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Soñar lo posible. Una lectura de Fratelli tutti. “Ser buen samaritano”

FRATELLI TUTTI  llama a ser parte activa en la rehabilitación de las sociedades heridas, que al ser arrastradas por el determinismo o fatalismo pretenden justificar la indiferencia. Desentenderse de los demás es frecuente en nuestros días, lo que fomenta una exclusión a la que gran parte de la sociedad mira con indiferencia.

Para un cristiano no es “todos debemos ser iguales”. Todos somos iguales porque todos somos hijos e hijas de un mismo Padre. Esta igualdad es la fuente de la irrenunciable dignidad de todo ser humano. Y las implicaciones concretas de esta común dignidad es la que expone la encíclica.

El amor sabe de compasión y de dignidad. El amor rompe cadenas y tiende puentes. Al amor no le importa si el hermano herido es de aquí o de allá…

Índice

4ª clave: Ser buen samaritano

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Todos somos o hemos sido como estos personajes: todos tenemos algo de herido, algo de salteador, algo de los que pasan de largo y algo del buen samaritano.

Cuando se ama no se mira si el hermano herido o necesitado es de aquí o es de allá. El amor rompe las cadenas que nos aíslan y separan, tendiendo puentes.

El amor permite construir una gran familia donde todos podemos sentirnos en casa. Es un amor que sabe de compasión y de dignidad.

El buen samaritano nos invita a renovar nuestra vocación de ciudadanos del propio país y del mundo entero, constructores de un nuevo vínculo social.

La parábola del buen samaritano orienta al hombre para que la sociedad se encamine a la consecución del bien común, reconstruyendo una y otra vez su orden político y social, su tejido de relaciones, su proyecto humano.

La existencia de cada uno de nosotros está ligada a la de los demás: la vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro.

Para reconstruir este mundo que nos duele, ante tanto dolor, ante tanta herida, la única salida es ser como el buen samaritano. No hay otra opción que compadecerse del dolor del hombre herido en el camino.

Se puede rehacer una comunidad a partir de hombres y mujeres, que se hacen prójimos, que hacen propia la fragilidad de los demás, que no dejan que se erija una sociedad de exclusión.

Dios confía en lo mejor del espíritu humano y le alienta a que se adhiera al amor, reintegre al dolido y construya una sociedad digna de tal nombre.

Cuidemos la fragilidad de cada hombre, de cada mujer, de cada niño y de cada anciano, con esa actitud solidaria y atenta, la actitud de proximidad del buen samaritano.

El amor al prójimo es realista y no desperdicia nada que sea necesario para una transformación de la historia que beneficie a los últimos.

 

“Jesús no nos invita a preguntarnos quiénes son los que están cercar de nosotros,

sino a volvernos nosotros cercanos”.

En medio de la oscuridad que estamos viviendo en nuestros días, el Papa busca luz en la parábola del buen samaritano. Esta parábola nos la enseñó Jesús hace dos mil años, pero hoy sigue interpelando a las personas de buena voluntad, más allá de sus convicciones religiosas.

¿Quién es el prójimo? Jesús pone el ejemplo del buen samaritano. Otros pasaron de largo, pero él paró conmovido al ver en el camino a un hombre herido. Se acercó, vendó y curó sus heridas. Atendió sus necesidades y lo trató con misericordia.

Hoy Jesús nos sigue diciendo que tenemos que ir y hacer lo mismo con los hombres de nuestro tiempo.

Cada vez hay más heridos

  • Hoy, y cada vez más, hay heridos. Cada día nos enfrentamos a la opción de ser buenos samaritanos o ser viajantes indiferentes que pasan de largo. Si cada uno mira en su propia historia podrá reconocerse en los personajes de la parábola: todos tenemos algo de herido, algo de los que pasan de largo y algo del buen samaritano. En nuestro recorrido diario siempre encontraremos a una persona herida, postrada en nuestro camino, que precisa de nuestra fraternidad humana (Cf. Ft 69).
  • Por eso el Papa va más allá. Si vemos a la persona herida con amor no vamos a considerar si el hermano herido es de aquí o es de allá. El amor es el que rompe las cadenas que nos aíslan y separan, tendiendo puentes. El amor nos permite construir una gran familia donde todos podamos sentirnos en casa. El amor sabe de compasión y de dignidad (Cf. Ft 62).
  • La propuesta es hacerse presentes ante el que necesita ayuda, sin importar si es parte del propio círculo de pertenencia. La propuesta es que demos a nuestra capacidad de amar una dimensión universal, capaz de traspasar todos los prejuicios, todas las barreras históricas o culturales, todos los intereses mezquinos (Cf. Ft 81 y 83).

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Miremos el modelo del buen samaritano

  • Todos estamos muy concentrados en nuestras propias necesidades. Ver a alguien sufriendo nos molesta, nos perturba, porque no queremos perder nuestro tiempo por culpa de los problemas ajenos. Estos son síntomas de una sociedad enferma, porque busca construirse de espaldas al dolor. No caigamos en esa miseria. Siguiendo el modelo del buen samaritano. Él, con sus gestos, reflejó que la existencia de cada uno de nosotros está ligada a la de los demás: la vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro. Seamos constructores de un nuevo vínculo social, revivamos nuestra vocación de ciudadanos capaces de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones (Cf. Ft 65-66 y 77).
  • Es posible comenzar de abajo y de a uno, pugnar por lo más concreto y local, hasta el último rincón de la patria y del mundo. Sin olvidar que la existencia de cada uno de nosotros está ligada a la de los demás: la vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro. Estamos invitados a convocar y encontrarnos en un “nosotros” que sea más fuerte que la suma de pequeñas individualidades. El todo es más que la parte, y también es más que la mera suma de ellas (Cf. Ft 66 y 78).

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Sin esperar nada a cambio

  • La entrega y la generosidad no debe esperar nada a cambio; ni reconocimientos ni gratitudes. Para el buen samaritano, la entrega al servicio fue su satisfacción frente a su Dios y a su vida, y por eso, un deber. Todos tenemos responsabilidad sobre el herido que es el pueblo mismo y todos los pueblos de la tierra. Cualquier otra opción termina o bien al lado de los salteadores o bien al lado de los que pasan de largo, sin compadecerse del dolor del hombre herido en el camino (Cf. Ft 67 y 79).
  • La historia del buen samaritano se repite: se torna cada vez más visible que la desidia social y política hace de muchos lugares de nuestro mundo un camino desolado, donde las disputas internas e internacionales y los saqueos de oportunidades dejan a tantos marginados, tirados a un costado del camino. Sin embargo, Jesús confía en lo mejor del espíritu humano y con la parábola lo alienta a que se adhiera al amor, reintegre al dolido y construya una sociedad digna de tal nombre (Cf. Ft 71).
  • En su parábola, Jesús no plantea vías alternativas, como ¿Qué hubiera sido de aquel malherido o del que lo ayudó, si la ira o la sed de venganza hubieran ganado espacio en sus corazones? Él confía en lo mejor del espíritu humano y con la parábola lo alienta a que se adhiera al amor, reintegre al dolido y construya una sociedad digna de tal nombre. (Cf. Ft 71). Una sociedad que huya del desencanto y de la desesperanza no dejándose engañar por el “todo está mal” y “nadie puede arreglarlo” (Cf. Ft 75).

Quitarse las máscaras

  • El papa Francisco es contundente al escribir que solo hay dos tipos de personas: las que se hacen cargo del dolor y las que pasan de largo. Nuestras múltiples máscaras, nuestras etiquetas y nuestros disfraces se caen: es la hora de la verdad. ¿Nos inclinaremos para tocar y curar las heridas de los otros? ¿Nos inclinaremos para cargarnos al hombro unos a otros? (Cf. Ft 70).
  • Este es el desafío presente, al que no hemos de tenerle miedo. En los momentos de crisis la opción se vuelve acuciante: podríamos decir que, en este momento, todo el que no es salteador o todo el que no pasa de largo, o bien está herido o está poniendo sobre sus hombros a algún herido (Cf. Ft 70).
  • El samaritano del camino se fue sin esperar reconocimientos ni gratitudes. La entrega al servicio era la gran satisfacción frente a su Dios y a su vida, y por eso, un deber. Todos tenemos responsabilidad sobre el herido que es el pueblo mismo y todos los pueblos de la tierra. Cuidemos la fragilidad de cada hombre, de cada mujer, de cada niño y de cada anciano, con esa actitud solidaria y atenta, la actitud de proximidad del buen samaritano. La propuesta es la de hacerse presentes ante el que necesita ayuda, sin importar si es parte del propio círculo de pertenencia (Cf. Ft 79-81).
  • Para ello es importante que la catequesis y la predicación incluyan de modo más directo y claro el sentido social de la existencia, la dimensión fraterna de la espiritualidad, la convicción sobre la inalienable dignidad de cada persona y las motivaciones para amar y acoger a todos (Cf. Ft 86).

Fuente: Conferencia Episcopal Española

Soñar lo posible. Una lectura de Fratelli tutti. “Las religiones al servicio de la fraternidad”

Las distintas religiones ofrecen un aporte valioso para la construcción de la fraternidad. Así lo desarrolla el papa Francisco en su tercera encíclica Fratelli tutti:

  • El punto de partida debe ser la mirada de Dios, que mira con el corazón.
  • La violencia no encuentra fundamento en las convicciones religiosas.
  • El culto a Dios sincero y humilde lleva al respeto de la vida, de la dignidad y la libertad.

La tercera semana de recorrido por la encíclica se detiene en el tema, “Las religiones, al servicio de la fraternidad”.

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Soñar lo posible. Una lectura de Fratelli tutti: “Una nueva cultura basada en la amistad”

Continuamos el recorrido por la encíclica Fratelli Tutti propuesto por la Conferencia Episcopal Española: “Soñar lo posible”. En la segunda semana, siguiendo el índice de la propuesta, nos paramos en el tema 2: una nueva cultura basada en la amistad.

“Soñar lo imposible”: Índice
  • 1. Soñar como una única humanidad.
  • 2. Una nueva cultura basada en la amistad.
  • 3. Las religiones, al servicio de la fraternidad.
  • 4. Ser el buen samaritano.
  • 5. En un mundo oscurecido, nadie puede quedar excluido.
  • 6. Una economía con principios éticos.
  • 7. Los caminos de paz.
  • 8. Unas relaciones internacionales fraternas.
  • 9. La mejor política.
  • 10. Mirar al pasado con misericordia.

El papa Francisco nos propone una nueva cultura basada en la amistad. El camino es la cercanía y la cultura del encuentro. Buscar puntos de contacto, tender puentes, proyectar algo que incluya a todos.

2ª clave: “Una nueva cultura basada en la amistad”

Dios ha creado todos los seres humanos iguales en los derechos, en los deberes y en la dignidad, y los ha llamado a convivir como hermanos entre ellos.

Seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras, frente a las diversas formas de eliminar o de ignorar a otros.

El cultivo de la amistad es el cultivo de una reciprocidad estable, de un consenso que madura con el tiempo. Trata de construir verdaderamente un “nosotros” que tiende puentes y une a la humanidad.

Nuestra relación, si es sana y verdadera, nos abre a los otros que nos amplían y enriquecen.

El amor que es auténtico, que ayuda a crecer, y las formas más nobles de la amistad, residen en corazones que se dejan completar.

La pareja y el amigo son para abrir el corazón en círculos, para volvernos capaces de salir de nosotros mismos hasta acoger a todos.

El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida.

Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos.

Reconocer a cada ser humano como un hermano y buscar la amistad social que integre a todos no son meras utopías. Exigen la decisión y la capacidad para encontrar los caminos eficaces que las hagan realmente posibles.

Procurar la amistad social implica también la búsqueda de un reencuentro con los sectores más empobrecidos y vulnerables.

 

La amistad es un regalo de la vida y un don de Dios. A través de los amigos el Señor nos va puliendo y nos va madurando.

 

Entre las preocupaciones del papa Francisco siempre han estado las cuestiones relacionadas con la fraternidad y la amistad social, temas a los que se ha referido reiteradas veces en distintos lugares.

Aquí, en este documento pontificio, nos llama ahora a salir de nosotros mismos, nos invita a ampliar el círculo de nuestras relaciones, incluso más allá de nuestras fronteras, reencontrándonos con los sectores más empobrecidos y vulnerables, sin olvidar la importancia de la verdadera amistad en la era digital.

 

San Francisco de Asís como inspiración

 

  • Para escribir sobre la amistad, el Papa vuelve a inspirarse en San Francisco de Asís, que se sentía hermano del sol, del mar y del viento, se sabía todavía más unido a los que eran de su propia carne (Cf. Ft 2).

 

  • El santo de Asís entendió el sentido de la amistad más profundo: acercarse al otro en su movimiento propio, no para retenerlos en el suyo, sino para ayudarles a ser más ellos mismos. Acogió la verdadera paz en su interior, se liberó de todo deseo de dominio sobre los demás, se hizo uno de los últimos y buscó vivir en armonía con todos (Cf. Ft 4)

 

Salir de nosotros mismos

 

  • El ser humano no puede prescindir de relacionarse con los demás. No hay vida cuando pretendemos pertenecer sólo a nosotros mismos y vivir como islas. Un ser humano está hecho de tal manera que no se realiza, no se desarrolla ni puede encontrar su plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás. Ni siquiera llega a reconocer a fondo su propia verdad si no es en el encuentro con los otros. La vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad; cuando se construye sobre relaciones verdaderas y lazos de fidelidad. Para ello, el hombre tiene que llevar a cabo esta empresa: salir de sí mismo (Cf. Ft 87-88).

 

  • La vida no se puede reducir a la relación con un pequeño grupo, ni siquiera a la relación con la propia familia. Es imposible entenderse uno mismo sin un tejido más amplio de relaciones. Mi relación con una persona que aprecio no puede ignorar que esa persona no vive sólo por su relación conmigo, ni yo vivo sólo por mi referencia a ella. Nuestra relación, si es sana y verdadera, nos abre a los otros que nos amplían y enriquecen (…) El amor que es auténtico, que ayuda a crecer, y las formas más nobles de la amistad, residen en corazones que se dejan completar. La pareja y el amigo son para abrir el corazón en círculos, para volvernos capaces de salir de nosotros mismos hasta acoger a todos (Cf. Ft 89).

 

El amor se extiende más allá de nuestras fronteras

 

  • El papa Francisco amplía el círculo de las relaciones para llegar a lo que denomina “amistad social” en cada ciudad o en cada país. El amor se extiende más allá de las fronteras. Cuando es genuina, esta amistad social dentro de una sociedad es una condición de posibilidad de una verdadera apertura universal. (Cf. Ft 99)
  • Hay un reconocimiento básico, esencial para caminar hacia la amistad social y la fraternidad universal: percibir cuánto vale un ser humano, cuánto vale una persona, siempre y en cualquier circunstancia. Este es un principio elemental de la vida social que suele ser ignorado de distintas maneras por quienes sienten que no aporta a su cosmovisión o no sirve a sus fines (Cf. Ft 106).
  • Hay que mirar lo global, que nos rescata de la mezquindad casera. La fraternidad universal y la amistad social dentro de cada sociedad son dos polos inseparables y coesenciales. Separarlos lleva a una deformación y a una polarización dañina (Cf. Ft 142).

  • Reconocer a cada ser humano como un hermano o una hermana y buscar una amistad social que integre a todos no son meras utopías. Exigen la decisión y la capacidad para encontrar los caminos eficaces que las hagan realmente posibles (Cf. Ft 180).
  • El papa Francisco en la encíclica nos marca algunos caminos para dar sentido a una naciente cultura basada en la amistad social: un reencuentro con los sectores más empobrecidos y vulnerables. La paz «no sólo es ausencia de guerra sino el compromiso incansable de reconocer, garantizar y reconstruir concretamente la dignidad tantas veces olvidada o ignorada de hermanos nuestros (Cf. Ft 233).

 

El encuentro en el ambiente digital

 

  • Hablando de relaciones y de amistad, en nuestros días toca aludir a las comunicaciones digitales que eximen del laborioso cultivo de una amistad, presentado una apariencia de sociabilidad. No construyen verdaderamente un “nosotros” sino que suelen disimular y amplificar el individualismo. La conexión digital no basta para tender puentes, no alcanza para unir a la humanidad.

  • El sentarse a escuchar a otro, característico de un encuentro humano, es un paradigma de actitud receptiva, de quien supera el narcisismo y recibe al otro, le presta atención, lo acoge en el propio círculo. A veces la velocidad del mundo moderno nos impide escuchar bien lo que dice otra persona. No hay que perder la capacidad de escucha. San Francisco de Asís escuchó la voz de Dios, escuchó la voz del pobre, escuchó la voz del enfermo, escuchó la voz de la naturaleza. Y todo eso lo transforma en un estilo de vida (Cf. Ft 48).
  • Todos nosotros, personas humanas estamos naturalmente abiertos a las relaciones, a establecer vínculos unos con otros. Estamos necesitados de trascender a nosotros mismos y el camino es el encuentro con los otros (Cf. Ft 111).
  • Sin duda, lo que el Papa nos pide es que seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras (Cf. Tt 6)

Soñar lo posible. Una lectura de Fratelli Tutti. “Soñar como una única humanidad”.

¡Qué importante es soñar juntos! nos exhorta el papa Francisco en “Fratelli tutti”. Por eso, una de las propuestas que lanza en su escrito es “soñar como única humanidad”.

Feliz quien ame al otro tanto a su hermano cuando está lejos de él como cuando está junto a él. Necesitamos un amor que va más allá de las barreras de la geografía y del espacio.

Estamos llamados a una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física. Más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite.

Para ello pedimos un corazón sin confines, capaz de ir más allá de las distancias de procedencia, nacionalidad, color o religión.

«Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios» (1 Jn 4,16). De ese modo fue se despierta el sueño de una sociedad fraterna.

Sólo el hombre que acepta acercarse a otros seres en su movimiento propio, no para retenerlos en el suyo, sino para ayudarles a ser más ellos mismos, se hace realmente padre.

Todos los seres humanos hemos sido creados por Dios iguales. Iguales en los derechos, en los deberes y en la dignidad. Él nos ha llamado a convivir como hermanos.

He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente.

Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos!

Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos.

Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos.

Cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos.

 

Para un cristiano no es que todos “debemos” ser iguales, es que ya, ahora, todos somos iguales, porque todos somos hijos e hijas de un mismo Padre. Esta igualdad es la fuente de la irrenunciable dignidad de todo ser humano. Esa común dignidad sostiene la esperanza de que un mundo mejor es posible.

 

A cada paso, la encíclica nos anima a superar barreras, diferencias, opiniones y darnos cuenta del elemento común de todos los hombres y mujeres de esta humanidad: una igual dignidad, un mismo valor intrínseco. Así se respira en la encíclica y esta mirada nueva a toda la humanidad puede animar nuestra oración, nuestra reflexión y la vida de la Iglesia.

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El sueño: una fraternidad abierta

 

  • «Fratelli tutti», escribía san Francisco de Asís para dirigirse a todos los hermanos y las hermanas, y proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio. El poverello de Asís señala que la felicidad está en quien ama al otro, «tanto a su hermano cuando está lejos de él como cuando está junto a él». Con estas pocas y sencillas palabras expresó lo esencial de una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite (Cf. Ft 1).
  • Francisco de Asís buscaba comunicar el amor de Dios. Había entendido las palabras del apóstol Juan: «Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios» (1Jn 4,16). Así despierta el sueño de una sociedad fraterna. Francisco acogió la verdadera paz en su interior, se liberó de todo deseo de dominio sobre los demás, se hizo uno de los últimos y buscó vivir en armonía con todos (Cf. Ft 3).

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Dios camina junto a ti y te ofrece una esperanza

 

  • Dios sigue derramando en la humanidad semillas de bien. La reciente pandemia nos permitió rescatar y valorizar a tantos compañeros y compañeras de viaje que, en el miedo, reaccionaron donando la propia vida.
  • Nos damos cuenta de que nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes que, sin lugar a dudas, escribieron los acontecimientos decisivos de nuestra historia compartida: médicos, enfermeros y enfermeras, farmacéuticos, empleados de los supermercados, personal de limpieza, cuidadores, transportistas, hombres y mujeres que trabajan para proporcionar servicios esenciales y seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas… comprendieron que nadie se salva solo (Cf. Ft 54).
  • Existe una una realidad enraizada en lo profundo del ser humano, independiente de las circunstancias concretas y los condicionamientos históricos. Nos habla de un anhelo de plenitud, de vida lograda, de un querer tocar lo grande, lo que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes, como la verdad, la bondad y la belleza, la justicia y el amor. La esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna» (Cf. Ft 55).

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Reaccionar para ofrecer a otros este sueño de fraternidad

 

  • El objetivo de esta encíclica es reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras. Una reflexión escrita desde las convicciones cristianas del Papa Francisco, y abierta al diálogo con todas las personas de buena voluntad (Cf. Ft 6).
  • Que pueda surgir de nuevo, en esta época que nos toca vivir, el sentimiento de una fraternidad profunda. Que podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad, reconociendo la dignidad de cada persona humana. He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura: Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos (Cf. Ft 8).
  • Hay dos tipos de personas: las que se hacen cargo del dolor y las que pasan de largo; las que se inclinan reconociendo al caído y las que distraen su mirada y aceleran el paso. En efecto, nuestras múltiples máscaras, nuestras etiquetas y nuestros disfraces se caen: es la hora de la verdad. ¿Nos inclinaremos para tocar y curar las heridas de los otros? ¿Nos inclinaremos para cargarnos al hombro unos a otros? Este es el desafío presente, al que no hemos de tenerle miedo. En los momentos de crisis la opción se vuelve acuciante: podríamos decir que, en este momento, todo el que no pasa de largo ante el dolo ajeno, o bien es porque él mismo está herido o bien es porque está poniendo sobre sus hombros a algún herido (Cf. Ft 70).

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Un sueño que tiene su esencia en el amor: el otro es uno conmigo

 

  • En un intento de precisar en qué consiste la experiencia de amar que Dios hace posible con su gracia, santo Tomás de Aquino la explicaba como un movimiento que centra la atención en el otro «considerándolo como uno consigo». La atención afectiva que se presta al otro, provoca una orientación a buscar su bien gratuitamente. Todo esto parte de un aprecio, de una valoración, que en definitiva es lo que está detrás de la palabra “caridad”: el ser amado es “caro” para mí, es decir, «es estimado como de alto valor». Y «del amor por el cual a uno le es grata la otra persona depende que le dé algo gratis» (Cf. Ft 93)
  • El amor va más allá de acciones benéficas. El amor surge de una unión que inclina más y más hacia el otro considerándolo valioso, digno, grato y bello, más allá de las apariencias físicas o morales. El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos (Cf. Ft 94)

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Desearles a todos lo mejor y hacerlo posible

 

  • El deseo y la búsqueda del bien de los demás y de toda la humanidad implican también procurar una maduración de las personas y de las sociedades en los distintos valores morales que lleven a un desarrollo humano integral. Se trata de procurar lo excelente, lo mejor para los demás: su maduración, su crecimiento en una vida sana, el cultivo de los valores y no sólo el bienestar material. Hay una expresión latina semejante: bene-volentia, que significa la actitud de querer el bien del otro. Es un fuerte deseo del bien, una inclinación hacia todo lo que sea bueno y excelente, que nos mueve a llenar la vida de los demás de cosas bellas, sublimes, edificantes (Cf. Ft 112).
  • Se trata de promover el bien, para nosotros mismos y para toda la humanidad, y así alcanzar un crecimiento genuino e integral. Cada sociedad necesita asegurar que los valores se transmitan, porque si esto no sucede se difunde el egoísmo, la violencia, la corrupción en sus diversas formas, la indiferencia y, en definitiva, una vida cerrada a toda trascendencia y clausurada en intereses individuales (Cf. Ft 113)
  • Reconocer a cada ser humano como un hermano o una hermana y buscar una amistad social que integre a todos no son meras utopías. Exigen la decisión y la capacidad para encontrar los caminos eficaces que las hagan realmente posibles. Cualquier empeño en esta línea se convierte en un ejercicio supremo de la caridad. Porque un individuo puede ayudar a una persona necesitada, pero cuando se une a otros para generar procesos sociales de fraternidad y de justicia para todos, entra en «el campo de la más amplia caridad, la caridad política». Se trata de avanzar hacia un orden social y político cuya alma sea la caridad social (Cf. Ft. 180).

 

Fuente: Conferencia Episcopal Española

Soñar lo posible: claves para entender la nueva encíclica del Papa

La Conferencia Episcopal Española (CEE) y los medios de comunicación de la Iglesia (EcclesiaCOPE y TRECE) se unen para ofrecer materiales para la reflexión sobre las grandes propuestas de la tercera encíclica del papa Francisco “Fratelli tutti”, dedicada a la fraternidad y la amistad social.

Con el nombre Soñar lo posible esta propuesta busca ofrecer claves de lectura de la encíclica y animar a leerla para encontrar los caminos en que cada uno, personas o instituciones, pueden ponerla en práctica.

La campaña, que preparará textos y diferente material audiovisual durante diez semanas, se difundirá en redes sociales bajo los hashtags #SoñarloPosible y #FratelliTutti1de10. Esta última etiqueta irá cambiando cada semana hasta llegar al 10de10.

El papa Francisco firmó esta encíclica en Asís, ante la tumba de San Francisco, el pasado 3 de octubre. Con ella propone, a todos los hombres de buena voluntad, a “que seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras”. Por ello, la CEE y los medios eclesiales se unen con esta iniciativa a la difusión de este mensaje papal.

Así nos invita el Santo Padre:

  • Detenerse en la dimensión universal de la doctrina sobre el amor fraterno,
  • Reflexionar para reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social.
  • Soñar como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana.

El texto completo de la encíclica lo puedes ver aquí. Y lo puedes descargar aquí en word y también en formato pdf.

Las diez claves se recopilarán cada semana bajo estos títulos:
  1. Soñar como una única humanidad. (21 de octubre)
  2. Una nueva cultura basada en la amistad. (28 de octubre)
  3. Las religiones, al servicio de la fraternidad. (4 de noviembre)
  4. Ser el buen samaritano. (11 de noviembre)
  5. En un mundo oscurecido, nadie puede quedar excluido. (18 de noviembre)
  6. Una economía con principios éticos. (25 de noviembre)
  7. Los caminos de paz. (2 de diciembre)
  8. Unas relaciones internacionales fraternas. (9 de diciembre)
  9. La mejor política. (16 de diciembre)
  10. Mirar al pasado con misericordia. (23 de diciembre)

Además de esta acción de la Iglesia, se ha invitado a todas las diócesis, congregaciones religiosas y movimientos a compartir también las propuestas de la encíclica que ya se realizan en sus instituciones y a compartir esas historias con los hashtags señalados.

 

Fuente: Conferencia Episcopal Española

Video del Papa en octubre: “Más mujeres laicas en instancias de responsabilidad de la Iglesia”

La Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración) ha hecho público este jueves El Vídeo del Papa : “MUJERES EN INSTANCIAS DE RESPONSABILIDAD DE LA IGLESIA”, que recoge la intención de oración del Papa Francisco para este mes de octubre, mes misionero. En esta ocasión, está dedicada a los fieles laicos y, especialmente, a las mujeres, con el deseo de que el papel de estas últimas en la toma de decisiones de la Iglesia sea cada vez más relevante. Leer más

“Fratelli tutti”, la encíclica social del Papa Francisco.

En la fiesta de S. Francisco de Asís, el Papa Francisco hace pública la tercera encíclica de su pontificado con el título “Fratelli Tutti” sobre la fraternidad y la amistad social. El texto de la encíclica fue firmado en Asís, el 3 de octubre, tras la celebración de la eucaristía presidida por el Papa con la comunidad franciscana.

 

¿Cuáles son los grandes ideales, pero también los caminos concretos a recorrer para quienes quieren construir un mundo más justo y fraterno en sus relaciones cotidianas, en la vida social, en la política y en las instituciones? Esta es la pregunta a la que pretende responder, principalmente “Fratelli tutti”, que el Papa define como una “Encíclica social”, en sus ocho capítulos:

  1. Las sombras de un mundo cerrado
  2. Un extraño en el camino
  3. Pensar y gestar un mundo abierto
  4. Un corazón abierto al mundo entero
  5. La mejor política
  6. Diálogo y amistad social
  7. Caminos de reencuentro
  8. Las religiones al servicio de la fraternidad del mundo

 

 

“”Fratelli tutti”, escribía san Francisco de Asís para dirigirse a todos los hermanos y las hermanas, y proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio…” Así comienza esta tercera encíclica del Papa Francisco.

Una encíclica que pretende promover una aspiración mundial a la fraternidad y la amistad social, a partir de una pertenencia común a la familia humana, del hecho de reconocernos como hermanos porque somos hijos de un solo Creador, todos en la misma barca, y por tanto necesitados de tomar conciencia de que en un mundo globalizado e interconectado sólo podemos salvarnos juntos.

 

 

‘Hermanos todos’: la tercera encíclica del papa Francisco que pondrá de relieve la necesidad de la fraternidad.

El sábado 3 de octubre, el papa Francisco se dirigirá al Sagrado Convento de Asís para firmar su nueva encíclica. Así lo ha confirmado el director de la Oficina de Prensa del convento, Enzo Fortunato, quien también ha revelado el nombre del documento papal: ‘Fratelli tutti” (Hermanos todos”). Esta es la tercera encíclica de su pontificado, tras ‘Lumen fidei’ y ‘Laudato si’’.

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Materiales para la Jornada del Migrante y del Refugiado 2020

“Como Jesucristo, obligados a huir” es el lema de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2020 que se celebra el 27 de septiembre. La Subcomisión Episcopal de Migraciones y movilidad humana ha editado los materiales para preparar esta Jornada.

Entre estos materiales -que se recogen en la revista Migraciones– se puede leer el mensaje de los obispos de la Subcomisión. La Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado trata de poner rostro a las personas vulnerables “rescatándoles de las listas anónimas de cifras”, recuerdan los obispos. “Se trata -continúan.- de sensibilizar a la comunidad cristiana que reconoce a Jesús en cada persona obligada a huir. Se trata de sensibilizar a la sociedad española para que asegure los derechos de la dignidad humana a toda persona obligada a desplazarse. Todo lo que trabajemos por ellos y con ellos será poco”.

 

Fuente: www.conferenciaepiscopal.es

 

El Papa Francisco invita en su mensaje al Encuentro para la Amistad de los Pueblos a «cultivar la mirada que se asombra»

  • El Papa Francisco saludó la XLI edición del “Encuentro para la Amistad entre los Pueblos”, que tendrá lugar principalmente en modo digital y que será inaugurado el 18 de agosto. El Obispo de Roma aseguró a los organizadores y a los participantes su cercanía y su oración.

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