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Catequesis del Papa Francisco: «Hagamos de los Salmos nuestra oración»

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Los Salmos «son los cantos que el Espíritu mismo ha puesto en labios de la Esposa», es decir, de la Iglesia. Juntos, recogidos en el Libro de los Salmos, forman «una sinfonía de oración» en la que hay diversos «movimientos» que necesitan ser redescubiertos en su riqueza y actualidad.

Precisamente a «una gran sinfonía de oración» había pedido el Papa Francisco que se dedicara este año 2024, en preparación del Jubileo del 2025, y en su catequesis de la audiencia general de este miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro, lo recordó, invitando a hacer resonar en la Iglesia de hoy esas palabras, inspiradas por el Espíritu.

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Los numerosos «movimientos» contenidos en los Salmos

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«Alabanza, acción de gracias, súplica, lamento, narración» son los géneros de oración expresados en los Salmos, señaló el Papa Francisco, subrayando el «lugar privilegiado» que ocupan en el Nuevo Testamento.

«Tengo en mi escritorio – dijo – una edición en ucraniano» del Nuevo Testamento junto con los Salmos, un libro que perteneció a «un soldado que murió en la guerra, y que me enviaron. Y él rezaba en el frente con este libro». A lo que el Santo Padre añadió:

 

No todos los Salmos  pueden ser repetidos y hechos propios por los cristianos, y menos aún por el hombre moderno. Reflejan, a veces, una situación histórica y una mentalidad religiosa que ya no son las nuestras. Esto no significa que no sean inspirados, sino que en algunos aspectos están ligados a una época y a una etapa provisional de la revelación, como ocurre también con gran parte de la legislación antigua.”

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Los Salmos deben convertirse en nuestra oración

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Los Salmos, continuo diciendo el Papa Francisco, «fueron la oración de Jesús, de María, de los Apóstoles» y de las comunidades cristianas que nos precedieron. Recitándolos participamos en esa «gran orquestación que es la comunión de los santos». Volvemos a encontrarlos en la celebración de la Misa y en la Liturgia de las Horas, pero, advirtió Francisco, «no podemos limitarnos a vivir de la herencia del pasado», deben convertirse en «nuestra oración».

 

Si hay Salmos, o simplemente versículos, que hablan a nuestro corazón, es bueno repetirlos y rezarlos a lo largo del día. Los Salmos son oraciones «para todas las estaciones»: no hay estado de ánimo o necesidad que no encuentre en ellos las mejores palabras para convertirlas en oración. A diferencia de todas las demás oraciones, los salmos no pierden su eficacia a fuerza de repetirlos; al contrario, la aumentan”.

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No sólo una petición, sino alabanza y agradecimiento

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El Pontífice puso algunos ejemplos acerca de cómo las palabras de los Salmos vienen en nuestra ayuda en las distintas situaciones de la vida. En el remordimiento, el miedo o la angustia podemos repetir: «Ten piedad de mí, oh Dios, en tu amor» y «El Señor es mi pastor…». O para expresar nuestro vínculo con Dios, podemos hacer nuestras las expresiones: «Oh Dios, tú eres mi Dios (…) mi alma tiene sed de ti».

 

“Los Salmos nos permiten no empobrecer nuestra oración reduciéndola a peticiones, a un continuo «dame, danos…». (…) Las salmos nos ayudan a abrirnos a una oración menos egocéntrica: una oración de alabanza, de bendición, de acción de gracias; y nos ayudan también a ser la voz de toda la creación, haciéndola partícipe de nuestra alabanza”.

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De ahí la invitación a hacer «resonar hoy en la Iglesia», las palabras dadas por el Espíritu a su Esposa, la Iglesia y a «hacer de este año preparatorio del Jubileo una sinfonía de oración».

 

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Fuente: vaticanews.va

Vídeo del Papa. Abril 2024. Por el papel de las mujeres: «No les neguemos a las mujeres la voz»

 

Oremos para que la dignidad y la riqueza de las mujeres sean reconocidas en todas las culturas, y para que cese la discriminación que sufren en diversas partes del mundo.

Papa Francisco – ABRIL 2024

 

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“Respetemos a las mujeres. Respetémoslas en su dignidad, en sus derechos fundamentales. Y si no lo hacemos, nuestra sociedad no avanzará.” (Papa Francisco)

 

Este mes de abril, la nueva intención de oración que a través del Video del Papa  difunde la Red Mundial de Oración por el Papa es por  el papel de las mujeres. El Papa Francisco subraya la importancia de que “los gobiernos se comprometan a erradicar leyes discriminatorias”, trabajando activamente para “que la dignidad y los derechos humanos de las mujeres estén garantizados”.

Muchas mujeres son tratadas como “material de descarte”. “Hay países donde las mujeres tienen prohibido acceder a ayudas para armar un negocio o ir a la escuela”. ¿Sabías que esto sigue sucediendo en pleno siglo XXI? Es momento de actuar.

El Santo Padre insiste en los pasos que hay que dar en la sociedad actual y pide a los cristianos que se unan a él en la oraciónpara que la dignidad y la riqueza de las mujeres sean reconocidas en todas las culturas, y para que cese la discriminación que sufren en diversas partes del mundo»

 

 

 

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La denuncia de Francisco

 

Una mujer asiática con lágrimas en los ojos, otra detrás de una reja con la mirada triste, un grupo de víctimas de violación expulsadas de sus pueblos, una fila de adolescentes a la espera de una mutilación genital: el Vídeo que acompaña la intención de oración de Francisco se abre con imágenes fuertes, en línea con la sentida denuncia del Papa. Su mensaje remarca la gran distancia entre las declaraciones de principio y la realidad de los hechos («En las palabras todos estamos de acuerdo en que hombres y mujeres tienen la misma dignidad como personas. Pero en la práctica eso no ocurre»).

Es el propio Papa quien da ejemplos concretos, citando «leyes discriminatorias» actualmente en vigor: sobre la obligación de vestir de una determinada manera, sobre los obstáculos para continuar los estudios, sobre la negación de subvenciones para abrir un puesto de trabajo. Y recuerda que «en muchos países, todavía hoy se practican mutilaciones genitales». Por ello, pide a los gobiernos que «se comprometan a eliminar» esta discriminación y «trabajen para que se garanticen los derechos fundamentales de las mujeres»; nos pide a todos que respetemos a las mujeres, que desgraciadamente siguen siendo tratadas «como material de descarte» en muchas partes del mundo y que muy a menudo, incluso en países que se dicen más avanzados, son víctimas de violencia y abusos. “Y si no lo hacemos», añade, «nuestra sociedad no avanzará».

En el mundo actual, por desgracia, no faltan las contradicciones. Si bien en algunos países, las mujeres tienen acceso a la educación y ofertas de empleo y ocupan posiciones de liderazgo en empresas y organizaciones, muchas aún no disfrutan de las mismas oportunidades que los hombres. Basta pensar en el mercado laboral: menos de una de cada dos mujeres en el mundo trabaja y las mujeres ganan un 23% menos que los hombres. Lo mismo ocurre con la educación, si tenemos en cuenta que en algunos países las mujeres adultas que saben leer y escribir son minoría: por ejemplo, en Afganistán son el 23%, en Níger el 27%. Y menos oportunidades se traducen en enormes dificultades económicas: según ONU Mujeres, se estima que para el 2030 el 8% de las mujeres y niñas vivirán en pobreza extrema, mientras que el 25% de las mujeres no tendrá suficiente comida.

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Varón y mujer, una misma dignidad

 

El respeto por la dignidad de todas las personas es un tema central en el cristianismo. Pues la vida de cada persona es sagrada por ser creada a imagen de Dios (Libro del Génesis 1:26-27).

El tema sobre el papel de las mujeres resonó también en la síntesis de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos realizada en octubre del año pasado. “Hemos sido creados hombre y mujer, a imagen y semejanza de Dios. Desde el principio, la creación articula unidad y diferencia, dando al hombre y a la mujer una naturaleza, una vocación y un destino compartidos y dos experiencias distintas de lo humano. Durante la Asamblea, hemos experimentado la belleza de la reciprocidad entre mujeres y hombres. Juntos, lanzamos la llamada de las precedentes fases del proceso sinodal, y pedimos a la Iglesia el crecimiento de su empeño en comprender y acompañar a las mujeres, desde el punto de vista pastoral y sacramental” manifestaron los participantes del Sínodo en el documento

 

Heroínas de todos los tiempos

 

El Padre Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, recuerda que “desde el principio, Jesús acogió a mujeres como discípulas, lo cual era novedoso en la sociedad de aquel tiempo. María, la madre de Jesús, tuvo un lugar preponderante entre los Apóstoles y en la comunidad primitiva, como lo atestiguan los evangelios. A una mujer, María Magdalena, Jesús le confió la misión de anunciar su resurrección a sus hermanos. A lo largo de la historia, las mujeres han aportado un verdadero dinamismo espiritual a la Iglesia: Teresa de Ávila, Catalina de Siena, Teresa de Lisieux, reconocidas como ‘doctoras de la Iglesia’, y un sinfín de santas. Dado que el Papa nos llama este mes a orar ‘para que la dignidad y la riqueza de las mujeres sean reconocidas en todas las culturas, y para que cese la discriminación que sufren en diversas partes del mundo’, continuemos también reconociendo su papel dentro de la Iglesia. Primera evidencia: sin la participación activa de las mujeres, la comunidad cristiana, si fuera una empresa, estaría en quiebra”.

 

 

 

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Fuente: thepopevideo.org

Mensaje de Pascua y Bendición «Urbi et Orbi» 2024 del Papa Francisco

El Papa Francisco dirigió su mensaje pascual a los fieles de la ciudad de Roma y del mundo e impartió la Bendición Urbi et Orbi este Domingo de Resurrección, 31 de marzo, desde el balcón central de la fachada de la Basílica de San Pedro.

En su Mensaje de Pascua el Papa recordó que el Resucitado es el único que puede hacer rodar la piedra de la guerra y de las crisis humanitarias y abrir el camino de la vida. También rezó por las víctimas y los niños de Israel, Palestina y Ucrania, y pidió el intercambio de rehenes y el alto el fuego en la Franja. Asimismo oró por Siria, el Líbano, Haití, el pueblo Rohingyá y los países africanos en dificultades. Y subrayó que con frecuencia el don de la vida es despreciado por el hombre

 

A continuación, el Mensaje Urbi et Orbi del Papa Francisco:

 

Queridos hermanos y hermanas: ¡Feliz Pascua!

 

Hoy resuena en todo el mundo el anuncio que salió hace dos mil años desde Jerusalén: “Jesús  Nazareno, el Crucificado, ha resucitado” (cf. Mc 16,6).

La Iglesia revive el asombro de las mujeres que fueron al sepulcro al amanecer del primer día  de la semana. La tumba de Jesús había sido cerrada con una gran piedra; y así también hoy hay rocas  pesadas, demasiado pesadas, que cierran las esperanzas de la humanidad: la roca de la guerra, la roca  de las crisis humanitarias, la roca de las violaciones de los derechos humanos, la roca del tráfico de  personas, y otras más. También nosotros, como las mujeres discípulas de Jesús, nos preguntamos unos  a otros: “¿Quién nos correrá estas piedras?” (cf. Mc 16,3).

Y he aquí el gran descubrimiento de la mañana de Pascua: la piedra, aquella piedra tan grande,  ya había sido corrida. El asombro de las mujeres es nuestro asombro. La tumba de Jesús está abierta  y vacía. A partir de ahí comienza todo. A través de ese sepulcro vacío pasa el camino nuevo, aquel  que ninguno de nosotros sino sólo Dios pudo abrir: el camino de la vida en medio de la muerte, el  camino de la paz en medio de la guerra, el camino de la reconciliación en medio del odio, el camino  de la fraternidad en medio de la enemistad.  

Hermanos y hermanas, Jesucristo ha resucitado, y sólo Él es capaz de quitar las piedras que  cierran el camino hacia la vida. Más aún, Él mismo, el Viviente, es el Camino; el Camino de la vida,  de la paz, de la reconciliación, de la fraternidad. Él nos abre un pasaje que humanamente es imposible,  porque sólo Él quita el pecado del mundo y perdona nuestros pecados. Y sin el perdón de Dios esa  piedra no puede ser removida. Sin el perdón de los pecados no es posible salir de las cerrazones, de  los prejuicios, de las sospechas recíprocas o de las presunciones que siempre absuelven a uno mismo  y acusan a los demás. Sólo Cristo resucitado, dándonos el perdón de los pecados, nos abre el camino  a un mundo renovado.

Sólo Él nos abre las puertas de la vida, esas puertas que cerramos continuamente con las  guerras que proliferan en el mundo. Hoy dirigimos nuestra mirada ante todo a la Ciudad Santa de  Jerusalén, testigo del misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, y a todas las comunidades  cristianas de Tierra Santa.

Mi pensamiento se dirige principalmente a las víctimas de tantos conflictos que están en curso  en el mundo, comenzando por los de Israel y Palestina, y en Ucrania. Que Cristo resucitado abra un  camino de paz para las martirizadas poblaciones de esas regiones. A la vez que invito a respetar de  los principios del derecho internacional, hago votos por un intercambio general de todos los  prisioneros entre Rusia y Ucrania: ¡todos por todos!

Además, reitero el llamamiento para que se garantice la posibilidad del acceso de ayudas  humanitarias a Gaza, exhortando nuevamente a la rápida liberación de los rehenes secuestrados el  pasado 7 de octubre y a un inmediato alto el fuego en la Franja.

No permitamos que las hostilidades en curso continúen afectando gravemente a la población  civil, ya de por sí extenuada, y principalmente a los niños. Cuánto sufrimiento vemos en sus ojos.  Con su mirada nos preguntan: ¿por qué? ¿Por qué tanta muerte? ¿Por qué tanta destrucción? La guerra  es siempre un absurdo y una derrota. No permitamos que los vientos de la guerra soplen cada vez más  fuertes sobre Europa y sobre el Mediterráneo. Que no se ceda a la lógica de las armas y del rearme.  La paz no se construye nunca con las armas, sino tendiendo la mano y abriendo el corazón.

No nos olvidemos de Siria, que lleva catorce años sufriendo las consecuencias de una guerra  larga y devastadora. Muchísimos muertos, personas desaparecidas, tanta pobreza y destrucción  esperan respuestas por parte de todos, también de la Comunidad internacional.

Mi mirada se dirige hoy de modo especial al Líbano, afectado desde hace tiempo por un  bloqueo institucional y por una profunda crisis económica y social, agravados ahora por las  hostilidades en la frontera con Israel. Que el Resucitado consuele al amado pueblo libanés y sostenga  a todo el país en su vocación a ser una tierra de encuentro, convivencia y pluralismo.

Mi pensamiento se orienta en particular a la Región de los Balcanes Occidentales, donde se  están dando pasos significativos hacia la integración en el proyecto europeo. Que las diferencias  étnicas, culturales y confesionales no sean causa de división, sino fuente de riqueza para toda Europa  y para el mundo entero.

Asimismo, aliento las conversaciones entre Armenia y Azerbaiyán para que, con el apoyo de  la Comunidad internacional, puedan proseguir el diálogo, ayudar a las personas desplazadas, respetar  los lugares de culto de las diversas confesiones religiosas y llegar cuanto antes a un acuerdo de paz  definitivo.

Que Cristo resucitado abra un camino de esperanza a las personas que en otras partes del  mundo sufren a causa de la violencia, los conflictos y la inseguridad alimentaria, como también por  los efectos del cambio climático. Que dé consuelo a las víctimas de cualquier forma de terrorismo.  Recemos por los que han perdido la vida e imploremos el arrepentimiento y la conversión de los  autores de estos crímenes.

Que el Resucitado asista al pueblo haitiano, para que cese cuanto antes la violencia que lacera  y ensangrienta el país, y pueda progresar en el camino de la democracia y la fraternidad.  Que conforte a los Rohinyá, afligidos por una grave crisis humanitaria, y abra el camino de la  reconciliación en Myanmar, país golpeado desde hace años por conflictos internos, para que se  abandone definitivamente toda lógica de violencia.

Que abra vías de paz en el continente africano, especialmente para las poblaciones exhaustas  en Sudán y en toda la región del Sahel, en el Cuerno de África, en la región de Kivu en la República  Democrática del Congo y en la provincia de Cabo Delgado en Mozambique, y ponga fin a la  prolongada situación de sequía que afecta a amplias zonas y provoca carestía y hambre.

Que el Resucitado haga resplandecer su luz sobre los migrantes y sobre todos aquellos que  están atravesando un período de dificultad económica, brindándoles consuelo y esperanza en los  momentos de necesidad. Que Cristo guíe a todas las personas de buena voluntad a unirse en la  solidaridad, para afrontar juntos los numerosos desafíos que conciernen a las familias más pobres en  su búsqueda de una vida mejor y de la felicidad.

En este día en que celebramos la vida que se nos da en la resurrección del Hijo, recordamos  el amor infinito de Dios por cada uno de nosotros, un amor que supera todo límite y toda debilidad.  Y, sin embargo, con cuánta frecuencia se desprecia el don precioso de la vida. ¿Cuántos niños ni  siquiera pueden ver la luz? ¿Cuántos mueren de hambre o carecen de cuidados esenciales o son  víctimas de abusos y violencia? ¿Cuántas vidas se compran y se venden por el creciente comercio de  seres humanos?

En el día en que Cristo nos ha liberado de la esclavitud de la muerte, exhorto a cuantos tienen  responsabilidades políticas para que no escatimen esfuerzos en combatir el flagelo de la trata de seres  humanos, trabajando incansablemente para desmantelar sus redes de explotación y conducir a la  libertad a quienes son sus víctimas. Que el Señor consuele a sus familias, sobre todo a las que esperan  ansiosamente noticias de sus seres queridos, asegurándoles conforto y esperanza.

Que la luz de la resurrección ilumine nuestras mentes y convierta nuestros corazones,  haciéndonos conscientes del valor de toda vida humana, que debe ser acogida, protegida y amada.  ¡Feliz Pascua a todos!

 

 

 

Fuente: vaticannews.va

Vía Crucis del Papa Francisco: «En oración con Jesús en el camino de la cruz»

El Papa Francisco siguió el VÍA CRUCIS desde la Casa Santa Marta, unido a la oración de 25000 personas presentes en el Coliseo de Roma:

 

“Jesús, en la cruz tienes sed, es sed de mi amor y de mi oración”

 

 

Con esta oración dio comienzo el Vía Crucis en el Coliseo de Roma:

“Señor Jesús, al mirar tu cruz comprendemos tu entrega total por nosotros. Te consagramos y ofrecemos este tiempo. Queremos pasarlo junto a ti, que rezaste desde el Getsemaní hasta el Calvario. En el Año de la oración nos unimos a tu camino orante”

 

Después las meditaciones escritas por el Santo Padre fueron leídas en cada estación por una religiosa, un eremita, laicos, sacerdotes, migrantes, personas con discapacidad, familias, catequistas, miembros de un grupo de oración, una mujer dedicada a la pastoral sanitaria, y miembros de casa de acogida y asistencia social.

 

MEDITACIONES VIACRUCIS 2024

 

Mientras la cruz que presidía el Viacrucis recorría el Coliseo de Roma, las meditaciones ofrecían una súplica por un mundo herido por la guerra, la indiferencia y el pecado:

 

“Jesús, nosotros también cargamos nuestras cruces, a veces muy pesadas: una enfermedad, un accidente, la muerte de un ser querido, una decepción amorosa, un hijo que se perdió, la falta de trabajo, una herida interior que no cicatriza, el fracaso de un proyecto, una esperanza más que se malogra… Jesús, ¿cómo rezar ahí? ¿Cómo hacerlo cuando me siento aplastado por la vida, cuando un peso oprime mi corazón, cuando estoy bajo presión y ya no tengo fuerzas para reaccionar? Tu respuesta se encuentra en una invitación: «Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré» (Mt 11,28)”

 

 

Y al meditar como Jesús fue clavado en la cruz, el Papa Francisco en su meditación escribe:

“Jesús, te perforan las manos y los pies con clavos, lacerando tu carne, y justo ahora, mientras el dolor físico se hace más insoportable, brota de tus labios la oración imposible, perdonas al que te está hundiendo los clavos en las muñecas. Y no sólo una vez, sino muchas veces, como recuerda el Evangelio, con ese verbo que indica una acción repetida, decías ‘Padre, perdona’. Por eso, contigo, Jesús, también yo puedo encontrar el valor de elegir el perdón que libera el corazón y relanza la vida».

 

 

Luego de muerte de Jesús en la Cruz, el Papa Francisco también hizo presente en su meditación la perseverancia de María que recibe en sus brazos a su Hijo muerto y destrozado:

“María, después de tu ‘sí’ el Verbo se hizo carne en tu seno; ahora yace en tu regazo su carne torturada. Aquel niño que tuviste en tus brazos ahora es un cadáver destrozado. Sin embargo, ahora, en el momento más doloroso, resplandece la ofrenda de ti misma: una espada atraviesa tu alma y tu oración sigue siendo un ‘sí’ a Dios”.

 

 

Y final de la meditación, el Papa invita a suplicar de manera personal al Señor, y pronunciando el nombre de Jesús con las siguientes invocaciones:

 

Jesús, tu nombre salva, porque tú eres nuestra salvación.

Jesús, tú eres mi vida y para no perderme en el camino te necesito a ti, que perdonas y levantas, que sanas mi corazón y das sentido a mi dolor.

Jesús, tú tomaste sobre ti mi maldad, y desde la cruz no me señalas con el dedo, sino que me abrazas; tú, manso y humilde de corazón, sáname de la amargura y del resentimiento, líbrame del prejuicio y de la desconfianza.

Jesús, te contemplo en la cruz y veo que se despliega ante mis ojos el amor, que da sentido a mi ser y es meta de mi camino. Ayúdame a amar y a perdonar, a vencer la intolerancia y la indiferencia, a no quejarme.

Jesús, en la cruz tienes sed, es sed de mi amor y de mi oración; los necesitas para llevar a cabo tus planes de bien y de paz.

Jesús, te doy gracias por los que responden a tu invitación y tienen la perseverancia de rezar, la valentía de creer y la constancia para seguir adelante a pesar de las dificultades.

Jesús, te encomiendo a los pastores de tu pueblo santo: su oración sostiene el rebaño; que encuentren tiempo para estar ante ti y que asemejen su corazón al tuyo.

Jesús, te bendigo por las contemplativas y los contemplativos, cuya oración, oculta al mundo, es agradable a ti. Protege a la Iglesia y a la humanidad.

Jesús, traigo ante ti las familias y las personas que han rezado esta noche desde sus casas; a los ancianos, especialmente a los que están solos; a los enfermos, gemas de la Iglesia que unen sus sufrimientos a los tuyos.

Jesús, que esta oración de intercesión abrace a los hermanos y hermanas de tantas partes del mundo que sufren persecución a causa de tu nombre; a los que padecen la tragedia de la guerra y a los que, sacando fuerzas de ti, cargan con pesadas cruces.

Jesús, por tu cruz has hecho de todos nosotros una sola cosa: reúne en comunión a los creyentes, infúndenos sentimientos fraternos y pacientes, ayúdanos a cooperar y a caminar juntos; mantén a la Iglesia y al mundo en la paz.

Jesús, juez santo que me llamarás por mi nombre, líbrame de juicios temerarios, chismes y palabras violentas y ofensivas.

Jesús, que antes de morir dijiste “todo se ha cumplido”. Yo, en mi miseria, no podré decirlo nunca. Pero confío en ti, porque eres mi esperanza, la esperanza de la Iglesia y del mundo.

Jesús, una palabra más quiero decirte y seguir repitiéndote: ¡Gracias! Gracias, Señor mío y Dios mío.

 

 

 

 

Fuente: vaticannews.va

Semana Santa 2024: Estas son las celebraciones que presidirá el Papa Francisco desde el Vaticano

La Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice dio a conocer el calendario de las celebraciones litúrgicas de Semana Santa que serán presididas por el Santo Padre:

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24 de marzo: Domingo de Ramos, Pasión del Señor

Este año, la Semana Santa iniciará con la celebración de la Santa Misa del Domingo de Ramos:  Pasión del Señor, que será presidia por el Santo Padre el domingo 24 de marzo, a las 10.00 de la mañana (hora de Roma), en la Plaza de San Pedro, en la cual se conmemora la entrada del Señor en Jerusalén.

Se puede seguir en directo aquí.

 

28 de marzo: Jueves Santo

El Triduo Pascual se iniciará el Jueves 28 de marzo, con la celebración de la Misa Crismal que será presidida por el Obispo de Roma, en la Basílica de San Pedro a las 9.30 de la mañana (hora de Roma).

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Después por la tarde tendrá lugar la Santa Misa de la Cena del Señor que se celebrará  en la cárcel de mujeres de Rebibbia, en Roma a las 16:00 h. 

Se puede seguir en directo aquí.

 

29 de Marzo: Viernes Santo

El Viernes Santo, «Pasión del Señor», el Papa Francisco presidirá la Celebración de la Pasión del Señor, en la Basílica de San Pedro a las 5.00 de la tarde.

Se puede seguir en directo aquí.

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Mientras que a las 9.15 de esa noche, el Santo Padre dirigirá el tradicional Vía Crucis en el Coliseo romano, en la «Pasión del Señor».

Se puede seguir en directo aquí.

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30 de marzo: Vigilia Pascual en la Noche Santa

Al día siguiente, sábado 30 de marzo, el Pontífice presidirá la Vigilia Pascual en la Noche Santa, en la Basílica de San Pedro a las 7.30 de la noche, en espera de la «Resurrección del Señor».

Se puede seguir en directo aquí.

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31 de marzo: «Resurrección del Señor»

Mientras que el 31 de marzo, Domingo de Pascua «Resurrección del Señor», el Papa Francisco presidirá la Santa Misa del día de la «Resurrección del Señor», en la Plaza de San Pedro a las 10.00 de la mañana.

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Concluida la Misa del Domingo de Pascua de «Resurrección del Señor», el Obispo de Roma a las 12.00 del mediodía, desde el balcón central de la Basílica Vaticana impartirá su Bendición «Urbi et Orbi»,  a la ciudad de Roma y al mundo entero.

Se puede seguir en directo aquí.

 

 

 

Fuente: vaticannews.va

Vivir el Año de la Oración: «La oración nos transforma, infunde la fuerza para perdonar» (Papa Francisco)

“La oración nos transforma: apacigua la ira, sostiene el amor, multiplica la alegría, infunde la fuerza para perdonar”, lo recuerda el Papa Francisco en un post de su cuenta oficial en la red social X @Pontifex este lunes 18 de marzo, motivando así también a vivir el Año de la Oración 2024 como preparación al Jubileo de 2025.

Las palabras fueron pronunciadas por el Santo Padre en la catequesis sobrela oración en la vida cotidiana”, en la que insistía en la presencia del Señor en la vida del hombre y la mujer: “Jesús nos viene al encuentro hoy, este hoy que estamos viviendo. Y es la oración que transforma este hoy en gracia, o mejor, que nos transforma: apacigua la ira, sostiene el amor, multiplica la alegría, infunde la fuerza para perdonar. En algún momento nos parecerá que ya no somos nosotros los que vivimos, sino que la gracia vive y obra en nosotros mediante la oración”.

En el caminar hacia el próximo Jubileo, la oración va iluminando el peregrinar cuyo camino permite el encuentro con el prójimo: “La oración nos ayuda a amar a los otros, no obstante sus errores y sus pecados. La persona siempre es más importante que sus acciones, y Jesús no ha juzgado al mundo, sino que lo ha salvado”.

Y el Papa invita a vivir esa oración que transforma la relación con Dios y con el prójimo: “Jesús ha venido a salvarnos: abre tu corazón, perdona, justifica a los otros, entiende, también tú sé cercano a los otros, ten compasión, ten ternura como Jesús”.

En aquella catequesis, el Pontífice recordaba lo enseñado por el Catecismo de la Iglesia Católica: «Orar en los acontecimientos de cada día y de cada instante es uno de los secretos del Reino revelados a los “pequeños”, a los servidores de Cristo, a los pobres de las bienaventuranzas. Es justo y bueno orar para que la venida del Reino de justicia y de paz influya en la marcha de la historia, pero también es importante impregnar de oración las humildes situaciones cotidianas. Todas las formas de oración pueden ser la levadura con la que el Señor compara el Reino».

El Año de la Oración es una oportunidad para dejarnos transformar por el Señor, para ello es necesario entrar en diálogo con él para ser sostenidos por su amor misericordioso que es capaz de borrar el odio de nuestro corazón y llenarlo de la abundante alegría de su paz y de la valentía del perdón.

El Dicasterio para la Evangelización ha publicado algunos subsidios que buscan ayudar a los fieles y a las comunidades a vivir con fe este tiempo tan importante.  Uno de sllos titulado «ENSÉÑANOS A ORAR» ya está disponibles online en la web del Jubileo 2025 y se puede descargar gratuitamente en versión digital en español.  Se puede descargar en PDF pinchando sobre la imagen.

 

 

 

 

Noticia extraída de: vaticannews.va

Vídeo del Papa. Marzo 2024. Por los nuevos mártires, testigos de Cristo : «El coraje de los mártires, el testimonio de los mártires, es una bendición para todos»

 

Oremos para que quienes, en diversas partes del mundo, arriesgan su vida por el Evangelio, contagien a la Iglesia su valentía, su impulso misionero. Y abiertos a la gracia del martirio.

Papa Francisco – MARZO 2024

 

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“Los mártires son la señal de que vamos por el camino correcto” (Papa Francisco)”

 

Este mes de marzo, la nueva intención de oración que a través del Video del Papa  difunde la Red Mundial de Oración por el Papa es por los nuevos mártires, testigos de Cristo. A lo largo de la historia de la Iglesia Católica, muchos creyentes han sido perseguidos y asesinados por su fe. Ante esta realidad, el Papa insiste en que su testimonio “es una bendición para todos” y pide rezar por los nuevos mártires de este tiempo, para que “contagien a la Iglesia su valentía y su impulso misionero”. Un mártir es un cristiano que da testimonio del Evangelio hasta la muerte sin recurrir a la violencia.

Este video cuenta con la colaboración de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) y se estrena en el mes que se celebra la Jornada de los Mártires Misioneros.

 

 

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Historias de valentía y testimonios de amor

 

La vida de esas personas que se entregan como testigos de Cristo son, sobre todo, historias reales, con características que las vuelven únicas en sí mismas. En su videomensaje, que este mes recibe el apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), una organización caritativa católica internacional y fundación pontificia cuya misión es ayudar a los fieles allí donde estén perseguidos, oprimidos o necesitados mediante la información, la oración y la acción — Francisco recuerda el testimonio y el dolor de un esposo que conoció en la isla griega Lesbos: “Vieron a mi mujer con el crucifijo y le dijeron que lo tirara al suelo. Ella no lo hizo y la degollaron delante de mí”.

Precisamente la historia de esta mujer, que dejó un «ejemplo de amor» por Cristo y de fidelidad «hasta la muerte», se reconstruye en el Video del Papa del mes de marzo, en el que se alternan también imágenes de comunidades cristianas en peligro y se citan ejemplos de valentía: como el del primer siervo de Dios de Pakistán, Akash Bashir, que murió a los 20 años en 2015 para evitar un atentado terrorista contra una iglesia llena de fieles en Lahore.

 

Mártires, héroes de todos los tiempos

 

Hay muchos mártires escondidos, los héroes del mundo de hoy, que llevan adelante una vida ordinaria con coherencia y con el valor de aceptar la gracia de ser testigos hasta el final, hasta la misma muerte. El Papa insiste: “Hermanos, hermanas, siempre habrá mártires entre nosotros, es la señal de que vamos por el camino correcto”. El hecho que haya mártires significa que algunos han arriesgado sus vidas para seguir a Jesús, para vivir según su mensaje y encarnar en el mundo su Evangelio de amor, paz y fraternidad. No lo han renegado ni olvidado, sino que han mantenido firme su fe y han demostrado su fidelidad a Jesucristo. Por eso indican el camino correcto para la Iglesia.

«Una persona que sabe me decía que hay más mártires hoy que al inicio del cristianismo», añade Francisco, subrayando como el  tema de los cristianos perseguidos y que dan la vida por su fe es de gran actualidad. Solo en el 2023, Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) recibió denuncias en 40 países de personas asesinadas o secuestradas a causa de su fe. Nigeria se convirtió en el país con mayor cantidad de asesinatos; en Pakistán, en la diócesis de Faisalabad los templos y los hogares de los cristianos de Jaranwala fueron atacados; y, en Burkina Faso, los católicos de Débé fueron expulsados de su aldea debido, únicamente, a su fe; por solo mencionar algunos ejemplos.

Frente a este panorama, la presidente ejecutiva de la fundación pontificia, Regina Lynch, expresa: “La libertad religiosa, reconocida en la Declaración Universal de Derechos Humanos, es un derecho inalienable y ningún cristiano debería perder la vida por ejercerlo. Es crucial garantizar el derecho a practicar la fe como parte de la dignidad de todos los seres humanos”. En ese sentido, asegura que la intención de este mes de Francisco es “muy importante para animar a orar por las víctimas de la persecución, así como abogar por aquellos que sufren discriminación por su fe. Además, debemos involucrar a los políticos para que defiendan los derechos de los más vulnerables”.

 

La valentía de testimoniar con la propia vida

 

El Padre Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, recuerda lo que decía un día San Francisco de Asís a sus hermanos: «Anuncien siempre el Evangelio. Si es necesario, usen palabras». Y agrega: “Estamos llamados a dar testimonio de Cristo con toda nuestra vida. Un mártir es un testigo de Cristo cuya existencia misma es un testimonio vivo, es decir, encarna el Evangelio poniendo en riesgo su propia vida, sin recurrir a la violencia. La intención de oración del Papa nos interpela: ¿Cómo damos testimonio de Cristo allí donde estamos? No todos estamos llamados a arriesgar nuestra vida para ser fieles a Jesucristo, pero puedo preguntarme: ante situaciones que van en contra de la ética cristiana, del Evangelio, en mi trabajo, mis actividades, mi círculo social o en mi familia, ¿tomo posición para seguir el camino de Cristo a pesar de las dificultades y los desafíos que puedan surgir, o lo esquivo? Por eso, oremos con el Papa para que quienes en diversas partes del mundo arriesgan su vida por el Evangelio contagien a la Iglesia su valentía y su impulso misionero”.

 

 

 

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Fuente: thepopevideo.org

Vídeo del Papa. Febrero 2024. Por los enfermos terminales: «No siempre se consigue la curación. Pero siempre podemos cuidar al enfermo, acariciar al enfermo»»

 

Oremos para que los enfermos terminales y sus familias reciban siempre los cuidados y el acompañamiento necesarios, tanto desde el punto de vista médico como humano.

Papa Francisco – FEBRERO 2024

 

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"Francisco pide cuidar y acompañar a los enfermos terminales y sus familias”

 

En una nueva intención de oración de El Video del Papa correspondiente al mes de febrero, mes en que la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo, el Papa Francisco hace un llamamiento para que los enfermos terminales reciban siempre los cuidados y el acompañamiento médico, psicológico, espiritual y humano necesarios.  Y remarca que “las familias no pueden quedarse solas”.

El Santo Padre  constata que “hay dos palabras que, cuando algunos hablan de enfermedades terminales, no debemos confundir: incurable e in-cuidable”.

“Curar si es posible, cuidar siempre”, afirma Francisco haciendo referencia a san Juan Pablo II en el videomensaje que dirige a cada creyente, a través de la Red Mundial de Oración del Papa.

 

 

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Cuidar y curar

 

Una pareja, de espaldas, contempla el mar: el niño abraza a la niña, que se ha quedado sin cabello a causa de la quimioterapia. Una niña está en la cama de su abuelo, en el hospital, abrazándole. Un hombre está junto a la cama de su padre, con una Biblia en el regazo y un Rosario en las manos. Una enfermera acompaña al jardín a un paciente que ya no puede caminar. Un médico explica a una familia el difícil camino que tendrá que recorrer a partir de ahora con su ser querido.

Según cómo las miremos, estas imágenes de El Video del Papa de febrero nos hablan de una serie de fracasos o de éxitos: fracasos, si el único resultado aceptable es la sanación; éxitos, si el objetivo es el cuidado. Sanar y curar parecen sinónimos, pero no lo son. Francisco lo explica claramente: incluso cuando hay pocas posibilidades de curación, «todos los enfermos tienen derecho al acompañamiento médico, al acompañamiento psicológico, al acompañamiento espiritual, al acompañamiento humano». Y continúa: “No siempre se consigue la curación. Pero siempre podemos cuidar al enfermo, acariciar al enfermo”.

 

 

Enfermos, familias y cuidados paliativos

 

En nuestra cultura del descarte no hay lugar para los enfermos terminales. Y no es casualidad que, en las últimas décadas, la tentación de la eutanasia haya ido ganando terreno en muchos países. En cambio, Francisco nos invita a mirar al enfermo con amor -a comprender, por ejemplo, que el contacto físico puede dar mucho incluso a quien ya no es capaz de hablar y parece no reconocer ya a sus propios familiares- y a acompañarle de la mejor manera posible, durante todo el tiempo que necesite.

No se trata de prolongar innecesariamente el sufrimiento: al contrario, el Papa insiste en la importancia de los cuidados paliativos y de la familia, que “está al lado del enfermo y da testimonio de su valor único e irrepetible”.

Sobre los cuidados paliativos, Francisco reitera que “garantizan al paciente no solo la atención médica, sino también un acompañamiento humano y cercano”. En tanto, al hablar sobre el rol de las familias, recuerda que “no pueden quedarse solas en esos momentos difíciles”, pues “su papel es decisivo y tienen que tener los medios adecuados para desarrollar el apoyo físico, espiritual y social”.

 

Como el Buen Samaritano

 

El Padre Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, ante la pregunta: “¿Para qué sirve rezar por esta intención?  ¿Realmente cambia algo rezar? responde: “Cuando la enfermedad llama a la puerta de nuestra vida, siempre aflora en nosotros la necesidad de tener cerca a alguien que nos mire a los ojos, que nos tome de la mano, que manifieste su ternura y nos cuide, como el Buen Samaritano de la parábola evangélica. Esta cercanía y cariño con las personas en fase terminal podría parecer accesorio y secundario respecto al acompañamiento médico, al igual que puede parecerlo la oración; sin embargo, este apoyo es esencial. Es el amor que se expresa a través de estos gestos y nuestra oración. En esos momentos difíciles, las familias tienen un papel decisivo, dice Francisco. Oremos, pues, para que los enfermos terminales y sus familias reciban siempre los cuidados y el acompañamiento necesarios”.

 

 

 

 

 

 

 

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Fuente: thepopevideo.org

Vídeo del Papa. Enero 2024. Por el don de la diversidad en la Iglesia: «Hay que alegrarse de vivir la diversidad de carismas en la Iglesia»

 

Oremos al Espíritu Santo para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica.

Papa Francisco – ENERO 2024

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«Los cristianos necesitan comprender y vivir “el don de la diversidad en la Iglesia”
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.Se acaba de publicar el Video del Papa con la nueva intención de oración del Santo Padre –que se confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. En este mes de enero en el que se celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el Papa Francisco propone a los fieles rezar para reconocer la variedad de carismas dentro de la Iglesia como un «don de Dios» y no como un «motivo de conflicto» y nos alienta a «descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica»,

La intención del Santo Padre se convierte en un emotivo llamamiento: “no hay que tenerle miedo a la diversidad de carismas en la Iglesia”,

El Papa Francisco también reconoce la contribución que ofrecen las Iglesias orientales: “Tienen unas tradiciones propias, unos ritos litúrgicos característicos, pero mantienen la unidad de la fe. La refuerzan, no la dividen” y nos dice que  «para avanzar en el camino de la fe necesitamos también el diálogo ecuménico con nuestros hermanos y hermanas de otras confesiones y comunidades».

 

 

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Unidos ante la cruz

 

El hilo conductor del Video del Papa de este mes es la cruz, símbolo de unidad y diversidad: una cruz que aparece en puertas, en montañas, en iglesias, para mostrar la riqueza de las distintas comunidades cristianas, precisamente en sus diferencias. La cruz es «el madero en el que Dios escribió su Evangelio”, escribió la poetisa Alda Merini; es mucho más que un objeto de devoción, en definitiva, es el misterio de amor ante el que se encuentran todos los cristianos, más allá de su confesión, tradición y rito.

Por ello, el Video del Papa termina con la imagen de una enorme cruz formada por miles de cristianos de diversas procedencias, retomando metafóricamente el llamamiento del Santo Padre para que “la comunidad cristiana crezca como un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo”.

 

 

Conocer y reconocer la diversidad de carismas

 

El Padre Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, subraya “que la diversidad de carismas, de tradiciones teológicas y rituales en la Iglesia Católica, es algo positivo. También hay muchas tradiciones espirituales como las promovidas por órdenes y congregaciones religiosas. Dios ama la diversidad, es signo de la presencia del Espíritu Santo. Es así que nos conduce a la plenitud de la verdad, a toda a anchura, altura y profundidad de su amor. Por eso, dice Francisco, “hay que alegrarse de vivir esta diversidad”. Nuestra fe crece cuando nos abrimos a esta diversidad, también en “el diálogo ecuménico con los hermanos y hermanas de otras confesiones y comunidades cristianas”. No es algo que “confunde o que molesta”, insiste el Papa, sino que es “como un regalo que Dios hace a la comunidad cristiana para que crezca como un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo”.

Este mes oremos para que el Espíritu Santo nos ayude a reconocer el don de la diversidad, a descubrir su riqueza, a acoger al otro, y a dar gracias.

 

 

 

 

 

 

 

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Fuente: thepopevideo.org

Mensaje navideño y Bendición Urbi et Orbi del Papa Francisco centrado en la PAZ.

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«La mirada y el corazón de los cristianos de todo el mundo se dirigen hacia Belén. Allí, donde en estos días reinan dolor y silencio, resonó el anuncio esperado durante siglos: ‘Les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor'» (Lc 2,11).

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Con estas palabras del ángel en el cielo de Belén, que se dirigen también a nosotros, el Santo Padre inició su mensaje navideño en la Solemnidad de la Natividad del Señor, antes de impartir la Bendición Urbi et Orbi desde la logia central de la Basílica de San Pedro.

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.El Papa Francisco dijo que «nos llena de confianza y esperanza saber que el Señor nació por nosotros; que la Palabra eterna del Padre, el Dios infinito, puso su morada entre nosotros; que se hizo carne, vino «y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). «¡Esta es la noticia que cambia el curso de la historia!», subrayó.

Luego, afirmó que «el anuncio de Belén es una gran alegría» y aclaró: «No es la felicidad pasajera del mundo, ni la alegría de la diversión, sino una ‘gran’ alegría, porque nos hace ‘grandes'».

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«Hoy, en efecto, nosotros seres humanos, con nuestros límites, abrazamos la certeza de una esperanza inaudita, la de haber nacido para el cielo. Sí, Jesús nuestro hermano vino a hacer que su Padre sea nuestro Padre. Siendo un Niño frágil, nos revela la ternura de Dios; y mucho más: Él, el Unigénito del Padre, nos da el «poder de llegar a ser hijos de Dios» (Jn 1,12). Esta es la alegría que consuela el corazón, que renueva la esperanza y da la paz; es la alegría del Espíritu Santo, la alegría de ser hijos amados».

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«En medio de las tinieblas de la tierra, en Belén se ha encendido una llama inextinguible; en medio de la oscuridad del mundo, hoy prevalece la luz de Dios, que ‘ilumina a todo hombre'», prosiguió el Pontífice, invitando a los miles de fieles a alegrarnos por esta gracia:

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«Alégrate tú, que has perdido la confianza y las certezas, porque no estás solo, no estás sola: ¡Cristo ha nacido por ti! Alégrate tú, que has abandonado la esperanza, porque Dios te tiende su mano; no te señala con el dedo, sino que te ofrece su manito de Niño para liberarte de tus miedos, para aliviarte de tus fatigas y mostrarte que a sus ojos eres valioso como ningún otro. Alégrate tú, que en el corazón no encuentras la paz, porque se ha cumplido la antigua profecía de Isaías: ‘Un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado […] y se le da por nombre: […] Príncipe de la paz’ . Con Él ‘habrá una paz sin fin'» .

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¡Cuántas matanzas de inocentes en el mundo!

El Obispo de Roma acotó que «en la Escritura, al Príncipe de la paz se le opone ‘el Príncipe de este mundo’ (Jn 12,31) que, sembrando muerte, actúa en contra del Señor, ‘que ama la vida’ (Sb 11,26)». «Lo vemos obrar en Belén cuando, después del nacimiento del Salvador, sucede la matanza de los inocentes», agregó. Francisco lamentó las «matanzas de inocentes en el mundo: en el vientre materno, en las rutas de los desesperados que buscan esperanza, en las vidas de tantos niños cuya infancia está devastada por la guerra. Son los pequeños Jesús de hoy«.

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Decir “sí” al Príncipe de la paz significa decir “no” a la guerra, y esto con valentía, decir “no” a la guerra, a toda guerra, a la misma lógica de la guerra, un viaje sin meta, una derrota sin vencedores, una locura sin excusas.

 

«Pero para decir “no” a la guerra es necesario decir “no” a las armas» – continúo el Papa-«Porque si el hombre, cuyo corazón es inestable y está herido, encuentra instrumentos de muerte entre sus manos, antes o después los usará. ¿Y cómo se puede hablar de paz si la producción, la venta y el comercio de armas aumentan? Hoy, como en el tiempo de Herodes, las intrigas del mal, que se oponen a la luz divina, se mueven a la sombra de la hipocresía y del ocultamiento. ¡Cuántas masacres debidas a las armas ocurren en un silencio ensordecedor, a escondidas de todos! La gente, que no quiere armas sino pan, que le cuesta seguir adelante y pide paz, ignora cuántos fondos públicos se destinan a los armamentos. ¡Y, sin embargo, deberían saberlo!».

Su Santidad imploró: «Que se hable sobre esto, que se escriba sobre esto, para que se conozcan los intereses y los beneficios que mueven los hilos de las guerras».

«Isaías, que profetizaba al Príncipe de la paz, escribió acerca de un día en el que «no levantará la espada una nación contra otra»; de un día en el que los hombres «no se adiestrarán más para la guerra», sino que «con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas» (2,4). Con la ayuda de Dios, pongámonos manos a la obra para que ese día llegue«.

 

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Paz para Tierra Santa

Una vez más, el Papa imploró la paz en Israel y Palestina, «donde la guerra sacude la vida de esas poblaciones», extendió su abrazo a ambos países, en especial a las comunidades cristianas de Gaza y de toda Tierra Santa.

Reconoció que lleva en el corazón «el dolor por las víctimas del execrable ataque del pasado 7 de octubre» y renovó su  llamamiento apremiante para la liberación de quienes aún están retenidos como rehenes. A su vez, suplicó «que cesen las operaciones militares, con sus dramáticas consecuencias de víctimas civiles inocentes, y que se remedie la desesperada situación humanitaria permitiendo la llegada de ayuda».

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«Que no se siga alimentando la violencia y el odio, sino que se encuentre una solución a la cuestión palestina, por medio de un diálogo sincero y perseverante entre las partes, sostenido por una fuerte voluntad política y el apoyo de la comunidad internacional».

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Paz en Siria, Yemen y el Líbano

Otro pensamiento del Pontífice fue dirigido a la población de la martirizada Siria, como también a la de Yemen, que sigue sufriendo. Asimismo, pensó «en el querido pueblo libanés y ruego para que pueda recuperar pronto la estabilidad política y social».

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Paz en la atormentada Ucrania

Con los ojos fijos en el Niño Jesús, Francisco imploró la paz para Ucrania. «Renovemos nuestra cercanía espiritual y humana a su martirizado pueblo, para que a través del sostén de cada uno de nosotros sienta el amor de Dios en lo concreto«, exhortó.

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Paz entre Armenia y Azerabaiyán

Al pedir la paz definitiva entre Armenia y Azerbaiyán, solicitó «que la favorezcan la prosecución de las iniciativas humanitarias, el regreso de los desplazados a sus hogares de manera legal y segura, y el respeto mutuo de las tradiciones religiosas y de los lugares de culto de cada comunidad«.

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No dejemos de pensar en las otras guerras

Al igual que en otros pronunciamientos públicos durante su Pontificado, el Obispo de Roma instó a no olvidar las tensiones y los conflictos que perturban a las regiones del Sahel, el Cuerno de África y Sudán, como también a Camerún, la República Democrática del Congo y Sudán del Sur.

«Que llegue el día en el que se consoliden los vínculos fraternos en la península coreana, abriendo vías de diálogo y reconciliación que puedan crear las condiciones para una paz duradera», aseveró.

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Mirada hacia América Latina

Al Hijo de Dios, que se hizo un Niño humilde, encomendó que «inspire a las autoridades políticas y a todas las personas de buena voluntad del continente americano, para hallar soluciones idóneas que lleven a superar las disensiones sociales y políticas, a luchar contra las formas de pobreza que ofenden la dignidad de las personas, a resolver las desigualdades y a afrontar el doloroso fenómeno de las migraciones«.

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.Francisco concluyó su mensaje con estas palabras:

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«Desde el pesebre, el Niño nos pide que seamos voz de los que no tienen voz: voz de los inocentes, muertos por falta de agua y de pan; voz de los que no logran encontrar trabajo o lo han perdido; voz de los que se ven obligados a huir de la propia patria en busca de un futuro mejor, arriesgando la vida en viajes extenuantes y a merced de traficantes sin escrúpulos…

…se acerca el tiempo de gracia y esperanza del Jubileo, que comenzará dentro de un año. Que este periodo de preparación sea ocasión para convertir el corazón; para decir “no” a la guerra y “sí” a la paz; para responder con alegría a la invitación del Señor que nos llama, como había profetizado Isaías, «a llevar la buena noticia a los pobres, / a vendar los corazones heridos, / a proclamar la liberación a los cautivos / y la libertad a los prisioneros» (Is 61,1).

Estas palabras se cumplieron en Jesús (cf. Lc 4,18), nacido hoy en Belén. Acojámoslo, abrámosle el corazón a Él, el Salvador. Abrámosle el corazón a Él, el Salvador, que es el Príncipe de la paz.

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Fuente: vaticannews.va