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Retiro de Adviento en A Raiña

El sábado 7 de diciembre, A Raiña, en Mesía, será el punto de encuentro para un RETIRO DE ADVIENTO, que está abierto a todos los que busquen un espacio para la reflexión espiritual y la conexión personal con Dios.

Comenzará a las 11 de la mañana y se extenderá hasta las 11 de la noche, ofreciendo a los asistentes la libertad de participar en cualquier momento a lo largo del día.

El retiro se caracteriza por su ambiente acogedor y de libre participación, permitiendo a cada persona encontrar su propio ritmo y espacio de reflexión. La jornada incluirá una comida compartida, para la cual se invita a los asistentes a traer sus propios alimentos y disfrutar de un momento de convivencia y fraternidad.

Esta iniciativa busca proporcionar un espacio de paz y serenidad en el que los participantes puedan prepararse espiritualmente para la llegada de la Navidad, reflexionando sobre el verdadero sentido del Adviento.

 

 

Fuente: pastoralsantiago.org

1 diciembre | Día Diocesano de Personas con Discapacidad. Diócesis de Santiago de Compostela

El Domingo 1 de diciembre de 2024,  con motivo del Día Mundial de las personas con discapacidad (3 de Diciembre), en nuestra Diócesis de Santiago celebraremos el día Diocesano de las personas con Discapacidad, con una Eucaristía en lengua de signos presidida por el Arzobispo de Santiago D. Francisco en el Centro PAI MENNI, en Betanzos, a las 10:00 h. Será retrasmitida por la TVG

 

En consonancia con la Iglesia Universal e iluminados por el Jubileo 2025, acentuaremos la virtud de la Esperanza, por eso el lema de este día es: «Todos juntos regalamos esperanza«. Y para sembrar esperanza todos somos necesarios, el aporte de cada uno es único.

Dar la mano a quien la necesita, hablarle con signos o con el tacto a quien no puede oír, quitar barreras arquitectónicas para que todos podamos transitar, explicarle lo que hay a quien no ve, hablar despacio y comentar con un lenguaje sencillo a quien tiene un ritmo diferente de comprensión, no preguntarle si me conoce a aquella persona que va perdiendo la memoria poco a poco; todas estas cosas y muchas más transparentan que queremos dar esperanza. (Mensaje de los Obispos con motivo del Día Internacional de las personas con discapacidad )

Inspirados en este lema pretendemos que todos tomemos conciencia de la necesidad de incluir y de amar a las personas, con sus capacidades y discapacidades. En la Iglesia todos tenemos un lugar y una misión que Jesús nos ha encomendado. En el corazón de Jesús y de la Iglesia cabemos todos.

 

La catequesis, en particular, está llamada a descubrir y experimentar formas coherentes para que cada persona con sus dones, sus limitaciones y sus discapacidades unamos nuestros corazones y nuestras manos, y seamos sembradores de esperanza. Por ello, desde la Delegación de Catequesis de nuestra Diócesis de Santiago nos ofrecen unas catequesis y otros materiales para prepararnos todos juntos.

GUIÓN PARA A LITURXIA DO DOMINGO I DE ADVENTO E DIA DIOCESANO DAS PERSONAS CON DISCAPACIDADE
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CATEQUESIS DE SENSIBILIZACIÓN PARA EL DÍA INTERNACIÓNAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

 

 

Fuente: catequesisdegalicia.org

 

VÍDEO | Asamblea Pastoral Diocesana

Mons. Francisco Prieto llama a la conversión del corazón en la Asamblea Diocesana

Este sábado, 16 de noviembre de 2024, la Archidiócesis de Santiago de Compostela llevó a cabo la Asamblea Pastoral Diocesana de Representantes en el Colegio La Salle de Santiago. El evento, convocado por el Arzobispo Mons. Francisco Prieto y organizado por el Vicario de Pastoral D. Javier Porro, junto a su equipo, reunió a una amplia representación de la comunidad diocesana, incluyendo diferentes órganos, agentes de pastoral y realidades significativas.

A la cita acudieron vicarios episcopales, delegados y responsables de departamentos, así como miembros del Consejo Diocesano de Pastoral, el Consejo Presbiteral y el Consejo de Consultores. También estuvieron presentes arciprestes, vicearciprestes y secretarios de los nuevos Arciprestazgos, además de representantes laicos y de la vida religiosa y consagrada. La convocatoria incluyó a los responsables de movimientos, asociaciones, grupos apostólicos laicales y presidentes de cofradías, asegurando una amplia representación de todas las facetas de la vida eclesial.

La jornada comenzó a las 10:00 horas con la llegada de los participantes, seguida por un momento de oración, coordinado y amenizado con canciones por el grupo «Xentes daquí e dacolá», originario de la Pascua Xoven de Arousa.

 

Entrevista con el Arzobispo, Mons. Francisco José Prieto.

 

Alejandro López Carballeira, Subdirector de los Servicios Informativos en Corporación Radio e Televisión de Galicia, fue el presentador y moderador de la Asamblea. Condujo una entrevista con el Arzobispo Mons. Francisco José Prieto Fernández, durante la cual se abordaron diversos temas de actualidad para la Iglesia diocesana. En un ambiente distendido y cercano, el Arzobispo respondió a las preguntas de los fieles y del periodista, reflexionando sobre los cambios en la estructura diocesana, la necesidad de una conversión del corazón, el papel de los laicos en la Iglesia y la importancia de la sinodalidad.

 

 

El Arzobispo comenzó su intervención destacando la importancia de la renovación de estructuras en la Iglesia, pero subrayó que el verdadero cambio debe provenir de una «conversión del corazón». Explicó que esta conversión implica «dejar de darnos la espalda» y «ponernos frente a frente, no en una mirada que desafía, sino en una mirada que acoge». Para lograr esta conversión, instó a los fieles a reflexionar sobre sus actitudes: «¿Dónde tenemos puestas las raíces de nuestra vida creyente? ¿En lo mínimo o en el banquete del Señor? ¿Qué somos, recolectores o sembradores? ¿Qué buscamos? ¿Beneficios o ponernos en camino siempre juntos?»

El Arzobispo también habló sobre la importancia de la sinodalidad en la Iglesia, un tema central en el pontificado del Papa Francisco. Reconoció que la sinodalidad es una realidad viva en la Iglesia, pero que a veces se ha «olvidado». Instó a los fieles a pasar a una «sinodalidad vivida». Para ello, es necesario «romper esas fronteras que a veces nos impiden descubrir que podemos trabajar juntos», más allá de los nombres y las estructuras.

Además, destacó la importancia de la comunicación, tanto presencial como a través de los medios y las redes sociales. Explicó que el «primer anuncio», es decir, la proclamación del Evangelio, es la razón de ser de la Iglesia y debe estar presente en todas sus acciones. Subrayó la importancia de formar «pastores misioneros» que acompañen a los fieles en un mundo en constante cambio.

La entrevista concluyó con una reflexión por parte del Arzobispo llamando a la acción y a la esperanza, invitando a los fieles a seguir construyendo una Iglesia viva, abierta y misionera.

 

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Diversas realidades diocesanas se presentan en la Asamblea Pastoral.

 

Tras un breve descanso a las 12:30, la Asamblea Pastoral Diocesana de la Archidiócesis de Santiago de Compostela retomó sus actividades con la presentación de distintas realidades diocesanas, ofreciendo a los asistentes una visión amplia y renovada de las iniciativas y proyectos en marcha, enriqueciendo aún más el espíritu de comunión y colaboración que marcó toda la jornada, bajo el lema: «Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo» (Ez 36, 26)

 

Presentación de la nueva web: un espacio renovado para la comunidad diocesana.

El delegado de Comunicaciones, D. Manuel Blanco, acompañado de D. Manuel Ángel García, presentó la nueva y remodelada web de la ArchiDiócesis. Presenta un diseño intuitivo y responsivo, y está adaptada para ser utilizada en cualquier dispositivo, ya sea ordenador, tablet o móvil. Entre las mejoras implementadas destacan menús claros y estructurados que facilitan la búsqueda de información, contenido actualizado sobre actividades, servicios y noticias diocesanas, una mayor integración con redes sociales y opciones de contacto más accesibles, fomentando así una comunicación más fluida con los usuarios.

Además, la web incorpora nuevos formularios online, diseñados para mejorar y agilizar la comunicación y la gestión de servicios para todos los diocesanos. Esta iniciativa responde a la necesidad de modernizar y simplificar los procesos administrativos y pastorales, ofreciendo a la comunidad una herramienta eficiente y accesible. Los formularios abarcan una amplia gama de servicios, desde solicitudes de sacramentos y registros parroquiales hasta inscripciones para eventos y actividades diocesanas.

Blanco y García invitaron a todos los diocesanos a participar activamente en la nueva web, enviando sus noticias y eventos para enriquecer el contenido y fortalecer el sentido de comunidad. Las contribuciones pueden ser enviadas a través de la sección de contacto disponible en la web.

 

 

El Consejo Diocesano: un espacio de diálogo y colaboración

Dª Laura Ruíz, de la delegación Episcopal para la Juventud y la Infancia, explicó que la Diócesis cuenta con un órgano fundamental para la participación y la sinodalidad: el Consejo Diocesano. Este consejo está compuesto por una amplia representación de la comunidad diocesana, incluyendo al rector del Seminario mayor, sacerdotes, diáconos, miembros de la vida consagrada, laicos y representantes de diversos movimientos y asociaciones.

Ruiz destacó que la función principal del Consejo Diocesano es analizar la situación de la Diócesis, proponer iniciativas, asesorar al Arzobispo y colaborar en la puesta en marcha de las propuestas. Se busca que el trabajo del Consejo no se quede «solo en el papel», sino que se traduzca en acciones concretas que beneficien a toda la Diócesis.

También explicó que uno de los temas centrales que se abordan es el Plan Pastoral Diocesano, que busca dar respuesta a los desafíos pastorales de la Diócesis. El Consejo Diocesano se configura como un espacio de diálogo, escucha y discernimiento, donde todos los miembros de la comunidad diocesana pueden aportar su visión y colaborar en la construcción de una Iglesia más sinodal.

 

 

Comisiones y colaboración en el trabajo del Consejo Presbiteral

D. Francisco Gómez Canoura, secretario del Consejo Presbiteral, detalló la estructura y funcionamiento de este órgano, que se puede comparar con un senado que asesora al obispo. El Consejo Presbiteral, compuesto por sacerdotes, tiene la función de ayudar al Arzobispo en el gobierno de la Diócesis.

Gómez Canoura explicó que más de la mitad de los miembros del Consejo son elegidos por los propios sacerdotes y se dividen en tres categorías: territoriales, por tipos de sacerdotes y miembros natos. Además, el Arzobispo puede nombrar a otros miembros que considere valiosos para el Consejo.

El Consejo Presbiteral cuenta con diversas comisiones para trabajar en temas específicos. Entre ellas se encuentra la Comisión Permanente, encargada de actualizar los estatutos del Consejo, y varias comisiones de estudio que abordan temas relevantes para la vida diocesana, como la fraternidad y espiritualidad sacerdotal, las unidades pastorales, la iniciación cristiana y la pastoral exequial.

En resumen, Gómez Canoura presentó el Consejo Presbiteral como un organismo esencial para el funcionamiento de la Diócesis, que, a través del diálogo, el estudio y la colaboración, ayuda al Arzobispo a tomar decisiones y a guiar a la comunidad.

 

Reorganización pastoral: Unidad y coordinación en la Diócesis

Dª Ángeles Santamarta, directora de un colegio en Arzúa y colaboradora en la delegación de Catequesis para personas con discapacidad, expresó su esperanza en la nueva fórmula de Arciprestazgos impulsada por la Diócesis. Su optimismo se basa en la fe en el Señor, quien, según Santamarta, está presente en la Iglesia e infunde su Espíritu a pesar de las dificultades.

La reorganización de los Arciprestazgos, explicó Santamarta, surge de una reflexión sobre la situación demográfica y pastoral de la Diócesis, y busca una mayor unidad, diversidad y coordinación en la acción pastoral. Destacó que el objetivo no es crear estructuras vacías, sino darles vida a través de la colaboración y el compartir los bienes y recursos de cada parroquia.

Hizo un llamada a la participación de todos, incluyendo a los niños y jóvenes, cuyas voces y sueños también son importantes en la Iglesia. Animó a no tener miedo a levantar la mano, a ofrecerse para servir y a prepararse para las tareas que se les encomienden. Recordó que todos somos válidos y que la Iglesia somos todos.

Finalmente, Santamarta invitó a ver las dificultades como oportunidades para crecer y a no desanimarse ante los obstáculos. Concluyó con un mensaje de esperanza y una llamada a la acción: «La Iglesia somos todos, todos tenemos una vocación, no somos unos más que otros, y aunque haya que tirar por un sacerdote, tiremos».

 

 

Proyección futura y colaboración en el Seminario Interdiocesano

El rector del Seminario Mayor Interdiocesano, D. José Antonio Castro Lodeiro, destacó la importancia del Seminario Mayor Interdiocesano, formado los seminaristas y formadores de las Diócesis de Santiago, Tui-Vigo y Mondoñedo-Ferrol.

Castro Lodeiro subrayó que el Seminario, a diferencia de otras entidades diocesanas centradas en el presente, está orientado hacia el futuro. Los seminaristas, que estaban también presentes en el acto, representan “el porvenir de la Iglesia”.

El rector hizo una llamada crucial a las delegaciones y miembros diocesanos, pidiendo su colaboración para evitar el aislamiento del Seminario y enriquecer la formación de los futuros sacerdotes. Manifestó su preocupación de que el Seminario pudiera convertirse en una «burbuja» aislada de la realidad diocesana y enfatizó la necesidad de la participación activa de todas las áreas de la Iglesia, incluyendo delegaciones, familias, vida religiosa, pastoral juvenil y laicos.

Castro Lodeiro insistió en la necesidad de una formación integral para los seminaristas, que incluya experiencias más allá de la vida en el Seminario, interactuando con las diversas realidades diocesanas.

 

 

Fortaleciendo la pastoral diocesana: esperanza y trabajo conjunto en las Delegaciones

Dª Fátima Noya compartió su experiencia y visión sobre el trabajo en la delegación de misiones. Destacó la labor ejemplar de los misioneros, tanto los que están en la diáspora como los que han regresado.

Explicó que las delegaciones funcionan como «consejerías» encargadas de servicios específicos durante un tiempo determinado, y enfatizó la importancia de trabajar en equipo y colaborar con quienes desean participar.

Reconoció los desafíos de trabajar en equipo debido a diferencias personales y visiones pastorales, pero resaltó la importancia de aprender a trabajar en red y en fraternidad, siguiendo la llamada del Papa Francisco.

Noya concluyó su intervención animando a todos a colaborar en las distintas áreas de la Diócesis, recordando que ninguna parcela pastoral debe ser ajena a nadie.

 

Proteger a los vulnerables: un compromiso constante de la Iglesia

D. Luis García Bernadal, del servicio de atención a víctimas de abusos, subrayó la importancia del trabajo en equipo y la creación de una cultura de respeto hacia los más vulnerables. Utilizó una analogía de los discípulos de Jesús para resaltar la relevancia de colocar a los más vulnerables en el centro de la sociedad.

Bernadal abordó el tema del abuso sexual, de poder y de conciencia dentro de la Iglesia, afirmando que no existe dilema entre defender la imagen de la Iglesia y a las víctimas. Subrayó que la Iglesia debe ofrecer a las víctimas un servicio integral que responda a todas sus necesidades: psicológicas, legales, pastorales y espirituales. Concluyó agradeciendo el trabajo de los presentes y asegurando el apoyo del servicio de víctimas los 365 días del año, las 24 horas del día.

 

 

Año Jubilar 2025: Un acontecimiento de gracia para renovar la esperanza

D. Santiago Romero, Delegado Diocesano para el Año Santo 2025, explicó en detalle el Año Jubilar, destacándolo como un «acontecimiento de gracia» que debe vivirse con profundidad y sencillez tanto a nivel personal como comunitario. El lema del Año Jubilar, «Peregrinos de Esperanza», elegido por el Papa Francisco, anima a la Iglesia a redescubrir la esperanza tras un periodo de dificultades.

Romero subrayó que, aunque Roma será el centro del Jubileo, este evento tiene una dimensión universal y se vivirá en todas las Diócesis del mundo. Detalló que se promoverán peregrinaciones a Roma para diversos grupos, así como una gran peregrinación diocesana en agosto de 2025.

La Catedral de Santiago será un templo jubilar, acogiendo numerosas celebraciones.

Insistió en que el Año Jubilar no debe reducirse a peregrinaciones y celebraciones, sino que debe estar vinculado a las obras de misericordia, animando a las Parroquias y Arciprestazgos a realizar acciones que lleven la gracia del Jubileo a los más necesitados. Concluyó invitando a los fieles a vivir el Jubileo en su realidad local y recordó que este año debe transformar la vida cotidiana de los fieles hacia una experiencia más profunda de la esperanza en Dios.

 

Gesto y vídeo.

 

En un acto cargado de simbolismo, Mons. Francisco José Prieto Fernández entregó un báculo al final de cada intervención. Este gesto, lleno de significado, representa la unión de los representantes en la misión común de la Iglesia, trabajando juntos bajo la guía y el cuidado pastoral del obispo.

 

 

En el transcurso de la Asamblea se proyectó un vídeo, que capturó la atención de los asistentes, en donde se recogen distintas realidades pastorales de la Diócesis: refleja el dinamismo y la diversidad de las iniciativas pastorales que se llevan a cabo en las parroquias, movimientos y asociaciones que conforman la Diócesis. La pieza audiovisual subraya el compromiso y dedicación de todos los agentes de pastoral en su misión de evangelización y servicio comunitario.

 

 

Eucaristía en la Catedral de Santiago.

 

Este espacio de convivencia y diálogo fue el preámbulo perfecto para culminar la jornada con una solemne Misa celebrada en la Catedral de Santiago a las 17:00 horas.

La Eucaristía fue presidida por el Arzobispo de Santiago, Mons. Francisco José Prieto Fernández, acompañado por el Arzobispo emérito, Mons. Julián Barrio, así como por el Vicario General, D. Andrés Fernández Farto, el Vicario de Pastoral, D. Javier Porro, vicarios territoriales, delegados y otros sacerdotes.

 

 

En su homilía, Mons. Prieto reflexionó sobre la Eucaristía como el corazón palpitante de la vida de la Iglesia y la fuente que alimenta la misión encomendada por Dios: «En la Eucaristía encontramos y descubrimos ese centro de la vida de nuestra Iglesia, de la Iglesia diocesana, de nuestras Parroquias y comunidades. Ahí nos reconocemos como hijos y como hermanos», afirmó el Arzobispo, subrayando la importancia de este sacramento para la comunidad de fe.

Recordando las palabras del profeta Ezequiel, Mons. Prieto animó a los presentes con un mensaje de esperanza y unidad: «La palabra del profeta Ezequiel también hoy es una palabra que a todos nos anima… nos lleva a confesar una vez más… una sola fe, un solo Señor, un solo espíritu». Esta llamada a la unidad resonó profundamente en la asamblea, invitando a renovar la fe y la esperanza en el Señor, quien precede, convoca y guía a la Iglesia.

El Arzobispo enfatizó que el Señor debe ser el centro de la vida diocesana: «Es saber que el Señor, el único Señor, en la única fe que confesamos, es el centro y tiene que serlo de nuestra vida como Iglesia diocesana». Además, hizo una ferviente llamada a la colaboración y al trabajo en equipo, rechazando cualquier forma de exclusión dentro de la Iglesia: «En la Iglesia, en nuestras comunidades, no caben esos posesivos particulares, no caben espacios excluyentes porque no son nuestros, no son propiedad».

 

 

Mons. Prieto también subrayó la importancia de la vocación bautismal como el fundamento de la vida cristiana y la misión de la Iglesia: «Desde ahí, la vida de nuestras Parroquias y la vida de nuestra Diócesis se hacen una tarea con el espíritu que obra en cada uno de nosotros desde la vocación fundante por el bautismo recibido».

Finalmente, el el prelado compostelano exhortó a la asamblea a ser una «Iglesia en camino«, comprometida a servir a los más necesitados, especialmente a los pobres, a quienes describió como «el mayor regalo que Dios nos hace»: «No olvidemos a los pobres en nuestra vida, en la vida de nuestra iglesia diocesana; son el mayor regalo que Dios nos hace porque nos son confiados, nos son entregados para que sean acompañados, escuchados y sostenidos», expresó con fervor.

La homilía de Mons. Prieto concluyó con una invitación a abrir el corazón a la acción del Espíritu Santo y a seguir celebrando la Eucaristía como fuente de vida y alimento para la misión. Esta llamada a la renovación espiritual y al compromiso comunitario marcó el cierre de una jornada significativa de reflexión, comunión y esperanza para toda la comunidad diocesana.

 

 

Noticia extraída de: archicompostela.org

17 NOV | Jornada Mundial de los Pobres: «La oración del pobre sube hasta Dios»

La Iglesia celebra el 17 de noviembre la VIII Jornada Mundial de los Pobres. El papa Francisco propone como lema de este año “La oración del pobre sube hasta Dios”. Este mismo día, el Santo Padre presidirá la celebración eucarística en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, a la cual seguirá el tradicional almuerzo con algunos pobres en el Aula Pablo VI.

 

Nota conjunta de Cáritas y Conferencia Episcopal

Con motivo de esta celebración, la Conferencia Episcopal Española (CEE) y Cáritas suman de nuevo sus esfuerzos para movilizar a las comunidades cristianas y a toda la sociedad en los objetivos de esta cita anual convocada por el papa Francisco.

En esta octava edición, bajo el lema “La oración del pobre sube hasta Dios”, Francisco exhorta a “hacer nuestra la oración de los pobres y rezar con ellos” porque la falta de atención espiritual es “la peor discriminación que sufren” las personas en situación de exclusión. “Es un desafío que debemos acoger y una acción pastoral que necesita ser alimentada”, señala el Papa en su mensaje.

“La inmensa mayoría de los pobres -añade- tiene una especial apertura a la fe; necesitan a Dios y no podemos dejar de ofrecerles su amistad, su bendición, su Palabra, la celebración de los Sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y de maduración en la fe. La opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria”.

En su mensaje, el Santo Padre también recuerda a las personas que sufren la pobreza y la exclusión que Dios no se olvida de ellos. “Dios está atento a cada uno de ustedes y está a su lado. No los olvida ni podría hacerlo nunca. Todos hemos tenido la experiencia de una oración que parece quedar sin respuesta. A veces pedimos ser liberados de una miseria que nos hace sufrir y nos humilla, y puede parecer que Dios no escucha nuestra invocación. Pero el silencio de Dios no es distracción de nuestros sufrimientos; más bien, custodia una palabra que pide ser escuchada con confianza, abandonándonos a Él y a su voluntad”.

El Papa nos invita a tomar conciencia de su presencia y de su necesidad

La idea de impulsar esta Jornada surgió el 13 de noviembre de 2016, durante el cierre del Año de la Misericordia y cuando en la Basílica de San Pedro el Santo Padre celebraba el Jubileo dedicado a las personas marginadas. Al finalizar la homilía, y de manera espontánea, Francisco expresó un deseo: «quisiera que hoy fuera la Jornada de los Pobres». Desde entonces, se celebra esta Jornada en torno a esa fecha.

La Jornada Mundial de los Pobres es una oportunidad pastoral que invita a los creyentes a escuchar la oración de los pobres tomando conciencia de su presencia y de su necesidad. Por ello, Francisco considera esta jornada como una ocasión propicia “para llevar a cabo iniciativas que ayuden concretamente a los pobres, y también para reconocer y apoyar a tantos voluntarios que se dedican con pasión a los más necesitados”.

“Debemos agradecer al Señor por las personas que se ponen a disposición para escuchar y sostener a los más pobres. Son sacerdotes, personas consagradas, laicos y laicas que con su testimonio dan voz a la respuesta de Dios a la oración de quienes se dirigen a Él. El silencio, por tanto, se rompe cada vez que un hermano en necesidad es acogido y abrazado”, señala.

Con objeto de animar la celebración de esta Jornada, la CEE y Cáritas han preparado diversos materiales para su utilización por parte de todas las diócesis, parroquias, comunidades, movimientos, asociaciones e instituciones de la Iglesia.

Esta convocatoria es una nueva oportunidad para reflexionar sobre cómo dar una respuesta adecuada que lleve alivio y paz a tantas personas, dejadas a merced de la incertidumbre y la precariedad. Con ese objetivo, los promotores de la Jornada proponen pensar sobre cómo podemos cuidar y alimentar la dimensión espiritual de las personas que acompañamos a través de la oración, de una formación o de una lectura sugerente. También plantean la celebración de posibles encuentros de oración en la parroquia, en el centro de acogida, en las residencias junto con las personas participantes, facilitando algunas ideas inspiradas en el mensaje de la Jornada.

Orar juntos -señalan- para abrir ventanas a Dios, escuchar lo que nos inspira a través de los hermanos, dar gracias y pedir, fortalece la fraternidad y dan sentido a la misión.

Materiales para la difusión de la jornada

Materiales elaborados por la CEE y Cáritas  para animar a celebrar esta Jornada como camino de conversión y crecer en oración, fraternidad y caridad.

 

   

 

Para compartir en redes sociales

 

          

 

Fuente: conferenciaepiscopal.es

 

Mensaje del papa Francisco para la VIII Jornada Mundial de los Pobres 2024: «La oración del pobre sube hasta Dios»

 

La oración del pobre sube hasta Dios (cf. Sirácida 21,5)

 

Queridos hermanos y hermanas:

1. La oración del pobre sube hasta Dios (cf. Si 21,5). En el año dedicado a la oración, con vistas al Jubileo Ordinario 2025, esta expresión de la sabiduría bíblica es muy apropiada para prepararnos a la VIII Jornada Mundial de los Pobres, que se celebrará el próximo 17 de noviembre. La esperanza cristiana abraza también la certeza de que nuestra oración llega hasta la presencia de Dios; pero no cualquier oración: ¡la oración del pobre! Reflexionemos sobre esta Palabra y “leámosla” en los rostros y en las historias de los pobres que encontramos en nuestras jornadas, de modo que la oración sea camino para entrar en comunión con ellos y compartir su sufrimiento.

2. El libro del Eclesiástico, al que nos referimos, no es muy conocido, y merece ser descubierto por la riqueza de temas que afronta sobre todo cuando se refiere a la relación del hombre con Dios y con el mundo. Su autor, Ben Sirá, es un maestro, un escriba de Jerusalén, que escribe probablemente en el siglo II a. C. Es un hombre sabio, arraigado en la tradición de Israel, que enseña sobre varios ámbitos de la vida humana: del trabajo a la familia, de la vida en sociedad a la educación de los jóvenes; presta atención a los temas relacionados con la fe en Dios y con la observancia de la Ley. Afronta los problemas arduos de la libertad, del mal y de la justicia divina, que también hoy son de gran actualidad para nosotros. Ben Sirá, inspirado por el Espíritu Santo, quiere transmitir a todos el camino a seguir para una vida sabia y digna de ser vivida ante Dios y ante los hermanos.

3. Uno de los temas a los que este autor sagrado dedica mayor espacio es la oración. Lo hace con mucho ímpetu, porque da voz a su propia experiencia personal. En efecto, ningún escrito sobre la oración podría ser eficaz y fecundo si no partiera de quien cada día está en la presencia de Dios y escucha su Palabra. Ben Sirá declara haber buscado la sabiduría desde la juventud: «En mi juventud, antes de andar por el mundo, busqué abiertamente la sabiduría en la oración» (Si 51,13).

4. En su recorrido, descubre una de las realidades fundamentales de la revelación, es decir, el hecho de que los pobres tienen un lugar privilegiado en el corazón de Dios, de tal manera que, ante su sufrimiento, Dios está “impaciente” hasta no haberles hecho justicia, «hasta extirpar la multitud de los prepotentes y quebrar el cetro de los injustos; hasta retribuir a cada hombre según sus acciones, remunerando las obras de los hombres según sus intenciones» (Si 35,21-22). Dios conoce los sufrimientos de sus hijos porque es un Padre atento y solícito hacia todos. Como Padre, cuida de los que más lo necesitan: los pobres, los marginados, los que sufren, los olvidados. Pero nadie está excluido de su corazón, ya que, ante Él, todos somos pobres y necesitados. Todos somos mendigos, porque sin Dios no seríamos nada. Tampoco tendríamos vida si Dios no nos la hubiera dado. Y, sin embargo, ¡cuántas veces vivimos como si fuéramos los dueños de la vida o como si tuviéramos que conquistarla! La mentalidad mundana exige convertirse en alguien, tener prestigio a pesar de todo y de todos, rompiendo reglas sociales con tal de llegar a ganar riqueza. ¡Qué triste ilusión! La felicidad no se adquiere pisoteando el derecho y la dignidad de los demás.

La violencia provocada por las guerras muestra con evidencia cuánta arrogancia mueve a quienes se consideran poderosos ante los hombres, mientras son miserables a los ojos de Dios. ¡Cuántos nuevos pobres producen esta mala política hecha con las armas, cuántas víctimas inocentes! Pero no podemos retroceder. Los discípulos del Señor saben que cada uno de estos “pequeños” lleva impreso el rostro del Hijo de Dios, y a cada uno debe llegarles nuestra solidaridad y el signo de la caridad cristiana. «Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 187).

5. En este año dedicado a la oración, necesitamos hacer nuestra la oración de los pobres y rezar con ellos. Es un desafío que debemos acoger y una acción pastoral que necesita ser alimentada. De hecho, «la peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual. La inmensa mayoría de los pobres tiene una especial apertura a la fe; necesitan a Dios y no podemos dejar de ofrecerles su amistad, su bendición, su Palabra, la celebración de los Sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y de maduración en la fe. La opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria» (ibíd., 200).

Todo esto requiere un corazón humilde, que tenga la valentía de convertirse en mendigo. Un corazón dispuesto a reconocerse pobre y necesitado. En efecto, existe una correspondencia entre pobreza, humildad y confianza. El verdadero pobre es el humilde, como afirmaba el santo obispo Agustín: «El pobre no tiene de qué enorgullecerse; el rico tiene contra qué luchar. Escúchame, pues: sé verdadero pobre, sé piadoso, sé humilde» (Sermón 14,3.4). El humilde no tiene nada de que presumir y nada pretende, sabe que no puede contar consigo mismo, pero cree firmemente que puede apelarse al amor misericordioso de Dios, ante el cual está como el hijo pródigo que vuelve a casa arrepentido para recibir el abrazo del padre (cf. Lc 15,11-24). El pobre, no teniendo nada en que apoyarse, recibe fuerza de Dios y en Él pone toda su confianza. De hecho, la humildad genera la confianza de que Dios nunca nos abandonará ni nos dejará sin respuesta.

6. A los pobres que habitan en nuestras ciudades y forman parte de nuestras comunidades les digo: ¡no pierdan esta certeza! Dios está atento a cada uno de ustedes y está a su lado. No los olvida ni podría hacerlo nunca. Todos hemos tenido la experiencia de una oración que parece quedar sin respuesta. A veces pedimos ser liberados de una miseria que nos hace sufrir y nos humilla, y puede parecer que Dios no escucha nuestra invocación. Pero el silencio de Dios no es distracción de nuestros sufrimientos; más bien, custodia una palabra que pide ser escuchada con confianza, abandonándonos a Él y a su voluntad. Es de nuevo Sirácida quien lo atestigua: “la sentencia divina no se hace esperar en favor del pobre” (cf. Si 21,5). De la palabra pobreza, por tanto, puede brotar el canto de la más genuina esperanza. Recordemos que «cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. […] Esa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 2).

7. La Jornada Mundial de los Pobres es ya una cita obligada para toda comunidad eclesial. Es una oportunidad pastoral que no hay que subestimar, porque incita a todos los creyentes a escuchar la oración de los pobres, tomando conciencia de su presencia y su necesidad. Es una ocasión propicia para llevar a cabo iniciativas que ayuden concretamente a los pobres, y también para reconocer y apoyar a tantos voluntarios que se dedican con pasión a los más necesitados. Debemos agradecer al Señor por las personas que se ponen a disposición para escuchar y sostener a los más pobres. Son sacerdotes, personas consagradas, laicos y laicas que con su testimonio dan voz a la respuesta de Dios a la oración de quienes se dirigen a Él. El silencio, por tanto, se rompe cada vez que un hermano en necesidad es acogido y abrazado. Los pobres tienen todavía mucho que enseñar porque, en una cultura que ha puesto la riqueza en primer lugar y que con frecuencia sacrifica la dignidad de las personas sobre el altar de los bienes materiales, ellos reman contracorriente, poniendo de manifiesto que lo esencial en la vida es otra cosa.

La oración, por tanto, halla la confirmación de su propia autenticidad en la caridad que se hace encuentro y cercanía. Si la oración no se traduce en un actuar concreto es vana, de hecho, la fe sin las obras «está muerta» (St 2,26). Sin embargo, la caridad sin oración corre el riesgo de convertirse en filantropía que pronto se agota. «Sin la oración diaria vivida con fidelidad, nuestra actividad se vacía, pierde el alma profunda, se reduce a un simple activismo» (Benedicto XVI, Catequesis, 25 abril 2012). Debemos evitar esta tentación y estar siempre alertas con la fuerza y la perseverancia que provienen del Espíritu Santo, que es el dador de vida.

8. En este contexto es hermoso recordar el testimonio que nos ha dejado la Madre Teresa de Calcuta, una mujer que dio la vida por los pobres. La santa repetía continuamente que era la oración el lugar de donde sacaba fuerza y fe para su misión de servicio a los últimos. El 26 de octubre de 1985, cuando habló a la Asamblea General de la ONU mostrando a todos el rosario que llevaba siempre en mano, dijo: «Yo sólo soy una pobre monja que reza. Rezando, Jesús pone su amor en mi corazón y yo salgo a entregarlo a todos los pobres que encuentro en mi camino. ¡Recen también ustedes! Recen y se darán cuenta de los pobres que tienen a su lado. Quizá en la misma planta de sus casas. Quizá incluso en sus hogares hay alguien que espera vuestro amor. Recen, y los ojos se les abrirán, y el corazón se les llenará de amor».

Y cómo no recordar aquí, en la ciudad de Roma, a san Benito José Labre (1747-1783), cuyo cuerpo reposa y es venerado en la iglesia parroquial de Santa María ai Monti. Peregrino de Francia a Roma, rechazado en muchos monasterios, trascurrió los últimos años de su vida pobre entre los pobres, permaneciendo horas y horas en oración ante el Santísimo Sacramento, con el rosario, recitando el breviario, leyendo el Nuevo Testamento y la Imitación de Cristo. Al no tener siquiera una pequeña habitación donde alojarse, solía dormir en un rincón de las ruinas del Coliseo, como “vagabundo de Dios”, haciendo de su existencia una oración incesante que subía hasta Él.

9. En camino hacia el Año Santo, exhorto a cada uno a hacerse peregrino de la esperanza, ofreciendo signos concretos para un futuro mejor. No nos olvidemos de cuidar «los pequeños detalles del amor» (Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 145): saber detenerse, acercarse, dar un poco de atención, una sonrisa, una caricia, una palabra de consuelo. Estos gestos no se improvisan; requieren, más bien, una fidelidad cotidiana, casi siempre escondida y silenciosa, pero fortalecida por la oración. En este tiempo, en el que el canto de esperanza parece ceder el puesto al estruendo de las armas, al grito de tantos inocentes heridos y al silencio de las innumerables víctimas de las guerras, dirijámonos a Dios pidiéndole la paz. Somos pobres de paz; alcemos las manos para acogerla como un don precioso y, al mismo tiempo, comprometámonos por restablecerla en el día a día.

10. Estamos llamados en toda circunstancia a ser amigos de los pobres, siguiendo las huellas de Jesús, que fue el primero en hacerse solidario con los últimos. Que nos sostenga en este camino la Santa Madre de Dios, María Santísima, que, apareciéndose en Banneux, nos dejó un mensaje que no debemos olvidar: «Soy la Virgen de los pobres». A ella, a quien Dios ha mirado por su humilde pobreza, obrando maravillas en virtud de su obediencia, confiamos nuestra oración, convencidos de que subirá hasta el cielo y será escuchada. 

Roma, San Juan de Letrán, 13 de junio de 2024, Memoria de san Antonio de Padua, patrono de los pobres.

                                                                                FRANCISCO

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Nuestro arzobispo D. Francisco Prieto nos invita a descubrir la llamada de Dios en el Día de la Iglesia Diocesana

 

Monseñor Francisco Prieto, arzobispo de Santiago de Compostela, nos hace un llamada a la reflexión y a la acción en el marco del Día de la Iglesia Diocesana, que se celebra mañana domingo 10 de noviembre. Nos invita a todos los diocesanos a descubrir el plan que Dios tiene para cada uno de nosotros.

“Y si lo que buscas está en tu interior“, es la pregunta que la Iglesia plantea este año para la jornada. El arzobispo subraya que no se trata de una invitación a la introspección individualista, sino a descubrir la llamada de Dios dentro de la comunidad eclesial: “No lo quiere de una manera individualista, sino siendo parte de una familia, de una comunidad”, afirma.

Monseñor Prieto destaca la importancia de la corresponsabilidad de todos los miembros de la Iglesia en la misión evangelizadora: “Somos pueblo de Dios, cada uno desde su propia vocación, pero al servicio de la Iglesia y de la sociedad”, recuerda.

El arzobispo anima a superar los particularismos y a abrirse a la riqueza de la diversidad dentro de la Iglesia diocesana: “Dejemos particularismos posesivos. No nos encerremos en nosotros mismos, ni siquiera en nuestras parroquias y comunidades”, afirma.

Monseñor Prieto expresa su gratitud por la labor de todos los que contribuyen a la vida de la Iglesia, desde las diferentes parroquias y comunidades hasta los distintos ministerios y servicios.

El arzobispo concluye su mensaje con un llamada a la unidad y a la confianza en la acción del Espíritu Santo: “Nuestra tarea es sembrar y el espíritu hará que no se pierda ningún trabajo, ningún esfuerzo, ninguna preocupación, ninguna sincera entrega”, asegura.

 

Mensaje de mons. Francisco Prieto en la revista «Nuestra Iglesia»

 

En la revista «Nuestra Iglesia» Archidiócesis de Santiago de Compostela  que se ha publicado con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, en su primer artículo «llamados y enviados» el arzobispo de Santiago de Compostela, mons. Francisco Prieto hace una llamada a los diocesanos a vivir su fe como un “don y tarea” que implica un compromiso activo en la construcción de la fraternidad.

Monseñor Prieto Fernández recuerda que el bautismo nos llama a ser discípulos de Cristo, lo que implica “la actitud humilde de considerarse ‘barro’ para dejarnos moldear por el Maestro”. Esta vocación, subraya, “no es una inscripción”, sino una opción personal que acoge la fe y nos impulsa a vivir como hermanos.

El arzobispo destaca que la vida de fe “no es camino que recorremos solos”, sino que nacemos a ella en la comunidad de la Iglesia. Y afirma que ser Iglesia “es tarea compartida por todos los bautizados, no exclusiva de una élite”.

Monseñor Prieto Fernández invita a la comunidad diocesana a ser “fermento y sacramento de Dios en medio de la humanidad”, reflejando la unidad en la diversidad de sus miembros. En este sentido, exhorta a evitar “los particularismos posesivos que encierran a nuestras comunidades parroquiales, a nuestros grupos y movimientos en giros cerrados y limitados”.

El arzobispo agradece la labor de todos los fieles cristianos que viven su vocación bautismal a través de las diferentes acciones pastorales, evangelizadoras, celebrativas, asistenciales, educativas y culturales: “Nuestra tarea es sembrar, y la acción fecunda del Espíritu en nuestra Iglesia diocesana hará que no se pierda ningún trabajo, ningún esfuerzo, ninguna preocupación sincera y ninguna entrega generosa”, asegura.

 

Revista: "Nuestra Iglesia" - Archidiócesis de Santiago de Compostela (en PDF)

 

 

Fuente: archicompostela.es

 

NOV24 | Día de la Iglesia Diocesana · Archidiócesis de Santiago de Compostela | Revista: «Nuestra Iglesia»

El Día de la Iglesia Diocesana, que este año se celebra el 10 de noviembre, es una oportunidad para agradecer lo que la Iglesia es y lo que la Iglesia hace.

Como cada año, con motivo de este día, el secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia de la Conferencia Episcopal Española y la Archidiócesis de Santiago de Compostela publican una nueva edición de su REVISTA: «Nuestra Iglesia», para dar cuenta de la actividad pastoral, social y económica de nuestra diócesis.

Además. en esta ocasión esta revista está dedicada a la “Llamada” que cambia vidas. En ella, el arzobispo mons. Francisco José Prieto Fernández reflexiona sobre la vocación cristiana y cómo esta se manifiesta en la vida de la Iglesia diocesana, al tiempo que agradece el tiempo, las cualidades, la oración y el apoyo económico del pueblo de Dios.

La publicación destaca la labor evangelizadora y social de la Iglesia en Santiago, presentando datos sobre sus diferentes áreas de actividad:

  • Actividad celebrativa: Se celebraron 4.883 bautizos, 6.078 primeras comuniones, 3.112 confirmaciones y 748 matrimonios.
  • Actividad pastoral: La diócesis cuenta con 422 sacerdotes, 576 religiosos y religiosas, 8 diáconos permanentes y 1.476 catequistas.
  • Actividad educativa: Hay 163 centros católicos concertados con 26.793 alumnos y 5.275 docentes.
  • Actividad evangelizadora: Se enviaron 81 misioneros a diferentes partes del mundo.
  • Actividad cultural: La diócesis cuenta con 37 bienes inmuebles de interés cultural y ha realizado 24 proyectos de construcción y rehabilitación. También se celebran 26 fiestas religiosas de interés turístico.
  • Actividad caritativa y asistencial: Se atendieron a más de 85.452 personas a través de diferentes centros y programas. Se recogen las cifras de los 8 tipos de centros de Cáritas, así como las personas atendidas en los mismos, el número de voluntarios.

Todos estos datos también se pueden encontrar en el Portal de Transparencia.

Cabe destacar también la importancia del primer anuncio en la renovación de la Iglesia. Así, se informa sobre la creación de una delegación diocesana para promover esta labor, con el objetivo de que “llegue a formar parte de nuestra pastoral más ordinaria”.

Finalmente, se anima a los fieles a colaborar económicamente con la diócesis a través de donativos. La publicación recuerda las ventajas fiscales de las que se benefician los donantes, con deducciones de hasta el 80%.

 

Revista "Nuestra Iglesia" (en PDF)

 

 

Fuente: archicompostela.es

Presentación de la Campaña del Día de la Iglesia Diocesana: «¿Y si lo que buscas está en tu interior?»

Todos tenemos una vocación. Busca en tu interior y descubre el plan que Dios tiene para ti. Prepárate para la búsqueda más importante en tu vida en buscaentuinterior.es

El secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia pone en marcha la Campaña del Día de la Iglesia Diocesana que se celebra el 10 de noviembre.

Este año, la Campaña , con el lema ¿Y si lo que buscas está en tu interior?, gira en torno a las vocaciones, en sintonía con el Congreso Nacional de Vocaciones que se va a celebrar en Madrid del 7 al 9 de febrero, un encuentro que quiere ser una “gran fiesta” de la Iglesia para avivar el deseo y la necesidad de las vocaciones.

Como anticipo al Congreso, el Día de la Iglesia Diocesana nos invita a buscar “en tu interior” para descubrir “el plan que Dios tiene para ti”. Porque “todos queremos encontrar la felicidad en nuestra vida, pero a veces buscamos en el lugar equivocado”. Responder a la “llamada” resulta «transformador e invita a vivir con autenticidad, compromiso y plenitud”.

 

 

.A Pilar le gustaba su vida, aunque había algo que le faltaba. La muerte de su madre supuso “un clic fuerte” que le hizo preguntarse cuál era su lugar en el mundo. En Dios encontró la respuesta. No pensó en lo que renunciaba, sino en todo lo que se encontraba. Ahora es monja cisterciense, lo que le hace sentirse en el corazón de la Iglesia y del mundo. Esta vocación llena su vida. Aunque pueda parecer contradictorio, entrando en el interior realmente uno sale hacia los demás.

Montse: “Tuve muchas dudas… Quería también, pues oye, una vida de familia”

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Montse descubrió lo que es la entrega al conocer a unas misioneras. Pero quería una vida familiar. Ante la duda, Dios le dio la fuerza y le mostró el camino. Y así encontró su vocación. Ahora es misionera en Japón donde ha descubierto la tristeza de vivir sin sentido y los suicidios. Donde ha descubierto que hay una gran labor que hacer. Donde ha descubierto que puedes ayudar a que una persona recupere su dignidad. Y donde ha descubierto que transmitir el mensaje de Jesús es lo que le motiva y da sentido a su vida. Donde ha descubierto que ahí estaba Cristo y que es el lugar que Dios le tenía reservado para estar.
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Litus: “Yo he encontrado a Dios en el deporte”
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Litus era más caótico que católico. Su vida era el hockey y la fiesta. Pero la pérdida de su abuela le hizo plantearse que tenía que haber algo más. Si no porqué le faltaba algo teniendo todo lo que humanamente quería. En Medjugorje descubrió que podía hablar con Dios. Comenzó pidiendo ayuda para incorporarse con la Selección a los Juegos Olímpicos de Pekín. Pero terminó pidiendo ser simplemente feliz. Ahora es sacerdote y ayuda a la gente a encontrar a Dios a través del deporte. O al menos, para que sea una un cauce de crecimiento personal.
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Pedro: “Descubro que todo eso por lo que he luchado al final no me da la felicidad”

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Pedro es ingeniero. Pero después de luchar por tenerlo todo -estudios, un buen trabajo, una buena posición- descubrió que ese todo no le daba la felicidad. Su vida cambió por un enfermo de Sida, del que se despidió con un hasta mañana que no se cumplió. Para la siguiente visita, ya había fallecido.Además de dar clases en un colegio, ahora es diácono. Y como diácono está especialmente llamado a servir a los pobres. A servir a Cristo a través de la caridad. 
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Diego: “Se trata de esperanza, que hay final feliz”

 

Diego perdió la esperanza en la adolescencia tras la muerte, en 15 días, de dos sacerdotes muy queridos. Una luz le llevó de nuevo al camino. Entró en una comunidad en la que encontró a su mujer y su vocación. Además de escritor y productor audiovisual, ahora es un laico que tiene como misión de evangelización acompañar a los jóvenes. Él sabe que puede aportar algo, sobre todo esperanza. Para que, como él, tengan también un final feliz.

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Fuente: conferenciaepiscopal.es

Vídeo del Papa. Noviembre 2024. Por los que han perdido un hijo: “¿Qué se puede decir a unos padres que han perdido a un hijo? ¿Cómo consolarlos? No hay palabras»”.

 

Oremos para que todos los padres que lloran la muerte de un hijo o una hija encuentren apoyo en la comunidad y obtengan del Espíritu consolador la paz del corazón.

Papa Francisco – Noviembre 2024

 

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“Cuando un padre pierde un hijo, es tan grande el dolor que no hay una palabra” (Papa Francisco)

 

 

La pérdida de un hijo puede ser el dolor más fuerte que un padre y una madre pueden sentir. No existe una palabra que logre describir un dolor tan profundo. Y es en este mes de noviembre, en el que tradicionalmente la Iglesia recuerda a los fieles difuntos, cuando el Papa en el Vídeo que acompaña su intención de oración, producido por su Red Mundial de Oración, nos invita a rezar junto a él por todos aquellos que han perdido un hijo. Además nos ayuda a reflexionar sobre como podemos consolar a estos padres, no con “las palabras de ánimo”, que aunque “dichas con la mejor intención”, “no sirven”, sino que Francisco nos invita a acompañar con «responsabilidad» a estos padres y madres que sufren esta desgarradora pérdida; a «escucharlos y estar cerca de ellos con amor», como Jesucristo cuidaba a los más vulnerables.

El Papa destaca la importancia de sostenerse entre familias, con la fe de por medio siendo un gran pilar para renacer la esperanza.

 

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Un dolor que te deja sin palabras

 

Estamos tan poco preparados para sobrevivir a la muerte de un hijo. «Vivir más tiempo que tu hijo no es natural», observa Francisco en el Vídeo del Papa de este mes, que ni siquiera nuestro diccionario tiene una palabra adecuada para describir esta condición de vida. “Fíjense que un cónyuge que pierde al otro es un viudo o una viuda. Un hijo que pierde a un padre, es un huérfano o una huérfana. Hay una palabra que lo dice. Pero un padre que pierde a un hijo… no hay una palabra. Es tan grande el dolor que no hay una palabra”.

No hay una palabra, nos recuerda el Papa, entre otras cosas, porque ante la pérdida de un hijo o una hija, las palabras “no sirven”. Ni siquiera las “de ánimo”, que “a veces son banales y sentimentales”, y que, “dichas con la mejor intención, por supuesto, pueden acabar agrandando la herida”. La respuesta es, por tanto, otra: más que hablar a esos padres, “hay que escucharlos, estar cerca de ellos con amor, cuidando ese dolor que tienen con responsabilidad, imitando la forma en que Jesucristo consolaba a los que estaban afligidos”.

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Renacer del dolor

 

Francisco recuerda que algunas familias, “tras sufrir una tragedia tan terrible como esta, han renacido en la esperanza”: la clave fue el apoyo de la fe, la presencia de ese “espíritu consolador” que el Papa invoca en su intención de oración para llevar “la paz del corazón”.

Los protagonistas del Vídeo del Papa de este mes, reúnen historias de gran dolor y esperanza.

Está el dolor de Serena, que se arrojó en los brazos del Papa Francisco en el hospital Gemelli para llorar a su pequeña Angélica, que acababa de morir de una enfermedad genética. Está el de Luca y Paola, los padres de Francesco, atropellado por un coche cuando tenía 18 años, en octubre de 2022: no ha pasado un día desde entonces sin que vuelvan al lugar del accidente, o lleven una flor a su tumba. También está la de Yanet, madre de William, asesinado a los 21 años por las bandas por su compromiso contra la violencia.

Pero no faltan imágenes de esperanza. Como las del grupo Naím, nacido en el seno de la comunidad de Romena, donde una vez al mes se reúnen con familias que han perdido un hijo. Naím toma su nombre del lugar no lejos de Nazaret donde Jesús se encuentra con una viuda cuyo único hijo ha muerto, y sin palabras toca el ataúd del niño muerto: una señal de que los gestos, ante un dolor tan grande, cuentan mucho más que las palabras.

 

Un llamado a la oración y la esperanza

 

Para Francisco, un dolor como el de la pérdida de un hijo, “tan lacerante y carente de explicaciones”, solamente “necesita quedarse agarrado al hilo de una oración», un grito dirigido a Dios en cada momento, que no resuelve la tragedia, sino que está habitado por preguntas que se repiten, preguntas que piden saber dónde estaba Dios en ese momento y que, al mismo tiempo, dan fuerzas para seguir adelante y encontrar consuelo en la oración

El Padre Cristóbal Fones S.J., Director Internacional interino de la Red Mundial de Oración del Papa, reflexiona: “El dolor de perder a un hijo es inmenso. Ante esta realidad, más que intentar decir muchas cosas, hemos de aproximarnos amorosa, gratuita y respetuosamente. Sabemos que Dios nunca deja de consolar y estar junto a quienes sufren. Es necesario acompañar esta realidad con cercanía y delicadeza, poniendo cuidado para encontrar el lenguaje adecuado que nos permita permanecer sin intentar negar ese dolor, sabiendo que nos mueve y anima siempre la esperanza en el Dios de la vida”. Fones invita a unirse en oración con el Papa para que el Espíritu Santo traiga la paz y el consuelo que solo Él puede otorgar a los corazones heridos por esta tragedia.

 

 

 

 

 

 

 

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Fuente: thepopevideo.org