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El arzobispo de Santiago invita a los diocesanos a unirse al Papa en la Consagración de Rusia y Ucrania al Corazón Inmaculado de María

 

El Papa Francisco ha invitado a los obispos de todo el mundo, a sus sacerdotes y a todos los fieles a unirse a él en la oración por la paz y en la consagración y encomienda de Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María.

Con este motivo, el arzobispo de Santiago de Compostela ha publicado una Carta Pastoral invitando a todos los diocesanos a unirse a las intenciones del Santo Padre en la que muestra su preocupación por las personas que de una u otra manera las están sufriendo la guerra: “Os invito a unirse al papa Francisco que realizará la Consagración de Rusia y Ucrania al Corazón Inmaculado de María”.

Este acto, que se celebrará en comunión con las Iglesias de todo el mundo en la tarde del viernes 25 de marzo, tendrá lugar en la Basílica de San Pedro de Roma durante la celebración de las”24 horas para el Señor”.

“La Consagración de Rusia y Ucrania que realizará el papa Francisco – continúa mons. Barrio -encuentra un eco especial entre nosotros en el Santuario de las Apariciones de Pontevedra, donde la paz del mundo se hizo promesa por parte de la Madre del cielo”.

 

 

Texto íntegro de la Carta Pastoral:.

 

Carta Pastoral en la Consagración de Rusia  y Ucrania

al Corazón Inmaculado de María,

25 de marzo de 2022

 

Queridos diocesanos:

Sabemos de las trágicas consecuencias que está teniendo la guerra en Ucrania y que toda nuestra preocupación por las personas que de una u otra manera las están sufriendo, siempre será poca. Así se está demostrando en esta corriente de solidaridad y fraternidad que está surgiendo en estos días.

Nuestra fe actúa a través de la caridad y nos impulsa a la oración. En este sentido os invito a unirse al papa Francisco que realizará la Consagración de Rusia y Ucrania al Corazón Inmaculado de María en la Basílica de San Pedro el próximo día 25 de marzo a las 17 horas, durante la celebración de la Penitencia con la que se inicia en Roma la jornada “24 horas para el Señor”. También es providencia que en España ese día, solemnidad de la Anunciación, celebramos la Jornada por la vida con el lema “Acoger y cuidar la vida, don de Dios”.

La Consagración de Rusia y Ucrania que realizará el papa Francisco encuentra un eco especial entre nosotros en el Santuario de las Apariciones de Pontevedra, donde la paz del mundo se hizo promesa por parte de la Madre del cielo.

Tratando de cuidar siempre la vida y sintiendo la necesidad de intensificar la oración, os pido a todos, sacerdotes, miembros de vida consagrada y laicos acompañar en oración al Santo Padre en este acto.  No  olvidemos que lo que a nosotros nos parece imposible, para Dios no lo es.

En este camino hacia la Pascua a través de la Cuaresma oremos por la paz del mundo. Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

 

+Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela

 

Fuente: archicompostela.es

24 horas para el Señor: «En Él, tenemos el perdón»

 

La Iglesia en el mundo se une el próximo viernes, 25 de marzo, junto al papa Francisco en el acto de Consagración de Rusia y Ucrania al Corazón Inmaculado de María. Será a las 17.00 horas en la Basílica de San Pedro.

Así se inicia este año la jornada «24 horas para el Señor», que promueve el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización en la víspera del IV domingo de Cuaresma«Por medio de Él tenemos el perdón (Cfr. Col 1, 13-14)» es el lema que se propone para esta Jornada especial de oraciones y confesiones que tendrá lugar desde la tarde del viernes  25 a la tarde del sábado 26.

24 horas para el Señor, una jornada para la confesión y la oración

Con esta iniciativa el papa Francisco vuelve a invitar a todas las diócesis del mundo a abrir las iglesias, del viernes 25 al sábado26 de marzo, para esta jornada intensiva de confesiones y oración. Las diócesis españolas se suman a esta convocatoria designando distintas parroquias, o la catedral, que permanecerán abiertas durante 24 horas sin interrupción. Además, durante este tiempo se contará con la presencia de sacerdotes para facilitar la confesión.

El Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización ha editado un subsidio litúrgico que ofrece algunas sugerencias para ayudar a las parroquias y comunidades cristianas a preparar la iniciativa 24 horas para el Señor. Se trata de propuestas que pueden adaptarse a las necesidades y costumbres locales.

La primera parte de este subsidio presenta algunos pensamientos que ayudan a reflexionar sobre la razón de ser del Sacramento de la Reconciliación. La segunda parte puede utilizarse durante el tiempo en que permanezca abierta la Iglesia, para que los que vengan a confesarse puedan ser ayudados en la oración y la meditación a través de un camino basado en la Palabra de Dios.

 

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Fuente: conferenciaepiscopal.es

Mensaje del papa Francisco para la Cuaresma 2022: “No nos cansemos de hacer el bien”

El Papa Francisco ha hecho público hoy, jueves 24 de enero, su MENSAJE PARA LA CUARESMA 2022. El Pontífice invita a reflexionar en este camino cuaresmal sobre la exhortación de san Pablo a los gálatas: «No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad, hagamos el bien a todos» (Ga 6,9-10a)».

El Papa Francisco nos exhorta a meditar asiduamente la Palabra de Dios, para fortalecer la vida cristiana como “colaboradores de Dios” haciendo el bien con la oración, el ayuno y la caridad, porque como nos dice en su mensaje: “el ayuno prepara el terreno, la oración riega, la caridad fecunda”.

El Papa nos pide que: “no nos cansemos de orar. Jesús nos ha enseñado que es necesario «orar siempre sin desanimarse» (Lc 18,1). Necesitamos orar porque necesitamos a Dios. Pensar que nos bastamos a nosotros mismos es una ilusión peligrosa”; que “no nos cansemos de extirpar el mal de nuestra vida” , que dejemos que el “ayuno corporal que la Iglesia nos pide en Cuaresma fortalezca nuestro espíritu para la lucha contra el pecado”; que “no nos cansemos de pedir perdón en el sacramento de la Penitencia y la Reconciliación, sabiendo que Dios nunca se cansa de perdonar”; y que “no nos cansemos de hacer el bien en la caridad activa hacia el prójimo, durante esta Cuaresma dando con alegría”

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Texto íntegro del Mensaje del Papa para la Cuaresma 2022

 

 

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA CUARESMA 2022

«No nos cansemos de hacer el bien,
porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo.
Por tanto, mientras tenemos la oportunidad, hagamos el bien a todos» (Ga 6,9-10a)

 

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo favorable para la renovación personal y comunitaria que nos conduce hacia la Pascua de Jesucristo muerto y resucitado. Para nuestro camino cuaresmal de 2022 nos hará bien reflexionar sobre la exhortación de san Pablo a los gálatas: «No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad (kairós), hagamos el bien a todos» (Ga 6,9-10a).

1. Siembra y cosecha

En este pasaje el Apóstol evoca la imagen de la siembra y la cosecha, que a Jesús tanto le gustaba (cf. Mt 13). San Pablo nos habla de un kairós, un tiempo propicio para sembrar el bien con vistas a la cosecha. ¿Qué es para nosotros este tiempo favorable? Ciertamente, la Cuaresma es un tiempo favorable, pero también lo es toda nuestra existencia terrena, de la cual la Cuaresma es de alguna manera una imagen [1]. Con demasiada frecuencia prevalecen en nuestra vida la avidez y la soberbia, el deseo de tener, de acumular y de consumir, como muestra la parábola evangélica del hombre necio, que consideraba que su vida era segura y feliz porque había acumulado una gran cosecha en sus graneros (cf. Lc 12,16-21). La Cuaresma nos invita a la conversión, a cambiar de mentalidad, para que la verdad y la belleza de nuestra vida no radiquen tanto en el poseer cuanto en el dar, no estén tanto en el acumular cuanto en sembrar el bien y compartir.

El primer agricultor es Dios mismo, que generosamente «sigue derramando en la humanidad semillas de bien» (Carta enc. Fratelli tutti, 54). Durante la Cuaresma estamos llamados a responder al don de Dios acogiendo su Palabra «viva y eficaz» (Hb 4,12). La escucha asidua de la Palabra de Dios nos hace madurar una docilidad que nos dispone a acoger su obra en nosotros (cf. St 1,21), que hace fecunda nuestra vida. Si esto ya es un motivo de alegría, aún más grande es la llamada a ser «colaboradores de Dios» (1 Co 3,9), utilizando bien el tiempo presente (cf. Ef 5,16) para sembrar también nosotros obrando el bien. Esta llamada a sembrar el bien no tenemos que verla como un peso, sino como una gracia con la que el Creador quiere que estemos activamente unidos a su magnanimidad fecunda.

¿Y la cosecha? ¿Acaso la siembra no se hace toda con vistas a la cosecha? Claro que sí. El vínculo estrecho entre la siembra y la cosecha lo corrobora el propio san Pablo cuando afirma: «A sembrador mezquino, cosecha mezquina; a sembrador generoso, cosecha generosa» (2 Co 9,6). Pero, ¿de qué cosecha se trata? Un primer fruto del bien que sembramos lo tenemos en nosotros mismos y en nuestras relaciones cotidianas, incluso en los más pequeños gestos de bondad. En Dios no se pierde ningún acto de amor, por más pequeño que sea, no se pierde ningún «cansancio generoso» (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 279). Al igual que el árbol se conoce por sus frutos (cf. Mt 7,16.20), una vida llena de obras buenas es luminosa (cf. Mt 5,14-16) y lleva el perfume de Cristo al mundo (cf. 2 Co 2,15). Servir a Dios, liberados del pecado, hace madurar frutos de santificación para la salvación de todos (cf. Rm 6,22).

En realidad, sólo vemos una pequeña parte del fruto de lo que sembramos, ya que según el proverbio evangélico «uno siembra y otro cosecha» (Jn 4,37). Precisamente sembrando para el bien de los demás participamos en la magnanimidad de Dios: «Una gran nobleza es ser capaz de desatar procesos cuyos frutos serán recogidos por otros, con la esperanza puesta en las fuerzas secretas del bien que se siembra» (Carta enc. Fratelli tutti, 196). Sembrar el bien para los demás nos libera de las estrechas lógicas del beneficio personal y da a nuestras acciones el amplio alcance de la gratuidad, introduciéndonos en el maravilloso horizonte de los benévolos designios de Dios.

La Palabra de Dios ensancha y eleva aún más nuestra mirada, nos anuncia que la siega más verdadera es la escatológica, la del último día, el día sin ocaso. El fruto completo de nuestra vida y nuestras acciones es el «fruto para la vida eterna» (Jn 4,36), que será nuestro «tesoro en el cielo» (Lc 18,22; cf. 12,33). El propio Jesús usa la imagen de la semilla que muere al caer en la tierra y que da fruto para expresar el misterio de su muerte y resurrección (cf. Jn 12,24); y san Pablo la retoma para hablar de la resurrección de nuestro cuerpo: «Se siembra lo corruptible y resucita incorruptible; se siembra lo deshonroso y resucita glorioso; se siembra lo débil y resucita lleno de fortaleza; en fin, se siembra un cuerpo material y resucita un cuerpo espiritual» (1 Co 15,42-44). Esta esperanza es la gran luz que Cristo resucitado trae al mundo: «Si lo que esperamos de Cristo se reduce sólo a esta vida, somos los más desdichados de todos los seres humanos. Lo cierto es que Cristo ha resucitado de entre los muertos como fruto primero de los que murieron» (1 Co 15,19-20), para que aquellos que están íntimamente unidos a Él en el amor, en una muerte como la suya (cf. Rm 6,5), estemos también unidos a su resurrección para la vida eterna (cf. Jn 5,29). «Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre» (Mt 13,43).

2. «No nos cansemos de hacer el bien»

La resurrección de Cristo anima las esperanzas terrenas con la «gran esperanza» de la vida eterna e introduce ya en el tiempo presente la semilla de la salvación (cf. Benedicto XVI, Carta enc. Spe salvi, 3; 7). Frente a la amarga desilusión por tantos sueños rotos, frente a la preocupación por los retos que nos conciernen, frente al desaliento por la pobreza de nuestros medios, tenemos la tentación de encerrarnos en el propio egoísmo individualista y refugiarnos en la indiferencia ante el sufrimiento de los demás. Efectivamente, incluso los mejores recursos son limitados, «los jóvenes se cansan y se fatigan, los muchachos tropiezan y caen» (Is 40,30). Sin embargo, Dios «da fuerzas a quien está cansado, acrecienta el vigor del que está exhausto. […] Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, vuelan como las águilas; corren y no se fatigan, caminan y no se cansan» (Is 40,29.31). La Cuaresma nos llama a poner nuestra fe y nuestra esperanza en el Señor (cf. 1 P 1,21), porque sólo con los ojos fijos en Cristo resucitado (cf. Hb 12,2) podemos acoger la exhortación del Apóstol: «No nos cansemos de hacer el bien» (Ga 6,9).

No nos cansemos de orar. Jesús nos ha enseñado que es necesario «orar siempre sin desanimarse» ( Lc 18,1). Necesitamos orar porque necesitamos a Dios. Pensar que nos bastamos a nosotros mismos es una ilusión peligrosa. Con la pandemia hemos palpado nuestra fragilidad personal y social. Que la Cuaresma nos permita ahora experimentar el consuelo de la fe en Dios, sin el cual no podemos tener estabilidad (cf. Is 7,9). Nadie se salva solo, porque estamos todos en la misma barca en medio de las tempestades de la historia [2]; pero, sobre todo, nadie se salva sin Dios, porque sólo el misterio pascual de Jesucristo nos concede vencer las oscuras aguas de la muerte. La fe no nos exime de las tribulaciones de la vida, pero nos permite atravesarlas unidos a Dios en Cristo, con la gran esperanza que no defrauda y cuya prenda es el amor que Dios ha derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo (cf. Rm 5,1-5).

No nos cansemos de extirpar el mal de nuestra vida. Que el ayuno corporal que la Iglesia nos pide en Cuaresma fortalezca nuestro espíritu para la lucha contra el pecado. No nos cansemos de pedir perdón en el sacramento de la Penitencia y la Reconciliación, sabiendo que Dios nunca se cansa de perdonar [3].  No nos cansemos de luchar contra la concupiscencia, esa fragilidad que nos impulsa hacia el egoísmo y a toda clase de mal, y que a lo largo de los siglos ha encontrado modos distintos para hundir al hombre en el pecado (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 166). Uno de estos modos es el riesgo de dependencia de los medios de comunicación digitales, que empobrece las relaciones humanas. La Cuaresma es un tiempo propicio para contrarrestar estas insidias y cultivar, en cambio, una comunicación humana más integral (cf. ibíd., 43) hecha de «encuentros reales» ( ibíd., 50), cara a cara.

No nos cansemos de hacer el bien en la caridad activa hacia el prójimo. Durante esta Cuaresma practiquemos la limosna, dando con alegría (cf. 2 Co 9,7). Dios, «quien provee semilla al sembrador y pan para comer» (2 Co 9,10), nos proporciona a cada uno no sólo lo que necesitamos para subsistir, sino también para que podamos ser generosos en el hacer el bien a los demás. Si es verdad que toda nuestra vida es un tiempo para sembrar el bien, aprovechemos especialmente esta Cuaresma para cuidar a quienes tenemos cerca, para hacernos prójimos de aquellos hermanos y hermanas que están heridos en el camino de la vida (cf. Lc 10,25-37). La Cuaresma es un tiempo propicio para buscar —y no evitar— a quien está necesitado; para llamar —y no ignorar— a quien desea ser escuchado y recibir una buena palabra; para visitar —y no abandonar— a quien sufre la soledad. Pongamos en práctica el llamado a hacer el bien a todos, tomándonos tiempo para amar a los más pequeños e indefensos, a los abandonados y despreciados, a quienes son discriminados y marginados (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 193).

3. «Si no desfallecemos, a su tiempo cosecharemos»

La Cuaresma nos recuerda cada año que «el bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada día» (ibíd., 11). Por tanto, pidamos a Dios la paciente constancia del agricultor (cf. St 5,7) para no desistir en hacer el bien, un paso tras otro. Quien caiga tienda la mano al Padre, que siempre nos vuelve a levantar. Quien se encuentre perdido, engañado por las seducciones del maligno, que no tarde en volver a Él, que «es rico en perdón» (Is 55,7). En este tiempo de conversión, apoyándonos en la gracia de Dios y en la comunión de la Iglesia, no nos cansemos de sembrar el bien. El ayuno prepara el terreno, la oración riega, la caridad fecunda. Tenemos la certeza en la fe de que «si no desfallecemos, a su tiempo cosecharemos» y de que, con el don de la perseverancia, alcanzaremos los bienes prometidos (cf. Hb 10,36) para nuestra salvación y la de los demás (cf. 1 Tm 4,16). Practicando el amor fraterno con todos nos unimos a Cristo, que dio su vida por nosotros (cf. 2 Co 5,14-15), y empezamos a saborear la alegría del Reino de los cielos, cuando Dios será «todo en todos» (1 Co 15,28).

Que la Virgen María, en cuyo seno brotó el Salvador y que «conservaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón» (Lc 2,19) nos obtenga el don de la paciencia y permanezca a nuestro lado con su presencia maternal, para que este tiempo de conversión dé frutos de salvación eterna.

 

Roma, San Juan de Letrán, 11 de noviembre de 2021, Memoria de san Martín de Tours, obispo.

 

FRANCISCO

 


[1] Cf. S. Agustín, Sermo, 243, 9,8; 270, 3; Enarrationes in Psalmos, 110, 1.

[2] Cf. Momento extraordinario de oración en tiempos de epidemia (27 de marzo de 2020).

[3] Cf. Ángelus del 17 de marzo de 2013.

 

 

El Papa invita a una jornada de oración y ayuno por la paz en Ucrania el 2 de marzo

“Que la Reina de la Paz preserve al mundo de la locura de la guerra.”

 

El papa Francisco, al finalizar la audiencia general del miércoles 23 de febrero, ha hecho un llamamiento a creyentes y no creyentes a unirse en oración y ayuno por la paz en Ucrania el próximo 2 de marzo, miércoles de ceniza.

El Santo Padre exhorta a todas la partes implicadas «que se abstengan de toda acción que provoque aún más sufrimiento a las poblaciones, desestabilizando la convivencia entre las naciones y desacreditando el derecho internacional».

 

 

 

4 febrero. Día Internacional de la Fraternidad Humana: “O somos hermanos o todo se derrumba”

 

Con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Fraternidad Humana, el Papa Francisco envía un video mensaje a los organizadores de la “Mesa Redonda de la Fraternidad Humana y la Alianza para la Tolerancia Global“, en la Expo de Dubai (Emiratos Árabes Unidos), asegurando que “el camino de la fraternidad es largo y difícil pero es ancla para la salvación de la humanidad”.

“En estos años hemos caminado como hermanos conscientes de que, respetando nuestras respectivas culturas y tradiciones, estamos llamados a construir la fraternidad como una defensa contra el odio, la violencia y la injusticia”, dice el Papa saludando al Gran Imán Al-Tayyed que también participa en este acto.

Al final del video mensaje también agradeció “a todos los que trabajan con la convicción de que se puede vivir en paz y armonía”. Y reiteró la propuesta de la fraternidad humana: “caminar el uno al lado del otro, hermanos todos”.

 

¿Qué es la Jornada Internacional de la Fraternidad Humana?

La Jornada Internacional de la Fraternidad Humana fue instituida por la ONU para conmemorar la firma del Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz mundial y la Convivencia común entre el Papa Francisco y el Gran Imán Al-Tayyeb. La firma tenía lugar el 4 de febrero de 2020. Un año después, tenía lugar la primera edición. Y este año corresponde la segunda.

En nuestro país, en continuidad con el trabajo que se viene haciendo a nivel interreligioso, se celebra de manera conjunta con judíos y musulmanes. Así, esta Jornada se presenta como una oportunidad para impulsar un espacio de encuentro y diálogo entre las principales confesiones religiosas presentes en España, de donde puedan surgir propuestas y proyectos concretos que ayuden a intensificar las relaciones interreligiosas.

También es una oportunidad para transmitir un mensaje común a los fieles de las distintas religiones de fraternidad y colaboración ante los retos comunes y ofrecer un testimonio de fraternidad, diálogo y convivencia entre las religiones ante la comunidad política y la sociedad española.

 

 

Fuentes: vaticannews.va y conferenciaepiscopal.es

La Iglesia reza por la paz en Ucrania: «que pueda ver florecer la fraternidad y supere las heridas, los miedos y divisiones”.

 

La Iglesia celebra hoy, miércoles 26 de enero de 2022, una Jornada de oración por la paz en Ucrania convocada por el Papa Francisco el pasado domingo tras el rezo del Ángelus.

El Santo Padre, tras reconocer que sigue «con preocupación el aumento de las tensiones que amenazan con infligir un nuevo golpe a la paz en Ucrania y cuestionan la seguridad en el continente europeo, con repercusiones aún más amplias». Hacía un «sentido llamamiento a todas las personas de buena voluntad, para que eleven oraciones a Dios omnipotente, para que cada acción e iniciativa política esté al servicio de la fraternidad humana, más que a los intereses de las partes. Quien persigue sus propios fines en detrimento de los demás, desprecia su propia vocación de hombre, porque todos hemos sido creados hermanos»

Ante esta situción, y «dadas las tensiones actuales», el papa Francisco proponía para este miércoles una jornada de oración por la paz.

«Que esa tierra pueda ver florecer la fraternidad y supere heridas, los miedos y divisiones»

Hoy, al final de la audiencia general, el Santo Padre ha elevado su plegaria por la paz en Ucrania, pidiendo “al Señor con insistencia que esa tierra pueda ver florecer la fraternidad y supere las heridas, los miedos y divisiones”.

 

 

Fuente: conferenciaepiscopal.es

 

Domingo de la Palabra de Dios: 23 de enero de 2022.

Este domingo, 23 de enero, por tercer año consecutivo, la Iglesia celebra en todo el mundo el Domingo de la Palabra de Dios.

El Papa Francisco instituyó esta jornada el año 2019, para que se celebrase todos los años cada tercer domingo del Tiempo Ordinario. Lo hacía a través del motu proprio Aperuit Illis. En este documento explicaba los motivos por los que el Pontífice propone este Domingo dedicado completamente a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios:

  • Para comprender la riqueza inagotable  que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo.
  • Para que la Iglesia reviva el gesto del Resucitado que abre también para nosotros el tesoro de su Palabra para que podamos anunciar por todo el mundo esta riqueza inagotable.
  • Para que nunca falte la relación decisiva con la Palabra viva que el Señor nunca se cansa de dirigir a su Esposa, para que pueda crecer en el amor y en el testimonio de fe.

Además, la celebración se ha hecho coincidir con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Un tiempo «en el que estamos invitados a fortalecer los lazos con los judíos y a rezar por la unidad de los cristianos. No se trata de una mera coincidencia temporal: celebrar el Domingo de la Palabra de Dios expresa un valor ecuménico, porque la Sagrada Escritura indica a los que se ponen en actitud de escucha el camino a seguir para llegar a una auténtica y sólida unidad».

 

 

En realidad, cada domingo tenemos la oportunidad de encontrarnos con la Palabra de Dios a través de las lecturas que se proclaman en las celebraciones dominicales, y de la homilía que viene a continuación de ellas. Pero en este Domingo de la Palabra se nos pide que, con gestos sencillos y significativos, promovamos la lectura de las Sagradas Escrituras y la concienciación entre los fieles de la presencia e importancia de la Palabra de Dios en sus diversas expresiones. Además de las Sagradas escrituras, la Tradición, el Magisterio, la liturgia, el testimonio de los santos y de los mártires, la cultura cristiana y la belleza expresa en tantas obras de arte presentes en nuestros templos y fuera de ellos (cf. Directorio para la Catequesis, 2020, nn. 90-109).

Señalamos sólo algunos de estos gestos e iniciativas que se pueden realizar:

  • introducir en la celebración de la Misa con una procesión solemne el Leccionario dominical desde el que se proclaman las lecturas, y que lo entronicemos en un lugar destacado y visible para toda la comunidad;
  • promover una pública lectura continua de la entera Biblia durante todo el día, hecha por medio de turnos de voluntarios; incluso realizada en varias lenguas, entre las que se pueden encontrar las lenguas bíblicas, hebreo, arameo y griego;
  • Que se realice una lectura orante de la Palabra de Dios, o lectio divina, bien en grupos parroquiales o en las casas con la familia;
  • Finalmente, que se distribuyan los santos Evangelios y/o la Biblia entre los fieles.

 

El área de Pastoral Bíblica de la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado ha editado unos materiales para contribuir a la celebración de esta Jornada. Entre ellos está una presentación del director del secretariado de esta Comisión, Francisco Julián Romero, y un método para ayudar a leer la Palabra de Dios.

 

 

Y además en este domingo 23 enero de 2022, el papa Francisco celebrará una Misa en la Basílica de San Pedro a las 9:30 h, dentro de la cual se realizará la institución de los ministerios de Lector y también el de Catequista. Se puede seguir en el siguiente enlace

 

Se trata de un evento significativo ya que, por primera vez, se confiere el ministerio de catequista, desde que el pasado mes de mayo el Papa lo instituyese para toda la iglesia. A esta celebración acudirán cerca de 150 catequistas provenientes de diferentes partes del mundo, entre los que también estará una catequista española.

Con esta celebración se cumple un gesto que ayuda a visibilizar la importancia de la proclamación de la Palabra de Dios en la liturgia. Sin duda, entre los grandes anunciadores y maestros de la Palabra de Dios, los catequistas ocupan un lugar privilegiado. Damos gracias a Dios porque no deja de hablar a sus hijos de muchas maneras, y porque lo ha hecho a través de su Hijo Jesucristo, la Palabra que se ha hecho carne de nuestra carne. Gracias a los catequistas por su generosidad y tiempo a la hora de proclamarla incansablemente a las nuevas generaciones.

Buen domingo a todos.

 

Fuentes: catequesisdegalicia.org    y   conferenciaepiscopal.es

Celebraciones navideñas presididas por el papa Francisco

 

La Santa Sede ha hecho público el CALENDARIO de celebraciones litúrgicas presididas por el papa Francisco en el tiempo de Navidad 2021-2022.

 

Diciembre de 2021

  • Viernes 24
    Solemnidad de la Natividad del Señor
    Basílica de San Pedro, 19.30 h.
    Santa Misa en la noche de la solemnidad del nacimiento del Señor.
  • Sábado 25
    Solemnidad de la Natividad del Señor
    Bendición «Urbi et Orbi», 12.00 h.
    El Santo Padre Francisco dirigirá su mensaje de Navidad al mundo e impartirá la Bendición «Urbi et Orbi».
  • Viernes 31
    Solemnidad de María Santísima Madre de Dios
    Basílica de San Pedro, 17.00 h.
    Primeras Vísperas de la solemnidad de María Santísima Madre de Dios, a las que seguirá la exposición del Santísimo Sacramento, el tradicional himno «Te Deum», Eucaristía y Bendición.

 

Enero de 2022

  • Sábado 1
    Solemnidad de María Santísima Madre de Dios
    Basílica de San Pedro, 10.00 h.
    Santa Misa de la solemnidad de María Santísima Madre de Dios en la Octava de Navidad, en la LV Jornada Mundial de la Paz.
  • Jueves 6
    Solemnidad de la Epifanía del Señor
    Basílica de San Pedro, 10.00 h.
    Santa Misa en la solemnidad de la Epifanía del Señor.

 

Fuente: Boletín de la Santa Sede

Misa apertura Sínodo. El Papa aconseja a los obispos “encontrar”, “escuchar” y “discernir” para que caminen en la misma dirección

 

“Una persona, un hombre rico, corrió hacia Jesús mientras Él «iba de camino»”. Con este pasaje del Evangelio según Marcos, 10,17, el Papa Francisco ha iniciado su homilía durante la Misa de apertura del Sínodo de los Obispos 2021 en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Pero, ¿por qué este pasaje? El Papa Francisco ha explicado que muchas veces los Evangelios nos presentan a Jesús “en camino”, acompañando al hombre en su marcha y escuchando las preguntas que pueblan e inquietan su corazón y ha asegurado que “hacer sínodo” significa: “caminar juntos en la misma dirección”. Es por ello que ha invitado a los obispos, las religiosas, los religiosos, las hermanas y hermanos laicos y todos los bautizados a practicar 3 verbos que considera necesarios para que se pueda cumplir ese “caminar juntos” y que son: Encontrar, escuchar, discernir”porque – tal y como ha explicado – Jesús “en primer lugar encontró en el camino al hombre rico, después escuchó sus preguntas y finalmente lo ayudó a discernir qué tenía que hacer para heredar la vida eterna”.

Encontrar

“El Evangelio comienza refiriendo un encuentro: Un hombre se encontró con Jesús y se arrodilló ante Él, haciéndole una pregunta decisiva: «Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».”

El Papa Francisco ha leído este pasaje del Evangelio para explicar el verbo “ENCONTRAR” que ha recomendado practicar a los obispos. Ha dicho que se trata de una pregunta muy importante que exige atención, tiempo, disponibilidad para encontrarse con el otro y dejarse interpelar por su inquietud y que Jesús sabe que un encuentro puede cambiar la vida.

Por ello, declara a quienes comienzan este camino sinodal que están llamados a ser expertos en el arte del encuentro: “No en organizar eventos o en hacer una reflexión teórica de los problemas, sino tomarnos tiempo para estar con el Señor y favorecer el encuentro entre nosotros. Un tiempo para dar espacio a la oración, a la adoración, a lo que el Espíritu quiere decir a la Iglesia; para enfocarnos en el rostro y la palabra del otro, encontrarnos cara a cara, dejarnos alcanzar por las preguntas de las hermanas y los hermanos”.

Escuchar

“Un verdadero encuentro sólo nace de la escucha. Jesús, en efecto, se puso a escuchar la pregunta de aquel hombre y su inquietud religiosa y existencial. No dio una respuesta formal, no ofreció una solución prefabricada, no fingió responder con amabilidad sólo para librarse de él y continuar su camino. Lo escuchó.”

El segundo verbo que el Papa a propuesto a los obispos es “ESCUCHAR”. “Jesús – dice el Papa – no tiene miedo de escuchar con el corazón y no sólo con los oídos”, de hecho – puntualiza – “cuando escuchamos con el corazón sucede esto: el otro se siente acogido, no juzgado, libre para contar la propia experiencia de vida y el propio camino espiritual”. Por ello, pide hoy a la Iglesia que se pregunte en este itinerario sinodal: ¿cómo estamos con la escucha? ¿Cómo va “el oído” de nuestro corazón? ¿Permitimos a las personas que se expresen, que caminen en la fe aun cuando tengan recorridos de vida difíciles, que contribuyan a la vida de la comunidad sin que se les pongan trabas, sin que sean rechazadas o juzgadas? “Hacer sínodo – subraya el Papa – es ponerse en el mismo camino del Verbo hecho hombre, es seguir sus huellas, escuchando su Palabra junto a las palabras de los demás” y hoy el Espíritu nos pide “que nos pongamos a la escucha de las preguntas, de los afanes, de las esperanzas de cada Iglesia, de cada pueblo y nación. Y también a la escucha del mundo, de los desafíos y los cambios que nos pone delante. No insonoricemos el corazón, no nos blindemos dentro de nuestras certezas. Escuchémonos”.

Discernir

“Jesús intuye que el hombre que tiene delante es bueno, religioso y practica los mandamientos, pero quiere conducirlo más allá de la simple observancia de los preceptos. En el diálogo, lo ayuda a discernir. Le propone que mire su interior, a la luz del amor con el que Él mismo, mirándolo, lo ama (cf. v. 21), y que con esta luz discierna a qué está apegado verdaderamente su corazón.”

Por último, el tercer verbo que propone el Pontífice es “DISCERNIR”. Francisco explica que “el encuentro” y “la escucha recíproca” no son algo que acaba en sí mismo, que deja las cosas tal como están, al contrario, “cuando entramos en diálogo, iniciamos el debate y el camino, y al final no somos los mismos de antes, hemos cambiado” ha dicho el Papa.

La ultima invitación del Papa a los obispos es que entiendan el sínodo “como un camino de discernimiento espiritual”, que se realiza en la adoración, en la oración, en contacto con la Palabra de Dios; pues es “la Palabra – señala – la que nos abre al discernimiento y lo ilumina, orienta el Sínodo para que no sea una “convención” eclesial, una conferencia de estudios, un congreso político o un parlamento, sino un acontecimiento de gracia, un proceso de sanación guiado por el Espíritu Santo”.

El Papa concluye su homilía asegurando que Jesús, como hizo con el hombre rico del Evangelio, “nos llama en estos días a vaciarnos, a liberarnos de lo que es mundano, y también de nuestros modelos pastorales repetitivos; a interrogarnos sobre lo que Dios nos quiere decir en este tiempo y en qué dirección quiere orientarnos”.

 

Fuente: vaticannews

Ocho consejos del Papa para una buena vida en Asociación, Movimiento o Comunidad laical

El Papa Francisco se encontró en Roma con unos 80 moderadores de diferentes Asociaciones de fieles, Movimientos Eclesiales y Muevas Comunidades, reunidos gracias a un evento organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, para reflexionar sobre “la responsabilidad del gobierno en las asociaciones de laicos: un servicio eclesial” y les da algunos consejos útiles para responder a los desafíos y los cambios como verdaderos cristianos:
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“La pertenencia a una asociación, a un movimiento o a una comunidad, sobre todo si se refieren a un carisma, no debe encerrarnos en un “barril de hierro”, hacernos sentir seguros, como si no fuera necesario responder a los desafíos y a los cambios”.- éste ha sido uno de los varios consejos del Papa Francisco

 

En este encuentro lo primero que ha hecho el Santo Padre es agradecerles por varios motivos: En primer lugar, por su compromiso en vivir y testimoniar el Evangelio en las realidades ordinarias de la vida y especialmente en los países más pobres, “donde muchos de vosotros estáis presentes” ha dicho el Papa. En segundo lugar, les ha dado las gracias “porque no han parado durante la pandemia”: “no habéis dejado de aportar vuestra solidaridad, vuestra ayuda, vuestro testimonio evangélico incluso en los meses más duros, cuando los contagios eran muy altos. Habéis sido testigos de esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos escapar: la pertenencia como hermanos”.

 

Tras los agradecimientos, el Pontífice ha citado uno a uno algunos CONSEJOS ÚTILES para la vida en comunidad, movimiento o asociación:

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Todos los bautizados tienen la tarea de evangelizar

El primer consejo del Papa ha sido que “debemos entender que la evangelización es un mandato que viene del Bautismo” y el Bautismo “nos hace sacerdotes juntos, en el sacerdocio de Cristo”. De hecho, el Papa asegura que no hay que esperar a que venga el sacerdote, el cura a evangelizar, el misionero: “Sí, lo hacen muy bien, pero los bautizados tienen la tarea de evangelizar. Y ustedes han despertado esto con sus movimientos. Y esto es muy bueno”.

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¡Un Evangelio sofisticado, no es Evangelio!

Después, el Papa ha citado a la Madre Teresa para hablar sobre la tentación del ateísmo cuando llega en la oración: “La pobre Madre Teresa sufrió tanto porque es una venganza del diablo que vayamos allí, a las periferias donde está Jesús, donde nació Jesús, ¿no?  Preferimos un Evangelio sofisticado, un Evangelio destilado. Y esto no es el Evangelio”. Por tanto, el consejo del Papa es que el Evangelio es esto, aquellos que, estando en las periferias existenciales de nuestras sociedades, experimentan en carne propia el abandono y la soledad, y sufren muchas necesidades materiales y pobreza moral y espiritual. “Nos hará bien a todos recordar cada día no sólo la pobreza de los demás, sino también, y sobre todo, la nuestra” ha dicho Francisco.

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Sentir la responsabilidad de construir el futuro del pueblo de Dios

Otro de los consejos del Papa ha sido que recuerden siempre que construir el futuro no significa dejar el presente que estamos viviendo: “Como miembros de asociaciones de fieles, movimientos eclesiales internacionales y otras comunidades, tenéis la responsabilidad de construir el futuro del Santo Pueblo fiel de Dios, pero debéis recordar siempre que construir el futuro no significa dejar el presente que estamos viviendo. Por el contrario, hay que preparar el futuro aquí y ahora, aprendiendo a escuchar y a discernir el tiempo presente con honestidad y valentía, y con una disposición al encuentro constante con el Señor y a una constante conversión personal”. De hecho – ha dicho el Papa – si no se lleva a cabo esta actitud, se corre el riesgo “de vivir en un “mundo paralelo”, destilado, lejos de los verdaderos desafíos de la sociedad, de la cultura y de todas las personas que viven a tu lado y que esperan tu testimonio cristiano”.

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Aceptar cambiar modos anticuados y métodos de Apostolado que ya no son eficaces

La pertenencia a una asociación, a un movimiento o a una comunidad, sobre todo si se refieren a un carisma, no debe encerrarnos en un “barril de hierro”, hacernos sentir seguros, como si no fuera necesario responder a los desafíos y a los cambios”. El Papa Francisco recuerda a los moderadores que todos los cristianos estamos siempre en movimiento, siempre en conversión, siempre discerniendo para hacer la voluntad de Dios y es por ello – puntualiza – “que el carisma al que pertenecemos debe ser profundizado cada vez más, y debemos reflexionar juntos para encarnarlo en las nuevas situaciones que vivimos”.

Pero, ¿cómo se consigue esto? El consejo del Papa es que tengamos “una gran docilidad y humildad, para reconocer nuestros límites y aceptar cambiar modos de hacer y de pensar anticuados, o métodos de apostolado que ya no son eficaces, o formas de organización de la vida interna que han resultado inadecuadas o incluso perjudiciales”.

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El camino del Evangelio no es un viaje turístico

“En ocasiones, nos encontramos con algunos laicos que confunden el camino con un viaje turístico o confunden el camino con un girar siempre sobre si mismo, sin poder avanzar”. El Papa Francisco también advierte que “el camino del Evangelio no es un viaje turístico. Es un reto: cada paso es un reto y cada paso es una llamada de Dios, cada paso es – como decimos en mi país – poner la carne en el asador”. El Santo Padre aconseja pues que debemos estar siempre en movimiento, siempre en conversión, siempre discerniendo para hacer la voluntad de Dios y pensar que somos “lo nuevo” en la Iglesia “es una tentación que le ocurre muy a menudo a las nuevas congregaciones o movimientos”.

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Las tareas de gobierno que se os encomiendan no son otra cosa que una llamada a servir

El sexto consejo del Pontífice esta relacionado con el ejercicio de la gobernanza en el seno de las asociaciones y los movimientos. Se trata de un tema especialmente interesante para el Papa – ha dicho – “sobre todo teniendo en cuenta los casos de abusos de diversa índole que se han producido en estos grupos y que siempre tienen su origen en el abuso de poder”. Por tanto, el consejo del Papa es aceptar que: “en las tareas de gobierno que se os encomiendan en los grupos de laicos a los que pertenecéis no son otra cosa que una llamada a servir”.

Pero, ¿qué significa para un cristiano servir? El Papa señala dos obstáculos que un cristiano puede encontrar en su camino y que le impiden convertirse en un verdadero servidor de Dios y de los demás: el “deseo de poder” y la “deslealtad”.

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Rotación en los puestos de gobierno

En cuanto a ese “deseo de poder”, el Papa pone el ejemplo de Jesús: “Él nos enseñó que el que manda debe hacerse como el que sirve y que, si alguno quiere ser el primero, que sea el servidor de todos“. Pues, tal y como advierte el Santo Padre, “nuestro deseo de poder se puede expresar de muchas maneras en la vida de la Iglesia; por ejemplo, cuando creemos, en virtud del papel que tenemos, que tenemos que tomar decisiones sobre todos los aspectos de la vida de nuestra asociación, diócesis, parroquia, congregación. Delegamos en otros las tareas y responsabilidades de ciertas áreas, ¡pero sólo en teoría! Sin embargo, en la práctica, la delegación en los demás se ve vaciada por el afán de estar en todas partes”. Es por ello que el Papa recuerda que esta voluntad de poder anula toda forma de subsidiariedad y es una mala manera de “disciplinar”, por tanto, su consejo es: “prever una rotación en los puestos de gobierno y una representación de todos los miembros en vuestras elecciones”.

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No se puede servir al Señor y a otras cosas: esto es doble juego

Por ultimo, Francisco advierte de otro obstáculo para el verdadero servicio cristiano: la deslealtad. “Lo encontramos cuando alguien quiere servir al Señor, pero también sirve a otras cosas que no son el Señor. ¡Es un poco como jugar un doble juego! Decimos con palabras que queremos servir a Dios y a los demás, pero en los hechos servimos a nuestro ego, y nos entregamos a nuestro deseo de aparentar, de obtener reconocimiento, aprecio… No olvidemos que el verdadero servicio es gratuito e incondicional, no conoce cálculos ni exigencias”, dice el Papa.

Por ello, el ultimo consejo del Papa es: “en el desempeño de la función de gobierno que se nos ha confiado, aprendamos a ser verdaderos servidores del Señor y de nuestros hermanos, aprendamos a decir “somos siervos inútiles” y tengamos presente esta expresión de humildad, de docilidad a la voluntad de Dios, que tanto bien hace a la Iglesia y recuerda la actitud adecuada para trabajar en ella: el servicio humilde, del que Jesús nos dio ejemplo, lavando los pies a los discípulos”.

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