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Vídeo del Papa. Febrero 2024. Por los enfermos terminales: «No siempre se consigue la curación. Pero siempre podemos cuidar al enfermo, acariciar al enfermo»»

 

Oremos para que los enfermos terminales y sus familias reciban siempre los cuidados y el acompañamiento necesarios, tanto desde el punto de vista médico como humano.

Papa Francisco – FEBRERO 2024

 

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En una nueva intención de oración de El Video del Papa correspondiente al mes de febrero, mes en que la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo, el Papa Francisco hace un llamamiento para que los enfermos terminales reciban siempre los cuidados y el acompañamiento médico, psicológico, espiritual y humano necesarios.  Y remarca que “las familias no pueden quedarse solas”.

El Santo Padre  constata que “hay dos palabras que, cuando algunos hablan de enfermedades terminales, no debemos confundir: incurable e in-cuidable”.

“Curar si es posible, cuidar siempre”, afirma Francisco haciendo referencia a san Juan Pablo II en el videomensaje que dirige a cada creyente, a través de la Red Mundial de Oración del Papa.

 

 

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Cuidar y curar

 

Una pareja, de espaldas, contempla el mar: el niño abraza a la niña, que se ha quedado sin cabello a causa de la quimioterapia. Una niña está en la cama de su abuelo, en el hospital, abrazándole. Un hombre está junto a la cama de su padre, con una Biblia en el regazo y un Rosario en las manos. Una enfermera acompaña al jardín a un paciente que ya no puede caminar. Un médico explica a una familia el difícil camino que tendrá que recorrer a partir de ahora con su ser querido.

Según cómo las miremos, estas imágenes de El Video del Papa de febrero nos hablan de una serie de fracasos o de éxitos: fracasos, si el único resultado aceptable es la sanación; éxitos, si el objetivo es el cuidado. Sanar y curar parecen sinónimos, pero no lo son. Francisco lo explica claramente: incluso cuando hay pocas posibilidades de curación, «todos los enfermos tienen derecho al acompañamiento médico, al acompañamiento psicológico, al acompañamiento espiritual, al acompañamiento humano». Y continúa: “No siempre se consigue la curación. Pero siempre podemos cuidar al enfermo, acariciar al enfermo”.

 

 

Enfermos, familias y cuidados paliativos

 

En nuestra cultura del descarte no hay lugar para los enfermos terminales. Y no es casualidad que, en las últimas décadas, la tentación de la eutanasia haya ido ganando terreno en muchos países. En cambio, Francisco nos invita a mirar al enfermo con amor -a comprender, por ejemplo, que el contacto físico puede dar mucho incluso a quien ya no es capaz de hablar y parece no reconocer ya a sus propios familiares- y a acompañarle de la mejor manera posible, durante todo el tiempo que necesite.

No se trata de prolongar innecesariamente el sufrimiento: al contrario, el Papa insiste en la importancia de los cuidados paliativos y de la familia, que “está al lado del enfermo y da testimonio de su valor único e irrepetible”.

Sobre los cuidados paliativos, Francisco reitera que “garantizan al paciente no solo la atención médica, sino también un acompañamiento humano y cercano”. En tanto, al hablar sobre el rol de las familias, recuerda que “no pueden quedarse solas en esos momentos difíciles”, pues “su papel es decisivo y tienen que tener los medios adecuados para desarrollar el apoyo físico, espiritual y social”.

 

Como el Buen Samaritano

 

El Padre Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, ante la pregunta: “¿Para qué sirve rezar por esta intención?  ¿Realmente cambia algo rezar? responde: “Cuando la enfermedad llama a la puerta de nuestra vida, siempre aflora en nosotros la necesidad de tener cerca a alguien que nos mire a los ojos, que nos tome de la mano, que manifieste su ternura y nos cuide, como el Buen Samaritano de la parábola evangélica. Esta cercanía y cariño con las personas en fase terminal podría parecer accesorio y secundario respecto al acompañamiento médico, al igual que puede parecerlo la oración; sin embargo, este apoyo es esencial. Es el amor que se expresa a través de estos gestos y nuestra oración. En esos momentos difíciles, las familias tienen un papel decisivo, dice Francisco. Oremos, pues, para que los enfermos terminales y sus familias reciban siempre los cuidados y el acompañamiento necesarios”.

 

 

 

 

 

 

 

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Fuente: thepopevideo.org

Vídeo del Papa. Enero 2024. Por el don de la diversidad en la Iglesia: «Hay que alegrarse de vivir la diversidad de carismas en la Iglesia»

 

Oremos al Espíritu Santo para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica.

Papa Francisco – ENERO 2024

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«Los cristianos necesitan comprender y vivir “el don de la diversidad en la Iglesia”
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.Se acaba de publicar el Video del Papa con la nueva intención de oración del Santo Padre –que se confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. En este mes de enero en el que se celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el Papa Francisco propone a los fieles rezar para reconocer la variedad de carismas dentro de la Iglesia como un «don de Dios» y no como un «motivo de conflicto» y nos alienta a «descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica»,

La intención del Santo Padre se convierte en un emotivo llamamiento: “no hay que tenerle miedo a la diversidad de carismas en la Iglesia”,

El Papa Francisco también reconoce la contribución que ofrecen las Iglesias orientales: “Tienen unas tradiciones propias, unos ritos litúrgicos característicos, pero mantienen la unidad de la fe. La refuerzan, no la dividen” y nos dice que  «para avanzar en el camino de la fe necesitamos también el diálogo ecuménico con nuestros hermanos y hermanas de otras confesiones y comunidades».

 

 

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Unidos ante la cruz

 

El hilo conductor del Video del Papa de este mes es la cruz, símbolo de unidad y diversidad: una cruz que aparece en puertas, en montañas, en iglesias, para mostrar la riqueza de las distintas comunidades cristianas, precisamente en sus diferencias. La cruz es «el madero en el que Dios escribió su Evangelio”, escribió la poetisa Alda Merini; es mucho más que un objeto de devoción, en definitiva, es el misterio de amor ante el que se encuentran todos los cristianos, más allá de su confesión, tradición y rito.

Por ello, el Video del Papa termina con la imagen de una enorme cruz formada por miles de cristianos de diversas procedencias, retomando metafóricamente el llamamiento del Santo Padre para que “la comunidad cristiana crezca como un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo”.

 

 

Conocer y reconocer la diversidad de carismas

 

El Padre Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, subraya “que la diversidad de carismas, de tradiciones teológicas y rituales en la Iglesia Católica, es algo positivo. También hay muchas tradiciones espirituales como las promovidas por órdenes y congregaciones religiosas. Dios ama la diversidad, es signo de la presencia del Espíritu Santo. Es así que nos conduce a la plenitud de la verdad, a toda a anchura, altura y profundidad de su amor. Por eso, dice Francisco, “hay que alegrarse de vivir esta diversidad”. Nuestra fe crece cuando nos abrimos a esta diversidad, también en “el diálogo ecuménico con los hermanos y hermanas de otras confesiones y comunidades cristianas”. No es algo que “confunde o que molesta”, insiste el Papa, sino que es “como un regalo que Dios hace a la comunidad cristiana para que crezca como un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo”.

Este mes oremos para que el Espíritu Santo nos ayude a reconocer el don de la diversidad, a descubrir su riqueza, a acoger al otro, y a dar gracias.

 

 

 

 

 

 

 

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Fuente: thepopevideo.org

Mensaje navideño y Bendición Urbi et Orbi del Papa Francisco centrado en la PAZ.

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«La mirada y el corazón de los cristianos de todo el mundo se dirigen hacia Belén. Allí, donde en estos días reinan dolor y silencio, resonó el anuncio esperado durante siglos: ‘Les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor'» (Lc 2,11).

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Con estas palabras del ángel en el cielo de Belén, que se dirigen también a nosotros, el Santo Padre inició su mensaje navideño en la Solemnidad de la Natividad del Señor, antes de impartir la Bendición Urbi et Orbi desde la logia central de la Basílica de San Pedro.

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.El Papa Francisco dijo que «nos llena de confianza y esperanza saber que el Señor nació por nosotros; que la Palabra eterna del Padre, el Dios infinito, puso su morada entre nosotros; que se hizo carne, vino «y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). «¡Esta es la noticia que cambia el curso de la historia!», subrayó.

Luego, afirmó que «el anuncio de Belén es una gran alegría» y aclaró: «No es la felicidad pasajera del mundo, ni la alegría de la diversión, sino una ‘gran’ alegría, porque nos hace ‘grandes'».

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«Hoy, en efecto, nosotros seres humanos, con nuestros límites, abrazamos la certeza de una esperanza inaudita, la de haber nacido para el cielo. Sí, Jesús nuestro hermano vino a hacer que su Padre sea nuestro Padre. Siendo un Niño frágil, nos revela la ternura de Dios; y mucho más: Él, el Unigénito del Padre, nos da el «poder de llegar a ser hijos de Dios» (Jn 1,12). Esta es la alegría que consuela el corazón, que renueva la esperanza y da la paz; es la alegría del Espíritu Santo, la alegría de ser hijos amados».

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«En medio de las tinieblas de la tierra, en Belén se ha encendido una llama inextinguible; en medio de la oscuridad del mundo, hoy prevalece la luz de Dios, que ‘ilumina a todo hombre'», prosiguió el Pontífice, invitando a los miles de fieles a alegrarnos por esta gracia:

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«Alégrate tú, que has perdido la confianza y las certezas, porque no estás solo, no estás sola: ¡Cristo ha nacido por ti! Alégrate tú, que has abandonado la esperanza, porque Dios te tiende su mano; no te señala con el dedo, sino que te ofrece su manito de Niño para liberarte de tus miedos, para aliviarte de tus fatigas y mostrarte que a sus ojos eres valioso como ningún otro. Alégrate tú, que en el corazón no encuentras la paz, porque se ha cumplido la antigua profecía de Isaías: ‘Un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado […] y se le da por nombre: […] Príncipe de la paz’ . Con Él ‘habrá una paz sin fin'» .

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¡Cuántas matanzas de inocentes en el mundo!

El Obispo de Roma acotó que «en la Escritura, al Príncipe de la paz se le opone ‘el Príncipe de este mundo’ (Jn 12,31) que, sembrando muerte, actúa en contra del Señor, ‘que ama la vida’ (Sb 11,26)». «Lo vemos obrar en Belén cuando, después del nacimiento del Salvador, sucede la matanza de los inocentes», agregó. Francisco lamentó las «matanzas de inocentes en el mundo: en el vientre materno, en las rutas de los desesperados que buscan esperanza, en las vidas de tantos niños cuya infancia está devastada por la guerra. Son los pequeños Jesús de hoy«.

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Decir “sí” al Príncipe de la paz significa decir “no” a la guerra, y esto con valentía, decir “no” a la guerra, a toda guerra, a la misma lógica de la guerra, un viaje sin meta, una derrota sin vencedores, una locura sin excusas.

 

«Pero para decir “no” a la guerra es necesario decir “no” a las armas» – continúo el Papa-«Porque si el hombre, cuyo corazón es inestable y está herido, encuentra instrumentos de muerte entre sus manos, antes o después los usará. ¿Y cómo se puede hablar de paz si la producción, la venta y el comercio de armas aumentan? Hoy, como en el tiempo de Herodes, las intrigas del mal, que se oponen a la luz divina, se mueven a la sombra de la hipocresía y del ocultamiento. ¡Cuántas masacres debidas a las armas ocurren en un silencio ensordecedor, a escondidas de todos! La gente, que no quiere armas sino pan, que le cuesta seguir adelante y pide paz, ignora cuántos fondos públicos se destinan a los armamentos. ¡Y, sin embargo, deberían saberlo!».

Su Santidad imploró: «Que se hable sobre esto, que se escriba sobre esto, para que se conozcan los intereses y los beneficios que mueven los hilos de las guerras».

«Isaías, que profetizaba al Príncipe de la paz, escribió acerca de un día en el que «no levantará la espada una nación contra otra»; de un día en el que los hombres «no se adiestrarán más para la guerra», sino que «con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas» (2,4). Con la ayuda de Dios, pongámonos manos a la obra para que ese día llegue«.

 

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Paz para Tierra Santa

Una vez más, el Papa imploró la paz en Israel y Palestina, «donde la guerra sacude la vida de esas poblaciones», extendió su abrazo a ambos países, en especial a las comunidades cristianas de Gaza y de toda Tierra Santa.

Reconoció que lleva en el corazón «el dolor por las víctimas del execrable ataque del pasado 7 de octubre» y renovó su  llamamiento apremiante para la liberación de quienes aún están retenidos como rehenes. A su vez, suplicó «que cesen las operaciones militares, con sus dramáticas consecuencias de víctimas civiles inocentes, y que se remedie la desesperada situación humanitaria permitiendo la llegada de ayuda».

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«Que no se siga alimentando la violencia y el odio, sino que se encuentre una solución a la cuestión palestina, por medio de un diálogo sincero y perseverante entre las partes, sostenido por una fuerte voluntad política y el apoyo de la comunidad internacional».

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Paz en Siria, Yemen y el Líbano

Otro pensamiento del Pontífice fue dirigido a la población de la martirizada Siria, como también a la de Yemen, que sigue sufriendo. Asimismo, pensó «en el querido pueblo libanés y ruego para que pueda recuperar pronto la estabilidad política y social».

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Paz en la atormentada Ucrania

Con los ojos fijos en el Niño Jesús, Francisco imploró la paz para Ucrania. «Renovemos nuestra cercanía espiritual y humana a su martirizado pueblo, para que a través del sostén de cada uno de nosotros sienta el amor de Dios en lo concreto«, exhortó.

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Paz entre Armenia y Azerabaiyán

Al pedir la paz definitiva entre Armenia y Azerbaiyán, solicitó «que la favorezcan la prosecución de las iniciativas humanitarias, el regreso de los desplazados a sus hogares de manera legal y segura, y el respeto mutuo de las tradiciones religiosas y de los lugares de culto de cada comunidad«.

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No dejemos de pensar en las otras guerras

Al igual que en otros pronunciamientos públicos durante su Pontificado, el Obispo de Roma instó a no olvidar las tensiones y los conflictos que perturban a las regiones del Sahel, el Cuerno de África y Sudán, como también a Camerún, la República Democrática del Congo y Sudán del Sur.

«Que llegue el día en el que se consoliden los vínculos fraternos en la península coreana, abriendo vías de diálogo y reconciliación que puedan crear las condiciones para una paz duradera», aseveró.

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Mirada hacia América Latina

Al Hijo de Dios, que se hizo un Niño humilde, encomendó que «inspire a las autoridades políticas y a todas las personas de buena voluntad del continente americano, para hallar soluciones idóneas que lleven a superar las disensiones sociales y políticas, a luchar contra las formas de pobreza que ofenden la dignidad de las personas, a resolver las desigualdades y a afrontar el doloroso fenómeno de las migraciones«.

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.Francisco concluyó su mensaje con estas palabras:

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«Desde el pesebre, el Niño nos pide que seamos voz de los que no tienen voz: voz de los inocentes, muertos por falta de agua y de pan; voz de los que no logran encontrar trabajo o lo han perdido; voz de los que se ven obligados a huir de la propia patria en busca de un futuro mejor, arriesgando la vida en viajes extenuantes y a merced de traficantes sin escrúpulos…

…se acerca el tiempo de gracia y esperanza del Jubileo, que comenzará dentro de un año. Que este periodo de preparación sea ocasión para convertir el corazón; para decir “no” a la guerra y “sí” a la paz; para responder con alegría a la invitación del Señor que nos llama, como había profetizado Isaías, «a llevar la buena noticia a los pobres, / a vendar los corazones heridos, / a proclamar la liberación a los cautivos / y la libertad a los prisioneros» (Is 61,1).

Estas palabras se cumplieron en Jesús (cf. Lc 4,18), nacido hoy en Belén. Acojámoslo, abrámosle el corazón a Él, el Salvador. Abrámosle el corazón a Él, el Salvador, que es el Príncipe de la paz.

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Fuente: vaticannews.va

Celebraciones navideñas presididas por el papa Francisco

La Santa Sede ha hecho público el calendario de celebraciones litúrgicas presididas por el papa Francisco en el tiempo de Navidad 2023-2024.

Diciembre de 2023

  • Domingo 24

    Misa de Nochebuena
    Basílica de San Pedro, 19.30 h.

  • Lunes 25

    En la solemnidad de la Natividad del Señor, el Santo Padre pronunciará su mensaje navideño e impartirá la Bendición «Urbi et Orbi».
    Logia Central de la Basílica de San Pedro, 12.00 h.

  • Domingo 31

En la solemnidad de María Santísima Madre de Dios, el Santo Padre presidirá las Primeras Vísperas y Te Deum en acción de gracias por el año transcurrido.
Basílica San Pedro, 17.00 h..

 

 

Enero de 2024

  • Lunes 1

    Santa Misa por la LVII Jornada Mundial de la Paz
    Basílica de San Pedro, 10.00 h.

  • Sábado 6

    Santa Misa en la solemnidad de la Epifanía del Señor
    Basílica de San Pedro, 10.00 h.

  • Domingo 7

    Santa Misa en la fiesta del Bautismo del Señor con el Bautismo de algunos niños.
    Capilla Sixtina, 9.30 h.

 

 

 

Fuente: Vatican News

Catequesis del Papa Francisco: «Ante el pesebre volvemos a lo esencial, las personas antes que las cosas»

La imagen del pesebre inspira las palabras del Papa que en su catequesis cuestiona el frenesí materialista de regalos y distracciones que impiden volver a lo esencial, reconducirnos a Dios. La sobriedad y el asombro ante el pesebre nos lleva a esa “alegría que desborda el corazón” cuando se toca con la propia mano la cercanía de Jesús, la ternura de Dios
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“Las personas antes que las cosas” es lo que la Navidad debería suscitar en nuestras vidas. Personas sencillas que como en el pesebre se postran ante la extrema humildad del Señor, en una pobre gruta de Belén. Esta es la prioridad para el Papa, que en su catequesis de la Audiencia General del miércoles, habló ante la numerosa platea de fieles y peregrinos presentes en el Aula Pablo VI, sobre el verdadero significado de la Navidad y de cómo, a través del pesebre, salir de la vorágine consumista y superficial, para adentrarnos en lo esencial y percibir la cercanía de Dios de manera concreta.

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El asombro ante la humildad del Señor

El Santo Padre abrió su catequesis recordando que, en 1223, hace exactamente 800 años, San Francisco, en el pequeño pueblo de Greccio realizó el primer pesebre viviente. Lo que ahora es una extendida tradición natalicia entre las familias cristianas, quería ser para el santo de Asís, una memoria del Niño que nació en Belén, suscitar con esa escena, el asombro ante la extrema humildad del Señor, ante las privaciones que sufrió, por amor a nosotros, en la pobre gruta de Belén. Es el estupor, “es el asombro ante el pesebre, resaltó el Papa, lo más importante”.

 

“Si los cristianos miramos el pesebre como algo bello, como algo histórico, incluso religioso, y rezamos, esto no basta. Ante el misterio de la encarnación del Verbo, ante el nacimiento de Jesús, necesitamos esta actitud religiosa de asombro. Si yo ante los misterios no llego a este asombro, mi fe es simplemente superficial; una fe ‘informática’. No lo olviden”

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El pesebre es una escuela de sobriedad

El Santo Padre insistió en que San Francisco con el pesebre no quiere realizar una preciosa obra de arte, sino suscitar el asombro ante la pobreza, las privaciones que sufrió el Señor por amor a nosotros. Entonces, en una escena conmovedora, sencilla, en la que se alaba la pobreza, se recomienda la humildad, porque el Belén, afirmó el Papa nació como “escuela de sobriedad”.

 

“Hoy, en efecto, el riesgo de perder lo que cuenta en la vida es grande y paradójicamente aumenta precisamente en Navidad: inmersos en un consumismo que corroe su sentido. El consumismo de la Navidad”.

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El pesebre nos conduce a lo esencial

El Pontífice describió ese consumismo como “ese frenesí por ir de compras”, que lleva la atención hacia otra parte, que le quita sobriedad a la navidad, que nos quita el “espacio interior para el asombro”, dejando solo espacio para la fiesta.

 

“Y el belén nace para reconducirnos a lo que realmente es importante: a Dios, que viene a habitar entre nosotros. Por eso es importante mirar el pesebre, porque nos ayuda a entender que es lo que cuenta y las relaciones sociales de Jesús, José y María y los seres queridos, los pastores. Las personas antes que las cosas. Y tantas veces ponemos a las cosas antes que a las personas. Esto no funciona”.

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Navidad es alegría, no diversión

El Santo Padre en su catequesis retoma la imagen del pesebre de San Francisco que deja ver la alegría, porque la alegría- afirma- es muy distinta a la diversión. Y aunque la sana diversión no es mala y es humana, la alegría, aclara el Pontífice, es más profunda.

 

“La alegría es aún más profunda, más humana. Y a veces existe la tentación de divertirse sin alegría; de divertirse haciendo ruido, pero la alegría no está ahí. Es un poco como la figura del payaso, que ríe, hace reír, pero el corazón está triste. La alegría es la raíz de la buena diversión navideña”

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La alegría que desborda el corazón

La sobriedad, el asombro, te llevan a la verdadera alegría, no a la alegría artificial, subraya el Papa, no sin antes reiterar que ciertamente no se trata de “haber traído regalos a casa o de haber vivido suntuosas celebraciones”, sino de esa alegría que desborda el corazón cuando se toca con la propia mano la cercanía de Jesús, la ternura de Dios, que no deja solo, sino que con-suela.

 

“Cercanía, ternura y compasión, éstas son las tres actitudes de Dios. Y mirando el pesebre, rezando ante el pesebre, podemos sentir estas cosas del Señor que nos ayudan en nuestra vida cotidiana”.

 

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La cercanía de Dios, fuente de esperanza

Al concluir, Francisco recordó que el pesebre es como un pequeño pozo del que extraer la cercanía de Dios, fuente de esperanza y alegría: “Es como un Evangelio vivo, un Evangelio doméstico”. Por ello, el Papa indica que asì como el pozo de la Biblia, es el lugar del encuentro, llevemos ante el pesebre nuestras las expectativas y las preocupaciones de la vida.

 

“Si, ante el pesebre, confiamos a Jesús lo que más apreciamos, también nosotros experimentaremos ‘una alegría muy grande’, una alegría que proviene precisamente de la contemplación, del espíritu de asombro con el que voy a contemplar estos misterios. Vayamos ante el pesebre. Que cada quien mire y que deje que el corazón sienta”

 

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Fuente: vaticanews.va

Vídeo del Papa. Diciembre 2023. Por las personas con discapacidad: «Cambiar un poco nuestra mentalidad para abrirnos a las aportaciones y a los talentos de esas personas con capacidades diferentes»

 

Oremos para que las personas con discapacidad estén en el centro de la atención de la sociedad, y que las instituciones promuevan programas de inclusión que potencien su participación activa.

Papa Francisco – Diciembre 2023

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«Hacen falta programas, iniciativas que favorezcan la inclusión de las personas con discapacidad.
Pero sobre todo, hacen falta corazones grandes que quieran acompañar» .- Papa Francisco

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Se acaba de publicar el Video del Papa con la nueva intención de oración del Santo Padre –que se confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. En este mes de diciembre está dedicado a las personas con discapacidad. El Santo Padre nos invita a acabar “con la discriminación” y cambiar “nuestra mentalidad para abrirnos a las aportaciones y talentos de esas personas con capacidades diferentes tanto en la sociedad como dentro de la vida eclesial”. Oremos por ellos con Francisco “para que las personas con discapacidad estén en el centro de la atención de la sociedad, y que las instituciones promuevan programas de inclusión que potencien su participación activa”.

 

 

Esta intención de oración coincide con el mes en el que la ONU estableció el Día Internacional de las Personas con Discapacidad (3 de diciembre) con el objetivo de promover sus derechos y bienestar. El Papa Francisco insiste en el concepto de «capacidades diferentes» para subrayar la gran contribución que puede aportar a la sociedad, la plena inclusión y valorización de los más frágiles.

Así lo atestiguan las imágenes que acompañan sus palabras: historias diferentes, unidas por la capacidad de potenciar el talento de las personas con discapacidad. Desde los atletas paralímpicos que desafían con éxito sus propios límites en las diversas competiciones internacionales, hasta los amigos de la Comunidad de Sant’Egidio que pintan obras de arte o sirven en las mesas de una trattoria; desde el jesuita con discapacidad visual, teólogo en Australia, hasta la monja con síndrome de down comprometida en Lourdes, que participaron en la Asamblea General del Sínodo y que se cuentan en la campaña #IamChurch del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. El Vídeo del Papa de este mes -realizado en colaboración con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral- es un canto a la vida misma, así como una llamada a cambiar nuestra forma de pensar.

 

 

 

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La sociedad y la Iglesia

En el mundo actual, denuncia Francisco, algunas personas con discapacidad “sufren rechazo, basado en la ignorancia o basado en los prejuicios, que los convierte en marginados”. Por tanto, es hora de “cambiar un poco nuestra mentalidad para abrirnos a las aportaciones y abrirnos a los talentos de esas personas con capacidades diferentes, tanto en la sociedad como dentro de la vida eclesial”. El Papa pide a las instituciones civiles que apoyen los proyectos de las personas discapacitadas “con el acceso a la educación, al empleo y a los espacios donde se expresa la creatividad” y con “iniciativas que favorezcan la inclusión”. A la Iglesia, no limitarse a “eliminar las barreras físicas, sino también asumir que hemos de dejar de hablar de ‘ellos’ y pasar a hablar de ‘nosotros’”. A todos, pues, reitera que “hacen falta corazones grandes que quieran acompañar”.

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Una mirada más profunda

El Cardenal Michael Czerny, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, a propósito del video del Santo Padre para el mes de diciembre, añade: «La invitación del Papa a acoger a las personas con discapacidad en la vida de la Iglesia y de la sociedad es una gran ayuda para reconocer el misterio que es cada persona. Jesús se encontró con personas marcadas por la fragilidad física, psíquica y espiritual, y en ellas vio belleza y promesa. Así, percibieron en Él el misterio divino, sintieron la presencia de Aquel que salva, de Aquel que es Padre. En un mundo donde la productividad parece ser más importante que el ser humano y la belleza se estandariza dentro de cánones comerciales, la comunidad cristiana que reza gana una mirada más profunda y libre. La Iglesia no niega a nadie la participación, la Palabra y los Sacramentos, comparte con cada persona el camino adecuado. Nuestras sociedades, a menudo poco inclusivas, necesitan un compromiso común y concreto para que, siguiendo el ejemplo de Jesús, se respete la dignidad de todos y crezca la fraternidad».

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La inclusión, la roca sobre la que debemos construir

El Padre Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, refuerza la invitación de Francisco: “El foco de la intención de oración del Papa de este mes es promover la participación activa de las personas con discapacidad, construyendo programas e iniciativas para que nadie quede excluido, para que sean apoyados, acogidos, integrados y reconocidos por la sociedad. Es lo que hacía Jesús, acogía a todos y con él nadie se sentía excluido. Lo sabemos, pero tenemos dificultad a vivirlo, por eso necesitamos rezar, pues pide un cambio de mentalidad, de mirada, empezando por la nuestra. Es así, nos dice el Papa, que podremos ‘abrirnos a las aportaciones y a los talentos de esas personas con capacidades diferentes, tanto en la sociedad como dentro de la vida eclesial’”.

 

 

 

 

 

 

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Fuente: thepopevideo.org

El Papa Francisco lanza un vídeo extraordinario y propone una novena por la paz en el mundo y en Tierra Santa

"Toda guerra es una derrota. Nada se resuelve con la guerra. Nada. Todo se gana con la paz, con el diálogo" Papa Francisco.

 

La sucesión de guerras en el mundo preocupa tanto al Papa Francisco que ha decidido convocar de nuevo a todo el mundo a la oración. Es la tercera vez en poco más de un mes. Y en esta ocasión no en una única jornada, sino durante toda una novena. La Red Mundial de Oración del Papa ha lanzado este miércoles un llamamiento urgente del Santo Padre con un vídeo extraordinario, distinto de los que se publican mensualmente con sus intenciones de oración.

 

 

En este video-mensaje el Papa Francisco convoca emocionado a dirigir la mirada a Dios pidiendo la paz particularmente para Ucrania y Tierra Santa.

En sus palabras, el Santo Padre expresa que «todos sentimos el dolor de las guerras. Ustedes saben que desde que terminó la segunda guerra mundial hasta ahora siguieron guerras en diversas partes del mundo. Cuando son lejanas, por ahí no las sentimos fuerte».

También sostiene que hay dos muy cercanas que nos hacen reaccionar: Ucrania y Tierra Santa. «Es duro lo que pasa en Tierra Santa. Es muy duro», exclama. Y luego, reitera que «el pueblo Palestino, el pueblo de Israel, tienen derecho a la paz, tienen derecho a vivir en paz dos pueblos hermanos«.

Por último, el Pontífice pide orar por la paz en Tierra Santa:

 

«Recemos para que las diferencias se resuelvan en el diálogo y en la negociación y no con una montaña de muertos de cada lado. ¡Por favor! ¡Recemos por la paz en Tierra Santa!».

 

 

Novena online

Además de publicar este video con su llamada por la paz, la Red Mundial de Oración del Papa propone sumarse a una novena, titulada Trabajadores de la paz. «Pedimos por aquellos lugares donde la guerra y las armas hoy están cobrándose vidas y el futuro de pueblos enteros. Pidamos en particular por Tierra Santa y por la paz entre israelíes y palestinos», propone la introducción de la novena.

La novena se puede descargar de internet de modo gratuito. También se puede consultar a través de la aplicación o la página web de Click to Pray, la app oficial de oración del Papa

 

 

 

El Papa Francisco: «Que el Señor nos traiga una paz justa»

 

El Papa al final de la catequesis de hoy miércoles hizo un llamamiento por la paz para los pueblos que sufren la guerra. En sus pensamientos Ucrania, Palestina e Israel.

 

Una vez más el Pontífice dirige su mirada preocupada, angustiada hacia los pueblos que están viviendo una guerra. La guerra es siempre una derrota. Pidió que el Señor nos traiga una paz justa:

 

”Pensemos y recemos por los pueblos que sufren la guerra. No olvidemos a la atormentada Ucrania y pensemos en los pueblos palestino e israelí: que el Señor nos traiga una paz justa. Hay tanto sufrimiento: sufren los niños, sufren los enfermos, sufren los ancianos y mueren tantos jóvenes. La guerra es siempre una derrota: no lo olvidemos. Siempre es una derrota”.

 

 

Fuente: vaticannews.va

Vídeo del Papa. Noviembre 2023. Por el Papa: «La oración de ustedes me da fuerzas y me ayuda para que pueda discernir y acompañar a la Iglesia escuchando al Espíritu Santo»

Oremos por el Papa, para que en el ejercicio de su misión siga acompañando en la fe a la grey que le ha sido encomendada, con la ayuda del Espíritu Santo.

Papa Francisco – Noviembre 2023

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El Papa Francisco abre su corazón y pide oraciones para cumplir con su misión

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Según la tradición del Apostolado de la Oración (antiguo nombre de la Red Mundial de Oración del Papa), los Papas encomiendan desde 1879 una intención de oración cada mes a la Iglesia, a través de la Red Mundial de Oración del PapaEn este mes de noviembre, la intención es la siguiente: “Oremos por el Papa, para que en el ejercicio de su misión siga acompañando en la fe a la grey que le ha sido encomendada por Jesús y siempre con la ayuda del Espíritu Santo”.

El Papa concluye el vídeo con una pizca de humor: “Recen por mí. ¡A favor!”.

Las imágenes que acompañan las palabras del Santo Padre tienen también un tono íntimo: una especie de relato de su pontificado a través de las emociones. Además de los momentos más conocidos, como los primeros instantes después de la elección, hay otros casi inéditos, hechos de abrazos y oraciones en diversas partes del mundo. Están unidos por la gran humanidad contagiosa de Francisco, confirmada una vez más por la elección de la intención de oración para este mes y el mensaje que la acompaña.

 

 

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Un Papa «no pierde su humanidad»

¿Alguna vez te has preguntado cómo un Papa se enfrenta a sus desafíos diarios?

El Papa Francisco sigue dejando espacio a las confidencias al constatar que “por el hecho de ser Papa, uno no pierde su humanidad. Al contrario, mi humanidad cada día crece más con el santo pueblo fiel de Dios”. De hecho, reconoce: “Ser Papa también es un proceso. Uno va tomando conciencia de lo que significa ser pastor. Y en este proceso aprende a ser más caritativo, más misericordioso y, sobre todo, más paciente, como es nuestro padre Dios, que es tan paciente”.

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El Papa pide ser juzgado “con benevolencia”

El actual sucesor del apóstol Pedro puede “imaginar que todos los Papas, al empezar su pontificado, tuvieron esa sensación de susto, vértigo, del que sabe que va a ser juzgado con dureza. Porque el Señor a los obispos nos va a pedir cuenta seriamente”.

El Papa se dirige a todas las personas que verán y escucharán su mensaje para pedirles que lo “juzguen con benevolencia. Y que recen para que el Papa, sea quien sea (…) reciba la ayuda del Espíritu Santo, sea dócil a esa ayuda”.

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Desde el primer día de este pontificado

El Padre Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, reconoce que el videomensaje de Francisco es significativo, pues desde el primer día, en estos diez años, su pontificado se ha caracterizado por la petición ininterrumpida de la oración de todos.

Recuerda aquel inolvidable 13 de marzo de 2013, cuando tras ser elegido Papa y aparecer en el balcón de la fachada de la Basílica vaticana, Francisco, antes de dar su bendición a los fieles congregados en la plaza de San Pedro, pidió la oración del pueblo. “Os pido que recéis al Señor para que me bendiga”, afirmó Francisco. Tras subrayar la importancia de “la oración del pueblo pidiendo la bendición para su obispo”, el nuevo Papa pidió un momento de profundo silencio para que quienes le escuchaban pudieran rezar por él.

Desde el inicio, Francisco ha dado una gran importancia a la oración, pidiendo rezar por él, pero también por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. Es Francisco quien ha impulsado la recreación del Apostolado de la Oración como Red Mundial de Oración del Papa, haciendo de ella una Obra Pontificia, Fundación Vaticana. Es también el Santo Padre quien, desde 2016, ha realizado cada mes El Vídeo del Papa para hablar a los corazones de tantos e invitar a rezar. Es también él quien ha hecho de Click To Pray su plataforma de oración, integrando en 2019 su perfil personal.

El P. Fornos subraya que noviembre, al estar dedicado este año a la oración por el Papa, se convierte por tanto  “en un mes para sentir con la Iglesia”, como dicen los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. “Este «sentir con la Iglesia» invita a una benevolencia a priori, a acoger el discernimiento del obispo de Roma, el cual preside la caridad de todas las Iglesias, y en su mirada universal nos ayuda a reconocer la acción del Espíritu del Señor”, concluye.

 

 

 

 

 

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Fuente: thepopevideo.org

Carta al Pueblo de Dios: «La sinodalidad es el camino de la Iglesia del tercer milenio»

Foto: Participantes en la asamblea del Sínodo / Vatican Media

 

Poco antes de que salga a la luz la síntesis de los trabajos que ha supuesto la primera sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de la sinodalidad,  nos llega esta «Carta al Pueblo de Dios» que fue aprobada por la Asamblea Sinodal.

En esta Carta se destacan varios elementos: la experiencia de sinodalidad que se ha vivido en los trabajos; destacan la necesidad de caminar juntos bajo la guía del Espíritu Santo y viviendo como discípulos misioneros siguiendo a Jesucristo…etc.

Merece la pena leerla y dejarse contagiar por este clima de comunión y renovación eclesial que se respira en ella.

Compartimos el texto íntegro de esta “Carta al Pueblo de Dios”:

 

CARTA AL PUEBLO DE DIOS (descargar pdf)

 

Queridas hermanas, queridos hermanos:

Cuando se acerca la conclusión de los trabajos de la primera sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, queremos, con todos vosotros, dar gracias a Dios por la hermosa y rica experiencia que acabamos de vivir. Este tiempo bendecido lo hemos vivido en profunda comunión con todos vosotros. Hemos sido sostenidos por vuestras oraciones, llevando con nosotros vuestras expectativas, vuestras preguntas y también vuestros miedos.

Han pasado ya dos años desde que, a petición del Papa Francisco, se inició un largo proceso de escucha y discernimiento, abierto a todo el pueblo de Dios, sin excluir a nadie para “caminar juntos”, bajo la guía del Espíritu Santo, discípulos misioneros siguiendo a Jesucristo.

La sesión que nos ha reunido en Roma desde el 30 de septiembre constituye una etapa importante en este proceso. Por muchos motivos, ha sido una experiencia sin precedentes. Por primera vez, por invitación del Papa Francisco, hombres y mujeres han sido invitados, en virtud de su bautismo, a sentarse en la misma mesa para formar parte no solo de las discusiones, sino también de las votaciones de esta Asamblea del Sínodo de los Obispos. Juntos, en la complementariedad de nuestras vocaciones, de nuestros carismas y de nuestros ministerios, hemos escuchado intensamente la Palabra de Dios y la experiencia de los demás. Utilizando el método de la conversación en el Espíritu, hemos compartido con humildad las riquezas y las pobrezas de nuestras comunidades en todos los continentes, tratando de discernir lo que el Espíritu Santo quiere decir a la Iglesia hoy.

Así hemos experimentado también la importancia de favorecer intercambios recíprocos entre la tradición latina y las tradiciones del Oriente cristiano. la participación de delegados fraternos de otras Iglesias y Comunidades eclesiales ha enriquecido profundamente nuestros debates. Nuestra asamblea se ha llevado a cabo en el contexto de un mundo en crisis, cuyas heridas y escandalosas desigualdades han resonado dolorosamente en nuestros corazones y han dado a nuestros trabajos una gravedad peculiar, más aún cuando algunos de nosotros venimos de países en los que la guerra se intensifica.

Hemos rezado por las víctimas de la violencia homicida, sin olvidar a todos a los que la miseria y la corrupción les han arrojado a los peligrosos caminos de la emigración. Hemos garantizado nuestra solidaridad y nuestro compromiso al lado de las mujeres y de los hombres que en cualquier lugar del mundo actúan como artesanos de justicia y de paz.

Por invitación del Santo Padre, hemos dado un espacio importante al silencio, para favorecer entre nosotros la escucha respetuosa y el deseo de comunión en el Espíritu. Durante la vigilia ecuménica de apertura, experimentamos cómo la sed de unidad crece en la contemplación silenciosa de Cristo crucificado. “La cruz es, de hecho, la única cátedra de Aquel que, dando su vida por la salvación del mundo, encomendó sus discípulos al Padre, para que ‘todos sean uno’ (Jn 17,21). Firmemente unidos en la esperanza que nos da Su Resurrección, Le hemos encomendado nuestra Casa común, donde resuenan, cada vez con mayor urgencia, el clamor de la tierra y el clamor de los pobres: ‘¡Laudate Deum!’”, recordó el Papa Francisco precisamente al inicio de nuestros trabajos. Día tras día, hemos sentido el apremiante llamamiento a la conversión pastoral y misionera. Porque la vocación de la Iglesia es anunciar el Evangelio no concentrándose en sí misma, sino poniéndose al servicio del amor infinito con el que Dios ama el mundo (cf. Jn 3,16).

Ante la pregunta de qué esperan de la Iglesia con ocasión de este sínodo, algunas personas sin hogar que viven en los alrededores de la Plaza de San Pedro respondieron: “¡Amor!” Este amor debe seguir siendo siempre el corazón ardiente de la Iglesia, amor trinitario y eucarístico, como recordó el Papa, evocando el 15 de octubre, en la mitad del camino de nuestra asamblea, el mensaje de Santa Teresa del Niño Jesús. “Es la confianza” lo que nos da la audacia y la libertad interior que hemos experimentado, sin dudar en expresar nuestras convergencias y nuestras diferencias, nuestros deseos y nuestras preguntas, libremente y humildemente.

¿Y ahora? Esperamos que los meses que nos separan de la segunda sesión, en octubre de 2024, permitan a cada uno participar concretamente en el dinamismo de la comunión misionera indicada en la palabra “sínodo”.  No se trata de una ideología, sino de una experiencia arraigada en la Tradición Apostólica. Como nos recordó el Papa al inicio de este proceso: “Si no se cultiva una praxis eclesial que exprese la sinodalidad […] promoviendo la implicación real de todos y cada uno, la comunión y la misión corren el peligro de quedarse como términos un poco abstractos” (9 de octubre de 2021). Los desafíos son múltiples y las preguntas numerosas: la relación de síntesis de la primera sesión aclarará los puntos de acuerdo alcanzados, evidenciará las cuestiones abiertas e indicará cómo continuar el trabajo”.

Para progresar en su discernimiento, la Iglesia necesita absolutamente escuchar a todos, comenzando por los más pobres. Eso requiere, por su parte, un camino de conversión, que es también un camino de alabanza: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños” ( Lc 10,21). Se trata de escuchar a aquellos que no tienen derecho a la palabra en la sociedad o que se sienten excluidos, también de la Iglesia. Escuchar a las personas víctimas del racismo en todas sus formas, en particular en algunas regiones de los pueblos indígenas cuyas culturas han sido humilladas. Sobre todo, la Iglesia de nuestro tiempo tiene el deber de escuchar, con espíritu de conversión, a aquellos que han sido víctimas de abusos cometidos por miembros del cuerpo eclesial, y de comprometerse concretamente y estructuralmente para que eso no vuelva a suceder.

La Iglesia necesita también escuchar a los laicos, a las mujeres y a los hombres, todos llamados a la santidad en virtud de su vocación bautismal: el testimonio de los catequistas, que en muchas situaciones son los primeros en anunciar el Evangelio; la sencillez y la vivacidad de los niños, el entusiasmo de los jóvenes, sus preguntas y sus peticiones; los sueños de los ancianos, su sabiduría y su memoria. La Iglesia necesita escuchar a las familias, sus preocupaciones educativas, el testimonio cristiano que ofrecen en el mundo de hoy. Necesita acoger las voces de aquellos que desean ser involucrados en ministerios laicales o en organismos participativos de discernimiento y de decisión.  La Iglesia necesita particularmente, para progresar en el discernimiento sinodal, recoger todavía más las palabras y la experiencia de los ministros ordenados: los sacerdotes, primeros colaboradores de los obispos, cuyo ministerio sacramental es indispensable en la vida de todo el cuerpo; los diáconos, que a través de su ministerio representan la preocupación de toda la Iglesia por el servicio a los más vulnerables. Debe también dejarse interpelar por la voz profética de la vida consagrada, centinela vigilante de las llamadas del Espíritu. Y debe también estar atenta a aquellos que no comparten su fe, pero que buscan la verdad, y en los que está presente y activo el Espíritu, Él que ofrece “a todos la posibilidad de que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual” (Gaudium et spes 22).

“El mundo en el que vivimos, y que estamos llamados a amar y servir también en sus contradicciones, exige de la Iglesia el fortalecimiento de las sinergias en todos los ámbitos de su misión. Precisamente el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio” (Papa Francisco, 17 de octubre de 2015). No debemos tener miedo de responder a esta llamada. La Virgen María, primera en el camino, nos acompaña en nuestro peregrinaje.  En las alegrías y en los dolores Ella nos muestra a su Hijo y nos invita a la confianza. ¡Es Él, Jesús, nuestra única esperanza!

 

Ciudad del Vaticano, 25 de octubre de 2023

 

 

Fuente: vaticannews.va