En el Día de los Abuelos, el arzobispo nos recuerda en su Carta Pastoral lo importantes que son.

 

El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor D. Julián Barrio, ha escrito una Carta Pastoral, ante el Día de los Abuelos, que la archidiócesis compostelana festejará el próximo día 26 de julio, lunes.

En su carta, D. Julián nos insta a poner en valor a los abuelos que como señala son “el gran crisol del amor de la familia”, “testigos del pasado e inspiradores de sabiduría para las nuevas generaciones”. Y también nos recuerda “a tantos abuelos que murieron en la pandemía” asegurando que “son muchos los nietos que, en este Año Santo Compostelano, los llevan en su corazón haciendo el camino de Santiago por ellos”.

Texto íntegro de la Carta Pastoral:

 

En el Día de los Abuelos. Julio 2021

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En este Año Santo Compostelano y con tantos sentimientos en esta historia del coronavirus recordamos a tantos abuelos que murieron en la pandemia. Son muchos los nietos que los llevan en su corazón haciendo el camino de Santiago por ellos.

No ignoramos lo importantes que son los abuelos, “testigos del pasado e inspiradores de sabiduría para las nuevas generaciones”, en la formación y en la educación dentro de la escuela familiar donde son maestros de la comprensión y del afecto, de la fe y de la oración, en el aconsejar y en el consolar. Es una imagen entrañable encontrar a los abuelos por nuestras calles acompañando a los nietos, ya sea camino a casa, a la Iglesia o al colegio, o sencillamente dando un paseo. Una imagen llena de serenidad y ternura, de confianza y esperanza. Es el horizonte donde se forja una nueva convivencia y cultura humana, uniendo el pasado y el presente, la experiencia y la curiosidad, la sabiduría y el afán de aprender.

Los abuelos son el gran crisol del amor de la familia. En este escenario  desempeñan un papel importante, y no deben ser considerados como un peso inútil, ni tampoco deben ser contemplados sólo como “objeto de atención, cercanía y servicio”. Es preciso valorar su presencia como transmisores de una sabiduría que va más allá de una simple cultura. En la historia de todos los pueblos y en el sentir de todas las generaciones, están aureolados por el prestigio y rodeados de veneración.

Acogerles y mostrarles nuestra solidaridad más allá de todo deber, lo hemos de sentir como una necesidad. Es preciso ofrecerles todo nuestro apoyo, colaborando a su calidad de vida. En sus ojos cansados pero oteando siempre nuevos horizontes, encontramos esa chispa de viveza que nos descubre una existencia profunda y serena. En su rostro surcado por las arrugas, fruto de un largo bregar, descubrimos tristezas y esfuerzos que van a dar a la mar de un alma tranquila y confiada. En sus palabras tejidas con la mente y el corazón se nos ofrece el consejo tantas veces pensado en el ámbito misterioso de sus soledades. No busquemos en ellos las flores de la primavera,  exuberantes y vistosas, sino los frutos sazonados del otoño, que se manifiestan con lucidez.

En los abuelos percibimos la paz y la armonía que las destroza no el dolor sino el desamor. Ayudemos a nuestros abuelos no a recordar sino a seguir viviendo mientras caminan hacia la plenitud de la felicidad. Los encomendamos a San Joaquín y a Santa Ana, abuelos de Jesús.

Con afecto pastoral y bendición en el Señor,

 

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Santiago

 

Fuente: archicompostela.es

Jóvenes voluntarios en Santiago, una experiencia de fe desde la acogida

 

Ana Sánchez de Puertas tiene 23 años y es universitaria en Sevilla. Pero desde hace un par de veranos “vive su experiencia de fe” como voluntaria en la acogida cristiana de peregrinos en Santiago de Compostela.

¿Cómo una joven sevillana acaba de voluntaria en Santiago? “A través de un voluntariado de la Compañía de Jesús que nos pone al servicio de la catedral y de un comedor social”, explica.

Ana, en la oficina del peregrino, ha descubierto que la acogida va unida al amor, la calidez y al cariño con que se recibe al que llega cansado de recorrer el camino. Por eso, confiesa, “la palabra acoger se ha convertido en un pilar fundamental de mi fe. Creo que no hay mejor manera de reflejar lo que Jesús quiso que hiciésemos con el mundo y en la vida”.

 

“Los jóvenes tenemos mucho en lo que reflejarnos y de lo que aprender, y también muchísimos que ofrecer”.


María Jesús Múgica, peregrina por devoción

 

María Jesús Múgica ha sido peregrina en Santiago de Compostela. Y en el Santuario de San Francisco Javier en Navarra; en la Real Basílica Santuario de la Vera Cruz en Caravaca; en el Santuario del Cerro de los Ángeles en Getafe; en el Santuario de la Virgen Monserrat en Barcelona; en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en Francia; y en la ruta de Santa Teresa en Ávila.

Mª Jesús es feligresa de la parroquia de Zumárraga, en la diócesis de San Sebastián. Hace 15 años se inició en los andares de peregrina. Su primer destino fue el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, en Portugal. “Allí todo lo que llevaba dentro de mí se lo transmití a la Virgen”, rememora, y la Virgen “me miró” y “me entendió”. Por eso, de vuelta a casa, “decidí que asistiría a las peregrinaciones que se organizaran.” Lo ha cumplido, “para mí es muy enriquecedor y gratificante”. Desde entonces es peregrina por devoción.

 

“Para mí ha sido todo esto motivo para ir creciendo en la fe. Se lo aconsejo a cualquiera”.

 

Como Mª Jesús, son muchos los cristianos que peregrinan y fortalecen su fe en el camino. Al otro lado, voluntarios como Ana se “entregan» en la acogida cristina a los peregrinos, especialmente estos días en torno a la fiesta de Santiago Apóstol, el 25 de julio.

Santuarios, romerías, celebraciones y fiestas religiosas o populares son algunas muestras del arraigo de la vida cristiana en nuestro país y uno de los grandes tesoros de la fe de nuestros pueblos. Además son el testimonio de la presencia de la Iglesia entre nosotros desde hace más de veinte siglos.

La religiosidad popular, junto con el rico patrimonio de la Iglesia, contribuyen al beneficio de toda la sociedad tanto en términos cultures como económicos.

 

 

Fuente: www.conferenciaepiscopal.es