Día de la Caridad | Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela

 

 

Conscientes de que el bien, el amor, la justicia y la solidaridad han de ser conquistados cada día, Cáritas lanza su tradicional campaña de Caridad. Bajo el lema “Allí donde nos necesitas, abrimos caminos a la esperanza”, la Confederación se une a la fiesta del Corpus Christi -que se celebrará este domingo 2 de junio- con una invitación a salir al encuentro de los demás, especialmente, de las personas más pobres; comprometerse con el bien común y cultivar la solidaridad en comunidad.

A través de esta campaña, Cáritas quiere hacer visible el clima de desesperanza social y de desorientación en el que viven muchas personas debido a sus graves dificultades para acceder a una vivienda; por la creciente precariedad laboral o por encontrarse en una situación administrativa irregular.

La directora de Cáritas Diocesana, Pilar Farjas, destaca, en un documental creado con motivo de Día de la Caridad, que la esperanza requiere poder mirar al futuro y requiere estar acompañados: “Esto es la tarea hoy y esta es a lo que os invitamos a todos en el Día de la Caridad”.

Farjas también afirma que es una fecha significativa “para recordarnos que esta es una tarea comunitaria con 4 grandes ejes de actuación desde las Cáritas diocesanas”. Y son precisamente en estos cuatro grandes bloques los testimonios que se recogen en el vídeo.

La soledad. Es el primer gran eje. Es necesario abordar comunitariamente la realidad de la desvinculación social y la corresponsabilidad. Esperanza y Matilde muestran como Cáritas aporta compañía, genera y refuerza vínculos.

El segundo eje es el empleo. En este sentido María Inés y Queta visibilizan el acompañamiento de Cáritas a las personas en sus procesos de búsqueda de empleo, para situarse ante un mercado laboral cada vez más competitivo.

Las necesidades básicas es el tercer gran eje que se aborda en este documental. Lucía y Lilian muestran. por un lado, como la desigualdad y la pobreza son realidades agudas y persistentes; y, por otra parte, como en Cáritas se ofrece acompañamiento, orientación y ayuda en las coberturas de las necesidades básicas.

Finalmente, el cuarto gran eje es la vivienda. La falta estructural de vivienda asequible es una urgencia de primer orden. Desde Cáritas se trabaja por ofrecer hogares seguros y reforzar la protección de las personas. María Jesús y Sara dan buena muestra de ello.

“La caridad es el amor de Dios que se refleja en el amor a los demás”. Así se expresa el delegado diocesano de Cáritas, Santiago Fernández en este reportaje. En este sentido, afirma que, así como la Eucaristía es la esencia de la Parroquia, la caridad tampoco debe aparcar en ninguna Parroquia.

Desde Cáritas diocesana quieren dar las gracias por tanta entrega y tantos testimonios. El amor al prójimo, la gratuidad y el servicio que vertebran la acción caritativa y social de tantas personas voluntarias son semillas del bien común para la sociedad, y sus brotes se concretan y se hacen visibles en las vidas de las personas que vuelven a sentirse dignas porque son miradas y escuchadas desde el amor y el cuidado.

 

 

Fuente: pastoralsantiago.org

Mensaje para el Día de la Caridad: «Allí donde nos necesitas, abrimos camino a la esperanza»

La Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social hace público su mensaje para el Día de la Caridad, que la Iglesia celebra el domingo 2 de junio, festividad del Corpus Christi, con el lema, «Allí donde nos necesitas, abrimos camino a la esperanza».

«Allí donde nos necesitas, abrimos camino a la esperanza»

Hacerse caridad, pan que se parte.

“El pan que yo os daré es mi carne para la vida del mundo” (Jn 6, 51)

 

La fiesta del Corpus Christi, Día de la Caridad, nos sitúa en el centro de la vida cristiana y “nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana” (1). No hemos de olvidar que comulgar con Jesús es comulgar con alguien que ha vivido y ha muerto entregado totalmente por los demás. Su cuerpo es un cuerpo entregado y su sangre es una sangre derramada por la salvación de todos.

Los obispos invitamos a todos los cristianos, y de manera especial a cuantos trabajan en la acción caritativa y social, a actualizar este gesto en la vida diaria, haciéndonos caridad, pan que se parte y reparte entre nuestros hermanos y hermanas, especialmente los más pobres y vulnerables, hambrientos de pan, justicia y dignidad. “En verdad la vocación de cada uno de nosotros consiste en ser, junto con Jesús, pan partido para la vida del mundo” (SCa 88).

 

Hoy la dignidad humana está en crisis

 

La fiesta del Corpus Christi nos recuerda que “El Señor Jesús, Pan de vida eterna, nos apremia y nos hace estar atentos a las situaciones de pobreza en que se halla todavía gran parte de la humanidad” (SCa 89).

Nuestro mundo está herido, lleno de sombras que obstaculizan el desarrollo de una fraternidad universal y dejan a muchas personas al lado del camino, generando un clima de desesperanza social, como señala Fratelli tutti. Los conflictos y guerras acechan la condición humana y su dignidad. El drama de las migraciones nos interpela y pone en evidencia las falacias de una globalización que genera desigualdades. Muchas mujeres son “doblemente pobres”, pues sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia y, frecuentemente, se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos. El descuido de la casa común nos somete a todos a los grandes impactos de la crisis ecológica y el cambio climático (cf. FT 9- 28) (2).

La pobreza y la exclusión en nuestro país son un fenómeno estructural que persisten más allá de la coyuntura económica general. En nuestros entornos más cercanos, los informes de Cáritas y la Fundación Foessa dibujan la realidad que viven miles de personas:

  • Situaciones de exclusión mucho más severas, personas con mayor deterioro especialmente psicoemocional.
  • Una precariedad laboral que obstaculiza a muchas personas a vivir con estabilidad e iniciar proyectos vitales nuevos.
  • Una problemática de la vivienda que se va agudizando y aumenta las situaciones de sinhogarismo en hombres, mujeres y familias.
  • Más personas en situación de irregularidad administrativa fruto de las olas migratorias.
  • Una población infantil y juvenil en situación de desventaja social tan profunda que con toda probabilidad arrastrarán toda la vida.

“Quien participa en la Eucaristía ha de empeñarse en construir la paz y denunciar las circunstancias que van contra la dignidad del hombre, por el cual Cristo ha derramado su sangre, afirmando así el valor tan alto de cada persona” (SCa 89-90). Uno de los fenómenos que más contribuye a negar la dignidad de tantos seres humanos es precisamente la pobreza extrema, ligada a la desigual distribución de la riqueza, como indica la Declaración Dignitas infinita (cf. DI, 36) (3).

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Nuestro lugar, donde nos necesitan los últimos

 

No hay Eucaristía sin encarnación. Porque el Hijo de Dios entró en la historia y asumió una carne semejante a la nuestra, es posible la Eucaristía. Sólo a la luz del abajamiento del amor se comprende bien la mística eucarística, que se expresa en el servicio desde el último lugar. Él se despojó de su manto y sirvió como el último de los esclavos (cf. Jn 13, 1ss).

Celebrar la Eucaristía es comulgar con Jesús y su proyecto del Reino para vivir cada día de manera más entregada, trabajando por un mundo más humano. Por ello, ante esta realidad, “enfrentamos cada día la opción de ser buenos samaritanos o indiferentes viajantes que pasan de largo” (FT 69).

Nuestro compromiso es vivir y estar en el mundo desde el amor, allí donde nos necesiten. Los cristianos estamos llamados a ser la comunidad fraterna y samaritana, que, como Jesús, delante de las innumerables personas que le seguían, “sintió compasión” (Mt 9,36).

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Caminos de fraternidad y esperanza

 

Un año más, la celebración del día de la Caridad, nos compromete a transitar caminos de fraternidad, a animar y promover el compromiso de la comunidad cristiana y de la sociedad en general, con la defensa de la dignidad de las personas y sus derechos. “Una dignidad infinita, que se fundamenta inalienablemente en su propio ser, le corresponde a cada persona humana, más allá de toda circunstancia y en cualquier estado o situación en que se encuentre” (DI, 1).

Consideramos en estos tiempos tres vías prioritarias:

  1. Salir al encuentro de las personas más empobrecidas.No hay que esperar a que nos llamen a nuestra puerta, sino llegar a las personas, allí donde estén, logrando, ante todo, “reconocerlos realmente”, para hacerlos “parte de nuestra vida.” (4)Cada encuentro, cada relación de ayuda significativa, cada diálogo sanador es sacramento de esperanza, especialmente para la persona más vulnerable. Se trata, pues, de salir al encuentro para acompañar la vida, su proceso de sanación y recuperación, su proceso de desarrollo en busca de una vida mejor, estableciendo vínculos con la persona.
  2. Comprometerse con el bien común.No basta con sanar y cuidar. “La sociedad mundial tiene serias fallas estructurales que no se resuelven con parches o soluciones rápidas meramente ocasionales. Hay cosas que deben ser cambiadas con replanteos de fondo y transformaciones importantes” (FT 179).Hace falta favorecer aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos y cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección para vivir la dignidad en plenitud (Cf. Gaudium et spes, 26). Para ello, es necesario crear instituciones más sanas, regulaciones más justas y estructuras más solidarias, que permitan modificar las condiciones sociales que provocan sufrimiento.El papa Francisco nos hace dos propuestas para abrir camino a la esperanza pública, bien común de todos: impulsar y animar la cultura del encuentro y la cultura del cuidado “para erradicar la indiferencia, el rechazo y la confrontación, que suele prevalecer hoy día” (5).
  3. Tejer comunidad fraterna.Nadie puede pelear la vida aisladamente. Necesitamos una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que ayudemos unos a otros a mirar hacia adelante, una comunidad de pertenencia y solidaridad a la cual podamos destinar tiempo, esfuerzos y bienes (cf. FT 8, 36).La realidad de una sociedad tan desvinculada y fragmentada por el individualismo imperante y la polarización creciente, nos convoca a los cristianos a encontrarnos en un “nosotros” que sea más fuerte que la suma de acciones individuales, pues mientras más crece el sentido de comunidad y de comunión como estilo de vida, mayormente se desarrolla la solidaridad y el bien de todos (cf. FT n. 78).Estamos llamados a ser comunidad de vida, de bienes y acción, en la que el amor recíproco, que se alimenta en la Eucaristía, nos hace llevar las cargas los unos de los otros para que nadie quede abandonado o excluido, porque “allí donde se haga presente la Iglesia, los pobres han de sentirse en su casa, en ella han de tener un lugar privilegiado, pues en el banquete sagrado se celebra ya la esperanza de los pobres que cantan con Maria las maravillas de Dios en la historia.” (6).

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Semillas del bien

 

“La mística del Sacramento tiene un carácter social. Hay que explicitar la relación entre Misterio eucarístico y compromiso social” (SCa, 89).

El amor al prójimo, la gratuidad y el servicio que vertebran la acción caritativa y social de tantas personas voluntarias son semillas del bien común para la sociedad, y sus brotes se concretan y se hacen visibles en las vidas de las personas que vuelven a sentirse dignas porque son miradas y escuchadas desde el amor y el cuidado. ¡Gracias por tanta entrega y testimonio!

 

Que la celebración y la adoración eucarísticas nos ayuden a comprometernos para construir juntos caminos de fraternidad, de manera que seamos esperanza de tantas personas.

+ Obispos de la Subcomisión para la Acción Caritativa y Social


1 BENEDICTO XVI, Exhortación Apostólica postsinodal Sacramentum caritatis. En adelante lo citaremos SCa y el número correspondiente.

2 FRANCISCO, Carta Encíclica Fratelli tutti. En adelante lo citaremos FT y el número correspondiente.

3 DICASTERIO PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Declaración Dignitas infinita, sobre la dignidad humana. En adelante lo citaremos DI y el número correspondiente.

4 Francisco,A los pobres los tienen siempre con ustedes (Mc 14,7). V Jornada Mundial de los Pobres, 2021, 9.

5 FRANCISCO, Mensaje para la 54 Jornada Mundial de la Paz, 2021, 1.

6 CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, La Caridad de Cristo nos apremia. LXXXIII Asamblea Plenaria, 2005, 9

 

 

 

 

 

Fuente: conferenciaepiscopal.es

Presentación del libro “Caminar juntas y juntos. Soñar la Iglesia, vivir la misión”

O mércores 29 de maio ás 19:30 horas, no Fogar Santa Margarita (rúa Valle Inclán, 1) da Coruña, realízase a presentación pública do libro «Caminar juntas y juntos. Soñar la Iglesia, vivir la misión» (Ed. HOAC, 2023), unha obra coral que representa un paso significativo cara á comprensión e o avance da sinodalidade na Igrexa católica.

Convocado pola Irmandade Obreira de Acción Católica (HOAC) da diocese de Santiago, o acto público contará coa participación de Carme Soto, teóloga e autora do capítulo I, sobre os itinerarios bíblicos para a sinodalidad; con Maru Megina, presidenta xeral da HOAC, que exporá a visión, achega e a experiencia de sinodalidade deste movemento especializado da Acción Católica Española; e con Enrique Alarcón, participante no sínodo dos bispos sobre a sinodalidade e membro da FRATER. O acto será conducido polo xornalista e pofesor de comunicación audiviosual, José Videla.

 

A sinodalidade é un tema central na Igrexa, o sínodo que aborda esta cuestión concluirá en outubro deste ano no Vaticano. Caminar juntas y juntos. Soñar la Iglesia, vivir la misión é unha referencia esencial para entender, interpretar e profundar no momento en que se atopa a Igrexa, pero tamén para achegar importantes matices na reflexión sobre este tema e ampliar o horizonte á hora de atrevernos a soñar na Igrexa do século XXI.

A experiencia dun sínodo sobre a sinodalidade abriu un proceso, como gusta dicir a Francisco, cara a unha Igrexa que camiña xunta en misión. A achega coral que realizan os autores e as autoras subliñan a necesidade dunha Igrexa inclusiva, con maior protagonismo do pobo de Deus e a participación das mulleres na toma de decisións e a misión.

Nas súas páxinas, exponse varias prioridades, como a centralidade das persoas empobrecidas na vida e misión da Igrexa, a reforma sinodal do procedemento de nomeamento de bispos, a participación do laicado nos acordos eclesiais e a reforma litúrxica para unha maior participación do pobo de Deus.

O libro aborda diferentes temas relacionados coa sinodalidade na Iglesia, desde unha perspectiva bíblica, teolóxica, laical e misioneira. Destácase a importancia do diálogo, o consenso e a diversidade na Iglesia sinodal.

Tamén se menciona o papel da Irmandade Obreira de Acción Católica (HOAC) e a súa participación no proceso sinodal, así como o papel da Acción Católica especializada e a contribución das mulleres seglares na Igrexa.

O acto é aberto aos medios de comunicación interesados. Bibliotrailer https://www.youtube.com/watch?v=i9XAlTlfNIs

 

Índice do libro

 

  • Presentación por Maru Megina Navarro
  • Itinerarios bíblicos para a sinodalidade por Carme Soto Varela
  • Fundamentos teolóxicos da sinodalidade por Jesús Martínez Gordo
  • O laicado nunha Igrexa sinodal por Carmen Picou Guzmán
  • Sentir coa Igrexa sinodal. Igrexa e democracia por María Luisa Berzosa
  • Misión evanxelizadora e sinodalidade. O compromiso social por Pablo A. Xenovés Azpeitia
  • A Acción Católica especializada, sinodalidade encarnada por Fernando Díaz Abaixo
  • Recoñecemento e profecía das mulleres seglares na Igrexa católica. Claves eclesiolóxicas para unha sinodalidade equitativa por Silvia Martínez Cano
  • Liturxia e participación sinodal por Paula Depalma

 

 

¿Quieres saber como celebramos la Primera Jornada Diocesana de Apostolado Seglar en nuestra Diócesis? Aquí te lo contamos.

Este pasado sábado 18 de mayo, víspera de Pentecostés, celebramos con gran alegría en nuestra Diócesis de Santiago la Primera Jornada Diocesana de Apostolado Seglar, con motivo del Día de Acción Católica y Apostolado Seglar el domingo 19.

Organizada por la Delegación del Laicado de nuestra Diócesis, pudimos disfrutar de un verdadero encuentro fraterno en el Seminario San Martín Pinario, muy completo con un momento orante, una interesante ponencia, un trabajo en equipo fructífero, una comida entrañable, una mesa de experiencias compartida por tres laicas de realidades muy diferentes de nuestra diócesis. También pudimos disfrutar de muy buena música de la mano de un cantautor católico. Y tras unos momentos de conversación entre amigos al abrigo del sol, finalizamos esta jornada con pequeño gesto público y la celebración de la Vigilia de Pentecostés en la catedral.

 

 

Así por la mañana, comenzamos con una oración inicial, dirigida por Inma Touris y Lidia, miembros de la Acción Católica General de nuestra Diócesis. Un momento orante tranquilo y sencillo, donde tras un canto de invocación al verdadero protagonista de la Jornada: el Espíritu Santo, pudimos reflexionar sobre un texto bíblico (Mt 28, 16-20) que nos interpeló sobre nuestra llamada y nuestra misión en la Iglesia. «Que todos seamos uno«, «que seamos capaces de reconocer la presencia del Señor todos los días en nuestra vida cotidiana, nuestro trabajo, nuestra vida familiar» y «que con la ayuda del Espíritu Santo podamos llevar a cabo nuestra misión de ser instrumentos del amor de Dios, sobre todo hacia los más descartados y necesitados» fueron algunas de las reflexiones compartidas.

 

 

A continuación, nuestro arzobispo D. Francisco nos dio la bienvenida a esta jornada, recordándonos que «bajo el paraguas de nuestra Iglesia Diocesana, llegados de distintas procedencias, parroquias, movimientos…, estamos aquí convocados desde nuestra vocación (laicos, consagrados, sacerdotes), que nos lleva a la misión de ser testigos de Jesucristo en el mundo, discípulos misioneros en camino, alentados por el Espíritu Santo».

 

 

 

Seguidamente, el delegado para el laicado, Alfredo Losada, fue el encargado de impartir una ponencia en la que profundizó sobre el lema de este año: “Laicos por vocación, llamados a la misión”.

Alfredo comenzó como cabía esperar en este día, vísperas de Pentecostés, recordándonos que cada año Pentecostés es la oportunidad de recibir un «Espíritu renovado» y la posibilidad de sentirnos valientes y activos, como seguidores de Jesús, inspirados frente a la fatiga o la rutina, para responder a la llamada que, desde aquel primer encuentro con Jesús que cambió nuestra vida, nos hizo sentirnos enviados a proclamar y vivir el Evangelio.

Alfredo recordó los tres conceptos más importantes: el primero hace referencia a los laicos por el bautismo. El bautismo como ese sello indeleble, ese sello que marca para siempre, es la incorporación en la Iglesia y que llama a transformar el mundo. El segundo concepto es la vocación a la que llama el Señor, a transformar la situación de sanar heridas, a acompañar a las personas más vulnerables, a las personas que viven solas. Y el tercer término tienen que ver con la misión, la misión de la iglesia que es evangelizar, que es la llamada a anunciar la buena noticia.

Y todo ello nos lleva a hacer una lectura creyente de la realidad, a hacer vida el Evangelio. Así parafraseando el texto bíblico (Lc 4, 18), siguiendo el ejemplo de Jesús, estamos llamados a: anunciar a los pobres, a los descartados la Buena Nueva, dejándonos primeramente evangelizar por ellos, descubrir a Cristo en ellos…; proclamar la liberación de los cautivos, anunciando que somos todos queridos por Dios y que nos espera como al hijo pródigo, no solo a los que están privados de libertad sino también a los que son esclavos del dinero, del aparentar, del creerse autosuficientes…; proclamar la vista a los ciegos, viendo la realidad con ojos misericordiosos, con la mirada de Dios, desde la conversión pastoral y misionera, con una gran apertura de mente y de corazón…; y dar libertad a los oprimidos, oprimidos por el trabajo en condiciones indignas, medios precarios y escasas medidas de seguridad que llevan a la lacra de los accidentes laborales,  siendo conscientes de que cuidar el trabajo es cuidar la vida.

Alfredo terminó su intervención con el tono de esperanza que no defrauda, la esperanza del Jubileo 2025 convocado por el Papa Francisco, en el que se habla de una esperanza renovada, una esperanza en Dios, una esperanza que debemos llevar a quien vive en la penuria, a las personas privadas de libertad, a las personas enfermas, a los jóvenes con futuro incierto, a los migrantes a quien se niega la dignidad, a los ancianos que se sienten solos y abandonados. Debemos recuperar la confianza en los vínculos, en la promoción de la dignidad de la persona y en el respeto a la creación. Una genuina esperanza, anuncio de cielos nuevos y tierra nueva.

 

 

Descarga aquí la ponencia: "LAICOS POR VOCACIÓN, LLAMADOS A LA MISIÓN" en PDF

 

 

Después de un descanso, hubo un trabajo por grupos. En cada uno de los 5 grupos que se formaron, tras la lectura de un pequeño texto introductorio que nos ayudó a ponernos en situación, siguiendo la metodología de la conversación en el Espíritu se debatieron dos preguntas.

La primera pregunta: «Que debemos impulsar comunitariamente na Igrexa para ser esperanza neste mundo?» y nos pedían algunas prioridades en este sentido. Según los testimonios de los participantes resultaron unos debates muy enriquecedores, en los que en escucha unos de otros y en escucha del Espíritu se llegó a varias respuestas que fueron recogidas por los moderadores en una plataforma digital. Se destacaron ideas como: oración comunitaria para discernir qué nos pide Dios; evangelizarnos para evangelizar; espacios de encuentro, acercamiento y acogida de todos sin excepción; conocernos y formar comunidad; unidad en la diferencia impulsando lo que nos une; acompañamiento a las personas heridas; formación en la lectura creyente de realidades que nos lleve a la acción, al movimiento; y muy importante: la ilusión, alegría, valentía y compromiso eclesial y social para denunciar las injusticias de la sociedad, pero desde la perspectiva de la esperanza que nos da el Señor.

Luego se llegó a una segunda pregunta, más personal, «Como podo ser testemuño do amor de Deus nos meus ambientes, no mundo?» y nos pedían que lo concretásemos en palabras que luego, al ser recogidas en la plataforma, formaron una nube de palabras, entre las que destacaban: compromiso, coherencia, oración, alegría, esperanza, presencia, cuidado, servicio, acompañando en el sufrimiento y otras muchas que se pueden ver en la imagen.

 

 

Ya por la tarde, después de una estupenda comida de fraternidad, se celebró una mesa redonda en la que se compartieron tres experiencias, de tres laicas de muy distintas realidades pero unidas por lo principal, una vida desde el Evangelio: por un lado, Yolanda Gómez, una psicóloga que trabaja en el Seminario Menor de Santiago de Compostela, militante en el Movimiento Cultural Cristiano, madre de 4 hijos que nos habló de su experiencia, su motivación y la gratitud que siente desde el corazón por poder estar luchando, desde hace 32 años, en su movimiento cristiano contra las situaciones injustas que le tocan el corazón: situaciones reales de sufrimiento por el hambre, el paro, el trabajo indigno y precario, y siempre desde la esperanza que le da la oración junto con la acción; por otra parte, Nieves Lameiro, una laica de la zona de Mesía, miembro de Cáritas y del equipo de la Delegación del Laicado, madre de 2 hijas, que habló sobre un antes y un después como cristiana a partir de su experiencia de la pastoral en esa zona rural, que comprenden varias parroquias de Ordes y del arciprestazgo de Barbeitos. Como se atrevió a dar el paso que le pedía su corazón y así junto con otras pocas personas comenzaron la andadura de Cáritas, de llevar la Celebración de la Palabra  y de constituir un Consejo Parroquial para 5 parroquias del rural. Muy contenta por la acogida. Todo un testimonio de valentía y confianza en el Señor; y por último Yolanda Sánchez, de A Coruña, economista y delegada de Pastoral Penitenciaria, madre de 3 hijos, que ahora sigue una nueva vocación a la docencia. Ella también compartió con nosotros su testimonio de experiencia de vida desde la fe y el compromiso en todos sus ámbitos no solo laboral, de servicio a los demás concretado en las personas privadas de libertad sino también en su ámbito personal y familiar. Nos indicó que a ella lo le ayuda es el esquema cristiano ver/juzgar/actuar y sobre todo la formación que es la lleva a la acción, a trabajar en equipo dentro de la Iglesia.

Todo ello fabulosamente conducido por el periodista José Videla y amenizado con las canciones con un gran sentido cristiano del cantautor Xaquín Rodríquez Pomares. Un verdadero placer disfrutar de su don para la música y la composición de las letras que nos hicieron reflexionar y también movernos con alegría.

 

 

Y después de la mesa de experiencias tan productiva, en la plaza de la Inmaculada llegó el momento de realizar un pequeño gesto público, portando unas huellas en las que cada uno había escrito la actitud que consideraba necesaria para ser corresponsable en la misión de anunciar y vivir el Evangelio. Las actitudes de: alegría, acogida,  oración, compromiso, escucha, unión/comunidad en Cristo, amor, amistad, humildad, esperanza, paciencia, acompañamiento, disponibilidad, fidelidad y coherencia son las escogieron y escribieron los participantes en estas huellas.

 

 

La jornada terminó con la Vigilia de Pentecostés en la Catedral de Santiago presidida por el arzobispo monseñor Francisco Prieto, acompañado por el Vicario de Pastoral Javier Porro y el Deán José Fernández Lago, miembros del Cabildo, sacerdotes, miembros de vida consagrada y numerosos laicos.

Fue una celebración muy participativa, en la que acogimos el don del Espíritu Santo conscientes de que lo necesitamos para llevar a cabo la nuestra vocación de continuar la llamada de Jesús a ser sus testigos en mundo, siendo corresponsables en la misión evangelizadora de la Iglesia, formando un solo cuerpo, en la diversidad de lenguas, carismas y ministerios, viviendo en unidad y en comunión los frutos del Espíritu.

Además, en esta celebración de la Vigilia presentamos las huellas del gesto como ofrenda, como signo de nuestro trabajo, del trabajo de tantos bautizados, hombres y mujeres de fe, que, en nuestra vida diaria, en lugares y ambientes muy diversos, somos portadores y testigos del Evangelio. Muchos lo  hacemos en pequeños grupos, formando parte de movimientos y asociaciones, otros en comunidad desde nuestras parroquias, pero todos como discípulos misioneros con un compromiso de caminar juntos en nuestra archidiócesis de Santiago de Compostela. Como verdaderos peregrinos dispuestos a llevar la luz y la fuerza del Espíritu de Pentecostés a nuestra sociedad.

Y entre las peticiones al Señor, le pedimos por la conversión pastoral, tan necesaria, que se está llevando a cabo en nuestra Iglesia Diocesana, para que de su mano sean renovadas las estructuras eclesiales y se revitalice la común vocación bautismal de llevar a todos la Buena Nueva de Jesús.

 

 

En la homilía, Monseñor Prieto también pidió en esta Vigilia que el don del Espíritu  se derrame una vez más, de manera abundante, y que “despierte en nosotros de nuevo (…) esa llamada que Dios pone en el corazón, esa llamada a la que Dios nos convoca y por la que nos llama sus hijos e hijas”. Y añadió, que la iglesia también mira hacia la Acción Católica y hacia el Apostolado Seglar, recordando como “todos y cada uno de nosotros por el don del Espíritu que hemos recibido en el bautismo, somos llamados, convocados, a ser hijos e hijas, a vivir y ser un Pueblo de Dios en camino”.

En este sentido, el arzobispo destacó que al ser llamados y convocados “no somos cristianos por una mera tradición. No somos cristianos porque conste la fecha y datos de nuestra filiación en el libro de bautismo de la parroquia. Nos somos cristianos por inercia. Tenemos que descubrir, y esto es obra del Espíritu, que en el don del bautismo hemos sido llamados y convocados a vivir como hijos e hijas de Dios, a vivir en fraternidad en Cristo”. También afirmó que el cristiano es llamado y convocado.  Y desde ahí, “la vocación se expresa en esa riqueza y diversidad de carismas y ministerios donde todos vivimos una verdadera corresponsabilidad siendo pueblo de Dios en camino, siendo Iglesia, laicos y consagrados, sacerdotes. Toda expresión de carisma, de grupo y movimiento de la Iglesia es una convocación del Espíritu”.

Monseñor Prieto invitó a vivir la vida cristiana como esa llamada y misión a la que Dios convoca, a ser también esos testigos de la buena nueva del Evangelio de Cristo Resucitado: “sois y somos convocados, en esta hermosa vocación recibida como a todos por ser bautizados (…), sed por el don del Espíritu, semillas del Evangelio, semillas del mundo nuevo que Dios quiere alumbrar en el corazón de esta humanidad, semillas del Reino de Dios que Dios ha puesto en nuestras manos”.

 

 

Así que podemos concluir que esta Primera Jornada Diocesana de Apostolado Seglar, fue ante todo una alegre y distendida jornada de convivencia fraterna, una experiencia muy enriquecedora con un montón de momentos para recordar, y siempre movidos por el Espíritu Santo. Y como nos invitó nuestro arzobispo al inicio de la misma, debemos guardar esta convocatoria en vísperas de Pentecostés no solo en nuestra agenda física sino también en nuestra agenda de la mente y el corazón. Aseguramos que no será la única. Estad atentos.

 

 

Así se vivieron los Ejercicios Espirituales de ACdP para laicos

Una veintena de ejercitantes entre propagandistas y simpatizantes procedentes de Santiago, La Coruña, Vigo y Ferrol nos dimos cita del 16 al 19 de mayo en la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales Via Lucis de Santiago de Compostela.

Esta tanda anual de Ejercicios Espirituales, organizada por el Centro de Santiago de la ACdP, tuvo como director al padre Antonio F. Bohórquez Colombo, SJ, de la Comunidad de Padres Jesuitas de La Coruña y profesor en el Colegio Santa María del Mar, de la misma ciudad.

Los ejercitantes entramos con disposición de una experiencia espiritual profunda y convencidos de que «no hará nada fecundo en el apostolado quien antes no se santifique a sí mismo, y el modo especial para hacerlo son los ejercicios espirituales» (Ángel Ayala, SJ)

Tras la acogida e introducción del primer día, las meditaciones y contemplaciones siguieron el esquema ignaciano: el Principio y Fundamento, con la necesidad de ordenar nuestros afectos para poder escoger con indiferencia lo que más conduce a la realización del plan de Dios; el Pecado y las reglas de discernimiento de espíritus, que nos permiten identificar al buen y mal espíritu para así discernir mejor la voluntad de Dios para nuestra vida y experimentar la misericordia de Dios; la Llamada a acompañar y seguir a Jesucristo en la misión, el Misterio Pascual, que nos debe llevar a nuestra identificación con Cristo crucificado. Finalmente, reflexionamos como debería influir en nuestro día a día la experiencia de los Ejercicios y sobre cómo ser Iglesia en salida teniendo en cuenta las indicaciones del Papa Francisco en Evangelii Gaudium.

Estas meditaciones, con sus correspondientes peticiones y puntos para el coloquio y oración personal, se fueron alternando con otras prácticas y actividades dispuestas para un mejor aprovechamiento de la experiencia: las pláticas, el ofrecimiento del día con Laudes, la celebración de la Eucaristía con las Vísperas y el rezo de Completas con Exposición del Santísimo.

El buen hacer del padre Antonio, al que damos nuestro más sincero agradecimiento por su disponibilidad, y el clima de oración y recogimiento favorecieron la experiencia cristiana del desierto, contribuyendo a que los ejercitantes saliéramos de los Ejercicios con agradecimiento y consuelo por tanto bien recibido.

Damos las gracias, también, a la archidiócesis de Santiago de Compostela y a la comunidad de Hijas de Santa María del Corazón de Jesús que cuida de la Casa.

 

Nuria Vazquez Freire

Presidenta de ACdP de Santiago de Compostela

 

 

Xornada Diocesana | Ven a celebrar connosco o Día da Acción Católica e do Apostolado Segrar

A Delegación para o Laicado da Arquidiocese de Santiago de Compostela organiza unha Xornada Diocesana con motivo do «Día da Acción Católica e do Apostolado Segrar», este ano 2024 co lema «Laicos por vocación, chamados á misión«

 

Terá lugar o vindeiro sábado 18 de maio no Seminario San Martín Pinario, na Praza da Inmaculada 5 en Santiago.

 

Dará comenzo ás 11:00 da mañá e rematará ás 19:30 da tarde coa Vixilia de Pentecoste presidida polo noso arcebispo D. Francisco na catedral.

Se poderá comer na Hospedería San Martín Pinario (prezo comida 15 € por persoa)

 

O programa será o seguinte:

    • 11:00 h. Oración
    • 11:30 h. Ponencia
    • 12:15 h. Descanso-Café
    • 12:45 h. Traballo por grupos
    • 14:00 h. Comida
    • 16:00 h. Magazine con mesa de experiencias e outras sorpresas
    • 18:15 h. Xesto público en la Praza da Quintana
    • 19:30 h. Vixilia de Pentecoste na Catedral  (presidida polo arcebispo D. Francisco)

Haberá actividades para os nenos de 11:00 ás 14:00 h. e de 16:00 ás 18:00 h.

 

Podes inscribirte a nivel individual ou en grupo no seguinte enlace:

Formulario de INSCRICIÓN

 

 

Sen dúbida será unha gran xornada festiva!

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Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar 2024: «Laicos por vocación, llamados a la misión». Materiales.

La Iglesia celebra el día de la Solemnidad de Pentecostés, este año el 19 de mayo, el Día de la Acción Católica y Apostolado Seglar. «Laicos por vocación, llamados a la misión» es el lema que la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida propone para la Jornada de este año.

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¿Cuál es el mensaje de los obispos?

La Jornada de este año, explican los obispos de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, invita a todos los bautizados a proclamar el Evangelio, a la misión que Jesús encomendó, «que se lleva a cabo con la fuerza del Espíritu Santo”.

Los prelados subrayan en su mensaje que «el envío a la misión procede del Padre, que tanto nos ha ama-do que ha enviado a su único Hijo para que alcancemos la salvación, por su muerte y resurrección. Y es Jesús resucitado el que ha entregado a su Iglesia, a cada uno de nosotros, el Espíritu Santo, que es el alma de la evangelización. Por tanto, es fundamental que descubramos, como miembros del Pueblo de Dios, que tenemos una misión que no es iniciativa nuestra, sino de Dios, que la sostiene y permitirá que perdure por los siglos de los siglos».

En este sentido, el escrito recuerda la celebración del Encuentro sobre el Primer Anuncio, el pasado mes de febrero y la preparación para un Congreso sobre las Vocaciones, que tendrá lugar en Madrid, en febrero de 2025. Con estas dos iniciativas, en el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar de este año 2024, «queremos que resuene con fuerza esa llamada que la Iglesia ha recibido, como asamblea de convocados, pueblo de Dios unido en la misión, a vivir su vocación, que tiene como horizonte la misión. Y de un modo propio y peculiar, destacamos la vocación laical, que se ejercita en la caridad política, en el anuncio del Evangelio en el corazón del mundo».

Por todo ello, insisten en que «los laicos, desde el bautismo, han recibido una vocación, que los hace sentirse corresponsables en la vida y misión de la Iglesia». «Nuestra primera y fundamental consagración – añaden- hunde sus raíces en nuestro bautismo. A nadie han bautizado cura, ni obispo. Nos han bautizado laicos y es el signo indeleble que nunca nadie podrá eliminar».

Para los obispos de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida se trata de que «el laico sea laico» por vocación, en todos los ámbitos de la vida. «El laicado vive su vocación encarnado en el mundo, es decir, en los ámbitos de la familia, del trabajo, de la educación, del cuidado de la casa común y, de una manera particular, en la vida pública». Y también se desarrolla en el interior de la vida de la Iglesia, ayudando en al liturgia, en la catequesis, en los grupos parroquiales».

Finalmente, desde la Comisión agradecen el servicio de todos y cada uno de los laicos «comprometidos en la misión evangelizadora de la Iglesia»

 

 

Fuente:conferenciaepiscopal.es

Carta Pastoral de mons. Prieto en la Fiesta de San José Obrero

Día Internacional de los Trabajadores

1 de mayo de 2024

 

Queridos hermanos:

Con motivo de la festividad de san José Obrero – “un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia” (Patris corde 6) – y de la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores, conviene recordar que “el trabajo es uno de estos aspectos, perenne y fundamental, siempre actual y que exige constantemente una renovada atención y un decidido testimonio. Porque surgen siempre nuevos interrogantes y problemas, nacen siempre nuevas esperanzas, pero nacen también temores y amenazas relacionadas con esta dimensión fundamental de la existencia humana” (Laborem exercens, 1).

No olvidemos que no existe peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo. Por ello, debemos recordar y reivindicar siempre la dignidad y los derechos de los trabajadores, pues “en una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo (Fratelli tutti, 162).

Un trabajo digno es, ante todo, un trabajo en el que se cuida a las personas trabajadoras, favoreciendo la conciliación de su vida personal, familiar y laboral. Debemos procurar, mediante un gran pacto social, las condiciones que hagan posible que la salud laboral sea un derecho fundamental para todos los trabajadores y sea prioritario en cualquier entorno. Un trabajo que cuida respeta la dignidad, asegura los derechos y motiva la responsabilidad y la creatividad profesional.

Con San José, en su corazón de padre trabajador, nos comprometemos en cuidar de modo integral el trabajo, como deber y derecho, como don de Dios, para que sea verdaderamente libre, creativo y solidario.

+ Francisco José Prieto Fernández
Arzobispo de Santiago de Compostela

 

 

Noticia extraída de: archicompostela.es

Unidos en oración. Testimonios del Retiro de Pascua «Transfiguración» en Armenteira

 

No día de onte participei no Retiro de Pascua en Armenteira. Xuntámonos arredor de 25 persoas. Estuvo dirixida por Jesús Peón.

Neste Retiro aprendemos a profundizar en éstes dóus temas: A oración é a autocrítica. Estuvo dividida en tempos de charla é oración, silencio é meditación. A mediodía acompañamos na oración ás monxas que habitan no mosteiro. Foi unha experiencia nova, é emocionante, porque a maioría nunca contáramos con ésa maravillosa oportunidad. A última hora da tarde dedicámola a facer un coloquio sobre as experiencias é percepcions personais de cómo vivimos a oración é a autocrítica cómo cristians. Todos agradecemos enormemente a Jesús é a os compañeiros presentes haber vivido unha xornada tán especial. É todos coincidimos na importancia de facer retiros máis a miudo, para seguir formándonos cómo cristians, sentirnos unidos é compartir experiencias é estar en silencio, algo do que tanto carecemos hoxe en día.

 

Nieves 

 

 

 

GRATITUD

Para mi es la palabra que mejor define lo vivido en el Retiro de Pascua, celebrado este sábado 20 de abril, en el Monasterio de Santa María de Armenteira, que fue organizado por la Delegación para el Laicado de nuestra diócesis y que dirigió Jesús Peón.

Estaba claro que el viento soplaba a favor.

Un día de sol en un lugar excepcional para disfrutar la belleza de la creación y la piedra hecha arte.

Una Comunidad, a la que puso rostro la Hermana Paula, que nos acogió con alegría y serenidad, y con la que compartir fe y oración para acercarnos a Dios.

Para reflexionar contamos con Jesús Peón y sus conocimientos, que dio respuestas, pero suscitó muchos más interrogantes y, todo ello, en medio de un silencio que ayudaba a la apertura del corazón y a dejar que el Señor, camino, verdad y vida, nos saliese al encuentro, vivo y resucitado, y caminase con nosotros.

Un caminar sin prisa, hablando como lo hacen los amigos que se reencuentran, con cariño, con atención, con sinceridad; a veces solo con una mirada de esas que lo dicen todo o lo cuestionan todo, pero desde el amor y el respeto.

Y el grupo de los que nos decidimos a participar. Al principio, la mayoría eramos unos desconocidos; al avanzar el día, compañeros de camino; tras compartir oración y mesa, hermanos y, al terminar, discípulos con un horizonte un poco más claro y la alegría de una misión común: anunciar a Cristo resucitado a un mundo que lo necesita.

 

Carusa

 

 

Non puideches asistir? Aquí contámosche algunhas claves desta interesante conferencia sobre o Sínodo

Este luns tivo lugar no Centro Fonseca da Coruña a conferencia “Que Sínodo pide a Igrexa?”, impartida por Cristina Inogés, teóloga e membro da Comisión metodolóxica do Sínodo. A súa exposición estivo centrada no proceso sinodal, e sobre todo compartiu como se desenvolveu a primera parte durante o mes de outubro de 2023, tendo en conta que foi a única laica española con dereito a voto no Sínodo.

A profesora Inogés destacou o ambiente orante que o papa Francisco quixo marcar xa de inicio, ao convocar a todos os pais e nais sinodais a tres días de retiro espiritual nas aforas de Roma. Polas mañás había disertacións e polas tardes adicouse en parte a ensaiar a metodoloxía do Sínodo.

Metodoloxía que se baseaba en 39 mesas redondas de entre 10 e 11 persoas, tentando entremezclarse os bispos con laicos, laicas, sacerdotes e membros da vida relixiosa invitados. E as reunións dos círculos menores foi moi enriquecedora, plantexándose en torno á conversa no Espírito, con rondas de intervencións de 3 minutos, con pausas duns minutos, continuándose con outras intervencións, e ao final da primeira ronda 5 minutos de silencio; e así un par de rondas máis, provocando unha escoita profunda que facía achegar posturas e facendo ao espírito ser o verdadeiro protagonista do Sínodo.

Cristina Inogés salientou a capacidade de encontrarse persoas de tan diferentes procedencias e culturas, destacando a relevancia do que nos une: a dignidade que nos vén do bautismo. De aí destacou a promoción do lugar das mulleres, a apertura sinceira a persoas de diferente orientación sexual e de xénero ou a presenza do laicado en órganos decisorios da Igrexa, como de feito xa se vén facendo nalgúns países do noso entorno.

Tamén destacou como aspectos moi relevantes no Sínodo o clamor dos pobres, a formación do laicado e, de xeito particular, o coñecemento e difusión da Doctrina Social da Igrexa, gran descoñecida.

Por último, salientou a profesora Inogés a chamada de Francisco a fomentar procesos, a facer dos órganos colexiados na Igrexa sementes de sinodalidade e a que as comunidades vaian crecendo en prácticas evanxélicas.