Vídeo del Papa. Junio 2022. Por las familias: “un camino hacia Dios a través de la vida cotidiana”

Recemos por las familias cristianas de todo el mundo, para que, con gestos concretos, vivan la gratuidad del amor y la santidad en la vida cotidiana.

Papa Francisco – Junio 2022

 

El bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia
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El Vídeo del Papa comparte la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. Este mes de junio el Papa se dirige a las familias. En su mensaje, el Papa subraya que “El amor en la familia es un camino personal de santidad” y es consciente que “no existe la familia perfecta” y al mismo tiempo, recuerda que “Dios está con nosotros, en la familia” .

El Santo Padre anima a las familias cristianas a expresar el amor en gestos concretos, a aprender de los errores y a encontrar la presencia de Dios en todo momento.

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La familia en el centro. Hacia el Encuentro Mundial de las Familias.

El vídeo del Papa de junio es el segundo de una serie de tres meses alrededor del ámbito familiar, realizados por la Red Mundial de Oración del Papa con la colaboración del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. En el mes de mayo Francisco dedicó su intención de oración a los jóvenes mientras en julio, el Papa rezará por los ancianos.

Además, la intención de oración de junio se proyecta hacia la celebración del Encuentro Mundial de las Familias que tendrá lugar del 22 al 26 de junio en Roma, evento con el que se cierra un año dedicado a la meditación sobre la familia con motivo del 5º aniversario de la Exhortación Apostólica Amoris laetitia.

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¿La familia en crisis?

Desde hace años, parece que la familia está en crisis permanente. Por esto, es importante cuidar la propia familia, en su realidad concreta. De hecho, la familia sigue siendo la principal fuente de sentido para la vida de muchas personas. Apunta en esta dirección una encuesta realizada por el Pew Research Center en 2021, en la que respondiendo a qué da significado a la propia existencia, los encuestados mencionaron la familia en primera posición, por delante de la carrera profesional, el bienestar material o la salud.

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Un lugar donde se aprende a convivir

En el Video, el Pontífice explica que la “familia es el lugar donde aprendemos a convivir”, los más jóvenes y con los más mayores. “Y al estar unidos, jóvenes, ancianos, mayores, niños, al estar unidos en las diferencias, evangelizamos con nuestro ejemplo de vida”.

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No existe la familia perfecta. La familia como camino de santidad. Dios acompaña a las familias.

Por supuesto, no existe la familia perfecta, pero no pasa nada. No hay que tenerle miedo a los errores; hay que aprender de ellos para seguir adelante”, dice el Papa, recordando que, además de su gran valor humano, la familia también es valiosa desde una perspectiva de la fe: “El amor en la familia es un camino personal de santidad para cada uno de nosotros”. Así, la fe ofrece motivos y aliento para proteger la institución familiar. “No olvidemos que Dios está con nosotros: en la familia, en el barrio, en la ciudad que habitamos. Él se preocupa por nosotros, permanece con nosotros en todo momento en el vaivén de la barca agitada por el mar: cuando discutimos, cuando sufrimos y cuando estamos alegres,” dice Francisco.

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En la familia, momentos ordinarios se vuelven extraordinarios

Sobre las familias que van creciendo en el camino de la santidad, ha hablado el Card. Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida: “No existen las familias perfectas, nos recuerda Amoris laetitia, y no debemos tener miedo de las dificultades. Todas las familias tienen inquietudes, sufrimientos, pero también gozos y esperanzas. Las relaciones de amor entre esposos, padres, hijos y abuelos es lo que les convierte en caminos de santidad, hechos de simples gestos cotidianos, que con poco hacen extraordinarios los momentos ordinarios.”

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Encontrar personas diferentes es una riqueza, no una amenaza

El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, comentó a propósito de esta intención: “Francisco nos recuerda que la familia es el lugar donde aprendemos a convivir con la diferencia, con los más jóvenes y con los más mayores. Encontrar personas diferentes es una riqueza, no una amenaza. En el mundo de hoy parece que la diferencia genera confrontación cuando tendría que abrir caminos nuevos. La familia es el lugar para aprender a amar, a convivir en la diferencia, aprendiendo de los errores, conscientes que el Señor está presente, ayuda y acompaña. Esta experiencia de la presencia de Dios nace de la oración, por eso es importante rezar por esta intención de oración del Papa”.

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Fuente: thepopevideo.org

Doce semanas para hacer Memoria. Esta semana: #HMMayores

 

La Iglesia comenzó en el mes de abril su proyecto #HazMemoria. Durante doce semanas queremos traer a nuestra memoria lo que es la vida de la Iglesia en los más variados ámbitos de su trabajo diario: desde el anuncio del Evangelio a la actividad socio sanitaria, desde la acogida a los enfermos a la catequesis de niños y jóvenes, desde la celebración de la eucaristía a la compañía a presos o mujeres abandonadas.

Queremos dar a conocer el trabajo de centenares de miles de personas que, desde su compromiso cristiano, entregan lo que tienen para el bien de todos: su tiempo, sus capacidades, sus donativos, sus bienes,… incluso la vida entera. Somos conscientes, como dice el Papa, de que hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece, pero estamos seguros de que lo más valioso es el bosque crece, que da frutos, que lleva a cabo lo que se espera de él, en silencio, sin prisa pero sin pausa.

Cada semana recordamos lo que la Iglesia hace en relación a un campo concreto de su actividad y porqué lo hace. Ofrecemos tres testimonios de quienes llevan a cabo ese trabajo y quienes se benefician de él.

 

 

Esta semana #HMMayores

 

La aspiración de cada persona es muchas veces aspiración a la sabiduría. Queremos conocer los qués y los porqués de las cosas que nos pasan, el sentido de la vida y de la historia, los motivos y las consecuencias del tiempo que vivimos. Pero muchas veces nos faltan maestros. Maestros con experiencia y con conocimiento. Maestros con sabiduría.

 

Una buena parte de nuestro tiempo lo empleamos en encontrar al que sabe para pedirle respuestas. A veces, sin éxito: no encontramos la persona o la persona no tiene respuestas. Sin embargo, si miramos a nuestro lado encontramos una sabiduría cercana, accesible, disponible, paciente. Es la sabiduría de los mayores, de los ancianos. Siempre dispuestos a dar un buen consejo, una explicación de vida, una interpretación acertada de los tiempos.

 

Cuando la vida se oscurece y las explicaciones desaparecen, ellos continúan dando luz y esperanza porque a ellos ya les ha pasado de todo y saben que el sol está siempre detrás de las nubes; que a la noche le sigue el día. Los ancianos son, a un tiempo, un complejo de fortaleza, sabiduría, experiencia y amor.

 

 

Muchas veces, para no molestar, esperan la pregunta que necesitas hacerle para iluminar tu vida, pero en ocasiones esa pregunta no llega. Su sabiduría pasa desapercibida y desaprovechada. Cuando se es joven uno parece capaz de toda la ciencia, de todas las respuestas, de encontrar la salida para cualquier dificultad. Pero muy pronto, quizá con la llegada del dolor o del sufrimiento, uno descubre que no se sostiene solo, que no es capaz de dar sentido a la vida y que muchas preguntas están sin respuesta. Y entonces caben dos salidas: el silencio de la incertidumbre o la consulta a los mayores.

En este tiempo muchas veces queda descartada la vejez. Se pondera la juventud y la belleza, la salud y el estar en forma. Se denigra la enfermedad y la vejez. Lo hemos visto especialmente durante la pandemia. Se ha oscurecido la referencia de los mayores y ahora, en tantos hogares, se les echa en falta. Bastaba su sola presencia para que hubiera paz, concordia, encuentro. Su ausencia nos ha privado de cosas muy valiosas en la familia. Se nos olvida en la familia que, como dice Francisco L. Bernárdez, lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado.

Es el momento de volver a mirar la ancianidad como lugar de paz y esperanza y reconocer y agradecer su presencia, hacerla valiosa, dotar su vida de sentido. Las jóvenes generaciones deben encontrar en ellos el sentido profundo de su tiempo y una experiencia de vida que les permita mirar el futuro sin temor.

 

 

Noticia extraída de www.conferenciaepiscopal.es