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Misa apertura Sínodo. El Papa aconseja a los obispos “encontrar”, “escuchar” y “discernir” para que caminen en la misma dirección

 

“Una persona, un hombre rico, corrió hacia Jesús mientras Él «iba de camino»”. Con este pasaje del Evangelio según Marcos, 10,17, el Papa Francisco ha iniciado su homilía durante la Misa de apertura del Sínodo de los Obispos 2021 en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Pero, ¿por qué este pasaje? El Papa Francisco ha explicado que muchas veces los Evangelios nos presentan a Jesús “en camino”, acompañando al hombre en su marcha y escuchando las preguntas que pueblan e inquietan su corazón y ha asegurado que “hacer sínodo” significa: “caminar juntos en la misma dirección”. Es por ello que ha invitado a los obispos, las religiosas, los religiosos, las hermanas y hermanos laicos y todos los bautizados a practicar 3 verbos que considera necesarios para que se pueda cumplir ese “caminar juntos” y que son: Encontrar, escuchar, discernir”porque – tal y como ha explicado – Jesús “en primer lugar encontró en el camino al hombre rico, después escuchó sus preguntas y finalmente lo ayudó a discernir qué tenía que hacer para heredar la vida eterna”.

Encontrar

“El Evangelio comienza refiriendo un encuentro: Un hombre se encontró con Jesús y se arrodilló ante Él, haciéndole una pregunta decisiva: «Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».”

El Papa Francisco ha leído este pasaje del Evangelio para explicar el verbo “ENCONTRAR” que ha recomendado practicar a los obispos. Ha dicho que se trata de una pregunta muy importante que exige atención, tiempo, disponibilidad para encontrarse con el otro y dejarse interpelar por su inquietud y que Jesús sabe que un encuentro puede cambiar la vida.

Por ello, declara a quienes comienzan este camino sinodal que están llamados a ser expertos en el arte del encuentro: “No en organizar eventos o en hacer una reflexión teórica de los problemas, sino tomarnos tiempo para estar con el Señor y favorecer el encuentro entre nosotros. Un tiempo para dar espacio a la oración, a la adoración, a lo que el Espíritu quiere decir a la Iglesia; para enfocarnos en el rostro y la palabra del otro, encontrarnos cara a cara, dejarnos alcanzar por las preguntas de las hermanas y los hermanos”.

Escuchar

“Un verdadero encuentro sólo nace de la escucha. Jesús, en efecto, se puso a escuchar la pregunta de aquel hombre y su inquietud religiosa y existencial. No dio una respuesta formal, no ofreció una solución prefabricada, no fingió responder con amabilidad sólo para librarse de él y continuar su camino. Lo escuchó.”

El segundo verbo que el Papa a propuesto a los obispos es “ESCUCHAR”. “Jesús – dice el Papa – no tiene miedo de escuchar con el corazón y no sólo con los oídos”, de hecho – puntualiza – “cuando escuchamos con el corazón sucede esto: el otro se siente acogido, no juzgado, libre para contar la propia experiencia de vida y el propio camino espiritual”. Por ello, pide hoy a la Iglesia que se pregunte en este itinerario sinodal: ¿cómo estamos con la escucha? ¿Cómo va “el oído” de nuestro corazón? ¿Permitimos a las personas que se expresen, que caminen en la fe aun cuando tengan recorridos de vida difíciles, que contribuyan a la vida de la comunidad sin que se les pongan trabas, sin que sean rechazadas o juzgadas? “Hacer sínodo – subraya el Papa – es ponerse en el mismo camino del Verbo hecho hombre, es seguir sus huellas, escuchando su Palabra junto a las palabras de los demás” y hoy el Espíritu nos pide “que nos pongamos a la escucha de las preguntas, de los afanes, de las esperanzas de cada Iglesia, de cada pueblo y nación. Y también a la escucha del mundo, de los desafíos y los cambios que nos pone delante. No insonoricemos el corazón, no nos blindemos dentro de nuestras certezas. Escuchémonos”.

Discernir

“Jesús intuye que el hombre que tiene delante es bueno, religioso y practica los mandamientos, pero quiere conducirlo más allá de la simple observancia de los preceptos. En el diálogo, lo ayuda a discernir. Le propone que mire su interior, a la luz del amor con el que Él mismo, mirándolo, lo ama (cf. v. 21), y que con esta luz discierna a qué está apegado verdaderamente su corazón.”

Por último, el tercer verbo que propone el Pontífice es “DISCERNIR”. Francisco explica que “el encuentro” y “la escucha recíproca” no son algo que acaba en sí mismo, que deja las cosas tal como están, al contrario, “cuando entramos en diálogo, iniciamos el debate y el camino, y al final no somos los mismos de antes, hemos cambiado” ha dicho el Papa.

La ultima invitación del Papa a los obispos es que entiendan el sínodo “como un camino de discernimiento espiritual”, que se realiza en la adoración, en la oración, en contacto con la Palabra de Dios; pues es “la Palabra – señala – la que nos abre al discernimiento y lo ilumina, orienta el Sínodo para que no sea una “convención” eclesial, una conferencia de estudios, un congreso político o un parlamento, sino un acontecimiento de gracia, un proceso de sanación guiado por el Espíritu Santo”.

El Papa concluye su homilía asegurando que Jesús, como hizo con el hombre rico del Evangelio, “nos llama en estos días a vaciarnos, a liberarnos de lo que es mundano, y también de nuestros modelos pastorales repetitivos; a interrogarnos sobre lo que Dios nos quiere decir en este tiempo y en qué dirección quiere orientarnos”.

 

Fuente: vaticannews

Ocho consejos del Papa para una buena vida en Asociación, Movimiento o Comunidad laical

El Papa Francisco se encontró en Roma con unos 80 moderadores de diferentes Asociaciones de fieles, Movimientos Eclesiales y Muevas Comunidades, reunidos gracias a un evento organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, para reflexionar sobre “la responsabilidad del gobierno en las asociaciones de laicos: un servicio eclesial” y les da algunos consejos útiles para responder a los desafíos y los cambios como verdaderos cristianos:
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“La pertenencia a una asociación, a un movimiento o a una comunidad, sobre todo si se refieren a un carisma, no debe encerrarnos en un “barril de hierro”, hacernos sentir seguros, como si no fuera necesario responder a los desafíos y a los cambios”.- éste ha sido uno de los varios consejos del Papa Francisco

 

En este encuentro lo primero que ha hecho el Santo Padre es agradecerles por varios motivos: En primer lugar, por su compromiso en vivir y testimoniar el Evangelio en las realidades ordinarias de la vida y especialmente en los países más pobres, “donde muchos de vosotros estáis presentes” ha dicho el Papa. En segundo lugar, les ha dado las gracias “porque no han parado durante la pandemia”: “no habéis dejado de aportar vuestra solidaridad, vuestra ayuda, vuestro testimonio evangélico incluso en los meses más duros, cuando los contagios eran muy altos. Habéis sido testigos de esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos escapar: la pertenencia como hermanos”.

 

Tras los agradecimientos, el Pontífice ha citado uno a uno algunos CONSEJOS ÚTILES para la vida en comunidad, movimiento o asociación:

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Todos los bautizados tienen la tarea de evangelizar

El primer consejo del Papa ha sido que “debemos entender que la evangelización es un mandato que viene del Bautismo” y el Bautismo “nos hace sacerdotes juntos, en el sacerdocio de Cristo”. De hecho, el Papa asegura que no hay que esperar a que venga el sacerdote, el cura a evangelizar, el misionero: “Sí, lo hacen muy bien, pero los bautizados tienen la tarea de evangelizar. Y ustedes han despertado esto con sus movimientos. Y esto es muy bueno”.

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¡Un Evangelio sofisticado, no es Evangelio!

Después, el Papa ha citado a la Madre Teresa para hablar sobre la tentación del ateísmo cuando llega en la oración: “La pobre Madre Teresa sufrió tanto porque es una venganza del diablo que vayamos allí, a las periferias donde está Jesús, donde nació Jesús, ¿no?  Preferimos un Evangelio sofisticado, un Evangelio destilado. Y esto no es el Evangelio”. Por tanto, el consejo del Papa es que el Evangelio es esto, aquellos que, estando en las periferias existenciales de nuestras sociedades, experimentan en carne propia el abandono y la soledad, y sufren muchas necesidades materiales y pobreza moral y espiritual. “Nos hará bien a todos recordar cada día no sólo la pobreza de los demás, sino también, y sobre todo, la nuestra” ha dicho Francisco.

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Sentir la responsabilidad de construir el futuro del pueblo de Dios

Otro de los consejos del Papa ha sido que recuerden siempre que construir el futuro no significa dejar el presente que estamos viviendo: “Como miembros de asociaciones de fieles, movimientos eclesiales internacionales y otras comunidades, tenéis la responsabilidad de construir el futuro del Santo Pueblo fiel de Dios, pero debéis recordar siempre que construir el futuro no significa dejar el presente que estamos viviendo. Por el contrario, hay que preparar el futuro aquí y ahora, aprendiendo a escuchar y a discernir el tiempo presente con honestidad y valentía, y con una disposición al encuentro constante con el Señor y a una constante conversión personal”. De hecho – ha dicho el Papa – si no se lleva a cabo esta actitud, se corre el riesgo “de vivir en un “mundo paralelo”, destilado, lejos de los verdaderos desafíos de la sociedad, de la cultura y de todas las personas que viven a tu lado y que esperan tu testimonio cristiano”.

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Aceptar cambiar modos anticuados y métodos de Apostolado que ya no son eficaces

La pertenencia a una asociación, a un movimiento o a una comunidad, sobre todo si se refieren a un carisma, no debe encerrarnos en un “barril de hierro”, hacernos sentir seguros, como si no fuera necesario responder a los desafíos y a los cambios”. El Papa Francisco recuerda a los moderadores que todos los cristianos estamos siempre en movimiento, siempre en conversión, siempre discerniendo para hacer la voluntad de Dios y es por ello – puntualiza – “que el carisma al que pertenecemos debe ser profundizado cada vez más, y debemos reflexionar juntos para encarnarlo en las nuevas situaciones que vivimos”.

Pero, ¿cómo se consigue esto? El consejo del Papa es que tengamos “una gran docilidad y humildad, para reconocer nuestros límites y aceptar cambiar modos de hacer y de pensar anticuados, o métodos de apostolado que ya no son eficaces, o formas de organización de la vida interna que han resultado inadecuadas o incluso perjudiciales”.

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El camino del Evangelio no es un viaje turístico

“En ocasiones, nos encontramos con algunos laicos que confunden el camino con un viaje turístico o confunden el camino con un girar siempre sobre si mismo, sin poder avanzar”. El Papa Francisco también advierte que “el camino del Evangelio no es un viaje turístico. Es un reto: cada paso es un reto y cada paso es una llamada de Dios, cada paso es – como decimos en mi país – poner la carne en el asador”. El Santo Padre aconseja pues que debemos estar siempre en movimiento, siempre en conversión, siempre discerniendo para hacer la voluntad de Dios y pensar que somos “lo nuevo” en la Iglesia “es una tentación que le ocurre muy a menudo a las nuevas congregaciones o movimientos”.

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Las tareas de gobierno que se os encomiendan no son otra cosa que una llamada a servir

El sexto consejo del Pontífice esta relacionado con el ejercicio de la gobernanza en el seno de las asociaciones y los movimientos. Se trata de un tema especialmente interesante para el Papa – ha dicho – “sobre todo teniendo en cuenta los casos de abusos de diversa índole que se han producido en estos grupos y que siempre tienen su origen en el abuso de poder”. Por tanto, el consejo del Papa es aceptar que: “en las tareas de gobierno que se os encomiendan en los grupos de laicos a los que pertenecéis no son otra cosa que una llamada a servir”.

Pero, ¿qué significa para un cristiano servir? El Papa señala dos obstáculos que un cristiano puede encontrar en su camino y que le impiden convertirse en un verdadero servidor de Dios y de los demás: el “deseo de poder” y la “deslealtad”.

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Rotación en los puestos de gobierno

En cuanto a ese “deseo de poder”, el Papa pone el ejemplo de Jesús: “Él nos enseñó que el que manda debe hacerse como el que sirve y que, si alguno quiere ser el primero, que sea el servidor de todos“. Pues, tal y como advierte el Santo Padre, “nuestro deseo de poder se puede expresar de muchas maneras en la vida de la Iglesia; por ejemplo, cuando creemos, en virtud del papel que tenemos, que tenemos que tomar decisiones sobre todos los aspectos de la vida de nuestra asociación, diócesis, parroquia, congregación. Delegamos en otros las tareas y responsabilidades de ciertas áreas, ¡pero sólo en teoría! Sin embargo, en la práctica, la delegación en los demás se ve vaciada por el afán de estar en todas partes”. Es por ello que el Papa recuerda que esta voluntad de poder anula toda forma de subsidiariedad y es una mala manera de “disciplinar”, por tanto, su consejo es: “prever una rotación en los puestos de gobierno y una representación de todos los miembros en vuestras elecciones”.

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No se puede servir al Señor y a otras cosas: esto es doble juego

Por ultimo, Francisco advierte de otro obstáculo para el verdadero servicio cristiano: la deslealtad. “Lo encontramos cuando alguien quiere servir al Señor, pero también sirve a otras cosas que no son el Señor. ¡Es un poco como jugar un doble juego! Decimos con palabras que queremos servir a Dios y a los demás, pero en los hechos servimos a nuestro ego, y nos entregamos a nuestro deseo de aparentar, de obtener reconocimiento, aprecio… No olvidemos que el verdadero servicio es gratuito e incondicional, no conoce cálculos ni exigencias”, dice el Papa.

Por ello, el ultimo consejo del Papa es: “en el desempeño de la función de gobierno que se nos ha confiado, aprendamos a ser verdaderos servidores del Señor y de nuestros hermanos, aprendamos a decir “somos siervos inútiles” y tengamos presente esta expresión de humildad, de docilidad a la voluntad de Dios, que tanto bien hace a la Iglesia y recuerda la actitud adecuada para trabajar en ella: el servicio humilde, del que Jesús nos dio ejemplo, lavando los pies a los discípulos”.

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Primera entrevista del Papa Francisco tras su operación a la COPE: “Ni se me pasó por la cabeza renunciar”

El Papa Francisco en coloquio con Carlos Herrera de Radio Cope (COPE)

 

El Papa Francisco concedió su primera entrevista tras la operación a una radio española, Radio COPE. Entrevistado por Carlos Herrera, por primera vez habla de su intervención médica, su estado de salud y también de sus viajes,  la situación actual de Afganistán, los migrantes, la eutanasia, los abusos, misas tridentinas, la reforma de la Curia, Cataluña, visita a España, entre muchos otros, incluyendo también su lado más humano.

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A continuación trascribimos la entrevista completa:
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CARLOS HERRERA

Bueno, le debo preguntar en primer lugar, Santo Padre, ¿cómo se encuentra?

PAPA FRANCISCO

Todavía vivo. [Risas]

Su operación reciente, que fue una operación de envergadura, nos dejó una cierta preocupación…

Y sí, estas cosas que nacen de los divertículos… y qué sé yo… por ahí se deforman, se necrosan… pero gracias a Dios fue tomada a tiempo, y ya me ve.

Tengo entendido, además, que la acción de un enfermero fue la que le señaló, o le alertó en primer lugar.

¡Me salvó la vida! Me dijo: “Usted tiene que operarse”. Había otras opiniones: “No, que con antibiótico…” y él me explicó muy bien. Es enfermero de acá, del servicio sanitario nuestro, del hospital del Vaticano. Hace treinta años que está aquí, un hombre de mucha experiencia. Es la segunda vez en la vida que un enfermero me salva la vida.

¿Cuándo fue la primera?

La primera vez fue en el año 57, cuando pensaban que era una gripe, una epidemia de esas de gripe en el seminario, y me curaba el enfermero del seminario con aspirina. Y para los otros iba bien, pero conmigo no andaba y me llevaron al hospital, y me sacaron agua del pulmón. El médico dijo, no me acuerdo cuánto, digamos un millón de unidades de penicilina y tantas de estreptomicina –eran los únicos antibióticos de la época—y, cuando se fue, la enfermera dijo: “El doble”.

¿Y eso le salvó?

Sí. Porque si no, no hubiera…

Uno de los… no diré de los secretos mejor guardados del Vaticano, pero una de las cuestiones que tradicionalmente más interesa es la salud del Papa.

Sí, evidentemente.

No ha habido ninguna sorpresa, estaba todo programado…

Estaba todo programado y se avisó… Después del Ángelus me fui directamente, eso sería casi a la una, y se avisó a las 15.30h, cuando ya estaba en los preliminares.

Usted ha dicho, Santidad, que “mala hierba nunca muere”…

Así es, así es, y eso vale para mí también, vale para todos.

¿Los medios [sic] le han prohibido algo, hay algún ultimátum? ¿Hay algo que Su Santidad no pueda hacer y a lo que no esté dispuesto?

No entiendo.

¿Algo le han prohibido los médicos?

¡Ah, los médicos! Perdón, le había entendido “los medios”. 

[Risas] Bueno, los medios ya sabe que también tienen tentaciones. Pero los médicos en este caso.

Ahora puedo comer de todo, cosa que antes con los divertículos no se podía. Puedo comer de todo. Todavía tengo las medicinas posoperatorias, porque el cerebro tiene que registrar que tiene 33 centímetros menos de intestino. Y todo me lo maneja el cerebro, el cerebro maneja todo nuestro cuerpo, y le lleva tiempo registrarlo. Pero vida normal, llevo una vida totalmente normal.

Come lo que quiere…

Lo que quiero.

Camina, hace esfuerzo…

Hoy toda la mañana en audiencias, toda la mañana.

Ahora se va a un viaje a Eslovaquia y a Hungría. Tengo entendido que es el 34º viaje de su Pontificado.

No me acuerdo bien del número, pero debe de ser.

¿El programa va a ser igual de intenso? Yo creo que a los papas, Santidad, les hacen hacer una auténtica yincana. Yo siempre me he preguntado por qué los papas no van dos días más y reparten el trabajo en dos días más, porque son de las 24 horas 18 aproximadamente haciendo cosas. ¿Va a tener que medir más sus fuerzas después de la operación o no?

Quizás en este primer viaje un poco más, porque uno tiene que reponerse del todo, ¿no?, pero al final va a ser igual que los otros, ya lo va a ver. [Ríe]

¿Teme Su Santidad que una de las cosas más insistentes con las que los medios, esencialmente italianos, le distinguen a usted, Santo Padre, es que cuando se pone en duda la salud del Papa muchos piensan o insisten en el viejo argumento de la renuncia, el me voy a casa, no puedo más…? Es una constante permanente, yo creo, en su vida como Papa, ¿no?

Sí, incluso me dijeron que la semana pasada estuvo de moda eso. Eva [Fernández] me dijo eso, incluso me lo dijo con una expresión argentina muy linda, y yo le dije que no tenía idea porque yo leo un solo diario acá en la mañana, el diario de Roma. Lo leo porque me gusta el modo de titular que tiene, lo leo rápido y punto, no entro en el juego. Televisión no veo. Y recibo, sí, el informe más o menos de las noticias del día, pero de eso me enteré mucho después, algunos días después, que había una cosa de que yo renunciaba. Siempre que un Papa está enfermo corre brisa o huracán de cónclave. [Risas]

¿Cómo ha sido el confinamiento del Papa? El confinamiento, el tiempo en el que hemos estado confinados en casa. ¿Qué ha hecho el Papa durante el confinamiento?

Primero aguantarme a mí mismo, ¿no?, que no es fácil. Es una ciencia que todavía tengo que terminar de aprender. Es difícil aguantarse a sí mismo.

Lleva mucha costumbre, lleva muchos años…

Sí, pero es difícil. Uno a veces es caprichoso consigo mismo, y quiere que las cosas salgan en automático. Después empecé a retomar las cosas de a poco y, hoy día, estoy llevando vida normal. Esta mañana, toda la mañana de audiencias; hoy es la segunda audiencia de la tarde (empecé a las 15.30h) y sigo adelante.

Aunque la meta de su próximo viaje es a Eslovaquia, muchos van a estar pendientes de su encuentro con el primer ministro de Hungría, Víctor Orban, con quien no comparte algunos puntos de su programa de gobierno, especialmente lo relativo al cierre de fronteras. ¿Qué le gustaría decirle si tuviese la ocasión de encontrarse con él a solas?

Yo no sé si me voy a encontrar con él. Sé que autoridades van a venir a saludarme. Yo no voy al centro de Budapest, sino al lugar del Congreso [Eucarístico], y hay un salón donde me reuniré con los obispos y ahí recibiré a las autoridades que vengan. No sé quién vendrá. Al presidente lo conozco porque estuvo en la misa en Transilvania, esa parte de Rumanía donde se habla en húngaro, una misa preciosa en húngaro, y vino con un ministro. Creo que no era Orban… porque al final de la misa se saluda formalmente… yo no sé quién vendrá…

Y una de las cosas que yo tengo es no andar con libreto: cuando estoy delante de una persona la miro a los ojos y dejo que salgan las cosas. Ni se me ocurre pensar en qué le voy a decir en el caso de estar con él, son una serie de futuribles que a mí no me ayudan. Me gusta lo concreto; lo futurible te enreda, te hace mal.

El nuevo mapa político que afronta Afganistán, Su Santidad lo sigue de cerca. Se ha dejado a su suerte al país tras muchos años de ocupación militar. ¿El Vaticano puede mover hilos diplomáticos para intentar que no haya represalias contra la población, para tantas otras cosas?

Sí. Y, de hecho, estoy seguro de que la Secretaría de Estado lo está haciendo porque el nivel diplomático del Secretario de Estado es muy alto y el de su equipo, también el de Relaciones con las Naciones. Realmente el cardenal Parolin es el mejor diplomático que yo he conocido. Diplomático que suma, no de esos que restan, que siempre busca, un hombre de acuerdo. Estoy seguro que está ayudando o al menos ofreciéndose. Es una situación difícil. Yo creo que como pastor debo llamar a los cristianos a una oración especial en este momento. Es verdad que vivimos en un mundo de guerras, (piense en Yemen, por ejemplo). Pero esto es algo muy especial, tiene otro significado. Y yo voy a tratar de pedir lo que pide siempre la Iglesia en los momentos de mayor dificultad y de crisis: más oración y ayuno. Oración, penitencia y ayuno, que es lo que en los momentos de crisis se pide. Y respecto al hecho de 20 años de ocupación y después se deja, yo recordé otros hechos históricos, pero me tocó una cosa que dijo la canciller Merkel, que es una de las grandes figuras de la política mundial, en Moscú, el pasado 20 [de agosto]. Traduzco. Espero que la traducción sea correcta: “Es necesario poner fin a la política irresponsable de intervenir desde fuera y de construir en otros países la democracia, ignorando las tradiciones de los pueblos”. Lapidaria. Creo que esto dice mucho, que cada uno lo interprete. Pero ahí me sentí con una sabiduría delante de esto que dijo esta mujer.

El hecho de que Occidente renuncie, fundamentalmente la coalición que encabeza EE.UU. y la propia Unión Europea… ¿al Santo Padre le desalienta o cree que es el camino adecuado? ¿Hay que dejarles a su suerte?

Son tres cosas distintas. El hecho de renunciar es lícito. El eco que tiene en mí es otra cosa. Y lo tercero, usted dijo “dejarlos a su suerte”; yo diría el modo de cómo renunciar, el modo en cómo se negocia una salida, ¿no es cierto? Por lo que se ve, aquí no se tuvieron en cuenta –parece, no quiero juzgar–, todas las eventualidades. No sé si habrá una revisión o no, pero ciertamente hubo mucho engaño de parte quizás de las nuevas autoridades. Digo engaño o mucha ingenuidad, no entiendo. Pero yo aquí vería el modo. Y esto de la señora Merkel creo que subraya.

El Papa yo me imagino que se puede permitir desengaños como cualquier cristiano. ¿Cuál ha sido el mayor desengaño como Santo Padre que ha tenido, Santidad?

Tuve varios. Tuve varios desengaños en la vida y eso es bueno porque los desengaños te hacen aterrizar de emergencia. Son aterrizajes de emergencia en la vida. Y el asunto está en levantarse. Hay una canción alpina que a mí me dice mucho: “En el arte de ascender lo que importa no es no caer, sino no permanecer caído’. Y vos, delante de un desengaño, tenés dos caminos: o te quedas ahí diciendo que esto no va –como dice el tango: “Dale que va, que todo es igual, que allá en el horno nos vamos a encontrar”– o me levanto y apuesto de nuevo. Y creo que delante de una guerra, delante de una derrota, hasta de un desengaño propio o un fracaso propio o el propio pecado, hay que levantarse y no permanecer caído.

El diablo siempre se dice que está encantado de que la gente crea que no existe. ¿El diablo también corretea por el Vaticano?

[Ríe]El diablo corretea por todos los lados, pero yo a quien le tengo más miedo son a los diablos educados. Esos que te tocan el timbre, que te piden permiso, que entran en tu casa, que se hacen amigos… ¿Pero Jesús nunca habló de eso? ¡Sí que habló! Sí que habló. Cuando dice esto: cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, cuando alguien se convierte o cambia de vida, va y empieza a dar vueltas por ahí, en lugares áridos, se aburre… y después de un tiempo dice “voy a volver para ver cómo está aquello”, y ve la casa toda ordenada, toda cambiada. Entonces busca a siete peores que él y entra con otra actitud. Por eso digo que son los diablos educados, los que tocan el timbre. La ingenuidad de esta persona lo deja entrar y el fin de ese hombre es peor que el principio, dice el Señor. Tengo pavor a los diablos educados. Son los peores, y uno se engaña mucho. Uno se engaña mucho.

En marzo se van a cumplir nueve años del inicio de su Pontificado, que no ha sido aquel pontificado breve de 4-5 años que dijo Su Santidad. ¿Se encuentra satisfecho de los cambios emprendidos o le queda alguna cosa pendiente que quisiera rematar de forma inminente? Es decir, ¿tiene la sensación de que Dios le ha dado un tiempo extra por algo?

Evidentemente que a mí el nombramiento me agarró por sorpresa porque vine con una valijita. Porque yo acá tenía la sotana. Me habían regalado una cuando me hicieron cardenal y la dejé en casa de unas monjas para no tener que… Yo pertenecía a cinco o seis congregaciones acá y entonces tenía que viajar, para no venir con eso… Vine como siempre. Y dejé preparadas las homilías de la Semana Santa allá en el obispado. Es decir, me agarró por sorpresa. Pero no hay nada mío inventado, lo que hice desde el principio es procurar poner en marcha lo que los cardenales dijimos en las reuniones precónclave para el próximo Papa: el próximo Papa tiene que hacer esto, esto, esto, esto. Y esto es lo que yo empecé a poner en marcha. Creo que quedan varias cosas por hacer todavía, pero no hay nada inventado por mí. Yo estoy obedeciendo a lo que se marcó en aquel momento. Quizás algunos no se daban cuenta de lo que estaban diciendo o pensaban que no era tan grave, pero algunos temas provocan escozor, es verdad. Pero no hay una originalidad mía en el plan. Y mi proyecto de trabajo, ‘Evangelii Gaudium’, es una cosa en la que traté de resumir lo que los cardenales dijimos en ese momento.

Es decir, cuando salió usted de Buenos Aires, ¿en ningún momento contempló la posibilidad de que no iba a volver?

No, para nada. Para nada. Si tuve que atrasar cosas para allá esenciales. Por la edad mismo no se me ocurrió. Cuando no se te ocurren cosas, no más. Pero yo lo único que hice fue tratar de resumir todo; pedí las actas de esas reuniones –en que yo estaba presente, pero para no olvidarme– y poner en marcha eso.

Uno de los últimos terremotos en el Vaticano, al menos en los medios, es el macroproceso por corrupción en el que está imputado el cardenal Becciu. Él asegura que va a quedar demostrada su inocencia. Desde fuera da la impresión de que la reforma de las finanzas vaticanas es como ese caracol que trepa por el pozo y cada vez que avanza un metro retrocede dos. ¿Hay esperanza? ¿Cómo cree que acabará este asunto? En todos los organismos la corrupción es un pecado inherente, inevitable, pero ¿en qué manera puede ser evitable dentro del Vaticano?

Hay que poner todos los medios para evitarlo, pero es una historia vieja. Mirando hacia atrás, tenemos la historia de Marcinkus, que la recordamos bien; la historia de Danzi, la historia de Szoka…Es una enfermedad en la que se recae. Creo que hoy día se ha progresado en la consolidación de la justicia del Estado Vaticano. Desde hace tres años se fue avanzando de tal manera que la justicia fuera más independiente, con los medios técnicos, incluso con declaración de testigos grabados, las cosas técnicas actuales, nombramientos de jueces nuevos, del ministerio público nuevo… y esto fue llevando adelante las cosas. Y ayudó. La estructura ayudó a enfrentar esta situación que parecía que no iba a existir nunca. Y todo empezó con dos denuncias de personas que trabajan en el Vaticano y que en sus funciones vieron una irregularidad. Hicieron una denuncia y me preguntaron qué se hace. Yo les dije: si quieren ir adelante tienen que presentarlo al fiscal. Era un poco desafiante la cosa, pero eran dos personas de bien, estaban un poco acobardadas y entonces como para darles ánimos metí mi firma debajo de la de ellos. Para decir: este es el camino, no le tengo miedo a la transparencia ni a la verdad. A veces duele, y mucho, pero la verdad es lo que nos hace libres. Así que esto fue simplemente. Ahora, que de aquí a algunos años aparezca otro… Esperemos que estos pasos que estamos dando en la justicia vaticana ayuden a que cada vez menos sucedan estos hechos que… Sí, usted usó la palabra corrupción y en este caso obviamente que, al menos en la primera vista, parece que la hay.

¿Qué teme más, que [Becciu] sea declarado culpable o inocente, habida cuenta que usted mismo dio permiso para llevarle a juicio?

Él va a juicio según la legislación vaticana. En una época, los jueces de los cardenales no eran los jueces de Estado como hoy día sino el jefe del Estado. Yo quiero de todo corazón que sea inocente. Además, fue un colaborador mío y me ayudó mucho. Es una persona a la que tengo cierta estima como persona, o sea que mi deseo es que salga bien. Pero es una manera afectiva de la presunción de inocencia, vamos. Además de la presunción de inocencia, tengo ganas de que salga bien. Ahora, la justicia es la que va a decidir.

No sé si el Papa Francisco es muy de dar un puñetazo con fuerza encima en la mesa. ¿Quizá el último golpe sobre la mesa ha sido el documento pontificio en el que se limita la celebración de las ‘misas tridentinas’? Y le pido además que le explique a mi audiencia qué es la ‘misa tridentina’, qué tiene la misa tridentina que no sea preceptiva.

Yo no soy de dar golpes sobre la mesa, no me sale. Más bien soy tímido. La historia de ‘Traditionis custodes’ es larga. Cuando primero San Juan Pablo II –y después Benedicto ya más claramente con ‘Summorum Pontificum’–, hizo esta posibilidad de que se pudiera celebrar con el misal de Juan XXIII (anterior al de Pablo VI, que es el postconciliar) para aquellos que no se sentían bien con la liturgia actual, que tenían una cierta nostalgia… me pareció de las cosas pastorales más bellas y humanas de Benedicto XVI, que es un hombre de una humanidad exquisita. Y así empezó. Ese fue el motivo. A los tres años él decía que había que hacer una evaluación. Se hizo una evaluación y parecía que todo andaba bien. Y andaba bien. De esa evaluación a ahora pasaron diez años (o sea, trece desde la promulgación) y el año pasado vimos con los responsables del Culto y de la Doctrina de la Fe que convenía hacer otra evaluación a todos los obispos del mundo. Y se hizo. Llevó todo el año. Después se estudió la cosa y, en base a eso, la inquietud que más aparecía era que una cosa hecha para ayudar pastoralmente a quienes han vivido una experiencia anterior, se fuera transformando en ideología. O sea, una cosa pastoral a ideología. Entonces había que reaccionar con normas claras… Normas claras que pusieran un límite a aquellos que no habían vivido esa experiencia. Porque parecía que estaba de moda en algunos lados que sacerdotes jóvenes “ah, no, yo quiero…” y por ahí no saben latín, no entienden lo que dice. Y por otro lado, apoyar y consolidar lo de ‘Summorum Pontificum’. Hice más o menos el esquema, lo hice estudiar y trabajé, y trabajé mucho, con gente tradicionalista de buen sentido. Y salió ese cuidado pastoral que hay que tener, con algunos límites pero buenos. Por ejemplo, que la proclamación de la Palabra sea en un idioma que todos lo entiendan; si no, es reírse de la Palabra de Dios. Pequeñas cositas. Pero sí, el límite es muy claro. Después de este motu proprio, un sacerdote que quiera celebrar no está en las condiciones de los otros –que era por nostalgia, por deseo, etc– y ahí sí tiene que pedir permiso a Roma. Una especie de permiso de bi-ritualismo, que solamente lo da Roma. [Como] un sacerdote que celebra en rito oriental y rito latino, es bi-ritual pero con permiso de Roma. O sea, hasta el día de hoy, los anteriores siguen pero un poco ordenados. Más aún, pidiendo que haya un sacerdote que esté encargado no solamente de la liturgia sino de la vida espiritual de esa comunidad. Si usted lee bien la carta y lee bien el decreto, va a ver que simplemente es reordenar constructivamente, con cuidado pastoral y evitar un exceso a quienes no están…

¿Le quita el sueño a Su Santidad el camino sinodal que ha iniciado la Iglesia Católica Alemana?

Sobre eso, yo me permití mandar una carta. Una carta que la hice yo solo en castellano. Un mes me llevó hacer eso, entre rezar y pensar. Y se la mandé en su momento: original en castellano y traducción al alemán. Y ahí expreso todo lo que siento sobre el sínodo alemán, el sínodo de la Iglesia alemana. Ahí está todo.

No es una protesta nueva la del sínodo alemán… se repite la historia…

Sí, pero no me pondría tampoco demasiado trágico. En muchos obispos con los que hablé no hay mala voluntad. Es un deseo pastoral, pero que por ahí no tiene en cuenta algunas cosas que yo explico en la carta que hay que tener en cuenta.

Hay cosas que están instaladas en el imaginario popular. Una de ellas, de la que más se habla, es de la crisis del teatro. Su Santidad sabe que el teatro está en crisis desde que Su Santidad y yo habíamos nacido. Otra de las cosas es la reforma de la curia. Permanentemente se dice “hay que reformar la curia”, pero la curia parece irreformable. Es como una selva espinosa en la que es imposible entrar, o eso se dice desde fuera. ¿Sigue soñando el Papa con una Iglesia muy distinta de la que ve ahora?

Bueno, si usted ve desde el principio que se empezó a poner en marcha lo que dijeron los cardenales en el precónclave hasta ahora, la reforma está andando paso a paso y bien. El primer documento que marca la línea, tratando de reasumir lo de los cardenales, es ‘Evangelii Gaudium’. Que ahí hay un problema en ‘Evangelii Gaudium’ que yo lo quisiera señalar, que es el problema de la predicación. Someter a los fieles a largas clases de teología, de filosofía o de moralismo, que no es la predicación cristiana. Ahí en la ‘Evangelii Gaudium’ pido una reforma seria de la predicación. Algunos hacen, otros no entienden… Por poner un punto, ¿no? Pero ‘Evangelii Gaudium’ trata de resumir en general como actitudes lo de los cardenales en el precónclave. Y respecto a la constitución apostólica ‘Praedicate Evangelium’ que se está trabajando en esto, y el último paso es que yo la lea –debo leerla porque la tengo que firmar y la tengo que leer palabra por palabra–, no va a tener nada de nuevo de lo que se está viendo ahora. Quizás algún detalle, algún cambio de dicasterios que se juntan, dos o tres dicasterios más, pero ya está anunciado: por ejemplo, Educación se va a juntar con Cultura. ‘Propaganda Fide’ se va a juntar con el dicasterio de la ‘Nueva Evangelización’. Está anunciado. No va a haber nada nuevo respecto a lo que se prometió que se iba a hacer. Algunos me dicen: “¿Cuándo saldrá la constitución apostólica de la reforma de la Iglesia, para ver la novedad?”. No. No va a haber nada nuevo. Si hay nuevo, son pequeñas cositas de ajuste. Está en su última parte, que se atrasó con esto de mi enfermedad. Se está cocinando a fuego lento, de tal manera que tome todo esto. Tenga claro que la reforma no será otra cosa que poner en marcha lo de los cardenales, lo que pedimos en el precónclave, y que se está viendo. Se está viendo.

En la primera visita al departamento de comunicación del Vaticano, el Santo Padre mostró su preocupación porque el mensaje no estaba llegando donde debería. Los números de audiencia eran escasos. ¿Eso era un rapapolvo en toda regla?

A mí me causó gracia la reacción. Yo dije dos cosas. Primero, una pregunta: ¿cuánta gente lee el L’Osservatore Romano? No dije si lo leían mucho o poco. Una pregunta. Creo que es lícito preguntar, ¿no? Y la segunda pregunta, que más bien fue un tema, [la hice] cuando después de haber visto todo el nuevo trabajo de unión, el nuevo organigrama, la funcionalización, hablé de la enfermedad de los organigramas, que da a una realidad un valor más funcional que real. Y digo: con toda esta funcionalidad, que es para que funcione bien, no [hay que] caer en el funcionalismo. Que el funcionalismo es el culto a los organigramas prescindiendo de la realidad. Estas dos cosas que dije parece que alguno no las entendió o por ahí a alguno no le gustó, o no sé qué, y la interpretó como un rapapolvo. Es una cosa normal, es una pregunta y una advertencia. Sí… Por ahí alguno se sintió en orsay y…. Creo que el dicasterio promete mucho, es el dicasterio que tiene más presupuesto en la Curia en este momento, que tiene a la cabeza un laico –espero que pronto haya otros que tengan a la cabeza un laico o una laica– y que está despegando con nuevas reformas. L’Osservatore Romano, al que yo llamo “el Diario del Partido”, ha progresado muchísimo y es una maravilla cómo está haciendo los esfuerzos culturales que está haciendo.

Hace muchos años me impresionó una cosa que contó, Santidad, cuando muchos años atrás por las calles de Buenos Aires unos padres gritaron a su hijo que no se le acercara porque usted iba vestido de cura y podría ser un pederasta.

Tal cual.

Aún parece haber dudas sobre todos los sacerdotes que durante esta pandemia, por ejemplo, han demostrado que se dejan la piel con los últimos. ¿Los obispos de todos los países están haciendo los deberes que usted les mandó cuando les convocó a Roma para que dejen de existir pederastas entre sus filas?

Antes de contestar a su pregunta quiero rendir homenaje a un hombre que empezó a hablar de esto con coraje, aunque era una piedra en el zapato, en la organización, mucho antes de que se hiciera la organización sobre este tema, que es el cardenal O’Malley. A él le tocó arreglar el asunto en Boston y no fue nada fácil. Se han dado pasos muy claros sobre esto, ¿no es cierto? La Comisión de Defensa de Menores, que fue invención del cardenal O’Malley, hoy día está funcionando y ahora debo renovar a la mitad de la gente porque cada tres años se renueva la mitad. Gente de primera agua de varios países distintos con problemas de estos. Y creo que se juegan bien. Creo que es clave en esto las estadísticas que di a los periodistas en el encuentro de los presidentes de Conferencias Episcopales, por un lado, y después el discurso final que tuve al finalizar la misa en ese encuentro. —Que alguno dijo “al fin y al cabo el Papa dijo que es un problema de todos, le echó la culpa al diablo y se lavó las manos”. Eso fue el comentario de un medio–. Que le eché la culpa al diablo, sí. Como incitador de esto. Pero se la eché cuando hablé de la pedopornografía. Dije que abusar a un chico para filmar un acto pedopornográfico es demoniaco. No se explica sin la presencia del demonio. Eso sí lo dije. Bueno, ahí en ese discurso un poco marqué todo, unido a las estadísticas. Creo que las cosas se están haciendo bien. De hecho, se ha progresado y cada vez se progresa más. Ahora, es un problema mundial y grave. Yo me pregunto a veces cómo ciertos gobiernos permiten la producción de pedopornografía. Que no digan que no se sabe. Hoy en día con los servicios de inteligencia se sabe todo. Un gobierno sabe quién en su país produce pedopornografía. Para mí esta es de las cosas más monstruosas que he visto.

Hace tiempo confesaba, Santidad, que hace unos años las cuestiones ecológicas no le interesaban nada. Ahora ha mudado Su Santidad porque es uno de los líderes mundiales que más hablan de este asunto, de los abusos cometidos contra la Tierra. ¿La opción ecológica le ha generado enemigos? ¿Estará usted en Glasgow para la COP26? Son dos preguntas en una.

Voy a hacer historia: [La V Conferencia General del CELAM en] Aparecida creo que fue en el 2007 si no me equivoco. Se me pierden un poco las fechas. En Aparecida yo oía que los obispos brasileños hablaban de conservar la naturaleza, el problema ecológico, la Amazonia… Insistían, insistían, insistían, y yo me preguntaba qué tenía que ver eso con la evangelización. Sentía yo eso. No tenía ni la más pálida idea. Estoy hablando de 2007. Eso me chocó. Cuando volví a Buenos Aires me empecé a interesar, y lentamente fui entendiendo algo. Ya estando aquí, ¿eh? Yo soy un convertido en esto. Y ahí entendí más. Y de alguna manera me di cuenta de que tenía que hacer algo y ahí me vino la idea de escribir algo como magisterio porque la Iglesia delante de esto… así como yo era, como decimos en Argentina, un salame que no entendía nada de esto, hay tanta gente de buena voluntad que no entiende… Entonces, dar unas catequesis sobre esto. Convoqué a un grupo de científicos que me expusieran los problemas reales, no las hipótesis, lo real. Me hicieron un lindo catálogo y con razón. Se lo pasé a teólogos que reflexionaron sobre eso. Y así se fue gestando ‘Laudato Si’.

Una anécdota linda: cuando fui a Estrasburgo, el presidente Hollande mandó a recibirme y a despedirme a la ministra del Ambiente, que en aquel momento era la señora Ségolène Royal. Y en la conversación que tuve con ella, me dijo “¿Es verdad que usted está escribiendo algo?”, la ministra del Ambiente entendía. Y yo le dije: “Sí, estoy en esto”. “Por favor, publíquelo antes de [la cumbre de] París porque necesitamos apoyos”. Volví de Estrasburgo y aceleré. Y salió antes del encuentro de París. Que el encuentro de París para mí fue el summum en tomar conciencia mundial. ¿Después qué pasó? Entró el miedo. Y, lentamente, en los encuentros posteriores fueron retrocediendo. Espero que Glasgow ahora levante un poco la mira y nos ponga más en línea.

¿Pero estará Su Santidad?

Sí, en principio el programa es que vaya. Todo depende de cómo me sienta en ese momento. Pero, de hecho, ya se está preparando mi discurso, y el programa es estar.

Hablemos de China si le parece, Santidad… Dentro de sus propias filas hay quienes insisten en que no debería renovar el acuerdo que el Vaticano ha firmado con ese país porque pone en peligro su autoridad moral. ¿Tiene Su Santidad la sensación de que hay mucha gente queriéndole marcar el camino al Papa?

Yo también cuando era laico raso y cura me encantaba marcarle el camino al obispo, es una tentación hasta yo diría lícita si se hace con buena voluntad. Lo de China no es fácil, pero yo estoy convencido de que no se debe renunciar al diálogo. Te pueden engañar en el diálogo, puedes equivocarte, todo eso… pero es el camino. La cerrazón nunca es camino. Lo que se ha logrado hasta ahora en China fue al menos dialogar… alguna cosa concreta como nombramiento de nuevos obispos, lentamente… Pero también son pasos que pueden ser cuestionables y los resultados por un lado o por el otro. Para mí la figura clave de todo esto y que me ayuda y me inspira es el cardenal Casaroli. Casaroli fue el hombre al que san Juan XXIII le encargó tender puentes con Centroeuropa. Hay un libro muy lindo, ‘El martirio de la paciencia’, donde él cuenta un poco sus experiencias allí. O se cuentan las experiencias de él, el que compiló todo. Y era pasito pequeño tras pasito pequeño, creando puentes. A veces teniendo que dialogar al aire libre o con la canilla abierta en momentos difíciles. Lentamente, lentamente, fue logrando reservas de las relaciones diplomáticas que en el fondo suponían nombramiento de nuevos obispos y cuidado del pueblo fiel de Dios. Hoy en día, de alguna manera tenemos que seguir esos caminos de diálogo pasito a pasito en las situaciones más conflictivas. Mi experiencia en el diálogo con el Islam, por ejemplo, con el Gran Imán de Al-Tayeb fue muy positiva en esto, y se lo agradezco mucho. Fue como el germen de ‘Fratelli Tutti’ después. Pero dialogar, dialogar siempre o estar dispuestos a dialogar. Hay una cosa muy linda. La última vez que se encontró San Juan XXIII con Casaroli, le fue a informar por dónde iban las cosas… (Casaroli iba todos los fines de semana a un penal de menores. Creo que era Casal del Marmo, no estoy seguro. Y estaba con los chicos e iba de sotana como un cura. Nadie sabía… Algunos no sabían quién era)… Y cuando se despidieron y ya estaba en la puerta Casaroli, San Juan XXIII lo llamó y le dijo: “Eminencia, ¿sigue yendo donde aquellos muchachos?” “Sí, sí”. “No los deje nunca”. El testamento de un papa santo a un diplomático muy capaz: seguí por este camino de la diplomacia, pero no te olvides que sos cura, como lo estás haciendo. Esto para mí es inspirador.

Santidad, en España se ha legalizado la eutanasia, en función de lo que llaman el “derecho a una muerte digna”. Pero eso es un silogismo falaz, porque la Iglesia no defiende el sufrimiento encarnizado, sino la dignidad hasta el final. ¿Hasta dónde el hombre tiene poder real sobre su vida? ¿Qué cree el Papa?

Situémonos. Estamos viviendo una cultura del descarte. Lo que no sirve se descarta. Los viejos son material descartable: molestan. No todos, pero vamos, en el inconsciente colectivo de la cultura del descarte, los viejos… los enfermos más terminales, también; los chicos no queridos, también, y se los manda al remitente antes de que nazcan… O sea, hay una cultura…

Después, miremos las periferias, pensemos en las grandes periferias asiáticas, por ejemplo, para irnos lejos y no pensar que uno está hablando de cosas de acá. El descarte de pueblos enteros. Piense en los rohingyas, descartados, gitaneando por el mundo. Pobrecitos. O sea, se descartan. No sirven, no van, no sirven.

Esa cultura del descarte nos ha signado. Y signa a los jóvenes y a los viejos. Influye mucho sobre uno de los dramas de la cultura actual europea. En Italia la edad media es 47 años. En España creo que es mayor. O sea, la pirámide se ha invertido. Es el invierno demográfico en el nacimiento, en el que haya más casos de aborto. La cultura demográfica está en pérdida porque se mira el provecho. Se mira al de adelante… ¡y a veces usando la compasión!: “que no sufra en el caso de…” La Iglesia lo que pide es ayudar a morir con dignidad. Eso siempre lo ha hecho.

Y respecto al caso del aborto, a mí no me gusta entrar en discusiones que si hasta aquí se puede, que hasta allí no se puede, pero digo esto: cualquier manual de embriología de los que le dan a un estudiante de Medicina en la Facultad dice que a la tercera semana de la concepción, a veces antes de que la madre se dé cuenta [de que está embarazada], ya están perfilados todos los órganos en el embrión, incluso el ADN. Es una vida. Una vida humana. Algunos dicen: “No es persona”. ¡Es una vida humana! Entonces, delante de una vida humana yo me hago dos preguntas: ¿Es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema?, ¿es justo eliminar una vida humana para resolver un problema? Segunda pregunta: ¿Es justo alquilar un sicario para resolver un problema? Y con estas dos preguntas que se resuelvan los casos de eliminación de gente –por un lado o por el otro– porque son un peso para la sociedad.

Yo quisiera recordar algo que en casa nos contaban. Que una familia muy buena con varios hijos y el abuelo vivía con ellos, pero el abuelo se va poniendo viejo y en la mesa comenzaba a babearse. Entonces, el papá no podía invitar gente por vergüenza de su padre. Entonces se le ocurrió poner una linda mesa en la cocina y explicó a la familia que desde el día siguiente el abuelo iba a comer en la cocina y así podían invitar gente. Y así fue. A la semana, llega a casa y encuentra a su hijito de 8 años, 9 años, uno de los hijos, jugando con maderas, clavos, martillos, y le dice: “¿Qué estás haciendo?” “Estoy haciendo una mesita, papá”. “¿Para qué?” “Para vos, para cuando seas viejo”. O sea, lo que se siembra con el descarte, se va a recibir después.

Santidad, vámonos a otro escenario. En la sociedad española, usted sabe que se han producido algunas fracciones y algunas fracturas concretas. El referéndum en Cataluña llevó a una situación particularmente delicada. Y usted ha dicho que el soberanismo es una exageración que siempre acaba mal. ¿Qué actitud cree que debemos adoptar ante un planteamiento de ruptura?

Yo diría mirar la historia. En la historia hubo casos de independencia. Son países de Europa que hoy en día están incluso en proceso de independencia. Mira el Kosovo y toda esa zona que se están rehaciendo. Son hechos históricos que están caracterizados por una serie de particularidades. En el caso de España, son ustedes los españoles los que tienen que juzgar, dando bien su actitud. Pero para mí, lo más clave en este momento en cualquier país que tiene este tipo de problemas, es preguntarme si se han reconciliado con la propia historia. Yo no sé si España está totalmente reconciliada con su propia historia, sobre todo la historia del siglo pasado. Y, si no lo está, creo que tiene que hacer un paso de reconciliación con la propia historia, lo cual no quiere decir claudicar de las posturas propias, sino entrar en un proceso de diálogo y de reconciliación; y, sobre todo, huir de las ideologías, que son las que impiden cualquier proceso de reconciliación. Además, las ideologías destruyen. Unidad nacional es una expresión fascinante, es verdad, la unidad nacional, pero nunca se valorará sin la reconciliación básica de los pueblos. Y creo que en esto cualquier gobierno, sea del signo que sea, tiene que hacerse cargo de la reconciliación y ver cómo llevan adelante la historia como hermanos y no como enemigos o al menos con ese inconsciente deshonesto que me hace juzgar a otro como enemigo histórico.

Bueno, España vivió un proceso de reconciliación muy intenso y admirable en el mundo entero en la década de los setenta del siglo pasado. El problema es que el revisionismo histórico haya pretendido inutilizar aquella reconciliación admirable en el mundo que fue la Transición española, que yo me imagino que ustedes la conocieron en Argentina y no será extraña para el Papa. El nacionalismo, el soberanismo ha sembrado Europa de muertos y de inmigrantes. Y eso me lleva a preguntarle: ante la inmigración provocada por diversos fenómenos en el que estamos ahora mismo inmersos, ¿qué postura tomamos? ¿Qué pasa cuando el número de los que piden acogida supera las posibilidades de acogida de un país? ¿No debe haber fronteras? ¿Todos en cualquier parte, donde queramos y como queramos? ¿Los estados tienen derecho a poner sus rígidas normas o menos rígidas?

Mi respuesta sería esto: primero, delante a los migrantes cuatro actitudes: acoger, proteger, promover e integrar. Voy a la última: si uno acoge y los deja ahí sueltos en casa y no los integra son un peligro, porque se sienten extraños. Piense usted en la tragedia de Zaventem. Quienes hicieron ese acto de terrorismo eran belgas, eran hijos de inmigrantes no integrados, guetizados. Yo tengo que lograr que el migrante se integre y para esto este paso de, no solo acogerlos, sino protegerlos y promoverlos, educarlos, etcétera. Segundo (más hacia su pregunta): los países tienen que ser muy honestos consigo mismos y ver cuántos pueden aceptar y hasta qué número, y ahí es importante el diálogo entre las naciones. Hoy día, el problema migratorio no lo resuelve un país solo y es importante dialogar, y ver “yo puedo hasta aquí…”, “me da el cuero”, o no; “hasta aquí las estructuras de integración valen, no valen”, etcétera. Estoy pensando en un país que a los pocos días de llegar un migrante ya recibía un sueldo para ir a la escuela a aprender la lengua, y después se le conseguía trabajo y se le iba integrando. Esto fue durante la época de la integración de la inmigración por las dictaduras militares de Sudamérica: Argentina, Chile, Uruguay. Estoy hablando de Suecia. Suecia fue un ejemplo en estos cuatro pasos de acoger, proteger, promover e integrar.

Y después también hay una realidad ante los migrantes, ya me referí a ella, pero la repito: la realidad del invierno demográfico. Italia tiene pueblos casi vacíos.

Y España también

“No, nosotros nos preparamos” ¿Qué esperás, quedarte sin nadie? Es una realidad. O sea, la migración es una ayuda en la medida en la que se cumplan nuestros pasos de integración. Esa es mi postura. Pero eso sí, un país tiene que ser muy honesto y decir: “hasta aquí puedo”.

El próximo año se van a cumplir cuarenta años de aquel discurso de San Juan Pablo II sobre la identidad europea. Yo le quiero preguntar por los lugares a donde puede ir el Papa siempre que su salud y su buen aspecto le permitan. No sé si Haití, no sé si su tierra, no sé si Santiago [de Compostela]. [Fue allí] cuando dijo Juan Pablo II “vuelve a encontrarte, sé tú misma, descubre tus orígenes”. Sería un magnífico recuerdo recordarlo junto a usted aprovechando el Año Santo Xacobeo…

Al presidente de la Xunta de Galicia le prometí pensar el asunto. O sea, no lo saqué de una eventual agenda. Para mí la unidad de Europa en este momento es un desafío. O Europa continúa perfeccionando y mejorando en la Unión Europea, o se desintegra. La UE es una visión de hombres grandes —Schumann, Adenauer…— que la vieron. Yo creo que dije seis discursos sobre la unidad de Europa. Dos en Estrasburgo, uno cuando me dieron el Premio Carlo Magno y ahí el discurso que dijo el alcalde de Aquisgrán yo lo recomiendo porque es una maravilla de criticidad sobre el problema de la UE. Pero no podemos renunciar. Uno de los momentos más felices que tuve fue en uno de los discursos, cuando vinieron todos —o jefes de Estado o jefes de gobierno— de la UE. No faltaba ninguno y nos sacamos una foto en la Capilla Sixtina. Esto no me lo olvido. No podemos ir atrás. Fue un momento de crisis y reaccionó bien la UE ante la crisis. Pese a las discusiones, reaccionó bien. Tenemos que hacer lo posible por salvar esa herencia. Es un legado y es una tarea.

Santidad, claro, si yo no le pregunto cuándo vendrá el Papa a España, pues me dirán “cómo no le has preguntado al Santo Padre…” Yo me atrevo a sugerirle que Su Santidad no conocerá la Semana Santa hasta que no venga un Martes Santo a Sevilla a ver a la Virgen de la Candelaria. ¿No tiene siquiera curiosidad?

Mucha. Mucha. Pero mi opción hasta ahora de viaje a Europa son los países chicos. Primero fue Albania y luego todos los países eran pequeños. Ahora está en programa Eslovaquia, después Chipre, Grecia y Malta. Quise tomar esa opción: primero a los países más chicos. Fui a Estrasburgo pero no fui a Francia. A Estrasburgo fui por la UE. Y, si voy a Santiago, voy a Santiago pero no a España, que quede claro.

Al Camino de Europa.

Al Camino de Europa. Una Europa. Pero eso está por decidir todavía.

¿Hay algo por lo que Papa haya llorado en el último año, aparte de la pandemia, o el Papa no es de lágrima fácil?

Yo no soy de lágrima fácil, pero de vez en cuando me viene esa tristeza frente a algunas cosas, que yo tengo mucho cuidado de no confundirla con una melancolía a lo Paul Verlaine: aquel “Les sanglots longs, de l’automne, blessent mon coeur”. No, no. No quiero que se confunda con eso. A momentos, viendo ciertas cosas, me tocan el corazón y… y eso me sucede a veces.

Se le ha calificado como “el Papa pop” o “el Papa Superman”, que sé que no le gusta además. ¿Quién es en realidad Francisco, cómo le gustaría que le recordaran?

Como lo que soy: un pecador que trata de hacer el bien.

Bueno, somos dos pecadores en esta mesa entonces…

Somos dos.

Pero usted tiene más mano allí arriba. [Ríe] Siempre me ha llamado la atención su relación con el escritor Jorge Luis Borges. ¿Por qué le hacía tanto caso a ese joven jesuita?

Yo no sé por qué. Yo me acerqué a él porque era muy amigo de su secretaria. Y después una simpatía… Yo no era cura cuando lo conocí. Tendría 25 o 26 años cuando le conocí, y enseñaba en Santa Fe como jesuita, en esos tres años que enseñamos en colegio los jesuitas, y le invité a venir a hablar a mis alumnos de Literatura. Y vino, y tuvo su curso… Yo no sé por qué. Pero era un hombre muy bueno. Muy bueno.

Le hemos oído mucho hablar de su abuela paterna, de la abuela Rosa, pero le hemos escuchado menos hablar de su madre, o quizás directamente no le hemos escuchado…

Ahí lo que sucede son dos factores. Somos cinco hermanos muy abueleros todos. Dios nos ha conservado los abuelos hasta grandes. El primer abuelo, el más lejos de todos, yo lo perdí cuando tenía 16 años y la última abuela cuando yo era provincial de los jesuitas. O sea que los abuelos nos acompañaron. En casa había además una costumbre, las vacaciones las pasábamos los cuatro mayores, porque la menor vino seis años después, las vacaciones las pasábamos con los abuelos, así papá y mamá descansaban un poco. Era divertido. Hay mucho de esa cosa abuelera. De la abuela Rosa lo que yo cuento son las mismas anécdotas de siempre, algunas son muy divertidas. De la otra abuela también cuento anécdotas, como la lección que me dio el día de la muerte de Prokófiev, sobre el esfuerzo en la vida. Cuando yo le pregunté a ella cómo habrá hecho ese hombre para llegar. Yo era un adolescente. Y de mamá sí, también recuerdo muchas cosas que también las digo. Pero por ahí llama la atención más lo de la abuela porque me repito con algunas cosas curiosas de la abuela, algunas irrepetibles por carta, por programas de radio… algunos dichos que nos enseñaron mucho. Pero, aparte de que éramos muy abueleros, los domingos a casa de los abuelos y después a la cancha a ver al San Lorenzo. Pero los abuelos incidieron mucho en nuestra vida.

No ha vuelto a ver San Lorenzo porque no quiere ver la televisión desde hace años…

Sí. Yo hice una promesa el 16 de julio de 1990. Sentí que el Señor me pedía eso, porque estábamos en comunidad viendo una cosa que terminó chabacana, desagradable, mal. Yo quedé mal. Era un 15 de julio a la noche. Y al día siguiente, en la oración, le prometí al Señor no verla. Evidentemente, cuando asume un presidente lo veo, cuando hay un accidente aéreo, lo veo, esas cosas… pero no soy adicto a ello.

No ha visto la Copa América, por ejemplo.

No. Para nada.

Hay una vieja leyenda que dice que algún Papa se ha escapado del Vaticano. ¿Francisco ha realizado alguna escapada que hasta ahora no haya sabido nadie?

No. El que se escapaba a esquiar era San Juan Pablo II. A una hora y pico había una pista de esquí, y él lo tenía en el alma. Y hacía bien en escaparse, iba cubierto. Pero un día mientras él estaba en la cola para subir y un chico le dijo: “¡El Papa!”. No sé cómo lo descubrió. Y se volvió enseguida, y procuró tomar más precauciones. Las casas de familias donde yo he ido a visitar, que recuerde, son tres: un medio convento de las teresianas donde quise visitar a la profesora Mara, ya de 90 años, una gran mujer que enseñó en la Universidad de la Sapienza y después enseñó en el Agustinianum, y quise ir a celebrarle misa. Después, a dar las condolencias probablemente a mi mejor amigo, un periodista acá italiano, a la casa de él. Y la tercera casa que visité fue la de Edith Bruck, la señora, 90 años cumplió ahora, que estuvo en el campo de concentración. Húngara ella. Judía. Esto fue este año al principio o el año pasado, no recuerdo bien. Son las tres únicas casas a las que fui de escondido, y después se supo. Me encantaría andar por la calle, me encantaría, pero me tengo que privar, porque no podría caminar diez metros.

¿Ha tenido alguna vez la tentación de vestirse de civil…

No, para nada. No. No.

…con un gorro y unas gafas?

[Ríe] No, no, para nada.

¿Cómo combate la nostalgia el Papa francisco, quién le cocina los palitos de anís o lo que desayunaba siempre en La Puerto Rico?

La nostalgia mía trato que no sea de tipo melancólico, otoñal, aunque una cosa linda del otoño argentino, de Buenos Aires, eran los días nublados, de mucha niebla, donde no se veía a diez metros desde la ventana, y yo escuchando a Piazzola. Eso sí un poco lo extraño, pero Roma tiene sus días de niebla también. Nostalgia, no. Ganas de ir de una parroquia a otra caminando, sí; pero nostalgia, no.

¿Se acabó la etapa de dolores de cabeza por palabras que se le iban de más o que le atribuían que se le iban de más y que tenían consecuencias con cosas que usted no contaba, Santidad?

El peligro siempre está. Una palabra puede ser interpretada de un lado o de otro, ¿no es cierto? Eso son cosas que suceden. Y qué sé yo… ¡Yo no sé de dónde han sacado la semana pasada que yo iba a presentar mi renuncia! ¿Qué palabra habrán tomado en mi patria? De ahí salió la noticia. Y dicen que fue un revuelo, cuando a mí ni se me pasó por la cabeza. Delante de interpretaciones que nacen un poco distorsionadas de alguna palabra mía yo me callo, porque aclarar es peor.

¿Se habla mucho de fútbol aquí en Santa Marta?

Sí, del fútbol italiano. Estoy aprendiendo a conocer un poco las cosas. Se habla mucho de fútbol, sí.

¿Qué tal jugador de fútbol era usted, Santidad?

Yo era un palo. Me llamaban ‘el pata dura’, por eso me metían siempre al arco, ahí me defendía más o menos bien.

Nuestro programa ‘Tiempo de juego’, nuestros compañeros, cuando les decía que iba a venir a ver al Papa, “por favor, que te diga el papa qué piensa del fichaje de Messi, se ha ido a Francia”. ¿Qué se le antoja de todo el mundo de fútbol, lo sigue de cerca?

Yo escribí una pastoral sobre el deporte. Una pastoral que no era pastoral. En dos pasos. Primero fue el artículo que publicó la Gazzetta dello Sport el 2 de enero de este año y en base a eso se hizo después –lo corregí yo– la pastoral. Un artículo entrevista. Yo digo solo esto: para ser un buen futbolista hay que tener dos cosas: saber trabajar en equipo y no ser como decimos en Buenos Aires en nuestro argot, uno que se ‘morfa’ la pelota, sino siempre en equipo. Y segundo, no perder el espíritu amateur. Cuando en el deporte se pierde ese espíritu de amateur se empieza a comercializar demasiado. Y hay hombres que han sabido no dejarse manchar por esto y derivar sus ganancias y todo para obras de bien y fundaciones. Pero trabajar en equipo, que es una escuela de equipo el deporte, y no perder el espíritu de amateur.

Santidad, le agradezco mucho esta hora inolvidable que nos ha dado a los oyentes de COPE.

Un saludo grande a los que están escuchando y les pido que recen por mí para que el Señor me siga protegiendo y cuidando, porque si me deja solo soy un desastre.

Normalmente es usted el que nos lo diría pero hoy somos nosotros: que Dios le bendiga

Igualmente a todos ustedes, que Dios les bendiga. Gracias.

Gracias.

 

Fuentes: vaticannews.va y Cope YouTube

Día de los abuelos y personas mayores 2021: “Yo estoy contigo todos los días”

 

El próximo domingo 25 de julio la Iglesia celebrará por primera vez la Jornada Mundial de los Abuelos y Personas Mayores. Una jornada instaurada por el papa Francisco en torno entorno a la festividad de San Joaquín y Santa Ana. El tema elegido para este año es, «Yo estoy contigo todos los días» (cf. Mt 28, 20) y quiere expresar la cercanía del Señor y de la Iglesia en la vida de cada persona mayor, especialmente en este difícil momento de pandemia.

Una jornada especial

“Después de un año tan difícil hay una verdadera necesidad de celebrar, juntos, a abuelos y nietos, jóvenes y mayores”, con estas palabras el Card. Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, introdujo la rueda de prensa de presentación de esta primera Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores.

El Prefecto indicó la ternura como palabra clave para la celebración de la Jornada: ternura hacia los mayores a los que el virus “ha reservado un trato más duro”, pero también ternura de los abuelos hacia sus nietos. “Yo estoy contigo todos los días” es también una promesa de cercanía y esperanza que jóvenes y mayores pueden expresarse mutuamente. De hecho, no sólo los nietos y los jóvenes están llamados a estar presentes en la vida de las personas mayores, sino que los mayores y los abuelos tienen también una misión de evangelización, de anuncio, de oración y de guía de los jóvenes a la fe.

Uno de los aspectos más significativos del mensaje del Santo Padre (ver aquí) es el hecho de que se dirige de forma directa y personal a cada abuelo y a cada persona mayor.  El Card. Farrell lo definió: “En la Iglesia, con el Papa Francisco, los abuelos y los mayores tienen un lugar de honor”.

El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida invita a todas las diócesis y a todas las parroquias a dedicar una de sus liturgias dominicales a los abuelos y a los mayores. y nos invita a que el mayor número posible de personas mayores reciba el Mensaje del Papa a través de una visita. “La Jornada será una oportunidad para vivir la Iglesia en salida. Imaginemos que los nietos entreguen el Mensaje del Santo Padre a sus abuelos y que los jóvenes de nuestras parroquias y comunidades eclesiales salgan en busca de los ancianos que están solos en sus barrios para decirles ‘Yo estoy contigo cada día’”.

 

Indulgencia Plenaria en la Jornada de los abuelos y mayores

Además, la Penitenciaría Apostólica concede la Indulgencia Plenaria a los abuelos, a los mayores y a todos los fieles que participen el 25 de julio de 2021 en la celebración que presidirá el Papa Francisco en la Basílica Papal del Vaticano o en los diversos actos que se realizarán en todo el mundo. También se concede la Indulgencia a los fieles que dediquen un tiempo adecuado a visitar a sus hermanos mayores necesitados o en dificultad. Los que no puedan salir de casa por un motivo grave, recibirán la indulgencia uniéndose espiritualmente a las celebraciones de este día a través de los medios de comunicación.

La Penitenciaría Apostólica recuerda en su nota las tres condiciones habituales que exige la Iglesia para obtener la indulgencia: confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Sumo Pontífice.

 

¿Cuál es el mensaje de los obispos españoles?

El tema escogido por el papa Francisco expresa en primer lugar la cercanía del Señor en la vida de cada persona mayor. Los obispos españoles, resaltan que, Jesucristo es el amigo que nunca falla, el que siempre está presente en nuestras vidas. De manera especial en este difícil momento de pandemia, estas palabras tienen eco en el corazón de tantas personas mayores que han experimentado la soledad y el miedo durante este periodo.

 

 

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Un evento difundido y multicéntrico. El videomensaje del Papa para el X Encuentro Mundial de las Familias

 

Es el mismo Papa Francisco quien presenta el X ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS, que se celebrará del 22 al 26 de junio de 2022  y lo hace con este videomensaje. Y también llega el logotipo del evento, promovido por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y organizado por la diócesis de Roma.

El Encuentro, previsto inicialmente para 2021, se realizará del 22 al 26 de junio de 2022, en un momento de esperanza y renacimiento. El evento, como también subrayó el Santo Padre, se desarrollará de forma «inédita y multicéntrica», con iniciativas locales en las diócesis de todo el mundo, similares a las que tendrán lugar simultáneamente en Roma. Aunque Roma seguirá siendo la sede designada, cada diócesis podrá ser el centro de un encuentro local para sus propias familias y comunidades. Esto es para que todos se sientan protagonistas en un momento en el que todavía es difícil viajar debido a la pandemia.

“EL AMOR FAMILIAR: VOCACIÓN Y CAMINO DE SANTIDAD” es el tema del X Encuentro Mundial, que se realizará en dos modalidades paralelas:

1.    Roma seguirá siendo la sede principal, donde se celebrará el Festival de las Familias y el Congreso Teológico-Pastoral, ambos en el Aula Pablo VI; y la Santa Misa en la Plaza de San Pedro. En particular, participarán delegados de las conferencias episcopales y de los movimientos internacionales comprometidos con la pastoral familiar.

2.    Al mismo tiempo, en cada una de las diócesis, los obispos podrán actuar a nivel local, para planificar iniciativas similares, partiendo del tema del Encuentro y utilizando los símbolos que la diócesis de Roma está preparando (logotipo, oración, himno e imagen).

 

«A lo largo de los años – destaca el cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida – esta importante cita eclesial ha visto una participación cada vez mayor de las familias. Los miles de personas que han participado en las últimas ediciones, con la riqueza de sus lenguas, culturas y experiencias, han sido un signo elocuente de la belleza de la familia para la Iglesia y para toda la humanidad. Tenemos que seguir por este camino, buscando la participación de un mayor número de familias en esta hermosa iniciativa».

 

«Se trata de aprovechar una oportunidad preciosa y única para reiniciar la pastoral familiar con renovado impulso misionero y creatividad, a partir de las indicaciones que nos da el Santo Padre en la exhortación Amoris Laetitia, es decir, con la implicación de los esposos, las familias y los pastores juntos», comenta el cardenal vicario Angelo De Donatis.

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Descripción del Logotipo oficial 

 

El LOGOTIPO diseñado para el X Encuentro Mundial de las Familias recuerda la forma elíptica de la columnata de Bernini en la Plaza de San Pedro, lugar de identificación por excelencia de la Iglesia católica, y hace referencia a su significado original, que es el abrazo acogedor e inclusivo de la Madre Iglesia de Roma y su Obispo dirigido a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos.

Las figuras humanas que se encuentran bajo la cúpula, apenas perceptibles, y la cruz en la parte superior, representan al marido, la mujer, los hijos, los abuelos y los nietos. Se trata de evocar la imagen de la Iglesia como “familia de familias” propuesta por Amoris Laetitia (AL 87) en la que “el amor vivido en las familias es una fuerza constante para la vida de la Iglesia” (AL 88). La cruz de Cristo que se alza hacia el cielo y los muros que protegen parecen casi sostenidos por las familias, auténticas piedras vivas de la construcción eclesial. En el lado izquierdo, en la delgada línea de la columnata, se observa la presencia de una familia en la misma posición que las estatuas de los santos colocadas en las columnas de la plaza. Éstos nos recuerdan que la vocación a la santidad es una meta posible para todos. Quieren destacar cómo es posible vivir la santidad en la esencialidad de la vida ordinaria.

La familia de la izquierda, que aparece detrás de la línea de la columnata, indica también a todas las familias no católicas, alejadas de la fe y ajenas a la Iglesia, que miran desde fuera el acontecimiento eclesial que está teniendo lugar. A ellas la comunidad eclesial ha mirado siempre con atención. También se observa un dinamismo de las figuras que se mueven hacia la derecha. Se mueven hacia el exterior. Son familias en salida, testigos de una Iglesia no autorreferencial. Van en busca de otras familias para intentar acercarse a ellas y compartir con ellas la experiencia de la misericordia de Dios.

Los colores predominantes, amarillo y rojo, son una clara referencia al blasón de la ciudad de Roma, en una línea gráfica que quiere expresar un intenso vínculo con la comunidad.

 

 

Fuente: www.laityfamilylife.va/.- página wed del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida

Monseñor Barrio: “El Papa ha estado muy cariñoso con nosotros en la audiencia”

| Imagen extraída de la cuenta de Twitter y Facebook del presidente de la Xunta

 

  • El arzobispo, tras el encuentro con el Pontífice, dice que “vivimos con esa esperanza de que pueda ser factible que el Papa Francisco venga a Santiago”

El Papa Francisco recibió ayer lunes en audiencia privada al arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio, a quien acompañaba el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Al término del encuentro, el arzobispo compostelano comentó ante los medios de comunicación que “el Papa ha estado muy cariñoso con nosotros en la audiencia”. Monseñor Barrio añadió que el “motivo era agradecerle el que haya prolongado un año más el Año Santo”. Y añadió: “yo le he explicado toda la programación pastoral que hemos hecho con esa inquietud y esa preocupación de decir que el Año Santo sea un año de conversión y de reconciliación”. Al ser preguntado por una posible visita del Pontífice a Compostela a lo largo del Año Santo Compostelano, monseñor Barrio aseguró que “vivimos con esperanza siempre, y más estando en Santiago. En ese sentido vivimos con esa esperanza de que pueda ser factible que el Papa Francisco venga a Santiago”.

 

| Imagen extraída de la cuenta de Twitter y Facebook del presidente de la Xunta

 

Por otra parte, en declaraciones a COPE, el arzobispo insistió en que la audiencia “ha sido muy agradable” y “yo he salido muy esperanzado por la preocupación y el interés que el Papa ha demostrado con la celebración del Año Santo Compostelano”. “Yo le he dicho”, continuó el arzobispo ante la corresponsal de COPE en el Vaticano, Eva Fernández: “Santidad, nos alegraría que también usted fuera peregrino a Santiago y allí calzar las sandalias de la esperanza, que son las que les queremos poner a todos los peregrinos que llegan a Santiago de Compostela”.

“Santidad”, le he dicho, “Dios nos ayuda y el Apóstol Santiago”, finalizó el arzobispo.

 

Fuente: archicompostela.es

Catequista: el nuevo ministerio laical dentro de la Iglesia instituido por el Papa

 

La Oficina de Prensa vaticana ha presentado a los medios de comunicación la carta apostólica en forma del Motu proprio «ANTIQUUM MINISTERIUM» del Sumo Pontífice Francisco con la que se instituye el ministerio laical del catequista .

En 2018, el Papa ya había hablado de esa necesidad de dar a este servicio del catequista una dimensión institucional en la Iglesia. En ese año el Papa había anunciado en un videomensaje a los catequistas que: «Ser catequista, esta es la vocación, no trabajar de catequista». Y poco después añadió que esta «forma de servicio que se realiza en la comunidad cristiana» requería ser reconocida «como un verdadero y genuino ministerio de la Iglesia».

La convicción ha tomado la forma del Motu proprio Antiquum ministerium que ha sido presentado en presencia del arzobispo Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, y de Mons. Franz-Peter Tebartz-van Elst, delegado para la Catequesis del dicasterio.

En primera línea

 

 

El Motu proprio, por tanto, establecerá formalmente el ministerio laical del catequista, desarrollando esa dimensión evangelizadora de los laicos deseada por el Vaticano II. Un papel al que, según dijo Francisco, le corresponde «un primer anuncio». En un contexto de «indiferencia religiosa – había indicado el Papa – vuestra palabra será siempre un primer anuncio, que llega a tocar el corazón y la mente de tantas personas que esperan encontrarse con Cristo.

En el contexto de la evangelización en el mundo contemporáneo y ante “la imposición de una cultura globalizada”, de hecho, “es necesario reconocer la presencia de laicos y laicas que, en virtud del propio bautismo, se sienten llamados a colaborar en el servicio de la catequesis”, que debe realizarse de forma secular, sin caer en la clericalización.

 

 

A este ministerio de catequista pueden ser llamados los laicos «hombres y mujeres, de profunda fe y madurez humana, que participen activamente en la vida de la comunidad cristiana, que puedan ser acogedores, generosos y vivan en comunión fraterna». Necesitan recibir «la debida formación bíblica, teológica, pastoral y pedagógica» y tener «experiencia previa de catequesis», deben colaborar fielmente con los presbíteros y diáconos, estar “dispuestos a ejercer el ministerio donde sea necesario y estar animados por un verdadero entusiasmo apostólico”. Después del «debido discernimiento por parte del obispo y del rito de institución», serán llamados a «un servicio estable» a la Iglesia local «según las necesidades pastorales identificadas» por el ordinario.

El motu proprio anuncia que «la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos se encargará en breve de publicar el rito de institución», e invita a las conferencias episcopales a hacerlo efectivo «estableciendo el necesario itinerario de formación y los criterios normativos para acceder a él».

 

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“La Familia a la Luz de la Palabra de Dios”: el segundo video Amoris Laetitia

 

«¿Cómo imaginamos el amor de Dios? ¿Existe una realidad concreta en el mundo que nos ayude a ver este amor con nuestros propios ojos? ¡Claro que existe! ¡Es la familia! La imagen de Dios reflejada en el hombre y la mujer, en el amor conyugal: una “escultura” viviente que manifiesta a Dios».

 

Con estas palabras del Santo Padre se abre el segundo de los 10 vídeos que ven como protagonista papa Francisco junto con familias de diferentes partes del mundo.

 

El tema de este segundo video es: LA FAMILIA A LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS y comenta el capítulo primero de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia “A la luz de la Palabra”.

A través de un recorrido de 10 videos, a partir de los capítulos de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, el Santo Padre, con la ayuda de algunas familias, nos invita a caminar juntos para redescubrir la familia como un don, a pesar de todos los problemas, obstáculos y desafíos que hoy debe afrontar.

Cada video va acompañado de un subsidio, que puede ser utilizado de manera flexible tanto por las familias como por las distintas realidades eclesiales (diócesis, parroquias, comunidades).

Este recurso pastoral es una iniciativa del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida en colaboración con el Dicasterio para la Comunicación, en el marco del Año “ Familia Amoris Laetitia”.

 

Para saber más sobre este el Año “Familia Amoris Laetitia”, año especial para crecer en el amor familiar, pincha aquí

 

 

Fuente: web del Dicasterio para los Laicos, la Fmailia y la Vida, www.laityfamilylife.va

Lista de los Santuarios que rezan el Rosario y los links para unirte

Santuarios de todo el mundo rezan el Rosario por el fin de la pandemia. Únete diariamente en directo, del 1 al 31 de mayo, a los templos marianos que rezan el Santo Rosario en la maratón de oración a la Virgen.
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Guiados por los Santuarios esparcidos por el mundo en este mes de mayo, rezamos el Rosario para invocar el fin de la pandemia y la reanudación de las actividades sociales y laborales” (Papa Francisco, Audiencia General, 5 de mayo de 2021).

Promovida por el Dicasterio para la Nueva Evangelización, la oración mariana involucra a 30 santuarios en todos los continentes. A continuación encontrará la lista de lugares desde los que se reza el Rosario todos los días a las 18:00 horas (CET) y el enlace para unirse a la oración en directo:

 

Sábado, 01 de mayo, 18:00 horas: Basílica del Vaticano (Nuestra Señora del Socorro), Ciudad del Vaticano – Visualiza de nuevo

Sábado, 01 de mayo, 19:00 horas: Nuestra Señora de Walsingham, Inglaterra – Visualiza de nuevo

Domingo, 02 de mayo, 18:00 horas: Jesús Salvador y Madre María (Elele), Nigeria  – Visualiza de nuevo

Lunes, 03 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Czestochowa, Polonia  – Visualiza de nuevo

Martes, 04 de mayo, 18:00 horas: Basílica de la Anunciación (Nazaret), Israel – Visualiza de nuevo

Miércoles, 05 de mayo, 18:00 horas: Santísima Virgen del Rosario (Namyang), Corea del Sur  – Visualiza de nuevo

Jueves, 6 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora Aparecida (Sao Paulo), Brasil – Visualiza de nuevo

Viernes, 07 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora de la Paz y Buen Viaje (Antipolo), Filipinas – Visualiza de nuevo

Sábado 08 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Luján, Argentina – Visualiza de nuevo

Domingo 09 de mayo, 18:00 horas: Santa Casa de Loreto, Italia – Visualiza de nuevo

Lunes, 10 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Knock, Irlanda – Siga la transmisión en directo

Martes, 11 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de los Pobres (Banneux), Bélgica – Siga la transmisión en directo

Miércoles, 12 de mayo, 18:00 horas: Notre Dame d’Afrique (Argel), Argelia – Siga la transmisión en directo

Jueves 13 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora del Rosario (Fátima), Portugal – Siga la transmisión en directo

Viernes, 14 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora de la Salud (Vailankanni), India – Siga la transmisión en directo

Sábado, 15 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora Reina de la Paz (Medjugorje), Bosnia – Siga la transmisión en directo

Domingo, 16 de mayo, 18:00 horas: Catedral de Santa María (Sídney), Australia – Siga la transmisión en directo

Lunes, 17 de mayo, 18:00 horas: Inmaculada Concepción (Washington), EE.UU. – Siga la transmisión en directo

Martes, 18 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Lourdes, Francia – Siga la transmisión en directo

Miércoles, 19 de mayo, 18:00 horas: Meryem Ana (Éfeso), Turquía – Siga la transmisión en directo

Jueves, 20 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Cuba – Siga la transmisión en directo

Viernes, 21 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Nagasaki, Japón – Siga la transmisión en directo

Sábado, 22 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora de Montserrat, España – Siga la transmisión en directo

Domingo 23 de mayo, 18:00 horas: Notre Dame du Cap (Trois Rivières), Canadá – Siga la transmisión en directo

Lunes, 24 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Lourdes en Nyaunglebin (Myanmar) – Siga la transmisión en directo

Martes, 25 de mayo, 18:00 horas: Santuario Nacional de Nuestra Señora Ta’ Pinu, Malta – Siga la transmisión en directo

Miércoles, 26 de mayo, 18:00 horas: Nuestra Señora de Guadalupe, México – Siga la transmisión en directo

Jueves, 27 de mayo, 18:00 horas: Madre de Dios (Zarvanytsia), Ucrania – Siga la transmisión en directo

Viernes, 28 de mayo, 18.00 horas: Madonna Negra de Altötting, Alemania – Siga la transmisión en directo

Sábado, 29 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora del Líbano (Harissa), Líbano – Siga la transmisión en directo

Domingo 30 de mayo, 18.00 horas: Nuestra Señora del Santo Rosario de Pompeya, Italia – Siga la transmisión en directo

Lunes, 31 de mayo, 18:00 horas: Jardines del Vaticano, Ciudad del Vaticano – Siga la transmisión en directo

 

Fuente: vaticannews.va

 

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Francisco inicia la maratón de oración para pedir el fin de la pandemia

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El 1 de mayo, el Papa inauguró el maratón de oración a la Virgen María promovido por el dicasterio para la Nueva Evangelización. La primera parada fue la Basílica de San Pedro y la Capilla Gregoriana, donde Francisco siguió el rezo del rosario para pedir el fin de la pandemia en el mundo. Con esta finalidad, cada día del mes de mayo, un santuario mariano a lo largo y ancho del planeta, se unirá en oración.
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Cuatro Santuarios Marianos en lengua española

Son cuatro los santuarios en lengua española que se unirán en esta maratón de oración mariana, tres localizados en América Latina y Uno en España: Nuestra Señora de Luján en Argentina (8 de mayo); Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Cuba (20 de mayo); Nuestra Señora de Guadalupe en México (26 de mayo) y Nuestra Señora de Monserrat en España (22 de mayo). Los cristianos de todo el mundo, a través de medios digitales podrán unirse a estos momentos de encuentro eclesial.

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La oración del Papa

El Papa Francisco, antes de comenzar el Rosario, depositó un arreglo floral ante la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro, en la capilla Gregoriana de la Basílica de San Pedro. En el rezo de los misterios gloriosos participan familias completas: niños, jóvenes y adultos elevaron con toda la Iglesia su plegaria por el fin de la pandemia.

 

 

Seguidamente, el Papa recitó la oración inicial y dijo:

“Al comienzo del mes dedicado a la Virgen, nos unimos en oración con todos los Santuarios de todo el mundo, con los fieles y con todas las personas de buena voluntad, para encomendar a las manos de la Santísima Virgen la humanidad entera, muy probada por esta época de pandemia. Cada día de este mes de mayo te encomendaremos a Ti, Madre de la Misericordia, las muchas personas que han sido afectadas por el virus y que siguen sufriendo sus consecuencias…”

 

 

A continuación, el Obispo de Roma pidió por los fallecidos y sus familias que “viven con el dolor y la incertidumbre del mañana”, luego pidió por los “médicos, científicos y enfermeras que están en primera línea de esta batalla, por los voluntarios (…) por los profesionales que han dado su precioso servicio en favor de los demás” y que con sus actitudes han “llevado consuelo a los necesitados”. También pidió especialmente por las mujeres que “han sufrido violencia dentro de las paredes de sus hogares”.

Francisco finalizó este momento de plegaria solicitando a la Virgen:

“… enciende en nuestros corazones la luz de la esperanza para el futuro…”

 

 

Al final del rezo del Rosario, Francisco realizó la oración final, invocando la intercesión de María para que intervenga con su Hijo Jesús, en este momento difícil que atraviesa la humanidad. Pidió también el consuelo para las familias de los enfermos y de las víctimas; la protección de todo el personal sanitario: “acompáñalos en sus heroicos esfuerzos y dales fuerza, bondad y salud”; igualmente pidió por los sacerdotes y por su compromiso pastoral con los más débiles.

Francisco pidió por los gobernantes de las naciones para que trabajen “ayudando a aquellos que carecen de lo necesario para vivir”. Especialmente pidió a la Virgen que toque las conciencias de quienes destinan enormes sumas de dinero para fabricar y consumir armas y que esos fondos sirvan para combatir esta y futuras epidemias.

El Papa invocó a la Virgen para que ayude a la humanidad a sentirse una, como una “gran familia y así, en un espíritu de hermandad y solidaridad acudamos en ayuda de las numerosas pobrezas y situaciones de miseria”.

Francisco finalizó la oración y dijo:

“Guía los pasos de tus peregrinos que desean rezarte y amarte en los Santuarios que se le dedican en todo el mundo bajo los más variados títulos que recuerdan tu intercesión, sea para cada uno una guía segura. Amén”.

 

 

Después de la oración, el Papa bendijo los Rosarios que serán enviados a los treinta santuarios marianos en todo el mundo y que forman parte de la red que da vida a esta iniciativa.

 

 

 

Fuente: vaticannews.va