¿Y cuánto? ¿Una vez? ¿Dos veces? No. Siempre. “Pero padre, siempre hago lo mismo…” ¡Y hará lo mismo de siempre! Perdonarte, abrazarte. Por favor, no desconfiemos de esto”.

 

El asombro

Como último aspecto el Papa señala el asombro. “El anuncio de Jesús debe llevar siempre el asombro de la gracia

 

No somos nosotros los que hacemos grandes cosas, sino que es la gracia del Señor que, también a través de nosotros, realiza cosas imprevisibles, esto son las sorpresas de Dios”.

 

Por último, el Pontífice recuerda que no debemos olvidar que la buena nueva está dirigida “a los pobres”: “A menudo nos olvidamos de ellos, sin embargo, son destinatarios mencionados explícitamente por Jesús, porque son los predilectos de Dios. Acordémonos de ellos y recordemos que, para acoger al Señor, cada uno de nosotros debe hacerse “pobre dentro””. Si alguien me dice:

 

“Padre, ¿cuál es el camino más corto para conocer a Jesús? Hazte el necesitado. Hazte necesitado de gracia, necesitado de perdón, necesitado de alegría. Y Él vendrá a ti”.

 

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Fuente: vaticanews.va

¡Es tu momento! La comunidad parroquial, responsable de la catequesis

 

El viernes 27 de enero es san Enrique de Ossópatrón de los catequistas en España. Una ocasión para recordar que «ES TU MOMENTO. LA COMUNIDAD PARROQUIAL ES RESPONSABLE DE LA CATEQUESIS». Por eso, bajo este lema, la Comisión para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado, ha editado unos materiales para sensibilizar sobre el valor y la importancia de la catequesis en la transmisión y vivencia de la fe. Una propuesta que se enmarca entre el Domingo de la Palabra, 22 de enero, y esta festividad, con el objetivo de que la Palabra de Dios sea verdaderamente luz para nuestros pasos y que la comunidad parroquial se haga consciente de su responsabilidad en el ámbito de la catequesis.

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Y tú, ¿has pensado en ser catequista?

Esta campaña de la Comisión para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado se unea la que puso en marcha el pasado mes de septiembre:Y tú, ¿has pensando en ser catequista? 

Así de directa lanzaba la pregunta Francisco Romero, director del secretariado de esta Comisión. Una pregunta que es la clave de la campaña“suscitar la llamada a ser catequista”.

 

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Fuente:conferenciaepiscopal.es

La Iglesia celebra el 22 de enero el Domingo de la Palabra

 

El tercer domingo del tiempo ordinario, este año el 22 de enero, la Iglesia celebra el Domingo de la Palabra de Dios. Una Jornada que instituyó el papa Francisco el 30 de septiembre de 2019, con la firma de la Carta apostólica en forma de «Motu proprio» Aperuit illiscon el fin de dedicar un domingo completamente a la Palabra de Dios. 

La Conferencia Episcopal Española se une cada año a la celebración de este Día y anima a su celebración con la publicación de los materiales que elabora el área de Pastoral bíblica de la Comisión para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado. Este año, además, se aporta una novedad: en el marco de esta celebración y teniendo en cuenta que el 27 de enero es la fiesta de san Enrique de Ossó, patrón de los catequistas de España, se propone dedicar estos días a concienciar sobre la responsabilidad que tiene la comunidad parroquial en la catequesis. Así, este año, a los materiales para el Domingo de la Palabra de Dios, se suman otros documentos para difundir la figura de san Enrique de Ossó y la importancia de los catequistas en la vida de la Iglesia.

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Un domingo para que repercuta en todo el año

El obispo responsable del área de Pastoral bíblica, Mons. Julián Ruiz Martorell, firma la presentación del Domingo de la Palabra de Dios. El prelado recuerda en su escrito que el Papa instituyó este Domingo para que repercuta en todo el año: «El día dedicado a la Biblia no ha de ser “una vez al año”, sino una vez para todo el año, porque nos urge la necesidad de tener familiaridad e intimidad con la Sagrada Escritura y con el Resucitado, que no cesa de partir la Palabra y el pan en la comunidad de los creyentes. Para esto necesitamos entablar un constante trato de familiaridad con la Sagrada Escritura, si no el corazón queda frío y los ojos permanecen cerrados, afectados como estamos por innumerables formas de ceguera «.

También destaca el deseo del Santo Padre para que este Domingo «haga crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura, como el autor sagrado lo enseñaba ya en tiempos antiguos: esta Palabra “está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que la cumplas”.

¿Cómo leer la Palabra de Dios? Método de la lectio divina

La lectio divina es una antigua práctica que enseña a leer, meditar y vivir un texto de la Palabra de Dios por medio de un método muy sencillo que consiste en seguir varios pasos. Entre los materiales que se han editado este año se proponen tres esquemas de lectio divina: La primera para niños, tomando como base el salmo responsorial; la segunda para jóvenes, a partir del texto de la primera Carta a los Corintios; y la tercera para adultos, desde el texto del evangelio.

Con estos esquemas, se podrá seguir el proceso de la lectio divina. Como paso previo, se hace la señal la cruz, y tras un momento de silencio, la Oración de preparación.

Empezamos: guía paso a paso

  1. Lectura de la Palabra de Dios: ¿qué dice el texto? Leemos el texto las veces que sea necesario hasta que comprendamos bien lo que en él se dice. Hay que hacer una lectura pausada. Este momento es de suma importancia. Es necesaria la comprensión de lo que la Palabra narra.
  2. ¿Qué me dice Dios con este texto? Tras otra lectura nos detenemos a preguntarnos lo que el Señor nos ha dicho por medio del texto. Es el momento de la profundización de la Palabra de Dios para acogerla en nuestro interior. Dios cuando inspiró al autor quiso hablar a los hombres. Intentamos descubrir el mensaje divino contenido en el texto: ¿qué me dice el Señor?, ¿qué mensaje particular me quiere Dios hacer llegar? Tomamos el tiempo necesario para descubrirlo. Lo hacemos con serenidad y paz.
  3. Ora. Habla con Dios sobre lo que te ha comunicado. Dialoga con el Señor sobre lo que has descubierto en este texto. Puedes, si es necesario y lo quieres expresar, darle gracias, pedir perdón, alabarle, adorarle, hacerle alguna petición… dile todo lo que esté en tu corazón. Cuéntaselo con sinceridad.
  4. Contemplación: queda unos instantes en silencio en la presencia de Dios. No digas nada. Solamente pon tu pensamiento y tus afectos en el Señor.
  5. Acción: es el momento de concretar lo que el Señor quiere que vivas de lo que te ha dicho. No hay que ponerse muchos propósitos. Intenta concretar y decide realizar una acción o a lo sumo dos. Ve cómo la(s) puedes poner en práctica en tu vida real y concreta.
  6. Terminamos con una oración final de acción de gracias: da gracias al Señor por esta lectio divina que has vivido.

Divulgar la Palabra de Dios y valor ecuménico

El papa Francisco instituía esta Jornada el 30 de septiembre de 2019 con la firma de la Carta apostólica en forma de «Motu proprio» Aperuit illis.

El Pontífice propone este Domingo dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios:

  • Para comprender la riqueza que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo.
  • Para que la Iglesia reviva el gesto del Resucitado que abre también para nosotros el tesoro de su Palabra para que podamos anunciar por todo el mundo esta riqueza inagotable.
  • Para que nunca falte la relación decisiva con la Palabra viva que el Señor nunca se cansa de dirigir a su Esposa, para que pueda crecer en el amor y en el testimonio de fe.

Además, la celebración se ha hecho coincidir con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Un tiempo «en el que estamos invitados a fortalecer los lazos con los judíos y a rezar por la unidad de los cristianos. No se trata de una mera coincidencia temporal: celebrar el Domingo de la Palabra de Dios expresa un valor ecuménico, porque la Sagrada Escritura indica a los que se ponen en actitud de escucha el camino a seguir para llegar a una auténtica y sólida unidad».

 

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Fuente: conferenciaepiscopal.es

Material para la catequesis en Navidad al servicio de la discapacidad

 

El área para la discapacidad de la Comisión para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado ha editado unos recursos catequéticos sobre la Navidad adaptados especialmente para niños y niñas con espectro autista, pero que también pueden ser útiles para otras realidades de la discapacidad. Estos materiales, destinados a todas las parroquias y familias, incluyen una guía, actividades y pictogramas.

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En breve se dispondrá también de materiales dedicados a los Reyes Magos

En su proyecto de facilitar la inclusión de las personas con discapacidad en las parroquias y familias, ya se editó un sencillo material para trabajar el tema del Adviento  y en breve se publicará una próxima entrega dedicada a los Reyes Magos.

Desde el área para la discapacidad explican que el objetivo de estos materiales, es que «el anuncio del nacimiento de Jesús también les llegue ellos» y la mejor manera «es ofreciendo este apoyo a vosotros catequistas y padres».

 

 

Fuente: conferenciaepiscopal.es

Catequesis del Papa Francisco: “La tristeza no debe ser descartada sino comprendida, ayuda a mejorar la vida”

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“Dios habla al corazón”, por lo que el discernimiento no es sólo una cuestión de cabeza, sino que también contiene aspectos afectivos como el sentimiento de desolación al que el Papa dedica la catequesis de este miércoles. ¿Pero de qué se trata? Para explicarlo, Francisco cita lo que escribió San Ignacio de Loyola al respecto:

 

La oscuridad del alma, la turbación, la inclinación hacia las cosas bajas y terrenales, la inquietud debida a diversas agitaciones y tentaciones: así el alma se inclina a la desconfianza, está sin esperanza ni amor, y se encuentra perezosa, tibia, triste y como separada de su Creador y Señor“.

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La desolación, una experiencia común

Creo, continúa el Papa Francisco, que todos hemos experimentado la desolación. Pero tal vez no todos la sabemos leer “porque también tiene algo importante que decirnos” y por eso no debe perderse.

 

Nadie querría estar desolado, triste: esto es cierto. A todos nos gustaría tener una vida siempre alegre, feliz y plena. Sin embargo, esto, además de no ser posible -porque no es posible-, tampoco sería bueno para nosotros. De hecho, el cambio de una vida orientada al vicio puede partir de una situación de tristeza, de remordimiento por lo que uno ha hecho.

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El remordimiento puede llevar al cambio

El remordimiento “es la conciencia que muerde”, afirma el Papa y señala que es importante aprender a leer la tristeza.

 

En nuestro tiempo, la mayoría de las veces se considera negativamente, como un mal del que hay que huir a toda costa, y en cambio puede ser una señal de alarma indispensable para la vida, que nos invita a explorar paisajes más ricos y fértiles que la fugacidad y la evasión no permiten. Santo Tomás define la tristeza como un dolor del alma: como los nervios del cuerpo, despierta nuestra atención ante un posible peligro, o ante un bien no atendido.

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Para los que quieren hacer el bien, la tristeza es un obstáculo

La situación es diferente para los que quieren hacer el bien, en cuyo caso “la tristeza es un obstáculo con el que el tentador quiere desanimarnos”. Por lo tanto, no hay que ir tras ella, sino que hay que “actuar de manera exactamente contraria a lo que se sugiere, decididos a continuar lo que uno se había propuesto”.

 

Pensemos en el trabajo, en el estudio, en la oración, en un compromiso que hayamos contraído: si los dejáramos en cuanto sintiéramos aburrimiento o tristeza, nunca concluiríamos nada. Esta es también una experiencia común a la vida espiritual: el camino hacia el bien, nos recuerda el Evangelio, es estrecho y cuesta arriba, requiere un combate, una conquista de sí mismos. Comienzo a rezar, o a dedicarme a una buena obra y, curiosamente, justo en ese momento se me ocurren cosas que hacer con urgencia para no rezar y no hacer las cosas buenas. Todos tenemos esta experiencia. Es importante, para los que quieren servir al Señor, no dejarse llevar por la desolación.

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Saber atravesar la desolación hace crecer

En un momento de tristeza, continúa el Papa, muchos deciden abandonar una elección que han hecho, “sin detenerse primero a leer este estado de ánimo”. Y recuerda que “una sabia regla dice que no hay que hacer cambios cuando se está desolado“. Un ejemplo es Jesús que, como leemos en el Evangelio, rechaza con firmeza las tentaciones del demonio, que desaparecen ante su actitud decidida de hacer la voluntad del Padre. Afirma Francisco:

 

Si sabemos atravesar la soledad y la desolación con apertura y conciencia, podemos salir fortalecidos en el plano humano y espiritual. Ninguna prueba está fuera de nuestro alcance; ninguna prueba será mayor que lo que podamos hacer. Pero no hay que huir de las pruebas: es necesario ver lo que significa esta prueba, el significado de que estoy triste: ¿por qué estoy triste? ¿qué significa que en este momento estoy desolado? ¿Qué significa que estoy desolado y no puedo avanzar?

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No darse por vencidos por un momento de tristeza

“Ir adelante”, esta es la invitación del Papa Francisco: si no logramos vencer la tentación hoy, caminemos y “la venceremos mañana”. Y concluye: “Que el Señor te bendiga en este camino – valiente – de la vida espiritual, que siempre es caminar”.

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Fuente: vaticanews.va

Catequesis del Papa Francisco: Releer la propia vida nos hace descubrir “los pequeños milagros”

Un instrumento para discernir entre el bien y el mal es mirar a la propia interioridad e interrogarse sobre los pensamientos, incluso los negativos que intoxican nuestra existencia. De esto habló el Papa Francisco en su catequesis de la audiencia general ayer miércoles 19 de octubre, en que presentó la experiencia de San Agustín y San Ignacio, maestros en el ejercicio del discernimiento. “Nuestra vida es el libro más precioso que nos ha sido dado

El Santo Padre prosiguió sus reflexiones sobre el tema del discernimiento y se detuvo en “otro ingrediente indispensable”: la propia historia de vida. Y enseguida explicó el motivo:

 

“Nuestra vida es el ‘libro’ más precioso que se nos ha dado, un libro que, lamentablemente, muchos no leen, o lo hacen demasiado tarde, antes de morir. Y sin embargo, es en ese mismo libro donde se encuentra lo que se busca inútilmente por otras vías”

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El ejemplo de San Agustín

El Papa citó a San Agustín, “gran buscador de la verdad”, afirmando que había tenido esta experiencia interior y había leído la presencia del Señor en su vida, hasta el punto de escribir, al final, en las Confesiones:

 

“Tú estabas dentro de mí, y yo fuera. Y ahí te buscaba. Deforme, me lanzaba sobre las bellas formas de tus criaturas. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo”

 

Mientras que en el libro La vera religione (La verdadera religión), el santo de Hipona invitaba: “Vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad”. Y Francisco subrayó: “Lee tu vida. Lee en tu interior, cómo ha sido tu camino. Con serenidad. Vuelve a entrar ti mismo“.

 

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Fuente: vaticannews.va

Catequesis del Papa Francisco: “El discernimiento es agotador pero indispensable para la vida”

 

Hoy comienza un nuevo ciclo de catequesis en el que el Papa Francisco reflexionará sobre el tema del discernimiento. Conocimiento, experiencia, afecto, voluntad son algunos de los ingredientes que caracterizan esta piedra angular de la espiritualidad ignaciana que requiere una relación filial con Dios.
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En la Audiencia General de este miércoles, el Papa jesuita inaugura una nueva serie de meditaciones sobre un tema muy querido por los formados en la escuela de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús: el discernimiento.
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Las condiciones para hacer una buena elección

Francisco parte de la base de que “discernir es un acto importante que concierne a todos, porque las elecciones son una parte esencial de la vida. Las acciones cotidianas son básicamente el resultado de una elección, más o menos fundamental: se elige una comida, un vestido, una carrera, un trabajo, una relación”.

En todo esto -dice el Papa- se realiza un proyecto de vida, y también nuestra relación con Dios. “Es precisamente a algunas imágenes tomadas de la vida ordinaria y relatadas en los Evangelios a las que el Pontífice hace referencia: los pescadores que seleccionan los peces buenos y descartan los malos; el comerciante que sabe identificar, entre muchas perlas, la de mayor valor; el agricultor que en el campo encuentra algo que resulta ser un tesoro”.

El discernimiento se presenta como un ejercicio de “inteligencia”, “experiencia” y también de “voluntad”, para aprovechar el momento favorable: son condiciones para hacer una buena elección. Y también hay un coste necesario para que el discernimiento sea operativo.

A la luz de los ejemplos citados, el Papa señala que no es posible delegar una elección en otros, ya que cada elección es propia, y habla de “situaciones inesperadas, no previstas, en las que es esencial reconocer la importancia y la urgencia de una decisión que hay que tomar”.

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El buen discernimiento produce alegría

Favorecer el encuentro entre lo temporal y lo eterno es lo que es el discernimiento en pocas palabras, dice Francisco.

El Evangelio -añade el Papa- sugiere otro aspecto importante del discernimiento: implica los afectos. Insiste en el hecho de que quien ha encontrado el tesoro no siente la dificultad de venderlo todo, tan grande es su alegría, como relata el evangelista Marcos (cf. Mt 13,44) utilizando un término que expresa “una alegría totalmente especial, que ninguna realidad humana puede dar”.

En el Juicio Final, Dios obrará el discernimiento hacia nosotros. Las imágenes del agricultor, el pescador y el mercader son ejemplos de lo que ocurre en el Reino de los Cielos, un Reino que se manifiesta en las acciones ordinarias de la vida, que nos exigen tomar posición. Por eso es tan importante saber discernir: las grandes elecciones pueden surgir de circunstancias que a primera vista parecen secundarias, pero que resultan ser decisivas.

Aquí el Papa recuerda el primer encuentro de Andrés y Juan con Jesús, que surgió de una simple pregunta: “Rabí, ¿dónde vives?” – “Vengan a ver”. Un intercambio muy breve que, sin embargo, es “el comienzo de un cambio que marcará toda una vida”.

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La invitación de Dios a evaluar y elegir

El conocimiento, la experiencia, el afecto, la voluntad son algunos de los elementos indispensables del discernimiento, vuelve a subrayar el Papa Francisco, que se ampliará en las catequesis de los miércoles.

El discernimiento -como he dicho- implica un esfuerzo. Según la Biblia, no encontramos ante nosotros, ya empaquetada, la vida que hemos de vivir. Dios nos invita a evaluar y elegir: nos ha creado libres y quiere que ejerzamos nuestra libertad. Por lo tanto, discernir es un reto.

Aquí el Papa repite que Dios quiere que seamos hijos, no esclavos, quiere que seamos libres. “A menudo hemos tenido esta experiencia: elegir algo que nos parecía bueno y en cambio no lo era. O saber cuál era nuestro verdadero bien y no elegirlo. El hombre, a diferencia de los animales, puede equivocarse, puede no querer elegir correctamente”.

“Dios da al hombre una instrucción precisa: si quieres vivir, si quieres disfrutar de la vida, recuerda que eres una criatura, que no eres el criterio del bien y del mal y que las elecciones que hagas tendrán una consecuencia, para ti, para los demás y para el mundo (cf. Gn 2,16-17); puedes hacer de la tierra un magnífico jardín o puedes convertirla en un desierto de muerte. Una enseñanza fundamental: no es casualidad que sea el primer diálogo entre Dios y el hombre”.

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Para aprender a vivir hay que aprender a amar

Aquí es donde entra en juego el entrenamiento en una sana y constante introspección personal y una relación íntima y confiada con el Señor, para descubrir esa magia de la memoria ignaciana, ese más en el amor que se puede generar precisamente a través del buen discernimiento. Todo en la conciencia de ser llevado de la mano, con la ayuda del Espíritu, para ser invocado siempre en cada viaje hacia las elecciones:

El discernimiento es agotador pero indispensable para vivir. Requiere que me conozca a mí mismo, que sepa lo que es bueno para mí aquí y ahora. Sobre todo, requiere una “relación filial con Dios”. Dios es Padre y no nos deja solos, siempre está dispuesto a aconsejarnos, a animarnos, a acogernos. Pero nunca impone su voluntad. ¿Por qué? Porque quiere ser amado y no temido. Y el amor sólo se puede vivir en libertad. Para aprender a vivir hay que aprender a amar, y para ello es necesario discernir”.

 

Noticia de Antonella Palermo – Ciudad del Vaticano publicada en www.vaticannews.va

Los ancianos, un regalo para el futuro de la humanidad

Las personas mayores, “nunca tan numerosas como ahora”, suelen considerarse “una carga”, sobre todo cuando prevalece la cultura del descarte y la productividad. En la dramática primera fase de la pandemia pagaron “el precio más alto”. En los totalitarismos del siglo XX “el icono dominante” era la exaltación de la juventud, combinada con el desprecio por los ancianos. La vejez, en realidad, es un regalo “para todas las edades de la vida”. En esta línea, el Papa Francisco abrió un itinerario catequético el 23 de febrero de 2022 sobre el significado y el valor de la vejez. Un itinerario marcado por el ejemplo de las figuras bíblicas, como Moisés, Eleazar y Judit, que dibuja un perfil de la persona mayor diferente al que suele proponer la cultura dominante. No solo de una persona frágil, a causa de duras pruebas como la de la enfermedad, sino de un testigo insustituible capaz de transmitir sabiduría, valores, fe a las nuevas generaciones.

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Es importante y hermoso ser anciano

Junto con la migración, la vejez, explicó el Pontífice en su catequesis del 23 de febrero, se encuentra entre “las cuestiones más urgentes que la familia humana está llamada a afrontar en este tiempo.”. La eterna juventud “es una alucinación muy peligrosa” y “ser ancianos es tan importante —y hermoso— es tan importante como ser jóvenes”.

Primera catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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Los ritmos de la vejez

Las oportunidades asociadas a la longevidad son el tema central de la audiencia general del 2 de marzo de 2022. “La vejez, ciertamente, impone ritmos más lentos: pero no son solo tiempos de inercia. La medida de estos ritmos”, explica Francisco, “abre, para todos, espacios de sentido de la vida desconocidos para la obsesión de la velocidad”. El Papa también recuerda que la alianza de generaciones es indispensable. Es una sociedad “estéril” y “sin futuro” en la que “los ancianos no hablan con los jóvenes” y “los jóvenes no hablan con los ancianos”. “Perder tiempo” con los hijos, los abuelos y los ancianos “fortalece la familia humana”.

Segunda catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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La voz profética de los ancianos

Las personas mayores son un recurso para los jóvenes. En la audiencia general del 16 de marzo de 2022, el Papa subrayó, en particular, que la sabiduría de los ancianos es una palabra profética “para ir contra la corrupción”. El mundo necesita “jóvenes fuertes” y “ancianos sabios”. Y los ancianos, recuerda el Pontífice, deben “ser profetas contra la corrupción, como Noé fue el profeta contra la corrupción de su tiempo, porque era el único del que Dios se fio”.

Tercera catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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Memoria y testimonio

El eje de la Audiencia General del 23 de marzo de 2022 es el ejemplo de Moisés que, al final de sus días, proclama el nombre del Señor, transmitiendo a las nuevas generaciones el legado de su historia vivida con Dios. “Moisés ve la historia y transmite la historia”. Los ancianos, añade Francisco, “ven la historia y transmiten la historia”. “Una vejez a la que se le concede esta lucidez es un precioso regalo para la generación que le sigue”.

Cuarta catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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La fidelidad a la visita de Dios

El “tierno cuadro pintado por el evangelista san Lucas, que llama a escena a dos figuras de ancianos, Simeón y Ana” es el eje de la audiencia general del 30 de marzo de 2022. De estas dos figuras de ancianos llenos de vitalidad espiritual “aprendemos que la fidelidad de la expectativa agudiza los sentidos”. “La vejez debilita, de un modo u otro, la sensibilidad del cuerpo”. “Sin embargo, una vejez que se ha ejercitado en la espera de la visita de Dios -afirma Francisco- no perderá su paso: al contrario, estará también más dispuesta a captarlo, tendrá más sensibilidad para acoger al Señor cuando pase.

Quinta catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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El amor por la vida vivida

En la audiencia general del 20 de abril de 2022, el Papa Francisco subrayó que no siempre hay atención en las sociedades para devolver a nuestros ancianos el amor que han recibido. El honor por la vida vivida, “no es cosa de ancianos”. Más bien “es una ambición que hará brillar a los jóvenes que hereden sus mejores cualidades”.

Sexta catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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La alianza entre generaciones abre el futuro

En la catequesis de la audiencia general del 27 de abril de 2022, Francisco relee el vínculo bíblico entre la joven viuda Rut y su anciana suegra Noemí. Es “una valiosa enseñanza sobre la alianza de las generaciones”, con la juventud -dice el Papa- “capaz de dar de nuevo entusiasmo a la edad madura” y la vejez de “reabrir el futuro para la juventud herida”.

Séptima catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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La fe “no es una cosa de ancianos”

Se trata de un personaje bíblico llamado Eleazar, referido en el segundo libro de los Macabeos, que es el protagonista de la reflexión propuesta el 4 de mayo de 2022 por el Papa Francisco. El de Eleazar es un testimonio de la relación especial que existe entre la fidelidad del honor de la fe y la vejez: “El honor de la fe se encuentra periódicamente bajo la presión, incluso violenta, de la cultura de los dominadores, que intenta envilecerla tratándola como un hallazgo arqueológico, o vieja superstición, terquedad anacrónica”, dijo el Pontífice. “Creer no es algo ‘de ancianos’, sino que es algo de vida”, señaló el Pontífice.

Octava catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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Una vejez generosa

El personaje bíblico de Judit es un ejemplo de la contribución que las personas mayores pueden hacer a las familias y a la sociedad. El Papa Francisco lo recuerda en su catequesis del 11 de mayo de 2022. “El heroísmo no es solamente el de los grandes eventos que caen bajo los focos, sino que a menudo el heroísmo se encuentra en la tenacidad del amor vertido en una familia difícil y a favor de una comunidad amenazada”, sostuvo el Papa.

Novena catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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La prueba de la fe

En la audiencia general del 18 de mayo de 2022, el Papa presentó la figura de Job que, tras perderlo todo y protestar contra Dios, comprende que el Señor no es un perseguidor sino un Padre tierno. “Los ancianos, recuerda Francisco, han aprendido mucho en la vida, han pasado muchas, pero al final tienen esta paz, una paz —yo diría— casi mística, es decir la paz del con Dios”.

Décima catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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El sentido de las cosas de la vida

Una razón desafectiva e irresponsable resta hoy sentido y energía al conocimiento de la verdad, el peligro es dar espacio a la indiferencia. El Papa Francisco, recordando las páginas bíblicas de Cohélet, nos lo recuerda en la Audiencia General del 25 de mayo de 2022. La tercera edad puede abrir un nuevo camino: “Si los ancianos, que ya han visto de todo, conservan intacta su pasión por la justicia, entonces hay esperanza para el amor, y también para la fe”.

Decimoprimera catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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Hacerse cargo de los ancianos

De los ancianos aprendemos el don de “abandonarnos al cuidado de los demás y de Dios”. El Papa Francisco lo subrayó en su audiencia general del 1º de junio de 2022, señalando también la necesidad de reformar una civilización y una política que marginan la vejez y la enfermedad: “Toda la sociedad debe apresurarse a atender a sus ancianos —¡son el tesoro!— cada vez más numerosos, y a menudo también más abandonados”, dijo el Santo Padre.

Decimosegunda catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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Los ancianos caminan hacia lo Eterno

En la catequesis de la audiencia general del 8 de junio de 2022, el Pontífice, rememorando la figura de Nicodemo, recuerda que la misión de los ancianos es disipar “la ilusión tecnocrática de una supervivencia biológica y robótica y abrirse “a la ternura del vientre creador y generador de Dios”. “El anciano camina hacia adelante, el anciano camina hacia el destino, hacia el cielo de Dios, el anciano camina con su sabiduría vivida durante la vida”.

Decimotercera catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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Los ancianos y la enfermedad

El relato de la versión evangélica de Marcos sobre la curación de la suegra de Simón, que aún no se llama Pedro, es el tema central de la catequesis del 15 de junio de 2022. “La enfermedad pesa sobre los ancianos de una manera diferente y nueva que cuando uno es joven o adulto”, aseveró el Sucesor de Pedro. Jesús, recuerda el Papa, no visita solo a esa anciana enferma. Pero va allí junto con los discípulos: “Es precisamente la comunidad cristiana que debe cuidar de los ancianos: parientes y amigos, pero la comunidad”.

Decimocuarta catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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Seguir siempre a Jesús

En la catequesis sobre la vejez, la meditación del 22 de junio de 2022 se centra en el diálogo entre Jesús resucitado y Pedro al final del Evangelio de Juan. El Pontífice aborda el tema de la debilidad senil que lleva a la dependencia de los demás. “El seguimiento de Jesús sigue adelante, con buena salud, con no buena salud, con autosuficiencia y con no autosuficiencia física, pero el seguimiento de Jesús es importante: seguir a Jesús siempre, a pie, corriendo, lentamente, en silla de ruedas, pero seguirle siempre”, manifestó Francisco.

“La vida del anciano es una despedida, lenta, lenta, pero una despedida alegre: he vivido la vida, he conservado mi fe. Esto es hermoso, cuando un anciano puede decir esto: “He vivido la vida, esta es mi familia; he vivido la vida, he sido un pecador, pero también he hecho el bien”. Y esta paz que viene, esta es la despedida del anciano”.

Decimoquinta catequesis del ciclo sobre la vejez – síntesis

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Noticia extraída de vaticannews.va

Doce semanas para hacer Memoria: Esta semana #HMCatequesis

 

La Iglesia comenzó en el mes de abril su proyecto #HazMemoria. Durante doce semanas queremos traer a nuestra memoria lo que es la vida de la Iglesia en los más variados ámbitos de su trabajo diario: desde el anuncio del Evangelio a la actividad socio sanitaria, desde la acogida a los enfermos a la catequesis de niños y jóvenes, desde la celebración de la eucaristía a la compañía a presos o mujeres abandonadas.

Queremos dar a conocer el trabajo de centenares de miles de personas que, desde su compromiso cristiano, entregan lo que tienen para el bien de todos: su tiempo, sus capacidades, sus donativos, sus bienes,… incluso la vida entera. Somos conscientes, como dice el Papa, de que hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece, pero estamos seguros de que lo más valioso es el bosque crece, que da frutos, que lleva a cabo lo que se espera de él, en silencio, sin prisa pero sin pausa.

Cada semana recordamos lo que la Iglesia hace en relación a un campo concreto de su actividad y porqué lo hace. Ofrecemos tres testimonios de quienes llevan a cabo ese trabajo y quienes se benefician de él.

 

 

Esta semana #HMCatequesis

 

 

El servicio del catequista dentro de la Iglesia es muy antiguo. Ya en el Nuevo Testamento encontramos que se llama maestros a los encargados de enseñar la vida cristiana a los que van a recibir el bautismo y el mismo evangelista Lucas escribe su evangelio con afán de transmitir las cosas que se han vivido en su tiempo para dar una enseñanza sólida y segura y fuerza a cuantos han recibido el Bautismo.

Desde sus orígenes, la comunidad cristiana ha ido generando nuevos ministerios para el desarrollo de su misión. Unos ayudan en la celebración de la eucaristía, otros sirven a los necesitados, otros colaboran en el anuncio del Evangelio, entre los más lejanos, como los misioneros, y entre los más cercanos.

Son los catequistas, más de 85.000 en la Iglesia en España los que han recibido el encargo de la Iglesia de acompañar en la fe, por medio de la formación, a quienes se preparan para dar un paso más en la vivencia de esa fe. Es el Espíritu Santo el que mueve el corazón de los cristianos para servir a la Iglesia en cualquiera de sus servicios, también en el de catequista.

 

 

 

Catequistas son los bautizados que ejercen en la comunidad el servicio de transmitir la enseñanza de los apóstoles, de los evangelistas y de toda la Iglesia de manera organizada, en estrecha relación con las circunstancias del tiempo presente y de las circunstancias en que viven los catecúmenos.La Iglesia reconoce este servicio como una expresión concreta del carisma personal que ayuda notablemente al crecimiento de la misión evangelizadora.

La historia de la evangelización de estos dos milenios muestra la eficacia de la misión de los catequistas. Laicos, hombres y mujeres animados por una gran fe y auténticos testigos de santidad que, en algunos casos, fueron además fundadores de Iglesias y llegaron incluso a dar su vida al servicio de la catequesis, a fin de que la fe fuese un apoyo válido para la existencia de cada persona.

Algunos, además, reunieron en torno a sí a otros hermanos y hermanas que, compartiendo el mismo carisma, constituyeron órdenes religiosas dedicadas completamente al servicio de la catequesis.

También en nuestros días, muchos catequistas capaces y constantes están al frente de comunidades en diversas regiones y desempeñan una misión insustituible en la transmisión y profundización de la fe. Para continuar esa misión, el Espíritu llama a nuevos catequistas que salgan al encuentro de todos los que esperan conocer la belleza, la bondad y la verdad de la fe cristiana.

 

 

Noticia extraída de www.conferenciaepiscopal.es

#HazMemoria #HMCatequesis. La misión principal del catequista es la trasmisión de la fe y del mensaje del Evangelio y el testimonio y encuentro personal con el Señor.

En la novena semana de la campaña #HazMemoria que la Conferencia Episcopal Española ha puesto en marcha junto con los medios de comunicación EcclesiaTrece y COPE, el contenido centra en la labor catequética de la Iglesia.

La misión de la catequesis. Anuncio del Evangelio

 

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La catequesis es la misión de la Iglesia que enseña al pueblo de Dios y a quienes se incorporan a él el contenido de las verdades esenciales de la fe, la celebración, la vida y la oración. La tarea de los catequistas ha sido decisiva desde los primeros tiempos de la Iglesia. La catequesis está al servicio de la Iglesia y de la sociedad.

La catequesis es un proceso, un camino que hacen juntos el catequista y los catecúmenos. Tiene dos claves fundamentales, por un lado, la transmisión de la fe y del mensaje del Evangelio y, por el otro, es testimonio y encuentro.

El catequista anuncia el Evangelio para la formación de la vida cristiana. El catequista es aquel que hace experiencia de Dios. Su misión es ser capaz de que el catecúmeno, niño o adulto, también la haga desde su propio camino. En el ser y vocación de todo cristiano y en especial el catequista está el encuentro personal con el Señor.

Además, el catequista ha de ser también maestro y educador: es un pedagogo de la comunicación. Las catequesis incorporan de manera creativa y armónica el testimonio y la enseñanza.

El contenido de este tema se puede encontrar en este enlace#HMCatequesis

 

La campaña #HazMemoria

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Con este hastag #HazMemoria se pretende poner en valor el papel de la Iglesia y de los cristianos en el trabajo de la sociedad y la importancia de su aportación al bien común de todos.

Con esta campaña de doce temas, que durará hasta el 30 de junio, se pretende hacer presente en los medios de comunicación la vida real de la Iglesia, las actividades que realiza, las personas que la llevan adelante, las historias que hacen visible la acción de la Iglesia en el mundo.

 

Fuente: Conferencia Episcopal Española